Inauguran rampas de acceso y recorrido en las Ruinas de Trinidad

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 rampas.jpgLa inauguración se realizó con presencia de la ministra de Turismo, Marcela Bacigalupo, el de la Secretaría Nacional por los Derechos de las Personas con Discapacidad (Senadis), Diego Samaniego, representantes de la Unesco, la AECID, el gobernador de Itapúa, Luis Gneiting, y autoridades de la Municipalidad de Trinidad. 

Mediante convenio de cooperación existente entre la Secretaría Nacional de Turismo y la Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo (AECID), a través de la Fundación Española ACS, se puso en marcha el Plan Director de Turismo Accesible para las Misiones Jesuíticas Guaraníes del Paraguay.

El piso de madera que compone el recorrido es ecológico, pues fue fabricado en un 50% con polvo de madera de bambú, un 35% de plástico reciclable y un 10% de resina como aglomerante. Foto: Patricia Martínez / paraguay.com

“Estos ajustes necesarios de accesibilidad, que hemos incorporado respetando el entorno del Patrimonio, apuntan a equiparar las oportunidades entre los visitantes, para que ninguno tenga impedimento de vivir la experiencia histórica, arquitectónica y cultural que ofrece este legado jesuítico-guaraní”, resaltó la ministra de Turismo.

Con el plan se busca fomentar el desarrollo del turismo sostenible e inclusivo en la región, tal como lo solicita la Organización Mundial del Turismo (OMT). Foto: Patricia Martínez / paraguay.com

La nueva infraestructura comprende estacionamientos exclusivos para personas con discapacidad, acceso con mostradores a doble altura, rampas para el recorrido que facilita el acercamiento a la iglesia, elemento central de la Misión y sanitarios accesibles.

El respeto al bien cultural y la reversibilidad de las intervenciones fueron los principales criterios de intervención. Además, las nuevas estructuras no deterioran el monumento y son de fácil mantenimiento.

Foto: Patricia Martínez / paraguay.com

Los tablones del piso se asemejan a la madera natural, su instalación es sencilla y se limpian con facilidad. Son anti deslizantes y resistentes a altos impactos, como la humedad, además de no propagar el fuego.

Foto: Patricia Martínez / paraguay.com

La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que el 15 por ciento de la población mundial (mil millones de personas) vive con algún tipo de discapacidad. Dentro de ese contexto la Organización Mundial del Turismo propone difundir el mensaje de la importancia de la accesibilidad universal y de los inmensos beneficios que puede reportarle a la sociedad en su conjunto.

Tomado de: http://www.paraguay.com/nacionales/inauguran-rampas-de-acceso-y-recorrido-en-las-ruinas-de-trinidad-150933

Cenotes: Secretos del mundo espiritual maya

cenote-luz.pngLos cenotes ofrecen a los arqueólogos una ventana a la que asomarse a los paisajes sagrados de los mayas ancestrales.

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Cerca de las ruinas de la ciudad maya de Chichén Itzá, en la linde de un modesto maizal, una voz eufórica reverbera desde el fondo de un pozo. «¡Lo vi! ¡Lo vi! –grita–. ¡Sí, es verdad!» Asomado a la boca del foso, el arqueólogo subacuático Guillermo de Anda necesita asegurarse de que lo que acaba de oír es lo que lleva tantos meses esperando. «¿Qué es verdad, Arturo?» Su colega, el arqueólogo Arturo Montero, flotando en el fondo, grita de nuevo: «¡La luz cenital! ¡Funciona de verdad! ¡Baja!».

Lo que De Anda esperaba con impaciencia es que su amigo Montero verificase si el agua de aquel pozo natural, un cenote, había servido a los antiguos mayas de reloj de sol y cronómetro sagrado en los dos días concretos del año, el 23 de mayo y el 19 de julio, en que el sol alcanza su cenit, lo que significa que se sitúa sobre la vertical del lugar. En ese momento los rayos solares caen perpendiculares al suelo y no se proyecta sombra alguna. El cenote está al noroeste de la escalera principal de El Castillo (o templo de Kukulkán), la famosa pirámide central de Chichén Itzá, y dentro del recinto urbano de esa misteriosa ciudad.

¿Acaso hace siglos los sacerdotes mayas se reunían en aquel mismo pozo para observar y corregir sus mediciones del ángulo del sol cuando este llegaba al cenit, un fenómeno que solo ocurre en los trópicos? ¿Acudían al cenote en épocas de sequía para hacer ofrendas y en épocas de bonanza para agradecer una cosecha abundante? ¿Creían que en este pozo se daban cita el sol y las generosas aguas para crear vida? En torno a estas y otras pre­guntas sobre la relación del antiguo pueblo maya con sus dioses, su ciudad sagrada y su calendario –de una precisión extraordinaria– giraba la investigación de los dos arqueólogos.

De Anda, uno de los grandes nombres de la arqueología subacuática, había trabajado en el cenote Holtún muy pocas veces y sin apenas financiación. Montero, de la Universidad de Tepeyac, pagaba de su bolsillo su participación en la investigación. El 23 de mayo había estado en la ciudad vecina de Mérida dirigiendo un seminario sobre arqueoastronomía en la Universidad de Yucatán, donde daba clases De Anda. Esa mañana, un día después del cenit, por fin viajaban al cenote Holtún. La expedición había empezado con mal pie: complicaciones diversas los habían retrasado y habían llegado al pozo con el tiempo justo, cuando el sol estaba a punto de alcanzar el cuasi cenit. Con pocos minutos de margen, Montero y el estudiante universitario Dante García Sedano se habían dado toda la prisa del mundo para enfundarse el traje de buzo, engancharse los arneses y descender al pozo con ayuda de unos campesinos mayas de la vecindad.

Y de repente ahí estaba Montero dando voces y gritos de alegría mientras los agricultores bajaban al pozo un bote neumático, y después, a mí. De Anda, empapado de sudor, tuvo que pelearse con el traje de buzo, pero al final también él descendió los 20 metros hasta el fondo del cenote. Los cuatro éramos probablemente las primeras personas desde hacía siglos en observar el recorrido del dios sol sobre aquellas aguas.

Después de traspasar la angosta boca del cenote, las paredes se abrían hasta formar una cúpula inmensa, similar al interior de una catedral donde las raíces de los árboles se abrían paso entre las rocas buscando el agua. Tras atravesar el orificio (de forma rectangular, probablemen­te una representación de las cuatro esquinas del universo de los mayas), el rayo de luz solar danzaba como una llamarada de fuego sobre las delicadas e intrincadas estalactitas circundantes. También la superficie del agua pareció inflamarse al contacto con la luz, y más abajo, las aguas normalmente oscuras adquirieron una espectacular transparencia de color turquesa. Los rayos solares penetraban tan cerca de la perpendicular que Montero comprendió que la víspera, en el momento del cenit absoluto, un pilar luminoso totalmente vertical habría caído a plomo en el agua. Sintió un profundo sobrecogimiento.

En las dos últimas décadas los arqueólogos han empezado a estudiar a fondo el papel que las cuevas, el sol cenital y los cenotes desempeñaron en las creencias y la cosmovisión de los antiguos mayas de Yucatán. Sabían que para los mayas estas grutas eran puertas de acceso a un mundo sobrenatural habitado por Chac, el dios de la lluvia vivificadora, pero hasta hace poco no se ha empezado a entender de qué mo­­do condicionaron su arquitectura y urbanismo.

En 2010 De Anda, que para entonces ya había buceado en decenas de cenotes, empezó a explorar Holtún invitado por Rafael Cobos, un reputado arqueólogo que se ha dedicado a investigar y cartografiar los cientos de antiguas estructuras, promontorios y pozos de la región de Chichén Itzá. De Anda también contaba con la colabora­ción del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Mientras inspeccionaba las paredes del pozo a pocos metros por debajo de la superficie del agua, su cabeza topó con un saliente. Con asombro comprobó que se trataba de una repisa natural de roca en la que había una ofrenda consistente en un cráneo humano, piezas de cerámica, el cráneo de un perro, huesos de ciervo y un cuchillo de doble filo que probablemente se usaba para sacrificios, todo colocado allí con esmero siglos atrás. Su linterna frontal reveló en las profundidades del cenote la presencia de columnas rotas, una talla de un jaguar antropomorfo y una figura similar a uno de los hombrecillos de piedra del Templo de los Guerreros de Chichén Itzá, esculpidos de tal modo que parecen sostener el cielo. Aquel pozo abierto en medio de un maizal era a todas luces un lugar sagrado.

Hoy, tres años más tarde, De Anda y Montero han descubierto no solo la relación entre el sol cenital y Holtún, sino también la influencia que al parecer tuvieron ese sol cenital y el cenote a la hora de emplazar y orientar la pirámide de El Castillo de Chichén Itzá. Ya se sabía que en el equinoccio de primavera una serpiente de luz solar desciende reptando por un lateral de la escalera central de la pirámide, un espectáculo al que todos los años asisten miles de turistas. Algunos de ellos se dan un paseo hasta el famoso Cenote Sagrado, cuya boca fue alimentada con quién sabe cuántos seres humanos y otras ofrendas durante siglos, cuando Chichén Itzá era una importante y floreciente ciudad-estado. A primera hora del 23 de mayo, el día del sol cenital, Montero había acudido a la pirámide central y descubrió que el sol, K’inich Ajaw, sale en perfecta coincidencia con la esquina nordeste de la pirámide. Horas después se pone en línea con la escalera occidental de la pirámide y el aparentemente anodino pozo de Holtún.

Para calibrar su calendario, los mayas tenían que identificar en qué días del año los rayos del sol brillaban formando una perpendicular perfecta con respecto al plano terrestre. Montero y De Anda tenían la hipótesis de que los astrónomos mayas aguardaban en el interior del pozo de Holtún los dos momentos cenitales del año, en los cuales una columna vertical de luz solar penetra en el agua sin reflejarse en la cúpula.

Para los mayas la astronomía era una actividad sagrada, como la arquitectura y el urbanismo. Ahora De Anda y Montero creen que Holtún tal vez no fuese el único cenote que determinó la ubicación de las edificaciones. El Cenote Sagrado está al norte de El Castillo. Al sur y al sudeste hay otros dos. El de Holtún, justo al noroeste de la pirámide, tal vez completase una disposición en rombo gracias a la cual el pueblo de Itzá supo dónde levantar su ciudad sagrada y qué ángulo dar a su pirámide principal. Si posteriores estudios lo confirman, quedarán claras las coordenadas clave del trazado de Chichén Itzá.

Al menos así lo espera De Anda. Pero aquel día Montero y él dieron un paso de gigante. El sol retiró sus dardos luminosos y continuó su camino sobre la faz de la Tierra, mientras los dos arqueólogos, de nuevo en la oscuridad, comentaban con entusiasmo lo que acababan de ver y su significado. «¡Un abrazo, hermano!», exclamó Montero, y ambos nadaron el uno hacia el otro para fundirse en un abrazo.

Arriba, en la superficie, los campesinos mayas sudaron la gota gorda para izar a los exploradores. A nuestro alrededor los maizales parecían pedir agua a gritos, pero el jefe de la cuadrilla, Luis Un Ken, es un optimis­ta nato. «El otro día llovió a gusto –dijo, limpián­dose el sudor de la cara–. Chac se movió.»

Para hombres como Un Ken los dioses ancestrales siguen presentes, y Chac, señor de los cenotes y las cuevas, es uno de los más importantes. En beneficio de los seres vivos, vierte desde los cielos el agua que guarda en jarras de barro en las cuevas. Es único y múltiple: cada trueno es un Chac independiente que rompe una jarra para derramar la lluvia. Cada divinidad habita un estrato diferente de la realidad, acompañada de las decenas de dioses, a veces complacientes, a veces fieros, que moran en los 13 mundos so­­brenaturales superiores y los 9 inferiores. Juntos aportaban a la vida de los mayas los sueños, visiones y pesadillas, un complejo calendario de fechas agrícolas y rituales de fertilidad, y una sólida con­ciencia de cómo deben hacerse las cosas. Chac se había movido, afirmó Un Ken, lo que significaba que la época de siembra pronto llegaría.

La ausencia de Chac puede causar a los mayas yucatecos desastres terribles, tragedias que solo se entienden cuando uno pisa la árida superficie lunar del que fuera su imperio, una enorme plataforma caliza que ha sufrido un proceso kárstico. La lluvia atraviesa el karst y se suma a los acuíferos, por lo que en la superficie no discurre ni un solo río o arroyo. (Técnicamente los cenotes son dolinas que alcanzan el nivel freático.) Desde el aire se ve una selva tupida, pero a nivel del suelo el bosque tropical es ralo: árboles altos y finos de raíces tenaces adaptadas a las bolsas de suelo que salpican el karst. Dondequiera que haya una bolsa de tierra lo bastante grande, los mayas labran un maizal o una milpa, inteligente policultivo de maíz, frijol y calabaza que constituye su fuente básica de proteínas. Pero el maíz consume muchos nutrientes del suelo. Durante miles de años los milperos han mantenido la productividad de sus minifundios quemando una zona arbolada distinta cada año y sembrando el maíz en esas fértiles cenizas. A nuestros ojos es una deforestación en toda regla, pero para los mayas es la única forma de sobrevivir.

En cuanto al riego de los cultivos… bien, ahí es donde Chac entra en escena. Para que el maíz prospere son imprescindibles las lluvias estacionales, que además deben seguir un programa terriblemente preciso: no puede llover en invierno, para que en marzo los campos y el bosque estén secos y ardan bien; a principios de mayo ha de llover un poco, para que la tierra se ablande y reciba bien la siembra; a continuación se necesita una lluvia ligera para que la simiente brote y el joven dios del maíz haga su aparición en forma de una mazorca en ciernes; finalmente se necesitan lluvias abundantes para que se dispare el crecimiento de la planta y engorden los granos del maíz maduro. Si en cualquier fase del ciclo anual se registran lluvias irregulares, habrá menos comida que llevarse a la boca.

El interrogante arqueológico, aún sin respuesta, es por qué las grandes ciudades-estado mayas de Yucatán sucumbieron una tras otra. El milagro es que sobreviviesen, alimentándose de un cereal cultivado en un entorno tan despiadado.

Pero sobrevivieron, e incluso prosperaron, a veces recogiendo cosechas abundantes y otras, como De Anda cree que ocurrió en Holtún, disponiendo ofrendas en el interior de un cenote cuando una sequía prolongada causaba un descenso del nivel freático de hasta seis metros. Con una población que se estima era de millones de personas hace mil años, los mayas del árido norte erigieron tantas ciudades, siempre junto a un cenote vivificador, que cualquiera puede toparse con unas ruinas intactas. De hecho, un par de días después del cenit, mientras seguía un camino entre milpas y bosque a varios kilómetros de Chichén Itzá acompañada del arqueólogo y espeleólogo Donald Slater, de pronto este señaló a nuestra derecha y me dijo: «Ahí lo tiene». Lo que en un principio me había parecido una zona donde el bosque se hacía más espeso, a unos 50 metros del camino, resultó ser una colina de pronunciada pendiente. Huelga decir que en la zona no hay colinas de pronunciada pendiente. Pero hay pirámides. Aquella era especialmente alta, y justo enfrente de su esquina sudoeste se abría una gran cueva.

Para los mayas la cueva sería una boca, las enormes fauces de una devoradora deidad telúrica o una de las moradas de Chac. Slater confiaba en poder demostrar su tesis de que aquella cueva era un punto sagrado de observación desde el cual recibir la llegada del sol el día en que alcanza su cenit, y que la pirámide, conocida pero no explorada en su totalidad, se había construido o al menos orientado con expresa referencia a la cueva.

Con anterioridad a nuestra visita Slater había encargado a unos campesinos mayas que despejasen de vegetación la cara oeste de la estructura para que se pudiera apreciar con claridad el recorrido del sol cenital. En la entrada de la cueva se veían los restos de una escalera rudimentaria excavada siglos atrás, quizá para que los chamanes franqueasen las aterradoras fauces de la Tierra. Slater cree que los sacerdotes solares pasaban la noche anterior al cenit ayunando, danzando y cantando al son de tambores y flautas de cerámica de dos tubos, como las que halló en la cueva, alabando al dios sol por traer una vez más el día del cenit y, con él, las lluvias.

De pie en el mismo lugar donde quizás estuvieron en su día aquellos sacerdotes, la pirámide se erguía imponente ante nosotros. Aguardamos. A las 8.07 de la mañana un gran orbe naranja asomó vacilante por detrás de la pirámide, pareció detenerse uno o dos segundos y a continuación se mostró en toda su grandiosidad cegadora al rebasar el templete superior, inundando nuestra cueva con su luz deslumbrante. Hace siglos, explicó Slater, en los dos días de sol cenital, el astro ejecutaría su danza sobre lo que ahora son las ruinas de una plataforma situada en la esquina sudoeste de la estructura.

Para los mayas, grandes observadores del cielo, las pirámides de Yucatán –muchas de las cuales están alineadas con el orto y el ocaso de los equinoccios y de los días de sol cenital– serían cronómetros cósmicos, unas estructuras en constante interacción con el firmamento. Y la interacción de K’inich Ajaw –el sol– y las aguas sagradas de Chac se verificaba en la danza de la vida de la que nacían los maizales.

A mi modesto nivel había emprendido mi propia búsqueda de Chac. Recorría la península de Yucatán en pos de los ritua­­les y las creencias de los mayas actuales que me ayudasen a comprender el vínculo con sus gloriosos ancestros. La mayoría de los mayas vive hoy en comunidades agrícolas pobres en las que estacionalmente se invoca a Chac, para ellos tan importante como antaño, en una larga plegaria de invocación a la lluvia llamada Cha Chac.

A unos 130 kilómetros al sudeste de Chichén Itzá, cerca de lo que hoy se conoce por el nombre tan glamuroso como engañoso de Riviera Maya, está la aldea de Chunpón. Pertenece a la Zona Maya, un área de designación oficial que ocupa buena parte de la península de Yucatán. Visité Chunpón acompañada de Pastor Caamal, un guía turístico independiente (independencia de la que se enorgullece) que, al igual que muchos de sus vecinos y que Luis Un Ken, es un cruzoob, esto es, que cree en la Cruz Parlante, una reliquia de la insurrección decimonónica conocida como la Guerra de Castas. Descendiente de guerreros mayas que se rebelaron y combatieron al ejército regular, sigue dedicando 15 días al año a montar guardia día y noche en el santuario de la cruz.

«Los cruzoob son básicamente los mayas que sobrevivieron», me dijo Caamal una tarde de verano mientras «volábamos» por una autopista llana de la Zona Maya hacia su ciudad natal. Exageraba un poco: la Guerra de Castas fue un movimiento estrictamente local, mientras que hay unos cinco millones de mayas viviendo en un área que abarca el tercio más meridional de México, la mayor parte de Belice y Guatemala, y el oeste de Honduras y de El Salvador. Aunque sí es cierto que en Yucatán prácticamente no quedó una población al margen del conflicto.

Pregunté a Caamal cómo conciliaba la diferencia entre el antiguo panteón maya y Jesucristo, a quien los mayas invocan a menudo. «Somos politeístas», me respondió. Lo curioso es que en la zona apenas hay iglesias o sacerdotes católicos; ese hueco lo ocupan los hmem: chamanes, sanadores y encantadores que median entre los dioses y sus necesitados adoradores.

Al verme cada vez más desesperada por saber dónde podría presenciar un ritual Cha Chac, Caamal me propuso visitar a su hmem por si supiera de alguno en perspectiva, aunque la estación ya estaba muy adelantada.

Bajo el contundente calor del mediodía hicimos una breve parada en el conjunto de cabañas de Chunpón donde vivía la familia de Caamal. En la ovalada cabaña de la cocina había una hilera de hamacas colgadas, cada una de las cuales estaba ocupada por un pariente que charlaba y se mecía tranquilamente. La madre, tan diminuta como temible, me fulminó con la mirada –yo era una «española», una no maya–, pero preparó unas tortillas y me las sirvió con carne y chiles. Más tarde preguntó con retintín a su hijo cuándo tenía pensado bajarme de su hamaca y largarme, pero las normas de hospitalidad, tan inexorables como el movimiento de los astros, exigían que me ofreciese un refrigerio.

De vuelta en la carretera nos detuvimos en el poblado de Chun-Yah, donde, como en buena parte de la Zona Maya, no ha llegado el teléfono fijo ni el móvil y la escolarización es muy rudimentaria. En su polvoriento conjunto de cabañas ovaladas techadas con paja, el mentor y hmem de Caamal, Mariano Pacheco Caamal, me recibió con una amplia sonrisa.

Don Mariano aseguró que sabía utilizar 40 plantas distintas para curar enfermedades y sanar fracturas y mordeduras de serpiente. En una ocasión en que Pastor pasaba por un momento muy delicado, don Mariano había creado un anillo invisible de fuego protector alrededor de su amigo. En sueños había averiguado qué solicitar a cada dios y qué día de la semana hacerlo. Sabía dónde encontrar las cuevas sagradas.

Don Mariano llevaba pantalones cortos y chancletas y parecía tener muy pocas pertenencias para ser un hombre de su edad y prestigio. Hablaba un español muy elemental, y dado mi total desconocimiento del maya, Pastor hubo de traducir mis preguntas de diferentes maneras hasta que eran comprendidas. Pregunté a don Mariano cómo sabía que era maya. El afable hmem me miró extrañado a través de sus gruesas gafas. «Porque somos pobres», dijo. Repetí la pregunta. «Por lo que comemos, por el color de la piel, por la estatura», fue la respuesta. Y acto seguido se le ocurrió otra mejor: «Porque aquí no hay fábricas, ni máquinas, ni humo. Por la noche tenemos paz, silencio. Por la mañana me digo: “Hoy voy a hacer tal cosa, tal otra”. Nuestro trabajo es nuestro. Cuando trabajas para los de fuera, te dicen: “Dame tu tiempo”. Pero los mayas son amos de sí mismos.»

¿Tenía conocimiento de que todavía se fuera a celebrar algún Cha Chac? Por desgracia, don Mariano solo pudo confirmar que era demasiado tarde para ello. En Chun-Yah, como en todas partes, ya había pasado la época de sembrar e invocar las lluvias. Luego tuvo la amabilidad de explicar en qué consiste una ofrenda de Cha Chac en su pequeña parcela del universo maya. Un altar o mesa de ofrendas rectangular, de menos de un metro de ancho y hecha de ramas y unas cuantas tablas, representa el mundo. Sobre ella se colocan las diversas viandas ofreci­das a Chac en un orden muy estricto, acompañadas de jícaras de balché (una bebida sagrada de fruta fermentada con la corteza del árbol ho­­mónimo) y calabazas de agua sagrada, obtenida de un cenote o cueva oculta. Este banquete especial consta de 13 barras de «pan», gruesas tortillas preparadas con 13 capas de masa de maíz en representación de los 13 estratos del mundo sobrenatural superior. El pan se envuelve en hojas de bakaalché, un arbusto de la zona, y se hornea en un pib, un hoyo excavado cerca del altar. En el centro de la mesa, en un borde, se coloca una cruz que domina sobre el conjunto.

Otra mañana de calor asfixiante, con una lluvia que no acaba de llegar, sin rastro de nubes, se celebraba en Yaxuná una ceremonia estacional tardía en honor del rezagado Chac. Yaxuná, una villa del centro de la península, está a unos 20 kilómetros al sur de Chichén Itzá. Es una zona de Yucatán en la que muchas personas dependen todavía de la milpa, lo que los convierte en angustiados súbditos de Chac. La ce­­remonia casi había concluido cuando llegué. Los vecinos y su hmem, desesperados por que lloviese, llevaban casi dos días sin descansar intentando atraer por todos los medios a Chac.

Habían hecho un largo camino a pie a través del bosque hasta llegar a una cueva secreta, a cuyas profundidades habían accedido con un precario tinglado de cuerdas para recoger el agua que requería la ceremonia. Habían erigido el altar, excavado el pib, corrido con el enorme gasto de aportar 13 gallinas cebadas para el banquete ritual, velado ante el altar mientras rezaban y bebían balché y dado forma a las torres de panes de maíz y pipas de calabaza cuyas 13 capas las mujeres tenían prohibido tocar. Los habían horneado en el pib y sacado de su lecho candente, que dejaron destapado para que el vapor se elevase directamente hacia el dios de la lluvia a modo de ofrenda.

Y después de todo eso, por fin estaba el hmem, Hipólito Puuc Tamay, rezando ante el altar a Chac, a Jesucristo, a todos los santos, a san Juan Bautista, a las fuerzas de la tierra y el cielo, y otra vez a Chac, para que la lluvia cayese sobre ellos y sobre todas las comunidades mayas de su entorno para que de ese modo todos pudiesen sobrevivir a un nuevo ciclo completo del sol. Siguiendo instrucciones del hmem, un vecino se acuclilló sobre una piedra detrás del altar y se quedó inmóvil. Solo se movía para soplar de vez en cuando en el interior de una de las calabazas en las que Chac guarda el viento. Era un simple vecino, pero también era el dios de la lluvia, y por eso tenía los ojos cerrados, para no perjudicar la ceremonia con su mirada terrible.

También estaban las ranitas, cinco niños que con timidez se agachaban al pie del altar del mundo, uno en cada esquina y otro en el centro, cuatro de ellos entonando un «hmaa, hmaa, hmaa» y el quinto, «lek lek lek lek lek», un coro de notable parecido con el canto de las ranas bajo la lluvia vespertina.

De la nada llegó un viento que acarició el claro. Un trueno rugió en la distancia azulada.

Cuando se repartía entre los hombres exhaustos el banquete ceremonial a base de pollo y pan de maíz con pipas, empezó a llover: un chaparrón estival, ligero y refrescante. Señal, dijo el hmem, de que Chac había recibido la ofrenda y se complacía con la oración de su pueblo. Quizá pronto la tierra estaría lista para la siembra.

 

Tomado de: http://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/secretos-del-mundo-espiritual-maya_7484/1

Abrirán un nuevo Malba con función social

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new-malba.pngEl presidente del Malba, Eduardo Costantini, anunció esta noche en una fiesta para amigos, contribuyentes, empresarios y coleccionistas por los 15 años del museo, la creación de un nuevo “museo social”. Esta nueva institución se emplazará a la misma altura del Malba, por Salguero, pero al este de las vías del ferrocarril Belgrano.

La idea de Costantini es tender un puente cultural con los barrios Saldías, 31 y 31bis. Aún no están claras las características del edificio ni qué se expondrá allí, pero después de ver un video que repasó los mejor de esta década y media, y con música en vivo de la Orquesta Juvenil de Villa Lugano, Costantini invitó a participar en esta obra que será sede de programas sociales, educativos y culturales, además de un espacio público, inclusivo y accesible a todos los vecinos.

Ya se pidió a la Administración de Bienes del Estado (AABE) la cesión del uso de un predio y la propuesta fue bien recibida. Ahora se está esperando que se abra una licitación pública para la evaluación de proyectos. “Este nuevo Malba busca ser nexo en varios sentidos: norte/sur y este/oeste, desarrollando una acción a distintos niveles, integrando a comunidades y públicos diversos, donde todos reconozcan al museo como propio y se desarrollen a través de su propuesta”, dijo Costantini.

Buscó sumar voluntades, en esa línea de despersonalizar la institución e involucrar otros filántropos, en la que se incluye la creación del Comité de Adquisiciones. “Requiere un nivel de compromiso, involucramiento, constancia y consistencia a través de muchos años, que vamos a asumir conscientes de la responsabilidad social que implica”, dijo.

 

Tomado de: http://www.lanacion.com.ar/1938300-abriran-un-nuevo-malba-con-funcion-social

Perú recibe de Guatemala restos de la Cultura Paracas

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 paracas.pngGuatemala entregó al Perú catorce restos óseos prehispánicos de la cultura Paracas, que se desarrolló en el sur del país, informó este jueves el Ministerio de Cultura. Se trata de siete piezas anatómicas que permanecían temporalmente en custodia de la Oficina de Registros y Bienes Culturales de esa institución.

Recuperación de patrimonio cultural. La devolución de bienes culturales al Perú es parte del esfuerzo coordinado entre el Estado peruano y organizaciones internacionales para la recuperación del patrimonio cultural, lo que ubica a nuestro país como uno de los líderes en el mundo en el control del tráfico ilícito y la restitución de bienes culturales al país de origen.

¿Qué se recuperó? El Ministerio de Cultura precisó que fueron recuperados un cráneo con deformación craneana, una mandíbula, cinco vértebras cervicales y ocho fragmentos de huesos -correspondientes a uno de los pies del individuo- considerando que corresponden a un mismo contexto funerario del estilo prehispánico de la Cultura Paracas, debido al tipo de deformación craneana, característica de los pobladores de Paracas Necrópolis.

Restos. En febrero del 2016, la Embajada del Perú en Guatemala, comunicó a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, que el viceministerio de Patrimonio Cultural y Natural del Ministerio de Cultura y Deportes del país centroamericano, había recibido una caja con restos óseos de presunto origen prehispánico peruano, de la Oficina de Registro de bienes Culturales de ese Ministerio para ser evaluados. Concluyeron que estos restos no procedían de ningún sitio arqueológico de Guatemala, y que en su etiqueta se indicaba procedencia de la península de Paracas.

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Cultura Paracas. Posteriormente, los restos humanos fueron evaluados por la Dirección de Recuperaciones del Ministerio de Cultura de Perú, concluyendo que se trataba de restos óseos pertenecientes la Cultura Paracas, producto del saqueo ilícito suscitado en la zona. En el proceso de recuperación, cabe resaltar la importancia del Convenio suscrito entre Perú y Guatemala para la protección, conservación, recuperación y devolución de bienes culturales, arqueológicos, artísticos e históricos robados, hurtados, exportados, importados o transferidos ilícitamente, suscrito el 25 de agosto del 2004. (Andina)

Tomado de: http://rpp.pe/peru/actualidad/peru-recibe-de-guatemala-restos-de-la-cultura-paracas-noticia-991693

Martín Méndez

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Martín Mendez se dedica hace trece años al desarrollo de actividades relacionadas con la gestión y logística de exposiciones, obras de arte y proyectos culturales a nivel nacional e internacional. Es lider de grupos de trabajo, desempeñando tareas relacionadas con la producción de exposiciones así como también el transporte y montaje, habiendo realizado tareas de conservación y restauración de obras de arte.

Desde 2008 Martín es Licenciado en Gestión e Historia del Arte y actualmente se encuentra finalizando una Maestría en Curaduría de Artes Visuales. Desde 2004 trabajó en la prestigiosa empresa de transporte internacional de obras de arte Delmiro Mendez e Hijo S.A. poniendo en práctica sus conocimientos sobre logística y gestión cultural, y realizando el montaje de obras de arte de gran porte o requisitos especiales. En 2012 fundó PDA – Producciones de Arte (www.produccionesdearte.com.ar) junto con el Ingeniero Leandro Pandolfi, una empresa dedicada a la producción y diseño de exposiciones y a prestar soluciones para el montaje de obras de arte, así como para su almacenamiento.

Actualmente, Martín se desempeña como Registro de Exposiciones Temporales del Museo Nacional de Bellas Artes en Buenos Aires, Argentina. Allí lleva adelante la coordinación de las exposiciones que integran el cronograma anual del Museo y tareas de investigación relacionadas con el patrimonio.

El Centro Histórico de Asunción con 51% de inmuebles declarados Patrimonio

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De los 334 inmuebles inscriptos hasta el momento en el Registro Nacional de Bienes Culturales, 51% están ubicados dentro del perímetro del CHA y su zona de amortiguamiento. Allí se asienta la mayor riqueza arquitectónica, monumental y urbanística del país.

En el documento se inscribieron inmuebles como edificios, residencias, calles, zonas, paisajes urbanos, que fueron declarados “bienes culturales de la República” por resolución ministerial, decreto presidencial y ley.

Desde el año 1948, el registro de bienes culturales, da cuenta que el Centro Histórico de Asunción (CHA) es una mina histórica y cultural de incomparable valor.

De esta forma, los 182 edificios, residencias, calles, conjunto urbanístico y paisajístico, y objetos y materiales en subsuelo valorados como patrimonio arquitectónico, monumental, arqueológico  y ambiental, se asientan en el siguiente límite: al norte, el  Río Paraguay y la Bahía de Asunción; al este, las calles Capitán Figari, Silvio Petirossi, Curupayty, Mariscal López, San José y Artigas siguiendo hasta la Bahía; al sur,  Rodríguez de Francia y Ygatymi; al oeste, las calles Colón, Piribebuy y Patricios, siguiendo hasta la Bahía.

La riqueza patrimonial del Centro Histórico de Asunción va mucho más allá de sus edificios emblemáticos conocidos, tales como el Palacio de los López, la Catedral Metropolitana, el Panteón de los Héroes, La Estación Central del Ferrocarril y el Cabildo.

Las calles del “Área del Núcleo del CHA” -que se delimita entre la Bahía, la calle Don Bosco hasta la calle Fulgencio R. Moreno-Humaita, desde ésta hasta la calles Brasil-Artigas hasta la Bahía- son verdaderas minas de inmuebles, calles, conjunto de inmuebles, arqueología y paisajes urbanos que hablan de la historia colonial e independiente del Paraguay.

Ante este tesoro patrimonial concentrado en el CHA, ya en el 2006 el Ministerio de Educación y Cultura había declarado -a través de su Dirección General de Bienes Culturales- por resolución número 18 al Centro Histórico de Asunción como “…parte del Patrimonio Cultural del país…”.

Este mismo ministerio también había declarado como “Bien Cultural de la República” al Centro Histórico de Asunción, “…por su carácter de sitio de valor urbanístico, ambiental, paisajístico, cultural, histórico y arqueológico…”, según se lee en la resolución ministerial número 23 del 2006.

En contacto con La Nación Digital, el arquitecto Marcelo Kublik, miembro del equipo técnico del Plan CHA, explicó los detalles que se tienen en cuenta para seleccionar los inmuebles “han sido catalogados de valor patrimonial, en tres puntos: monumental, arquitectónico y ambiental. La Secretaría Nacional de Cultura cuenta con un formulario preestablecido para clasificar el edificio que a ser analizado. Son cuestiones van desde el año que se construyó, quién lo hizo, cómo se encuentra hoy día, si no ha sido muy modificada en cuanto a su estructura portante o constructiva o el interior espacial de la vivienda, y cómo la mantienen”.

La Secretaría Nacional de Cultura, tiene el rol de proteger esos patrimonios, estableciendo las leyes y los caminos para que se pueda cuidar y conservar.

Las ordenanzas municipales por su parte, también son herramientas que pueden estimular y ayudar a que los propietarios a cuidar sus propiedades, existe por ejemplo una excepción impostiva para edificios patrimoniales, -siempre y cuando- el propietario se comprometa a invertir en el cuidado de esos edificios.

Tomado de: http://www.lanacion.com.py/2016/08/04/cha-51-inmuebles-declarados-patrimonio-cultural/

Bolivia construirá urnas especiales para preservar sus momias

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 MomiasBolivia.jpgLas momias de los k’ellu runas repatriadas hace 14 meses desde la República del Perú y que actualmente se atesoran en el Museo Militar de Sucre requieren unas urnas especiales para optimizar su conservación. El Ministerio de Culturas y las Fuerzas Armadas de Bolivia (FFAA) preparan un proyecto para garantizar el tratamiento permanente de este patrimonio histórico correspondiente a la Batalla del Alto de la Alianza, ante el riesgo de deterioro denunciado por el diputado Horacio Poppe, en caso de no tomarse acciones urgentes.

Desde que las momias llegaron a Sucre, en abril de este año, un equipo multidisciplinario internacional de la Universidad San Francisco Xavier se ocupa de la conservación de los restos momificados. Según un reciente informe explicado a CORREO DEL SUR, se tomaron muestras para constatar el cultivo de hongos en cajas petris, se constató que la humedad en las actuales urnas subió un grado, y se tomaron exámenes de rayos x sobre los tejidos, con el propósito de garantizar que no exista ningún organismo externo que ponga en peligro a estos restos históricos.

El diputado Poppe alertó ayer que las momias “se encuentran en un serio riesgo de deterioro”, sin embargo, el equipo de la Universidad compuesto por 19 especialistas de distintas áreas (desde medicina hasta arquitectura o historia entre otros) bajo la dirección del Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Antropológicas, desmintió tal denuncia.

“El señor Poppe en ningún momento nos consultó sobre este tema, y creo que su denuncia puede caer en un afán político porque él no tiene conocimientos de paleopatología que nosotros sí tenemos al trabajar desde hace más de una década en la preservación de momias en el Museo Antropológico Charcas, en la última fase de nuestro trabajo contamos con la participación de la doctora Anna Friedler de la Universidad de Oxford, con quien constatamos que las momias se encuentran en condiciones saludables para su conservación, lo que no resta importancia a las urnas que nosotros como equipo hemos propuesto al Museo Militar”, explicó el director del instituto universitario, Edmundo Salinas.

Por su parte, el Ministerio de Culturas, a través de su Unidad de Arqueología y Museos, explicó que el artículo 17 de la Ley 530 del Patrimonio Cultural Boliviano, explica que la conservación y preservación del patrimonio histórico que resguardan las FFAA, está bajo completa responsabilidad de la entidad castrense, declaró el jefe de la Unidad, Luis Paz.

No obstante, según las FFAA el tema se está tratando de forma conjunta con el Ministerio de Culturas, que en algún momento propuso enterrar los restos, sin embargo esta opción fue rechazada ya que se trata de un patrimonio invaluable. Se está realizando un trabajo conjunto, informaron los representantes de las FFAA, sobre un plazo que aún no llegó a su término. Sobre las urnas especialmente construidas para la óptima preservación de las momias, el equipo científico entregó el proyecto, y las FFAA cotizaron su construcción en 2.900 dolares un monto distinto al que mencionó el diputado Poppe, 5.000 dolares.

Tomado de: http://nuevamuseologia.net/bolivia-construira-urnas-especiales-para-preservar-sus-momias/#sthash.KgZrldJG.LJDuVoRN.dpuf

MIM inaugurará “Espacio Universo”, el museo astronómico más importante de Latinoamérica

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mim.jpgChile es conocido en el extranjero por ser uno de los países con el mejor cielo nocturno para observar las estrellas y se espera que para el 2020 alberge al 70% de la infraestructura astronómica mundial.

Los científicos extranjeros y nacionales buscan convertir en patrimonio de la humanidad el cielo nocturno del norte debido al potencial en la investigación y observación del universo que representa para el planeta.

“Espacio Universo” es el nombre que se le va a dar al proyecto que busca crear el sitio interactivo más importante de astronomía en Latinoamérica. Un museo permanente de 700 metros cuadrados que busca convertirse en un referente a nivel mundial.

El espacio será patrocinado por observatorios como el Atacama Large Millimeter Array (ALMA), entre otros.

Si bien el país no cuenta con un desarrollo científico significativo, María Teresa Ruiz, astrónoma y presidenta de la Academia Chilena de Ciencias dijo que “este potencial hay que aprovecharlo para abrirles la mente a los niños hacia la ciencia”, para el diario El país.

Ruíz agregó que “la astronomía ayuda a comprender que somos parte de un universo y que nuestra historia común viene de hace miles de millones de años. Cuán extraordinarios somos los seres humanos y, al mismo tiempo, cuán iguales”.

El proyecto tiene fecha de apertura para diciembre de 2017 y contará con una inversión del Estado de dos millones de dólares. Será parte del Museo Interactivo Mirador (MIM) y contará con un edificio de tres plantas ubicado a pocos metros del pabellón central.

Para la directora ejecutiva del MIM, Orieta Rojas, “se trata de un espacio único en Latinoamérica y uno de los pocos en el mundo de estas características por el tipo de contenidos, la metodología de exhibición lúdica y las dimensiones del espacio”

Espacio Universo va a significar un crecimiento del 10% de las áreas de exposición del MIM y va a contar con 50 módulos de muestra permanente, los que serán repartidos entre seis zonas distintas: el Sistema Solar, la vida de las estrellas, la Vía Láctea, las galaxias, el Universo temprano y los diferentes tipos de observación del cielo, donde se destacarán las ventajas del territorio chileno como lugar privilegiado para la exploración del cosmos.

Myriam Gómez, directora de Imagen de Chile señaló que  “un estudio de 2015 indica que el 78% de la ciudadanía cree que la astronomía es una valiosa herramienta para mejorar las percepciones en torno a nuestro país en el extranjero”.

Una de las experiencias sensoriales más atractivas que tendrá Espacio Universo fue presentada esta semana: mediante realidad virtual, el visitante puede experimentar ser eyectado desde la Tierra y, aparentemente en medio de la órbita, escoger entre viajar al Sol o Júpiter, consigna El País.

MIRA EL VIDEO DE LA PRESENTACIÓN:  http://www.t13.cl/noticia/nacional/tendencias/espacio-universo-nuevo-museo-interactivo-del-mim

 

El Museo Histórico Nacional de Chile renueva su guión con una giro hacia el mundo indígena

nuevo-guion.png“La curatoría de nuestra colección permanente está hecha en los años 80, tiene una mirada muy conservadora y sesgada de los hechos políticos y sociales. 

 

nacinalchileEl desafío es complejo: reflejar más de 200 años de historia en un edificio construido en  1808. Esa falta de espacio es, sin duda, una de las razones por las que el Museo Histórico Nacional, ubicado en Plaza de Armas, no es capaz de representar de manera compleja y transversal la historia del país, pero también hay otros factores. “La curatoría de nuestra colección permanente está hecha en los años 80, tiene una mirada muy conservadora y sesgada de los hechos políticos y sociales. Recién en 2003 se hizo una actualización y logró extenderse la narración hasta el Golpe de Estado, antes no estaba representado”, cuenta Pablo Andrade, director del MHN.

En 2013, la institución comenzó un proceso de reflexión en torno a cómo estaban contando la historia, a través de varias jornadas donde se reunieron historiadores, sociólogos, curadores, políticos, directores de otros museos, agentes sociales y público general. La conclusión es que el museo adolece de varias omisiones y temas  abordados con poca profundidad, como los pueblos originarios, el rol de la mujer, las regiones o los movimientos sociales, entre otros.

La idea es trabajar en un nuevo guión que supla las falencias con miras a la ampliación que vivirá el museo: a fines de 2013 se dio a conocer el diseño de un nuevo edificio que se construirá en un terreno aledaño, con 2.525 metros cuadrados más para salas de exposición y depósitos. “El proceso ha estado estancado por un tema legal, falta un visto bueno a nivel ministerial, para luego ver el tema del financiamiento. En paralelo también estamos trabajando en el embalaje de nuestra colección, porque para iniciar las obras debe estar todo fuera del edificio; nuestro plazo es 2018”, dice Andrade.

En el caso de la reformulación del guión curatorial, el museo también está adelantando trabajo: hace unas semanas inició los llamados Ejercicios de Colección, intervenciones visuales que cuestionan la misma exposición permanente. El primero es Imagen mapuche contemporánea, que refleja el tema de los pueblos originarios que actualmente está representado solo en la primera sala, antes incluso de la Conquista española.

El ejercicio de colección consiste en secuencias fotográficas de adolescentes, quienes van cambiando su vestimenta tradicional mapuche por ropa actual, acompañados de fragmentos de poesía de Elicura Chihuailaf, de su libro bilingüe De sueños azules y contrasueños. “Se busca resignificar la imagen que se tiene del mapuche hoy. No es necesario usar prendas típicas mapuches para ser mapuche. Convivimos  a diario con ellos y se visten igual que nosotros, pero en el imaginario colectivo siempre llevan el chamal, el cintillo y la platería típica”, dice el artista José Mela, a cargo de la intervención.

El proyecto nació en 2014, dentro del taller fotográfico que el artista realizaba con dos grupo de jóvenes mapuches entre 13 y 17 años, de las comunas de San Bernardo y Santiago. La reflexión sobre la identidad del pueblo derivó en una serie de retratos que ellos mismos tomaron. “El trabajo parte de mi autobiografía. Soy tercera generación mapuche, mi padre emigró muy joven y creció olvidando la lengua y las tradiciones; lo mismo me pasó a mí. Es una forma de reconectarme con eso, pero también de intentar conciliar esa identidad con lo chileno”, dice Mela, quien dará una charla sobre el proyecto, hoy a las 19.00 horas en el MHN.

En tanto, en noviembre, el museo inaugurará su segunda intervención, esta vez titulada Madres y huachos, inspirado en el libro homónimo de Sonia Montecino, que cumple 25 años y que aborda temas del mestizaje como lo culto y lo popular, lo femenino y lo masculino. Para Javiera Müller, coordinadora de los Ejercicios de Colección, lo importante es que esta práctica sea flexible y que llame al público a hacerse preguntas. “Estamos evidenciando nuestras falencias, pero al mismo tiempo es una oportunidad de reflexión comunitaria. Para el próximo año trabajaremos con las fracturas políticas, que aunque están representadas en el guión curatorial, su visión es débil”, dice Müller.

En ese contexto se planifican  temas como la ampliación del territorio en el siglo XIX, la relación de Chile con los países vecinos o el conflicto interno con los trabajadores en el siglo XX.

Además, el museo también está realizando focus group para recoger la experiencia del público con los Ejercicios de Colección: el próximo lunes se realizará uno con estudiantes de escuelas técnicas de la comuna de Santiago. Al mismo tiempo, desde agosto  se integrará a las regiones en la discusión. “Se harán jornadas de reflexión en todo el país, con grupos acotados de especialistas y la comunidad. La visión de las regiones sobre los temas es muy diferente a lo que pasa en Santiago y eso también debemos recogerlo”, resume el director Pablo Andrade.

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La saliva: El gran secreto de los restauradores del MoMA para limpiar sus invaluables obras

 

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El polvo es el peor enemigo para la conservación de obras de arte y la saliva, en cambio, un aliado inesperado…

 

 

saliva.jpgEl polvo es el peor enemigo para la conservación de obras de arte y la saliva, en cambio, un aliado inesperado.

Es una de las principales revelaciones de la nueva audio guía sobre el mantenimiento del museo realizada por la artista Nina Katchadourian.

Katchadourian se ha entrevistado con varios de los especialistas que se encargan de la delicada tarea de conservar y limpiar algunas de las obras más importantes del mundo, las que se exponen en el MoMA de Nueva York.

La artista descubrió que entre otras obras, “Jarrón de flores”, de Pablo Picasso, que luce desde hace años en las paredes del museo, se limpió usando saliva, un método que aunque avalado por los expertos sorprende a los neófitos.

“Su composición resulta eficaz al estar compuesta de agua en el 90 % y de otros agentes y minerales”, afirma la experta en la tarea Anny Aviram, con más de 40 años a sus espaldas en el MoMA.

“Es difícil a veces hablar de este procedimiento porque tiene muchas connotaciones humorísticas”, reconoce Aviram, que añade que “a menudo” limpian el polvo de obras con su propia saliva, aunque lo llaman “solución enzimática”.

“Primero pasamos un bastoncillo con saliva y luego otro seco, para retirar la suciedad”, explica la especialista, que apunta que es un método lento porque “no puedes estar ocho horas limpiando con saliva, se te acaba”.

“Y además -agrega-, no a todas horas su saliva es válida para el trabajo, depende de cosas como qué has comido”.

Aviram ha limpiado el polvo de hasta tres Picassos de grandes dimensiones con su propia saliva, una tarea que le llevó meses en cada caso, señala.

“Me interesó el polvo en muchas facetas, como elemento que entra de fuera al museo, como resultado de las 12.000 personas que lo visitan a diario y el hecho que al final todos nos reducimos a polvo”, explica.

A lo largo de varios meses, la artista multidisciplinar tuvo un pase sin restricciones a todas las áreas del museo y se entrevistó además de con artistas y expertos, también con encargados del mantenimiento y limpieza del edificio.

Todos ellos trabajan para que no se vean afectadas obras tan importantes para el patrimonio artístico mundial como “La noche estrellada”, de Vincent Van Gogh; “La persistencia de la memoria”, de Salvador Dalí; “Las señoritas de Avignon”, de Pablo Picasso, o “Las latas de sopa Campbell”, de Andy Warhol.

“El santo grial del MoMA es mantenerse en 70 grados Farenheit (21,1 grados centígrados) y un 50 % de humedad relativa”, cuenta Nelson Nievas, uno de los encargados de operaciones del edificio, que revela que existe un generador eléctrico para emergencias y un plan de urgencia para en caso necesario reunir todas las obras en una sala donde la temperatura y condiciones conservarían sin problemas durante días las piezas.

El museo no escatima en conductos de aire y otros instrumentos para mantener en la temperatura adecuada un enorme edificio de seis plantas con varios accesos a la calle, a la terraza ajardinada y con dos cafeterías.

Por todas esas salidas al exterior entra el polvo, así como otra suciedad, especialmente a través de los visitantes que cada día cruzan sus puertas.

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La arquitectura propia del edifico principal del MoMA, en la Quinta avenida con la calle 53, en Manhattan, con seis alturas pero un espacio central abierto, hace que el polvo suba hacia arriba en una suerte de “efecto chimenea”, explica el director de operaciones en el edificio, Julio Vázquez.

La pieza más complicada de limpiar del museo está, precisamente, en las alturas.

Se trata de un helicóptero Bell 47 D1 de 1945 de la colección de diseño permanente del MoMA y que está colgado en el techo, lo que obliga a utilizar cuatro veces al año un gran elevador, varios brazos extensibles y toneladas de paciencia.

La obsesión por evitar que el polvo se acumule en el museo es tan grande que proliferan entre los empleados multitud de bromas internas.

Ellen Moody, una de las conservadoras, hizo un conejo con motas de polvo recogidas y le puso un lazo antes de “regalarlo” a su compañeros como recuerdo y homenaje a la labor.

Autor Lara Malvesí

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