Crónica de un patrimonio robado: La historia del manuscrito de Cortés repatriado a México

Investigaciones de código abierto pronto llevaron a creer que el manuscrito perdido probablemente se encontraba en el territorio de Estados Unidos.

El 13 de agosto de 2025, el Buró Federal de Investigación de Estados Unidos (FBI), devolvió al Gobierno de México un manuscrito firmado por el conquistador español Hernán Cortés, el cuál, había sido robado.

En un comunicado oficial del FBI, detallaron que se trata de una página original del manuscrito fechado a 20 de febrero de 1527, según explicó la agente especial Jessica Dittmer, miembro del Equipo de Delitos Artísticos de la Oficina y actualmente forma parte del Grupo de Trabajo Conjunto FBI-NYPD contra Robos Importantes de la Oficina Federal de Investigaciones de Nueva York.

La repatriación de este valioso artefacto cultural, que las autoridades creen que fue robado en la década de 1980 o 1990, fue el resultado de una estrecha colaboración entre el FBI, el Departamento de Policía de la Ciudad de Nueva York, el Departamento de Justicia y el Gobierno de México.

¿De qué trata el documento recuperado?

Según las declaraciones de Dittmer incluidas en el comunicado, el documento “describe el pago de pesos de oro común para los gastos de preparación para el descubrimiento de las tierras de las especias, por lo que realmente da una idea de la planificación y preparación para el territorio inexplorado de aquella época”.

Su relevancia histórica

Según Dittmer, el documento tiene importancia histórica porque contiene un relato completo de los detalles logísticos y de planificación relacionados con el viaje de Cortés a lo que finalmente se convirtió en el territorio de Nueva España (lo que actualmente se conoce como México).

Asimismo, el Archivo General de la Nación mexicano, había incluido en algún punto el manuscrito repatriado en una colección de documentos históricos firmados a mano por Cortés. Pero después de microfilmar la colección en octubre de 1993 como parte de un proceso de inventario, la institución descubrió que faltaban 15 páginas.

Apenas el año pasado, en 2024, fue que el Gobierno de México solicitó la ayuda del Equipo de Delitos Artísticos del FBI para localizar la página 28 de la colección.

La repatriación de ayer, representa la segunda “victoria” del FBI relacioanda a la recuperación de documentos firmados por el conquistador.

En julio de 2023, este mismo despartamento ya había devuelto una carta del siglo XVI de Cortés en la que autorizaba la compra de azúcar rosa.

La recuperación

El texto compartido por el Buró detalla además el proceso de recuperación, el cuál se logró gracias al Archivo Nacional de Arte Robado de Estados Unidos, una extensa base de daros con imágenes de referencia e información de artículos artísticos y culturales que se sabe han sido robados.

“El detective Zeledon y yo abrimos una investigación para ver si podíamos recuperar ese documento”, recordó Dittmer. “Rigel y yo vemos las cosas desde perspectivas diferentes, con diferentes conocimientos a nuestras espaldas —nuestras clases de Derecho y nuestros antecedentes— y somos capaces de trabajar juntos para determinar los siguientes pasos, no solo para encontrar el documento, sino también para asegurarnos de que es el mismo y determinar a quién más debemos contactar y qué más debemos hacer”.

Las investigaciones de código abierto pronto les llevaron a creer que el manuscrito perdido probablemente se encontraba en el territorio continental de Estados Unidos, lo que les permitió reducir el ámbito de búsqueda. A continuación, los investigadores colaboraron con la oficina del FBI en Atlanta y la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York para obtener el apoyo investigativo y legal necesario para encontrar los registros pertinentes y localizar el artefacto perdido.

La Inteligencia Artificial resuelve uno de los mayores enigmas de la arqueología

Las Líneas de Nazca son desde hace más de un siglo uno de los misterios más grandes para los arqueólogos de todo el mundo. Estos geoglifos cubren enormes zonas desérticas y representan animales, plantas y herramientas que sólo son visibles desde el cielo, y hasta ahora salían de todos los esquemas de comprensión de los investigadores.

Por suerte, la Inteligencia Artificial ha llegado a solucionar los grandes retos de nuestra vida, y en el caso de los arqueólogos, una IA ha logrado descubrir 303 nuevos geoglifos en sólo seis meses, duplicando la cantidad conocida hasta ahora. Según informa Science Focus, este descubrimiento supone un importante avance en la resolución de uno de los mayores enigmas de la arqueología.

Gracias a la colaboración entre investigadores y la IA de IBM se ha acelerado el proceso de identificación de geoglifos, y es que se entrenó a dicha tecnología a analizar grandes cantidades de imágenes aéreas, lo que le ha permitido identificar geoglifos ocultos hasta ahora.

Pero la IA no sólo está ayudando a identificar más geoglifos, sino que también está cambiando la forma en que los arqueólogos abordan el estudio de las civilizaciones antiguas. Al procesar imágenes aéreas, la IA puede detectar patrones que de otro modo habrían pasado desapercibidos al ojo humano, ofreciendo una forma más eficiente y precisa de cartografiar y comprender los restos históricos.

El éxito en el proyecto de la Líneas de Nazca es el comienzo de un nuevo uso de esta tecnología y ya se está comenzando a aplicar en otros yacimientos arqueológicos de todo el mundo, desde tumbas milenarias hasta naufragios de barcos. Pero centrados en el estudio de este yacimiento de Perú, los investigadores sugieren que muchos de los nuevos geoglifos formaban parte de senderos rituales, por los que los construyeron caminaban a lo largo de las líneas para relacionarse con el paisaje y entrar en comunión con los dioses.

La capacidad del sistema de IA para procesar grandes conjuntos de datos e identificar geoglifos que antes podían pasar desapercibidos abre nuevas posibilidades para comprender la conexión de la civilización Nazca con su entorno, así como sus avanzados conocimientos de diseño espacial y astronomía.

Eso sí, por ahora esta IA sigue requiriendo supervisión humana, ya que no todas sus sugerencias son exactas, pero el desarrollo de esta tecnología en los próximos años podría aumentar drásticamente la velocidad y el alcance de la investigación arqueológica, descubriendo tesoros ocultos y desvelando los secretos de antiguas civilizaciones

Campaña busca prevenir el tráfico ilícito de bienes patrimoniales en Chile, Tierra del Fuego

La muestra incluye réplicas de bienes patrimoniales arqueológicos comúnmente extraídos de manera ilegal.

La Delegación Presidencial Provincial de Tierra del Fuego, junto a la Unidad de Pasos Fronterizos y su equipo de comunicaciones, lanzó una campaña de difusión para dar a conocer la Ley 17.288 de Monumentos Nacionales, enfocada en el combate del tráfico ilícito de bienes patrimoniales, incluyendo la apropiación indebida, robo, hurto y la exportación o importación ilegal de estos objetos.

La actividad se realizó en el marco de la Mesa de Bienes Patrimoniales de Magallanes, un espacio de trabajo que busca enfrentar esta problemática en los pasos fronterizos de la región y que es impulsada por el Servicio del Patrimonio Cultural (Serpat), con la participación de diversas instituciones, incluida la Delegación Presidencial.

El delegado presidencial de Tierra del Fuego, José Campos Prieto, destacó la importancia de la iniciativa: “Estamos inaugurando una muestra en el complejo San Sebastián con los principales artefactos de nuestra zona, para que la ciudadanía, nacional y extranjera, conozca los bienes que no se deben trasladar ni dentro ni fuera del país. Este es un patrimonio de todos los chilenos y debemos cuidarlo”.

La muestra incluye réplicas de bienes patrimoniales arqueológicos comúnmente extraídos de manera ilegal, como boleadoras, fósiles y puntas de flecha del período prehispánico. Además, se instaló una pantalla que transmite contenido complementario sobre la exposición.

La Ley 17.288 establece mecanismos de protección, conservación y difusión del patrimonio, así como procedimientos para la investigación de delitos relacionados con su tráfico ilegal. El delegado Campos Prieto subrayó que entregar información directa en los pasos fronterizos es clave: “Cuidar el patrimonio es cuidar nuestra historia, nuestra cultura y también parte de lo que impulsa nuestro turismo”.

Las revistas culturales latinoamericanas como patrimonio cultural continental

El Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas (CeDInCI) relanza su portal AméricaLee para celebrar sus diez primeros años, pero ahora como “portal de portales”. Esto significa que además de ofrecer más de 260 colecciones de revistas digitalizadas hasta hoy, proporciona acceso directo a revistas digitalizadas en otros portales.

Por Horacio Tarcus*

América Latina ha sido un continente pródigo en revistas culturales. Las principales obras de la literatura y la ensayística latinoamericana se anticiparon en revistas. Los grandes debates de ideas se libraron en sus páginas. Los manifiestos de las vanguardias encontraron en las revistas sus vehículos privilegiados. Las revistas fueron voceros de grupos literarios y artísticos, de foros teatrales y de cine, de agrupaciones universitarias y gremiales, de agencias periodísticas, de espacios feministas y de activismos por la diversidad sexual. Las revistas político-periodísticas siguieron el pulso, semana a semana o mes a mes, del acontecer de nuestros países. En ocasiones fueron oficialistas, pero las más de las veces fueron críticas, o abiertamente opositoras. A menudo fueron censuradas, otras veces prohibidas y reaparecieron en forma clandestina.

Desde la revista-libro del universo académico hasta los modernos fanzines, el término “revista” engloba un heterogéneo universo de formatos, que puede ir de las módicas 4 páginas a un volumen encuadernado de quinientas, como alcanzó Nosotros en números especiales. Desde el pliego sábana de publicaciones decimonónicas como El Mosquito o Don Quijote, o el formato gigante de Multitud (del chileno Pablo de Rokha) hasta revistas diminutas, casi microscópicas, el género admite también los más diversos tamaños.

Todos estamos de acuerdo en que no ha sido un género pasatista, sino que las revistas —aún las más modestas, o las más alejadas de la “alta cultura”— son parte constitutiva de nuestra cultura. Crecen día a día los estudios sobre las revistas latinoamericanas, pero todavía sabemos poco acerca de su historia, sus directores, sus consejos de redacción, sus formas de autofinanciamiento, sus políticas de difusión y comercialización. Miles de seudónimos, que a menudo esconden los nombres reales de escritores, periodistas e ilustradores, esperan ser descifrados por nuevas investigaciones. Recién estamos estudiando a las revistas como voces colectivas, como voceros de escuelas artísticas o literarias, como agentes culturales, como maquinarias de traducción, como campos de experimentación gráfica y textual, como prácticas de asociación entre texto e imagen, como plataformas de promoción juvenil…

Sin embargo, el acceso a las colecciones de revistas siempre ha sido complejo. En casa, el libro se conserva, la revista se tira. Sobre todo, cuando su formato excede el alto del estante de una biblioteca. En las bibliotecas públicas, se conservan los diarios y las revistas más bien oficiales, de publicación regular. Difícilmente las revistas clandestinas, o semiclandestinas, de vida breve, de formato irregular porque deben imprimirse hoy en una imprenta, mañana en otra, lleguen a la Biblioteca Nacional o a las bibliotecas universitarias. Como es sabido, las revistas antiguas son botín de caza de los grandes coleccionistas privados como objeto preciado para las grandes hemerotecas del primer mundo.

¿Patrimonio público o privado?

El problema del acceso a las colecciones de revistas latinoamericanas se comenzó a plantear hace medio siglo, cuando diversas instituciones culturales de nuestro continente—como el Fondo de Cultura de México, o el Fondo Nacional de las Artes de Argentina— comenzaron a publicar antologías de revistas, catálogos sistemáticos y, sobre todo, ediciones facsimilares. Desde comienzos del siglo XXI, con la revolución informática todavía en curso, el vehículo principal ha pasado a ser los portales digitales de revistas.

De pronto vimos aparecer en la web, por aquí y por allá, ediciones digitales de revistas que siempre quisimos leer y que ahora se nos ofrecían generosamente en la pantalla de nuestra pc o nuestra lap, a costo de un simple click. Además de los sitios más o menos “caseros”, aparecieron los grandes consorcios privados de digitalización documental, como Google Books, Scribd, Brill y Jstor. Algunos de sus sitios permiten visualizar algunos libros o revistas, o descargar algunos documentos, pero en lo fundamental son proyectos privados que ofrecen a las grandes universidades acceso completo a colecciones monumentales de prensa y revistas a cambio de una suscripción anual. Se trata de proyectos colosales, de digitalización documental sistemática, pero de acceso restringido a aquellos que estén en condiciones de pagar la suscripción. En paralelo, han surgido, grandes proyectos que cuentan con respaldos de la UNESCO o la Library of Congress, como la Biblioteca Digital Mundial, y algunas bibliotecas nacionales o universitarias como Internet Archive (una entidad estadounidense sin fines de lucro), Gallica (el sitio de la Biblioteca Nacional de Francia), la Biblioteca Virtual ‘Miguel de Cervantes’ (que lleva adelante la Universidad de Alicante), la Hemeroteca Nacional de España o la Biblioteca Nacional de Brasil.

Uruguay fue pionero en todo el continente con el sitio Anáforas, surgido en el año 2004 como proyecto independiente, mucho antes de contar con el apoyo de la Biblioteca Nacional de su país. En Argentina, la Biblioteca Nacional lanzó tardíamente (en 2014) el sitio Trapalanda, de vida efímera. Como compensación, han surgido hace diez años proyectos independientes como el portal, AHiRA, vinculado a la Universidad de Buenos Aires, circunscripto a las revistas argentinas, y AméricaLee, el portal de revistas latinoamericanas del CeDInCI (Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas). Recientemente se inauguraron el Archivo de revistas culturales de Rosario, por una parte, y el de Córdoba, por otra. Se trata de proyectos complementarios, que ofrecen un panorama muy completo de la cultura revisteril argentina, pero AméricaLee se propuso desde el inicio como una hemeroteca latinoamericana, que excediera las fronteras nacionales y repusiera integralmente el tejido de revistas del continente.

Los portales argentinos ofrecemos acceso gratuito a las colecciones, pero estamos todavía en la etapa del trabajo artesanal, del trabajo a pulmón, sin grandes financiamientos. Buscamos en vano sponsors, pero no queremos introducir publicidad, queremos que el cybernauta lea o descargue sin sobresaltos, sin pop-ups, sin adware…

El relanzamiento de AméricaLee

El Portal del CeDInCI, AméricaLee, surgió hace diez años, bajo mi dirección y la coordinación general de Karina Jannello, bibliotecaria y magister en sociología de la cultura. Tiene como colaboradores a otros investigadores, como Lucas Domínguez Rubio, Vera Carnovale y Laura Fernández Cordero, sin contar con los numerosos colegas que aportan sus colecciones y sus saberes para confeccionar estudios complementarios e índices. Pero para celebrar sus diez primeros años, AméricaLee acaba de relanzar su portal, ahora como “portal de portales”. Esto significa que además de ofrecer más de 260 colecciones de revistas digitalizadas hasta hoy por nuestro equipo, proporciona acceso directo a revistas digitalizadas en otros portales. Consideramos que no tiene sentido superponerse con otros proyectos, sino promover lógicas cooperativas y reenvíos mutuos.

Por ejemplo, la Biblioteca Nacional de España realizó un trabajo excelente de digitalización del clásico magazine ilustrado Caras y Caretas, de modo que si se busca esta revista en nuestro portal, remitirá al sitio web de la BN de España. El Instituto Iberoamericano de Berlín (IAI) digitalizó revistas argentinas como Nosotros o Fray Mocho, de modo que nuestro portal linkea directamente a su portal. También remitimos a las colecciones que ofrece el sitio Anáforas de Montevideo, al Archivo Mariátegui de Perú (donde se puede acceder, por ejemplo, a la mítica Amauta de Lima) o al sitio Rialta con sede en Querétaro (México), que ha digitalizado una importante cantidad de revistas cubanas.

El CeDInCI posee una de las colecciones de revistas más grandes de Latinoamérica. El sistema arroja hoy 13.824 títulos. El problema es que estas colecciones están gestionadas por apenas un puñado de personas. En estos tiempos de ajuste brutal, el equipo de AméricaLee quedó reducido a su mínima expresión. Por falta de recursos, todavía no hemos podido digitalizar siquiera el 1 % de nuestras colecciones. Aún así, gracias a un Proyecto Mecenazgo de la Ciudad de Buenos Aires, nuestro centro consiguió un apoyo de la Fundación Banco Itaú para llevar a cabo la migración del portal a un software nuevo, renovar el diseño y agregar nuevas funcionalidades como el mapa o la línea de tiempo.

En primer lugar, era necesario que los objetos digitales contaran con OCR (reconocimiento óptico de caracteres), de modo de facilitar la búsqueda del lector poniendo en el buscador, por ejemplo, una palabra, un nombre propio, un tema… Un servicio que no pudimos ofrecer en las primeras digitalizaciones. Además, las fichas que contenían la data sobre las revistas —director, subdirector, colaboradores, ciudades de edición y toda una serie de informaciones adicionales— debían responder a los estándares internacionales de estructuración de datos que facilitaran la recuperación de la información”. Ahora basta con poner en el buscar un nombre propio (digamos, Rodolfo Walsh) para que el sistema muestre todas las revistas o periódicos en que Walsh colaboró. Basta poner como tema “contracultura”, para que nos aparezcan con un solo click revistas como Eco contemporáneo o Arte y Rebelión.

En este relanzamiento, el sitio ofrece también un mapa de geolocalización, que permite visualizar las revistas en los países y las ciudades que las prohijaron. Quien está viendo el mapa y hace click, digamos, en Lima, se despliegan los íconos de acceso a las colecciones de revistas nacidas en la capital peruana como AmautaLabor y El zorro de abajo”.

Además, el nuevo sitio ofrece una línea de tiempo, para ubicar las revistas diacrónicamente.

No están todavía todas y cada una de las revistas latinoamericanas. Diez años de trabajo no es nada si consideramos todo lo que tenemos por delante. Pero hemos comenzado. El objetivo es ofrecer acceso a una colección por semana. Esta semana, por ejemplo, terminamos de poner en línea una colección completa del semanario antifascista Argentina Libre, que se editó entre 1940 y 1948 bajo varios nombres y donde escribió casi todo el arco de la intelectualidad argentina, desde César Tiempo a Jorge Romero Brest, desde Borges hasta Roberto Arlt. La semana anterior cargamos, siempre con acceso libre y gratuito, Nuestra Causa (1919-1923), una revista de cultura feminista hasta hoy inhallable en cualquier biblioteca, en la que colaboraron figuras como Alicia Moreau, Elvira Rawson de Dellepiane, Cecilia Grierson y Alfonsina Storni.

Nuestro equipo es pequeño, pero viene demostrado que es capaz de avanzar incluso en tiempos de desprecio por la cultura, en parte por una enorme convicción en su misión y, si se quiere, también por prepotencia de trabajo. El CeDInCI y su portal de revistas AméricaLee son un testimonio vivo de la potencia de nuestra cultura. AméricaLee quiere decir América Latina leyendo, un continente en estado de lectura, en tiempo de ebullición, en situación de producción. Somos una pequeña parte de ese proceso.

Descubren cabezas clavas y más de 200 piezas de la preconquista de América en sitio arqueológico de Amazonas, Perú

Los expertos son parte del Instituto de Investigación de Arqueología y Antropología Kuélap y la Universidad Nacional Toribio Rodríguez de Mendoza (UNTRM).

Nuevo descubrimiento en Amazonas. Expertos del del Instituto de Investigación de Arqueología y Antropología Kuélap (INAAK) encontraron cabezas clavas y más de 200 estructuras tras operaciones en el sitio arqueológico Ollape, ubicado en el distrito de La Jalca, en la provincia de Chachapoyas. Los especialistas pertenecen a la Universidad Nacional Toribio Rodríguez de Mendoza (UNTRM), la cual precisó que dos cabezas claves destacaron de entre todas las piezas.

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Sociedad

05 Ago 2025 | 16:03 h

Descubren cabezas clavas y más de 200 piezas de la preconquista de América en sitio arqueológico de Amazonas

Los expertos son parte del Instituto de Investigación de Arqueología y Antropología Kuélap y la Universidad Nacional Toribio Rodríguez de Mendoza (UNTRM).

Arqueólogos peruanos realizaron trabajos en el sitio arqueológico Ollape. Foto: Gerson Cardoso/LR/Andina

Arqueólogos peruanos realizaron trabajos en el sitio arqueológico Ollape. Foto: Gerson Cardoso/LR/Andina

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Greys Lizarme

Nuevo descubrimiento en Amazonas. Expertos del del Instituto de Investigación de Arqueología y Antropología Kuélap (INAAK) encontraron cabezas clavas y más de 200 estructuras tras operaciones en el sitio arqueológico Ollape, ubicado en el distrito de La Jalca, en la provincia de Chachapoyas. Los especialistas pertenecen a la Universidad Nacional Toribio Rodríguez de Mendoza (UNTRM), la cual precisó que dos cabezas claves destacaron de entre todas las piezas.

Cabe destacar que dichos elementos fueron obtenidos de los escombros de una estructura circular. Los investigadores señalaron que, debido a su orientación y posición, habrían sido colocadas en los exteriores de dicha infraestructura.

Amazonas: más de 200 piezas de la preconquista de América

El proyecto fue avalado por el Laboratorio de Investigación en Geomática de la UNTRM con la disposición de vuelos de dron y levantamiento LiDAR (Light Detection and Ranging). Todo esto con el objetivo de permitir la obtención de planos de alta precisión de la zona arqueológica para, posteriormente, ser inspeccionado por el equipo de arqueólogos del INAAK.

Durante el proceso, se registraron variedades de frisos arquitectónicos, de los cuales destaca uno con diseño en zigzag. El total de estructuras sobrepasa las 200 y pertenecen a la época de la preconquista de América.

Proyecto Arqueológico Xalca Grande en Ollape, Amazonas

El presente proyecto, llamado “Proyecto Arqueológico Xalca Grande”, es seguido por un equipo profesional del INAAK: participan estudiantes de Arqueología y egresados de la UNTRM, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y la Universidad Nacional de Trujillo.

Adicionalmente, dicha iniciativa también fue el resultado de la cooperación entre la Universidad Nacional Toribio Rodríguez de Mendoza de Amazonas y la Municipalidad Distrital de La Jalca.

Museos comunitarios de Bolivia fortalecen su profesionalización desde los territorios

Durante tres jornadas, representantes de repositorios del país participaron en un curso taller con enfoque intercultural y social, que concluyó con una jornada práctica en Chiripa.

Con la participación de representantes de museos comunitarios de varias regiones del país y especialistas internacionales en museología, se llevó a cabo el curso taller Desarrollo de Habilidades museísticas en los museos comunitarios bolivianos, un espacio formativo e intercultural organizado por la Asociación de Museos Comunitarios del Qhapaq Ñan (Asoremuc-QÑ), con el respaldo de la Embajada de los Estados Unidos de América, el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz y el Museo Comunitario Arqueológico de Chiripa. 

El evento se desarrolló entre el 8 y 10 de julio, con dos jornadas en el Museo Tambo Quirquincho de La Paz y una tercera jornada de visita práctica en la comunidad de Chiripa, municipio de Taraco, en el departamento de La Paz. Durante estos días se generó un valioso intercambio de experiencias y conocimientos destinados a fortalecer la gestión, sostenibilidad y el impacto social de los museos comunitarios bolivianos.

CAPACITACIÓN ESPECIALIZADA CON MIRADA INTERCULTURAL

El curso contó con la presencia de destacados profesionales bolivianos y estadounidenses, quienes ofrecieron talleres y conferencias sobre temas clave para el desarrollo de los espacios museísticos desde una perspectiva territorial y con enfoque comunitario.

Se abordaron contenidos sobre gestión cultural, conservación de patrimonio, diseño de experiencias turísticas sostenibles, interacción con visitantes, prevención del tráfico ilícito de bienes culturales, procesos de repatriación y elaboración de productos artesanales.

Entre las ponencias más destacadas se contó con la participación de expertas del Museo Nacional del Indígena Americano (Smithsonian Institution), como Amy Van Allen y la conservadora emérita Emily Kaplan. También estuvo presente Helen Robbins, del Museo Field de Chicago, junto a Juan Carlos Patón Flores, coordinador del proyecto desde Asoremuc-QÑ.

MUSEOS COMUNITARIOS: ESPACIOS VIVOS Y SOSTENIBLES 

Más allá de los aspectos técnicos, el curso apostó por una comprensión profunda del rol de los museos comunitarios como espacios vivos, sostenibles y profundamente vinculados con la identidad de sus pueblos. Se enfatizó en el empoderamiento comunitario, la importancia de construir redes de colaboración entre museos y gobiernos locales, y la revalorización de los saberes ancestrales como patrimonio vivo. 

La jornada final se llevó a cabo en la comunidad de Chiripa, una de las más emblemáticas del altiplano paceño, donde los participantes aplicaron lo aprendido en terreno, y compartieron con los comunarios, autoridades locales y representantes del Museo Comunitario Arqueológico de Chiripa. Esta experiencia cerró con un apthapi comunitario, que simbolizó la reciprocidad y el compromiso colectivo con la defensa y revitalización del patrimonio cultural.

HACIA UNA GESTIÓN CULTURAL QUE NACE DESDE LAS COMUNIDADES

Desde Asoremuc-QÑ se valoró el impacto de esta iniciativa como un paso firme hacia la profesionalización cultural desde las comunidades y para las comunidades. Además de los contenidos y experiencias compartidas, el curso permitió tejer nuevos vínculos humanos y redes colaborativas que enriquecerán el movimiento de museos comunitarios en el país.

“Seguiremos trabajando por nuestros museos comunitarios, por nuestras memorias vivas y por una gestión cultural que nazca desde las comunidades y se proyecte al mundo”, afirmaron los organizadores en el acto de clausura.

Todos los participantes recibieron certificaciones oficiales que avalan su formación en este curso taller, que marca un hito en el fortalecimiento de los espacios culturales de base en Bolivia.

Caral-Supe, Perú la civilización más antigua de América

Perú, país de inmensa riqueza histórica, amplio patrimonio cultural y ejemplo de diversidad y multiculturalidad, albergó en sus tierras a la civilización más antigua de América, la civilización Caral. Así lo han determinado las últimas investigaciones realizadas con carbono 14, que revelan “el establecimiento de esta cultura en Perú hacia el año 3000 antes de Cristo”, tal como asegura la directora del Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe, Ruth Said Solís.

En el informe elaborado por el Proyecto Caral en junio de 2004, y que lleva por título “Las investigaciones en Caral: su significado y trascendencia para el Perú y el mundo”, se detalla y contextualiza el establecimiento de esta civilización en Perú.

“Caral representa a la civilización más antigua de América, desarrollada casi simultáneamente con las de Mesopotamia, Egipto, India y China. Los habitantes del Perú se adelantaron en, por lo menos, 1500 años a los de Mesoamérica, el otro foco civilizatorio de los seis reconocidos mundialmente, y en más de 2500 años a la sociedad que edificó las reconocidas ciudades mayas”, detalla el informe en su parte introductoria. El documento destaca la especificidad de esta civilización al ser capaz de lograr “un avance sin precedentes en completo aislamiento de sus coetáneas de América y del Viejo Mundo”.

La ciudad de Caral se encuentra al inicio del sector medio del valle de Supe, provincia de Barranca, a 182 km al norte de Lima, en el área norcentral del Perú. Es el asentamiento urbano más destacado por su extensión y complejidad arquitectónica de todos los identificados en el Nuevo Continente entre los años 3000 y 2000 A.C.

En esta área norcentral la estructura social tejida por el estado de Supe condujo por varios siglos al accionar de los individuos en los diferentes campos: económico, social y religioso. En el Perú, las formas de organización social y política de las poblaciones de Caral-Supe causaron fuerte impacto en la historia del área; trascendieron el espacio y el tiempo, y sentaron las bases de las estructuras que tendrían los estados políticos en los Andes Centrales.

Informe: “Las investigaciones en Caral”

Los manglares amazónicos de Brasil, ecosistemas vitales en riesgo ante la “ley de la devastación”

A pocos meses de que el país albergue la COP30, una nueva ley amenaza los humedales costeros más grandes del continente

A lo largo de la costa amazónica brasileña, a través de los Estados de Amapá, Pará y Maranhão, se extiende uno de los bosques de manglares más importantes del mundo, el cual a pesar de ser una pieza clave ante el cambio climático y el sustento económico para decenas de miles de familias, se encuentra cada vez más amenazado.

Estos vastos humedales costeros, además de ser una de las barreras naturales más efectivas ante la llegada de huracanes y maremotos, son uno de los ecosistemas de ‘carbono azul’ más poderosos de la Tierra, ya que sus complejos sistemas de raíces son capaces de almacenar emisiones de carbono durante siglos, lo que los hace invaluables en la lucha contra el calentamiento global.

Aunado a su valor ambiental, los manglares sustentan formas de vida integrales. En el norte brasileño, los pescadores tradicionales de cangrejo representan solo una de las muchas comunidades cuyas actividades culturales y económicas están entrelazadas con el ecosistema. En algunos estados, la pesca de manglares representa hasta el 50% de toda la producción pesquera artesanal, gracias a las familias que capturan cangrejos, mariscos, peces y camarones utilizando métodos tradicionales transmitidos de generación en generación.

Sin embargo, este tesoro natural se enfrenta a crecientes amenazas. Históricamente infravalorados económicamente, en los últimos 40 años el 20% de estos bosques tropicales acuáticos se ha perdido en aras del desarrollo urbanístico, reduciendo su cobertura global y dejando a millones de personas más vulnerables a las inundaciones.

Cuando se destruyen los manglares, sus suelos ricos en carbono quedan expuestos al oxígeno, liberando siglos de carbono almacenado a la atmósfera, lo que podría potencialmente contribuir hasta en un 10% del total de las emisiones relacionadas con la deforestación a nivel mundial.

Aunado a estas amenazas, el Congreso Nacional de Brasil, de mayoría conservadora, aprobó recientemente un proyecto de ley que busca flexibilizar las normas de declaración de impacto ambiental, desmontando gran parte de la legislación que Brasil ha construido en las últimas décadas. Este proyecto legislativo llamado la “ley de la devastación” por ecologistas, científicos y defensores de territorio, fue aprobada a unos cuantos meses de que el país reciba el corazón de la Amazonia brasileña la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP30), que pretendía presentar al país como un líder global contra el cambio climático.

Ante esta cumbre climática, científicos y activistas brasileños subrayan que es esencial tomar medidas inmediatas para cumplir los objetivos internacionales de reducción de emisiones de carbono y de conservación de los manglares. El destino de estos ecosistemas será una prueba decisiva para la verdadera voluntad del Gobierno de Brasil de proteger su patrimonio natural y contribuir a la regulación climática global.

¿Cómo proteger el patrimonio frente a desastres? Lecciones tras pérdida de obra de Nemesio Antúnez en Chile

El incendio que destruyó una galería en el centro de Santiago y consumió un mural del reconocido artista chileno evidenció la fragilidad de nuestro arte ante eventos catastróficos. Académicas y expertos UC analizan cómo repensar esta temática desde la planificación urbana y fortalecer el vínculo comunitario para proteger estos espacios.

Cuando pensamos en desastres naturales, quizás se nos viene a la mente la destrucción de grandes espacios de viviendas, oficinas o incluso, espacios de cultura, como han sido los recientes incendios en edificios antiguos de Santiago. Sin embargo, el patrimonio y el arte no es lo primero que recordamos, ni tampoco que queda en resguardo ante estos eventos.

Para Macarena Ibarra, académica del Instituto de Estudios Urbanos UC y directora del Núcleo Milenio Patrimonios (NUPATS), si bien existe legalmente un resguardo del patrimonio en estos eventos con la ley de Monumentos Nacionales, N.º 17.288, estos edificios, cuadros, esculturas y otras obras de arte, no pueden depender exclusivamente de esto, ya que no incluye su gestión. “Hoy, el verdadero desafío es resignificar estos espacios y activar su uso. Un bien patrimonial sin uso social está más expuesto a la vulnerabilidad”, afirma.

Esto resuena especialmente con el reciente incendio que afectó la galería del centro de Santiago que albergaba el excine Mayo, y que no sólo destruyó su infraestructura, sino que también se llevó consigo la obra “Terremoto” de Nemesio Antúnez, pintada en 1958 y declarada Monumento Histórico desde 2011. No obstante, a pesar de este estatus, el mural estuvo cubierto por más de 30 años por afiches de películas XXX y nunca logró ser restaurado tras el cierre de las salas de cine en 2019. Actualmente, solamente compartía espacio con una bodega clandestina de productos que se vendían en las tiendas al exterior del edificio.

Según Sebastián Riffo, artista e investigador de CIGIDEN, “los inmuebles declarados Monumento Histórico deben ser conservados por sus propietarios, quienes no pueden modificarlos ni destruirlos sin autorización del Consejo de Monumentos Nacionales (CMN). Esta institución incluso puede solicitar su expropiación si se considera necesario para su preservación. Además, los planes reguladores pueden definir zonas de conservación histórica, y existen instrumentos de financiamiento público y privado –como el FNDR, FONDART o la Ley de Donaciones Culturales– que buscan fomentar la puesta en valor del patrimonio”.

No obstante, estas herramientas no se activan automáticamente. “Requieren de una voluntad activa por parte de quienes promueven el resguardo, y dependen en gran medida de la capacidad de generar alianzas, sensibilización pública y presión social o política frente a las amenazas que enfrentan estos bienes”, aclara. 

Compromiso transversal

Este es un punto que replica Lake Sagaris, doctora en planificación urbana e investigadora del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable (CEDEUS). Según la experta, hubo un momento en que el patrimonio era básicamente las mansiones, las iglesias, las catedrales, y eran vistos como una propiedad muy puntual. “Pero no pueden tratarse como piezas aisladas. Son anclas de zonas completas, expresiones de sistemas de vida. Deben protegerse junto con su entorno inmediato, incorporando escalas de transición y movilidad sostenible”, señala.

Además del resguardo material, la protección del patrimonio implica un compromiso cotidiano y comunitario. “Muchos espacios han sido preservados no por el Estado, sino por vecinos que los cuidan, los resignifican y los activan”, agrega Ibarra. 

El resguardo del patrimonio y el fomento de las artes también trae beneficios a la ciudad, según Riffo, “como la revitalización de los barrios, además, permite fortalecer la identidad local, promover el orgullo comunitario y favorecer la cohesión social. Ejemplos como Artistas Yungay en Santiago Centro, el Museo a Cielo Abierto en San Miguel o las intervenciones de mosaicos en el Metro de Puente Alto muestran cómo estas iniciativas pueden activar el sentido de pertenencia y generar vínculos significativos entre comunidad, arte y espacio público”. 

Por su parte, Sagaris señala que “pensar el patrimonio y el arte no como añadidos decorativos, sino como parte estructural del diseño de nuestras ciudades, es una tarea pendiente, pero fundamental para construir entornos más justos, inclusivos y con memoria”. 

Y lamentablemente, un incendio como el del mural “Terremoto”, nos recuerda la importancia de cuidar estos espacios patrimoniales “como la zona León 13 en Bellavista, William Noon ahí en Manuel Montt con Eliodoro Yáñez y tantas otras que son igual o más importantes para la memoria urbana de Santiago y Chile”, comenta para cerrar Sagaris.

“Pensar el patrimonio y el arte no como añadidos decorativos, sino como parte estructural del diseño de nuestras ciudades, es una tarea pendiente, pero fundamental para construir entornos más justos, inclusivos y con memoria” – Lake Sagaris, investigadora de CEDEUS.

Vestigios indígenas: un patrimonio para conocer y proteger en Argentina

Hasta el momento de la reglamentación de la Ley 6801 en el año 2001, las cuestiones del Patrimonio Cultural y Natural local quedaban en manos de profesionales de la UNSJ al amparo de la Ley 3511 del año 1966 y derogada con la aparición del citado nuevo instrumento legal. Fue en 1997 cuando el entonces diputado, Águedo Herrero, redactó una prolija norma sobre protección del Patrimonio Cultural y Natural de San Juan acorde a los nuevos tiempos, contando con el apoyo del también diputado Dr. Humberto Lirussi. Esa ley recién logró reglamentarse casi cinco años después en la entonces Subsecretaría de Cultura y Turismo de la Provincia (hoy ministerio de Turismo, Cultura y Deportes) y se aplicó inmediatamente.

Una de las primeras exigencias de la reglamentación era la constitución del Consejo de Patrimonio de la Provincia lo que sucedió en ese mismo año 2001. Eran tiempos en que en todo el país se hablaba de saqueo al patrimonio según denuncias que ya recibía la Convención de la UNESCO sobre protección del Patrimonio Cultural y Natural surgida en el año 1972.

Por otra parte, se conocía también que entre Argentina y Chile se producía tráfico ilícito desde el Este al Oeste y viceversa, sobre todo por parte de huaqueros.

Hoy esos ilícitos han desaparecido, o por lo menos se sabe que el control de las fronteras y aeropuertos es muy riguroso por parte de la Policía Federal Argentina. Más aún cuando la Ley 6801 fue mejorada en el nuevo Digesto Jurídico aprobado por la Cámara de Diputados de la provincia por la ley marco 8277, del 20 de julio de 2012, y la 411-F que sustituyó parcialmente a la 6801 enfocándose “en la declaración específica de ciertos bienes como parte de este patrimonio Cultural y Natural de la provincia’.

-Patrimonio Cultural y natural de San Juan
Por todo ello, es momento de descubrir con más intensidad el patrimonio cultural y natural a lo largo y ancho de San Juan. Como por ejemplo el Canal del Indio, conocido también como el Canal Matriz o Canal Indígena, ubicado en la zona de las Higueritas hasta las Sierras Azules, en el departamento Zonda.

Construido por la Comunidad Huarpe, con una longitud de unos 8 kilómetros, es un sistema de riego prehispánico que data del año 800 d.C., considerado “el sistema de riego más antiguo y mejor conservado del país”, y declarado Patrimonio Histórico Provincial.

-Yacimiento Arqueológico de Angualasto, Iglesia
Otro sitio destacado es el Yacimiento Arqueológico de Angualasto, ubicado al norte de la localidad del mismo nombre, en el departamento Iglesia, con evidencias arqueológicas tales como ruinas de viviendas de distinto tipo, corrales, restos de infraestructura hidráulica y tumbas de diferentes grupos étnicos prehispánicos y no incaicos de carácter agropecuario que ocuparon la región septentrional de la provincia de San Juan entre los años d.C. 50 y 1460.

Se sabe también por un informe oficial que “en ese lugar se hallaron asimismo evidencias arqueológicas, muebles, como piezas textiles, alfarería, entre otras, que fueron recuperadas en el marco de diversas campañas de campo realizadas desde el año 1978 bajo la dirección del recordado arqueólogo, profesor Mariano Gambier y que se custodian, precisamente, en el Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Museo “Prof. Mariano Gambier” del Complejo Cultural “La Superiora”, Rawson. También fue declarado “Bien Integrante del Patrimonio Natural y Cultural de la Provincia”, como “Monumento Histórico, Sitio Histórico y Sitio Arqueológico”.

-Baldes del Rosario en Valle Fértil
Otro espacio cultural digno de conocer es “Baldes del Rosario”, situado a 45 km al noroeste de Villa San Agustín, Valle Fértil, sobre ruta provincial 510 y declarado “Sitio Histórico” y “Bien Integrante del Patrimonio Cultural provincial”.

Se trata de “un núcleo de muy escasa población y con características sobre todo rural”.

Los informes oficiales indican que “las actividades económicas son la cría de ganado caprino y la agricultura de tipo tradicional con la implantación de cultivos estacionales que en situación habitual es para autoconsumo”.

Todos los meses de marzo se realiza allí el Festival Departamental del Queso y el Quesillo. Pero también destaca por ser un punto de tránsito hacia Parque Provincial Ischigualasto, Patrimonio de la Humanidad.

-Paso del Lámar, Jáchal
Mientras tanto en Jáchal con numerosos lugares históricos para conocer, podemos descubrir el “Paso del Lámar”, sitio arqueológico ubicado en la margen izquierda del río Bermejo, también conocido como río Vinchina. Allí se conservan “vestigios arqueológicos que datan de antes y durante la dominación incaica, incluyendo grandes áreas de cultivo irrigadas para el ganado”. Ya es un “Bien Integrante del Patrimonio Cultural de la provincia” y al costado del Río Bermejo, “se encuentran los restos de la llamada “Ciudad Perdida”.

Finalmente, subrayar que desde la dirección de Patrimonio Cultural de la Provincia, a cargo de la profesora Gladys González, se viene realizando una rigurosa tarea de inspección y conservación de la riqueza patrimonial que conforma la identidad y la memoria de San Juan.

Por Luis Eduardo Meglioli
Periodista
Fuentes: Archivo Histórico de San Juan; sisanjuan.gob.arInfovallefertil.com