El nuevo Museo de Bogotá: más que un repositorio de historias

75865_1.jpgDespués de catorce años de haber permanecido guardada, la colección del Museo de Bogotá tendrá por fin una sede permanente desde donde busca articularse para la construcción de nuevas narrativas que nutran la historia de la ciudad.

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Hace cincuenta años se concibió la idea de lo que hoy se conoce como el Museo de Bogotá. Sin embargo, como lo dice explica el Director del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC), Mauricio Uribe, diferentes avatares de la historia hicieron que desde 1995 la colección quedará guardada. A pesar de que, desde 2016, la Casa Sámano ha fungido como sede para las exposiciones temporales del museo pudieran hacerse, no existía una sede permanente para que los artículos que la componen la colección permanente pudieran entrar en diálogo con la sociedad como entes patrimoniales, culturales e históricos. Pero con la adecuación que se ha hecho desde 2016 a la la Casa de los Siete Balcones, ubicada en la Calle 10 N° 3-61, a partir de este 7 de junio el Museo de Bogotá finalmente tiene un hogar fijo.

Como extensión a las nueve salas temáticas de su nueva sede —con temas que van desde el lugar de la mujer en la sociedad, la llegada del metal como material de construcción para el paisaje urbano, el pasado indígena y colonial, el agua, el cine— el museo ofrecerá una programación cultural en torno a la colección permanente que contará con charlas, proyecciones, talleres, conferencias, recorridos y visitas comentadas.

ARCADIA tuvo la oportunidad de visitar el nuevo Museo de Bogotá antes de su apertura y de dialogar con los encargados del proyecto sobre la propuesta que trae este nuevo espacio.

50 años 

Edición no. 20.130 del 12 de junio de 1969 del periódico El Tiempo donde se anuncia la innauguración del Museo de Desarrollo Urbano de Bogotá.

La historia de lo que hoy se conoce como el Museo de Bogotá inició el 11 de julio de 1969, cuando el entonces alcalde de Bogotá, Virgilio Barco Vargas, creó el Museo de Desarrollo Urbano como parte de un proyecto denominado ‘Plan de divulgación cultural para la ciudad’. En esta concepción inicial del proyecto, el museo presentaba a la ciudad únicamente desde la materialidad física de sus calles, espacios públicos, edificios y parques. Desde 1995, la colección ha estado guardada y no había encontrado un espacio óptimo.

Tras un proceso de reestructuración que culminó en 2003, la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte decidió reubicar el museo en una sede temporal situada en el Planetario Distrital y posteriormente adelantar procesos para encontrar una sede adecuada. Ese mismo año, el Museo de Bogotá adoptó su nombre actual y se optó por dar un nuevo aire al alcance de la institución. En palabras de Mauricio Uribe: “Pasar del Museo de Desarrollo Urbano al Museo de Bogotá amplía el espectro de lo que son los patrimonios de la ciudad”. De ahí que, bajo el nuevo enfoque del museo, la ciudad fuera revalorada como ente social social, multicultural, diverso, rico en historias y patrimonios de todo tipo.

Para 2016, el IDPC inició un proceso de renovación en 2016 con el objetivo de abrir un espacio que coincidiera con esta visión. Finalmente, tres años después, con los procesos de adecuación terminados, las salas del Museo de Bogotáestán listas para recibir al público en su fecha de apertura: el 7 de junio.

La Casa de los Siete Balcones: sede de un nuevo museo

A pesar de que el proyecto ya contaba con la Casa Sámano -que desde el año 2016 ha presentado 36 exposiciones temporales- como espacio de exposición, este estaba dedicado exclusivamente a la rotación de exposiciones temporales. Por eso, la gran cantidad de artefactos y documentos que componen la colección del Museo de Bogotá no habían podido ser articuladas en un espacio pedagógico y de interés patrimonial.

Para suplir esta necesidad, el IDPC tomó en sus manos la recién remodelada Casa de los Siete Balcones y empezó la consolidación de un espacio que pudiera corresponder a una visión más amplia de la función de un espacio como este.

El hecho de que el Museo se ubique ahora en una construcción existente y cuya funcionalidad era residencial, no solo fue un reto de adaptación a los espacios de exposición , sino también una posibilidad de volver a la casa un importante insumo y registro histórico de los cambios que ha vivido la ciudad —desde que se construyó en tiempos coloniales, pasando por la época republicana y llegando hasta la actualidad— como extensión de lo que se puede aprender en el museo.

75863_1.jpgSus muchas salas y rincones, ahora cobrarán un nuevo propósito como contenedor y espacio para el diálogo de los objetos y las historias que exhibirá. Entre sus paredes hay todo tipo de secretos que empiezan a desvelarse gracias al trabajo de adecuación que ha respetado varios de los espacios y paredes que denotan la historia que ha transcurrido en la casa desde su zaguán, pasando por el patio principal que será el espacio abierto para el café que se instaló en el museo, hasta sus huertas con maíz, lechuga y plantas aromáticas que, con asesoría del Jardín Botánico, buscan representar a las plantas como entes que han incidido socialmente en el desarrollo histórico de la ciudad.

Pero más allá de los espacios contenidos en la Casa, su ubicación sobre la calle décima en el centro de la ciudad la vuelve un importante eje para la pedagogía y el descubrimiento de aquellos espacios patrimoniales de la ciudad, así como de la vida que aún se vive en las calles y que sigue cimentando más capas de la historia de la capital.

Por eso, Uribe resalta la posibilidad de visitar el museo, conocer la historia de la ciudad gracias a todo lo que la rodea: “La calle décima también es parte del museo. Es la calle patrimonial de Bogotá. Desde arriba el Barrio Egipto, pasando por las dos sedes del museo de Bogotá, el museo militar, el Instituto Caro y Cuervo, la Cancillería, el Museo colonial, la Iglesia de San Ignacio hasta el San Carlos y la llegada a la Plaza de Bolívar (…) lo rico es que uno sale del museo y puede encontrar todo esto tan cerca”.

Sobre la disposición de las salas y el propósito que tienen, Ángela Santamaría, directora del museo, explica: “Las salas son autocontenidas. No esperamos que la gente venga y en un solo recorrido pase por todos los temas, sino que la idea es que se concentren en solo una. Va a haber temas transversales que se expresaran en cada sala: no es que vengas y tengas una sola narración y andes a pies juntillas únicamente con esa historia que me estás contando. Esto para que empecemos a establecer conexiones. La idea de un museo es que sea una máquina de pensamiento, que surjan inquietudes, preguntas, que se genere un espacio de diálogo y no solo un discurso que se repite y se repite. Hay una diferencia cuando visitas un museo y te dan todas las ‘verdades‘, a cuando vas a otro que te produce preguntas”.

Una nueva concepción del museo: más allá del rescate de una colección

Elementos como el famoso tranvía de mulas y la urna centenaria son parte de las piezas que han hecho parte de la colección desde 1969. Y a esto se han sumado los nuevos artefactos y documentos que a través de los años se han sumado. Pero más allá de querer buscar un repositorio que ponga en exhibición los objetos de la colección, el ejercicio y el propósito del Museo es el de invitar a recontextualizar estos objetos y crear nuevas narrativas para replantear, conocer y evaluar la historia de la capital. En palabras de Uribe: “No nos limitamos a sacar la colección que estaba guardada. Se trata de proponer nuevas formas de contar a la ciudad”.

“No nos limitamos a sacar la colección que estaba guardada. Se trata de proponer nuevas formas de contar a la ciudad”.
Mauticio Uribe | Foto: Cortesía Museo de Bogotá / Carlos Lema
 

De ahí que, a partir de los ejes temáticos y las decisiones de curaduría y museografía que se plantea el museo, se hayan formado alianzas con otras instituciones. Ya que, como lo menciona García Sierra: “Hay muchas cosas que para poder contar lo que queríamos contar tuvimos que pedirlas a otras instituciones”. Así, este nuevo espacio también se puede considerar un punto de convergencia de las nuevas historias que pueden salir a la luz más allá de las piezas que pertenecen al archivo del museo. Es por esto que es posible encontrar piezas que antes no habrían sido expuestas —un gran ejemplo son las piezas de tiempos prehistóricos que se exhibe gracias a la alianza con el Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional— que, en este nuevo contexto, abren horizontes a de interpretación sobre lo que significan en la historia capitalina. Como lo explica Ángela Santamaría: “El Museo también sirve como escenario para llamar a otras colecciones e invitarlas participar de los temas”.

Una de las iniciativas más interesantes es que el museo también busca convertirse en un generador de nuevas historias en la ciudad. Hay espacios dedicados a recopilar las experiencias que los visitantes quieran compartir sobre sus experiencias y seguir nutriendo la vida del museo. Más allá de buscar contar una historia de Bogotá, el museo propone escaparse de la falacia de que se trata de una entidad ahistórica, sino que se trata, más bien, de un espacio donde se puede revaluar no solo el pasado sino el presente y el futuro.

A pesar de que se aproxima el cambio de administración en la Alcaldía, en este momento, para cumplir lo que se propone, el Museo de Bogotá queda en manos de su directora y de los equipos de museologia, museografia, diseño, curaduría, conservación y de exposiciones temporales.

 

Tomada de: https://www.revistaarcadia.com/agenda/articulo/el-nuevo-museo-de-bogota-mas-que-un-repositorio-de-historias/75874

El Valle Sagrado de los incas

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Situado a los pies de los Andes, el valle que rodea Cuzco tuvo gran importancia para los incas, que lo sembraron de palacios, templos y fortalezas que hoy son Patrimonio Mundial.

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Una ciudadela real
Pisac se halla a 30 kilómetros de la capital del Imperio inca, Cuzco.
Se cree que fue construida por Pachacuti para conmemorar su victoria sobre los cuyos.
ALEX ROBINSON / AWL-IMAGES

 

En el siglo XV, dos soberanos incas, PachacutiYupanqui y Tupac Yupanqui, crearon un inmenso imperio en Sudamérica, que iba desde el sur de la actual Colombia hasta el centro de Chile y ocupaba gran parte de los territorios andinos de PerúBolivia y el norte de Argentina. El imperio de las Cuatro Regiones del Sol, o Tahuantinsuyo, se extendía a lo largo de más de 4.000 kilómetros de norte a sur y estaba articulado por una impresionante red viaria, de 40.000 kilómetros de extensión total. El centro neurálgico de aquel poderoso Estado se situaba en el corazón de la sierra peruana: en una amplia zona a más de 3.000 metros de altitud en la que se alzaba la ciudad de Cuzco, capital del Imperio y corte de los Incas. Esta área estaba atravesada por el denominado Valle Sagrado, un territorio que se extiende a lo largo del río Vilcanota-Urubamba, de extraordinaria riqueza agrícola y jalonado por una serie de espléndidas fortalezas incaicas.

El Vilcanota era un río sagrado para los incas, quienes veían en este curso de agua la contraparte terrestre de la Vía Láctea. El río nace en los glaciares de la cordillera de Vilcanota y cambia su nombre al de Urubamba en su descenso hacia la espesura de las selvas amazónicas en la región andina. En su trayecto une dos de las montañas más sagradas para aquella civilización precolombina: el monte Ausangate y el pico Salcantay. Sus aguas se nutren de la nieve procedente del deshielo del pico Verónica o Wacay Wilca, una montaña femenina considerada «esposa» del Salcantay. Justamente en el extremo de un filo que desciende del Salcantay, sobre un promontorio rodeado por las aguas del río Urubamba, los incas construyeron la extraordinaria ciudadela ceremonial de Machu Picchu, estancia real de los primeros emperadores y centro sagrado para el culto a las montañas circundantes.

Un paisaje espectacular

El valle del río Urubamba ha sido desde épocas muy antiguas un área privilegiada para el cultivo del maíz, en razón de su moderada altitud y de que se encuentra protegido de los fuertes vientos del altiplano. Ya en tiempos de los incas constituía, además, un importante corredor hacia las selvas nubosas o yungas donde se cultivaba la hoja de coca, de enorme importancia ritual en el mundo andino. En efecto, el cultivo de la coca era una de las actividades productivas de mayor importancia en los alrededores de Machu Picchu, tal como lo acreditan las fuentes históricas y etnológicas.

El nombre de Valle Sagrado se aplica al tramo del valle del río Urubamba que comprende los poblados de Pisac, Calca, Yucay, Urubamba y Ollantaytambo. Aquí, el río discurre entre canchones de cultivo y laderas con empinadas andenerías (las terrazas de cultivo de la zona). Los promontorios rocosos más abruptos están coronados con imponentes ruinas de ciudadelas fortificadas. Hacia lo alto se yerguen los montes Pitusiray, Sahuasiray, Verónica y Chicón, con sus cimas de nieves perpetuas.

Al igual que Machu Picchu, los más importantes complejos ceremoniales en el corazón del Valle Sagrado fueron construidos a mediados del siglo XV, durante el reinado del primer gobernante histórico inca, Pachacuti Yupanqui (1438-1471). Las ruinas de Pisac y Ollantaytambo brindan testimonio de la habilidad de los incas para combinar las formas del paisaje natural con la arquitectura ceremonial en piedra y los conjuntos de terrazas de cultivos adyacentes. Dichas ciudadelas constituían lugares aptos para la iniciación de los expertos en rituales, en virtud de la proximidad y las vistas de los picos montañosos que las rodean.

Estas «ciudadelas-fortalezas», que combinan rasgos ceremoniales y defensivos, suelen aparecer emplazadas en las estribaciones orientales de los Andes. Su función consistía en vigilar las fronteras y prevenir ataques sorpresivos por parte de los antis u otros pueblos nómadas que habitaban las forestas. Asimismo, por su monumentalidad arquitectónica y sus cualidades escenográficas, cabe pensar que estos complejos fueron diseñados para causar admiración reverencial en las etnias andinas vecinas, en particular los chancas, tradicionales rivales de los quechuas de Cuzco.

Pisac, centro de control

La más extensa de las fortalezas del Valle Sagrado y de toda la civilización inca es la de Pisac. Enclavada en un abrupto promontorio rocoso, los caminos que conducen a ella desafían precipicios y atraviesan túneles excavados en la roca. El corazón del asentamiento comprende un templo dedicado al Sol o intihuatana, que incluye algunos de los más exquisitos ejemplos de arquitectura incaica en piedra canteada. El sector denominado Kalla Q’asa cuenta asimismo con una cadena de baños rituales.

Las alturas de Pisac dominan visualmente los acantilados rocosos al otro lado de la garganta de Quitamayo, cuyas cuevas fueron utilizadas con fines funerarios. En tiempos de los incas era frecuente que los cuerpos de los difuntos fuesen colocados en cuevas o machays, a las que se denominaba mallquihuasis o «casas de los ancestros momificados». Lamentablemente, la mayor parte de los enterramientos en la necrópolis de Pisac fueron saqueados por buscadores de tesoros antes de que los arqueólogos los pudieran estudiar. Desde un punto de vista militar, este enclave fortificado situado a los pies de los Andes orientales controlaba el acceso hacia Paucartambo y hacia las frondosas yungas de la Amazonia peruana. Sin embargo, pese a su estratégica localización, no se conocen evidencias que atribuyan a Pisac un papel destacado durante la resistencia inca a la ocupación española.

Un imponente conjunto de andenerías de cultivo desciende por las empinadas faldas de la montaña, en dirección al poblado colonial de Pisac, hoy día famoso por su pintoresco mercado dominical. Al fondo se yergue la figura del Pachatusan, una montaña sagrada a la que los incas reverenciaban como «sostén del mundo».

Una ciudadela que vigila el valle

Además de las ciudadelas que funcionaban como centros ceremoniales, enclaves fortificados y estancias reales, el Incanato sostenía un sistema de chasquihuasis. Estas pequeñas instalaciones situadas junto a los caminos proveían de alojamiento a los mensajeros o chasquis, quienes cumplían velozmente su labor mediante un eficaz sistema de postas. También existían corpahuasis o casas de peregrinos y acllahuasis, destinados a la reclusión de las mujeres elegidas, a las que los conquistadores españoles denominaron «vírgenes del sol».

 

Uno de los mejores ejemplos de planificación urbana incaica que subsiste hasta nuestros días es el poblado de Ollantaytambo. Atravesado por acequias, conserva casi intactas las canchas –corrales para animales, normalmente llamas– en torno a las cuales se disponen las viviendas, construidas en adobe y techadas en paja. La ciudadela homónima cuenta con un templo en la cima de la colina, que fue construido con piedras megalíticas transportadas desde una cantera situada al otro extremo del valle. Si bien la construcción del templo quedó finalmente inconclusa, se advierte que el trabajo en piedra es de muy elevada calidad y se cree que los incas habrían empleado para esta tarea a maestros lapidarios procedentes de la región del lago Titicaca. Desde este promontorio, sacralizado con su templo megalítico, descienden empinadas terrazas para el cultivo del maíz, el cual era almacenado en un granero o colca situado a gran altura sobre las abruptas laderas del monte Pinkuylluna, frente a la fortaleza.

Las leyendas atribuyen el topónimo de esta ciudadela a Ollanta, un general de las milicias de Pachacuti, que se habría enamorado de la hija predilecta del emperador. Lo cierto es que durante la conquista europea, Ollantaytambo fue la única fortaleza desde la cual los incas lograron resistir con éxito el embate de la caballería española, comandada por el hermano menor de Francisco Pizarro, Gonzalo.

Recuperar el pasado

Durante las cuatro décadas que siguieron a la invasión española, la historia del valle del Urubamba quedó inextricablemente unida a la resistencia ejercida por los Incas rebeldes. En 1536, tras alzarse contra los españoles en Cuzco, Manco Inca instaló sus cuarteles en el poblado de Calca. Sus sucesores, Sayri Tupac, Titu Cusi y Tupac Amaru, lograron mantener viva la resistencia desde la planicie de Vilcabamba, oculta en los contrafuertes andino-amazónicos. Finalmente, a raíz de las negociaciones mantenidas con los conquistadores, el Inca Sayri Tupac emergió de la foresta para visitar Cuzco antes de instalarse en el poblado de Yucay, donde murió en circunstancias sospechosas, al parecer por envenenamiento. Las ruinas de su pequeño palacio constituyen uno de los raros ejemplos de arquitectura incaica posterior a la conquista existentes en el valle.

Actualmente, son numerosos los arqueólogos peruanos y los equipos internacionales de investigadores que estudian los complejos arquitectónicos incaicos junto al río Urubamba. Aventureros, caminantes, amantes del turismo místico y viajeros ilustrados engrosan las filas de visitantes que llegan al valle. Muchos quizá no detengan su apresurado peregrinar hacia el Camino del Inca y Machu Picchu. Sin embargo, en el Valle Sagrado aún es posible caminar con tranquilidad, descubriendo parajes de inusitada belleza natural, mientras se admira el legado de los incas, custodiado en esta majestuosa región de los Andes orientales.

141 Incas 2. El creador del gran imperio andino

El creador del gran imperio andino
Pachacuti, el primer gran soberano del Imperio inca. Óleo del siglo XVIII.
BRIDGEMAN / ACI
 

141 Incas 3. Santuario de Machu Picchu

Santuario de Machu Picchu
El símbolo más conocido del Imperio inca se alza a los pies del Huayna Picchu, a una altura de 2.438 metros.
Fue erigido en el reinado del Inca Pachacuti, en torno a 1450.
CHARLES DUNCOMBE / AGE FOTOSTOCK

 

141 Incas 4. El gemelo de Machu PicchuEl gemelo de Machu Picchu

Choquequirao fue una combinación de ciudadela y centro ceremonial, muy semejante a Machu Picchu.
fue construido por el Inca Tupac Yupanqui.

CHARLES DUNCOMBE / AGE FOTOSTOCK

141 Incas 5. Grandes constructores

Grandes constructores
Los incas labraron grandes bloques de piedra (algunos de cien toneladas) sin usar útiles de hierro y los ensamblaron sin argamasa.
Según el inca Garcilaso de la Vega, daban forma a los bloques golpeándolos con unas piedras negras.
Grabado de la Nueva crónica y buen gobierno de Felipe Huamán Poma de Ayala.
Dea / Album; Color: José Luis Rodríguez
 

141 Incas 6. La ciudadela de Ollantaytambo

La ciudadela de Ollantaytambo
Con sus calles empedradas, edificios colosales, un templo dedicado al Sol y unos amplios andenes agrícolas,
Ollantaytambo fue una de las propiedades reales más importantes erigidas por Pachacuti en el Valle Sagrado.
HERVÉ HUGHES / GTRES 
 
 
Para saber más
Historia de los incas. P. Sarmiento de Gamboa. Miraguano, 2001.
En el encuentro de dos mundos: los incas de Vilcabamba. Mª del Carmen Martín Rubio. Atlas, Madrid, 1988.

Tomado de: https://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/el-valle-sagrado-de-los-incas_9676/6

 

 

 

 

 

Ley de Patrimonio de Chile: Insuficiente, sin pueblos originarios, estatista y anticiudadana

ley-de-patrimonio.jpgEl proyecto de Ley de Patrimonio, realizado a puertas cerradas, es una decepción. Más viniendo de un gobierno que se supone “liberal”, comprometido con las ciudadanías y que desea avanzar seriamente en solucionar los conflictos que existen con diversos grupos de pueblos originarios. La propuesta ingresada al Parlamento claramente va en sentido contrario.

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El domingo 26 de mayo Sebastián Piñera firmó el proyecto de Ley de Patrimonio, la que fue ingresada al Parlamento este lunes 17 de junio.

Esta esperada propuesta vendría a actualizar una legislación e instituciones que están obsoletas, concentradas en la capital, con definiciones y con categorías insuficientes, con procedimientos poco definidos y pocos incentivos, entre otros.

Hace años se vienen planteando estos temas, y hay bastante consenso sobre la urgencia de modificar el marco legal e institucional.

¿Qué propone el Gobierno?

Siguiendo la lógica del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, plantea una estructura descentralizada que permita procedimientos más rápidos y más cercanos a las realidades y necesidades locales.

Más allá de nombres (pasar de Ley de Monumentos Nacionales a Patrimonio Cultural), adhiere a las definiciones que hay en instrumentos de la ONU ratificados por Chile, incorporando nuevas categorías.

Crea el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural y los Consejos Regionales de Patrimonio Cultural, los que reemplazan al Consejo de Monumentos Nacionales, cambiando de manera significativa la composición y la forma de elegir sus integrantes.

Pueblos originarios… inexistentes

Llama la atención que los pueblos originarios simplemente no existan en esta Propuesta de Ley de Patrimonio Cultural. No se ha considerado Consulta Indígena -a pesar de que un porcentaje relevante del Patrimonio material e inmaterial está relacionado con ellos- ni tampoco incorporar a representantes de esos pueblos en el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural ni a los Consejos Regionales de Patrimonio Cultural, ni siquiera en aquellas zonas en que son muy importantes numéricamente y, en especial, a nivel cultural.

La única mención es la siguiente:

Artículo 39.- Toda medida administrativa prevista y adoptada por los consejos o las autoridades competentes en materia de patrimonio cultural en el ejercicio de las funciones y atribuciones de la presente ley, cuya ejecución sea susceptible de afectar directamente a los pueblos indígenas y/o tribales, se someterá a lo dispuesto en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo y en el artículo 13 del decreto supremo N°66, de 2013, del Ministerio de Desarrollo Social, o la norma que lo reemplace.

En síntesis, plantea hacer lo mínimo posible de acuerdo a Convenio 169 y quizás menos (está por verse si se requiere o no Consulta Indígena).

Consejos del Patrimonio: poder político del Gobierno de turno

Es evidente que hay cuatro grandes peligros para el Patrimonio Cultural: Los desastres (que en general afectan las construcciones mal mantenidas o mal intervenidas), la falta de mantención y cuidado (De ahí la importancia de los incentivos para su mantención y cuidado), los cambios en las formas de producción y de vida (para el Patrimonio inmaterial y el uso del Patrimonio material) y las constructoras, que desgraciadamente han sido devastadoras (siendo las comunidades las mayores trabas para su accionar destructor de patrimonio).

En cuánto a estructura, a nivel nacional está el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, el Consejo Nacional del Patrimonio Cultural, la Secretaría Técnica Nacional del Patrimonio, el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural y el Consejo Nacional de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

A nivel regional, están las Secretarías Regionales Ministeriales de las Culturas, las Artes y el Patrimonio (Seremías), los Consejos Regionales del Patrimonio Cultural, las Secretarías Técnicas Regionales, las Direcciones Regionales del Servicio Nacional del Paatrimonio Cultural y los Consejos Regionales de las Culturas las Artes y el Patrimonio.

El Consejo Nacional del Patrimonio Cultural y los Consejos Regionales del Patrimonio Cultural vienen a reemplazar al actual Consejo de Monumentos Nacionales, con la virtud de descentralizar sus funciones, lo que podría permitir (pero no lo hará) acelerar procesos y tener una relación más directa con las comunidades y el patrimonio local.

El problema es que se proponen Consejos decididos de manera grosera por las autoridades de turno.

El poder económico y político de las inmobiliarias es incontrarrestable por parte de los poderes políticos (por su fuerte efecto en lo económico), por lo tanto es muy difícuil que un gobierno se oponga a sus intereses. Los únicos que realmente pueden defender los intereses del Patrimonio Cultural frente a la voracidad de las inmobiliarias son las comunidades, porque para ellas tiene un valor espiritual que no siempre tiene precio.

Eliminar o reducir la participación de la comunidades y de las organizaciones e instituciones ciudadanas a su mínima expresión es eliminar barreras a una posible destrucción de Patrimonio.

Los consejeros nacionales serían:

a) El Subsecretario del Patrimonio Cultural, quien lo presidirá y cuyo voto será dirimente en caso de empate;

b) El Director del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, quien será su Vicepresidente y subrogará al Subsecretario cuando éste se encuentre impedido de asistir por cualquier causa;

c) Un representante del Presidente de la República, experto en patrimonio cultural, designado por éste;

d) Un representante del Ministerio de Obras
Públicas;

e) Un representante del Ministerio de Vivienda y
Urbanismo;

f) Un representante del Ministerio de Bienes
Nacionales;

g) Un representante del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, experto en patrimonio cultural inmaterial;

h) Un representante del Ministerio del Medio Ambiente;

i) Un representante del Ministerio de Economía, Fomento y Turismo;

j) Un representante del Ministerio de Educación;

k) Un representante del Colegio de Arquitectos de Chile;

l) Un representante de la Sociedad Chilena de Historia y Geografía;

m) Un representante de la Sociedad Chilena de Arqueología o del Colegio de Arqueólogos;

n) Un representante del Colegio de Antropólogos, con trayectoria en patrimonio cultural inmaterial;

o) Un académico de reconocida trayectoria en patrimonio cultural, representante de las instituciones de educación superior, reconocidas por el Estado y acreditadas por un período de a lo menos cuatro años;

p) Un representante de asociaciones de barrios y zonas patrimoniales.

q) Una persona cultora de un elemento inscrito en el Inventario del Patrimonio Cultural en Chile, creado en el artículo 35 de la presente ley.

Es decir, propone 10 funcionarios públicos designados por el gobierno de turno, incluyendo 3 del Mincap. De los siete restantes, 6 (de la letra k ala p) son elegidos por el Presidente de la República a partir de ternas propuestas por las instituciones señaladas, y el séptimo (letra q), lo elige de una terna propuesta por el Director Nacional del Servicio Nacional de Patrimonio Cultural.

Lo anterior permitirá hacer y deshacer a los Gobiernos de turno a su antojo. Esto en un contexto donde hace casi 20 años los mayores avances en materia de Patrimonio Cultural han sido impulsados por las ciudadanías.

A lo anterior, podemos agregar que no habría representantes de pueblos originarios y sólo un cultor de patrimonio inmaterial (a menos que el académico, que históricamente ha sido un arquitecto de la Universidad de Chile, sea un especialista en patrimonio inmaterial). ¿Qué capacidad podrá tener este Consejo para hacer propuestas sobre este ámbito?

Ahora, si nos vamos a la que sería la composición de los Consejos Regionnales del Patrimonio Cultural, la situación es peor:

a) El Secretario Regional Ministerial del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de la respectiva región, quien lo presidirá y llevará a efecto sus acuerdos mediante resolución y cuyo voto será dirimente en caso de empate;

b) El Director Regional del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural de la respectiva región, quien será su Vicepresidente y subrogará al Secretario Regional Ministerial del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio cuando éste se encuentre impedido de asistir por cualquier causa;

c) El Secretario Regional Ministerial del Ministerio de Vivienda y Urbanismo de la respectiva región, o su representante;

d) El Secretario Regional Ministerial del Ministerio de Obras Públicas de la respectiva región, o su representante;

e) El Secretario Regional Ministerial del Ministerio de Bienes Nacionales de la respectiva región, o su representante;

f) El Secretario Regional Ministerial del Ministerio de Economía, Fomento y Turismo de la respectiva región, o su representante;

g) El Secretario Regional Ministerial del Ministerio del Medio Ambiente de la respectiva región, o su representante;

h) El Secretario Regional Ministerial del Ministerio de Educación de la respectiva región o su representante;

i) Un arqueólogo representante de la Sociedad Chilena de Arqueología o del Colegio de Arqueólogos;

j) Un historiador representante de la Sociedad Chilena de Historia y Geografía;

k) Un representante del Colegio de Antropólogos, con trayectoria en patrimonio cultural inmaterial, y;

l) Un arquitecto de reconocida trayectoria en patrimonio, representante del Colegio de Arquitectos.

De 12 integrantes, 8 serían funcionarios de confianza del Gobierno de turno (6 seremis, más dos funcionarios del Mincap). Más un arqueólogo, un historiador, un antropólogo y un arquitecto, todos ellos elegidos por el Delegado Presidencial Regional a partir de ternas.

En los Consejos Regionales de Patrimonio Cultural no habría representantes de los pueblos originarios, de las comunidades vinculadas al Patrimonio Cultural ni al Patrimonio Inmaterial.

Organizaciones ciudadanas como incapacitadas

¿Por qué el Colegio de Arquitectos no puede elegir su representante y debe hacerlo el Presidente a partir de una terna? ¿El Presidente (el actual y los que vendrán) sabe más de arquitectura que el gremio de los arquitectos? ¿El Presidente de la República sabe más de Historia, Arqueología, Antropología o de Patrimonio Inmaterial?

La única lógica detrás de estas conformaciones -tanto del CNPC y de los CRPC- y de la forma de elección de sus integrantes es el manejo político de sus integrantes.

La mayor virtud del actual Consejo de Monumentos Nacionales es que, dada la fuerte presencia ciudadana, ha podido parar o modificar varias propuestas públicas y privadas que, de aprobarse, habrían significado graves perjuicios al Patrimonio.

Límite económico a las reuniones de los Consejos

Un problema que ha tenido en Consejo de Monumentos Nacionales es que algunos de sus representantes participan Ad Honorem (los que no son funcionarios públicos o de alguna institución), lo que puede afectar su desempeño o significar grandes sacrificios dadas las demandas de tiempo que puede significar.

El Proyecto de Ley se hace cargo de eso, asignándole una remuneración (8 UF) por cada sesión y viático para aquellos que deban trasladarse. Pero fija un número máximo de 12 reuniones anuales. ¿Qué pasará en situaciones de terremotos o de otros desastres o tragedias que puedan afectar gravemente el Patrimonio? Incluso en situaciones normales, ¿serán suficientes 12 reuniones? Al menos, como funciona actualmente el CMN 12 reuniones son absolutamente insuficientes (en la actualidad asisten a una veintena de reuniones al año).

Derecho preferente de adquisición o adjudicación de Bienes de Interés Cultural

Un avance de la Propuesta de Ley es que otorga al Estado el derecho preferente de adquisición de bienes de interés patrimonial cualdo sus propietarios decidan enajenarlos.

Lo que no parece adecuado, es que el valor de compra resulte, cuando no se llegue a acuerdo, el promedio resultante de la tasación de un perito nombrado por la Subsecretaría Cultural y otro por el propietario. Es fácil pensar que uno tenderá a poner un valor mínimo y el otro un valor máximo, generando posiblemente una tensión y distorsiones innecesarias. En Colombia, cuando no hay acuerdo, son tribunales de justicia los que fijan el valor.

Categorías:un avance insuficiente

La Propuesta cambia de denominación de las actuales categorías e incorpora nuevas, pero es insuficiente.

Las categorías serían Muebles de Interés Cultural (MIC), Inmuebles de Interés Cultural (IIC), Zonas de Interés Cultural (ZIC), Sitios de Memoria y Memoriales (SMM), Paisajes de Interés Cultural, Monumentos Públicos y Patrimonio Inmaterial.

Parece conveniente tener una categoría especial para arqueología y paleontología, que tienen una lógica distinta a los IIC.

Pero la mayor deuda en este punto es que el Proyecto no avanza en definir distintos niveles de interés en las distintas categorías. ¿Todos los ICC tienen la misma importancia? Es evidente que el Palacio de La Moneda tiene mayor valor que, por ejemplo, el antiguo Hospital San José. Estos niveles pueden incluir variables territoriales, donde se entienda que un bien que a nivel nacional puede tener poco interés, a nivel regional o comunal puede ser muy relevante.

Establecer distintos niveles de interés permitiría tener políticas y programas de financiamiento mejor focalizados. Las categorías establecidas por el proyecto parecen apenas cumplir con los requerimientos internacionales pero no avanzan en ser instrumentos prácticos para la acción del Mincap como de otras instancias, como los mismos municipios o entidades privadas.

Descentralizar ¿Simplificar o burocratizar?

Descentralizar es una necesidad y un anhelo de larga data, que debiera permitir a la institucionalidad ser más sensible y actuar más rápido, al estar más cerca del Patrimonio.

Lo primero debiera lograrse, pero la constitución de los CRPC no ayuda al excluir a las comunidades, no tener especialistas en Patrimonio Inmaterial y de los pueblos originarios, entre otros. Lo segundo, el Proyecto hace complejo en forma innecesaria.

El Proyecto de Ley de Patrimonio Cultural agrega pasos, y en el caso de los Paisajes exige tener Planes de Gestión Patrimonial y de Planes de Salvaguardia del Patrimonio (inmaterial), cuando corresponda, antes de su aprobación.

Lo anterior es grave porque no incluye que por el sólo hecho de ingresarse una solicitud debiera “congelarse” ese bien para evitar demoliciones, intervenciones o enajenaciones. Esto es fundamental cuando la práctica ha sido esa: destruir cuando los intereses económicos son, como tantas veces, más fuertes.

Más grave cuando todas las postulaciones serán públicas. Es decir, se pondrá en aviso que habrá varios meses para actuar antes de que una protección pueda ser aprobada.

Una mirada estrecha

La Propuesta de Ley plantea que “Esta institucionalidad tendrá como objetivo principal la identificación, protección, investigación, conservación, restauración, preservación, puesta en valor, salvaguardia, promoción y difusión del patrimonio cultural en Chile”.

Es decir, el Estado autolimitaría su accionar al territorio nacional sin pensar en el Patrimonio Cultural chileno que existe fuera del país, en los chilenos que viven fuera del país o, tanto o más relevante, en los territorios culturales traspasan nuestras fronteras, como son, por ejemplo, los circuitos religiosos en el norte, que presentan un gran potencial de trabajo para hermanar pueblos y fortalecer la relación entre países.

Multas grandes para los chicos, multas chicas para los grandes

Como suele suceder, hay gran cantidad de artículos en el Proyecto de Ley destinados a especificar multas (como si fuera la mejor forma de hacer cumplir la Ley), las que fluctúan entre las 10 y las 400 Unidades Tributarias ($490.000 a $19.600.000), salvo cuando se saquen en forma ilegal bienes culturales, en que las multas irán de 100 a 2000 Unidades Tributarias ($4.900.000 a $98.000.000). Estas cifras, pueden ser muy altas para buena parte de la población, pero pueden ser irrisorias para grandes empresas.

Los cálculos debieran ser proporcionales al daño causado y a la capacidad económica de los responsables.

Y en el Título XIII De los Delitos contra el patrimonio cultural (artículos 52 al artículo 58) se especifican penas de cárcel y económicas para diversos delitos contra el patrimonio. Las penas, nuevamente, son rígidas y no son necesariamente proporcionales al daño provocado. Por ejemplo:

“Artículo 53.- El que destruyere, deteriorare o inutilizare un bien que tuviera el carácter de bien de interés cultural será sancionado con pena de presidio menor en su grado máximo y multa de cien a dos mil unidades tributarias mensuales.
Con la misma pena será sancionado el que, sin estar debidamente autorizado, alterare la apariencia de una cosa que tuviera el carácter de bien de interés cultural de modo considerable y permanente.
Si el valor de la cosa o el costo de reparación no excediere de cinco unidades de fomento la sanción será de pena de presidio menor en su grado medio y multa de cincuenta a cien unidades tributarias mensuales.”

Sobre las cinco unidades de fomento hay un gran margen, que las penas no reflejan. Pero también parece absurdo limitar las penas a lo económico y a cárcel, cuando sabemos que lo primero afecta de manera diferente a las personas y entidades de acuerdo a su ingresos y que con lo segundo sucede lo mismo, además de ser contraproducente en un país donde el sistema carcelario es deficitario y no cumple sus objetivos.

¿Por qué no hay penas de trabajo asociado al patrimonio?, por ejemplo.

Y ¿Por qué la ley no compromete fondos para divulgar y educar como ha indicar qué bienes están protegidos? Muchas personas intervienen con desconocimiento.

Beneficios

Había muchas expectativas respecto a beneficios para quiene stuvieran bienes de interés cultural. La propuesta de Ley, si bien amplía los beneficios existentes, el acceder a ellos es engorroso al punto de ser accesible casi exclusivamente para empresas o para bienes que justifiquen el esfuerzo que significa cumplir con los requisitos (contratar profesionales).

Es de lamentar que es Estado no se comprometa a entregar beneficios complementarios, como podría ser mejorar el mobiliario urbano cercano, hacer proyectos de iluminación u otros que pondrían en valor esos bienes.

 

Por: Ezio Mosciatti

Tomada de: https://www.biobiochile.cl/noticias/artes-y-cultura/actualidad-cultural/2019/06/23/ley-de-patrimonio-insuficiente-sin-pueblos-originarios-estatista-y-anticiudadana.shtml

 

 

México: Chimalli, el escudo azteca que volvió de Austria

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El chimalli es el único tesoro azteca que hizo el viaje de ida y vuelta a Europa. Este escudo circular con plumas y pieles animales salió de Tenochtitlan tras la Conquista como un obsequio del emperador Moctezuma para la Corona española. Regresó tres siglos después proveniente de Austria, cuando México ya se había constituido como país independiente, gracias a las gestiones de Maximiliano de Habsburgo. La pieza, que ha estado almacenada casi 20 años, se exhibirá hasta mayo en el Castillo de Chapultepec en Ciudad de México, como parte de la conmemoración de los 500 años de la llegada de Hernán Cortés a territorio mexicano.

 

No se sabe quién es el propietario original del chimalli (escudo o protección, en la lengua náhuatl), pero en los últimos tres años investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han indagado sobre la composición de la obra para determinar su origen. La pieza está montada con pieles de conejo, venado y ocelote (jaguar), así como con plumas de loros, quetzales y patos. “Por ser de piel de ocelote, nos hace pensar que era para alguien en especial. Tuvo que ser para alguien en las clases sociales elevadas, cercano al palacio real, o incluso para el emperador. No es un objeto común”, explica la arqueóloga Laura Filloy Nadal.

Los estudios también revelaron que sobre las medias lunas que decoran la parte frontal del chimalli hubo alguna vez láminas de oro, que desaparecieron en el viaje a Europa. Tras la llegada de los españoles a Tenochtitlan, fueron enviados al menos 200 piezas como esta a España. Actualmente solo se conservan cuatro en el mundo: el que se exhibe en Chapultepec (el único hecho con piel de felino); dos están en Stuttgart (Alemania); y otro en Viena (Austria). Uno de ellos se muestra al lado del penacho de Moctezuma en el Museo de Etnología de Viena, aunque la ruta para llegar al otro lado del océano Atlántico fue distinta para cada una de las piezas.

Los investigadores estiman que el chimalli de Chapultepec salió de América en 1524 como parte de los obsequios para el rey Carlos I de España. El monarca lo llevó a su familia en Austria con algunos de los objetos que los conquistadores le enviaron. Desde entonces el escudo azteca permaneció en la colección de tesoros de la casa real del Imperio austrohúngaro. En 1865, Maximiliano de Habsburgo, como emperador de México y miembro de la casa real de Austria, pidió la devolución del chimalli que fue enviado de regreso al siguiente año. Desde su vuelta forma parte de la colección del Museo Nacional de Historia.

Durante el siglo XIX, la pieza se mostró en un marco cubierta en vidrio en la sala de documentos antiguos del museo, que se ubicaba en la antigua Casa de Moneda. En las siguientes décadas fue llevado al Castillo de Chapultepec con el resto de los objetos de la institución. En el año 2000, se construyó un estuche especial para su conservación y almacenaje y dejó de exhibirse al público. “Es singular e inusual que se construya una exposición entorno a una sola pieza. Lo es porque es un objeto único de la colección y es probablemente el único que cruzó dos veces el Atlántico”, apunta Filloy Nadal.

El chimalli de Chapultepec se exhibe en una vitrina que permite ver ambos lados del escudo. Mientras el anverso es la cara más conocida del tesoro, con sus plumas de colores, el reverso muestra la detallada tarea de los artesanos aztecas con diversos materiales que han perdurado durante cinco siglos. “Su estado de conservación es estable, pero una vez que terminé la exposición se guardará”, señala la investigadora. El chimalli, al estar compuesto, principalmente, de elementos orgánicos, no debe permanecer sobreexpuesto a la luz. El tesoro de Moctezuma volverá en tres meses a resguardo.

 

Tomado de: https://elpais.com/internacional/2019/02/20/la_serpiente_emplumada/1550635259_309148.html?rel=str_articulo#1566772133434

México: Descubren cientos de objetos en la cueva sagrada Balamkú, inalterada desde hace más de mil años

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La cueva sagrada Balamkú, ubicada en la antigua ciudad maya de Chichén Itzá y que estuvo intacta pese a su descubrimiento en 1966, conserva cientos de objetos utilizados posiblemente para rituales hace más de un milenio, dijeron especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

El equipo del proyecto Gran Acuífero Maya (GAM), a través de su línea de estudio Chichén Itzá Subterráneo, ingresó a Balamkú, conocida como “la cueva del dios jaguar” que se ubica a 2.7 kilómetros al este de la Pirámide de El Castillo o Templo de Kukulcán, explicaron los especialistas en un comunicado.

Entre los restos cerámicos de la cueva se encontraron siete ofrendas, 200 incensarios, muchos de ellos con la representación del dios del agua, Tláloc, así como cajetes, piedras de molienda, malacates y metates en miniatura, y tapas con representaciones de jaguar.

Foto: Karla Ortega / INAH

Según el comunicado, las piezas conservan restos carbonizados, alimentos, semillas, jade, concha y huesos y otros elementos que parecen indicar que el lugar se utilizó en el periodo Clásico Tardío (700-800 d.C.) y Clásico Terminal (800-1000 d.C.).

“Balamkú ayudará a reescribir la historia de Chichen Itzá, en Yucatán. Los cientos de artefactos arqueológicos, pertenecientes a siete ofrendas documentadas hasta ahora, se encuentran en un extraordinario estado de preservación”, comentó Guillermo de Anda, director del GAM e investigador del INAH.

De Anda comentó que la cueva Balamkú es una especie de “gusano” por su morfología serpenteante, y es partir de los 400 metros, tras andar pecho tierra, cuando se empiezan a abrir algunas galerías y cámaras, la mayor de ellas con 3.80 m de altura, que es justo donde se encuentran las grandes ofrendas.

Foto: Karla Ortega / INAH

Los investigadores comentaron que Balamkú fue descubierta fortuitamente en 1966 por ejidatarios de la comunidad San Felipe: Eleuterio, Mariano y Esteban Mazón; Ermilo, Jacinto y Pascual Un Noh.

Sin embargo, la cueva permaneció inalterada por más de cinco décadas, dado que el arqueólogo Víctor Segovia Pinto, quien recibió el reporte del sitio, consideró tapiar la entrada de la cueva poco después de su hallazgo hasta que Luis Un quien de niño acompañó a los ejidatarios, llevó al equipo al santuario.

Esto presentó una gran oportunidad para su exploración bajo una metodología que evitará alterar los contextos rituales que alberga a diferencia del descubrimiento de la cueva de Balamkanché, donde se extrajeron piezas sin llevar a cabo su análisis, dijeron los especialistas.

Foto: Karla Ortega / INAH

La hipótesis de la que parte el equipo del GAM, es que hacia los periodos Clásico Tardío y Clásico Terminal, el norte de la Península de Yucatán experimentó una inusitada sequía que obligó a sus pobladores a realizar peticiones de lluvia, yendo a las entrañadas de la tierra, al inframundo, donde residían las deidades de la fertilidad.

“En virtud de que muchos de los incensarios parecen haber sido destruidos intencionalmente, una segunda hipótesis apunta a que fueron “matados ritualmente”, o bien, parte de una acción de desacralización del espacio, quizá en el ocaso de Chichén Itzá”, dice el comunicado.

Hasta el momento, dijo el titular del GAM según el comunicado, sólo se ha llevado a cabo una exploración preliminar y aún no se efectúa ningún tipo de excavación, por lo que no se descarta la posible presencia de una amplia variedad de materiales, entre ellos restos óseos humanos, debajo de los lodos y sedimentos.


Tomado de: https://newsweekespanol.com/2019/03/balamku-objetos-mil-anos-cueva/

 

Bolivia: En peligro de extinción, cinco ranas sobreviven en un acuario

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La combinación del cambio climático, la destrucción del hábitat, la contaminación, el patógeno quitridio, que es mortal en estas especies, y la introducción de truchas invasoras ha provocado una disminución abrupta de especies de ranas acuáticas en Bolivia, Ecuador y Perú, algunas hasta casi su extinción.

Romeo es la última rana acuática de Sehuencas que se conocía. Hace diez años que vive en solitario en un acuario del Museo de Historia Natural Alcide d´Orbigny

Julieta, cuyo descubrimiento en la naturaleza fue noticia en todo el mundo en enero, fue tan buena que los dos han estado viviendo juntos en el acuario de Romeo desde entonces
Julieta y otras cuatro ranas de Sehuencas (Telmatobius yuracare) fueron halladas en enero pasado en la región de Cochabamba y colocadas en un acuario.
La rana de Sehuencas es totalmente acuática y su especie fue una vez abundante en el fondo de pequeños arroyos o ríos y en pozas en el bosque montano de Bolivia
El macho actúa, hasta ahora, como un perfecto “caballero”. Como hubo una buena conexión entre ambos, se espera que puedan llegar a copular
Romeo intenta encontrar la posición correcta para el amplexo, la posición de apareamiento para las ranas, donde el macho abraza a la hembra y la sostiene hasta que pueda fertilizar sus huevos cuando ella los suelta en el agua.

Aún no se produjo el esperado apareamiento, pero se harán todos los intentos posibles para preservar la especie

Fotos: Gentileza Museo de Historia Natural Alcide D´Orbigny / vía REUTERS

Edición fotográfica: Fernanda Corbani

 
Tomado de: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/en-peligro-extincion-cinco-ranas-sobreviven-acuario-nid2234738

Bolivia: Restauran en la Capital, la bandera argentina que Belgrano enarboló en el río Paraná (1813)

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Expertos restauradores de Argentina y Bolivia están a punto de concluir la restauración de la bandera de Macha, un símbolo histórico que se halla en la Casa de la Libertad, en la ciudad de Sucre (Capital del Estado Plurinacional de Bolivia). La obra será entregada este 22 de agosto.

La restauración es posible, según nota de la Embajada de Argentina en Bolivia, gracias al fondo argentino de cooperación Sur-Sur.

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Se trata de una bandera de tres franjas horizontales, cuya disposición de colores es blanco, celeste y blanco. Cuenta la historia que el General Manuel Belgrano enarboló por primera vez esta bandera a orillas del río Paraná (Argentina) en 1813, con la convicción de la necesidad de poseer una bandera propia tomando los colores de la escarapela, siendo que hasta ese entonces las tropas de las provincias del Río de La Plata habían combatido con la bandera del enemigo.

Con el flamante estandarte, Belgrano condujo el Ejército del Norte en la Batalla de Salta en un gran triunfo para las tropas rioplatenses y del Alto Perú, pero tras sufrir una derrota en Vilcapugio Belgrano reorganiza el Ejército patrio en la localidad boliviana de Macha, en el departamento de Potosí, para enfrentar a las tropas realistas en Ayohuma.

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Restauración de la bandera de Macha

Entre el 17 y el 21 de abril de 2015, parte del equipo de la Coordinación de Recuperación y Conservación del Patrimonio Cultural junto a profesionales del ámbito público fueron convocados por el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la Cancillería para participar de un proyecto de asistencia técnica, en materia de restauración textil sobre la bandera de Macha (1813), ubicada en el Museo Casa de Libertad, en la ciudad de Sucre, Bolivia.

Dicha solicitud fue emitida por el Fondo Argentino de cooperación, dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina y en este sentido, es un honor para nuestro equipo formar parte de este trabajo colectivo que no tiene precedentes, junto a distintos especialistas de Organismos del Estado Nacional.

Durante el viaje se cumplió con la primer etapa del proyecto “Capacitación en conservación y Restauración de Textiles Históricos” a cargo de la especialista textil Lic. Patricia Lissa. Cabe resaltar que la falta de profesionales bolivianos especializados en restauración textil, fue lo que motivo que el presente trabajo contribuya no solo con la restauración de la bandera, sino en la capacitación de los especialistas, conservadores-restauradores. 

Síntesis de tareas realizadas en la segunda etapa de trabajo:
 
  • Actualización del estado de conservación de la bandera documentada en 2012. (Lic Patricia Lissa)
  • Pruebas de color del tul de protección para futura consolidación.
  • Toma de muestras de fibras para análisis en laboratorio.
  • Medición de color de la bandera por comparación con cartas Pantone Home and Fashion.
  • Pruebas de teñido de seda (marfil y celeste), con colorantes ácidos, para soporte de consolidación.
  • Traslado de la bandera a la vitrina en la sala de exhibición permanente. La pieza será exhibida hasta la siguiente etapa del proyecto, que contempla el inicio de la intervención directa sobre la pieza.Antecedentes históricos de la bandera de Macha
    La bandera de Macha, es una bandera argentina, que data de 1812, y que se encuentra exhibida en la Casa de la Libertad de la ciudad de Sucre. La misma es contemporánea de la homónima que se encuentra expuesta en el Museo Histórico Nacional en Buenos Aires, y que fue devuelta por Bolivia a la República Argentina en 1896 ya que ambas Banderas fueron encontradas en Macha, Bolivia.
  • EN LA COLECCIÓN DE LA CASA DE LA LIBERTAD

    Concluyen restauración de la primera bandera argentina

    RESTAURADORAS. Las especialistas argentinas analizando las fibras de la bandera de Macha con un microscopio

    CORREO DEL SUR, SUCRE.- Apoco más de dos siglos de que el general rioplatense Manuel Belgrano izara la primera bandera de la república Argentina en las guerras de independencia, cuatro especialistas de ese país se encuentran trabajando en la restauración de esta pieza histórica que forma parte de la colección de la Casa de la Libertad y presentarán la conclusión de sus labores este lunes, en un acto a cargo del embajador argentino, Normando Álvarez.

    «Esta bandera viene del periodo de las luchas de independencia y es un testimonio del proceso en ciernes de la formación de las naciones boliviana y argentina, por ello, mediante un convenio con ese país hermano, a través del Fondo Argentino de Cooperación Sur, cuatro especialistas en restauración se encuentran trabajando desde hace dos meses en la bandera», explicó el custodio de la Casa de la Libertad, Mario Linares.

    En abril empezó el proceso de restauración que concluirá con la reposición del textil histórico en su soporte rígido el lunes, pero previamente se realizaron pruebas de color, tomas de muestras de fibras para análisis en laboratorio, medición de color de la bandera por comparación con cartas Pantone Home and Fashion y pruebas de teñido de seda (marfil y celeste), con colorantes ácidos, de acuerdo con las técnicas de las restauradoras especializadas en Escocia, recalcó Linares.

    La bandera lleva tres franjas con los colores blanco, celeste y blanco; difiere del actual símbolo patrio argentino, en el que la disposición de los colores se encuentra en un orden invertido, y se la denomina bandera de macha porque fue encontrada en la capilla de Titirí de esa región, 1885, detrás de una pintura de la virgen de la Merced, donde fue escondida presumiblemente por los ejércitos patriotas de los realistas que derrotaron a Belgrano en la batalla de Ayohuma de 1813. En realidad dos banderas se encontraron en la capilla potosina, la segunda fue entregada al vecino país y ambas son un símbolo de hermandad histórica, recalcó Linares.

     

    Tomado de: https://www.consuladodebolivia.com.ar/2016/08/18/restauran-la-capital-bolivia-la-bandera-argentina-belgrano-enarbolo-rio-parana-1813/?fbclid=IwAR2xxEGy2MAV6aQrH_HpyZH4u9wmnPWlqevXMTH3TKDsEy6B-7oeWYvWCms

     

Velan por patrimonio de la humanidad en Oaxaca sin remuneración

ejidatarios.jpgEjidatarios y comuneros de Oaxaca preservan bosques, especies en peligro de extinción y cuevas prehistóricas decretadas como áreas de conservación natural y cultural por autoridades federales e internacionales. Lo hacen sin recurso alguno.


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Una parvada de golondrinas revolotea afuera de la cueva La Paloma. Sus nidos en el interior se han convertido también en parte del paisaje salitroso que, hace miles de años, resguardó a los primeros humanos que comenzaron con el proceso de domesticación prehistórica de plantas que dio paso a la vida sedentaria.

En este complejo de montañas con cavernas ubicado en el Valle de Tlacolula se encontraron semillas de calabaza con 10,000 años de antigüedad, así como espigas de teocintle que dan cuenta de los restos más tempranos de domesticación del maíz, base de la alimentación de México.

El valor histórico de este espacio fue reconocido en 2010 por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) como Patrimonio de la Humanidad y su conservación, tanto de zona de cultivo como de las cuevas, quedó a cargo de ejidatarios.

La agencia municipal ubicada a unos 35 kilómetros de la capital del estado heredó a sus pobladores, generación tras generación, el cuidado de los recursos naturales y animales que lo rodean, a través de los cuales transitan jaguares y depredadores humanos, quienes roban magueyes silvestres, biznagas e incluso pitahayas.

La responsabilidad es tan grande que hombres y mujeres que forman parte del Comisariado Ejidal deben organizarse para “subir a la montaña” de manera periódica y verificar que las cuevas —una de las cuales cuenta con pinturas rupestres— se encuentren en condiciones óptimas.

EL ASCENSO

La camioneta llega apenas a la falda del cerro. En mayo, el calor alcanza los 38 grados en la región de los Valles de Oaxaca; por ello, los ejidatarios comprometen el recorrido para las 7:30 de la mañana. Entre la espera y el tránsito en vehículo, el reloj avanza media hora.

El presidente del Comisariado, Aquilino García López, con machete colgado de su cinturón encabeza la expedición. Con él también se encuentran el presidente del Consejo de Vigilancia, Santiago Aquino López; la suplente del Consejo de Vigilancia, Diana Itzel García Olivera; las vocales Araceli Martínez y María Isabel Aquino; la secretaria del Consejo de Vigilancia, Marbella Jacobo García; la segunda suplente del Consejo, Carmen Grijalba López, y el secretario del Comisariado, Eloy García.

Los integrantes de este órgano de representación de los propietarios del territorio de Unión Zapata fueron nombrados en asamblea apenas en abril pasado. En total, 14 personas componen la autoridad agraria que por primera vez en la historia de la comunidad tiene paridad de género.

En un acercamiento a una de las cuevas se ve una pintura rupestre de un tigre hecha con una tintura roja

Cueva con pinturas rupestres. Llegar a este sitio requiere conocer las veredas y escalar varias subidas empinadas. / Foto: FLOR HERNÁNDEZ

A la mitad del ascenso, el grupo de personas hace un primer descanso. A lo lejos, hacia arriba, se ven las cuevas. Mientras toman agua y Eloy busca con insistencia a un perro sabueso que lo acompañaba hasta metros abajo, los ejidatarios muestran los refugios rocosos: la Guilá Naquitz (la cueva donde hasta el momento se han encontrado los restos de semillas cucurbitáceas más antiguas de América) y La Paloma.

Debido a que recientemente fue integrado el Comisariado, aún se encuentran en pláticas para determinar cómo y cada cuánto tiempo tendrán que realizar los recorridos a esta zona y a los predios más alejados donde las fototrampas han capturado la presencia de jaguares en tránsito y pumas.

Ahí, en ese lejano cerro donde afirman que se forma una cascada en los tiempos de lluvia, tendrán que acudir a cambiar las tarjetas y pilas de las cámaras que dan cuenta de la diversidad animal que existe en el sitio.

“Nuestro trabajo se centra en resguardar nuestra riqueza: que no haya saqueo de especies endémicas, que nadie dañe las cuevas ni las pinturas, vigilar quiénes suben y cuándo, así como tratar de garantizar que todo permanezca en buenas condiciones”, explica Marbella, una mujer joven que camina con agilidad por el cerro.

—¿Reciben un pago para realizar estas labores?

—No. Todo lo que hacemos forma parte de nuestro servicio al pueblo. Si nos pasa algo en la subida: una caída, o una mordida de coralillo (serpiente), tendremos que resolverlo por nuestra cuenta.

La falta de un recurso remunerado que garantice la labor de recorrer y cuidar el patrimonio que no solo es de ellos sino de toda la humanidad, es sin duda un gesto de reconocimiento. A este trabajo se suma el sacrificio de sus días laborales: actividades en el campo o el hogar que deben dejar de hacer para cumplir con su servicio.

Marbella trabaja en una envasadora de mezcal ubicada en el ejido Unión Zapata y se ausentó de sus actividades para acompañar al comisariado. María Isabel, quien es productora de flores, no fue a vender al tianguis de Mitla (que se lleva a cabo cada sábado) para cumplir con su compromiso, mientras que Carmen y Araceli dejaron sus actividades en casa.

El sonido de las golondrinas que surcan el espacio afuera de la cueva es un premio del primer destino alcanzado. Los integrantes del comisariado posan para una fotografía sobre una tarima instalada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) como parte de la declaratoria que se efectuó hace casi nueve años. No hay placas ni fechas ni ficha de lo que ocurrió ahí hace miles de años e incluso las tablas se tambalean.

El INAH destaca que las cuevas prehistóricas de Yagul y Mitla en los Valles Centrales de Oaxaca fueron inscritas el 1 de agosto de 2010 en la Lista del Patrimonio Mundial bajo la categoría de Paisaje Cultural por la Unesco, a gestión de esa institución y de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp).

Este complejo se encuentra ubicado sobre la ladera norte del Valle de Tlacolula, en la parte subtropical central de Oaxaca, y consiste en dos complejos arqueológicos prehispánicos y una serie de cuevas prehistóricas y abrigos rocosos.

El ascenso continúa por veredas que solo los ejidatarios reconocen, mientras el calor arrecia. “Aquí a la vuelta nada más”, responde Eloy cuando se le pregunta sobre el lugar en que se encuentra la siguiente cueva: la de las pinturas rupestres.

No es solo una vuelta, es una subida empinada. Los hombres que acompañan la expedición brindan ayuda a las mujeres para llegar a la cima. Desde ahí, entre la calina que embarga el ambiente, es visible el Valle de Tlacolula.

Otra subida pronunciada, sin aves ni sonidos, solo el silencio de esa cueva con dibujos de un jaguar, algo similar a una abeja, una serpiente, dibujos prehistóricos que se mantienen grabados en esas piedras.

Los integrantes del Comisariado Ejidal posan de nueva cuenta delante de las piedras que delimitan el espacio para poder ingresar en el resguardo rocoso. Pese al calor, en ese lugar se percibe la frescura de la mañana.

A lo lejos la cueva Guilá Naquitz resguarda sus secretos, para llegar a ella se debe ascender otro cerro, cuyas veredas han sido invadidas por los matorrales. Los ejidatarios advierten el riesgo por la presencia de serpientes. El descenso comienza.

Los habitantes de Unión Zapata han recorrido sus montes desde la infancia, incluso antes de que la Unesco declarara Patrimonio de la Humanidad el complejo de cuevas Mitla-Yagul tienen conocimiento de su obligación de conservar su espacio cultural y también el natural.

CONSERVACIÓN NATURAL

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El Monumento Natural Yagul, el Parque Nacional “Benito Juárez”, el Área de Protección de Flora y Fauna “Boquerón de Tonalá”, la Reserva de la Biósfera Cuicatlán-Tehuacán, el Parque Nacional Huatulco, el Parque Nacional Lagunas de Chacahua, el Santuario La Escobilla y el Santuario Chacahua son las ocho áreas de conservación de la naturaleza en Oaxaca.

El director de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) en la entidad, Pavel Palacios Chávez, abunda que el organismo ha certificado 147 áreas destinadas voluntariamente a la conservación, las cuales son promovidas a voluntad de los propietarios de la tierra.

Advierte que el respaldo y apoyo de los ejidatarios y comuneros es fundamental para efectuar los trabajos de conservación de los bosques, especies y de las zonas naturales y culturales bajo resguardo.

La Conanp promueve el cuidado del medioambiente y las especies en peligro de extinción, que en el país suman 473 y se definen como aquellas cuyas áreas de distribución o tamaño de sus poblaciones en el territorio nacional han disminuido drásticamente poniendo en riesgo su viabilidad biológica.

Además, 881 se encuentran amenazadas y 1,179 están bajo protección especial, indica el experto.

“Entre las especies prioritarias para la conservación del país se encuentran varios felinos, tres de ellos en peligro: jaguar, tigrillo y ocelote”, destaca.

El director de la Comisión apunta que Oaxaca junto con Chiapas y la reserva de Calakmul, situada en Campeche, son los sitios que registran las mayores poblaciones de jaguar en el país, por lo que resulta sumamente importante realizar un diagnóstico adecuado previo al desarrollo de los megaproyectos que impactarían estos territorios.

“La existencia de estas especies paraguas nos indican el estado de conservación de un bosque o una selva, puesto que la diversidad de la dieta con la que se alimentan nos permite tener certeza sobre la biodiversidad de los ecosistemas”, indica.

Palacios Chávez abunda que el jaguar es un regulador natural de otras especies que con una sobrepoblación pudiese generar un desequilibrio en los bosques, como el caso del venado.

Reconoce que, si bien no existe un censo exacto sobre la cantidad de esta clase de felinos en Oaxaca, la Alianza Nacional sobre la Conservación del Jaguar, hace cinco años estimaba una población de 400.

A través del monitoreo efectuado con unas 400 fototrampas en las ocho áreas protegidas y las 147 destinadas a la conservación por voluntad propia, se ha logrado establecer que esta especie se encuentra en la Sierra Norte, Chimalapa (colindante con Chiapas), Costa, y en Valles Centrales de Oaxaca.

Refiere que, en los bosques relativamente cercanos a la capital, ubicados en el ejido Unión Zapata, Mitla, Villa Díaz Ordaz y Tlalixtac de Cabrera han sido grabados jaguares en tránsito, por lo que en breve pondrán en marcha un proyecto para determinar la ruta del jaguar en Oaxaca, a través de collares satelitales.

El monitoreo con fototrampas ha sido realizado a lo largo de nueve años, por lo que la Comisión cuenta con una base de datos de animales con alrededor de 100,000 imágenes y videos.

Reitera que la conservación tiene su sustento en el trabajo de las comunidades, las cuales, sin recibir pago alguno, participan en las labores de protección de su entorno natural, de ahí que se ha buscado articular estrategias para fomentar recorridos de “senderos interpretativos” que, más allá de fomentar el turismo, generen conciencia en la sociedad sobre la importancia de la naturaleza y el trabajo de las comunidades.

La labor que llevan a cabo las autoridades agrarias del ejido Unión Zapata se perfila hacia la enseñanza de la riqueza que existe en su territorio, así como la obtención de recursos para cambiar las tarjetas y pilas de las fototrampas, e incluso equipo para los propios ejidatarios.

En la montaña de esta localidad las cuevas y el aire diáfano permanecen bajo resguardo, encapsulados en los trabajos de conservación de los ejidatarios que, sin sueldo alguno, vigilan el patrimonio de la humanidad.

 

Tomada de: https://newsweekespanol.com/2019/06/patrimonio-humanidad-oaxaca-sin-remuneracion/

Publicado por: Flor Hernández @Flor_Mahra

El 90% del arte precolombino a la venta en España es falso

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Escultura precolombina falsa subastada en París en 2011 por 2,9 millones de euros. Las imitaciones proceden de Hispanoamérica y son comercializadas por las mafias del narcotráfico que emplean sofisticadas técnicas para engañar a los expertos. 

 

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La elegante mujer entró nerviosa en el Museo de América, en Madrid, para reunirse con los expertos. Portaba una bolsa en cuyo interior guardaba una supuesta máscara de piedra prehispánica. Quería contrastar que no se trababa de una falsificación. Los especialistas examinaron aquel objeto con máximo cuidado. Pasó todas las pruebas técnicas de laboratorio y contraste a la perfección, incluida la llamada de “doble taladro” y que solo los más avezados conocen. Quizás todo era demasiado perfecto. Algo no cuadraba. Reclamaron a la mujer que les mostrase el certificado de autenticidad. Perfecto. Demasiado otra vez. Hasta que uno de los técnicos hizo una última comprobación. Una etiqueta antigua, adherida en el dorso de la pieza, señalaba el sitio y fecha en que había sido extraída, pero al escribirla los falsificadores habían cometido un error: estaba fechada varios años antes que se descubriese el yacimiento. La mujer comenzó a llorar amargamente. Había pagado 50.000 euros por una falsificación inmejorable.

Su caso es similar al de otros tantos estafados. Los expertos españoles del Museo de América, de la Policía y de EE. UU. consideran que más del 90% del arte precolombino que se vende en el mercado nacional e internacional es fraudulento.

 

A casi cien kilómetros del Museo de América se levanta el museo más vigilado de España. Se encuentra en el interior de Academia de Policía Nacional, en Ávila. Allí, cientos de objetos precolombinos –además de pinturas y obras de arte contemporáneas en distintos formatos- se acumulan en diversas estanterías y proceden de incautaciones judiciales. Todo es falso. O no. Nadie lo sabe con total seguridad. “Para nosotros, todas las piezas que se exponen en Ávila no son auténticas”, manifiestan fuentes especializadas de la Policía. “Aunque nunca se sabe. Es muy difícil certificarlo al cien por cien”, admiten.

Los expertos del Museo de América sostienen que un alto porcentaje del arte prehispánico que se vende procede de falsificaciones. “Si se compra en Internet este tipo de piezas, las posibilidades de que no sean auténticas se elevan por encima del 99%”, señalan. “Existe una red de falsificadores, que suele estar en manos de los carteles de la droga, que inunda el mundo. Saben que con una mínima inversión se pueden alcanzar precios increíbles, aunque manifiestamente sean falsas a ojos de un especialista”. La Federación Española de Anticuarios, por su parte, rehúsa hacer declaraciones y remite a los expertos del museo nacional.

Los especialistas ponen como ejemplo de estos engaños unas pequeñas piezas de oro -muy de moda actualmente entre los compradores- fabricadas con una aleación llamada tumbaga, una mezcla de oro y cobre. Proceden de Colombia en su mayor parte y muestran escenas que incluso no se reproducían en la etapa prehispánica, como mujeres tumbadas pariendo. Se pagan por ellas entre 150 y 5.000 euros, a pesar de que su valor es solo el metal con el que fueron hechas.

De todas formas, las mafias que manejan el mundo de las falsificaciones también “roban piezas originales de museos y edificios religiosos de América Latina”, tal y como denuncia el Consejo Internacional de Museos (ICOM). Este organismo de defensa del patrimonio ha elaborado una Lista roja de bienes culturales latinoamericanos en peligro donde explica que “los objetos se sustraen inescrupulosamente de su contexto histórico para satisfacer la creciente demanda internacional de antigüedades”. El ICOM ha establecido 25 categorías de piezas “que son sistemáticamente saqueadas” por “una demanda considerable en el mercado ilegal”. Entre las joyas precolombinas robadas, detalla los siguientes grupos: vasijas polícromas mayas, urnas amazónicas, vasijas moche, figuras nayarit, figuras Jama-Coaque, máscaras teotihuacanas (como la que la mujer llevó al Museo de América) o figurillas olmecas.

Pieza colombiana falsificada en el siglo XIX.Pieza colombiana falsificada en el siglo XIX. MUSEO DE AMÉRICA

En 2012, la Policía Judicial recibió una curiosa llamada de la comisaría de Pozuelo de Alarcón (Madrid). Una vecina denunció que su esposo, un coleccionista de arte precolombino, había fallecido y en una habitación de la vivienda descubrió cientos de huacos (vasijas prehispánicas con formas antropomórficas) que había acumulado durante años. Los agentes y los expertos del Museo de América examinaron 22 cajas repletas con las figuras. Solo 12 ejemplares eran auténticos.

Los especialistas reconocen la dificultad que existe para determinar si un objeto prehispánico es o no una falsificación. Utilizan fundamentalmente la documentación que debe acompañar a cada una de estas piezas, pero admiten que esta también se viene falsificando desde el siglo XIX. Las pruebas de termoluminiscencia no resultan fiables dado que los falsificadores combinan trozos verdaderos con otros falsos en sus recreaciones.

La técnica, a grandes rasgos, sería la siguiente en el caso de un cuenco: se toman pequeños trozos de restos arqueológicos de la época elegida y se mezclan con tierras arcillosas de un yacimiento para dar forma a la vasija que se desea imitar. Luego, se recubre con una finísima capa de material cerámico para dotarla del aspecto exacto que se desea. Cuando la pequeña broca del laboratorio se introduce en el objeto para extraer la muestra, se topa con la cerámica introducida en el interior. La datación concuerda con lo que la documentación, también falsificada. “Es lo que técnicamente se conoce como falso maridaje o pastiche, por lo que estas comprobaciones tampoco nos resultan válidas”, indican desde el Museo de América.

En el municipio de San Isidro (Ecuador) se llevan a cabo muchas de las adulteraciones relativas a figuras prehispánicas. Los estafadores usan otra técnica. Reciben pedazos de estatuillas originales destrozadas o dañadas y montan con ellos otras unas nuevas. “Hemos estado en estos talleres e impresiona. Tienen piernas, brazos, cuerpos y cabezas en cajitas para montar las figuras”, reconocen fuentes de la investigación. “Arman las figurillas como si fueran el profesor Frankenstein. Algunas piezas empleadas en el ensamblaje son auténticas, otras burdas falsificaciones. Al final, es sumamente complicado discernir lo cierto de lo falso, porque son auténticas obras de arte del montaje”.

Entre los compradores de arte prehispánico se valoran mucho las piezas procedentes de San Isidro. “Creen que allí todas son auténticas y, precisamente, es donde más las imitan”, sostienen desde el Museo de América, en cuyos almacenes se guardan 25.000 piezas reales, de las que solo se exponen el 10%. “¿Todas son auténticas?”. “Sí. Bueno, alguna nos habrán colado”, bromean.

UNA FAMILIA DE FALSIFICADORES

El interés por el arte precolombino comenzó en la segunda mitad del siglo XIX, lo que propició la creación de los primeros talleres de falsificación. Fue en Antioquía (Colombia) donde surgió el escándalo más sonado, según recoge la web Banrepcultural, la red cultural de Banco de la República de Colombia.

Un empresario llamado Leocadio Arango (1831-1918) comenzó a formar su colección de cerámica y oro. Tantas piezas acumuló que terminó creando el Museo don Leocadio. Contaba con 256 piezas de oro y 2.600 de cerámica de culturas indígenas, 160 objetos de piedra, 290 naves embalsamadas…

Viajeros de toda Europa visitaban la exposición y salían asombrados tras contemplarla, pero se descubrió que la mayor parte de las colecciones habían sido falsificadas por un amigo de Arando, Julián Alzate, que se dio cuenta de la gran ignorancia de los expertos. “Organizó”, dice Banrepcultural, “una industria familiar muy lucrativa que perduró dos generaciones”. A cada pieza se le asignaba un lugar de excavación ficticio y se la untaba de barro fresco”. En la trampa cayeron muchos museos, coleccionistas y expertos de fama internacional. Todos comparaban las piezas por la seguridad que les daba que procedían del Museo de Don Leocadio.

El engaño no fue descubierto hasta 1912 en el Primer Congreso Internacional de Etnología y Etnografía, pero, finalmente, se seguían adquiriendo las piezas aun sabiendo que eran falsas.. “La obra de los Alzate empezó a ser considerada como arte muy apreciado”. Numerosas piezas se guardan hoy en día en la Universidad de Antioquía y en el Museo del Oro del Banco de la República.

 

Por: Vicente Olaya

Tomado de: https://elpais.com/cultura/2018/12/14/actualidad/1544782639_608240.html

Perú: recupera parte de su memoria histórica

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Una pieza prehispánica es exhibida luego de su repatriación a Perú en el Ministerio de Relaciones Exteriores, en Lima, Perú, el 14 mayo 2019. De acuerdo con información de la prensa local, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Perú entregó al Ministerio peruano de Cultura 130 piezas arqueológicas repatriadas de Argentina y Estados Unidos, entre objetos de cerámica, textiles, madera, oro y plata, provenientes de las culturas prehispánicas de chimú, chancay, moche, chribaya y wari. (Xinhua/Mariana Bazo)

LIMA, 15 may (Xinhua) — Perú recuperó parte de su memoria histórica cultural con la devolución de 130 piezas arqueológicas que se encontraban en manos de coleccionistas privados y la Universidad estadounidense de Berkeley desde los siglos XIX y principios del XX.

El retorno de parte de la historia de las culturas peruanas antiguas con más de 5.000 años de antigüedad se hizo posible gracias a la cooperación entre autoridades de Argentina y Estados Unidos, destacó este martes el canciller peruano, Nestor Popolizio.

“La memoria define nuestra identidad y la de nuestras comunidades, en algunas ocasiones se materializa en objetos extraordinarios que con el paso del tiempo forman el valioso legado de sociedades y culturas que como la de nuestro país son milenarios”, subrayó.

Estas declaraciones se dieron en el marco de la presentación de las piezas arqueológicas recuperadas, entre los que se encuentran vasijas, huacos, botellas, adornos, adornos de piezas en oro, telas, entre otros objetos valiosos.

“La nuestra es una tierra abundante en patrimonio material e inmaterial, que por su valor universal nos toca como peruanos cautelar. Por la valía de ese patrimonio, el combate al tráfico ilícito de bienes culturales y su recuperación es imperativo un jurídico, social y moral”, anotó.

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Dos piezas prehispánicas son exhibidas luego de su repatriación a Perú, en el Ministerio de Relaciones Exteriores, en Lima, Perú, el 14 mayo 2019. De acuerdo con información de la prensa local, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Perú entregó al Ministerio peruano de Cultura 130 piezas arqueológicas repatriadas de Argentina y Estados Unidos, entre objetos de cerámica, textiles, madera, oro y plata, provenientes de las culturas prehispánicas de chimú, chancay, moche, chribaya y wari. (Xinhua/Mariana Bazo)

Entre los objetos recuperados destacan huacos de las culturas Nazca, Moche, Chimú, Chancay, Huari, Vicus, Lambayeque e Inca, entre otras culturas regionales.

Además, otros objetos ancestrales, recuperados de coleccionistas privados y de la Universidad de Berkeley, también destacan 38 piezas únicas en su género de la cultura inca, que habían sido sustraídos ilegalmente de Perú en las primeras décadas del siglo XX.

“Es una forma de rendir a nuestros antepasados, al tiempo de fortalecer nuestra identidad”, expresó el canciller peruano, quien tuvo a su cargo el proceso de repatriación.

Al respecto, la ministra de Cultura, Ulla Holmquist Pachas, cuya institución recibió de la cancillería peruana todos los objetos recuperados, dijo que los esfuerzos “han permitido el retorno a nuestro país de este lote de más de un centenar de piezas que, como bien lo ha dicho nuestro canciller, provienen de Argentina y Estados Unidos, que pertenecen a nuestras diversas culturas precolombinas”, subrayó.

Según la ministra, la variedad de objetos, procedentes de culturas regionales y de diversas épocas históricas de este país reflejan la riqueza de un pasado milenario.

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Piezas prehispánicas son exhibidas luego de su repatriación a Perú, en el Ministerio de Relaciones Exteriores, en Lima, Perú, el 14 mayo 2019. De acuerdo con información de la prensa local, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Perú entregó al Ministerio peruano de Cultura 130 piezas arqueológicas repatriadas de Argentina y Estados Unidos, entre objetos de cerámica, textiles, madera, oro y plata, provenientes de las culturas prehispánicas de chimú, chancay, moche, chribaya y wari. (Xinhua/Mariana Bazo)

“Son la evidencia de nuestra diversidad cultural en el pasado, esta evidencia material de una diversidad que nos sigue acompañando en el presente, de la cual nos sentimos orgullosos, además forma una parte importante de nuestra identidad”, anotó.

Holmquist también recordó que la recuperación de parte del patrimonio cultural peruano, sustraído ilegalmente en las últimas décadas, contribuirá al fortalecimiento de la identidad cultural.

“Estando próximos a la celebración del bicentenario de nuestra independencia, es importante reafirmar esta labor de recuperación de nuestro patrimonio, de estas piezas que de alguna manera han salido de este espacio compartido por vías ilegales y que por suerte existen estos mecanismos”, subrayó.

Los esfuerzos del gobierno peruano de recuperar estos bienes dispersos por el mundo reciben el apoyo de gobiernos amigos, museos, organizaciones internacionales y la Interpol, en el proceso de detección, identificación y recuperación.

Durante los últimos cuatro años, la cancillería peruana indicó que Perú recuperó 4.500 objetos de su patrimonio cultural procedentes de Argentina, cuyo gobierno contribuyó en los trámites y proceso administrativo para la devolución de estas valiosas piezas.

En los pasados 10 años, las autoridades de este país andino, donde floreció el Imperio Inca, recuperaron diversas piezas arqueológicas, que incluyen objetos de oro y plata, procedentes de Europa y Estados Unidos.

 

Tomado de: http://spanish.xinhuanet.com/2019-05/15/c_138060985.htm