Con la participación de representantes culturales de todas las provincias patagónicas, comenzó este lunes en el Centro Cultural MEDASUR el Seminario sobre tráfico ilícito de bienes culturales, organizado por el Ente Cultural Patagonia, la UNESCO, el Consejo Federal de Inversiones (CFI) y la Secretaría de Cultura de La Pampa.
Durante dos jornadas y media, especialistas y autoridades provinciales y nacionales intercambian experiencias y herramientas para prevenir el robo, comercio y traslado ilegal de bienes culturales, un delito en crecimiento a nivel mundial.
El acto de apertura contó con la presencia de referentes institucionales como Marcela Cardillo (CFI), Alcira Sandoval Ruiz (UNESCO), Claudia Cabouli (Secretaría de Cultura de la Nación) y funcionarios de las áreas culturales de La Pampa, Río Negro, Neuquén, Tierra del Fuego y otras provincias del sur. También participaron autoridades del Poder Judicial, la Fiscalía Federal y funcionarios del gabinete pampeano.
El secretario de Cultura de La Pampa, Pablo Lucero, destacó que la provincia no registra antecedentes de este tipo de delitos, pero subrayó la importancia de anticiparse y capacitarse: “Es un orgullo ser anfitriones y seguir sumando acciones para preservar nuestro patrimonio cultural y natural”, dijo.
El seminario apunta a capacitar a funcionarios judiciales y de organismos culturales en herramientas jurídicas, normativas y técnicas que fortalezcan las decisiones legales ante casos de tráfico ilícito. La participación de UNESCO fue especialmente valorada por los organizadores, quienes remarcaron que jerarquiza y potencia el trabajo regional en defensa del patrimonio.
El Encuentro Binacional de Arte Textil reunió a cerca de 90 artesanas de México y Perú para fortalecer sus condiciones, el patrimonio inmaterial y la igualdad de género.
En México y Perú, el bordado es mucho más que un arte decorativo: es un patrimonio vivo, transmitido de generación en generación por mujeres que, a través de cada hilo, perpetúan la historia, las creencias y la identidad de sus comunidades. Sin embargo, estas técnicas están amenazadas por la globalización, la reproducción industrial y la falta de reconocimiento oficial.
Un patrimonio artesanal
En 2025, la UNESCO, en colaboración con sus oficinas de México y Perú, organizó en el Museo de Arte de Lima y en el Museo de Ropa Étnica de México en Valladolid el Encuentro Binacional de Arte Textil 2025, un encuentro único que reunió a 24 bordadoras mexicanas del estado de Yucatán, y a 63 artesanas peruanas, todas ellas beneficiarias de proyectos culturales de la UNESCO que las apoyan en su actividad. Su misión: compartir sus técnicas, debatir sus realidades económicas, estrategias empresariales e innovaciones y tejer juntas caminos para un futuro sostenible y equitativo, al poner en valor el patrimonio inmaterial, reforzar la igualdad de género y mejorar las condiciones socioeconómicas de las artesanas.
“Estando unidos es como se fortalece la interculturalidad” Luzmila Carrasco, artesana peruana.
En una región donde el arte textil es a la vez memoria viva y motor económico, la UNESCO trabaja junto a las artesanas para preservar un saber ancestral en peligro de extinción, reforzando al mismo tiempo la autonomía de las mujeres y el tejido social local.
Lanzado en 2023 con la Fundación Banorte y la Secretaría de la Cultura de Yucatán, el proyecto «Desarrollo económico y social con perspectiva de género mediante el arte textil» apoya a más de 350 bordadoras de 26 localidades de México mediante la formación en gestión, finanzas y salvaguarda del patrimonio textil, al tiempo que promueve la igualdad de género.
En Perú, la iniciativa “Segundo Vuelo”, en marcha desde 2018 con LATAM Airlines, transforma viejos uniformes en artesanías. De esta forma, se han desviado del vertedero más de 30,000 prendas y 6.4 toneladas de materiales. Este modelo de economía circular, que ha generado más de 115,000 dólares en ingresos y ha permitido vender 15,000 prendas, está empoderando a artesanas de las regiones de Cajamarca, Ayacucho y Lima.
El arte textil como herramienta de resistencia
En ambos países, las artesanas destacaron la dificultad de hacer frente a la competencia desleal de la industria. La producción en masa ofrece ropa de bajo coste y baja calidad, amenazando los ingresos y el reconocimiento del trabajo artesanal.
“No debemos rendirnos ante el mundo moderno. Ambas culturas buscamos que esto no desaparezca, (…) que prevalezca y se difunda el arte textil. Esto es una forma de vida para nosotras y nosotros.” Yanina Guerreros, artesana peruana.
Frente a esta realidad, las artesanas afirman que volver a conectar con el valor de su trabajo y del patrimonio que conservan ha reforzado sus herramientas para avanzar hacia una mayor equidad comercial y una competencia más justa. La UNESCO responde promoviendo una visión renovada de la relación entre tradición, innovación y creatividad.
El Encuentro organizado por la UNESCO fue también un espacio donde las artistas tradicionales identificaron las similitudes y la especificidad de sus técnicas, como las puntadas de bordado, y reconocieron que el trabajo colectivo impulsa grandes transformaciones como para la salvaguarda del conocimiento heredado principalmente gracias a las mujeres.
Enrique Galindo promueve el fortalecimiento cultural y turístico en la antesala del Festival de Ciudades Patrimonio Mundial, que este año se realizará en Zacatecas
En un acto que reafirma su liderazgo nacional en temas de conservación cultural, el alcalde de San Luis Potosí Capital, Enrique Galindo Ceballos, presentó oficialmente el Festival de Ciudades Mexicanas Patrimonio Mundial, que se llevará a cabo del 15 al 17 de agosto en el estado de Zacatecas.
En calidad de Presidente de la Asociación Nacional de Ciudades Mexicanas Patrimonio Mundial, Galindo destacó la importancia del trabajo conjunto entre municipios, instancias federales y autoridades locales para garantizar la preservación del patrimonio histórico y cultural del país.
Subrayó que este festival no solo es una celebración, sino también una plataforma estratégica para impulsar políticas públicas compartidas, fortalecer el desarrollo urbano y fomentar el turismo sostenible.
San Luis Capital participará en esta edición con una delegación de artesanos potosinos, quienes llevarán muestras representativas de la tradición, el diseño y la creatividad local. Además, el evento contará con una agenda diversa de actividades.
Por su parte, el Director General de la Asociación, Jorge Ortega González, resaltó que el festival se ha consolidado como un espacio clave para la generación de propuestas sobre conservación del patrimonio, vivienda, incentivos fiscales y turismo, con la participación activa de los tres niveles de gobierno. Ortega recordó el éxito de la edición pasada celebrada en San Luis Capital, que se convirtió en punto de encuentro para especialistas, autoridades y ciudadanía interesada en el futuro de las ciudades con valor histórico.
La comunidad tendrá la oportunidad de conocer este trabajo arqueológico mediante una exhibición fotográfica y una charla; ambas gratuitas y abiertas al público.
Del 23 al 26 de junio de 2025, las personas vecinas de Pococí podrán visitar la exhibición fotográfica gratuita que se presentará en el Centro Cívico por la Paz de ese cantón, en horario de 9:00 a.m. a 4:00 p.m.
La muestra reúne 20 imágenes de piezas arqueológicas identificadas en 2024 en el sitio Río Danta, durante los trabajos de ampliación y rehabilitación de la Ruta Nacional 32. En ese contexto, el Consejo Nacional de Vialidad (Conavi) salvaguardó más de mil piezas precolombinas provenientes de un cementerio indígena con una antigüedad estimada de más de 2.000 años.
Entre las piezas destacan collares, metates, pipas, vasijas y herramientas de uso ceremonial, pertenecientes a la fase El Bosque, datada entre los años 300 a.C. y 300 d.C.
“Con este trabajo arqueológico demostramos que la ampliación de la Ruta Nacional 32 va más allá de la construcción de una carretera. Reafirma nuestro compromiso con el respeto a la cultura como motor de desarrollo, bajo el entendimiento de que el progreso y la protección del patrimonio cultural son procesos inseparables. Queremos compartir con la comunidad, de alguna forma, parte del patrimonio identificado y por eso les invitamos a conocerlo a través de la exhibición fotográfica que les hemos preparado”, expresó Ronny Sánchez, director de Carreteras del Conavi.
La excavación y resguardo fueron dirigidos por la arqueóloga María Gabriela Zeledón, con el apoyo de un equipo conformado por 17 personas vecinas de Pococí, en su mayoría mujeres. Según destacaron, el hallazgo del sitio funerario aporta “valiosa información sobre la organización social del pasado de las comunidades originarias del Caribe costarricense”. Zeledón agregó:
Tenemos que tener conciencia de que este es un trabajo arqueológico sin precedentes en el país. Cada pieza encontrada representa una ventana a nuestra historia precolombina y una oportunidad para que las comunidades locales conozcan sobre su conexión con el patrimonio cultural de su región. Esta exhibición es una gran ocasión para que la comunidad se acerque de alguna forma al patrimonio, valore y se apropie de su historia. Además, podrán escuchar la experiencia de sus vecinos que trabajaron en las excavaciones”.
Como parte de las actividades, el viernes 27 de junio a las 9:00 a.m. se realizará el conversatorio Diálogos desde el Caribe, también en el Centro Cívico por la Paz. La actividad será gratuita y abierta al público, y contará con la participación de las personas que formaron parte del proceso de excavación, quienes compartirán sus experiencias y el significado del patrimonio recuperado.
La publicación reúne textos de Axel Arañó, Juan Carlos Cano y Pablo Landa Ruiloba, y documenta la exposición que recibió a más de 100 mil visitantes
· Un recorrido visual, crítico y reflexivo por más de seis décadas de arquitectura brutalista en México
La Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través del Museo de Arte Moderno (MAM), presentó el catálogo Brutalismo arquitectónico en México, una publicación que da continuidad a la exposición homónima, que se presentó a finales de 2023 hasta abril de 2024 en dicho recinto, y recibió la visita de más de cien mil personas.
En colaboración con la Escuela de Arquitectura, Arte y Diseño del Tecnológico de Monterrey, el documento incluye reflexiones de especialistas como Axel Arañó, Juan Carlos Cano y Pablo Landa, sobre la historia, vigencia y controversia de dicho movimiento arquitectónico en el país.
La presentación del libro, que se llevó a cabo el jueves 12 de junio de 2025, participaron destacadas figuras de la arquitectura nacional en una mesa de diálogo que reflexionó sobre el impacto, las transformaciones y la vigencia del movimiento en el contexto contemporáneo. La sesión fue moderada por la subdirectora general de Patrimonio Artístico Inmueble del INBAL, Dolores Martínez Orralde, y contó con la presencia del curador de la muestra, Axel Arañó; la directora del MAM, Natalia Pollak; del Tec de Monterrey Claudia Klemann, y los arquitectos Felipe Leal y Francisco Serrano.
Una reflexión crítica y necesaria
Durante la presentación, Natalia Pollak destacó el interés del público por la arquitectura como una manifestación artística y social: “La publicación refleja un esfuerzo por abrir el debate, por generar discusión y por registrar un movimiento que marcó una época y que despierta interés, tanto en especialistas como en nuevas generaciones”.
Axel Arañó, autor de uno de los textos del catálogo y curador de la exposición, apuntó: “La gran cantidad de gente que visitó la exposición es una prueba de la demanda no solo gremial, sino popular por exposiciones de arquitectura en recintos públicos dedicados al arte. Creo que hablar del Brutalismo es un hilo conductor de la proyección arquitectónica en México del que no se había hablado de esta manera”.
El catálogo ofrece una mirada crítica y cronológica a la arquitectura brutalista desarrollada en el país, e incluye el trabajo de 77 arquitectos y despachos de 12 estados. Juan Carlos Cano, en su texto, explora cómo el movimiento fue apropiado globalmente, con énfasis en México, mientras que Pablo Landa Ruiloba analiza las formas, funciones y contextos ideológicos de dicha corriente, así como su proyección en el tiempo. Además, se incluye una cronología que vincula el desarrollo del brutalismo con acontecimientos nacionales e internacionales.
Un legado vigente
Felipe Leal, arquitecto y académico, compartió una reflexión sobre el impacto del movimiento y la curaduría: “La exposición tuvo sus luces y sombras, como todo proyecto que se atreve a plantear una narrativa. Generó polémica, y eso es muy valioso. El Brutalismo tiene presencia, solidez, permite un manejo extraordinario de las luces y sombras y, sobre todo, expresa una honestidad arquitectónica que hoy en día es escasa”.
Por su parte, Dolores Martínez subrayó la necesidad de revisar y actualizar las formas de habitar los espacios: “Eventos como este propician discusiones hacia el futuro. El distanciamiento social durante la pandemia puso en entredicho nuestro paradigma de la proximidad. Debemos repensar cómo habitamos y qué tipo de espacios necesitamos”.
Francisco Serrano recordó los orígenes del brutalismo en Europa y su evolución en América: “Es un movimiento que surge en reacción a lo que sucede tras la guerra. Lo fundamental es que los materiales tengan su vocación, que no requieran de barnices ni forros. Lo importante, más allá de si es brutalismo o no, es hacer la mejor arquitectura posible, con creatividad y honestidad”.
Colaboración entre instituciones
La participación del Tecnológico de Monterrey fue clave para la producción del catálogo. Claudia Klemann, líder de proyectos de la Escuela de Arquitectura, Arte y Diseño, explicó: “Desde el Tec hemos impulsado iniciativas estratégicas de arte y cultura. Este proyecto no solo fue valioso por su presencia en el MAM, sino porque al quedar plasmado en un libro adquiere mayor permanencia. Es solo el comienzo de una investigación más profunda”.
También destacó la inclusión del edificio CETEC –el icónico “Servilletero” diseñado por el arquitecto Óscar Bulnes– como una muestra singular de Brutalismo sutil e integrado al paisaje de Monterrey.
El catálogo Brutalismo arquitectónico en México constituye un documento de gran valor histórico y cultural. Ofrece un recorrido visual con fotografías de alta calidad e invita a debatir sobre la vigencia y el legado de un estilo que dejó una huella profunda en la arquitectura mexicana del siglo XX.
Con su publicación, el Museo de Arte Moderno reafirma su compromiso con la reflexión crítica sobre las manifestaciones arquitectónicas del país y con la difusión del patrimonio moderno y contemporáneo.
El gremio manifiesta su profunda preocupación por la decisión que habilita la continuidad del proceso ambiental de Dominga, un proyecto ubicado en una zona de alta biodiversidad marina en la Región de Coquimbo, y advierte que el fallo debilita el principio preventivo y los estándares ambientales en Chile.
Viña del Mar, 13 de junio de 2025 – ELGONG.CL .- El Colegio de Biólogas y Biólogos Marinos de Chile emitió un comunicado oficial en el que manifiesta su profunda preocupación ante el reciente fallo del Tribunal Constitucional (TC), el cual rechazó la contienda de competencias presentada por el Comité de Ministros en relación con el proyecto minero-portuario Dominga, permitiendo así que continúe su tramitación ambiental.
Aunque el fallo se refiere formalmente a una disputa entre órganos del Estado, el gremio advierte que tiene efectos directos sobre la viabilidad de un proyecto altamente controvertido desde el punto de vista ecológico, social y técnico.
El comunicado enfatiza que el área donde se proyecta Dominga, en la comuna de La Higuera, Región de Coquimbo, es reconocida internacionalmente como un hotspot de biodiversidad marina, albergando especies en peligro de extinción, como el pingüino de Humboldt, el chungungo, cetáceos, aves costeras, y una alta productividad ecológica. Se trata, subrayan, de un ecosistema crítico y único en el Pacífico Sur Oriental.
Lo que el Colegio considera especialmente alarmante es la contradicción lógica del fallo, que plantea que el “valor ambiental” de un territorio no es suficiente para impedir actividades productivas. Esta afirmación, advierten, ignora el propósito central de la legislación ambiental, que es precisamente evitar que esas actividades comprometan ecosistemas valiosos.
“La relativización del principio preventivo y su relegación a un criterio secundario debilita el estándar ambiental que Chile necesita consolidar”, afirman, calificando el fallo como un precedente peligroso.
El gremio también critica que, aunque el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) no sea un instrumento de planificación territorial, sí considera criterios de área de influencia y sensibilidad ambiental que en la práctica definen compatibilidades de uso del territorio. Pretender que toda incompatibilidad puede resolverse con tecnología o mitigación es, según el comunicado, una visión tecnocrática que desconoce los límites ecológicos.
“Existen actividades que, por su naturaleza, no pueden coexistir con ecosistemas frágiles, por mucha innovación que se prometa”, señalan. La presión por desarrollar el territorio no debe hacer olvidar que hay zonas donde simplemente no se debe intervenir.
A modo de ejemplo, el Colegio afirma que instalar una minera en una zona costera de altísimo valor ambiental como Dominga es tan inaceptable como ubicar una planta industrial en un santuario natural o una central riesgosa en un barrio habitado.
Además, comparan la situación con países como Japón, donde las industrias complejas pueden incorporarse a zonas urbanas gracias a una gobernanza altamente regulada y fiscalizada. En contraste, Chile enfrenta una realidad marcada por vacíos normativos, escasa fiscalización y una deuda estructural en justicia ambiental.
“Debilitar los criterios de incompatibilidad territorial bajo promesas tecnológicas no solo es imprudente, es irresponsable”, sostienen.
Finalmente, el Colegio reafirma su compromiso con la defensa de los ecosistemas marinos, el fortalecimiento de una institucionalidad ambiental seria y un modelo de desarrollo que no sacrifique el patrimonio natural por decisiones de corto plazo. Asimismo, exhortan a la Corte Suprema, donde aún existe un recurso pendiente, a evaluar este caso con el más alto estándar técnico y ético.
El patrimonio, ya sea material o inmaterial, en sus variantes cultural, natural, arquitectónica, entre otras, no solo trae al presente momentos considerados “trascendentales” o “relevantes” de nuestra historia como país o sociedad. También nos habla de sucesos sumamente complejos y dolorosos. En este capítulo, y con motivo de un nuevo Día Internacional de los Archivos, nos preguntamos por los patrimonios de nuestro país, sus distintas categorías y expresiones, cómo protegerlos y qué tensiones encarnan.
“El patrimonio no existe per se, no hay nada que sea patrimonio por sí mismo en su materialidad o en su existencia en la sociedad. Lo que valoramos como patrimonio, es decir, como una herencia, sean objetos, prácticas, sonidos, textos, lenguajes, que valen la pena conservar y transmitir a otras generaciones, como una herencia o heritage en inglés, es algo que se define socialmente, subjetivamente, y por lo tanto es conflictivo también. Porque en un mismo tiempo, un mismo presente, nos podemos encontrar con que ciertos grupos definen algo como patrimonio, y otros grupos no”, explica Azun Candina, académica del Departamento de Ciencias Históricas de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile.
Se consideran patrimonios materiales aquellos bienes muebles e inmuebles de carácter tangible que son “inestimables e irremplazables” por su valor histórico-cultural que aportan, tales como patrimonios arquitectónicos, arqueológicos, artísticos e históricos, industriales y naturales. Por otro lado, aquel patrimonio intangible se denomina “inmaterial”, y trata de un conjunto de tradiciones, técnicas, costumbres, rituales y saberes, estilos de vida heredados de una generación a otra.
Cuidarlos, indiferente de las distintas posturas que se tenga de ellos, es de suma relevancia para nuestro país. Así señala Fernanda Vera, Directora del Archivo Central Andrés Bello, uno de los núcleos patrimoniales de la U. de Chile dependiente de la Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones, y que en 2024 cumplió 30 años desde su creación.
“Cuidar los archivos de un país es crucial para poder preservar la memoria colectiva de la comunidad, para proteger también los derechos de los ciudadanos en cuanto al acceso a su propia cultura y de sus construcciones identitarias. Y también es muy importante para garantizar este resguardo de la documentación y así como también favorecer, por supuesto, el acceso a la información de todas y todos. En ese sentido yo pienso que documentar la historia y la cultura permitiendo conservar los legados hacia el futuro va a enriquecer los distintos acervos para poder comprender tanto el pasado como el presente, pero también para ayudarnos a pensar el futuro”.
Sin embargo, y a pesar de los esfuerzos por proteger dichos archivos, no todos los objetos y sitios patrimoniales del país se encuentran en las mismas condiciones, nos comenta Constanza Machuca, arquitecta egresada de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile.
“Chile es un país super grande y posee un montón de patrimonios de diferentes categorías. Existen inmuebles que están protegidos bajo normativas, bajo leyes, que pueden estar en un grado de conservación muy bueno y pueden estar siendo gestionados hasta el día de hoy. Pero esa no es la situación de todos los inmuebles de carácter patrimonial. Existen muchos que no están protegidos con ninguna normativa, existen muchos que lamentablemente ya no existen hoy, que a través del tiempo se fueron desmantelando, quedando en la obsolescencia. Hay otros que están en estado de deterioro a punto de desaparecer. Es una mezcla de distintas situaciones”, señala la egresada de nuestro plantel.
¿Qué tensiones encarnan los patrimonios?
Muchos de estos sitios u objetos que son protegidos encarnan distintas tensiones en torno a sus significados y valor cultural, que pueden incluso llegar a incomodar, destaca Daniella Jofré, académica del Departamento de Antropología U. de Chile.
“La palabra ‘patrimonio’ ya genera una tensión porque ocupa el ‘patri’ del ‘padre’ y del ‘patriarcado’, entonces muchas veces es difícil identificarse. De por sí la palabra ya genera cierta distancia, y gracias a lo dinámico de la cultura se van generando redes que se van apropiando de estos patrimonios. El caso de tensionar depende de los territorios y los lugares donde se ocupe porque se van ocupando según el contexto histórico político de cada lugar”.
Y en esta discusión, ¿qué pasa cuando agregamos un factor étnico y/o territorial? Profundiza la arqueóloga de nuestro plantel: “En ese caso, igual depende del contexto. Mi experiencia y trayectoria con comunidades indígenas, por ejemplo, es que es un concepto ajeno, no hay traducción al aymara o mapuche. Y en ese sentido, si uno pregunta dónde está el patrimonio, qué considera usted como patrimonio, te van a decir “la iglesia” o “el fundo”. Entonces, es completamente ajeno a lo que nosotros identificamos desde una visión más moderna y urbana”.
Para la profesora Azun Candina, es un hecho que nuestra relación con el patrimonio es compleja y conflictiva. Una situación que observa a partir de un cambio en la forma de estudiar el patrimonio y que lo ha convertido en un terreno de disputa.
“Hasta este siglo, estudios patrimoniales y de memoria eran campos separados, sin mayor relación. Y en el siglo XXI en América Latina ocurre algo muy interesante: por primera vez sitios de memoria empiezan a ser declarados sitios nacionales o monumentos históricos, es decir, entran en este campo de lo patrimonial. Esto ha provocado conflicto en nuestras sociedades porque hay actores que no han estado de acuerdo. Entonces sí, es un campo de disputa, mucho más de lo que parece desde fuera”.
Desmonumentalización de los patrimonios
Hemos hablado de aquellos objetos y espacios patrimoniales que, de alguna forma, siguen estando de pie. Pero, ¿qué pasa con aquello que ya no está, que se ha perdido? Según el Consejo de Monumentos Nacionales, entre diciembre de 2019 y febrero de 2020 hubo más de 400 monumentos públicos afectados. ¿Cómo esta “desmonumentalización” está resignificando la historia y aquello que queremos recordar? Preguntas que explora Luis Montes Rojas, escultor, académico y vicedecano de la Facultad de Artes U. de Chile.
“El monumento evidentemente participa de la construcción identitaria. Nosotros somos capaces de identificar las historias que están contenidas pero al mismo tiempo, a través de esa identificación, entender quiénes somos: como sociedad, al tener una historia común y una memoria común. Yo diría que, lo interesante del asunto sería poder analizar la historia críticamente. La historia puede ser efectivamente una escritura y pensar que eso ha quedado inmovilizado, pero me parece que es interesante cruzar miradas porque la historia no es solo una, son muchas, muchos relatos, que deben ser analizados con la consciencia de estar en un tiempo distinto”, señala el académico.
Ante este escenario que analizan especialistas de la Casa de Bello, queda preguntarse en qué tenemos que seguir avanzando para proteger el patrimonio de nuestro país. Una pregunta que abordan la académica Daniella Jofré: “Yo creo que el currículum escolar debiese integrar un trabajo más profundo con el patrimonio que conocemos en Chile, de los pueblos originarios y también de la historia más reciente, porque no es lo mismo hablar de 500 años de colonialismo que los últimos 50 años después de la dictadura cívico militar. Entonces, cuando empezamos a ver y a darle profundidad a nuestra también estamos conociéndonos como sociedad chilena y las distintas mezclas que tenemos, ya sean indígenas, europeas. Trabajar con el patrimonio y la memoria implica hacerle frente a eso y es parte de lo que debiera trabajarse en las escuelas y los colegios”.
• En las avenidas 5 de Mayo e Independencia de la ciudad de Veracruz, expertos hallaron cerámica, vidrio, huesos y otros materiales de entre los siglos XVI y XXI
• Cada elemento se clasifica y resguarda para ahondar en procedencias, hábitos de consumo, cambios tecnológicos y otros aspectos
Veracruz, Ver.- En 2024, autoridades del Ayuntamiento de Veracruz iniciaron un proyecto de rescate integral del Centro Histórico de esta ciudad, mismo que, acompañado desde entonces por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), ha permitido localizar diversos contextos arqueológicos, que permitirán reconstruir con detalle más de cinco siglos de historia y vida cotidiana.
El alcance del salvamento arqueológico es amplio, toda vez que traza una vía paralela de 970 y 971 metros lineales sobre las avenidas Independencia y 5 de Mayo, respectivamente; arterias que atraviesan de noroeste a sureste el primer cuadro de la urbe, desde la calle José Montesinos hasta Ignacio López Rayón.
Al brindar un balance del proyecto, su titular, Judith Hernández Aranda, arqueóloga adscrita al Centro INAH Veracruz, explica que los frentes de excavación que se han abierto para supervisar las obras -de sustitución de drenaje sanitario y pluvial, líneas de agua potable e infraestructura eléctrica, de comunicación y fibra óptica- son asomos al devenir de la ciudad, entre los siglos XVI y XXI.
Si bien, explica, Veracruz tuvo su tercer asentamiento al margen del río Huitzilapan, en la comunidad conocida como La Antigua –que recién fue declarada Zona de Monumentos Históricos, por la presidenta Claudia Sheinbaum–, se mudó a su ubicación actual a finales del siglo XVI e inicios del XVII; en las excavaciones arqueológicas se ha recuperado cerámica que denota una intensa ocupación en los terrenos cercanos a la plaza principal, desde inicios del contacto hispano.
En abril pasado, como parte del salvamento en cuestión, se localizaron restos arquitectónicos, entre las calles 5 de Mayo y Constitución, a la altura del Templo de Nuestra Señora de los Dolores, conocido como La Pastora, que corresponden a una parte de la cimentación de los muros que custodiaban la Puerta de México.
Cabe recordar que, durante la época virreinal y parte del siglo XIX, la ciudad de Veracruz estuvo amurallada y solo se podía ingresar a ella por mar o mediante un reducido número de accesos terrestres, como el citado, cuyo nombre alude a que era la puerta a la que acudían quienes tomaban rumbo a la Ciudad de México.
En 1880, inició un proyecto de urbanización que reordenó el trazo del puerto. La muralla fue derribada, sus piedras vendidas a particulares y sus restos aplanados para construir, sobre ellos, las nuevas vialidades. Luego, durante las décadas de 1900 y 1940, las calles de Veracruz fueron renovadas en sus drenajes y servicios públicos, de forma similar a como se trabajan actualmente. Así, los arqueólogos y sus colaboradores exploran todos esos momentos de modificación urbana, de los que prácticamente solo quedan cimentaciones.
Fragmentos que cuentan historias
A pesar de que no se han encontrado piezas completas, sino solo fragmentos de vidrio, cerámica, hueso y otros materiales que la gente tiraba como basura, Hernández Aranda explica que la importancia de cada tiesto está en que permite conocer aspectos como: pautas de comercio, costumbres, gustos y hábitos de consumo, la procedencia de los productos e, incluso, cambios tecnológicos.
“Los arqueólogos estudiamos, analizamos e interpretamos los vestigios de cultura material y sus contextos, incluidos mapas, planos y textos. Por ejemplo, a través de las características formales, funcionales y las técnicas de manufactura detectadas en un pedazo de cerámica, se puede saber dónde y cuándo fue elaborada. Algo tan común como la basura, asoma a las prácticas cotidianas de un pueblo”.
En este sentido, otro hallazgo relevante se registró en días pasados, cuando una zanja excavada en la avenida 5 de Mayo, entre las calles Ocampo e Ignacio López Rayón, reveló restos de muros y de una cimentación que habrían pertenecido a los cuarteles y una prisión militar que, en época virreinal, conectaban con la muralla.
El proceso de levantamiento de la carpeta asfáltica también sacó a la luz diversos niveles de piso acumulados por el tiempo. Resalta una capa de escombro compactado, de inicios del siglo XX, bajo la cual se localizaron fragmentos de metacarpos de bovinos, a 43 y 63 centímetros de profundidad, desde el nivel de la calle. Los huesos fueron fracturados a la mitad, de manera intencional, para que sus diáfisis -parte media de los huesos largos- quedaran astilladas en formas de pico, a fin de que pudieran clavarse en el suelo.
Según la arqueóloga, la manera en que colocaron los huesos indica que buscaron tener una superficie plana, resistente y permeable, que estabilizara el sustrato y facilitara la absorción de lluvia, en lo que pudo ser un patio de un cuartel.
Siglos atrás, la piedra no abundaba como elemento constructivo en Veracruz, de allí que, a menudo, partes de animales que no eran para consumo humano se emplearan como material de relleno, pues podían obtenerse fácilmente del ganado bovino y vacuno que alimentaba a las milicias y los trabajadores de las obras de fortificación. En otras partes de la ciudad actual, como en el edificio La Galatea, en la Plaza de Armas y el Fuerte de San Juan de Ulúa, se han encontrado huesos de patas y cráneos de tales animales, también como parte de sistemas constructivos.
Los materiales recuperados en este salvamento se resguardan en la Ceramoteca del Centro INAH Veracruz, donde son limpiados, marcados y clasificados en bases de datos, a fin de que, con su preservación y análisis, se contribuya al conocimiento sobre la rica historia de Veracruz.
Antigua, Guatemala – Más allá de una monumental pirámide de 33 metros de altura, el hallazgo de dos figuras de piedra que representan una pareja ancestral sobrecogió a Milan Kováč, el arqueólogo eslovaco que dirige el proyecto que logró el descubrimiento. “Cuando las vi por primera vez, tiradas entre la vegetación, vi que teníamos algo excepcional”, dice Kováč en exclusiva para France 24, augurando tener entre sus manos los orígenes de la cultura maya. Esta es la historia.
El préstamo de una motocicleta en 2019 fue el golpe de suerte para el hallazgo de tres ciudades mayas de 2.800 años de antigüedad, camufladas en la espesura de la selva al norte de Guatemala.
Uno de los arqueólogos del equipo de Milan Kováč, el checo Tomáš Drápela, se montó en un vehículo desvencijado, propiedad de un nativo de la zona de Uaxactún, en el noreste del departamento de Petén, para explorar los entresijos tupidos de bosque tropical.
“Hay que tener una idea y experiencia, para recorrer kilómetros y kilómetros de selva e identificar una estructura que no se distingue”, afirma la codirectora del proyecto, la guatemalteca Dora García.
Fue exactamente lo que le sucedió a Drápela, que durante su paseo en moto en el 2019 atinó en dilucidar que ciertos montículos, por mucho que estuvieran cubiertos de hierbajos y bejucos, habían sido esculpidos por humanos.
Excitado, Drápela les adjudicó un código y trajo las buenas nuevas a su jefe, Milan Kováč. Pero antes de constatar lo visto por el arqueólogo checo, hubo que pedir permisos de excavación al Ministerio de Cultura de Guatemala, esperar a que transcurriera la pandemia de Covid-19 y reactivar fondos económicos de la academia de Eslovaquia.
Solo hasta el 2023 se puso en marcha un dispositivo de arqueólogos para rastrear un área de 16 kilómetros cuadrados.
Unos trazaban mapas, otros estudiaban las estructuras, había quienes anotaban datos y recolectaban muestras. Un trabajo parsimonioso, ralentizado por el calor húmedo de la Selva Maya, que como recompensa no paraba de dar sorpresas.
La más impresionante la descubrió Kováč personalmente. En el centro de la ciudad, vio dos figuras antropomorfas, talladas en piedra, a las que denominó técnicamente como “5A” y “5B”.
Un hombre y una mujer, una pareja de ancianos que calificó de “un hallazgo excepcional, porque dos figuras humanas de este tamaño en Petén, prácticamente no existen. Luego, cuando las estudiamos, me emocioné más y más, por ser un ejemplo de una religión muy antigua, de unas creencias mayas del inicio de su cultura”.
Tras el análisis, se determinó que dicha pareja de ancianos en piedra pertenece al período preclásico de los mayas, en específico entre 500 y 300 años a. C., mucho antes del esplendor de complejos arquitectónicos tan majestuosos como Tikal y Calakmul. En su honor, la ciudad fue bautizada como Los Abuelos.
Los Abuelos, Petnal y Cambrayal: las tres ciudades descubiertas y dispuestas en forma de triángulo
Además de Los Abuelos, el proyecto de arqueólogos verificó la existencia de otras dos ciudades llamadas Petnal y Cambrayal.
A Los Abuelos se le atribuyó el carácter de un centro ceremonial importante, tras el hallazgo de un entierro humano. A contados metros se encontraron restos de dos felinos, así como variedad de ofrendas del tipo de vasijas, carbones, conchas y puntas de flecha.
Para mayor sorpresa de los arqueólogos, en Los Abuelos hallaron una estela erguida, es decir, una piedra tallada o monolito vertical con inscripciones iconográficas.
También, un conjunto arquitectónico que fungió como observatorio astronómico, cuyos edificios estratégicamente ubicados, permiten registrar con precisión los solsticios y equinoccios.
A cinco kilómetros de Los Abuelos, se descubrió la ciudad de Petnal, de la que se presume fue un importante centro político, por ser el lugar donde se erigió una pirámide de 33 metros de altura, en cuya cumbre hay una habitación con paredes que revelan restos de pintura sobre estuco, en tonos rojos, blancos y negros.
En cuanto a Cambrayal, a otros cinco kilómetros de distancia, la característica más fascinante fue una red de canales de 57 metros de longitud en las inmediaciones de un palacio.
Los canales, que fueron revestidos de estuco, funcionaron por gravedad, transportando, posiblemente, desechos en lugar de agua; un uso más parecido al de un alcantarillado que al de un acueducto.
Tres ciudades separadas entre sí, aunque no en línea recta, sino cada una ubicada en el vértice de un triángulo imaginario, según el mapa que trazaron los arqueólogos.
De Bratislava a la Selva Maya, una ruta de interés científico por la antigüedad mesoamericana
La información del descubrimiento de las tres ciudades mayas se mantuvo resguardada en el círculo de científicos y en simposios arqueológicos.
En mayo de 2025, el equipo de Kováč y García decidió sacarlo a la luz pública “para que se valore más y se dé a conocer la necesidad de que todavía hay mucho que investigar y trabajar”, apunta la codirectora.
Uno de los interrogantes tras su publicación surge de por qué un arqueólogo eslovaco se interesó en esta región del mundo.
El apetito de Milan Kováč por investigar a los mayas proviene de una larga historia.
“En Eslovaquia, por ejemplo, fueron muy populares varios libros de Morley y de Thompson sobre la cultura maya. Entonces hubo bastantes niños que se emocionaron al estudiar esa cultura”.
En palabras de Kováč “es la cultura más diferente porque todas las del viejo mundo siempre tienen algo en común; tuvieron contacto, mientras los mayas no fueron contactados durante siglos en el nuevo mundo. Siempre estuve fascinado de esa diferencia, para entender la historia de la humanidad”.
Entre las distinciones que el profesor eslovaco subraya, “la más grande es que los mayas no usaron hierro, fue una cultura de piedra, como los neolíticos en el viejo mundo, y aun así construyeron unas ciudades con un nivel súper alto”.
Incluso se distinguieron de otras culturas del continente como los teotihuacanos y los incas, porque “los mayas fueron los únicos que tenían verdadera letra, que usaron la escritura, entonces se consideran los más desarrollados de todas las Américas”, apunta Kováč.
Bajo esta premisa, se mudó de Europa a América y tras una estancia en México, cruzó a Guatemala en el año 2009, donde se le presentó una oportunidad en bandeja de plata.
El Ministerio de Cultura le propuso liderar un proyecto arqueológico en el municipio precolombino de Uaxactún, a lo que aceptó encantado.
Desde entonces, Kováč impulsa sus investigaciones con fondos que provienen de becas, a través del Ministerio de Educación de Eslovaquia, los cuales se entregan cuando un comité de expertos de la Universidad de Comenius de Bratislava analiza el interés del proyecto.
Las gestiones de Kováč han convencido a los académicos y, por ende, su equipo en Guatemala ha crecido en número, excavando a la fecha un total de veinte sitios en la Selva Maya en un perímetro de 1.200 kilómetros cuadrados.
El futuro de Los Abuelos y la diferencia con Tikal
Cuando se piensa en construcciones del mundo maya, lo primero que viene a la mente son complejos arquitectónicos tan vastos e impresionantes como Tikal en Guatemala o Calakmul en México, ambos declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Al compararlos con Los Abuelos, no tienen ninguna similitud.
“Tikal fue un superpoder regional, prácticamente uno de los dos superpoderes del todo el mundo maya, contando a Calakmul; ciudades de dimensiones y alturas, realmente no comparables” sentencia Kováč.
“Lo que me llama la atención y en donde veo el futuro de la ciudad de Los Abuelos, es que después de una reconstrucción y restauración, podría servir como un ejemplo del inicio de la cultura, de los primeros edificios, los primeros altares, las primeras estelas de los mayas. No es tan grande, pero podría ser un bien ilustrativo para entender toda la belleza posterior”.
La experiencia de Kováč, de cerca de dos décadas de trabajo en México y Guatemala la ha plasmado en más de 200 artículos científicos y en variedad de libros.
Allí ha consignado con rigor desde la vida y muerte de la cerámica maya, hasta la alineación arquitectónica en el preclásico para observar la astronomía; desde el manejo del estuco en las construcciones, hasta la primera guerra maya entre Tikal y Uaxactún en el período Clásico Temprano.
Ahora, con Los Abuelos, el camino a seguir es largo. “Tenemos tantos datos que analizar, que ocupará un tiempo”, confiesa Kováč, que solo retornará a Los Abuelos en la primavera del 2026, porque antes “vamos a tener una temporada de laboratorio, de análisis y digitalización de todos los datos, y con esos datos vamos a ver mucho mejor dónde enfocar las futuras excavaciones”.
Entre tanto, el profesor Milan Kováč se da un tiempo de vacaciones con sus hijos por lugares turísticos de Guatemala, como el Lago de Atitlán y Semuc Champey.
Quien sirve de guía es su amiga Dora García, la codirectora del proyecto. Un merecido descanso tras la satisfacción de haber liderado un equipo que contribuyó a la historia de la humanidad con el descubrimiento de un tesoro arqueológico, de una civilización profundamente rica en rituales, mitología y religión.
En resumidas cuentas, a Kováč y compañía, les espera escribir y redescubrir un apasionante tratado de la cosmogonía más primigenia de los mayas.
En el complejo arqueológico de Gran Pajatén, en Perú, se han encontrado unas estructuras que hasta ahora habían pasado desapercibidas por la vegetación.
Cuando tiene lugar un hallazgo arqueológico, lo habitual es pensar en pequeños artefactos, herramientas no muy grandes o construcciones de escasos metros. Pero lo que no es habitual es dar con algo como que ha publicado el World Monuments Fund (WMF) en Perú: dentro del complejo arqueológico de Gran Pajatén se han encontrado con más de un centenar de estructuras de piedra que, hasta ahora, no habían sido conocidas.
Estas estructuras pertenecen a la cultura chachapoya, de los Andes peruanos. Se trata del primer gran descubrimiento en la región en más de 40 años, pues previamente ya se habían registrado otros hallazgos. Pero lo de esta ocasión, con más de 100 estructuras, rompe con todo lo anterior. En la década de 1960 se encontraron las primeras estructuras, 26, entre las que se incluían edificios ceremoniales decorados con mosaicos de piedra que representaban figuras humanas.
Pero el ‘premio gordo’ quedó enterrado bajo la vegetación. Hasta ahora, cuando se ha dado con ellas en el Parque Nacional Río Abiseu de esta antigua cultura de los Andes, conocida como el “pueblo del bosque nublado”. Un pueblo que se desarrolló en los Andes peruanos entre los siglos VII y XVI, a altitudes entre los 2.000 y 3.000 metros sobre el nivel del mar.
La tecnología al servicio de la ciencia
Un descubrimiento, el de estas estructuras prehispánicas, que ha sido posible gracias al empleo de tecnología de teledetección entre 2022 y 2024. Así, las herramientas básicas de arqueología se combinaron con tecnología novedosa como el escaneo LiDAR aéreo y terrestre, fotogrametría, mapeo topográfico y análisis tecnomorfológico.
Así fue posible, sin producir daños en el ecosistema y los restos arqueológicos bajo la vegetación, tener una fotografía completa del terreno. Y qué fotografía: más de 100 estructuras que, hasta ahora, eran desconocidas a los ojos del mundo.
“Este descubrimiento amplía radicalmente nuestra comprensión de Gran Pajatén y plantea nuevas preguntas sobre el papel del sitio en el mundo chachapoya. La evidencia confirma que no se trata de un complejo aislado, sino de una red articulada de asentamientos prehispánicos de diferentes períodos”, asegura Juan Pablo de la Puente Brunke, director ejecutivo del WMF en Perú.