Recuperan cabeza reducida y otros objetos de bienes arqueológicos

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Rescate de bienes patrimoniales. Una cabeza humana reducida destaca entre los 93 bienes pertenecientes al patrimonio nacional de Perú recuperados por sus autoridades en lo que va de 2017, cuando iban a ser expoliados al extranjero, anunció hoy el Ministerio de Cultura peruano en un comunicado.

La cabeza, según EFE, se encontraba dentro de un envío postal destinado a Inglaterra, cuyo contenido, declarado inicialmente como ropa, fue revisado en una oficina de los Servicios Postales del Perú (Serpost).

El ejemplar recuperado conserva el cabello y una larga barba, además de tener una vara de madera que le atraviesa horizontalmente la parte inferior de la nariz.

La reducción de cabezas es una tradición propia de los indígenas de la etnia shuar, también conocidos como jíbaros, quienes habitan en la frontera amazónica entre Perú y Ecuador, y cuyos líderes acostumbraban antiguamente a realizar esta práctica con cabecillas de otras tribus a las que vencían.

Otros bienes patrimoniales recuperados por las autoridades peruanas desde que comenzó el año fueron nueve muñecas confeccionadas con fragmentos de textiles arqueológicos, siete de ellas en el aeropuerto limeño Jorge Chávez, y dos en un envío postal con destino a Montreal (Canadá).

También se recuperaron diecinueve fósiles de especímenes de amonites y de dientes de tiburón de diversos tamaños, además de un fósil bivalvo que iba a ser enviado a Israel.

En el complejo fronterizo de Santa Rosa, en la frontera de Perú con Chile, las autoridades peruanas recuperaron una quincena de cuentas y dijes de elaborados con piezas de moluscos y rocas, típicos de collares de civilizaciones prehispánicas, además de 42 fósiles de diversas especies como erizos, amonites y bivalvos.

En el puerto del Callao, el mayor de Perú, se encontraron seis herramientas líticas, como porras, hachas y conopas, cuyo destino era Brasil.

Desde agosto de 2016, las autoridades peruanas lograron evitar la salida ilegal del país de 247 bienes culturales, arqueológicos y paleontológicos pertenecientes a su patrimonio nacional.

 

Tomado de: http://larepublica.pe/cultural/863382-recuperan-cabeza-reducida-y-objetos-arqueologicos

De colecciones privadas y museos en casa

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Presentamos el cuarto reportaje de la investigación trasnacional de Ojo Público de Perú, en alianza con equipos periodísticos de cinco países, que revela las cifras y casos más graves del tráfico del…

 

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Cientos de tesoros arqueológicos y piezas coloniales, producto del saqueo, se exponen en museos y se venden en subastas en el extranjero. Pero, también, en Guatemala se guardan piezas en museos y colecciones privadas. Las autoridades aseguran que estos coleccionistas alientan el saqueo, pero ellos –Fernando Paiz y la Funba, entre otros-; se defienden y aseguran que las cuidan mejor que lo que lo haría el Estado. 

El presupuesto del Estado para recuperar su patrimonio cultural es proporcional a los resultados que obtiene. Con fondos asignados que sólo cubren salarios, el Departamento de Prevención y Control de Tráfico Ilícito de Bienes Culturales (en el Ministerio de Cultura y Deportes, MCD) libra una lucha cuesta arriba con tres personas, incluido el jefe del departamento, Eduardo Enrique Hernández Herrera. Esta oficina depende del Viceministerio de Patrimonio Cultural y Natural, que invierte en la recuperación y repatriación de piezas, siempre que el traslado sea corto.

El pasado 24 de enero, el MCD presentó los fragmentos de dos estelas que repatriadas desde El Salvador (también repatrió otro grupo recuperado en Los Ángeles, California, EE.UU.). El titular del MCD, José Luis Chea Urruela, divulgó que el traslado implicó el gasto de Q2.2 millones (una cifra superior a los Q100.7 millones  que comprende el presupuesto del citado viceministerio).

Este caso muestra los desafíos que enfrenta Guatemala para recuperar su patrimonio cultural, y el papel que juegan algunos coleccionistas privados en el tránsito ilegal de ese patrimonio de un país a otro.

 

Un tesoro en El Salvador

Oscar Mora, el antecesor de Hernández, cree que el conflicto armado llevó a que algunos coleccionistas centroamericanos enviaran ilegalmente a  Estados Unidos, piezas de patrimonio cultural, que consideran como sus colecciones), para protegerlas. Uno de estos casos es el del empresario salvadoreño Pablo Tesak (fallecido en 2009) y las piezas que Guatemala reclamaba a su fundación. La posesión de dos fragmentos de las estelas 1 de Aguateca y Dos Pilas salió a luz porque un investigador de la Interpol visitó el museo en 2013 para confirmar que las piezas estaban en ese recinto. Para entonces, la Fundación Tesak intentaba recuperar otras 287 piezas inicialmente retenidas en aduanas salvadoreñas y que trasladó en 2012 desde EE.UU. a El Salvador, declarando que eran originarias de ese país centroamericano. No obstante, autoridades guatemaltecas aseguraban que son de Guatemala.

“Viajamos con la entonces viceministra Rosa María Chan a El Salvador y vimos las 287 piezas”, recuerda Mora. “Ella es arqueóloga y sólo al verlas dijo: ‘esto sí es patrimonio guatemalteco’. Ella conoce de esto. El problema es cómo acreditarlo”, debido a la falta de un registro de piezas guatemaltecas. Hernández dice que las piezas provenían de Los Ángeles, California, y cree que Tesak las compró en EE.UU. Mora, en cambio, supone que la Fundación Tesak simplemente retornó la colección a El Salvador (a donde habrían llegado años atrás por otra vía), sin contar con que las aduanas de su país las retendrían por falta de documentos que demostraran su origen como salvadoreño. El intento por trasladarlas de EE.UU. a El Salvador comenzó en 2011, dos años después que murió el empresario.  Tesak residía en El Salvador desde 1951, a donde se trasladó desde Guatemala después que emigró de su natal Checoslovaquia. La Fundación Tesak todavía disputa la posesión de las 287 piezas aunque perdió la batalla con los fragmentos de las estelas. “La Corte Suprema de Justicia de El Salvador instruyó a la Fiscalía de la Nación, para que tomara las acciones necesarias para recuperar las estelas”, dice Hernández. Al funcionario le sorprendió el decomiso de las mismas en 2016 porque el museo Tesak había asegurado a Guatemala que las devolvería.

Un convenio centroamericano para la preservación y recuperación del patrimonio cultural, del que Guatemala y El Salvador son signatarios, no había servido para persuadir a la Fundación Tesak. “Ese fue nuestro argumento para el reclamo desde julio de 2013”, dice Hernández, aunque las gestiones comenzaron en 2012.

Las estelas fueron devueltas el 17 de noviembre a autoridades guatemaltecas en El Salvador, y el MCD las expuso al público en enero pasado en el Palacio Nacional de la Cultura. Las otras 287 piezas siguen en El Salvador. Para mayo de 2016, las piezas estaban bajo el resguardo del Museo Nacional de Antropología (Muna).

“El director del museo dijo que podemos hacer una inspección para determinar si son de Guatemala, pero no nos permiten tomar fotografías ni nos facilitan ningún documento (copias de las fichas de las piezas)”,   dice Hernández. El funcionario explica que la postura es incomprensible porque este trámite se ha hecho en un ámbito diplomático y no judicial, pero El Salvador obstaculiza los medios para que Guatemala pueda hacer una identificación plena. Se consultó a la Cancillería guatemalteca respecto a las gestiones de la Embajada de Guatemala en ese país, pero al cierre de esta nota no tenía una respuesta.

Marlon Escamilla, jefe de la Dirección Nacional de Patrimonio Cultural y Natural, en la Secretaría de Cultura de El Salvador explicó por medio de la Dirección de Comunicaciones que el acceso a las piezas es imposible porque la investigación está en curso, y la fiscalía ha prohibido el acceso a las piezas, no la Secretaría.

Guatemala pidió permiso a El Salvador para estudiar las piezas desde 2012. El medio digital El Faro, de El Salvador, cita una respuesta de 2014 en la cual la Cancillería de ese país afirma que accedería si las autoridades guatemaltecas cumplían “con una serie de requisitos que demuestren que las piezas son suyas: catálogo, fichas de inventario y fotografías in situ de las piezas”. El MCD no los tiene porque las piezas fueron robadas antes de que supiera de su existencia. Por lo tanto, no tiene pistas ni documentación de cuándo fueron robadas y sacadas del país. El Faro publicó que el director ejecutivo de la fundación, el sacerdote David Blanchard, afirma que “todo se debe a errores administrativos” y que “no hubo mala intención”. La fundación todavía espera recuperarlas.

 

Paralelismos entre coleccionistas privados

Mora cree que los obstáculos obedecen a un asunto político. “Allá (en El Salvador), Pablo Tesak (era) todo un personaje, igual que en Guatemala lo es (Fernando) Paiz Andrade, su colección y su famoso museo”. Se refiere al proyecto del empresario guatemalteco para crear el Museo Maya de las Américas (MuMa). También a que Paiz Andrade es un destacado empresario, fundador y expresidente de la Fundación Paizpara la Educación y la Cultura, y Tesak lideraba uno de los consorcios industriales familiares más conocidos de El Salvador, fundador y accionista de las fábricas de golosinas Productos Alimenticios Diana y Bocadeli.

Según el exfuncionario, Paiz y Tesak retiraron colecciones de Guatemala para resguardarlas, pero afirma que sacarlas del país sin permiso del Estado fue “un hecho ilícito”.

Archivo de la Funba

       [ Archivo de la Funba ]

“Hay notas de esto, todo un expediente de 2008, 2009, donde él (Paiz Andrade) indica, en estos términos, que sacó su colección (del país) por seguridad y por el conflicto armado”, recuerda Mora, cuyo departamento se encargó del caso. El “encargarse del caso” consistió en aprobar el reingreso de las piezas, pero a nombre del Estado de Guatemala, obviando la exportación ilícita de bienes culturales en pro de recuperar ese patrimonio. Mora no contaba con que otro funcionario –cuyo nombre omite- se opondría, aduciendo que se trataba de propiedad privada de Paiz Andrade. “Le justificamos que legalmente no lo era”, dijo Mora, como ninguna pieza prehispánica puede ser propiedad privada. La respuesta fue: “pero hay que ayudar a Fernando”. Acto seguido, otro asesor jurídico propuso hacer un convenio, y una resolución ministerial aprobó el ingreso y que el empresario retuviera las piezas. “Allí está la resolución violatoria”, afirma Mora. “Lo dije hasta el cansancio, y nadie me escuchó”.

Plaza Pública buscó una entrevista en octubre pasado con Paiz Andrade por medio de su asistente en la Fundación Ruta Maya, y por medio de Sofía Paredes, directora ejecutiva de la fundación, pero ambas indicaron que el empresario no podía atender entrevistas debido a que estaría fuera del país durante varias semanas. En diciembre, se intentó obtener una entrevista con Paredes, por medio de Comunicación Estratégica, la agencia de relaciones públicas de la fundación, pero la entrevista nunca se concretó*.

Según National Geographic, este empresario tiene una colección de alrededor de 3,300 piezas prehispánicas. En 2010, el Gobierno de Francia lo condecoró con las insignias de “Caballero de las Artes y Letras”. En esa ocasión, la embajada de Francia en Guatemala destacó que Paiz Andrade era presidente de la Fundación para el Patrimonio Cultural y Natural Maya (Pacunam), que reúne a once empresas que financian la investigación y preservación de sitios arqueológicos en la cuenca El Mirador, en Petén. Coincidentemente, diversas piezas cuyo origen se rastrea hasta Petén han sido subastadas en Francia, cuyo gobierno y casas de subasta han ignorado los reclamos de Guatemala.

Del sitio arqueológico a una colección privada

Algunos arqueólogos y autoridades que protegen el patrimonio cultural opinan que los coleccionistas privados (en el país o en el extranjero) estimulan el saqueo porque, al estimular un mercado comprador de piezas robadas, el saqueo prevalece como una actividad lucrativa. “(El saqueo de piezas prehispánicas) es la segunda industria más grande en Petén; la más grande es el narcotráfico”, dice el arqueólogo estadounidense Richard Hansen, que trabaja en El Mirador desde los años 70. El arqueólogo estima que las piezas se venden, cuando llegan a manos del coleccionista, en un mínimo de US$10 mil.

La arqueóloga estadounidense DonnaYates explica que la evidencia confirma que el coleccionismo es una causa del saqueo. “La demanda causa la oferta, y no al revés”, dice la experta. Se refiere a coleccionistas centroamericanos, aunque admite que los grandes precios se ofrecen afuera del país, y que históricamente las mejores piezas han salido de Guatemala. “Puedo entender por qué coleccionistas ‘locales’ dicen que están ‘salvando’ los objetos de ser llevados al extranjero: es una persuasiva ‘narrativa de neutralización’  que les da una excusa para violar la ley y hacer lo que quieren”, y para ignorar la naturaleza destructiva del saqueo, explica Yates. “Se asume, por ejemplo, que una vasija maya es lo más importante… No lo es. Lo más importante es la masiva cantidad de información que proviene de estudiar la vasija en su contexto original, con otros objetos alrededor, colocados así por los mayas por una razón”.

Hansen coincide. “La arqueología no es acerca de las piezas; no estamos interesados en las piezas”, dice el arqueólogo. “Nos interesa la historia, así que aunque la pieza está sobre una repisa en Guatemala o Nueva York, el daño es igual, la destrucción es la misma: la pérdida de contexto es igual”. El daño es administrado a plazos, pero es irreversible, y es un daño que el Estado no controla.

Hernández observa el fenómeno como una cadena de acciones delictivas, que empieza con el saqueo y acaba con el coleccionista. “Me decían allá en Petén que les dicen a los guacheros (personas que saquean los sitios arqueológicos) [que les pagan] Q10 mil por indio (en cada plato o vaso)”, revela. “Eso quiere decir que si un plato tiene un personaje, van Q10 mil. Si son dos, van Q20 mil, y así sucesivamente”. El funcionario cree que, por lo general, el destino de las piezas no es una exhibición pública. “Quien compra es una persona que tiene la capacidad y quiere tener (la pieza) en su casa, y es en casas donde uno no puede entrar”, advierte. “A mí me pueden decir, ‘en la casa de tal persona hay miles de piezas arqueológicas, pero mire si nos autorizan el ingreso con una orden de allanamiento, jamás. Eso no se va a poder”.

Pero no a todos los coleccionistas los mueve lo mismo, según Pascu Robredo, el encargado de relaciones públicas en la Fundación para las Bellas Artes (Funba), en Antigua Guatemala. “Hay gente a quien le mueve acumular piezas. Hay muchas familias guatemaltecas que tienen colecciones bellísimas que jamás expondrán; otras ni están en el país”, dice. Robredo argumenta que la colección Palacios-Weymann (del matrimonio José María Palacios, empresario, y Amelia Weymann de Palacios, arquitecta), que consta de unas 4 mil piezas y arte guatemalteco de todas las épocas, sí será compartida con el público. La colección, propiedad de la Funba (creada por Palacios y Weymann), será expuesta en un museo que será inaugurado en 2017.

“(Ellos) cargan con el peso de sacar adelante un museo de 5,500 metros cuadrados en el centro de Antigua, con todos los requerimientos de un museo de primera clase, para el público”, dice Robredo.

En su caso, Weymann explica que el volumen y calidad de la colección les llevó a asumir el museo como proyecto de vida. “Hemos recibido críticas”, admite la arquitecta. “He asistido a congresos de arqueología donde dicen que el coleccionista estimula el saqueo. ¿Cómo va a ser eso? ¿Cuántas piezas obtiene el coleccionista? Dos o tres, poco a poco, y no es que estas piezas las vendan; también he recibido donaciones. Nosotros nunca hemos ido a Petén a comprar algo, sino la colección se arma una por una”, Weymann se refiere a su colección de piezas de arte colonial y las piezas prehispánicas que tiene en préstamo del Estado.

“Empecé mi colección cuando estaban haciendo la (Calzada) Roosevelt (en las zonas 11 y 7 capitalinas), y estaban los tractores pasando en Kaminal Juyú, y salían tiestos, pedacitos, caritas, y yo le decía al ingeniero: ‘lo que consigan, dénmelo, regálenmelo o si no, yo les pago’, porque me decían: ‘ fíjese que destruimos ahora (tal cosa)’. Así comencé mi colección y llevaba las piezas al Museo de Arqueología para que las evaluaran, y me decían: ‘guárdelas’. Así empecé. Nosotros, como fundación, rescatamos las piezas para exhibir en el museo. Uno invierte su dinero, y si uno no tiene para comprar esa pieza, se la dan al gringo de la esquina que la va a llevar fuera. Entonces, ¿qué hace uno? ¿Decirle a la autoridad: ‘mire, aquí me están vendiendo una pieza’? Una vez me trajeron a una persona que había encontrado una pieza para que se la adquiriera. Se supone que es prohibido adquirir piezas, entonces, ¿qué le debemos de decir a la persona que viene de cultivar (y se encontró la pieza)? ¿‘Señor, sabe qué, entierre la pieza otra vez porque es indebido lo que usted está haciendo’? No. Es absurdo. O, ‘llévelo al museo y lo regala’. Me va a decir ‘ah no’, y mejor se la va a vender al señor extranjero que se la va a llevar”.

Weymann no cree que los coleccionistas sean la única solución al expolio. La arquitecta cree que el Estado debería invertir en museos de sitio (en sitios arqueológicos), involucrar a la comunidad para enriquecer al museo, y volverlo autosostenible para la comunidad con el cobro de la entrada. Lo ve como un proceso educativo, y una generación de custodios naturales del patrimonio.

Un museo en casa

En el caso de las piezas prehispánicas, la presunción es que la mayoría son robadas y que llegan al coleccionista vía un intermediario. El coleccionista no está obligado a identificar quién le vendió la pieza, pero si la quiere retener como parte de su colección, el Estado le permite retenerla en préstamo una vez que el coleccionista presenta una declaración jurada y se compromete a asumir los costos de preservación de la pieza.

“Si las piezas son ubicadas en alguna vivienda o exposición, se encuentra un gran obstáculo en la misma ley especial (Ley para la Protección del Patrimonio Cultural de la Nación, Decreto 26-97) en su artículo 24, que permite un plazo de cuatro años para registrar bienes patrimoniales a partir de que salga en vigor el reglamento del registro, y es este artículo el que ayuda a que se siga depredando el patrimonio cultural de la nación”, explica Yuliza Ponce, auxiliar fiscal de la unidad de Delitos contra el Patrimonio Cultural, en la fiscalía en Petén. ¿Por qué? Porque ese reglamento para el registro no está vigente aún. Hernández afirma que sólo existe en calidad de “proyecto”. Sí existe la Normativa para regular la Posesión de Bienes Arqueológicos Muebles para personas particulares, así como la Normativa para las exposiciones de objetos arqueológicos, históricos, etnológicos y artísticos. Fueron emitidas en enero de 2016 (por el gobierno saliente) por acuerdo ministerial del MCD, pero un año después, no ha sido publicado en el diario oficial, un requisito para darle vigencia. La normativa que regula el préstamo de las piezas a los coleccionistas no regula si pueden lucrar con la exhibición de las piezas, en el país o el extranjero. Sin embargo, el convenio de préstamo ofrece una alternativa a la incapacidad del Estado para proteger todo el patrimonio cultural del país, que está registrado. Aun así, hay un número indeterminado de coleccionistas que son todo un Triángulo de las Bermudas para el patrimonio cultural, porque retienen las piezas sin registrarlas ni mostrarlas al público.

En octubre de 2012, Paiz Andrade dijo a Plaza Pública que compró sus piezas más importantes en el mercado de Chichicastenango, “en la calle, en unos localitos que antes estaban en unas callecitas”, y en el mercado de Santiago Atitlán (ambos lugares conocidos por Hernández como sitios de venta de piezas saqueadas). Agregó que algunas colecciones las recibió en donación. En otro artículo de 2016 del Huffington Postse describe como un incipiente coleccionista a los 10 años de edad, recolectando piezas halladas durante la construcción de la Calzada Roosevelt (como lo hizo Weymann). No obstante, en agosto de 2014 la revista National Geographic cita a Paiz Andradeadmitiendo que cuando comenzó su colección, “no había conciencia sobre este tema de saquear o no saquear”. La revista revela que este empresario colecciona antigüedades mayas desde que era adolescente, a mediados de los años 60. “(Antes) sólo se hablaba del coleccionista tratando de rodearse de piezas que eran significativas e importantes, artística o arqueológicamente hablando”.

National Geographic publicó que Paiz Andrade “ha renunciado a comprar arte maya robado y ahora ayuda a financiar excavaciones arqueológicas legítimas”. Según la publicación, el empresario obtuvo el 20% de su colección en el extranjero. Paiz Andrade pretende crear el MuMa, donde planea exhibir su colección de 3,300 piezas que National Geographic afirma que es producto de saqueos, y que además absorbería al Museo de Arqueología y Etnología y sus colecciones legalmente adquiridas en excavaciones oficialmente autorizadas. Algunos expertos afirman que la ética de la museología no permite exponer objetos saqueados junto a otros extraídos lícitamente bajo el amparo del Estado.

El MuMa sería administrado por la Fundación de la Ruta Maya, que el empresario creó. Paiz Andrade le dijo a la revista que, “hay tantos coleccionistas privados que no confían en las autoridades para cuidar de sus colecciones –aunque no sean suyas, sino patrimonio cultural de la nación–, que me dan un fuerte argumento (para crear el nuevo museo)”.

Yates, quien se especializa en estudiar piezas precolombinas, coincide en que las antigüedades rescatadas (producto de saqueo) necesitan un lugar a donde ir, pero debería ser a un Museo Nacional. “Un coleccionista privado no tiene que mostrar su colección a nadie, y esto no (ayuda a) preservar el pasado para el público”, dice la arqueóloga.

La privatización de la historia

La antropóloga Margarita Cossich Vielman dice que la intención de privatizar la historia con museos como el MuMa distorsiona la forma en que la perciben nuevas generaciones. Coincide con arqueólogos como Hansen y Yates, quienes creen que sacar una pieza de su contexto original relata una historia incompleta. Para Paiz Andrade y Weymann de Palacios, lo que ellos hacen es llenar los vacíos de protección del Estado.

Robredo sospecha que en algunas de las visitas guiadas que hicieron en la galería de la Funba, para reunir fondos para la construcción del museo, alguien observó cuánto había en la colección y organizó el robo de 300 de sus piezas en mayo de 2015. Weymann observa que un catálogo de la colección quizá sirvió como guía a los ladrones. Pero si una colección así es vulnerable, más aún lo están las iglesias, tan sólo con la vigilancia de un sacristán y (en pocos casos) de cámaras de vigilancia. El caso más reciente es el robo de reliquias en la Iglesia La Merced en Antigua Guatemala el pasado 6 de febrero. Exactamente dos años antes, la Iglesia El Calvario, también en Antigua Guatemala, padeció el robo de seis lienzos valiosos en febrero de 2014. Si templos de esta importancia son blanco de saqueadores, otras parroquias en aldeas pequeñas están más expuestas aún. Hernández dice que, en el caso de los robos, un paso importante  para intentar recuperar las piezas sería el registro de las mismas en el MCD, pero en las iglesias de las aldeas no siempre registran sus piezas o tienen una fotografía de las mismas.

“El registro lo debería hacer el párroco, el cofrade, etc., pero no sucede”, afirma Hernández. “Si tienen fotos que son de alguna ceremonia en la iglesia, la imagen o pintura se observa incompleta, o la calidad de la foto no es buena, y una foto así no sirve. Hay muchos casos de objetos robados que no tienen foto. Además, hay poca información disponible de la pieza”. El Estado, mientras tanto, tiene capacidad nula para brindar protección, menos para recuperarlas. Según Mora, no hay estrategia ni recursos, pero sí hay mucha desorganización administrativa.

Están vulnerables incluso las piezas que están en parques y museos nacionales, donde debían tener el resguardo debido. “Yo soy guía de turismo y viajo constantemente para mostrar Tikal, Uaxactún, Ceibal”, dice Robredo. “Hay monumentos espectaculares, pero están desprotegidos. Por ejemplo, en los pocos museos que hay (como) el Sylvanus Morley en Tikal, entras por una ventana… He visto a la gente agarrando las vasijas en el Museo (Sylvanus) Morley, así, con la mano… (Robredo hace la mímica de elevar una vasija con las manos sobre su cabeza, como para ver qué tiene debajo). No tienen ni vitrinas”.

¿Porqué proteger el patrimonio?

Pero muchos casos no están en el radar de las autoridades. Eso incluye 138 piezascautivas en el Museo de Bellas Artes de Boston, Massachusetts (MFA, por sus siglas en inglés), con lejanas probabilidades de recuperación, considerando que el caso fue noticia para Hernández en diciembre de 2015. Cuando asumió el cargo en 2010, no había registros documentales del caso aunque el primer reclamo de la colección se hizo en 1989., Hay otras piezas en Nueva York y otros doce estados de EE.UU., y al menos cinco países europeos, en galerías y museos.

Hansen cree que Guatemala pudo emplear una mejor estrategia en los casos grandes. “El error fue que no construyeron una serie de cinco o seis éxitos seguidos de recuperaciones antes de ir tras (la recuperación de) la gran colección en el Met (The Metropolitan Museum) en Nueva York”, dice Hansen. “Fueron así nada más, y sus abogados los crucificaron. Si hubieran tenido varios antecedentes de resoluciones a su favor, de buenos resultados, habrían tenido éxito”. En el sitio electrónico del Met no aparece la colección completa, pero es posible ubicar fichas individuales de algunas piezas de Guatemala que recibió en los años 60 y 70. Algunas aparecen identificadascomo de “México o Guatemala”. El museo las ubica en la “Galería 358” o “Galería Mesoamericana”. La “Galería 357” contiene piezas que describe como “Arte Precolombino”. Sí existe un  Posted in Artículos sobre tráfico ilícito

Subastarán en España fragmento de códice mexicano

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Un fragmento del Códice de Tlaquiltenango, Morelos, México, que data de mediados del siglo XVI y fue descubierto a inicios del siglo XX, saldrá a subasta el próximo 25 de abril a un precio de salida de 100 mil euros (más de 106 mil dólares).

La casa de subastas española Abalarte presentó este lunes un catálogo de la subasta que incluye piezas importantes como ese fragmento del códice mexicano, o un cuadro inédito atribuido a Diego de Velázquez, entre otros.

En declaraciones a Notimex, la experta en libros y manuscritos antiguos Olga Román explicó que se trata de un fragmento que estaba pegado en las paredes del convento de Santo Domingo de Guzmán, de Tlaquiltenango, Morelos descubiertos en 1909.

El fragmento, de 35 centímetros por 20 centímetros, presenta rasgaduras pero permite ser ubicado entre las piezas de un códice que complementa con 132 fragmentos que tiene el Museo de Historia Natural de Nueva York y otros seis de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia de México.

Además, otros 207 fragmentos siguen adosados al convento y se trata de un códice sobre la actividad tributaria, ya que las figuras representan las monedas, el tipo de impuestos, si es pago individual o por cada familia.

El documento, de papel amate o similar y en tinta negra, pertenece desde inicios del siglo XX a una colección privada española y fue estudiado en 2012 por el profesor de Historia de América de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) Juan José Batalla.

Los códices fueron adheridos a las paredes del convento por la orden de los franciscanos a mediados de siglo XVI, debido a un litigio con la orden de los dominicos, contrarios al cobro de tributos a los indígenas y se cree que por eso los escondieron debajo de una capa de cal.

En 1909 los códices fueron descubiertos por el párroco Agapito M. Minos quien, con ayuda del ingeniero Mauricio de la Arena, despegó seis fragmentos del muro que luego fueron donados a la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia de México.

En 1911, el ingeniero Juan Reyna, propietario del terreno en que se asienta el convento desprendió, con ayuda del arqueólogo estadunidense del Museo de Historia Natural de Nueva York, Herbert J. Spinden, 135 fragmentos y casi todos los vendió al museo.

En la subasta se incluye también una obra inédita de Diego de Velázquez, titulado “Retrato de niña”, propiedad de una familia que por generaciones desconocía la autoría y saldrá a un precio aún por determinar.

Asimismo, un cuadro de pintor español Alonso Cano titulada “Tobías y el Ángel”.

 

Tomado de: http://www.eluniversal.com.mx/articulo/cultura/patrimonio/2017/04/3/subastaran-en-espana-fragmento-de-codice-mexicano

Rego Grande, un círculo megalítico en el Amazonas

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Para los lugareños, los megalitos de Rego Grande (Brasil) ubicados en la espesura amazónica eran un lugar de otro tiempo que no invitaba a acercarse. Descubiertos ya en el siglo XIX, fueron dejados completamente al descubierto por la deforestación en la década de 1990, y finalmente estudiados arqueológicamente a partir de 2005. El lugar parece tener conexiones con el solsticio de invierno, aunque también connotaciones funerarias, y tendría una antigüedad de al menos mil años. Curiosamente, las distintas formas de los bloques que lo componen también puedan evocar a una pieza de arte contemporáneo.
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Allá por los años 90 del pasado siglo XX, Lailson Camelo da Silva, capataz de un rancho ganadero en Calçoene (Amapá, Brasil), estaba abriendo un claro en la espesura amazónica para crear un pastizal, cuando dió con un extraño conjunto de bloques de granito curiosamente colocados.
“No tenía ni idea de que estaba descubriendo el propio Stonehenge de la Amazonia”, comenta actualmente Da Silva, de 65 años, que sigue custodiando este lugar tan especial. “Hace tiempo que me pregunté: ¿Qué otros secretos de nuestro pasado siguen ocultos en las selvas de Brasil?”.
Sus hallazgos, junto con otros descubrimientos arqueológicos en Brasil en los últimos años -incluidos gigantescos geoglifos, restos de asentamientos fortificados y hasta una compleja red de caminos– están haciendo que los arqueólogos modifiquen sus teorías en favor de un mayor desarrollo y complejidad de estas sociedades antiguas, y una mayor ocupación poblacional de la selva amazónica.
Algunos académicos aseveran ahora que la selva tropical húmeda más grande del mundo fue muchísimo menos “edénica” de lo que antes se había imaginado y que la Amazonia sostuvo a una población de más o menos 10 millones de habitantes, antes de las epidemias y las matanzas a gran escala que se desataron tras la llegada de población europea.

 

Mucho por descubrir
En lo que hoy es el escasamente poblado estado de Amapá, en el norte de Brasil, las piedras del sol que encontró Da Silva cerca del río llamado Rego Grande están proporcionando importantes evidencias sobre cómo los pueblos indígenas de la Amazonia pudieron haber sido muchísimo más sofisticados de lo que habían supuesto los arqueólogos en el siglo XX.

“Estamos empezando a resolver el rompecabezas de la historia humana de la cuenca del Amazonas y lo que estamos encontrando en Amapá es absolutamente fascinante”, afirma Mariana Cabral, arqueóloga de la Universidad Federal de Minas Gerais, quien, junto con su esposo, Joao Saldanha, también arqueólogo, ha estudiado el yacimiento de Rego Grande desde 2005, donde aún continúan las excavaciones arqueológicas.
Ya en el siglo XIX, el zoólogo suizo Emilio Goeldi había detectado megalitos durante una expedición por la frontera de Brasil con la Guayana Francesa. Otros académicos, incluida la pionera arqueóloga estadounidense Betty ,también se toparon con ese tipo de yacimientos, pero estaban convencidos de que la Amazonia es un lugar inhóspito para los asentamientos humanos complejos.
Hasta que Da Silva, el ex capataz de rancho, se topó con las piedras en Rego Grande mientras deforestaba la selva a su alrededor, los académicos no concentraron mayor atención en el descubrimiento. Da Silva ya de adolescente se había topado con el lugar, cuando cazaba jabalíes en la década de 1960, pero después había evitado la zona.

“Al principio, el sitio parecía sagrado, como si nosotros no perteneciéramos allí”, comentó Da Silva, quien ahora vigila el sitio como su custodio. “Pero era imposible no verlo durante la campaña de deforestación en los 1990, cuando la prioridad era quemar los árboles”.
Hace alrededor de 10 años, tras conseguir los fondos públicos necesarios para acordonar las piedras, los arqueólogos brasileños, coordinados por Cabral y Saldanha, empezaron a excavar el yacimiento, cuya forma es, más o menos, la de un círculo. Pronto identificaron una parte de un río a unas dos millas de distancia de donde es posible que procedan los bloques de granito.

También encontraron vasijas cerámicas para enterramientos, lo que indica que al menos una parte del sitio Rego Grande pudo haber sido un cementerio, en tanto que colegas del Instituto de Investigación Científica y Tecnológica de Amapá descubrieron que una de las piedras altas parecía estar alineada con la ruta del sol durante el solsticio de invierno.

Los arqueólogos han constatado que ese bloque de piedra fue posicionado de forma que no proyectase ninguna sombra durante el solsticio de invierno. Ese alineamiento lleva a pensar que este conjunto megalítico formase posiblemente un observatorio astronómico, quizá incluso un calendario solar.

Otra interpretación para este y otros conjuntos megalíticos menos elaborados de la zona es que se tratase de marcas de territorio utilizadas por cazadores y pescadores de la zona hace aproximadamente mil años, cuando se cree que fue erigido Rego Grande.
Los investigadores siguen tratando de determinar cómo encaja Rego Grande en la visión que se está elaborando sobre la historia humana de la Amazonia.

Representantes de los palikures, un pueblo indígena que vive en Amapá y en la Guyana Francesa, han declarado que sus antepasados habían frecuentado Rego Grande. No obstante, los arqueólogos manifiestan cautela para establecer tales relaciones y enfatizan cuánto pueden cambiar las sociedades humanas en un lapso de mil años.
Cabral ha declarado que sigue siendo esquiva la evidencia de grandes asentamientos, en comparación con otros sitios en la Amazonia, como Kuhikugu, en el nacimiento del río Xingu.

De cualquier forma, John McKim Malville, un físico solar en la Universidad de Colorado que escribe extensamente sobre arqueoastronomía, enfatiza cómo las interpretaciones de Rego Grande han pasado del campo meramente astronómico a las interpretaciones más holísticas, incluyendo a las ceremonias y los rituales de las culturas antiguas.

“Las piedras de Rego Grande son bastante extraordinarias y su irregularidad puede tener su propio y único significado, diferente de otros sitios megalíticos en todo el mundo”, dice Malville, planteando la posibilidad de que Rego Grande refleje la importancia del animismo -que es la atribución de un alma a entidades en la naturaleza e, incluso, a objetos inanimados- en las culturas amazónicas. Y agrega: “Solo podemos especular acerca de lo que significan sus piedras”.

Tomado de: http://arqueologiaenred.paleorama.es/2016/12/rego-grande-circulo-megalitico-en-el.html

Restituyen a México seis piezas prehispánicas incautadas en Argentina

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 incautadas.pngSeis piezas prehispánicas, cada una representante y testigo del esplendor mesoamericano, fueron devueltas a México y puestas bajo resguardo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), como resultado del trabajo interinstitucional y de los convenios que el país mantiene con el gobierno de Argentina, que hace 17 años las incautó en Buenos Aires.

En ceremonia realizada en instalaciones de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), la República Argentina, a través de su embajador en México, Daniel Chuburu, oficializó la entrega de los antiguos objetos ante Socorro Flores, subsecretaria de la SRE para América Latina y el Caribe; Alejandro Alday, consultor jurídico de la misma dependencia, y la antropóloga Aída Castilleja, secretaria técnica del INAH.

“La restitución de estos bienes culturales es un ejemplo de la productiva colaboración que debe existir entre las naciones”, comentó la antropóloga, al tiempo que agradeció las gestiones realizadas en el país sudamericano por el Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano (INAPL).

El embajador Chuburu rememoró que las piezas formaron parte de un decomiso de 20 mil objetos logrado en el año 2000, a partir del cual Argentina ha reforzado sus leyes contra el tráfico ilícito de bienes culturales, y ha entregado bienes precolombinos a sus respectivas naciones de origen: Bolivia, Perú y Ecuador, entre otras.

El arqueólogo del INAH, Alejandro Bautista, detalló las particularidades de las piezas devueltas. La más antigua de ellas, explicó, es una figura humana modelada manualmente en barro y conservada en su torso y cabeza; se sabe que evoca a un personaje con orejeras y ha sido fechada hacia el periodo Preclásico del Altiplano Central mexicano (2500 a.C. – 200 d.C.).

Otro objeto es una miniatura teotihuacana que simboliza a un infante sujetado a una superficie plana a manera de cama; su antigüedad fue calculada entre los años 200 y 600 d.C., época de auge para dicha metrópoli.

El lote de piezas incluye un cajete tetrápode de estilo maya, fechado hacia 200 y 800 d.C., cuenta con motivos abstractos y geométricos rojos sobre un fondo color crema, además de un elemento zoomorfo en su base contenedora. Sus cuatro extremos son ahuecados dentro de los cuales se colocaban pequeñas piezas circulares de barro o piedra, rasgo identificado como “soportes sonaja”.

Otra pieza completa representa a un individuo masculino en posición sedente, ataviado con orejeras, diadema y nariguera; su modelado en barro y decoración en rojo, negro y crema, revelan que pudo haber sido elaborada entre 100 a.C. y 600 d.C., así como su vínculo con la tradición Tumbas de Tiro del Occidente de Mesoamérica, en los actuales estados de Colima, Jalisco y Nayarit.

El conjunto de objetos también incluye fragmentos de piezas teotihuacanas, que corresponden a dos cabezas, una de ellas ataviada con tocado y de superficie alisada; de acuerdo con el experto, este tipo de representaciones son conocidas como “figurillas retrato” y datan del periodo Clásico, en específico de la fase Xolalpan (250 d.C. – 550 d.C.).

El otro pedazo es de una cabeza zoomorfa que asemeja a un mono y habría sido elaborada en el periodo Clásico (200 d.C. – 800 d.C.). Según estudios, una particularidad de los objetos teotihuacanos devueltos es que para su elaboración, los artesanos usaron moldes prefabricados en vez de moldearlos completamente a mano.

De acuerdo con los funcionarios y autoridades presentes en el acto, la procedencia de los seis objetos prehispánicos pudo constatarse gracias a un dictamen elaborado por el INAH en 2016, el cual se aplicó a 13 objetos bajo resguardo del INAPL de Argentina. La revisión, realizada por el arqueólogo Pablo López Sánchez, permitió identificar que las siete piezas restantes eran de reciente manufactura, o no compartían rasgos con el patrimonio cultural mexicano.

La secretaria técnica, Aída Castilleja, firmó el acta de entrega-recepción entre la SRE y el INAH, acto al cual, señaló, seguirá la inscripción de los objetos en el registro público y los inventarios del instituto, para luego iniciar los procesos de restauración que se requieran, o bien, integrar las piezas a futuras exposiciones.

 

Tomado de: http://www.noventagrados.com.mx/cultura/restituyen-a-mexico-seis-piezas-prehispanicas-incautadas-en-argentina.htm

Arqueólogos descubren en México las huellas de la primera democracia de América

democracia.jpgPuede que los orígenes de la democracia no fueran un fenómeno exclusivamente europeo, que del otro lado del Atlántico, mucho antes de la conquista española…

 

democracia.jpgPuede que los orígenes de la democracia no fueran un fenómeno exclusivamente europeo, que del otro lado del Atlántico, mucho antes de la conquista española, una ciudad mexicana se organizara de un modo colectivo.

Un grupo de científicos ha encontrado en Tlaxcala (México) los restos arqueológicos de una sociedad que no se regía por líderes absolutistas, que heredaban el poder desde la cuna.

Según un artículo publicado por la revista Science, en este lugar, quienes querían ser gobernantes debían pasar un duro rito de iniciación que ameritara el cargo que iban a despempeñar. Y los habitantes, que financiaban la comunidad con sus impuestos, tenían la capacidad de exigirle cuentas.

La ciudad, construida en alrededor del año 1250, se encuentra cerca de la actual Tlaxcala (centro del país), capital del Estado que lleva su nombre. Y no se parece en nada a la mayoría de ciudades mesoamericanas que se habían encontrado antes. El artículo explica que aquellas se centraban, como Tenochtitlán (hoy la capital de México), en un núcleo monumental de pirámides y plazas. En la tlaxcalteca, sin embargo, las plazas se dispersaron por todos los barrios, sin centro claro o jerarquía.

El arqueólogo a cargo del proyecto, Lane Fargher, cree que el senado de la localidad se encontraba en un edificio que él descubrió a las afueras. Allí alrededor de 100 personas tomaban decisiones clave en las esferas militar y económica. Fargher, que trabaja en el instituto de investigación Cinvestav en Mérida (México) y ha excavado en la zona desde 2007, ha descubierto a través del estudio del urbanismo un tipo de sociedad que muchos arqueólogos jamás creyeron que se iba a encontrar en América: una república. “Hace 20 o 25 años, nadie habría aceptado que se organizó de esta manera”, señala Fargher en una entrevista a Science.

 

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Para convertirse en miembros del senado, los candidatos tenían que someterse a unas duras pruebas que fueron descritas por un sacerdote español que visitó Tlaxcala en el siglo XVI. Según el texto, los que aspiraban a formar parte de la vida política de la ciudad solían ser soldados que venían de la guerra y el primer paso de iniciación consistía en presentarse desnudos en medio de una plaza abucheados y golpeados por una multitud. Si pasaban a la segunda fase, debían permanecer hasta dos años en un templo, donde bajo la instrucción de los sacerdotes, aprendían el código moral y legal de la ciudad. Pero esta formación incluía además continuos flagelos y torturas para demostrar que eran aptos para gobernar. Después llegaría su recompensa, al salir formarían parte del grupo de senadores.

Los científicos reconocen que esta sociedad no se trataba de una democracia plena, pero sí aseguran que se regía por un poder compartido o colectivo, donde la economía se apoyaba en los impuestos internos y, según sus investigaciones, cualquiera podría convertirse en líder. Los arqueólogos señalan que los espacios públicos predominaban sobre los ostentosos palacios, se hacía hincapié en la producción local en detrimento de las importaciones y afirman que la brecha entre las élites y la gente común era mucho más reducida que en las demás civilizaciones de la época. También reconocen que este sistema autárquico y colectivo se vio impulsado por el bloqueo comercial que le impusieron los mexicas, cuya capital se encontraba a 100 kilómetros de Tlaxcala.


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Guerreros tlaxcaltecas ayudaron a la conquista española de la cercana ciudad centralizada de Tenochtitlan en 1521. Hernán Cortés incluyó este mapa de Tenochtitlán en su segunda carta a la corona española. Biblioteca de Newberry, Chicago, llinois / Imágenes Bridgeman.

La ciudad prehispánica de Tlaxcala no es el único lugar de México donde se ha encontrado un modelo de sociedad alejado al de un Gobierno déspota. Los científicos destacan el caso de los restos arqueológicos de Monte Albán, capital de los zapotecas en Oaxaca (entre el año 500 a.C. y el 800 d.C) donde no se encontraron representaciones ostentosas de gobernantes, tan comunes en el arte olmeca y en el maya clásico. También la zona se encuentra desprovista de palacios y tumbas reales. Los símbolos de autoridad estaban más asociados a dioses y el cosmos que a individuos particulares. “Durante mucho tiempo dentro de la arqueología buscábamos pistas de algún rey”, cuenta el investigador Richard Blanton a Sience. Ahora los investigadores tienen una nueva teoría para dar sentido a las sociedades de América que se regían de una forma diferente.

Tomado de: http://www.historiayarqueologia.com/2017/03/arqueologos-descubren-en-mexico-las.html?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+arqueologos+%28Historia+y+Arqueolog%C3%ADa%29

Humboldt, el naturalista que redescubrió América

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Biólogo, humanista, geógrafo y astrónomo, el prusiano Alexander von Humboldt realizó un gran viaje de exploración por América que reveló dimensiones desconocidas del continente

 

humboldt2.jpgAlexander von Humboldt está considerado por algunos como el último científico universal. Los viajes de exploración y los estudios científicos del naturalista alemán fueron tan extensos y de tanto alcance que hoy llevan su nombre multitud de accidentes geográficos, como la corriente fría que recorre la costa de Perú, ríos, bahías, cataratas, parques naturales… incluso un cráter en la luna, además de numerosas especies de plantas y animales.

Friedrich Wilhelm Heinrich Alexander von Humboldt nació en 1769 en el castillo de Tegel, cerca de Berlín, en el seno de una aristocrática familia prusiana. Fue educado por tutores que despertaron en él la pasión por las ciencias naturales y los viajes. Tras la muerte de su padre estudió leyes en la Universidad de Göttingen, como deseaba su madre, pero ello no le impidió acudir a las clases de ciencias naturales de Georg Forster, que había sido dibujante botánico en la segunda expedición del capitán James Cook.

En 1797, tras la muerte de su madre, Humboldt renunció a su prometedora carrera de funcionario en el Departamento de Minas de Prusia y marchó a París, donde hizo amistad con Aimé Bonpland, un botánico con sus mismas inquietudes. Los dos decidieron perseguir juntos su sueño de embarcarse en una expedición. Tras varios intentos frustrados –entre ellos formar parte de la expedición de Napoleón a Egipto– recorrieron a pie la costa del Mediterráneo desde Marsella hasta Barcelona, Valencia y Alicante. Cuando llegaron a Madrid habían elaborado el primer esquema seccional preciso del relieve de la península ibérica, gracias a las medidas de altitud que fueron tomando durante el camino.

Rumbo al Nuevo Mundo

En Madrid, Humboldt y Bonpland conocieron a Mariano Luis de Urquijo, secretario de Estado del rey, quien los tomó bajo su protección. Gracias a su mediación, en marzo de 1799 fueron presentados a Carlos IV y obtuvieron salvoconductos para explorar las provincias americanas bajo dominio español. Así, cambiaron su soñado viaje a Oriente por la exótica geografía americana: Nueva España (el actual México y Centroamérica), Nueva Granada (las actuales Colombia y Venezuela) y Perú. Humboldt se pagó el viaje de su propio bolsillo, y el 5 de junio de 1799 los dos hombres embarcaron en La Coruña en la corbeta Pizarro, con varias maletas y 42 caros instrumentos científicos. El barco, con rumbo a Venezuela, hizo escala en Tenerife, donde los naturalistas ascendieron hasta la cima del Teide.

Corríamos como locos de aquí para allá, sin poder hacer claras observaciones porque al coger algún ejemplar raro lo dejábamos cuando veíamos que a su lado había otro todavía más curioso

Tras un viaje tranquilo, el 16 de julio desembarcaron en Cumaná, en Venezuela, donde quedaron fascinados por la selva tropical. Durante los tres primeros días «corríamos como locos de aquí para allá, sin poder hacer claras observaciones porque al coger algún ejemplar raro lo dejábamos cuando veíamos que a su lado había otro todavía más curioso», escribió a su hermano Wilhelm, célebre filólogo. Como Goethe, Humboldt adoraba la naturaleza y consideraba que la ciencia tenía que servir a la filosofía: «La Naturaleza para mí no son sólo fenómenos objetivos, sino un espejo del espíritu del hombre».

Humboldt y Bonpland remontaron el Orinoco hasta San Fernando de Atabapo, sorteando rápidos y cargando con la canoa a cuestas. Después de largas jornadas, atormentados por el hambre y los mosquitos y atentos a los jaguares que les acechaban, lograron llegar al río Negro, uno de los afluentes del Amazonas. Habían sido los primeros en navegar por el mítico Casiquiare, un canal natural de trescientos kilómetros de largo que une los sistemas fluviales del Orinoco y el Amazonas y que algunos consideraban una leyenda.

De camino a Angostura, Humboldt realizó algunos peligrosos experimentos, como la pesca de varias anguilas eléctricas (Gymnotus electricus) para estudiar la electricidad producida por estos peces. Los indios los capturaban introduciendo caballos en el agua: con un arpón, atrapaban a las anguilas cuando ya habían descargado su electricidad en los cuadrúpedos. Imprudentemente, Humboldt puso los pies sobre un gimnoto recién sacado del agua: «Durante todo el día tuve fuertes dolores en las rodillas y en casi todas las articulaciones», escribió en su diario. En un poblado indígena, Humboldt probó el curare, veneno usado por los indios para cazar («amargo», escribiría después).

A través de un continente

A su regreso a la costa caribeña, Humboldt y Bonpland embarcaron hasta Cuba y regresaron al continente por Cartagena, en la actual Colombia, donde se desviaron a propósito para pasar por Santa Fe de Bogotá y conocer al botánico español José Celestino Mutis. Al llegar, Bonpland tuvo un ataque de fiebre y los dos compañeros tuvieron que descansar seis semanas en casa de Mutis, tiempo que Humboldt aprovechó para, según sus propias palabras, «utilizar el excelente tesoro de libros de Mutis y calcular observaciones astronómicas, trazar líneas meridianas, determinar la desviación magnética, estudiar ictiología y abarcar una cantidad de cosas en las cuales no era posible pensar hasta entonces».

Observó la gradación de la temperatura y la estratificación de la vegetación a lo largo de la ladera, lo que sentaría las bases de la biogeografía moderna

Remontando el río Magdalena atravesaron la cordillera Real para llegar a Quito, en Ecuador. Durante su periplo subieron al volcán Pichincha e intentaron escalar el Chimborazo, que con sus 6.310 metros de altitud se consideraba entonces la montaña más alta del mundo. Se quedaron en 5.610 metros, la máxima altitud conseguida hasta entonces. Humboldt observó la gradación de la temperatura y la estratificación de la vegetación a lo largo de la ladera, lo que sentaría las bases de la biogeografía moderna.

En Perú, Humboldt estudió la aplicación de los excrementos de las aves, el guano, como fertilizante, y durante el trayecto en barco hasta México midió la temperatura del agua de la corriente fría que fluía a lo largo de la costa peruana y que ahora lleva su nombre. Humboldt y Bonpland recorrieron México en 1803 para pasar después de nuevo por Cuba y llegar a Estados Unidos, donde se alojaron en la Casa Blanca como invitados de honor del presidente Jefferson, gran amante de las ciencias naturales.

Tras cinco años y más de diez mil kilómetros, el gran viaje de exploración de Humboldt y Bonpland acabó en 1804 con su regreso a París, donde tuvieron una recepción entusiasta. Habían explorado y documentado la fauna, flora, geografía y etnografía latinoamericanas en la expedición científica más ambiciosa realizada hasta entonces.

El trabajo de una vida

Entre 1804 y 1827, Humboldt vivió en París recopilando el material recogido en su expedición, publicado en treinta y tres volúmenes que llevan por título Viaje a las regiones equinocciales del nuevo Continente. Bonpland volvió a América, donde contrajo matrimonio, pero Humboldt, absorbido por su trabajo, nunca se casó. Algunas fuentes afirman que era homosexual, algo que parecería confirmar su estrecha amistad con Carlos de Montúfar, héroe de la independencia de Ecuador que les acompañó en su viaje desde Quito hasta París.

Inició la redacción de su obra más ambiciosa, Cosmos, un compendio de todas las ciencias naturales conocidas hasta entonces

En 1827, Humboldt se trasladó a Berlín para trabajar para el rey de Prusia, e inició la redacción de su obra más ambiciosa, Cosmos, un compendio de todas las ciencias naturales conocidas hasta entonces. Varias misiones a Francia y el trabajo en la corte de Federico Guillermo IV de Prusia le impidieron terminar la obra. Cuando murió en 1859, a los ochenta y nueve años, sólo se habían publicado cinco de los libros que tenían que formar la extensa colección Cosmos. Su obra más esperada quedó, así, inconclusa. A partir de su muerte, ya nadie pretendió abarcar todos los campos del saber; la ciencia se especializó. Y tal vez por ello también, Humboldt fue, probablemente, el último científico universal.

Para saber más

La aventura métrica de Alexander von Humboldt. M. Ruiz Morales. U. de Granada, 2013.
Cosmos: ensayo de una descripción física del mundo. Humboldt. La Catarata, Madrid, 2011.

 

Tomado de: http://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/humboldt-el-naturalista-que-redescubrio-america_8738/3

Los humanos van camino de extinguir a todos los demás primates

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En medio siglo habrá desaparecido el 75% de las especies de simios, monos y lémures; estas sugieren que estamos llegando a un punto de no retorno o que tal vez…

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“Fue sorprendente descubrir que las cifras eran tan altas, porque sugieren que estamos llegando a un punto de no retorno o que tal vez ya estamos ahí”, lamenta Alejando Estrada, un primatólogo mexicano que lleva 35 años estudiando a los primates de América en su entorno. Las cifras a las que se refiere son espeluznantes: el 60% de los primates están amenazados de extinción. Desde los gigantescos gorilas de montaña de 200 kilos hasta los diminutos lémures ratón de 30 gramos, los primates van camino de desaparecer para siempre en la naturaleza por culpa de la presión que ejercen los humanos con la agricultura, la caza, la explotación maderera, la minería… “Viendo el reducido tamaño de las poblaciones y la intensidad de las amenazas, pronto podríamos vivir una cascada de extinciones. ¡No nos lo podemos permitir!”, alerta Estrada.

Desde los gigantescos gorilas de montaña hasta los diminutos lémures ratón, el 60% de los primates están amenazados de extinción

Un primate, el humano, parece decidido a extinguir a sus parientes más cercanos en una batalla sin cuartel en la que las fuerzas están completamente desequilibradas: en apenas 50 años habrán desaparecido tres de cada cuatro especies de primates, 378 de las 504 registradas. Lo acabamos de saber gracias a un macroestudio coliderado por Estrada en el que han participado otros treinta especialistas, publicado en Science Advances. “Estamos realmente muy preocupados y nuestro artículo es un llamado a una acción global para la comunidad científica en general y para el público y los políticos para evitar esto”, defiende el primatólogo mexicano.

El estudio es muy rico en datos e información para conocer en detalle cómo se está produciendo este exterminio. En Asia, el 73% de los primates está amenazado, cifra que sube en Madagascar, el reino de los lémures, hasta el 87%. El orangután de Sumatra ha perdido el 60% de su hábitat en apenas dos décadas, y se espera que pierda hasta un 30% en las próximas décadas por culpa de las talas (generalmente para la producción de aceite de palma) y del cambio climático.

Entre 1990 y 2010, las prácticas agrícolas han consumido 1,5 millones de kilómetros cuadrados en sus hábitats, tres veces la superficie total de España

Los investigadores han sido muy exhaustivos en su descripción de las amenazas que diezman a nuestros parientes. Aunque hay diferencias importantes entre regiones, la agricultura destaca como el principal problema, ya que ha devorado el 76% de los hábitats en los que viven monos, simios, lémures y demás. Entre 1990 y 2010, las prácticas agrícolas han consumido 1,5 millones de kilómetros cuadrados en esos hábitats, tres veces la superficie total de España, y se han perdido dos millones de kilómetros cuadrados de cubierta forestal. Pero lo peor es lo que está por venir: la expansión futura de los cultivos comprende dos tercios del área que habitan estos mamíferos. “Esto provocará un conflicto territorial sin precedentes con el 75% de las especies de primates en todo el mundo”, concluye el artículo.

Las prácticas agrícolas no actúan solas. La caza supone el 60% de las pérdidas directas de estos animales, con un problema emergente: el de las capturas de primates para consumo humano. Se calcula que en Nigeria y Camerún comercian anualmente con unos 150.000 primates en el mercado de carne para comer. Además, la tala de árboles afecta al 60% de los hábitats y la ganadería al 31%. Y la minería, a pesar de estar muy localizada en pequeños territorios, está mostrando una capacidad destructiva muy grave porque contribuye a la deforestación, la degradación de los bosques, la contaminación y envenenamiento de los suelos y aguas. Los mineros del coltán en África central cazan monos para alimentarse, otra derivada terrible e inesperada del ciclo consumista que rodea a los teléfonos móviles.

El denominador común de las regiones en las que están más amenazados son los altos niveles de pobreza y desigualdad en que viven los humanos

Este estudio, además de ser el primero en proporcionar una descripción global del estado de conservación de los primates del mundo y de las presiones antropogénicas que afectan su persistencia, también da ideas y soluciones para mitigar la pérdida local, regional y mundial de especies. “Si bien abordar las principales amenazas que afectan a las poblaciones de primates requiere políticas globales, un enfoque local sería constructivo”, explica Estrada, investigador de la Universidad Autónoma Nacional de México. “La deforestación, la caza insostenible y el comercio ilegal podrían abordarse rápidamente”, asegura, “con el objetivo de sensibilizar a la población de las zonas urbanas y rurales de que los primates son un componente importante de su capital natural. Que conservarlos con sus hábitats y detener el comercio ilegal significa invertir en el futuro”.

Hay un factor importante que resalta al analizar los contextos en los que más sufren los primates no humanos: la pobreza de los primates humanos. “El denominador común de estas regiones son los altos niveles de pobreza y desigualdad, la pérdida de capital natural debido a las demandas del mercado global, la mala gobernanza, la falta de seguridad alimentaria y la escasa alfabetización. Atender a estos aspectos es una prioridad para asegurar la conservación de los primates”, defiende el especialista.

“Los primates son sumamente importantes para la humanidad. Después de todo, son nuestros parientes biológicos vivos más cercanos”, dice el estudio

La importancia va mucho más allá de la belleza de los primates, de su diversidad y de nuestra capacidad de reconocernos en su mirada. “Debemos nuestra humanidad a una historia evolutiva compartida”, dice Estrada. Numerosos trabajos recientes certifican el papel fundamental que estos primates desempeñan en sus ecosistemas, y protegerlos supondría invertir en el efecto paraguas, en el que salvar una especie implica defender muchas otras porque se mantiene el equilibrio del ciclo natural de su entorno.

El macroecólogo David Nogués-Bravo, que no ha participado en este estudio, lo considera de gran relevancia por hacer una síntesis global del problema. “Desarrollar las economías locales en los países tropicales, reducir las tasas de consumo en los desarrollados y proteger los bosques puede ser la única, y última para algunas especies de primates, solución a este evento de extinción”, explica este especialista de la Universidad de Copenhague. “La extinción de los primates cambiaría de forma radical muchas áreas de junglas y bosques en el mundo, reduciendo la capacidad de los bosques para regenerarse, porque son un factor esencial en la dispersión de las semillas”, defiende.

“Estamos seguros de que en muchos casos la difícil situación en la que se encuentran nuestros compañeros primates no es conocida por la comunidad global, incluidos los gobiernos locales y nacionales”, afirma el investigador, y esa es la razón por la que publican su estudio. Las últimas frases del artículo científico son una llamada a la acción: “Tenemos una última oportunidad para reducir o incluso eliminar las amenazas humanas a los primates y sus hábitats, para orientar los esfuerzos de conservación y para aumentar la conciencia mundial de su situación. Los primates son sumamente importantes para la humanidad. Después de todo, son nuestros parientes biológicos vivos más cercanos”.

Por: Javier Salas

Tomado de: http://elpais.com/elpais/2017/01/23/ciencia/1485197741_491158.html?rel=mas

“Adopta” uno de los 350 monumentos de Bogotá

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“Hay cerca de 350 monumentos en Bogotá entre 560 bienes en el espacio público.”

“Los monumentos son un bien colectivo, la comunidad tiene que participar en el cuidado de ellos, nada hacemos como Estado en recuperar, limpiar y restaurar monumentos para que al otro día no haya apropiación social de ese patrimonio.”

“La idea es involucrar a la sociedad para que esto lo hagamos de manera conjunta. Queremos trabajar con las comunidades.”

“Es absolutamente legítimo que haya manifestaciones y expresiones de protesta, pero queremos cambiar que hayan manifestaciones sobre los monumentos.”

“Es algo absolutamente de cultura ciudadana, en su noción más amplia. No es posible que unos pocos dañen el patrimonio de todos.”

“No podemos poner a un policía en cada uno de los 560 bienes en el espacio público.”

“Lo importante es que quienes adoptan se sienten responsables. Pero son los principales beneficiarios con que el monumento este bien.”

“Las instituciones, organizaciones y universidades adoptan los monumentos de sus alrededores.”

“Tiene que haber un control social. En la plazoleta de la Universidad del Rosario va a haber un control de los comerciantes, de los estudiantes y de los transeúntes.”

“La meta, ambiciosísima pero no inalcanzable, es que se adopten unos 100 monumentos de los 350.”

“Somos la entidad del distrito encargada de la valoración, protección, recuperación y divulgación del patrimonio cultural.”

“El patrimonio cultural es un bien colectivo, cuando hablamos de patrimonio cultural mueble o inmueble nos referimos a una construcción o monumento conmemorativo en el espacio público, nos pertenece a todos.”

Las intervenciones son llevadas a cabo por un equipo interdisciplinario profesional, con el acompañamiento y supervisión del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural. 

¿Qué hacer? ingrese aquí

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En el #CaféConLíderes hablamos sobre la iniciativa “Adopta un Monumento” con Mauricio Uribe, director del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural. Esta busca que la comunidad ejerza liderazgo colectivo restaurando y manteniendo los monumentos de la ciudad.

 

Tomado de: http://lasillavacia.com/silla-llena/red-lider/historia/adopta-uno-de-los-350-monumentos-de-bogota-59946

México libera monos araña en el Cañón del Sumidero

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Tras encabezar la evaluación del programa de Recuperación y Reintroducción de Especies, el gobernador Manuel Velasco Coello junto al Comisionado Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), Alejandro del Mazo Maza, realizó la liberación de 12 monos araña en la reserva del Cañón del Sumidero, donde desde hace 50 años dejó de habitar esta especie.

En el marco del Día Nacional de la Conservación y acompañado por el secretario de Medio Ambiente e Historia Natural (Semahn), Carlos Morales Vázquez, el mandatario destacó el fortalecimiento de las políticas de rescate de especies y de áreas naturales, a fin de garantizar la preservación del patrimonio natural para las próximas generaciones.

Ejemplares rescatados

El jefe del Ejecutivo estatal explicó que estos monos fueron rescatados de traficantes y rehabilitados gracias a la extraordinaria labor del Zoológico Miguel Álvarez del Toro (ZooMAT), con el objetivo de repoblar la cara noroeste del Cañón del Sumidero.

“Al día de hoy se han rescatado 790 ejemplares de diferentes especies, los cuales son atendidos en el Zoológico Miguel Álvarez del Toro y rehabilitados para ser devueltos a sus espacios naturales”, agregó.

Velasco Coello refirió que en Chiapas se combate de manera decidida uno de los delitos que más amenazan a la biodiversidad como es el tráfico de especies, por lo que enfatizó que quien atente contra la vida silvestre también lo hace contra el patrimonio natural, por lo que será castigado con cárcel.

“Trabajamos de manera prioritaria en la conservación de especies emblemáticas y que se encuentran en riesgo, como la tortuga marina, el jaguar y el manatí. Y seguiremos fortaleciendo nuestra política de protección para que Chiapas siga siendo uno de los estados con mayor biodiversidad del país”, puntualizó.

Desde el embarcadero Belisario Domínguez en el municipio de Chiapa de Corzo,  Alejandro del Mazo Maza resaltó que a través de este programa se devuelve su gran riqueza al Cañón del Sumidero.

Monitoreo

“Este es un hecho que no se había dado en México, hace muchísimo tiempo que no se podía ni había una liberación de monos. Estos ejemplares se estarán monitoreando para conocer la distribución y cómo se adaptan a este nuevo hábitat en el Cañón del Sumidero, en un área donde se llegó a tener históricamente de manera natural monos araña, hoy en día gracias a esta colaboración y a este compromiso con un gobernador responsable con el medio ambiente, hemos sumado esfuerzos y logrado este hecho histórico”, expresó Alejandro del Mazo.

En otro momento, el gobernador entregó Certificados de Áreas Destinadas Voluntariamente a la Conservación, en reconocimiento al compromiso y la vocación ambientalista de María del Carmen Gavito Álvarez, propietaria del predio “Rosarito” en Tapachula, y Arsenio Hernández García, presidente del Comisariado de los Bienes Comunales de Santa Rosa “Las Nubes” en Mapastepec.

“Quiero felicitarlos y reconocer su compromiso porque esto representa la protección de 474 hectáreas; de esta manera seguimos consolidando a Chiapas como el estado con mayor número de áreas naturales protegidas”, apuntó.

Asimismo, el mandatario estatal, el funcionario federal y el representante de la Fundación Coca Cola Femsa de México, Andrés Sánchez Lomelí, entregaron un vehículo para la restauración de laderas en el Cañón del Sumidero.

Finalmente, Manuel Velasco Coello subrayó que la conservación de la riqueza natural es una tarea que involucra a toda la sociedad, por ello se debe seguir fortaleciendo con compromiso y responsabilidad para que el patrimonio natural de Chiapas perdure para las próximas generaciones.

 

Tomado de: http://www.cuartopoder.mx/mvcliberamonosaranaenelcanondelsumidero-183862.html