La ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Carolina Arredondo Marzán, junto al ministro de Cultura de España, Ernest Urtasun, firmaron hoy, en el Palacio Pereira, el acuerdo de Entendimiento ‘Memoria y Cultura’.
Esta firma se sustenta en la importancia de la preservación de la memoria para la consolidación de los valores democráticos de Chile y España, considerando a los archivos y los museos como garantes de la memoria. Con esta firma, ambas naciones manifiestan estar convencidas de que estas formas de intercambio contribuirán a fortalecer el respeto por los Derechos Humanos, además de las relaciones culturales y artísticas entre ambos países.
Este acto se enmarca en la visita del ministro Urtasun a Chile, para asistir al IX Congreso Iberoamericano de Cultura donde participa en reuniones y actividades junto a autoridades culturales de Iberoamérica.
En cuanto a la aplicación de este acuerdo, ambas naciones se comprometen a promover la cooperación mutua entre archivos y museos, especialmente en aquellas instituciones con fondos de especial significación en el ámbito de la memoria y la represión de los movimientos sociales. En el caso de España esto considera a los Archivos y Museos dependientes de la Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes del Ministerio de Cultura; mientras que, en el caso de Chile, este acuerdo engloba a las instituciones competentes en la materia, radicadas en el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural y otras especializadas que se vinculan con este ministerio a través de sus estructuras dependientes y relacionadas.
La firma de este documento sella el compromiso deampliar la cooperación entre ambos países, ya sea en la en organización de actividades de formación profesional y de difusión de su historia y cultura; como también de promover el intercambio de expertos, investigadores, profesionales y especialistas relacionados con esta materia.
Próximamente, se establecerá un comité conjunto para para dar seguimiento a la implementación de este acuerdo, que tendrá una duración de 5 años y será renovable automáticamente por períodos iguales, salvo manifestación en contrario de alguno de los países firmantes.
Una vez sellado este acuerdo, ambos ministros realizaron un recorrido por el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, en donde fueron recibidos por la directora de este espacio, María Fernanda García.
Actualmente, solo un 29 por ciento de los 151 sitios considerados como Patrimonio mundial en América Latina y el Caribe, unos 31 sitios, cuentan con un plan de gestión de riesgo ante desastres naturales y sociales. Hacia 2029 se busca que un 60 por ciento de ellos, unos 90, cuenten con este instrumento que los ayude a responder, con resiliencia, ante este contexto de crisis.
o anterior, fue señalado por Carlos Augusto Torres Pérez, director del Instituto Regional de Patrimonio Mundial (IRPMZ) de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés) que tiene su sede en Zacatecas, al abrir el quinto Foro de innovación, reestructuración y conservación del patrimonio que durante este jueves 9 y este viernes 10 de abril se realiza en el Museo Fuerte de Guadalupe.
El arquitecto y restaurador, quien fue el encargado de iniciar foro organizado por el Centro del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el gobierno de Puebla, la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción y el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, pareció que el tema de la quinta edición, denominado Resiliencia a desastres y conflictos, es de gran actualidad y de pertinencia no solo para México sino a nivel global, para quienes se dedican a la salvaguarda del patrimonio.
“La resiliencia es importante porque según un informe de 2023 de la Organización de las Naciones Unidas, América Latina y el Caribe es la segunda región propensa a desastres naturales. Su ubicación geográfica la hacen vulnerable a factores y riesgos de desastre. Está en el anillo de fuego, una zona geológica de alta actividad símica y volcánica, además de que huracanes, tormentas y ciclones afecta y provocan inundaciones, deslaves y derrumbes, sumándose los efectos del cambio climático sí: aumento de temperatura y en más los niveles del mar”, expuso.
En su ponencia La gestión de riesgos para el patrimonio mundial en México, América central y el Caribe, una visión actual, mencionó que los impactos negativos provocados por cambios climáticos y fenómenos meteorológicos extremos son crecientes en la región de América Latina y el Caribe que incluye a México.
El director del Instituto Regional de Patrimonio Mundial, un centro categoría II que opera bajo los auspicios de la Unesco, acotó que estos impactos son el tercer factor principal de riesgo para el Caribe y el quinto para Centroamérica y México, pues atentan contra el patrimonio cultural y material.
En ese sentido, detalló que México forma parte de esta región, pero a su vez es considerado dentro de la subregión de América central y el Caribe que aglutina a 11 países, de los cuales ocho forman parte, junto con México, de un consejo de administración. Así, ante la Unesco, existe el registro de 70 son bienes patrimoniales, 49 culturales, 17 naturales y cuatro mixtos, que representan el 47 por ciento de los 151 que están inscritos en el listado mundial.
El exdirector del Centro INAH Zacatecas continuó que actualmente, el número de bienes que cuentan con un plan de reducción de riesgo es de apenas del 29 por ciento, pues se suele pensar que los desastres no están en el control de los humanos y por tanto poco se puede hacer.
Entre los riesgos que se han detectado, enlistó que el cambio de temperatura que puede afectar a 47 sitios y ya tiene impacto en 34; mientras que la sequía impacta en 27 sitios y tiene riesgo potencial en 39; a la par de que las inundaciones pueden afectar potencialmente a 49 sitios.
Continuó que las tormentas afectan a los bienes de la región de manera significativa, pues el 70 por ciento de los sitios en el Caribe ya han sido impactados, mientras que Sudamérica el 16 por ciento y en México solo el 15 por ciento.
Torres Pérez acotó que en cuanto a los eventos geológicos repentinos, apuntó, como incendios forestales son ocurridos en 32 ocasiones y 58 son potenciales. En cuanto a los terremotos dijo que son preocupación para 16 sitios del patrimonio, no obstante su impacto puede ser mayor, pues en 60 bienes se identificó como potencial, 47 en Centroamérica y México, 45 en el Caribe y 36 en Sudamérica.
Particularmente, refirió que para la región los incendios son un riesgo potencial, pues podrían causar daños en 34 sitios de Sudamérica, 34 en el Caribe y 31 en México, como sucedió de manera reciente en la Reserva ecológica de Sian Ka’an, un espacio natural protegido que se localiza en la costa caribeña del estado de Quintana Roo.
En suma, se consideró que si el patrimonio se mantiene puede reducir su vulnerabilidad y contribuir a la reducción de riesgos de desastre, fortaleciendo su resiliencia y contribuyendo, al mismo tiempo, al desarrollo sostenible de las comunidades.
Andorra cuenta con cinco Patrimonios de la Humanidad y una Reserva de la Biosfera reconocidos por la UNESCO que reflejan su gran riqueza cultural y natural. El valle del Madriu-Perafita-Claror, las fiestas del fuego del solsticio de verano en los Pirineos, las fiestas del Oso de los Pirineos, la trashumancia, el arte de la construcción en Piedra Seca y el valle de Ordino cuentan hoy en día con el reconocimiento de la UNESCO.
El valle del Madriu-Perafita-Claror, inscrito en 2004, destaca como un impresionante paisaje cultural y natural que se ha mantenido prácticamente inalterado, conservando rutas ancestrales de trashumancia, bordas tradicionales y una biodiversidad única.
El valle de Ordino, declarado Reserva de la Biosfera en 2020 y también paisaje cultural en 2023, es un ejemplo sobresaliente de cómo la actividad humana ha convivido en equilibrio con el medio ambiente durante siglos; un sentimiento de responsabilidad y compromiso intergeneracional muy arraigado en la comunidad ordinense.
Las Fallas, o fiestas del solsticio de verano en los Pirineos, reconocidas como Patrimonio Cultural Inmaterial en 2015, celebran la conexión entre las comunidades pirenaicas y la naturaleza a través del fuego, un símbolo ancestral de vida y renovación.
Estos patrimonios son testimonio del profundo vínculo entre el pueblo andorrano y su entorno natural. Tres de los Patrimonios de la Humanidad de la UNESCO que encontramos en Andorra –el valle del Madriu-Perafita-Claror junto con la Trashumancia y las Fallas del solsticio de verano– así como el valle de Ordino como Reserva de la Biosfera, ofrecen una visión única de la interacción entre el ser humano y su entorno natural.
Estos lugares y costumbres no solo nos revelan historias de adaptación y conservación, sino que, en un sentido más amplio, representan el viaje cultural de toda civilización, donde las tradiciones y los paisajes preservados muestran cómo las comunidades han vivido en armonía con los ciclos de la naturaleza a lo largo del tiempo. Explorar y documentar estos patrimonios nos permite reflexionar sobre nuestra huella en el planeta y la importancia de fomentar una relación respetuosa con el medio ambiente para las generaciones futuras.
PATRIMONIOS DE LA HUMANIDAD
El Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO está conformado por lugares o tradiciones que han sido reconocidas por su excepcional valor universal. Una designación que no sólo busca promover su apreciación global, sino también el fomentar un compromiso internacional para la preservación de la diversidad cultural y medioambiental del planeta.
Estos paisajes y costumbres son testimonio vivo de la historia, la condición humana y los ecosistemas, desempeñando además un papel crucial en el entendimiento de la relación entre las civilizaciones y su entorno. Por tanto, la protección de estos patrimonios es esencial, no solo para el disfrute ecoturístico y la educación de las generaciones presentes, sino también para garantizar que estos legados perduren y sigan siendo una fuente de inspiración y conocimiento en el futuro.
Un país en América del Sur posee la mayor cantidad de patrimonio de la humanidad, siendo un referente y destacado no solo de la región sino del mundo.
La región de América del Sur deslumbra al mundo con su diversidad natural, riqueza cultural y herencias milenarias. Desde imponentes selvas tropicales hasta ciudades coloniales llenas de historia, los países de este continente albergan numerosos sitios reconocidos por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.
Estos lugares en América del Sur no solo reflejan la identidad de cada nación, sino que también representan un compromiso con la preservación del legado común de la humanidad. En este sentido, un país en particular destaca por ser el que más patrimonios de la humanidad posee en toda Sudamérica, superando incluso a naciones con gran tradición histórica y cultural. Te contamos cuál es.
El país de América del Sur con más Patrimonios de la Humanidad: referente en el mundo
El país América del Sur con más sitios declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO es Brasil, con un total de 24 reconocimientos. Esta cifra lo convierte en un referente indiscutible de la región. Gracias a su vasto territorio, su diversidad geográfica y su historia marcada por la mezcla de culturas indígenas, africanas y europeas, Brasil ha logrado proteger y resaltar su patrimonio ante el mundo.
El patrimonio cultural de este país de América del Sur es de fundamental importancia para la memoria e identidad del pueblo. Brasil es un país extremadamente rico, tanto en términos de naturaleza como de cultura. Desde la grandiosa arquitectura colonial hasta lo mejor de la arquitectura moderna que sorprende al mundo. Cinco patrimonios icónicos de Brasil que hay que conocer son:
Ciudad histórica de Ouro Preto: joya del barroco colonial brasileño.
Parque Nacional de Iguazú: hogar de las imponentes Cataratas del Iguazú.
Centro histórico de Salvador de Bahía: símbolo de la herencia africana en América.
Río de Janeiro, entre la montaña y el mar: paisaje cultural y natural único.
Amazonia Central: una de las mayores reservas de biodiversidad del planeta
¿Qué países de América del Sur tienen más patrimonios?
Después de Brasil, el ranking de países de América del Sur con más Patrimonios de la Humanidad es el siguiente:
Perú: 13 patrimonios
Argentina: 12 patrimonios
Chile: 6 patrimonios
Colombia: 6 patrimonios
Ecuador: 5 patrimonios
Bolivia: 7 patrimonios
Uruguay: 2 patrimonios
Paraguay: 1 patrimonio
Venezuela: 3 patrimonios
Cada uno de estos países aporta su propia riqueza a la identidad cultural y natural del continente.
La ceremonia fue presidida por el Gobernador de la Región Metropolitana, Claudio Orrego, y el Presidente de la Fundación Cruz de Piedra, Matías Pérez.
Este santuario cuenta con 93.000 hectáreas, que albergan un ecosistema altoandino natural de gran valor, aportando al país una superficie de área protegida privada que representa cerca del 6% de la Región Metropolitana.
Con la presencia del Gobernador de la Región Metropolitana, Claudio Orrego; el Alcalde de San José de Maipo, Roberto Pérez; y el Presidente de la Fundación Cuz de Piedra, Matías Pérez, se llevó a cabo la inauguración oficial del Santuario de la Naturaleza Cruz de Piedra, marcando un hito en la protección de los ecosistemas de alta montaña en Chile.
En el evento también estuvieron presentes representantes de empresas y organizaciones como Carabineros de Chile, la Universidad de Chile, Codelco, Gas Andes, Rio Tinto, TNC, Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), entre otros. Asimismo, miembros de los Directorios de Empresas GASCO S.A., GASCO Inversiones S.A. y Fundación Cruz de Piedra.
“Este Santuario representa un compromiso de la empresa privada, en este caso GASCO Inversiones S.A., con la conservación del medio ambiente y el desarrollo de un modelo sostenible de gestión del territorio, cuyo principal objetivo será que este espacio se convierta en un referente de protección de la biodiversidad y en un punto de encuentro para la investigación científica y la educación ambiental” señaló el Presidente de la Fundación Cruz de Piedra, Matías Pérez.
El Gobernador Metropolitano, Claudio Orrego, comentó “la protección de la naturaleza y la biodiversidad no es solamente tarea del sector público, es una tarea compartida entre los privados, la comunidad y, por supuesto, el Estado. Por eso, desde el Gobierno de Santiago estamos impulsando una política regional para complementar este tipo de acciones y proteger la cuenca del río Maipo, la flora y la fauna”.
n territorio clave para la conservación
En septiembre del 2023, el Consejo de Ministros para la Sustentabilidad y el Cambio Climático, por votación unánime, propuso al Presidente de la República, Gabriel Boric, la creación del “Santuario de la Naturaleza Cruz de Piedra”, posteriormente, Ministerio de Medio Ambiente oficializó el otorgamiento de dicha categoría, a una superficie aproximada de 93 mil hectáreas del fundo Cruz de Piedra, ubicado en el predio de propiedad de GASCO Inversiones S.A.
El valor del territorio de este santuario, que representa el 6% de la Región Metropolitana, radica en su riqueza ecológica y geográfica, al albergar ecosistemas de alta montaña con recursos naturales prístinos y constituir un corredor biológico clave entre Chile y Argentina, permitiendo el desplazamiento de especies animales como pumas, guanacos y periquitos cordilleranos.
Entre las especies vegetales protegidas se encuentran el frangel, característico del bosque esclerófilo de la zona central y la Cordillera de los Andes, además de otras clasificadas como vulnerables. En cuanto a la fauna, se han desarrollado iniciativas claves como el repoblamiento y custodia del guanaco, en colaboración con la Facultad de Ciencias Forestales y de Conservación de la Naturaleza de la Universidad de Chile.
Asimismo, se han implementado estrategias de manejo regenerativo del ganado, delimitando áreas de pastoreo para frenar la erosión del suelo y proteger ecosistemas frágiles.
Por su parte, el decano de la Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza de la Universidad de Chile, Horacio Bown, comentó “El Santuario es bien importante porque representa una iniciativa de cooperación público-privada donde, efectivamente, se van a conservar y restaurar alrededor de 93.000 hectáreas en ecosistemas que son altoandinos dentro de la región Metropolitana. Asimismo, hay aspectos de educación ambiental que pueden ser relevantes en el ámbito de cómo nuestra facultad puede contribuir a este santuario y al desarrollo de la disciplina”.
Actualmente, la Fundación trabaja en la elaboración de un Plan de Manejo, para establecer las estrategias para la conservación de la flora y fauna, la recuperación de suelos y la implementación de un modelo de gestión sostenible.
En la oportunidad, se presentó la nueva página web de la Fundación Cruz de Piedra santuariocruzdepiedra.cl, un espacio digital donde se podrá acceder a información detallada sobre el santuario, sus iniciativas de conservación y futuros proyectos.
En un esfuerzo conjunto entre el Gobierno de Villa de Pozos y la Secretaría de Cultura de Gobierno del Estado, se iniciará el proceso formal para declarar la Procesión de los Cristos como patrimonio cultural intangible del estado, ya que es una manifestación religiosa con más de 120 años de historia como un símbolo de la identidad y espiritualidad de los habitantes de la localidad.
La Presidenta Concejal, Teresa Rivera Acevedo, destacó que la Procesión de los Cristos no solo representa una tradición religiosa, sino también un componente cultural que involucra a más de 600 cristos, en una muestra de devoción por parte de cientos de familias poceñas y aseguró que el objetivo de este proceso es garantizar la conservación de esta tradición para las futuras generaciones, respetar su esencia y el profundo sentido de pertenencia que genera entre los poceños.
El titular de la Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado, Mario García Valdez, expresó que, a través de este proceso, se reconocerá la Procesión de los Cristos como una de las expresiones más representativas de Villa de Pozos, con la finalidad de garantizar su conservación en su forma original y espiritual.
Cerámica, voces del barro antiguo, exposición organizada por el Museo Nacional de Antropología (MNA) y el Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos (Cemca), destaca la trascendencia de los objetos de barro, desde su descubrimiento en excavaciones arqueológicas, hasta su restauración y tratamiento museográfico, a la par de su importancia como fuente de información clave para comprender a las sociedades del pasado.
La muestra que permanecerá hasta el 1 de junio de 2025 en la sala de Exposiciones Temporales A1, del recinto adscrito al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), órgano de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, reúne más de 70 piezas prehispánicas, entre vasijas, figurillas, orejeras y utensilios de uso cotidiano y ritual, procedentes del Occidente de México.
El curador-investigador de la sala Culturas de Occidente del MNA, Eliseo Padilla Gutiérrez, señala que para esta exhibición se seleccionaron objetos que median entre los periodos Preclásico y Posclásico -del año 600 a.C., al 1,500 d.C.- y provienen de diferentes proyectos de investigación realizados en los territorios que abarca dicha área: Sinaloa, Nayarit, Jalisco, Colima, Michoacán y Guerrero.
No obstante, las piezas precolombinas dialogan con objetos cerámicos del siglo XX, a fin de mostrar cómo el proceso de creación de una vasija en comunidades actuales, permite comprender la manera en que se elaboraban en épocas remotas. Así, el visitante puede contrastar las semejanzas de un ánfora blanco granular del sitio Xochipala, en Guerrero, del 300-400 d.C., con la alfarería que se realiza hoy en la población de Ameyaltepec, por ejemplo.
Cerámica, voces del barro antiguo, cuya curaduría estuvo a cargo del propio Eliseo Padilla, y la arqueóloga e investigadora asociada al Cemca, Véronique Darras, da la bienvenida con una pequeña, pero elocuente obra: la figurilla de un alfarero con una vasija entre las manos (200-400 d.C.), recuperada de las excavaciones en Cañón de Bolaños.
Al respecto, el doctor en Antropología refiere que una de las últimas colecciones en incorporarse al acervo arqueológico de Occidente, del MNA, es la que concierne a los trabajos de María Teresa Cabrero en dicho sitio de Jalisco; además de los encabezados por Grégory Pereira, del Cemca, en Zacapu, Malpaís Prieto y Guadalupe, en Michoacán, y por Paul Schmidt Schönberg, en Xochipala.
La gran virtud, anota Padilla Gutiérrez, es que todos estos materiales fueron obtenidos en excavaciones arqueológicas controladas, lo que permite obtener información invaluable para entender cómo vivían y pensaban las antiguas culturas.
Sus estilos permiten diferenciar culturas, fechar sitios y descubrir sus usos: algunas piezas eran de uso diario, mientras otras se reservaban para rituales. Además, la calidad y el diseño revelan detalles sobre el estatus social y las modas de cada época.
Métodos como el análisis petrográfico y químico ayudan a identificar materiales y pigmentos utilizados, revelando sus orígenes y técnicas de manufactura. Incluso los residuos hallados dentro de vasijas pueden indicar qué contenían.
En ese sentido, en la muestra se indica que, para analizar las cerámicas en el MNA, particularmente evaluar la superficie de las piezas y la aplicación del color, se emplean herramientas como estudios infrarrojos de falso color, imágenes en 3D, análisis de colorimetría y de espectometría óptica.
Además, se usa espectroscopía infrarroja y difracción de rayos X para identificar arcillas y minerales, y la fluorescencia de rayos X para detectar elementos químicos que indican el origen de las materias primas.
Los análisis revelan que el pigmento rojo proviene de un mineral llamado hematita, a veces mezclado con hematita especular que le da brillo. El color blanco se lograba con arcillas como la caolinita y la montmorillonita, mientras que los tonos negro y marrón resultan de óxidos de hierro y manganeso.
Para obtener estos datos, se ha contado con la colaboración de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a través del Laboratorio Nacional de Ciencias para la Investigación y la Conservación del Patrimonio Cultural, coordinado por el doctor José Luis Ruvalcaba Sil, que facilitó el Sistema de Análisis No Destructivo de Rayos X (SANDRA).
Este equipo fabricado por físicos de la UNAM, permite identificar los elementos químicos presentes en los decorados y en los materiales de las cerámicas como el hierro, calcio y silicio. Con esta información, es posible conocer qué pigmentos se usaron y detectar diferencias en las materias primas de las arcillas lo que, a su vez, contribuye a determinar el posible origen de las piezas cerámicas.
La muestra hace hincapié en el avance de estos métodos que no requieren tomar muestras y que se aplican directamente a las piezas con equipos portátiles, pero también en la observación del trabajo de las comunidades alfareras actuales, que ayuda a reconstruir cada paso del proceso: desde la obtención y preparación del barro, hasta la manufactura de las vasijas mediante técnicas como enrollado, moldeado o modelado.
Cerámica, voces del barro antiguo, puede visitarse de martes a domingo, de 9:00 a 18:00 horas en la sala de Exposiciones Temporales A1 del Museo Nacional de Antropología (av. Paseo de la Reforma y calzada Gandhi s/n, Bosque de Chapultepec).
La exposición organizada por el INAH y el Cemca, reúne más de 70 piezas prehispánicas del Occidente de México
• Puede visitarse hasta el 1 de junio en la sala de Exposiciones Temporales A1 del Museo Nacional de Antropología
Este 7 de abril se conmemora el nacimiento de Gabriela Mistral, la escritora chilena que hace 80 años se convirtió en la primera Nobel latinoamericana.
El lunes 7 de abril, Chile conmemoró el 136º aniversario del nacimiento de Gabriela Mistral, seudónimo de Lucila Godoy Alcayaga, nacida en Vicuña en 1889. La poeta, diplomática y educadora dejó una huella profunda en la literatura y la cultura latinoamericana.
Este año también se cumplen 80 años desde que recibió el Premio Nobel de Literatura, reconocimiento que la consagró como la primera mujer latinoamericana en obtenerlo, en 1945. El galardón selló una trayectoria marcada por la sensibilidad social, el compromiso con la educación y una poética arraigada en la tierra y el alma del continente.
Desde muy joven, Mistral demostró su talento, publicando sus primeros textos en el diario El Coquimbo cuando apenas tenía 15 años. Su obra abordó temas como el amor, la maternidad, la naturaleza y la muerte, elementos que siguen vigentes en la literatura contemporánea.
Entre sus libros más emblemáticos destacan “Desolación” (1922), donde plasma su dolor íntimo; “Ternura” (1924), dedicada a la infancia; “Tala” (1938), con un fuerte contenido identitario, y “Lagar” (1954), una reflexión madura sobre la existencia.
Además de su carrera literaria, Gabriela Mistral representó a Chile en funciones diplomáticas en América y Europa, abogando por la educación, los derechos de la infancia y la justicia social.
Su voz, aún vigente, sigue inspirando a nuevas generaciones de lectores y escritores, y reafirma su lugar como figura esencial del patrimonio cultural latinoamericano.
Con una riqueza natural que desafía su tamaño, la nación sudamericana alberga una de las mayores concentraciones de vida silvestre del planeta, pero conservar semejante patrimonio supone enormes desafíos en un contexto de deforestación, minería y cambio climático.
La mañana en la Amazonía ecuatoriana despierta con un estruendo de vida: el rugido distante de un mono aullador, el coro de cientos de aves y el zumbido de miles de insectos ocultos entre el follaje húmedo. Esta sinfonía natural ilustra por qué Ecuador, a pesar de su diminuto tamaño, está considerado entre los diez países más megadiversos del planeta. Una sola hectárea de la selva del Yasuní puede albergar 655 especies de árboles –más que todo Estados Unidos y Canadá combinados– junto a una deslumbrante variedad de ranas, aves y mamíferos. Escenas así se repiten de la cumbre de los Andes a las costas del Pacífico, reflejando una riqueza biológica única en el mundo.
Ecuador, con apenas 0,2% de la superficie terrestre mundial, contiene entre el 5% y 10% de la biodiversidad global, segúnel Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). En términos numéricos y según la información del Ministerio del Ambiente, este pequeño país alberga el 17,9% de todas las especies de aves, 10% de las plantas vasculares, 8% de los mamíferosy10% de los anfibios del planeta, una densidad de vida silvestre extraordinaria, de acuerdo con el índice BioD de Mongabay.
De hecho, Ecuador supera a países muchísimo más extensos en número de especies. Por ejemplo, según el Instituto Nacional de Biodiversidad de Ecuador (INABIO), cuenta con 1.684 especies de aves (frente a 1.036 en Estados Unidos, según el Cornell Lab of Ornithology) y, según AmphibiaWeb, 688 de anfibios (frente a 345 en territorio estadounidense). Estas cifras le han valido un lugar destacado en evaluaciones científicas como el índice BioD, que lo ubica consistentemente en el top 10 mundial en cuanto a riqueza de especies. No es de extrañar, entonces, que Ecuador sea reconocido internacionalmente como uno de los 17 países megadiversos del planeta, como consta en el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB).
Ser megadiverso significa poseer una variedad descomunal de ecosistemas, especies y endemismos. En el caso de Ecuador, cuatro regiones naturales bien definidas explican esta explosión de vida: Amazonía, Sierra, Costa y Galápagos. Cada una aporta su propio mosaico de hábitats y criaturas singulares. Según el Ministerio del Ambiente, el país contiene 91 tipos de ecosistemas, desde manglares costeros y bosques húmedos en el noroeste, hasta páramos andinos coronando volcanes y selvas amazónicas ancestrales.
Tres de los diez principales hotspots (puntos calientes) de biodiversidad del mundo se hallan en Ecuador, de acuerdo a la Conservation International y WWF: los densos bosques lluviosos del Chocó, las vertientes andinas externas rebosantes de orquídeas y anfibios, y las selvas del nororiente amazónico. En conjunto, esta geografía privilegiada hace que Ecuador exhiba el mayor número de especies por kilómetro cuadrado a nivel mundial, como lo constantan datos oficiales del Ministerio de Ambiente y del INABIO.
Los ecosistemas únicos se traducen en especies únicas: muchísimas de las criaturas ecuatorianas no se encuentran en ningún otro lugar del planeta. La flora ecuatoriana, por ejemplo, incluye la mayor diversidad de orquídeas por área de Sudamérica, mientras que sus bosques nublados albergan una explosión de ranas diminutas y coloridas, muchas recién descubiertas por la ciencia.
En la región amazónica oriental, el Parque Nacional Yasuní encarna un tesoro biológico de valor planetario. Investigaciones recientes –como la de Margott S. Bass del 2009– lo señalan como posiblemente el ecosistema más diverso del mundo en anfibios, reptiles y árboles. Se han registrado más de 270 especies de reptiles y anfibios conviviendo en Yasuní, cifra récord global, junto con jaguares, delfines rosados y decenas de especies de primates. Basta una hectárea de su selva para encontrar hasta 100.000 especies de insectos, un número asombroso que habla de procesos evolutivos milenarios.
En los Andes ecuatorianos, la biodiversidad desafía la lógica de las alturas. Los páramos, como se conoce a las praderas frías de alta montaña, albergan osos de anteojos, cóndores andinos planeando sobre cumbres y plantas adaptadas a condiciones extremas.
En la región amazónica oriental, el Parque Nacional Yasuní encarna un tesoro biológico de valor planetario. Investigaciones recientes –como la de Margott S. Bass del 2009– lo señalan como posiblemente el ecosistema más diverso del mundo en anfibios, reptiles y árboles. Se han registrado más de 270 especies de reptiles y anfibios conviviendo en Yasuní, cifra récord global, junto con jaguares, delfines rosados y decenas de especies de primates. Basta una hectárea de su selva para encontrar hasta 100.000 especies de insectos, un número asombroso que habla de procesos evolutivos milenarios.
En los Andes ecuatorianos, la biodiversidad desafía la lógica de las alturas. Los páramos, como se conoce a las praderas frías de alta montaña, albergan osos de anteojos, cóndores andinos planeando sobre cumbres y plantas adaptadas a condiciones extremas.
Descendiendo por las laderas andinas, cada piso altitudinal revela nuevos conjuntos de especies. Los bosques nublados de la vertiente oriental y occidental son verdaderos laboratorios evolutivos, hogar de colibríes multicolores, ranas arbóreas endémicas y una inmensa variedad de plantas.
Ecuador es reconocido por tener la mayor diversidad de anfibios por área en el mundo, con cientos de ranas endémicas saltando entre hojas húmedas. En ciertas reservas de la Cordillera, científicos han hallado más de 40 especies de anfibios en pocos kilómetros cuadrados, muchas de ellas nuevas para la ciencia como lo confirman los constantes descubrimientos de los investigadores del INABIO.
También abundan aves emblemáticas: el quetzal, el gallo de la peña andino, y decenas de colibríes. Ecuador registra alrededor de 132 especies de colibrí, la cifra más alta de cualquier país, de acuerdo a los registros del Ministerio del Ambiente. Esta riqueza andina se conecta con conocimientos ancestrales: pueblos indígenas, como los kichwa y los shuar en estribaciones montañosas, han identificado y usado por generaciones la diversidad medicinal de estas plantas y animales, integrando la biodiversidad en su cosmovisión.
El caso de las islas Galápagos es quizás el más famoso de todos. Este remoto archipiélago volcánico, a casi 1.000 km de la costa continental, es un santuario viviente donde la evolución tomó caminos insospechados. Animales como la tortuga gigante de Galápagos (Chelonoidis spp.), el pinzón de Darwin, la iguana marina y el pingüino de Galápagos existen solo en estas islas, habiéndose adaptado a nichos muy particulares. De las 179 especies de aves registradas en Galápagos, 45 son endémicas del archipiélago, al igual que 86% de sus reptiles y casi un tercio de sus plantas, de acuerdo con la Fundación Charles Darwin y el Parque Nacional Galápagos.
Las Galápagos fueron el catalizador de la teoría de la evolución de Charles Darwin en el siglo XIX, un recordatorio de cuán valioso es este patrimonio natural para la ciencia mundial. Hoy, las islas siguen considerándose un laboratorio único de la vida: sus aguas protegen reservas de tiburones martillo, tortugas marinas y corales, mientras que en tierra firme cada isla alberga subespecies propias, desde las tortugas gigantes hasta los cormoranes que perdieron la capacidad de volar.
Por supuesto, esta abundancia enfrenta graves amenazas. La principal es la deforestación: durante décadas, Ecuador tuvo una de las tasas de pérdida de bosques más altas de América Latina, con más de 60.000 hectáreas de selva taladas cada año para dar paso a la agricultura, ganadería o explotación petrolera, según cifras oficiales.Aunque políticas recientes han logrado reducir ligeramente ese ritmo (a unas 47.000 anuales en el periodo 2008-2014), la desaparición de bosques continúa fragmentando hábitats críticos, especialmente en la Amazonía y el Chocó.
La minería a gran escala es otro desafío emergente: la apertura de minas de cobre y oro en zonas megadiversas, como los bosques nublados de Intag o la cordillera del Cóndor en la frontera con Perú, amenaza especies endémicas que habitan únicamente esos ecosistemas aislados.
Por su parte, el cambio climático ya comienza a sentirse: los glaciares andinos se derriten reduciendo el hábitat del cóndor, eventos extremos como sequías e inundaciones estresan bosques, y el aumento de temperatura desplaza a especies de sus rangos tradicionales (por ejemplo, ranas de altura que buscan climas más fríos en elevaciones donde antes no vivían).
En Galápagos, los corales sufren blanqueamiento durante episodios de aguas cálidas, y especies como el pingüino están en declive debido a la variabilidad climática que afecta su alimento. Una amenaza particular en islas (y cada vez más en el continente) son las especies invasoras introducidas por el ser humano.
Ratas, cabras, plantas exóticas y hasta insectos foráneos han llegado a Galápagos, compitiendo o depredando la fauna nativa; de hecho, “las especies introducidas representan la causa más importante de la pérdida de biodiversidad en islas oceánicas” y son la principal amenaza para la integridad ecológica de los ecosistemas únicos de Galápagos.
Frente a estos retos, Ecuador despliega múltiples estrategias de conservación. Su Sistema Nacional de Áreas Protegidas protege aproximadamente 20% del territorio nacional en 60 reservas y parques, incluyendo joyas como el Parque Yasuní, la Reserva Marina de Galápagos, la Reserva Cotacachi-Cayapas en el Chocó y el Parque Podocarpus en los Andes australes.
Adicionalmente, el país ha adoptado figuras innovadoras como las Reservas de Biósfera de la UNESCO: ya son siete reservas de biósfera que integran comunidades locales en la gestión sostenible de vastas zonas (sumando más de 3 millones de hectáreas protegidas). Un componente crucial ha sido la participación de los pueblos indígenas en el cuidado de sus territorios ancestrales, muchos de los cuales coinciden con zonas de alta biodiversidad. En la Amazonía, por ejemplo, el territorio Waorani y la Zona Intangible Tagaeri-Taromenane dentro del Yasuní establecen áreas donde se prohíben totalmente las actividades extractivas, garantizando los derechos de pueblos en aislamiento voluntario y al mismo tiempo creando un refugio para la naturaleza prístina.
En años recientes, Ecuador también ha innovado con mecanismos financieros verdes a gran escala. En 2023 concretó un canje de deuda por naturaleza que destinó alrededor de 450 millones de dólares a un fondo permanente para la conservación de Galápagos, considerado el mayor acuerdo de este tipo en la historia, que ayudará a proteger las aguas donde se alimentan tortugas marinas, tiburones y aves marinas endémicas. Inspirado por ese éxito, a finales de 2024 se anunció un segundo canje de deuda enfocado en la Amazonía, creando el Fondo Biocorredor Amazónico para financiar corredores ecológicos en colaboración con comunidades locales.
Colombia está llena de paisajes deslumbrantes e impresionantes estructuras arquitectónicas que encantan a locales y turistas. Además de esto, el país es reconocido por su amplia la gastronomía y sus cafetales de primera calidad.
Aunque todas estas cosas pueden ser encontradas a lo largo y ancho del territorio, existe un lugar donde el total de estos aspectos convergen para brindar una experiencia única a quienes la visitan.
Se trata se del municipio de Salamina, ubicado en el departamento del Caldas, y el cual fue declarado Patrimonio de la Humanidad por el Comité de Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
Este destino es conocido como el ‘París Latinoamericano’, debido a su ornamentada influencia autóctona y su legado intelectual, reflejada en sus viviendas y demás construcciones.
Los amplios ventanales que iluminan el interior de sus casonas, los balcones con detalles en madera tallada y coloridos patios internos llenos de vegetación, evocan una atmosfera romántica y tradicional que lo hacen destacar entre del resto de lugares.
Sus calles están empedradas y sus fachadas son coloniales pintadas de colores vibrantes, llenas de herencia cultural logran crear un paisaje armonioso y pintoresco que atrae a turistas nacionales y extranjeros.
Sus edificaciones están repletas de gran riqueza decorativa que resalta la habilidad artesanal de los carpinteros de la región con elementos artísticos en sus puertas y aleros, los cuales mantienen la individualidad de cada casa y la hacen más llamativa y estética a la vista.
Este mágico espacio, casi sacado de un pintoresco cuento, es recorrido por el aroma del café, fruto típico de esta región del país y que le ha permitido permanecer al Paisaje Cultural Cafetero (PCC).
Entre sus delicias gastronómicas se encuentran los huevos al vapor, generalmente cocinados con una greca. Habitualmente se acompañan con embutidos como: salchicha, salchichón, jamón, entre otros.
Y además, endulzan los paladares de quienes lo visitan con golosinas como los tirados y la macana, comúnmente elaborada a base de leche, galletas, mantequilla, canela y azúcar y cuya consistencia es lograda a través de la cocción al vapor.
Salamina, también llamada “El pueblo de los parques” parece haberse detenido en el tiempo entre el montañoso paisaje. La conservación de sus estructuras, en conjunto con la cálida cultura paisa, la hacen el destino perfecto para cautivar a todos aquellos amantes del arte, la arquitectura y la fotografía, quienes busquen un respiro de la cotidiana vida citadina.