Arqueólogos cubanos alertan sobre el creciente expolio patrimonial y exigen acción institucional

Los especialistas advierten que sitios declarados Monumento Nacional han sido vulnerados sin consecuencias visibles.

La comunidad arqueológica cubana publicó una carta abierta en la que expresa su “creciente preocupación” ante el aumento sostenido del expolio del patrimonio arqueológico en la Isla y la normalización del uso de detectores de metales y la venta de piezas antiguas en redes sociales.

El documento, suscrito por más de 50 arqueólogos, historiadores, espeleólogos, investigadores y académicos cubanos y extranjeros, advierte que estas prácticas “constituyen una amenaza directa a la integridad de los sitios arqueológicos y a la preservación de la memoria histórica de la nación“.

Los firmantes subrayan que la extracción de materiales sin autorización, incluso cuando se presenta como “rescate” o “coleccionismo responsable”, provoca “la destrucción irreversible de los contextos arqueológicos” y la pérdida de información científica esencial. “El patrimonio arqueológico no está constituido únicamente por objetos materiales, sino por las relaciones contextuales que estos mantienen con el espacio, la estratigrafía y otros vestigios asociados”, señalan.

Brecha entre la ley y su aplicación

La carta publicada por Cuba Arqueológica recuerda que la Ley 155/2022 establece que los sitios arqueológicos son bienes culturales protegidos y que cualquier intervención requiere autorización oficial. Sin embargo, los especialistas afirman que “el problema no es la ausencia de un marco legal, sino la brecha persistente entre la normativa y su aplicación efectiva”.

Como ejemplo, mencionan el caso de Ceja del Negro/Loma Blanca, en Pinar del Río, un sitio declarado Monumento Nacional que habría sido vulnerado recientemente. El episodio, advierten, demuestra que “ni siquiera la máxima categoría de protección patrimonial garantiza, en la práctica, la preservación de estos espacios” y se preguntan: “¿qué futuro les espera a los cientos de sitios arqueológicos que no cuentan con esa condición jurídica?”.

El papel de las redes sociales

Los arqueólogos también alertan sobre la influencia de las plataformas digitales en la expansión del fenómeno. Según el texto, la difusión de videos y publicaciones sobre búsquedas con detectores de metales y venta de artefactos “contribuye a naturalizar prácticas ilegales, a trivializar el daño patrimonial y a fomentar circuitos de tráfico ilícito que trascienden el ámbito nacional”.

Llamado a las instituciones

Ante este panorama, la comunidad arqueológica exige a las autoridades que “se cumplan y hagan cumplir las leyes vigentes, se investiguen las denuncias presentadas, se adopten medidas efectivas de protección y se sancionen las prácticas que atentan contra el patrimonio cultural“.

El documento insiste en la necesidad de fortalecer la educación patrimonial y promover la idea del patrimonio como un bien común. “La defensa del patrimonio arqueológico no es una causa corporativa ni un interés sectorial. Es una responsabilidad ética, científica y social que concierne a toda la nación”, afirman. Cada sitio destruido, añaden, representa “una pérdida irreversible de historia, de memoria y de soberanía cultural. Guardar silencio ante este proceso equivale a ser cómplices de su desaparición”.

La carta, fechada este mes de enero de 2026, continúa abierta a adhesiones.

Más de tres mil contextos funerarios fueron recuperados en histórico rescate arqueológico realizado en el Callao, Perú

Primer registro contextualizado de la época Huari en territorio chalaco aporta información clave sobre las prácticas funerarias prehispánicas en la costa central del Perú.

Más de tres mil contextos funerarios, entre ellos más de cincuenta correspondientes a la ocupación Huari, fueron recuperados durante el Proyecto de Rescate Arqueológico El Cementerio, desarrollado en el distrito de Ventanilla, con la asistencia técnica de la Dirección Desconcentrada de Cultura (DDC) del Callao.

Los hallazgos se dieron a conocer en una ceremonia realizada en la DDC Callao, en la cual, la empresa Petramás presentó los hallazgos más relevantes, entre los que destacaron fardos funerarios con falsa cabeza, máscaras, textiles, vasijas y diversos objetos rituales.

El evento contó con la participación de la directora general de Patrimonio Arqueológico Inmueble, Janie Gómez Guerrero, quien destacó el alto valor histórico del hallazgo y el trabajo articulado entre el Estado y la empresa privada para la investigación, conservación y protección del patrimonio cultural.

“Este hallazgo representa un aporte trascendental para la historia del Callao. La recuperación de más de tres mil contextos funerarios, debidamente documentados, nos permite comprender mejor la organización social de las poblaciones prehispánicas. Asimismo, este proyecto evidencia la importancia del trabajo articulado entre el Estado y la empresa privada para la investigación, conservación y protección de nuestro patrimonio arqueológico”, afirmó la funcionaria.

El Proyecto de Rescate Arqueológico (PRA) fue ejecutado por la empresa Petramás S.A.C. entre los años 2022 y 2024, y constituye el primer hallazgo contextualizado de la época Huari en territorio chalaco, aportando información clave sobre las prácticas funerarias y la ocupación prehispánica en la costa central del Perú.

El sitio intervenido corresponde a un cementerio prehispánico con ocupaciones diversas que se extienden desde el Horizonte Temprano hasta el periodo Intermedio Tardío, siendo la ocupación funeraria Huari (aproximadamente 550–1000 d. C.) la más densa y representativa del conjunto. Esta intervención fue aprobada mediante la Resolución Directoral N.º 141-2022-DCIA/MC, de fecha 13 de mayo de 2022.

Entre las instituciones y personalidades que participaron en la presentación de los hallazgos destacaron la presencia de la Dra. Ruth Shady, directora de la Zona Arqueológica de Caral; representantes de la Marina de Guerra del Perú; del Gobierno Regional del Callao; así como autoridades de las municipalidades de la Provincia Constitucional del Callao, junto a otras organizaciones vinculadas al ámbito cultural.

Descubrimiento histórico: hallan una ciudad entera bajo tierra en un país de América Latina

Es una ciudad de más de 3.500 años de antigüedad.

Estaba situada en un lugar estratégico para el comercio.

En los suelos áridos de un país de Latinoamérica, la ciencia volvió a descubrir lo imposible. Un equipo de arqueólogos encontró una ciudad perdida de más de 3.500 años de antigüedad.

Este hallazgo sorprende ya que, por las investigaciones, es más antigua que otras ciudades que estaban en el top 1.

Lo que encontraron abre una nueva ventana sobre cómo se organizaron los primeros centros urbanos del continente.

En este país de América Latina se descubrió una ciudad entera

Se trata de Peñico, ubicada en la zona norte central de Perú. Allí existió una sofisticada sociedad capaz de levantar pirámides, plazas circulares y enormes plataformas mientras mantenía relaciones con diferentes ecosistemas del país.

Una de las investigadoras a cargo fue Ruth Shady, una antropóloga, arqueóloga y educadora peruana, reconocida por su labor de revalorización y datación del sitio arqueológico de Caral.

Ruth declaró que el descubrimiento era importante para comprender qué fue de la civilización de Caral después de que fuera eliminada por el cambio climático.

“La comunidad de Peñico estaba situada en un lugar estratégico para el comercio, para el intercambio con sociedades de la costa, la sierra y la selva”, afirmó Shady.

Características de la ciudad encontrada en América Latina

Se cree que esta ciudad de 3.500 años de antigüedad fue un importante centro comercial que conectaba a las primeras comunidades y es más antigua que Machu Pichu.

Está situada a unos 200 km al norte de Lima, el yacimiento se encuentra a unos 600 metros sobre el nivel del mar y se cree que fue fundada entre 1.800 y 1.500 antes de Cristo, más o menos en la misma época en que florecieron las primeras civilizaciones en Oriente Próximo y Asia.

Los arqueólogos confirmaron que la investigación les llevó alrededor de ocho años y encontraron 18 estructuras. Entre ellas, templos ceremoniales, complejos residenciales y uno de los elementos más impactantes que es el componente arquitectónico conocido como B2.

Lo describen como un gran complejo público donde aparecieron relieves de pututus, instrumentos de caracol utilizados para ceremonias religiosas y convocatorias comunitarias.

Además, descubrieron objetos ceremoniales, esculturas de arcilla de figuras humanas y animales, collares de cuentas y conchas marinas.

Patrimonio natural en peligro: cuando la conservación admite la industria salmonera en Chile

La discusión sobre la presencia de concesiones salmoneras en áreas protegidas deja en evidencia una tensión que el nuevo marco legal aún no logra resolver, lo que se ve expresado en dos cuestiones de especial relevancia.

Desde Fundación Terram elaboramos el documento “Entre la Conservación y la Producción: Régimen Jurídico de la Industria Salmonera al interior de Áreas Protegidas”, que analiza las tensiones que existen entre el nuevo marco legal de protección de la naturaleza y el desarrollo de actividades productivas de carácter industrial en espacios destinados a la conservación de nuestro patrimonio natural.

En el texto se examina el régimen jurídico establecido por la Ley N°21.600, que crea el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas y el Sistema Nacional de Áreas Protegidas conocido como Ley SBAP, y su aplicación concreta respecto de la industria salmonera, poniendo especial atención a la situación de las concesiones acuícolas ubicadas al interior de áreas protegidas, tanto en categorías de conservación estricta como en aquellas que admiten usos sustentables.

A partir de este análisis, el trabajo aborda las contradicciones entre los objetivos de preservación que declara la normativa y la presencia de la industria salmonera en áreas protegidas, evidenciando los desafíos que enfrenta el Sistema Nacional de Áreas Protegidas para traducir sus estándares legales en una protección efectiva del territorio.

La discusión sobre la presencia de concesiones salmoneras en áreas protegidas deja en evidencia una tensión que el nuevo marco legal aún no logra resolver, lo que se ve expresado en dos cuestiones de especial relevancia.

Por una parte, la Ley SBAP declara con fuerza que existen espacios cuyo destino prioritario es la preservación de la biodiversidad, estableciendo categorías de protección estricta como parques nacionales, monumentos naturales y reservas de región virgen, en las que la actividad productiva e industrial simplemente no tiene cabida.

La preservación, entendida como no intervención y mantención de los procesos ecológicos, no admite interpretaciones flexibles cuando se trata de industrias de gran escala.

Sin embargo, esa claridad normativa se diluye al enfrentarse con la realidad: hoy existen 409 concesiones salmoneras vigentes al interior de áreas protegidas, precisamente en espacios donde la ley prohíbe la explotación con fines comerciales y el otorgamiento de concesiones sectoriales.

De ellas, una parte relevante corresponde a concesiones de duración indefinida, mientras que otras mantienen una vigencia de 25 años, lo que acentúa la tensión entre el régimen de preservación y la permanencia de actividades productivas en el tiempo.

El problema no es solo técnico ni ambiental, sino profundamente jurídico e institucional. El sistema reconoce la incompatibilidad, pero evita asumir sus consecuencias, trasladando el conflicto a soluciones administrativas como la relocalización, que postergan indefinidamente una decisión que debiera emanar del propio régimen legal.

Así, la preservación deja de operar como un mandato efectivo y se transforma en una referencia meramente declarativa, cuyo cumplimiento queda supeditado a decisiones futuras, vaciando de contenido práctico las prohibiciones que la propia ley consagra.

Por otra parte, la ley reconoce categorías que admiten actividades de uso sustentable, entre las cuales están las Reservas Nacionales. En términos generales y abstractos, dadas las características propias de la industria salmonera, su calificación como una “actividad de uso sustentable” es cuestionable y, por lo tanto, la tensión en esta categoría de área protegida se produce ya que admitir la posibilidad de desarrollo de dicha industria en su interior pugna expresamente con los objetivos de conservación y protección ambiental perseguidos por la Ley N°21.600.

El resultado es un sistema que declara altos estándares de protección, pero que en la práctica deja amplios márgenes para que intereses productivos sigan operando al interior de espacios formalmente protegidos.

Mientras no se aborde de manera directa la permanencia y el otorgamiento de concesiones incompatibles con los fines de preservación, el nuevo sistema de áreas protegidas corre el riesgo de consolidarse como un régimen ambicioso en el papel, pero débil frente a las decisiones políticas y administrativas que determinan su aplicación efectiva.

A ello se suma que, pese al objetivo de ordenar y dar coherencia a la dispersión normativa previa, persisten inconsistencias relevantes con los estándares internacionales de conservación. En particular, la permanencia de concesiones acuícolas en Parques Nacionales y la posibilidad de desarrollar salmonicultura en Reservas Nacionales tensionan las directrices de la UICN y los compromisos asumidos por Chile en la Convención de Washington.

En este escenario, la presencia actual y futura de la industria salmonera en áreas protegidas dista de ser una cuestión resuelta. Se trata de una discusión que excede el debate sobre estándares productivos y que obliga a repensar el rol de estas áreas como espacios destinados prioritariamente a la preservación de valores ecológicos, sociales y culturales.

Abordar este conflicto con claridad jurídica y definiciones institucionales explícitas resulta clave para otorgar certezas tanto a la ciudadanía como a los actores involucrados.

Diego Rojas
Catalina Salazar
Abogados de Fundación Terram

Colombia asumió la presidencia del comité de la Unesco para la restitución de bienes culturales y retorno patrimonial: estas son las implicaciones

La designación se produjo durante la Primera Sesión Extraordinaria del órgano y posiciona al país en un escenario clave para la cooperación internacional en la recuperación del patrimonio cultural en casos de apropiación ilícita

Desde la presidencia, Colombia orientará la agenda de trabajo y coordinará las sesiones del Icprcp – crédito Cancillería de Colombia

Colombia fue elegido presidente del Comité Intergubernamental de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) para Fomentar el Retorno de Bienes Culturales a sus Países de Origen o su Restitución en caso de Apropiación Ilícita (Icprcp), una instancia decisoria creada para facilitar el diálogo entre Estados y promover mecanismos que permitan la devolución de bienes culturales trasladados o retenidos de manera irregular.

La elección se llevó a cabo durante la Primera Sesión Extraordinaria del Icprcp y representa un hecho relevante para la política exterior colombiana en el ámbito cultural. Con esta designación, el país asume un rol de coordinación y liderazgo en uno de los espacios multilaterales dedicados a la protección del patrimonio cultural y a la búsqueda de soluciones concertadas frente a controversias relacionadas con la propiedad y restitución de bienes culturales.

Un órgano clave en la protección del patrimonio cultural

El Icprcp fue establecido por la Unesco como un mecanismo complementario a los instrumentos jurídicos internacionales existentes, con el objetivo de ofrecer un espacio de negociación cuando los procesos judiciales o los tratados vigentes no resultan suficientes para resolver disputas sobre bienes culturales. Su labor se centra en fomentar acuerdos bilaterales o multilaterales, facilitar la mediación entre Estados y promover principios de cooperación, entendimiento mutuo y respeto por la diversidad cultural.

En su calidad de presidente del comité, Colombia tendrá entre sus funciones dirigir las sesiones, coordinar la agenda de trabajo y orientar las discusiones hacia la adopción de recomendaciones y decisiones que fortalezcan la restitución de bienes culturales a sus países de origen. Además, deberá propiciar el intercambio de buenas prácticas entre los Estados miembros y respaldar iniciativas que busquen prevenir el tráfico ilícito de patrimonio cultural.

El liderazgo del comité implica también representar al Icprcp ante otros órganos de la Unesco y en escenarios internacionales relacionados con la protección del patrimonio. Desde esta posición, Colombia participará en la articulación de estrategias que promuevan la cooperación técnica y el acompañamiento a los países que enfrentan dificultades para recuperar bienes culturales que forman parte de su memoria histórica.

Según informó la Cancillería de Colombia, la presidencia del comité se logró gracias al trabajo sostenido y de la gestión adelantada por la canciller Rosa Yolanda Villavicencio Mapy, junto con la embajadora y delegada permanente de Colombia ante la Unesco, Laura Guillem, orientados al posicionamiento del país en los espacios multilaterales vinculados a la cultura, la ciencia y la educación. Estas gestiones permitieron consolidar apoyos y destacar el compromiso colombiano con la defensa del patrimonio cultural.

Relevancia para Colombia de liderar el comité de la Unesco

El liderazgo de Colombia permitirá promover el respeto por la memoria, la identidad y el patrimonio cultural de los pueblos – crédito Colprensa

La elección de Colombia para asumir este rol en la Unesco reafirma la participación activa en los debates internacionales sobre un fenómeno que afecta de manera particular a países con una riqueza arqueológica, histórica y artística significativa.

La participación en este nivel de liderazgo facilita el intercambio de experiencias sobre políticas públicas, marcos normativos y estrategias de protección del patrimonio cultural. Esto puede traducirse en un fortalecimiento de las capacidades institucionales nacionales para la prevención del tráfico ilícito y la recuperación de bienes culturales que hacen parte del acervo histórico colombiano.

Paralelamente, la designación también consolida la imagen del país como un actor con capacidad de liderazgo en temas culturales dentro del sistema multilateral, al tiempo que refuerza su compromiso con los principios de cooperación, diálogo y negociación que promueve la Unesco, lo que permitirá al país participará activamente en la promoción de estándares internacionales orientados a la protección del patrimonio cultural y en la sensibilización sobre los efectos de la apropiación ilícita de bienes culturales, tanto para las comunidades de origen como para la preservación de la diversidad cultural a nivel global.

Guatemala y su patrimonio cultural: ¿quién lo empujó al abismo?

Para proteger el patrimonio cultural de la Nación, la Revolución de Octubre de 1944 creó el Instituto de Antropología e Historia.


El 22Nov2025 publiqué Patrimonio Cultural al borde del abismo, denunciando el desprecio institucional por el urbanismo y los edificios protegidos en la declaratoria del Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala y Conjuntos Históricos. Hoy, la preocupación es otra. Trata de pinturas e imaginería religiosa de los siglos XVI, XVII y XVIII, muebles y otros objetos de Santiago de Guatemala que hasta pocos días atrás albergó el Museo de Arte Colonial. Museo fundado por el Patronato de Amigos de Antigua Guatemala en 1936, cuando vecinos y autoridades actuaban en armonía. Se asentó en el antiguo edificio de la Universidad de San Carlos. Monumento de claustro central, hoy desarticulado de otros componentes: Colegio Tridentino, capilla, Colegio de Indios y huerta; su rica unidad arquitectónica revela la magnificencia del conjunto que ocupó la manzana entera.

Para proteger el patrimonio cultural de la Nación, la Revolución de Octubre de 1944 creó el Instituto de Antropología e Historia. Así, en 1950 formalizó el vínculo con la municipalidad, propietaria del inmueble, para ocupar el edificio y exponer otras colecciones rescatadas de iglesias en ruina de la región. La figura legal fue el usufructo por 25 años, renovable por simple cruce de cartas. La última fue en 2013, por quince años, por lo que en 2028 habrá de hacerse nuevo trámite.

Como suele suceder cuando la administración pública actúa de manera irregular, el 29Dic2025 el Museo fue allanado con una inusual y aparatosa actividad liderada por la Fiscalía de Delitos Contra el Patrimonio Cultural de la Nación, del Ministerio Público, según orden del Juzgado de Primera Instancia Penal de Sacatepéquez y apoyado por un fuerte contingente policíaco. El objetivo, desalojar 198 obras que están siendo trasladadas para su resguardo al Palacio Nacional. La razón, un dictamen del Consejo Nacional para la Protección de LaAG (CNPAG), que advierte que “piezas con más de tres siglos de antigüedad sufren un deterioro progresivo”. 

A mi parecer, esa inusual eficiencia y acción judicial tiene dos posibles causas: desconocimiento y/o perversidad. De la primera, en todos los museos del mundo hay obras dañadas; de ahí la existencia de talleres de restauración. El Museo de Arte Colonial lo tuvo. El Ministerio de Cultura y Deportes luce ausente, siendo responsable del estado de las obras de arte a su cargo. De la segunda, hay intereses creados, tirria a la cultura y celos institucionales.

Las últimas dos administraciones municipales han despreciado la existencia del CNPAG. Ilógica actitud, ya que, por ley, el alcalde lo preside. Es el brazo técnico y de especialización por cuyo esfuerzo  la ciudad hoy vale lo que vale; además del hecho que en la década de 1970 LaAG fue reconocida como ejemplo de puesta en valor y conservación; y en la de 1980, en particular por la reestructuración y restauración de los monumentos daños por los terremotos del 4 y 6 Feb1976. Junto a su rechazo, le han coartado el uso de edificios y áreas concedidas para el desempeño de sus funciones. Y, al autorizar proyectos atentatorios a la integridad de la ciudad histórica, las autoridades municipales violan las leyes de protección vigentes.

Las acciones judiciales de unos y la ausencia del otro acabaron por empujar el patrimonio cultural al abismo. Ante esa realidad, como consecuencia del desalojo de las obras de arte, y, ahora sí, de su incierto estado, el temor actual es ver el antiguo edificio de la Universidad convertido en vulgares oficinas públicas, en clara violación al artículo 16 de la Ley Protectora, sobre el uso indigno de los monumentos.

Por osé María Magaña Arquitecto -USAC- / Conservador de Arquitectura -ICCROM-. Residente restauración Catedral Metropolitana y segundo Conservador de La Antigua Guatemala. Cofundador de la figura legal del Centro Histórico de Guatemala.

Arqueología Submarina en Colombia: Recuperados Primeros Objetos del Galeón San José

Caribe colombiano. — Tras más de tres siglos de silencio bajo las aguas del mar Caribe, el legendario galeón español San José comienza a revelar parte de su historia. En un hecho sin precedentes para la arqueología submarina del país, Colombia logró la recuperación de los primeros objetos del emblemático navío hundido en 1708 frente a las costas de Cartagena, durante un enfrentamiento naval entre las flotas española e inglesa.

El San José, considerado uno de los naufragios más valiosos y enigmáticos del mundo, formaba parte de la Flota de Tierra Firme y transportaba un cargamento de oro, plata y piedras preciosas procedentes del Virreinato del Perú. Su hundimiento, ocurrido en plena Guerra de Sucesión Española, selló el destino del barco y de cientos de tripulantes, convirtiéndolo en un símbolo histórico y, durante décadas, en objeto de disputas internacionales y especulación.

Los recientes trabajos de exploración, liderados por el Estado colombiano con apoyo de tecnología oceanográfica de alta precisión, permitieron extraer piezas representativas del pecio ubicadas a más de 600 metros de profundidad. Entre los objetos recuperados se encuentran elementos de uso cotidiano y militar, como monedas, fragmentos de cerámica, piezas de artillería y otros artefactos que ofrecen nuevas pistas sobre la vida a bordo y el contexto histórico del galeón.

Autoridades y expertos han sido enfáticos en señalar que la operación no tiene un carácter comercial, sino científico y patrimonial. El objetivo principal es preservar y estudiar los restos del San José como un bien de interés cultural sumergido, respetando los estándares internacionales de arqueología submarina. Cada objeto recuperado es tratado como una fuente de información histórica, más que como un tesoro económico.

La complejidad de la misión radica tanto en la profundidad del naufragio como en las condiciones del entorno marino. Vehículos operados remotamente, cámaras de alta definición y brazos robóticos especializados han sido fundamentales para documentar y extraer las piezas sin alterar el sitio arqueológico. Este proceso ha marcado un avance significativo en las capacidades científicas y tecnológicas de Colombia en exploración marina profunda.

Para historiadores y arqueólogos, los hallazgos permiten reconstruir aspectos clave del comercio colonial, las rutas marítimas del imperio español y la dinámica de los conflictos navales del siglo XVIII. Además, refuerzan la importancia del mar como un archivo histórico que aún guarda innumerables relatos sobre el pasado del país y de la región.

El Gobierno Nacional ha anunciado que los objetos recuperados serán sometidos a procesos de conservación y análisis, con miras a su futura exhibición en un museo especializado. La iniciativa busca acercar este patrimonio sumergido a la ciudadanía, promoviendo la memoria histórica y el conocimiento sobre el legado marítimo colombiano.

La recuperación de los primeros objetos del galeón San José marca así un punto de inflexión para la arqueología submarina en Colombia. Más allá del debate sobre el valor material del naufragio, el hallazgo reafirma que el verdadero tesoro reside en la historia que emerge desde las profundidades del mar y en la responsabilidad de preservarla para las generaciones futuras.

INAH y Ayuntamiento de Tepic firman convenio en favor del patrimonio cultural de la capital nayarita, México

El acuerdo fue signado por el titular del instituto en la entidad, Othón Yaroslav Quiroga, y la presidenta municipal Geraldine Ponce. Foto: Guillermo Campos, INAH.

• Fue signado por el titular del instituto en la entidad, Othón Yaroslav Quiroga, y la presidenta municipal Geraldine Ponce Méndez

• Se destacó la colaboración de ambas instancias en el desarrollo del proyecto de mejoramiento urbano de la Plaza Principal de Tepic

A efecto de sumar esfuerzos, recursos y capacidades para impulsar la protección, conservación y difusión del patrimonio cultural tangible e intangible de la capital de Nayarit, la representación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en la entidad y el Ayuntamiento de Tepic firmaron, este jueves 8 de enero de 2026, un convenio de colaboración y coordinación interinstitucional.

La Sala de Presidentes del Ayuntamiento fue el recinto en donde se verificó la signatura del documento, la cual estuvo a cargo del director del Centro INAH Nayarit, Othón Yaroslav Quiroga García, y la edil de Tepic, María Geraldine Ponce Méndez.

El arquitecto Quiroga García destacó que mediante el convenio se establecen compromisos institucionales encaminados a la suma de esfuerzos, recursos y capacidades, de modo tal que se promueva la conservación, para futuras generaciones, del patrimonio en la capital nayarita.

“El Ayuntamiento de Tepic será un gran aliado del INAH y nos gratifica que acompañe nuestra labor. Agradecemos su voluntad y decisión de compartir con nosotros capacidades y experiencias. Sin duda, a partir de hoy, el trabajo de colaboración ayudará a tomar conciencia de la gran riqueza cultural de nuestra ciudad y del municipio”.

Por su parte, Ponce Méndez dijo que el Ayuntamiento de Tepic se fortalece con este convenio, el cual permitirá a su administración seguir trabajando con el INAH en la protección, conservación y difusión del patrimonio que da identidad a los tepicenses y a los nayaritas en general.

En este sentido, indicó que hay un proyecto de mejora urbana de la Plaza Principal de Tepic, en el cual se prioriza la conservación de los elementos históricos y arquitectónicos que la conforman.

Dentro de las primeras acciones de colaboración está la donación de un acervo bibliográfico en temas de historia y etnografía, que será entregado por el INAH a la Biblioteca de la Ciudad de las Artes Indígenas de Tepic, recinto cultural dedicado a la difusión de los saberes de los pueblos originarios de la entidad.

La firma del convenio también contó con la participación de la encargada del Área Jurídica del Centro INAH Nayarit, Fabiola Nohemí Olvera López.

Por parte del Ayuntamiento de Tepic estuvieron el síndico municipal, la secretaria del Ayuntamiento y las directoras generales de Ordenamiento Territorial Integral, de Obras Públicas y de Bienestar Social: José Daniel Mercado Ramírez, Cora Cecilia Pinedo Alonso, Zuri Sadai Reyes Díaz, Cipactli Alejandra Tirado Cantabrana y Perla del Consuelo Larios Ortega.

Servicio del Patrimonio Cultural emite alerta internacional por robo de objetos en la Catedral Metropolitana en Chile

El llamado se hizo durante la jornada del martes 6 de diciembre a los encargados de tráfico ilícito de los países del Mercosur dando cuenta de la sustracción de los candelabros y otros artefactos.

El Servicio Nacional del Patrimonio Cultural (Serpat), a través de su Unidad de Asuntos Internacionales, emitió una alerta internacional al Comité Técnico de Prevención y Combate al Tráfico Ilícito de Bienes Culturales de MERCOSUR Cultural, dando cuenta del robo de los objetos litúrgicos de alto valor espiritual, histórico y material, sustraídos el martes 6 de diciembre desde la Catedral de Santiago, que es Monumento Histórico desde 1951. La Unesco, desde París, ofreció también su colaboración para la difusión de esta alerta.

Gracias a que los objetos estaban inventariados y contaban con sus respectivas fotografías, ha sido posible enviar la alerta a los otros países, así como a los sistemas aduaneros y a la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), con el propósito de impedir su eventual salida del país o la comercialización de estos objetos sagrados.

De acuerdo con el detalle entregado por el arzobispo auxiliar de Santiago, Alberto Lorenzelli, se trata de dos candelabros de plata de 1,12 m de altura y 26,5 cm de diámetro, un relicario de plata de San Juan Francisco Régis de 1,33 m de alto y 86 cm de largo, y otras dos piezas ornamentales, también de plata.

Según información de la iglesia, las piezas de adorno de altar hechas de metal plateado laminado, repujado y cincelado, a las que se suman los candeleros de plata (posiblemente bronce plateado) fundida, repujada y cincelada, fueron realizadas en Chile a mediados del siglo XVIII por los artistas jesuitas bávaros Franz Polland, Joseph Kohler y artífices locales anónimos.

Los ornamentos se ubicaron en el altar mayor de la Iglesia de la Compañía y, luego de la expulsión de los jesuitas de todos los territorios del Imperio Español, fueron asignadas a la Catedral de Santiago en el año 1775. Este traslado evitó providencialmente que las piezas desaparecieran en el devastador incendio de la Compañía, ocurrido el 8 de diciembre de 1863.

Muchos intelectuales e historiadores del siglo XIX y XX, entre ellos Benjamín Vicuña Mackenna y el padre Gabriel Guarda, consideraron estas obras artísticas entre las más perfectas producidas durante la Colonia en todo el continente, testigos y testimonios de la historia espiritual del país. Los candeleros posiblemente han acompañado cientos de funerales de obispos y arzobispos, canónigos, gobernadores, presidentes, intelectuales y artistas y todos los Te Deums de más de dos siglos.

Junto con eso, la Secretaría Técnica del Consejo de Monumentos Nacionales (CMN) ofició al arzobispo de Santiago, Fernando Chomalí, proponiendo una reunión de coordinación, para brindar su colaboración técnica. Se solicitó la individualización de los bienes sustraídos, y antecedentes sobre su ubicación previa dentro del inmueble, su condición patrimonial, eventuales denuncias efectuadas ante la autoridad competente, así como cualquier otra información que permita contextualizar el hecho y evaluar sus implicancias desde el punto de vista patrimonial y administrativo.

El “Abuelo”, el árbol argentino de 2600 años que sigue en pie

  • Tiene casi sesenta metros de altura, está prohibido tocarlo y para verlo primero hay que someterse a una desinfección.
  • Es patrimonio de la Humanidad.

Adentrarse en el Parque Nacional Los Alerces, ubicado en el noroeste de la Patagonia argentina, es lo más parecido a viajar al pasado. Bosques prístinos, aguas cristalinas y especies únicas de flora y fauna cautivan al visitante, ansioso por encontrarse con la verdadera joya de la corona del parque: el alerce milenario.

También conocido como Lahuán (“El Abuelo”), este árbol de casi sesenta metros de altura lleva más de 2.600 años cuidando de estos bosques, considerados como de los pocos lugares “sin intervención del hombre” que quedan en Argentina.

Patrimonio de la Humanidad

Situado en la provincia de Chubut, fronteriza con Chile, a 50 kilómetros de la ciudad de Esquel, este parque nacional está conformado por una frondosa selva valdiviana de casi 260.000 hectáreas de superficie, cuyos bosques albergan varios animales en peligro de extinción, como es el caso del huemul, un tipo de ciervo andino.

Dentro del parque, existe un “área intangible” de 180.000 hectáreas, declarada como Patrimonio Natural de la Humanidad de la Unesco en 2017: allí es donde se encuentran los bosques de alerces milenarios, con algunos ejemplares de casi 4.000 años de existencia a los que, al menos desde el lado argentino, no se puede acceder.

El 34 % del bosque de alerce que existe en Argentina está dentro del Parque Nacional Los Alerces, en un ecosistema que forma parte de la Reserva de Biosfera Andino Norpatagónica, integrada, además, por los Parques Nacionales Lago Puelo, Nahuel Huapi, Los Arrayanes y Lanín.

Utilizado hace décadas para la extracción de madera y la elaboración de techos de viviendas, el alerce es uno de los seres vivos más longevos del planeta.

Con un crecimiento promedio de uno o dos milímetros al año, los expertos miden los anillos del tronco para determinar su edad: así, con 2,6 metros de diámetro, “El Abuelo” tendría 2.600 años.

Cuidados especiales

Las 180.000 hectáreas protegidas por la Unesco están libres de intervención humana: no hay caminos ni accesos, solo un pequeño recorrido para visitar el alerce milenario, emplazado dentro de un área de “máxima restricción”, en la que tampoco hay especies invasoras.

Por ese motivo, la cautela es máxima para aquellos que deseen conocer en primera persona al “Abuelo”. Cada día, dos o tres lanchas parten desde Puerto Chucao rumbo a Puerto Sagrario, donde empieza un sendero de unos dos kilómetros y medio hasta el alerce milenario, aunque para transitarlo primero hay que someterse a una desinfección.

De las 250.000 personas que visitan anualmente el Parque Nacional Los Alerces, únicamente 12.000 hacen la excursión de cinco horas hasta el alerce milenario, que cuenta con una supervisión especial para evitar posibles alteraciones como consecuencia de las visitas.

El Abuelo no se toca. Se ve aproximadamente a un metro y medio de distancia.

Una “energía” especial

Durante el trayecto, el visitante se sumerge en la naturaleza más pura: sin conexión a internet ni electricidad, sin ruidos, contaminación o presencia humana, el turista agudiza los sentidos para absorber la “energía” del bosque, canalizada mediante un alerce milenario que resulta “imponente” para quien lo contempla de cerca.

El tiempo pasa y las sociedades cambian, pero “El Abuelo” seguirá custodiando durante muchos años más su pequeño rincón del Parque Nacional Los Alerces.

Agencia EFE.