El proyecto abarca Latinoamérica y el Caribe y hará énfasis en puertos y puntos de ingreso y salida internacional.
QUITO (09-06-2026).- En el Palacio de La Circasiana se realizó el inicio de la Campaña Regional de Prevención del Tráfico Ilícito de Bienes Culturales, con la finalidad de sensibilizar a la ciudadanía sobre las consecuencias del tráfico de nuestra identidad cultural. Carlos Granja Medranda / EL UNIVERSO Foto: Carlos Granja Medranda
Se inició la Campaña Regional de Prevención del Tráfico Ilícito de Bienes Culturales, una iniciativa que busca fortalecer la sensibilización ciudadana sobre las consecuencias de esta problemática, que amenaza la memoria colectiva, la identidad y la continuidad cultural de los pueblos, según señaló hoy el Gobierno nacional.
La presentación oficial se llevó a cabo en el Palacio de La Circasiana, con la participación y articulación del Ministerio de Educación, Deporte y Cultura, el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC), el Viceministerio de Cultura y Patrimonio; el Comité Técnico Nacional de Lucha contra el Tráfico Ilícito de Bienes Culturales y la Oficina de la Unesco en el país.
QUITO (09-06-2026).- La ministra de Educación y Deporte, Gilda Alcívar (en primera fila, a la izquierda), y la viceministra de Cultura y Patrimonio, Romina Muñoz (segunda desde la derecha), participaron en el evento. Carlos Granja Medranda / EL UNIVERSO Foto: Carlos Granja Medranda
Ecuador es Estado parte de la Convención de 1970 sobre las medidas para prohibir y prevenir la importación, exportación y transferencia ilícitas de bienes culturales, y ratificó el Convenio Unidroit de 1995 sobre los bienes culturales robados o exportados ilícitamente.
Desde 2007 el país ha declarado esta lucha como una política de Estado. La campaña internacional impulsada por la Unesco, que actualmente se desarrolla en Latinoamérica y el Caribe, llega al Ecuador mediante acciones de difusión en espacios públicos de todo el territorio nacional, con énfasis en puertos y puntos de ingreso y salida internacional.
Además, contempla una estrategia de comunicación digital articulada entre las instituciones mencionadas y aquellas que integran el Comité Técnico Nacional de Lucha contra el Tráfico Ilícito de Bienes Culturales.
Actualmente, el INPC mantiene un registro aproximado de 1.400 bienes culturales identificados como sustraídos y emite alertas permanentes para facilitar su recuperación. Asimismo, gracias al trabajo conjunto entre instituciones nacionales e internacionales, Ecuador ha logrado recuperar cerca de 6.500 bienes patrimoniales mediante procesos de repatriación.
Unesco presenta Museo Virtual de Bienes Culturales Robados
Como parte de esta jornada, se presentó oficialmente en el país la versión en español del Museo Virtual de Bienes Culturales Robados de la Unesco, una plataforma internacional que busca generar conciencia sobre el impacto del saqueo y la comercialización ilegal de bienes culturales, promoviendo la protección y recuperación de la memoria cultural a escala mundial. Ecuador forma parte de este museo con siete bienes culturales reportados como sustraídos.
El evento incluyó, además, una experiencia inmersiva desarrollada por el INPC, orientada a sensibilizar a la ciudadanía sobre la importancia de proteger el patrimonio cultural ecuatoriano y reflexionar sobre las consecuencias del tráfico ilícito de bienes culturales.
Estas acciones se desarrollan en el marco de la conmemoración de los 48 años de vida institucional del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural. (F)
La intervención se realizó en coordinación con la Municipalidad de Laredo y la Policía Nacional en área de propiedad del Estado, administrada por el Mincul y declarada Patrimonio Cultural de la Nación
El Ministerio de Cultura, a través de la Dirección Desconcentrada de Cultura (DDC) La Libertad, ejecutó un operativo de recuperación en el área intangible de la Zona Arqueológica Quebrada Santo Domingo, ubicada en el distrito de Laredo, provincia de Trujillo.
La intervención, desarrollada en coordinación con la Municipalidad Distrital de Laredo y efectivos de la Policía Nacional del Perú, permitió intervenir en flagrancia a dos personas que realizaban acciones de ocupación indebida dentro del área protegida. Como resultado, se retiraron estructuras precarias instaladas ilegalmente a escasos metros del geoglifo conocido como el Triple Espiral.
Durante el operativo, el personal técnico constató la presencia de una camioneta en el interior de la zona intangible, así como la instalación reciente de casetas improvisadas y cercos construidos con palos que evidenciaban un intento de lotización y apropiación ilegal de un área de terreno perteneciente al Estado peruano, bajo administración del Ministerio de Cultura y protegido por su condición de Patrimonio Cultural de la Nación.
La diligencia fue encabezada por la subdirectora de la DDC La Libertad, Sandra Barrantes, quien verificó en el lugar las nuevas afectaciones registradas en el sitio arqueológico. Asimismo, advirtió que personas inescrupulosas vienen ocupando clandestinamente el área con la finalidad de desarrollar actividades agrícolas no autorizadas.
La funcionaria señaló que resulta necesaria la participación del Proyecto Especial Chavimochic para reforzar las acciones de protección del monumento arqueológico, debido a que los invasores estarían utilizando un puente que atraviesa el canal Chavimochic para acceder al lugar. Además, habrían instalado tuberías clandestinas con el fin de extraer agua del canal y emplearla en el riego de cultivos asentados ilegalmente dentro de la zona intangible.
Cabe recordar que el geoglifo Triple Espiral, símbolo representativo de la iconografía prehispánica con más de mil años de antigüedad, fue afectado parcialmente hace algunos años. Por ello, el Ministerio de Cultura dispuso el monitoreo permanente del sitio arqueológico y el fortalecimiento de las acciones orientadas a su protección y conservación.
El Ministerio de Cultura reafirma su compromiso con la defensa y preservación del patrimonio arqueológico de La Libertad e invoca a la ciudadanía a continuar alertando sobre cualquier actividad que ponga en riesgo nuestro legado cultural, cuya protección constituye una responsabilidad compartida entre el Estado y la sociedad.
Se abordó la temática en la última reunión de un organismo nacional que entiende en tráfico ilícito de bienes culturales. La institución se encuentra en Catalunya.
El Comité Argentino de Lucha contra el Tráfico Ilícito de Bienes Culturales analizó durante su reunión más reciente “la posible devolución de una colección arqueológica tehuelche desde España”, que se integra “por materiales recolectados originalmente en la provincia de Río Negro”, según informó la Secretaría de Cultura de la Nación. El espacio también analizó otras posibles restituciones relacionadas con el nazismo y con la paleontología en Patagonia.
Participaron del cónclave “representantes de organismos nacionales, fuerzas de seguridad e instituciones culturales”, quienes “analizaron diversos casos de restitución patrimonial y acciones destinadas a fortalecer la protección de los bienes culturales”. La deliberación “incluyó el seguimiento de gestiones internacionales para la recuperación de piezas, así como el avance de investigaciones y protocolos de actuación vinculados con el tráfico ilícito de patrimonio”.
Encabezó la reunión la subsecretaría de Patrimonio Cultural de la Nación Liliana Barela. También participaron directivos y personal del Archivo General de la Nación; la Dirección Nacional de Bienes y Sitios Culturales; además de funcionarios del Juzgado Correccional y Criminal Federal 7 a cargo de Sebastián Casanello. No se informó sobre la presencia de representantes provinciales en el cónclave.
El Comité abordó el seguimiento de tres “casos de alcance internacional, entre ellos, la repatriación de fósiles argentinos desde Estados Unidos, la posible devolución de una colección arqueológica tehuelche desde España y el avance de investigaciones vinculadas con obras de arte expoliadas durante el régimen nazi”, detalla el resumen que hizo público la Secretaría de Cultura.
El Comité se reunió el último martes. Foto: Cultura de Nación
Sobre el tema que involucraría a esta jurisdicción provincial, la información asevera que “se actualizó la situación de la colección de bienes arqueológicos tehuelches conservada en el Museo de Lleida (España). Durante el encuentro se señaló que la institución española se comunicó con las autoridades argentinas para evaluar la devolución de la colección, integrada por materiales recolectados originalmente en la provincia de Río Negro y posteriormente trasladados a Europa”.
La institución en cuestión queda en Lérida (Catalunya) y la designación que está en el párrafo anterior corresponde al catalán. Es la ciudad más importante de la región después de Barcelona. Al menos en su página web, El Cordillerano no pudo encontrar información alguna sobre las características de los “bienes arqueológicos tehuelches” que Nación evalúa repatriar. Menos aún sobre su origen puntual.
Otro de los temas que abordó la comisión que entiende sobre tráfico ilícito también se vincula con Patagonia y refiere a “la repatriación de fósiles argentinos actualmente localizados en Estados Unidos y destinados a la provincia de Santa Cruz. Se informó sobre las gestiones que se desarrollan junto con autoridades provinciales para concretar el retorno de las piezas, en un trabajo coordinado que también involucra a la Cancillería y al Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia”, se especificó.
Asimismo, “se analizó la marcha de una causa tramitada por la Unidad Fiscal de Mar del Plata relacionada con una obra de arte confiscada por el régimen nazi durante la década de 1940. Se informó que la investigación continúa en curso y que peritajes realizados sobre otras piezas vinculadas al expediente permitieron determinar que se trata de obras originales”, destaca la información.
En otro orden, “se presentó información sobre la definición de criterios para la intervención de las fuerzas de seguridad en procedimientos de verificación, identificación y secuestro de bienes culturales, especialmente en materia de libros, archivos y mapas”, además de otros puntos de la agenda. El Comité Argentino de Lucha contra el Tráfico Ilícito de Bienes Culturales volverá a reunirse en agosto próximo. Veremos si es posible periodísticamente establecer con anterioridad de qué colección se trata y cuál sería su destino, de concretarse la restitución.
Un estudio revela que el «Glifo W» de las inscripciones zapotecas cuenta los días visibles de la luna, y sitúa por primera vez en el tiempo absoluto siete registros calendáricos de más de 2.200 años de antigüedad.
Investigadores de la Universidad de Albany (SUNY) y SUNY Plattsburgh han logrado descifrar un antiguo sistema de cuenta lunar en las inscripciones jeroglíficas de Monte Albán, en Oaxaca (México). El trabajo, publicado en la revista Latin American Antiquity, demuestra que el llamado Glifo W –un símbolo calendárico recurrente en las estelas y tabletas de piedra– indica cuántas tardes llevaba visible la luna creciente desde la luna nueva, en la fecha del evento registrado.
Gracias a este hallazgo, los autores, John Justeson y Justin Patrick Lowry, han podido establecer las distancias absolutas entre siete fechas completas con Glifo W y ubicarlas en el tiempo real. La única secuencia coherente con el calendario zapoteca documentado en el siglo XVII arroja un período que va del año 496 al 221 antes de nuestra era.
Monte Albán posee el corpus más antiguo de textos jeroglíficos de Mesoamérica –señalan los autores en el artículo–. Este artículo demuestra que el Glifo W especifica cuántas tardes había sido visible la luna desde la luna nueva en la fecha acompañante, establece distancias absolutas entre siete fechas completamente conservadas con registros de Glifo W, e identifica todas las ubicaciones posibles de la serie de estas fechas en el tiempo absoluto.
Un enigma de casi un siglo
El Glifo W fue identificado por el arqueólogo mexicano Alfonso Caso en 1928, pero su significado había sido un rompecabezas durante décadas. Se habían propuesto tres hipótesis principales: que indicaba el día dentro de un mes de 20 días, que señalaba el número de una trecena (periodo de 13 días) o que contaba los meses del año. Los autores demuestran, con datos concretos, que todas esas interpretaciones son incorrectas.
Mapa de Oaxaca y el yacimiento de Monte Albán. Crédito: J. Justeson, J.P. Lowry, 2026
En lugar de eso, tras analizar los intervalos entre las fechas en dos monumentos clave, concluyeron que el número que acompaña al Glifo W aumenta y disminuye siguiendo un ciclo de aproximadamente 29,53 días, que es la duración exacta de una lunación (el tiempo entre dos lunas nuevas). Es decir, los zapotecas estaban registrando la edad de la luna en el momento de cada evento.
El estudio se basa en siete inscripciones bien conservadas que contienen tres elementos esenciales: una fecha en el calendario adivinatorio de 260 días (llamado piye), el nombre del año dentro del ciclo de 52 años, y el Glifo W con su coeficiente numérico.
Dos calendarios que corren juntos
Para entender el hallazgo, es necesario recordar que los mesoamericanos manejaban dos calendarios concurrentes. Por un lado, el calendario adivinatorio de 260 días, formado por la combinación de 13 números y 20 nombres de días (como «Venado», «Lluvia» o «Casa»). Por otro lado, el año vago de 365 días, parecido al nuestro pero sin años bisiestos, por lo que se desfasa con las estaciones.
Los zapotecas nombraban los años según la fecha del calendario adivinatorio que caía en el primer día del año. Por ejemplo, un año podía llamarse 6 Terremoto. En el siglo XVII, los zapotecas del norte aún usaban este sistema, y se sabe que el primer día del año era 11 Terremoto.
El Glifo W aparece siempre justo después de una fecha adivinatoria, y va seguido de un número escrito con barras (que valen 5) y puntos (que valen 1). Los rangos van al menos del 2 al 20. Los investigadores comprobaron que si ese número contara los días del mes o las trecenas, las predicciones no coincidirían con los datos. En cambio, si se interpreta como la cuenta de días desde la primera visibilidad de la luna creciente, todo encaja.
Cómo se resolvió el acertijo
La clave la dieron dos conjuntos de inscripciones. El primero son dos monolitos (llamados M-21 y D-142) que registran la misma fecha adivinatoria –2 Cara– dos veces en el mismo año (12 Terremoto). Una aparece con Glifo W-18 y la otra con W-14. La separación entre esos dos eventos es de 260 días exactos (un ciclo del calendario adivinatorio). Si el Glifo W contara lunaciones, un intervalo de 260 días debería suponer un cambio en el número W aproximadamente igual a 260 dividido por la duración de la lunación. Y así es: 260 / 29,53 = 8,8. Efectivamente, la diferencia entre 18 y 14 es de 4 (no de 8,8), pero eso se debe a que la cuenta W empieza de nuevo después de cada luna nueva, igual que nuestro día 1 de mes vuelve cada 29 o 30 días.
El segundo conjunto son cuatro fechas en un ortostato (tableta de piedra) llamado J-14, que abarca dos años consecutivos. Con esas fechas, los autores calcularon todos los posibles valores para la duración del ciclo del Glifo W, probando 7.401 candidatos entre 18 y 92 días, con incrementos de una centésima de día. Los resultados se concentraron alrededor de 29,53 días, con desviaciones mínimas.
El intervalo de aproximadamente 29,525 días tiene una interpretación significativa –escriben Justeson y Lowry–: sus estimaciones flanquean la duración media de una lunación, de 29,5306 días. Por lo tanto, interpretamos que W-1 es el día 1 de la lunación, que comienza con la primera aparición de la creciente lunar después de la luna nueva.
Siete candidatos, solo uno válido
Una vez establecido que el Glifo W cuenta lunaciones, los investigadores calcularon las distancias absolutas entre las siete fechas bien conservadas. Es decir, cuántos días reales separan cada evento del primero de la serie. Luego buscaron en qué fechas absolutas (años antes de Cristo) podrían haber ocurrido esos eventos, teniendo en cuenta que la primera visibilidad de la luna creciente en Monte Albán solo es posible en determinados días entre el 650 y el 50 a.C.
Inscripciones de Monte Albán, útiles para la calibración del ciclo W de los glifos. Crédito: Elbis Domínguez, Javier Urcid
Aplicaron un modelo astronómico desarrollado por Caldwell y Laney (2001) y ajustado por Lowry para determinar, día por día, cuándo pudo verse la luna creciente desde la plaza de Monte Albán. Con esos datos, filtraron todas las combinaciones posibles de fechas.
El resultado arrojó siete secuencias posibles que cumplían con las restricciones arqueológicas: los monolitos más antiguos (fase Danibaan, 500-300 a.C.) debían caer antes del 360 a.C., y las tabletas posteriores (fase Pe, 300-100 a.C.) después de esa fecha. Pero solo una de esas siete secuencias era coherente con otra evidencia independiente: el calendario zapoteca documentado por los españoles en el siglo XVII.
Los registros coloniales indican que en 1695 el año zapoteca 11 Terremoto comenzó el 23 de febrero. Retrocediendo en el tiempo mediante los ciclos de 52 años, los investigadores calcularon cuándo debería haber comenzado el primer año del ciclo en la época de las inscripciones.
La secuencia de fechas que va del 496 al 221 a.C. coincide con ese cómputo si se asume que los zapotecas hicieron 26 ajustes de 20 días en el calendario a lo largo de 36 ciclos de 52 años, para corregir el desfase con las estaciones.
Solo una de las siete candidaturas es coherente con las características establecidas de las historias calendáricas mesoamericanas –afirman los autores–. La siguiente candidata más cercana requeriría 440 ajustes de 20 días en 36 ciclos de 52 años, lo que resulta imposible. Esto asegura que la serie candidata del 496 al 221 a.C. es la era de los registros de Glifo W.
La hora del día también importa
Una de las conclusiones más interesantes del estudio es que los datos permiten inferir a qué hora del día comenzaba el calendario adivinatorio zapoteca. En el siglo XVI, el dominicano Juan de Córdova documentó que el día comenzaba al mediodía. Los cálculos de Justeson y Lowry confirman que esa misma regla ya regía en el 222 a.C.
La razón es que la primera visibilidad de la luna creciente ocurre poco después de la puesta de sol, alrededor de las 18:44 hora local en Monte Albán. Si el calendario adivinatorio cambia al mediodía, entonces la fecha de la tarde es la misma que la del día siguiente por la mañana. Al comparar las posiciones esperadas de la luna con las registradas en el Glifo W, los autores detectaron desfases de un día que se explican perfectamente si algunos eventos ocurrieron por la tarde y otros por la mañana.
En concreto, el regreso del portador del año (el día 261 del año) se celebraba por la tarde, y esa celebración está registrada en la tableta J-14 con la fecha 5 Jabón y Glifo W-10. Los cálculos muestran que esa ceremonia ya se realizaba por la tarde hacia el año 222 a.C.
Los datos muestran que las fechas del calendario adivinatorio zapoteca probablemente comenzaban alrededor del mediodía, como en el siglo XVI, y que el retorno del portador del año en el día 261 se celebraba por la tarde hacia el 222 a.C., resume el artículo.
Comparación de los glifos del monolito D-142 y el ortostato J-26. Crédito: J. Justeson, J.P. Lowry, 2026
Un hallazgo que adelanta la historia de la astronomía mesoamericana
La importancia del descubrimiento va más allá de Monte Albán. Los autores señalan que el conteo de días lunares en las inscripciones zapotecas es 857 años más antiguo que el ejemplo más temprano conocido hasta ahora en la escritura maya. La llamada Serie Lunar de los mayas clásicos apareció en el siglo IV de nuestra era, en estelas de Naachtun (Guatemala) asociadas a una invasión militar desde Teotihuacán.
Los textos de Monte Albán documentan la antigüedad de los conteos de días lunares en Mesoamérica 857 años antes de lo que se conocía en la erudición –concluyen Justeson y Lowry–. El paralelo más cercano al conteo de días lunares zapoteca es el que sobrevive en cientos de textos jeroglíficos mayas.
El estudio también aclara un detalle que había generado confusión: tres ejemplos del Glifo W aparecen invertidos (boca abajo) y sin número. Los autores interpretan que esa forma invertida se usaba cuando la luna ya no era visible (durante la luna nueva) o cuando el número de días de visibilidad superaba el 20, lo cual ocurre aproximadamente tres de cada once lunaciones. La estadística coincide perfectamente con los tres casos invertidos encontrados.
El artículo está dedicado a la memoria del antropólogo Edward Calnek, fallecido en abril de 2025 mientras el trabajo estaba en revisión. Calnek había demostrado cómo distintos pueblos mesoamericanos ajustaban sus calendarios añadiendo 20 días extra al final de algunos ciclos de 52 años para mantener la correlación con las estaciones. Ese análisis fue clave para que los autores pudieran elegir la secuencia correcta entre las siete candidatas.
Implicaciones para la arqueología de Oaxaca
Las fechas obtenidas –entre 496 y 221 a.C.– encajan perfectamente con lo que se sabe arqueológicamente. Los monolitos con Glifo W proceden del edificio L-sub de Monte Albán, que fue producido hacia el 400 a.C. y se ubican fiablemente entre 450 y 350 a.C. El estudio los sitúa en el 397 a.C. Las tabletas del Edificio J, por su parte, pertenecen a la fase Pe (300-100 a.C.). La fecha más tardía de la serie, 11 Caña en el año 6 Terremoto, debe caer no más tarde del 50 a.C., y los cálculos la sitúan en el 221 a.C.Play
El Edificio J de Monte Albán es famoso por su planta en forma de flecha y sus orientaciones astronómicas. Los ortostatos con inscripciones fueron hallados en su base, aunque probablemente proceden de un edificio anterior de cuatro lados que fue demolido para construir el actual de cinco lados.
La tableta J-14, la que contiene el texto más largo y elaborado, podría haber sido diseñada específicamente para el edificio de cinco lados, ya que su texto menciona que dos individuos fueron repetidamente –cinco veces– sentados. El número cinco coincidiría con el número de lados del edificio, lo que sugiere una relación entre el texto, el ritual y la arquitectura.
El hallazgo demuestra que los zapotecas desarrollaron un sistema de registro lunar mucho antes de que los mayas lo adoptaran. La cuenta lunar maya, que aparece en el llamado Códice de Dresde y en innumerables estelas, se ha estudiado desde principios del siglo XX. Pero ahora se sabe que sus orígenes están en el área zapoteca, más de ocho siglos antes.
Los investigadores advierten, eso sí, de que no se trata de un simple calendario lunar como los islámicos o judíos, sino de un sistema que se añadía al calendario adivinatorio de 260 días y al año de 365. Los zapotecas no abandonaban el sol ni el ciclo sagrado de 260 días; simplemente añadían una tercera cuenta: la edad de la luna. Esa triple cuenta –día adivinatorio, posición en el año, y día de la lunación– permitía anclar los eventos con una precisión que hoy llamaríamos astronómica.
Guatemala promueve ante la UNESCO dos expresiones de su riqueza cultural: los saberes gastronómicos y una tradición de peregrinación que forman parte de su identidad. Esto se conoce.
Los saberes ancestrales y la devoción son dos elementos distintivos del país que actualmente buscan la inscripción de La Romería al Cristo Negro de Esquipulas y de los Conocimientos y Prácticas en la Preparación de Recados de las Culturas Mayas ante la Unesco.
En octubre pasado, el Ministerio de Cultura y Deportes (MCD) compartió con Prensa Libre que había presentado una solicitud formal ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) para que se evaluara la inclusión de los conocimientos y prácticas en la preparación de recados de las culturas mayas en Guatemala, los cuales están a semanas de ser evaluados.
Este 5 de junio, el Ministerio de Cultura y Deportes anunció que, junto con el Ministerio de Relaciones Exteriores (Minex), promueve la inscripción en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco de estos saberes gastronómicos y de La Romería al Cristo Negro de Esquipulas y sus manifestaciones culturales.
Por medio de un comunicado, el Ministerio de Cultura destacó que dichas nominaciones buscan reconocer expresiones culturales que continúan vivas en el país y que forman parte de la identidad cultural guatemalteca.
Las autoridades destacaron que estas postulaciones ante la Unesco buscan fortalecer el reconocimiento internacional de expresiones culturales que forman parte de la identidad de los guatemaltecos y del patrimonio vivo de Guatemala.
Ambos expedientes podrían ser evaluados en las próximas sesiones del Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco.
La Dirección Técnica de Patrimonio Intangible del Viceministerio de Patrimonio Cultural y Natural dijo en octubre pasado a Prensa Libre que el Gobierno de Guatemala ha apostado en los últimos años por posicionar su patrimonio cultural ante la comunidad internacional.
“Es una estrategia para dar a conocer nuestra riqueza, y los recados son un elemento que podemos difundir y posicionar a nivel global, como parte de la cultura maya viva”, destacó una de sus autoridades para un artículo de Prensa Libre sobre la búsqueda de declarar los recados guatemaltecos como patrimonio.
Romería al Cristo Negro de Esquipulas
El 15 de enero es la fecha en que los devotos católicos realizan una peregrinación masiva hacia la Basílica de Esquipulas, donde llevan sus peticiones y agradecimientos al Cristo Negro.
Este evento, conocido como la Romería al Cristo Negro de Esquipulas, se ha convertido en una de las peregrinaciones religiosas y culturales más importantes de Mesoamérica, destacó Cultura.
Esta actividad, que año con año reúne a grupos de peregrinos que recorren grandes distancias hacia la Basílica de Esquipulas, combina en un mismo espacio espiritualidad, gastronomía y formas comunitarias de organización transmitidas de generación en generación.
Con la búsqueda de incluir esta peregrinación como patrimonio, Cultura destaca que no solo busca resguardar esta práctica religiosa, sino también los elementos culturales que han surgido a su alrededor.
Las autoridades destacaron que estas postulaciones ante la Unesco buscan fortalecer el reconocimiento internacional de expresiones culturales que forman parte de la identidad de los guatemaltecos y del patrimonio vivo de Guatemala.
Ambos expedientes podrían ser evaluados en las próximas sesiones del Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco.
La Dirección Técnica de Patrimonio Intangible del Viceministerio de Patrimonio Cultural y Natural dijo en octubre pasado a Prensa Libre que el Gobierno de Guatemala ha apostado en los últimos años por posicionar su patrimonio cultural ante la comunidad internacional.
“Es una estrategia para dar a conocer nuestra riqueza, y los recados son un elemento que podemos difundir y posicionar a nivel global, como parte de la cultura maya viva”, destacó una de sus autoridades para un artículo de Prensa Libre sobre la búsqueda de declarar los recados guatemaltecos como patrimonio.
Romería al Cristo Negro de Esquipulas
El 15 de enero es la fecha en que los devotos católicos realizan una peregrinación masiva hacia la Basílica de Esquipulas, donde llevan sus peticiones y agradecimientos al Cristo Negro.
Este evento, conocido como la Romería al Cristo Negro de Esquipulas, se ha convertido en una de las peregrinaciones religiosas y culturales más importantes de Mesoamérica, destacó Cultura.
Esta actividad, que año con año reúne a grupos de peregrinos que recorren grandes distancias hacia la Basílica de Esquipulas, combina en un mismo espacio espiritualidad, gastronomía y formas comunitarias de organización transmitidas de generación en generación.
Con la búsqueda de incluir esta peregrinación como patrimonio, Cultura destaca que no solo busca resguardar esta práctica religiosa, sino también los elementos culturales que han surgido a su alrededor.
Fieles hacen fila durante varias horas para pasar unos segundos frente a la imagen del Señor de Esquipulas que tiene más de 400 años de antigüedad. (Foto Prensa Libre: Byron Rivera Baiza)
Prácticas en la preparación de recados de las culturas mayas
Presentes en platillos ancestrales como el pepián, el kak’ik y los utilizados en la tradición de los tamales, la nominación de los recados mayas busca resguardar y enaltecer no solo la gastronomía, sino también la historia y el proceso cultural que conlleva su preparación.
Estos saberes reúnen técnicas ancestrales, ingredientes locales, métodos tradicionales de preparación y prácticas vinculadas a la vida familiar, ceremonial y comunitaria.
Con ello también se busca enaltecer el patrimonio cultural de los pueblos indígenas y resaltar la esencia de la gastronomía guatemalteca, según refirieron autoridades de Cultura a Prensa Libre en un artículo publicado en octubre pasado.
Lista de patrimonio cultural inmaterial ante la Unesco
Técnica de elaboración de barriletes gigantes de Santiago Sacatepéquez y Sumpango Sacatepéquez
Las piezas habían sido recuperadas tras diferentes investigaciones y allanamientos realizados en el 2024. La serie de significativas piezas arqueológicas y documentos históricos del siglo XIX pertenecientes a la cultura peruana fueron restituidos a su país de origen.
El “Pie de Momia” hallado en Entre Ríos.(PFA).
La restitución de bienes culturales de Perú sumó un nuevo capítulo con la devolución de 36 piezas arqueológicas e históricas recuperadas por la Policía Federal Argentina (PFA), entre las que se encontraba un “Pie de momia” que era exhibido en el Museo del Ovni de Victoria, en Entre Ríos. El procedimiento se concretó en el marco de una investigación sobre tráfico de patrimonio cultural impulsada por el Ministerio de Seguridad Nacional, dio a conocer la fuerza federal en un comunicado enviado a este medio.
La recuperación de los bienes fue posible gracias al trabajo conjunto entre organismos de Argentina y Perú, así como al cumplimiento de convenios internacionales promovidos por la UNESCO y UNIDROIT para prevenir el tráfico ilegal de objetos históricos y arqueológicos.
La investigación comenzó luego de que el Ministerio de Cultura de Perú emitiera alertas sobre posibles piezas patrimoniales fuera de su territorio. La información fue canalizada por el Comité Argentino de Lucha Contra el Tráfico Ilícito de Bienes Culturales y complementada con una denuncia realizada a través de la línea 134 del Ministerio de Seguridad Nacional.
El hallazgo en el Museo del Ovni de Victoria
Las tareas de campo realizadas por especialistas permitieron detectar que el objeto que dio origen a la pesquisa, identificado como un “Pie de momia”, se encontraba expuesto al público en el Museo del Ovni de la ciudad de Victoria.
De acuerdo con la investigación, la pieza carecía de registro y permisos de tenencia, situación que configuraba una infracción a la Ley Nacional 25.743, normativa que regula la preservación, protección y tutela del patrimonio arqueológico y paleontológico en Argentina.
La causa vinculada a los bienes arqueológicos quedó radicada en el Juzgado Federal de Primera Instancia de Victoria, a cargo del juez Fernando Martín. Como resultado de las actuaciones, se secuestraron dieciséis piezas de alfarería modelada de origen peruano y el mencionado “Pie de momia”, que posteriormente fueron restituidos a las autoridades peruanas.
Manuscritos históricos del siglo XIX
La investigación también permitió recuperar una importante colección documental integrada por diecinueve folios manuscritos correspondientes a escrituras de venta, testamentos, fianzas y solicitudes de protocolización de los pueblos peruanos de Huacho y Pativilca.
Los documentos, fechados entre 1866 y 1868, forman parte del fondo Real de Hacienda del Archivo General de la Nación del Perú y habían sido detectados a la venta en un sitio web de acceso público.
La pesquisa, desarrollada bajo la órbita del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N.º 4, a cargo de Ariel Lijo, permitió identificar al oferente e impedir la comercialización de los manuscritos. Tanto la legislación peruana como la argentina protegen este tipo de documentación histórica por su valor patrimonial.
Un precedente en cooperación internacional
Las autoridades destacaron que durante el proceso se realizó la primera pericia técnica internacional bajo modalidad remota sincrónica entre Argentina y Perú mientras los bienes permanecían bajo resguardo judicial.
El mecanismo permitió que especialistas de ambos países analizaran las piezas arqueológicas y los documentos históricos mediante herramientas digitales, generando un antecedente en materia de cooperación transnacional para la protección del patrimonio cultural.
El acto de restitución contó con la participación del embajador de Perú en Argentina, Carlos Alberto Chocano Burga; el jefe de la Policía Federal Argentina, Luis Alejandro Rolle; el director nacional de Delitos Federales, Pablo Argibay Molina; el juez federal Fernando Martín; el director general de Cooperación Internacional de la PFA, Marcelo Chiappero; además de representantes del Archivo General de la Nación, del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano y otros organismos vinculados a la preservación patrimonial.
La devolución de las piezas fue presentada por las autoridades como un ejemplo de cooperación bilateral y de lucha contra el tráfico ilícito de bienes culturales, una problemática que afecta a numerosos países y que pone en riesgo la conservación de elementos fundamentales para la memoria histórica de los pueblos.
Los documentos históricos están vinculados a Huacho y Pativilca, además de piezas arqueológicas y un pie de momia pertenecientes al patrimonio nacional
Perú recuperó bienes culturales en Argentina mediante un proceso oficial de restitución coordinado con autoridades de ambos países. (Composición: Infobae)
La recuperación de bienes culturales constituye una de las principales herramientas para preservar la memoria histórica de los países y combatir el tráfico ilícito de piezas patrimoniales. En este contexto, Perú recibió un nuevo conjunto de objetos y documentos de valor histórico que permanecían fuera de su territorio y que ahora retornarán a las instituciones encargadas de su conservación.
La restitución se concretó en Argentina, donde autoridades de ese país entregaron oficialmente diversos bienes culturales a la Embajada del Perú. La acción se desarrolló en el marco de los mecanismos de cooperación bilateral orientados a la protección y recuperación del patrimonio cultural.
Según informó la Embajada del Perú, el lote recuperado incluye materiales documentales y piezas arqueológicas que forman parte de la historia republicana y prehispánica del país. La representación diplomática destacó además el trabajo coordinado entre entidades peruanas y argentinas para concretar el retorno de estos bienes.
Documentos históricos regresan al Perú
El lote incluye 19 documentos históricos relacionados con Huacho y Pativilca, correspondientes al periodo de 1866 a 1868. Difusión
Entre los objetos restituidos figuran 19 documentos históricos relacionados con las ciudades de Huacho y Pativilca. Los registros datan del periodo comprendido entre 1866 y 1868, etapa correspondiente a la segunda mitad del siglo XIX.
De acuerdo con la información difundida por la Embajada del Perú, estos documentos constituyen testimonios de la vida institucional, jurídica, económica y social del país durante los primeros años de la República. Su recuperación permitirá que especialistas y entidades culturales continúen con las labores de estudio, preservación y difusión de este material histórico.
La documentación ofrece información sobre el funcionamiento de distintas actividades y procesos desarrollados en aquella época, por lo que representa una fuente relevante para la investigación histórica.
Piezas arqueológicas forman parte de la restitución
También fueron restituidas 16 piezas arqueológicas de origen peruano y un pie de momia perteneciente al patrimonio cultural. Difusión
La entrega también incluyó 16 bienes arqueológicos de origen peruano. A este conjunto se sumó un pie de momia procedente del patrimonio cultural del país.
Las autoridades peruanas señalaron que estas piezas integran el legado histórico y cultural nacional. La recuperación de objetos arqueológicos constituye una prioridad para los organismos encargados de la protección patrimonial debido a los riesgos asociados al comercio ilegal de bienes culturales.
La restitución permitirá que las piezas regresen a los espacios correspondientes para su evaluación, conservación y resguardo bajo la supervisión de las instituciones competentes.
Cooperación entre Perú y Argentina contra el tráfico ilícito
La Embajada del Perú calificó el retorno de estos bienes como un acto vinculado a la defensa del patrimonio cultural y destacó la colaboración entre ambos países para enfrentar el tráfico ilícito de objetos históricos y arqueológicos.
Según la representación diplomática, esta acción reafirma el compromiso compartido entre Perú y Argentina en las tareas de recuperación y protección de bienes culturales.
La Embajada del Perú expresó además un reconocimiento especial a la Policía Federal Argentina, así como a las autoridades judiciales e instituciones argentinas que participaron en el proceso que permitió concretar la restitución de los documentos históricos y las piezas arqueológicas recuperadas.
La Dirección de Recuperaciones, unidad perteneciente a la Dirección General de Defensa del Patrimonio Cultural, llevó a cabo las verificaciones necesarias para confirmar la autenticidad y el origen de los bienes. Esta entidad colabora constantemente con organismos internacionales y realiza labores de vigilancia para identificar posibles casos de tráfico ilícito en mercados físicos y virtuales.
El Ministerio de Cultura instó a la ciudadanía a denunciar cualquier actividad relacionada con el comercio ilegal de bienes culturales, recordando que este tipo de prácticas vulnera el legado histórico de la nación. Puedemn omunicándose a los teléfonos (01) 321-5561 y 976066977, al WhatsApp 976066977, al correo electrónico atenciondedenuncias@cultura.gob.pe o ingresando a la página web http://denunciaspc.cultura.gob.pe/
Las piezas recuperadas volverán a procesos de custodia, conservación y protección institucional para preservar parte de la memoria histórica y cultural del país. | Foto: Policía Nacional
Las acciones adelantadas por las autoridades para proteger el patrimonio cultural y ambiental del país permitieron recuperar 62 piezas arqueológicas que fueron hurtadas durante el año 2024 en el departamento de Nariño, en medio de una serie de operativos desarrollados por la Policía Nacional en diferentes municipios de esta región del suroccidente colombiano.
El procedimiento fue realizado por uniformados del Grupo de Protección al Turismo y Patrimonio Nacional del Departamento de Policía Nariño, como parte de las estrategias implementadas para combatir delitos que afectan bienes culturales, recursos naturales y elementos considerados de especial importancia histórica para el país.
Según informó la Policía, las acciones operativas desarrolladas incluyeron actividades de control, vigilancia y verificación que permitieron obtener varios resultados en materia de seguridad ciudadana y protección patrimonial.
Entre estos resultados se encuentran la captura de tres personas por diferentes delitos, la recuperación de una motocicleta reportada como hurtada y la incautación de 58 metros cúbicos de madera perteneciente a especies protegidas por la legislación ambiental colombiana.
Sin embargo, uno de los resultados considerados más relevantes por las autoridades fue precisamente la recuperación de las 62 piezas arqueológicas, elementos que habían sido reportados como hurtados y que ahora regresan nuevamente a custodia institucional para su respectivo proceso de conservación, estudio y protección.
Aunque las autoridades no revelaron detalles específicos sobre la tipología de las piezas recuperadas ni el lugar exacto donde fueron halladas, señalaron que estos elementos poseen alto valor histórico y cultural, razón por la cual su recuperación representa un avance importante en la defensa del patrimonio arqueológico colombiano.
El tráfico ilegal de bienes culturales es una de las principales amenazas para el patrimonio histórico nacional. Expertos y profesionales en el tema alertaron que la comercialización clandestina de piezas arqueológicas genera pérdidas irreparables para la investigación científica, la memoria histórica y la identidad cultural de las comunidades.
Por eso, desde la Policía Nacional, recordaron que las unidades especializadas en protección al turismo y patrimonio mantienen operativos permanentes orientados a identificar redes dedicadas al tráfico ilegal de bienes culturales, así como actividades que afecten recursos naturales protegidos.
Las autoridades señalaron además que este tipo de procedimientos hacen parte de una estrategia integral que busca fortalecer la seguridad, promover la convivencia ciudadana y garantizar la conservación de los bienes que conforman la riqueza histórica, cultural y ambiental del país.
Los objetos se suman a otras 13 colecciones, conformadas por 7,207 piezas auténticas, reintegradas a la nación en el estado desde 2022
Estaba en posesión de un particular e incluye figurillas, ollas, cajetes e incensarios de cerámica de estilos Tumbas de Tiro, Chapala y Olmeca
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a través de su representación en el estado de Jalisco, recibió un lote de 334 bienes arqueológicos, los cuales estaban bajo resguardo de un coleccionista privado, y se suma a otras 13 colecciones, conformadas por 7,207 piezas auténticas, que han sido recuperadas y reintegradas a la nación en la entidad, desde 2022 a la fecha.
La secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, destacó que “la recuperación de estos bienes arqueológicos muestra que la protección del patrimonio también se construye con la participación de la ciudadanía. Cuando una persona se acerca al INAH para entregar, registrar o poner a resguardo una colección, contribuye a que la memoria de México vuelva al espacio público, pueda ser investigada, conservada y compartida con más personas. En el marco de la campaña ‘Mi patrimonio no se vende’, este acto reafirma que los bienes arqueológicos son parte de la historia común y pertenecen a la nación”.
Las piezas corresponden en su mayoría a culturas y estilos que se desarrollaron en el territorio que hoy ocupa Jalisco, entre ellas figurillas de la tradición Tumbas de Tiro (450 a.C.-450 d.C.) y Chapala (900-1200 d.C.), así como del periodo Clásico (200-1000 d.C.), informó el encargado de la sección de Registro de Bienes Culturales del Centro INAH estatal, Javier Alanis Vilchis.
Entre los bienes patrimoniales restituidos destacan dos figurillas de piedra de estilo Olmeca, que datan de 1500-400 a.C., las cuales son poco comunes en la región. También, se incluyen contenedores, ollas, cajetes, tapas e incensarios, la mayoría elaborados en cerámica; y cuentas y pendientes de concha, cascabeles y anillos de cobre, hachas de piedra y piezas de obsidiana.
El dictamen de autenticidad de las piezas está en proceso, a cargo de Alanis Vilchis, con apoyo de la investigadora del Centro INAH Jalisco, Martha Lorenza López Mestas Camberos, y de especialistas de la Escuela de Conservación y Restauración de Occidente, que se encargarán de la restauración de las piezas en caso necesario.
Hasta el momento, el arqueólogo ha contabilizado seis piezas que posiblemente requieran restauración, pero están completas. Destacó que la mayor parte del conjunto se encuentra en buen estado de conservación, ya que en el domicilio del particular se contaba con infraestructura adecuada para su preservación, con vitrinas, espacios e iluminación adecuados para cada pieza.
Se desconoce cómo se conformó la colección, pues no había sido registrada previamente ante el INAH. La persona, quien residía en Zapopan, Jalisco, falleció recientemente, por lo que su familia dio aviso a la titular del Centro INAH Jalisco, Alicia García Vázquez, e hizo entrega del lote el 30 de abril de 2026.
Las piezas autentificadas se encuentran en proceso de inscripción formal en el Sistema Único de Registro del INAH, y quedarán bajo resguardo de la representación estatal del instituto. Se prevé que para que el público las conozca, las más destacadas se expongan en el nuevo Museo de Arqueología de Occidente, que tendrá como sede la antigua Presidencia Municipal de Zapopan, la cual está en proceso de adaptación.
“Hay interés de que las colecciones se queden dentro del estado, porque la mayoría de piezas que tenemos aquí son de estilos propios de Jalisco, como el de Tumbas de Tiro, que abarca además los estados de Colima y Nayarit”, dijo el arqueólogo.
Asimismo, subrayó la importancia del acercamiento del INAH con la comunidad, el cual se refleja en este tipo de restituciones, ya que además de reintegrar bienes culturales a la nación, abre la posibilidad de que sean exhibidos en algún museo para que más personas puedan disfrutarlos.
En Jalisco ha habido respuesta de la sociedad en la entrega y registro de colecciones, por lo que reiteró la importancia de que las personas que poseen bienes culturales notifiquen al INAH, para que también sean reconocidas como resguardantes.
“Muchas veces las piezas de las colecciones no provienen del saqueo, sino que las personas las encuentran y las conservan. Por eso es importante que sepan que pueden resguardarlas y no van a tener ningún problema mientras estén registradas. El INAH no va a quitarles las piezas, que es lo que mucha gente piensa”, aclaró.
Finalmente, Alanis Vilchis anunció que en el lote entregado se encontraban otras 264 piezas, las cuales son réplicas y se usarán para fines didácticos, dado que se prevé crear áreas interactivas en los museos Regional de Guadalajara y de Arqueología de Occidente, para que niñas y niños puedan recrear una excavación arqueológica; también, para que las personas con discapacidad visual puedan tocar y conocer los bienes patrimoniales sin afectarlos.
A la izquierda el bioquímico Guido Valverde en la toma de muestras, a la derecha el Museo Nacional de Arqueología
El hallazgo de gran parte de material genético de una bacteria patógena ubicada en el diente de un joven momificado que habitó en la región de los Andes, durante la época prehispánica después de Tiwanaku, posibilitará reescribir el pasado de las enfermedades que circulaban en América antes de la llegada de la colonización española.
El bioquímico boliviano, Guido Valverde del proyecto “Momias de Bolivia” dijo: “estamos reescribiendo la historia, estamos en proceso de secuenciar la presencia de otros patógenos que ya estaban en América precolombina, es el esfuerzo que hacemos para entender la parte epidemiológica y las condiciones de salud del pasado”.
Los fragmentos del material genético con los que se secuenció el genoma completo (ADN) corresponden a la bacteria infecciosa Streptococcus pyogenes, que provoca la fiebre escarlata (escarlatina), además de otras afecciones que pueden ser mortales para el ser humano. El descubrimiento científico demuestra que algunas enfermedades ya circulaban en América antes del contacto entre los continentes.
Valverde explicó que la investigación está enmarcada en el proyecto “Momias de Bolivia” en coordinación con el Museo Nacional de Arqueología (MUNARQ) del Ministerio de Culturas y el Instituto de Estudios sobre Momias de Eurac Research, un centro de investigación ubicado en Bolzano, Italia.
“Estuvimos analizando varios restos de la colección del Museo Nacional de Arqueología donde se resguarda casi 60 individuos momificados, una de las colecciones más importantes de restos humanos prehispánicos y que incluye más de 500 cráneos”, agregó.
Explicó que con la ejecución del proyecto se está trabajando en varias líneas de investigación como en antropología biológica, tomografías computarizadas, parte del ADN humano, patógenos prehispánicos o las enfermedades que estaban presentes en la etapa precolombina.
También trabajamos en la digitalización en tercera dimensión (3D) del patrimonio arqueológico, en la reconstrucción facial y en la conservación de las momias a largo plazo para las futuras generaciones de Bolivia, es un “proyecto holístico interdisciplinario”, añadió.
Una dieta con maíz
Los investigadores del proyecto al revisar la datación de los restos momificados, los posicionaron en el periodo Intermedio Tardío, que se ubica después de la desaparición de Tiwanaku y antes de los incas. Entre los resultados científicos se reveló que el joven momificado vivió entre 1283 y 1383, en la región de los Andes de Bolivia, más de un siglo antes del contacto europeo con América.
“Tenía entre 18 a 25 años de edad con una pequeña deformación craneana (una práctica cultural o estética extendida entre los Señoríos Aymaras), el individuo forma parte de la Colección de Momias del Museo Nacional de Arqueología”, detalló el bioquímico.
Respecto de la dieta del joven momificado, Valverde informó que su dieta se basaba en un alto consumo de maíz y pocos tubérculos como papa, también con poco consumo de carne que, principalmente, provenía de los camélidos.
Dijo que datos de los isótopos (análisis científico que permite a los investigadores reconstruir cuándo vivió, de dónde era y qué comía) reflejan carbono e hidrogeno estables, estos estudios nos ayudan a entender un poco más la parte de la dieta de esta persona.
Lo Señoríos Aymaras se desarrollaron después de la desaparición de Tiwanaku, se asentaron principalmente en la cuenca del lago Titicaca y la meseta del Collao, abarcando territorios de lo que hoy es Bolivia, el sur del Perú, el norte de Chile y el noroeste de Argentina.
Enterraban a sus líderes en chullpares (de donde proviene la mayor parte de la Colección de Momias del MUNARQ), que fueron torres funerarias con bases cilíndricas o cuadrangulares y de cinco a ocho metros de altura, estaban edificados, principalmente, con bloques de tierra y paja, además con piedra pulida.