La embarcación es una de las más destacadas de la época, no tanto por su trágico final, sino por las riquezas que transportaba en el momento de su hundimiento.
Construido a finales del siglo XVII para transportar las riquezas de América hacia España, el galeón San José continúa siendo noticia cuatrocientos años más tarde. O más bien, su pecio: porque un día de 1708, tras varios años de exitosa actividad, zarpó desde Portobelo (Panamá) y nunca pudo llegar a su destino, Cartagena de Indias. En el trayecto, fue asaltado por los corsarios del capitán británico Charles Wager, en lo que se conoce como la Batalla de Barú.
Historias como esta son comunes en el Caribe, donde el Ministerio de Cultura español ubica alrededor de 681 naufragios. Sin embargo, el San José es uno de los más destacados no tanto por su trágico final, sino por las riquezas que transportaba en el momento de su hundimiento: la razón por la que había atracado en Panamá era para recoger un gran botín valorado en 20.000 millones de dólares que debía ser entregada al rey Felipe V. Esto lo convirtió, definitivamente, en una leyenda.
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No fue hasta el año 2015 cuando unas imágenes de la Armada colombiana detectaron al famoso galeón, a 600 metros de profundidad y a unas cuantas millas náuticas de la costa cartagenera. Y ahora, tras años evaluando su recuperación y propiedad, el Instituto Colombiano de Antropología e Historia ha vivido “un día histórico para la investigación científica”, celebran: un equipo ha recuperado cinco objetos arqueológicos del naufragio.
Un hallazgo histórico en Colombia
El descubrimiento se enmarca en el proyecto ‘Hacia el corazón del galeón San José’, cuya primera fase consistió en comprender, a través de métodos no invasivos, los restos de la embarcación en el fondo del mar, además de asegurar que el pecio no haya sufrido “alteraciones antrópicas”, señala la institución. Por su parte, la segunda etapa de la investigación ha consistido en recolectar y analizar directamente algunos objetos, para más tarde responder a los interrogantes relacionados con su procedencia, su cronología o su tecnología de producción.
Las piezas recuperadas son cinco: un cañón, una taza de porcelana y tres macuquinas (monedas), dos fragmentos de porcelana y restos de sedimento vinculados a estos objetos. Estos abren “la posibilidad de que la ciudadanía pueda aproximarse, a través del testimonio material, a la historia del galeón San José”, dice Alhena Caicedo Fernández, directora del Instituto Colombiano de Antropología e Historia.
Un galeón legendario en aguas colombianas
De acuerdo con el comunicado, esta es la primera investigación articulada entre el sector de la cultura y el sector de la defensa para proteger el patrimonio cultural sumergido en Colombia. Ahora, los objetos extraídos del fondo del Caribe viajarán hasta el laboratorio de Patrimonio Cultural Sumergido en el Centro de Investigaciones Oceanográficas e Hidrográficas (CIOH) para su análisis y conservación. Y con respecto al resto del pecio, el proyecto continuará trabajando en su recuperación, al mismo tiempo que reconstruyendo el momento exacto de su hundimiento.
El hito ha tenido lugar, por otro lado, en un contexto convulso para el galeón: desde su localización en 2015, Colombia reclama su soberanía por encontrarse en aguas colombianas, mientras que España insiste en aplicar la Convención de la UNESCO sobre Patrimonio Cultural Subacuático, debido a que fue un buque de guerra español. A la disputa entró también Estados Unidos, concretamente la empresa Sea Search Armada, que asegura haber financiado una expedición en 1981 y entregado posteriormente las coordenadas al gobierno colombiano.
Arqueólogos peruanos descubrieron en el complejo de Chankillo, ubicado en el departamento de Áncash (norte), una estructura con función astronómica 1.000 años más antigua que el famoso observatorio solar del centro astronómico, construido alrededor del 250 a.C. y considerado el más antiguo de América.
“Hay estructuras que aparentemente han tenido una función astronómica mucho más antigua que Chankillo. Tienen una orientación astronómica y muestran técnicas constructivas distintas, con piedra, barro y adobes”, dijo el arqueólogo Iván Ghezzi, director de la Unidad Ejecutora 010 Chankillo, a la agencia estatal Andina.
Según Ghezzi, el hallazgo consiste en edificaciones que evidencian una tradición más extensa de observación de los fenómenos celestes, lo que podría transformar la comprensión del desarrollo astronómico en el Perú prehispánico.
El arqueólogo señaló que las excavaciones realizadas entre abril y noviembre revelaron que Chankillo no sólo registraba los movimientos solares mediante sus conocidas Trece Torres, sino también fenómenos lunares.
El grupo de arqueólogos, que recibe el apoyo del Ministerio de Cultura, también halló un corredor ubicado mirando hacia el oeste, hacia el llamado templo fortificado, una fortificación de 300 metros de largo, alineado con la Luna.
“Ahora tenemos una interpretación más rica de Chankillo como un lugar de observaciones solares y lunares”, dijo Ghezzi.
En la zona de acceso al observatorio los arqueólogos también hallaron una gran vasija ceremonial de más de un metro de altura, rota como parte de un ritual.
La vasija, perteneciente al estilo Patazca, cultura desarrollada en el sur de Perú entre el 600 a.C. y 200 d.C., tiene una base globular decorada con motivos escalonados propios de la arquitectura del sitio y presenta figuras de guerreros en posición de combate, modeladas en arcilla.
Ghezzi señaló las figurinas aparecen en pares, lo que sugiere duelos rituales.
Agregó que el proceso completo de exploración del complejo arqueoastronómico de Chankillo podría completarse en cinco o seis años, mientras que un primer sector turístico del complejo abriría al público en dos o tres años.
Se dio a conocer los finalistas latinoamericanos al Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco. En total son diez países de Latinoamérica los que figuran entre la lista de finalistas, cuyos resultados se conocerán en diciembre. Entre ellos se destaca Paraguay, que compite con el Arte Ñai’upo, una cerámica ancestral que representa un legado técnico, simbólico y comunitario profundamente arraigado en la identidad cultural del país. El Arte Ñai’upo está inscrito en la categoría de artesanía, pone en valor un conocimiento transmitido por generaciones, que combina tradición, espiritualidad y el papel fundamental de las mujeres alfareras en la preservación de prácticas milenarias.
Candidatos. La lista latinoamericana la integran El Salvador (La Hermandad de las Flores y las Palmas), Bolivia (Festividad de la Virgen de Guadalupe), Chile (Circo de tradición familiar), Panamá (procesos constructivos de la casa de quincha y junta de embarre/embarra).
También se encuentran Perú (Sarawja aymara), Cuba (la práctica del son cubano, corrección aplicada), México (representación de la Pasión de Cristo en Iztapalapa), Venezuela (el Joropo) y Argentina (el Cuarteto cordobés).
l Patrimonio Cultural Inmaterial abarca tradiciones orales, artes escénicas, rituales, festivales y saberes transmitidos de generación en generación. La Unesco busca proteger estas expresiones para fortalecer la identidad de las comunidades y promover la diversidad cultural. Las decisiones finales se anunciarán tras la vigésima sesión del Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, del 8 al 13 de diciembre, en Nueva Delhi, India, causando una gran expectativa del pueblo guaraní.
Viceministro Félix Denegri participó en la ceremonia de entrega de bienes culturales en la ciudad de BerlínViceministro Félix Denegri participó en la ceremonia de entrega de bienes culturales en la ciudad de Berlín
En la sede de la Embajada del Perú en Alemania se realizó la ceremonia de entrega de bienes culturales recuperados por las misiones diplomáticas del Perú en dicho país europeo, la cual fue presidida por el viceministro de Relaciones Exteriores, embajador Félix Denegri Boza.
Se trata de doscientas sesenta y dos (262) piezas culturales peruanas pertenecientes al Patrimonio Cultural de la Nación que fueron entregadas a la Embajada del Perú y a los Consulados Generales en Hamburgo, Frankfurt y Múnich, lo cual proyecta una visión de respeto por la cultura y el patrimonio.
El vicecanciller Denegri Boza manifestó que “la recuperación de bienes culturales contribuye a reforzar nuestra herencia cultural ancestral y milenaria”.
En esa línea, instó a la embajada y a los consulados a seguir adelante con esta crucial labor de recuperación y concientización de devolución del patrimonio cultural del Perú, ya que enriquece nuestra comprensión de la historia y contribuye a fortalecer la imagen del Perú en el escenario internacional.
Colaboración cultural
A su turno, el embajador del Perú en Alemania, Augusto Arzubiaga, manifestó que este trabajo se realiza en estrecho diálogo con el Ministerio Federal de Asuntos Exteriores alemán, así como con casas de subasta y personas naturales.
Las piezas recuperadas pertenecen a diferentes estilos y culturas prehispánicas como Moche, Chancay, Chimú, Nasca, Inca, Wari, Chavín, Chincha, Ica, Paracas, Virú, Huaura, Chuquibamba, Chiribaya y Collagua.
En su mayoría, “los bienes son objetos de textilería (paños, cintas, bolsas, bandas, fragmentos de textiles) y de cerámica escultórica (tazas, cántaros, botellas, platos, jarras y cuencos)”, detalló el Ministerio de Relaciones Exteriores en una nota de prensa.
También hay objetos variados como husos de madera, collares de cuentas, puntas de proyectil y conopas.
Tras un intenso trabajo científico en la alta puna, el Estado chileno ha dado un paso histórico al proteger diez salares y lagunas de Atacama. Estos ecosistemas, laboratorios naturales con vida única, desde microorganismos hasta flamencos, recibirán la máxima protección legal, valorando su biodiversidad por sobre la riqueza mineral.
Cuesta imaginarse que en nuestro planeta existan lugares donde muy pocas veces ha estado un ser humano. Llegar a lagunas tan inhóspitas como la Laguna Escondida en la Región de Atacama es un privilegio. Enfrentarse a la altura, al cansancio, al frío y calor, al esfuerzo físico y a la belleza sin parangón es algo inolvidable.
Mirar sus aguas bajo el microscopio, ver que la vida se concentra en apenas una pequeña laguna de lo que fue una gran cuenca, es una maravilla. Darse cuenta de que hay especies de invertebrados que no han sido descritas, que la vida florece y que las aves habitan y se reproducen en estas lagunas casi inaccesibles para las personas. Asombrarse por los estromatolitos fósiles que hay en las orillas, escuchar que el desierto habla, que el Altiplano y majestuosidad prevalece a pesar de todo.
El día Lunes 17 de noviembre, el Consejo de Ministros para la Sustentabilidad y Cambio Climático, aprobó por unanimidad la creación de 6 nuevas áreas protegidas de salares en el marco de la Estrategia Nacional del Litio en la región de Atacama. Este era uno de los últimos pasos para concretar la protección de los primeros 10 salares y lagunas incluidos en la Red de Salares Protegidos en el marco de la Estrategia Nacional del Litio.
Las áreas que se crearán incluyen ecosistemas únicos, poco explorados, con alta biodiversidad y con condiciones geoquímicas irrepetibles. Estas áreas serán: 1) Parque Nacional Salar de Gorbea, 2) Parque Nacional Salar de Las Parinas, 3) Reserva Nacional Salar de Pedernales, 4) Parque Nacional de Las Lagunas Bravas, 5) Reserva de Región Virgen Las Pisacas y 6) Reserva de Región Virgen Lagunas Collas. Los salares y lagunas protegidos son diez: salar de Pedernales, salar de La Laguna, salar de Gorbea, salar Las Parinas, laguna de Las Parinas y Redonda, lagunas Bravas, salar del Jilguero, laguna del Bayo, salar de Eulogio y laguna Escondida.
Es la primera vez que se crean dos reservas de Región Virgen en el país, la cual es la máxima categoría de protección en la Ley 21.600 que crea el Servicio de Biodiversidad y Áreas Silvestres Protegidas. Estos ecosistemas están aislados geográficamente y han conservado características únicas de las lagunas y salares altoandinos, sin intervención humana. Un patrimonio natural que debemos proteger para las futuras generaciones.
Cuando llegamos al Salar de Eulogio, ya empezaba a correr el viento, porque en la puna de la región de Atacama el clima es impredecible. Sus orillas intactas, el agua brillante, las algas y cianobacterias haciendo fotosíntesis, recreando los procesos de la Tierra antigua, ahí a más de 4500 metros sobre el nivel del mar, cerca de la frontera de Argentina, donde alguien diría “donde el diablo perdió el poncho”. Sentir el viento en la cara, pero también dentro del cuerpo, levitando de alegría por haber llegado al destino. Sentirse cerca del ocaso y también de la felicidad.
Éramos especialistas de distintas áreas describiendo por primera vez ecosistemas que solo aparecían en los mapas e imágenes satelitales. Ahí estaba el herbazal altoandino, los bofedales fosforescentes, las diatomeas como protagonistas de las aguas salobres, las nobles lagartijas Liolaemus tomando sol, las parinas, el chorlo de la puna, el minero grande, el chirigue cordillerano y tantas otras especies de aves cantoras. Ahí estaban los tardígrados haciendo gala de su resistencia a toda prueba. Las elegantes vicuñas miraban a lo lejos. Todas las especies en la calma y guarida que el Altiplano otorga.
Durante el año 2024 y 2025 trabajamos intensamente para generar los informes científicos base para la creación de las áreas protegidas gracias a un convenio entre la Universidad de Antofagasta y el Ministerio del Medio Ambiente. CONAF fue clave para acceder a algunos sitios y para realizar los informes técnicos justificatorios de las nuevas áreas protegidas.
La protección de salares es un imperativo en tiempos de cambios globales y amenazas a la biodiversidad. El norte de Chile es el lugar con menor superficie de áreas protegidas del país, por lo que estas seis nuevas áreas lograrán incrementar dicho número. Es un comienzo, esperemos que prontamente se aprueben otras áreas propuestas en las regiones de Atacama y Antofagasta.
La vinculación entre las universidades y el Estado es fundamental para empujar importantes políticas públicas como la preservación de salares y lagunas altoandinas. Se genera nuevo conocimiento el cual es información pública y permite tomar mejores decisiones, pero a la vez, es la base para entender el funcionamiento de estos ecosistemas tan particulares.
Hace más de 30 años, una expedición compuesta por los investigadores Francois Risarcher, Hugo Alonso y Carlos Salazar, mandatada por la Dirección General de Aguas, logró visitar 52 salares y lagunas del Altiplano describiendo las características hidrogeológicas de estos lugares. En sus informes los autores relatan las dificultades para llegar a muchos de estos sitios, logrando describir por primera vez la composición química de sus aguas. Este trabajo ha sido pivotal para todos quienes estudiamos salares, porque la ciencia se construye de forma colectiva, donde el conocimiento se disemina y genera nuevas preguntas que permiten ampliar nuestro entendimiento y posibles efectos del cambio climático y acción humana.
El salar de Pedernales tiene estructuras microbianas en sus orillas que asemejan a conos moldeados por el viento y el agua, un espejo de la vida primitiva, un llamado de atención a preservar el paisaje que es también naturaleza. En la laguna de las Parinas, las aves se recargan de energía y alimento para seguir su viaje al sur, una parada necesaria para seguir recorriendo largas distancias. El salar de Gorbea surge como una excepción planetaria, con lagunas y sales teñidas de azufre, lo cual genera que sus aguas tengan pH ácido. Vivir en el ácido, con agua salada, con frío en la noche y calor en el día y bajo la radiación solar más alta del planeta al mismo tiempo. La vida en los salares es sorprendente y nos desafía a seguir estudiándola.
El hito de creación de la Red de Salares Protegidos es histórico. Nunca se había realizado un esfuerzo de esta magnitud en el norte de Chile para preservar salares. Si bien es cierto, faltan varios ecosistemas de alta relevancia ecológica por incorporar a esta red, este es un buen comienzo ya que los estándares utilizados y los objetos de protección definidos se hicieron en base a la nueva Ley 21.900 e incluyen, por ejemplo, una inédita línea de base de microorganismos e invertebrados acuáticos, lo cual es una manera de proteger todas las formas de vida.
Probablemente los antiguos habitantes de la puna recorrieron estas planicies, maravillándose igual que nosotros, de la belleza y tranquilidad que otorga el aislamiento geográfico. Hay mucho que descubrir y apreciar aún. Pareciera ser que estamos recién descubriendo un nuevo universo natural para Chile donde el agua salobre invita a la vida, invita a resistir las adversidades de lo extremo, a desarrollar nuevas formas de vivir.
Ha sido una gran satisfacción para nuestro grupo de trabajo y colaboradores haber contribuido a esta hazaña que contó con un esfuerzo enorme a nivel interministerial, incluyendo la participación de las comunidades locales e indígenas. En un planeta en crisis y una sociedad basada en el consumo, proteger ecosistemas pareciera ir contra la corriente, pero es lo que hay que hacer para garantizar futuros habitables.
Los salares comienzan a ser valorados más allá de sus riquezas minerales, los salares son ecosistemas y laboratorios naturales que albergan especies únicas altamente adaptadas a las difíciles condiciones ambientales del Altiplano. Además, guardan la memoria de la vida andina y del legado cultural de los pueblos ancestrales.
Diez países de Latinoamérica figuran entre los finalistas para la inscripción de sus tradiciones culturales en las listas de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco, que se decidirán el mes próximo, informó este lunes la Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
Entre las 68 candidaturas de 78 países destacan El Salvador, que participa por primera vez, propone La Hermandad de las Flores y las Palmas (religiosa); Bolivia, la Festividad de la Virgen de Guadalupe, patrona de Sucre (fiesta); Chile, el Circo de tradición familiar (artes escénicas), y Panamá, con los procesos constructivos de la casa de quincha y la junta de embarre/embarra (arquitectura tradicional).
También destacan Paraguay, con el Arte Ñai’ũpo, cerámica ancestral (artesanía); Perú, con Sarawja, música y danza aymara de Moquegua (música y danza); Cuba, con la práctica del hijo cubano (música); México, con la representación de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo en Iztapalapa (teatro y ritual); Venezuela, con el Joropo (música y danza), y Argentina,con el Cuarteto, música y danza de Córdoba (música y danza).
El Patrimonio Cultural Inmaterial incluye tradiciones orales, artes escénicas, rituales, festivales y conocimientos ancestrales transmitidos de generación en generación que la Unesco busca proteger, promover la diversidad cultural y fortalecer la identidad de las comunidades.
Los resultados de las candidaturas se anunciarán tras la deliberación del Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, que celebra su vigésima sesión del 8 al 13 de diciembre en Nueva Delhi, India. EFE
Se localizó en el Área Natural Protegida Estatal Estero El Soldad, México.
En caso de que visitantes detecten evidencias funerarias de antiguos ocupantes, se les invita a informar de inmediato a las autoridades del ANP.
Un equipo de arqueología de la representación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Sonora, llevó a cabo, en fechas recientes, el registro y la recuperación de un entierro prehispánico, posiblemente de entre 800-1300 d.C., localizado en el Área Natural Protegida Estatal Estero El Soldado, ubicada a 20 kilómetros de la ciudad de Guaymas.
El entierro corresponde a un individuo femenino que originalmente habría sido sepultado a una profundidad superior a un metro y medio; sin embargo, los procesos marinos y erosivos recientes han dejado expuestos sus restos. Su análisis permitirá profundizar en el conocimiento sobre los grupos humanos que habitaban y aprovechaban los recursos del estero en el pasado.
Esta labor forma parte de la colaboración entre el Centro INAH Sonora y la Comisión de Ecología y Desarrollo Sustentable del Estado, con el objetivo de fortalecer la protección jurídica de la reserva. Dichos esfuerzos buscan resguardar tanto el patrimonio natural como el arqueológico del área.
Dentro de estas acciones, se actualizan las poligonales de protección de los sitios arqueológicos del Estero El Soldado, a fin de definir estrategias para su conservación, protección e investigación, garantizando la preservación de estos espacios de relevancia histórica y cultural.
Asimismo, en el marco de estas actividades, se recuperaron evidencias relacionadas con prácticas funerarias de los antiguos habitantes, pertenecientes a la tradición arqueológica Costa Central. Estos grupos aprovechaban los recursos del estero para establecer campamentos temporales.
La principal evidencia de su presencia son las toneladas de moluscos recolectados y consumidos durante siglos, lo que dio lugar a la formación de extensos montículos en el perímetro del manglar. Estas acumulaciones, denominadas concheros, están asociados a herramientas líticas y ceniza, resultado de fogones utilizados para la preparación de alimentos y generación de calor.
Se invita a las y los visitantes del Estero El Soldado a que, en caso de detectar evidencias funerarias de antiguos ocupantes, informen de inmediato a las autoridades del Área Natural Protegida. De esta manera, se podrán implementar acciones de rescate que contribuyan al avance del estudio de la zona y a la conservación de estos nichos naturales y culturales.
La titular de la Secretaría de Cultura federal, Claudia Curiel de Icaza, hizo un llamado a detener la venta ilegal de 18 piezas arqueológicas del país anunciadas en la subasta Auction 105 Africa, Asia, Oceania, Pre-Columbian Art Antiquities, organizada por Zemanek-Münters, la cual está programada para el 15 de noviembre de 2025 en Würzburg, Alemania.
En un comunicado, Curiel expresó que “el patrimonio arqueológico de México es un testimonio vivo de la grandeza de las civilizaciones que nos antecedieron” y su venta “atenta contra la memoria de los pueblos”.
Explicó que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) realizó un dictamen en materia de arqueología, a partir del catálogo de la subasta, y determinó que 18 de los objetos anunciados constituyen bienes arqueológicos e históricos, que forman parte del patrimonio cultural de la nación mexicana, conforme a lo dispuesto en la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos.
La secretaria de Cultura enfatizó que esos bienes son propiedad de la nación y su exportación está prohibida, “por lo que su presencia fuera del territorio nacional deriva de una extracción ilícita”.
Exhortó a los organizadores a “detener de inmediato el ofrecimiento y venta de las piezas señaladas”, ya que dichos objetos “constituyen testimonios únicos de las culturas ancestrales de México y de la historia nacional, vestigios que encarnan la memoria viva de los pueblos originarios”.
Curiel informó que se iniciaron los procedimientos jurisdiccionales correspondientes ante las autoridades competentes, con el propósito de qué las piezas sean repatriadas a territorio mexicano, a través de los canales diplomáticos en estricto apego al derecho internacional y a la defensa del patrimonio cultural.
“El gobierno de México reitera su compromiso con la protección y salvaguarda del patrimonio cultural, así como con la lucha contra el tráfico ilícito de bienes culturales, incumplimiento de la legislación nacional y de los tratados internacionales en la materia”, señaló Claudia Curiel.
En el documento, se hizo un llamado a reflexionar sobre las implicaciones éticas y morales de comercializar bienes culturales, expoliados, lo cual contribuye al despojo cultural y atenta contra la memoria de los pueblos.
Autoridades, investigadores y representantes de la Fundación Monte Verde y la Universidad Austral de Chile (UACh), Sede Puerto Montt, se reunieron en el sitio arqueológico para impulsar su postulación y fortalecer la colaboración científica, educativa y patrimonial.
En el marco de la visita de la Subsecretaria del Patrimonio Cultural, Carolina Pérez Dattari, se realizó un encuentro en el Sitio Arqueológico Monte Verde, organizado por la Fundación Monte Verde en colaboración con la Universidad Austral de Chile, Sede Puerto Montt. Esta actividad se enmarca en el proyecto “Ruta Estratégica para la Nominación de Monte Verde como Sitio de Patrimonio Mundial”, impulsado por la Fundación Monte Verde, y financiado por el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural a través del Fondo Subsidios de Patrimonio Mundial, Convocatoria 2025. (Galería de fotos).
Con más de 14.500 años de historia, Monte Verde ha transformado la comprensión del poblamiento temprano de América y consolidado a Chile como referente arqueológico. Reconocido por su Valor Universal Excepcional e incluido en la Lista Tentativa de la UNESCO desde 2004, su nominación oficial reforzará su protección, difundirá su valor científico y educativo, y lo proyectará como un patrimonio vivo, justo antes del 50° aniversario de su descubrimiento (1976–2026).
La Subsecretaria Carolina Pérez Dattari valoró la importancia histórica y social del sitio: “Es un lugar que nos habla de la historia de la humanidad y del planeta. Nos permite comprender cómo vivieron los primeros pobladores de América y nos recuerda la importancia de la arqueología para entendernos como comunidad y aprender de la ciencia. Trabajar intersectorialmente, desde el Estado central y regional, junto con el gobierno regional y el municipio, nos permite poner en valor este sitio y su relevancia cultural y científica”.
La vicerrectora de la Sede Puerto Montt UACh, Dra. Sylvia Soto Alvarado, destacó la contribución de la universidad: “Nuestra participación se centra en la investigación, la docencia y la divulgación. Como universidad, colaborar con la Fundación Monte Verde nos permite proyectar nuestro trabajo científico internacionalmente y vincularlo con la comunidad local. Además, refuerza nuestro rol en la conservación del patrimonio y en la formación de nuevas generaciones de arqueólogos y profesionales comprometidos con el desarrollo cultural del país”.
El arqueólogo Dr. Tom Dillehay, presidente de la Fundación Monte Verde, líder de las investigaciones en el sitio y Doctor Honoris Causa de la Universidad, explicó la importancia de integrar todos los componentes del sitio: “El lugar tiene tres componentes esenciales: el propio sitio, la colección de artefactos y los documentos científicos generados por nuestro equipo interdisciplinario. La universidad y un museo son fundamentales para integrar estos elementos y asegurar su preservación y estudio. Esta combinación permite que la investigación continúe proyectándose internacionalmente y que el conocimiento generado beneficie tanto a la ciencia como a la comunidad”.
La Seremi de las Culturas, Ana María Santos, valoró la colaboración interinstitucional y la gobernanza del sitio: “Es fundamental unir esfuerzos públicos y privados para que el sitio se convierta en Patrimonio Mundial de la Humanidad, fortaleciendo su cuidado, protección e investigación científica. Este trabajo conjunto permitirá articular ciencia, educación patrimonial y gestión territorial de manera sostenible, consolidando a Monte Verde como un sitio de referencia internacional”.
También fueron encontrados piezas arqueológicas de México.
La Guardia Civil española y la Agencia Tributaria han intervenido diversos bienes arqueológicos y paleontológicos catalogados como patrimonio histórico de México y Ecuador, que fueron introducidos de contrabando por el aeropuerto de Bilbao, en el norte de España.
En dos actuaciones diferentes, los agentes y funcionarios recuperaron un hacha precolombina y varios fósiles pertenecientes al patrimonio arqueológico de ambos países, a los que les serán devueltos a través de sus embajadas en España.
Los análisis realizados por organismos científicos y museos especializados confirmaron la autenticidad de los bienes intervenidos, según informó la Guardia Civil.
¿Cómo se encontraron las piezas arqueológicas?
La primera intervención tuvo lugar a comienzos del pasado mes de agosto durante un control de equipajes en la sala de llegadas del aeropuerto de Bilbao a un pasajero procedente de México, vía Madrid.
En una de las maletas inspeccionadas, los agentes localizaron cinco piezas de diferentes tamaños y formas con impresiones petrificadas de organismos marinos, que levantaron sospechas por su antigüedad y valor científico.
La Guardia Civil española y la Agencia Tributaria han intervenido diversos bienes arqueológicos y paleontológicos catalogados como patrimonio histórico de México y Ecuador, que fueron introducidos de contrabando por el aeropuerto de Bilbao, en el norte de España.
En dos actuaciones diferentes, los agentes y funcionarios recuperaron un hacha precolombina y varios fósiles pertenecientes al patrimonio arqueológico de ambos países, a los que les serán devueltos a través de sus embajadas en España.
Los análisis realizados por organismos científicos y museos especializados confirmaron la autenticidad de los bienes intervenidos, según informó la Guardia Civil.
¿Cómo se encontraron las piezas arqueológicas?
La primera intervención tuvo lugar a comienzos del pasado mes de agosto durante un control de equipajes en la sala de llegadas del aeropuerto de Bilbao a un pasajero procedente de México, vía Madrid.
En una de las maletas inspeccionadas, los agentes localizaron cinco piezas de diferentes tamaños y formas con impresiones petrificadas de organismos marinos, que levantaron sospechas por su antigüedad y valor científico.
El pasajero manifestó haberlas adquirido en una localidad mexicana, sin poder aportar la documentación necesaria que acreditara su origen ni la autorización para su exportación, y la Aduana realizó el correspondiente justificante de depósito de mercancías.
Tras analizar las piezas, el Instituto Geológico y Minero de España concluyó que los fósiles correspondían a formaciones geológicas del noroeste de México, y a raíz de este informe, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México comunicó oficialmente que las piezas formaban parte del patrimonio cultural de este país, por lo que solicitó su devolución.