Los museos iberoamericanos buscan cómo proteger el patrimonio ante emergencias climáticas

Representantes de los museos de Latinoamérica, España y Portugal abordan este miércoles y jueves en Valencia (este de España), en la vigésima primera reunión ordinaria del Consejo Intergubernamental de Ibermuseos, la protección del patrimonio cultural ante emergencias climáticas.

A este encuentro, que se celebra en el Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias ‘González Martí’, museo estatal del Ministerio de Cultura, se sumará el día 10 de octubre una jornada abierta al público sobre el Patrimonio Cultural ante Emergencias, según informa el ministerio español en un comunicado.

La dana que afectó a Valencia el 29 de octubre de 2024 puso en evidencia la necesidad de reforzar las estrategias de protección del patrimonio frente a las emergencias provocadas por el cambio climático.

Por eso, en la última reunión del Consejo de Ibermuseos celebrada en Lima (Perú) el año pasado se decidió que Valencia fuese la sede del siguiente Consejo, a propuesta de la Subdirección General de Museos Estatales de España.

Esta reunión, según las fuentes, es una «cita clave» para la definición de las estrategias y políticas culturales del Programa Ibermuseos, los proyectos de cooperación e impulso de propuestas y actividades conjuntas para la comunidad museística en la región iberoamericana.

Además, en esta ocasión, el debate irá enfocado a la importancia que tiene el patrimonio en estas situaciones climáticas.

España, como Estado miembro del programa desde sus inicios, participa activamente en estas reuniones desde que la iniciativa vio la luz en 2007.

Ibermuseos es el principal programa de cooperación entre los países de América Latina, España y Portugal para impulsar las políticas públicas y profesionales de los museos.

Actualmente, está formado por 14 miembros: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, España, México, Perú, Portugal, la República Dominicana y Uruguay.

Patrimonio Cultural ante Emergencias

En el marco de la celebración del Consejo, el Ministerio de Cultura organiza este viernes la ‘Jornada Iberoamericana de Patrimonio Cultural ante Emergencias’, un encuentro abierto al público y a los profesionales del sector, que ya cuenta con más de 700 personas inscritas y que también podrá seguirse en tiempo real por internet.

Intervendrán, entre otros, representantes de museos e instituciones de Brasil, Chile, Cuba, Colombia y Portugal, todos ellos miembros del Programa Ibermuseos, que abordarán la gestión de los riesgos más recurrentes en sus territorios y las estrategias desarrolladas para afrontarlos.EFE

Arqueólogo denuncia daños en geoglifos de Cerro Isla, nueva evidencia de la fragilidad del patrimonio cultural del norte de Chile

El arqueólogo José Alflorino Torres denunció ante el Consejo de Monumentos Nacionales los graves daños ocasionados en los geoglifos del Cerro Isla, espacio patrimonial que fue vulnerado por una camioneta que dejó huellas marcadas. El sitio, ubicado entre Alto Hospicio y Pozo Almonte, región de Tarapacá, data entre los años 800 y 1400 AP., y forma parte de una ruta ancestral que conectaba el altiplano con la costa. Es considerado un espacio fundamental dentro del patrimonio regional.

Los geoglifos del Cerro Isla destacan por sus motivos antropomorfos, los que presentan similitudes estilísticas con el Gigante del Cerro Lluta y los geoglifos del Cerro Aura. “Los motivos tienen que ver justamente con un espacio de paso, de una ruta que viene desde el altiplano hasta la costa, y que está asociado con pascanas que fueron usadas en diferente tiempo con un motivo principalmente económico”, explicó José Alflorino Torres, resaltando la importancia cultural de estas manifestaciones como reflejo de la cosmovisión de las sociedades andinas; sus usos y costumbres en apropiación cultural del espacio.

El arqueólogo nortino indicó que los antecedentes de la denuncia serán derivados a la Policía de Investigaciones (PDI) para iniciar las pericias correspondientes. “Las penas no son proporcionales al daño que se hace, pero sí es importante hacer la denuncia y darse cuenta de la importancia que conlleva perder un lugar turístico que necesitamos como carta de presentación de nuestra región”, explicó Torres, quien además afirmó que los daños no sólo afectan la integridad arqueológica, sino también la proyección turística y cultural del territorio.

El sitio fue registrado por Lautaro Nuñez en la década de 1960. En la década de 1990 fue analizado por los arqueólogos de la Universidad de Tarapacá (UTA), Luis Briones y Juan Chacama, en torno a las rutas de caravanas y los geoglifos con rombos escalerados, presentes en el arte rupestre regional vinculados a redes que unen la pampa con el litoral.

“En este momento se ha estado trabajando en la elaboración de una carpeta para declarar un sitio patrimonio de la humanidad ante la UNESCO, que es el de Cerros Pintados, y nos damos el lujo de permitir este tipo de agravio en otras zonas que también hablan de nuestros orígenes ”, precisó.

Además, declaró que los responsables habrían ingresado al área tras violentar los cercos instalados en 1982, cuando se ejecutó un plan de restauración de geoglifos a nivel regional. “Estas personas violaron el cerco perimetral del sitio arqueológico, en conjunto con la señalética. Éste es un llamado de atención también acerca de cómo nosotros también controlamos nuestros espacios regionales”, señaló.

Finalmente, hizo un llamado a que la ciudadanía asuma un rol activo y consciente frente a estos hechos. “Es nuestra responsabilidad como tarapaqueños regular estos sitios y salvaguardar de cualquier tipo de agravio. No es posible que esto esté ocurriendo y no lo podemos normalizar. La principal acción sería empezar a socializar a través de notas periódicas y permanentes para formar una nueva generación que valore estos sitios y que sea digna de poderlos recibir y administrar”, enfatizó.

El reciente hallazgo de daños en los geoglifos del Cerro Isla vuelve a poner en evidencia la fragilidad del patrimonio cultural del norte de Chile. La conservación de este legado no sólo depende de las autoridades, sino también del compromiso de la ciudadanía, ya que prácticas como el ingreso de vehículos en zonas no autorizadas ponen en riesgo irreparable a estos testimonios milenarios.

Chile devuelve 19 objetos arqueológicos a la República del Perú

Devolución de cerámicas y textiles de las culturas Chancay, Wari y Pativilca

El 11 de julio de 2025, el Ministerio de Cultura, Arte y Patrimonio de Chile devolvió 19 objetos arqueológicos a la República del Perú durante una ceremonia de restitución celebrada en el Museo Histórico Nacional de Santiago de Chile. Los objetos, cerámicas y textiles de las culturas prehispánicas Chancay, Wari y Pativilca, datan de entre los años 600 y 1476 d. C.

Esta devolución supone un paso importante en los esfuerzos bilaterales entre Chile y Perú para proteger y recuperar el patrimonio cultural y refleja un compromiso compartido para combatir el tráfico ilícito de bienes culturales.

A la ceremonia asistieron la Sra. Carolina Arredondo, Ministra de Cultura, Arte y Patrimonio de Chile; el Excmo. Sr. Félix Denegri, Viceministro de Relaciones Exteriores de la República del Perú; así como representantes de la Policía de Investigaciones de Chile, el Ministerio de Cultura del Perú y otros organismos culturales y diplomáticos pertinentes.

Los 19 objetos habían sido sustraídos ilegalmente de yacimientos arqueológicos en Perú y posteriormente fueron descubiertos en colecciones privadas y en plataformas en línea como eBay e Instagram. Su comercio y exportación están prohibidos por la legislación peruana. Los objetos fueron identificados y decomisados gracias a una acción coordinada en la que participaron la Unidad de Delitos contra el Medio Ambiente y el Patrimonio Cultural de la Policía de Investigaciones de Chile, la Dirección de Recuperaciones del Ministerio de Cultura del Perú y diversas autoridades chilenas.

Los objetos restituidos son nueve cerámicas de estilo Chancay y Pativilca (600-1000 d. C.), un fragmento textil Chancay (1000-1476 d. C.) con diseños antropomórficos y de aves, junto con nueve textiles adicionales de origen Chancay y Wari, tejidos con fibra de camélido y algodón, con motivos geométricos. 

Todos los objetos han sido declarados Patrimonio Cultural de la Nación Peruana y están protegidos por la Convención de la UNESCO de 1970 sobre las Medidas que deben Adoptarse para Prohibir e Impedir la Importación, la Exportación y la Transferencia de Propiedad Ilícitas de Bienes Culturales (ratificada por Chile en 2014), así como por el Acuerdo Bilateral entre Chile y Perú firmado en 2002. Estos marcos establecen la obligación de ambos países de prevenir el comercio ilícito y garantizar la restitución de los bienes culturales.

Esta restitución no solo devuelve un valioso patrimonio al Perú, sino que también constituye un acto simbólico de justicia y reconocimiento del conocimiento ancestral que encarnan los artefactos. Es un ejemplo de cooperación transfronteriza exitosa en la protección del patrimonio cultural y de una dedicación compartida a la preservación de la memoria y la identidad de las culturas indígenas. 

La restitución se produce tras la tercera edición del Foro de Cusco, coorganizado por la UNESCO, que se celebró a finales de mayo de 2025 en la ciudad de Cusco. El evento reunió a funcionarios gubernamentales de 16 países de América, junto con representantes de organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, del mundo académico y del sector empresarial del arte. El Foro tenía como objetivo explorar enfoques colaborativos para abordar los nuevos retos y los avances tecnológicos en la lucha contra el tráfico ilícito de bienes culturales.

Peñico: una ciudad de 3800 años que cambia la historia de Latinoamerica

Un hallazgo arqueológico en la costa norte de Perú reveló templos, plazas y espacios rituales que confirman la magnitud cultural de las primeras civilizaciones del continente.

La arqueología vuelve a sorprender al mundo y esta vez lo hace desde la costa norte de Perú. En el valle de Supe, a solo unos kilómetros de la célebre ciudad sagrada de Caral, un equipo de especialistas descubrió un complejo urbano de unos 3800 años de antigüedad que hasta ahora había permanecido oculto bajo capas de arena y tiempo. Su nombre es Peñico, y empieza a perfilarse como una de las piezas clave para entender el desarrollo de las civilizaciones en América.

El hallazgo, anunciado por el Ministerio de Cultura de Perú, incluye templos monumentales, plazas ceremoniales y espacios dedicados a rituales. La magnitud de lo encontrado llevó a los arqueólogos a afirmar que se trata de una verdadera ciudad, un centro que probablemente tuvo un rol tan importante como Caral en la organización social y cultural de la región.

“Estamos ante un descubrimiento que reescribe parte de la historia de América”, señalaron los investigadores en declaraciones recogidas por medios periodísticos. Y no es exageración: hasta el momento, se sabía que en Caral, levantada hace unos 5000 años, habían florecido sociedades complejas con arquitectura monumental. Ahora, Peñico viene a demostrar que ese desarrollo no fue un caso aislado, sino parte de un entramado cultural mucho más amplio.

Templos, plazas y vida ritual

Las excavaciones revelaron estructuras circulares hundidas, muy similares a las que se conocen en Caral, donde se desarrollaban ceremonias colectivas. También se encontraron plataformas escalonadas y patios, lo que muestra que el espacio estaba diseñado para congregar a la comunidad alrededor de actividades rituales y sociales.

Los arqueólogos explicaron que estas construcciones no eran meros adornos arquitectónicos: eran escenarios de integración y cohesión, lugares donde las primeras poblaciones compartían saberes, creencias y organización social. Este tipo de estructuras son evidencia de sociedades con alto nivel de complejidad, capaces de planificar obras de gran envergadura y sostenerlas en el tiempo.

Una joya prehispánica que abre sus puertas

El hallazgo no solo tiene un enorme valor histórico. También abre la puerta al turismo cultural y científico. El sitio de Peñico será acondicionado para recibir visitantes en los próximos meses, con senderos, señalización y un plan de protección patrimonial. De esta manera, se espera que la población local también pueda beneficiarse del impacto económico y social que traerá la puesta en valor de este nuevo destino arqueológico.

La arqueóloga Ruth Shady, pionera en el estudio de Caral, recordó que este tipo de descubrimientos ayudan a comprender la originalidad de las civilizaciones andinas, que se desarrollaron de manera independiente a otras grandes culturas del planeta, como las de Mesopotamia o Egipto. “No somos herederos, sino creadores de una civilización originaria”, enfatizó.

Un nuevo capítulo para la historia

Con este hallazgo, Perú suma otro capítulo a su ya rica tradición arqueológica. Machu Picchu, Caral y ahora Peñico se conectan como piezas de un rompecabezas que muestra la creatividad, el conocimiento y la organización de los pueblos prehispánicos.

El sitio recién empieza a hablar, pero lo que ya reveló alcanza para cambiar la forma en que entendemos el pasado de América. Y, como suele pasar con la arqueología, cada capa de arena levantada promete nuevas preguntas, nuevos misterios y, seguramente, más sorpresas.

Puertas abiertas al público

Desde el mes de julio de 2025, el gobierno peruano habilitó Peñico para recibir visitantes, con un horario de atención restringido. Así, el sitio arqueológico se abre al Perú y al mundo, permitiendo que locales, turistas y académicos puedan recorrer las estructuras restauradas y aprender en sitio sobre su historia y valor cultural.

Peñico no solo revela secretos del pasado, también se convierte en un canal vivo para que la comunidad y visitantes conecten con una civilización que desafía nuestro entendimiento de la antigüedad americana.

La IA no Reemplaza la Empatía: Reflexiones desde la IBERO en el Día Mundial de la Arquitectura

La Dra. Mónica Silva, académica de la IBERO, reflexiona sobre los retos urbanos y ambientales

Los arquitectos jóvenes deben pensar globalmente y actuar con creatividad y empatía, afirma.

Cada primer lunes de octubre se celebra el Día Mundial de la Arquitectura, fecha que subraya el papel de esta disciplina en la construcción de ciudades sostenibles y en la mejora de la calidad de vida. En este marco, la Dra. Mónica Silva, Académica de tiempo completo del Departamento de Arquitectura, Urbanismo e Ingeniería Civil de la IBERO, reflexiona sobre la vigencia de estudiar arquitectura en un mundo atravesado por crisis ambientales, urbanas y tecnológicas, y advierte que, frente al auge de la inteligencia artificial, la empatía y la mirada social de la profesión son insustituibles.

“La arquitectura siempre estará vigente”

—¿Por qué considera que sigue siendo útil estudiar arquitectura actualmente?
Porque hay dos cosas que nunca van a dejar de pasar: las personas necesitan dónde vivir y, cada vez más, viven en ciudades. Los arquitectos no solo diseñamos edificios, también gestionamos y repensamos las urbes, además de valorar y reutilizar el patrimonio construido. Por eso, estudiar arquitectura siempre estará vigente.

Retos globales, visión joven

—¿Qué papel pueden jugar los arquitectos jóvenes en ciudades como la de México?
Los problemas son comunes en muchas metrópolis: falta de vivienda, gentrificación, escasez de agua, contaminación. Los jóvenes arquitectos tienen la ventaja de pensar en clave global; pueden observar qué se hace en otras ciudades y reformular esas experiencias para aplicarlas en su propio contexto.

—¿Qué soluciones podrían inspirar a la capital mexicana?
Reutilizar lo que ya existe. No siempre hay que construir más: rehabilitar edificios históricos o infraestructuras abandonadas puede responder a necesidades actuales de vivienda o vida comunitaria.

Historia, creatividad y empatía

—Usted es especialista en historia de la construcción. ¿Qué pueden aprender los estudiantes de la historia para proyectar el futuro?
Es imprescindible conocer hasta dónde llegaron quienes nos precedieron. Eso permite innovar con criterio, evitar errores y ampliar posibilidades. La historia de la construcción es clave para avanzar.

—¿Qué habilidades considera esenciales en un arquitecto joven?
Creatividad y pensamiento metódico. La imaginación permite proponer soluciones nuevas y el orden mental ayuda a hacerlas viables.

—La IBERO promueve una visión social en sus carreras. ¿Cómo se refleja en la arquitectura?
Con sensibilidad y empatía hacia los problemas urbanos. La inteligencia artificial no puede reemplazar la capacidad de escuchar a las comunidades y de comprender la vida en sociedad. Ahí radica la fuerza del arquitecto.

—Finalmente, ¿qué consejo daría a los estudiantes?
Retomaría la frase del maestro venezolano Carlos Raúl Villanueva, quien diseñó la Ciudad Universitaria de Caracas (declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO): “La arquitectura es un acto social por excelencia”. Lo era hace décadas y sigue siéndolo hoy.

Este 2025, la Licenciatura en Arquitectura de la IBERO celebra 70 años de historia, innovación y compromiso social. Para conmemorar su trayectoria, la Universidad ha preparado un programa especial con conferencias magistrales, conversatorios, exposiciones y encuentros académicos que reunirán a referentes nacionales e internacionales como Tatiana Bilbao y Michel Rojkind (consúltalo aquí). Una celebración que honra el pasado de la arquitectura en México y proyecta su futuro con mirada crítica y transformadora.

Países Bajos devuelve 60 piezas prehispánicas al Perú: tesoros Chancay, Moche e Inca vuelven a casa

La repatriación fue posible gracias al trabajo conjunto entre el Ministerio de Relaciones Exteriores, el Ministerio de Cultura y especialistas en arqueología.

Un nuevo lote de objetos arqueológicos prehispánicos regresará al país tras una serie de gestiones diplomáticas realizadas en Europa. Se trata de piezas de alto valor histórico que fueron entregadas de manera voluntaria por ciudadanos neerlandeses, en un acto de restitución que fortalece la preservación del patrimonio cultural.

La ceremonia de entrega se realizó en la Embajada del Perú en Países Bajos, donde la embajadora Franca Deza Ferreccio recibió 54 piezas pertenecientes a la colección privada de Esther Cohen, así como otros seis artículos provenientes de la colección del médico y arqueólogo aficionado Hans Feriz (1895-1970). Las piezas, en su mayoría textiles y muñecas de la cultura Chancay, serán repatriadas oficialmente durante este 2025.

Piezas de las culturas Moche, Chimú, Chancay e Inca regresan al país

De acuerdo con la información oficial, la primera entrega se realizó el pasado 22 de septiembre en La Haya, cuando Esther Cohen cedió voluntariamente 54 piezas a la representación diplomática peruana. Estos objetos habían sido coleccionados por su madre, la artista visual Janneke Tas, durante un viaje realizado en 1970. La colección reúne artículos de diferentes estilos, entre ellos Moche, Casma, Chimú, Chancay e Inca, que se desarrollaron en los periodos Intermedio Temprano, Intermedio Tardío y Horizonte Tardío.

Entre los artículos devueltos destacan principalmente telares y muñecas de tela de la cultura Chancay, una sociedad prehispánica que floreció entre los años 1000 y 1476 d.C. Estos elementos son considerados fundamentales para comprender las dinámicas sociales y artísticas de la época. Su identificación fue posible gracias al trabajo conjunto entre el Ministerio de Relaciones Exteriores, el Ministerio de Cultura y especialistas en arqueología, quienes verificaron su autenticidad antes de aprobar la repatriación.

La segunda devolución se concretó semanas antes, el 3 de septiembre, cuando seis piezas pertenecientes a la colección privada de Hans Feriz fueron entregadas a la embajadora peruana en una ceremonia realizada en Wassenaar. Estos objetos fueron recolectados en 1947 por el propio Feriz, en una de sus primeras excavaciones, y ofrecen una mirada directa a las estructuras sociales, sistemas políticos y creencias de las civilizaciones antiguas.

Para este proceso se contó con el apoyo de Martin Berger, profesor de la Facultad de Arqueología de la Universidad de Leiden, y de Marja van Hesse, inspectora senior del Ministerio de Educación, Cultura y Ciencia de Países Bajos, quienes colaboraron en la revisión y registro de las piezas antes de ser entregadas oficialmente.

El creciente reto de frenar el tráfico ilícito de patrimonio cultural

El tráfico ilícito de bienes culturales se ha convertido en una de las principales amenazas para la preservación del legado histórico en América Latina. Cada año, miles de piezas arqueológicas y coloniales son extraídas ilegalmente y comercializadas en mercados negros internacionales, donde alcanzan precios millonarios debido a su rareza y valor simbólico. Esta práctica no solo despoja a los países de su herencia cultural: también priva a la investigación científica de información clave sobre civilizaciones antiguas.

La situación es particularmente crítica en naciones con gran diversidad arqueológica, como las ubicadas en la región andina y mesoamericana, donde los saqueos suelen estar vinculados a redes organizadas que operan con logística transnacional. Expertos señalan que la falta de controles efectivos en zonas rurales y la alta demanda en coleccionistas privados de Europa y Estados Unidos facilitan la salida ilegal de piezas, algunas de ellas de incalculable valor histórico.

Ante este panorama, organismos internacionales como la Unesco han intensificado campañas de sensibilización y cooperación multilateral para combatir el tráfico ilícito. Al mismo tiempo, varios países han endurecido sus marcos legales y han impulsado la creación de registros digitales de bienes patrimoniales. Sin embargo, especialistas advierten que la clave no está solo en las devoluciones posteriores, sino en prevenir los saqueos y garantizar la protección de los sitios arqueológicos aún vulnerables.

La UNESCO lanza el Museo Virtual de Objetos Culturales Robados contra el tráfico ilícito

El Subdirector General de Cultura de la UNESCO, Ernesto Ottone, ha presentado el lanzamiento de esta plataforma, en la que se incluyen, en principio, unos 250 objetos.

a UNESCO ha dado a conocer este lunes, en el marco de Mondiacult 2025, su Museo Virtual de Objetos Culturales Robados, un proyecto interactivo que tiene como objetivo concienciar a la ciudadanía sobre el alcance del tráfico ilícito de bienes culturales y sus consecuencias.

El Subdirector General de Cultura de la UNESCO, Ernesto Ottone, ha presentado el lanzamiento de esta plataforma, en la que se incluyen, en principio, unos 250 objetos de 46 países diferentes, que representan todas las tradiciones del mundo.

La intención es que, con el tiempo, esta iniciativa, más que en un museo virtual, se convierta en la “plataforma de referencia para todos los actores que participan en la lucha contra el tráfico ilícito” y que sea “una herramienta esencial en la lucha contra el tráfico de propiedad intelectual“.

Bienes culturales robados

Con el apoyo de Arabia Saudí y la cooperación entre la UNESCO y la Interpol, el museo busca crecer en el futuro con las aportaciones de nuevos países, puesto que hay todavía unos sesenta estados miembros de la organización que no han incluido sus bienes culturales robados.

El tráfico ilegal de bienes culturales es “uno de los mercados más interesantes desde el punto de vista de los beneficios y muy próspero en zonas en guerra“, según se ha destacado durante la presentación.

La UNESCO lucha contra este tráfico y para recuperar “todos los tesoros” desde los años setenta del siglo pasado.

Salvaguardará el pasado, sino que ayudará a inspirar a las generaciones futuras 

El arquitecto burkinés Francis Kéré, ganador del Premio Pritzker, ha explicado esta tarde cómo ha diseñado la arquitectura virtual de este museo, inspirada en la forma del baobab, con una estructura en 3D que incluye una rampa en espiral con ciertas concomitancias con el Museo Guggenheim de Nueva York y que simboliza el acceso al conocimiento y la historia. 

Por otra parte, a través de una videograbación, el secretario general de Interpol, Valdecy Urquiza, ha felicitado a la UNESCO por este museo que ha calificado de “hito notable en la conservación y celebración del patrimonio compartido”. 

A su juicio, se ha creado una “alianza única”, una herramienta “tan poderosa que permite que la gente conecte con tesoros perdidos de todo el planeta“. 

En las diferentes galerías virtuales del museo se reproducen objetos robados y con un simple clic se pueden conocer su historia y su procedencia. 

Para Urquiza, el museo no sólo “salvaguardará el pasado, sino que ayudará a inspirar a las generaciones futuras”.

Patrimonio vivo en contextos urbanos genera aprendizajes desde Honduras

La ciudad de Trujillo en Honduras se convirtió en escenario del “Taller sobre Patrimonio Cultural Inmaterial en Contextos Urbanos”.

La ciudad de Trujillo se convirtió en escenario del “Taller sobre Patrimonio Cultural Inmaterial en Contextos Urbanos”, una capacitación de cuatro días que reunió a una diversidad de voces y experiencias. Funcionarios de la Secretaría de las Culturas, las Artes y los Patrimonios de los Pueblos de Honduras (SECAPPH), representantes municipales, líderes comunitarios, gestores culturales y emprendedores del sector turístico y económico compartieron espacio junto a técnicos de áreas protegidas, coordinadores de proyectos, investigadores, representantes religiosos, autoridades locales, bomberos y guardianes de la memoria viva de sus comunidades. 

La actividad fue organizada con el acompañamiento de la SECAPPH y forma parte del proyecto regional  “Fortalecimiento de Capacidades para Comunidades Resilientes a través del Turismo Sostenible y la Salvaguardia del Patrimonio de América Latina y el Caribe” impulsado por la UNESCO gracias al auspicio del Ministerio de Cultura del Reino de Arabia Saudita  

El taller subrayó la necesidad de tejer alianzas entre comunidades, gobiernos locales y sectores culturales para integrar el patrimonio vivo en la planificación urbana. Se resaltó que reconocer las expresiones culturales en la vida de la ciudad no solo refuerza la identidad y la cohesión social, sino que abre caminos hacia un desarrollo urbano más sostenible y arraigado en la memoria colectiva. 

Las jornadas combinaron espacios de reflexión con recorridos por lugares emblemáticos de la ciudad, como el Mercado y el Parque Central de Trujillo, donde los participantes vivieron de cerca la vitalidad del patrimonio inmaterial en la vida cotidiana. En los trabajos en equipo surgieron discusiones y ejemplos cargados de significado: la preparación de la machuca en sopa de pescado y la jaiba en coco, los usos tradicionales del coco, la Procesión del Vía Crucis y la Feria Patronal de San Juan Bautista. Todos estos elementos se reconocieron como expresiones que, desde la cocina, la espiritualidad o las festividades, mantienen viva la identidad de Trujillo y sus comunidades.

La capacitación, facilitada por la arquitecta Siris Elvir Velásquez y el antropólogo Mario Ardón Mejía, abordó herramientas prácticas, marcos regulatorios y estrategias para la gestión del patrimonio en contextos urbanos. Los insumos técnicos compartidos permitirán a las y los participantes aplicar los conocimientos adquiridos en la formulación de proyectos y en la definición de políticas y programas que integren el patrimonio vivo. 

Este esfuerzo regional, desarrollado en diez países de América Latina y el Caribe, hace parte del proyecto “América Latina y el Caribe: Fortalecimiento de capacidades para comunidades resilientes a través del turismo sostenible y la salvaguardia del patrimonio “enfocado en la salvaguardia del patrimonio inmaterial en contextos urbanos y turismo sostenible. Este proyecto es único en su alcance, ya que refuerza sinergias importantes entre la Convención del Patrimonio Mundial de 1972 y la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI) de 2003 , y tendrá repercusiones positivas para una amplia gama de actores de los sectores de la cultura, la planificación urbana y el turismo en América Latina y el Caribe. 

Hallazgo arqueológico sin precedentes en el Amazonas: un árbol caído revela urnas antiguas y misteriosas

Los arqueólogos aún no saben quién enterró las urnas ni cuántos años tienen exactamente. Conoce más sobre este descubrimiento que tuvo lugar en la Amazonia brasileña.

Cuando un enorme árbol se derrumbó en las llanuras aluviales de Fonte Boa, una región de la Amazonia brasileña, los pescadores locales notaron algo extraño: las raíces habían levantado dos gigantescas vasijas de cerámica sobre el suelo. Nadie sabía qué eran estos objetos del hallazgo ni quién las había enterrado. 

En junio, el Gobierno brasileño anunció que los arqueólogos habían identificado las vasijas como urnas funerarias, posiblemente milenarias, de grupos indígenas que habitaban la región antes de que los portugueses llegaran a Brasil hace unos 500 años.

Las excavaciones revelaron siete urnas, algunas fragmentadas, enredadas entre las raíces del árbol, que contenían huesos humanos. La más grande medía casi un metro de diámetro y pesaba unos 350 kilos, según Márcio Amaral, arqueólogo del Instituto Mamirauá en Tefé, Brasil, que ayudó a dirigir las excavaciones. “Necesitamos un día entero para liberar esta gran urna de las raíces y seis hombres para sacarla de allí”, añade.

Retirar las urnas del suelo y transportarlas al laboratorio de investigación Mamirauá en Tefé para su estudio fue un proceso complejo. Walfredo Cerqueira, el líder comunitario que movilizó a sus compañeros pescadores para ayudar en las excavaciones, recuerda la inusual experiencia: “Pensamos que llegaríamos allí con azadas y moveríamos las cosas fácilmente, pero por lo que había visto en la televisión sobre cómo trabajan los arqueólogos, sabía que sería un trabajo lento”.

El árbol cayó en una zona conocida como el lago Cochila, un yacimiento arqueológico en la región del río Solimões Medio. Es una de las más de 70 llanuras artificiales de la zona construidas hace unos 2000 años por grupos indígenas para evitar las inundaciones durante la temporada de crecidas del río. “Dado lo poco que sabemos sobre (el pasado de) esta región y lo difícil que es llegar hasta allí, se trata realmente de un hallazgo sin precedentes”, afirma Karen Marinho, arqueóloga de la Universidad Federal del Oeste de Pará (UFOPA) que no participó en las excavaciones.

El pasado mes de octubre, los habitantes de la comunidad de Amandarubinha vieron el árbol caído y se pusieron en contacto con un sacerdote local, quien a su vez se comunicó con el Instituto Mamirauá, situado a más de 240 kilómetros de distancia. Con la ayuda de la comunidad, los arqueólogos del instituto excavaron las urnas a principios de este año.

Fotografía de Geórgea HolandaMamirauá Institute

Las urnas no coinciden con los artefactos encontrados anteriormente en las cercanías y, por ahora, plantean más preguntas que respuestas.

Hallazgo arqueológico en Amazonas: lo que sabemos sobre la cerámica antigua descubierta

La cerámica tiene una larga historia en el Amazonas y es uno de los pocos tipos de artefactos que han sobrevivido en un entorno húmedo y cálido, poco propicio para la conservación arqueológica.

Las primeras ocupaciones humanas conocidas de la región amazónica crearon cerámicas siguiendo la tradición Pocó-Açutuba, que data de entre el 1500 a. C. y el 200 d. C. Los recipientes cerámicos de esta tradición están ricamente decorados con diferentes tipos de motivos tallados. 

A continuación, surgió la tradición Borda Incisa, caracterizada principalmente por cortes a lo largo de los bordes de los jarrones y recipientes cerámicos. Por último, entre los siglos V y XVI, la tradición cerámica policromada incorporó tintes de diferentes colores, especialmente marrón, rojo, negro y naranja sobre un fondo blanco o gris.

Las urnas no parecen pertenecer a ninguna de las tradiciones cerámicas conocidas en el Medio Solimões o en la Amazonia brasileña en general. “Este es un tipo del que aún no tenemos registros”, reconoce Amaral. La ausencia de tapas cerámicas distingue artísticamente a los nuevos hallazgos. Estas urnas funerarias también son más redondeadas que las producidas en estilos conocidos, señala Anne Rapp Py-Daniel, arqueóloga de la UFOPA que no participó en la investigación.

¿Cómo enterraban a sus muertos los antiguos pueblos indígenas?

La riqueza de la artesanía que convierte estas urnas en obras de arte dice mucho sobre cómo las antiguas comunidades indígenas se relacionaban con la muerte en la Amazonía. Para estos grupos, “la muerte es un proceso, no un momento”, observa Py-Daniel. Es otro rito de paso que implica el esfuerzo y la dedicación de todo el grupo, especialmente si el miembro fallecido tenía un papel importante en él.

arte de un segundo paso en el proceso funerario. En primer lugar, los difuntos debían someterse a un ritual para eliminar la carne, mediante entierro, cremación o inmersión en un río, donde el cuerpo se envolvía en una red tejida que permitía a los peces alimentarse de él. A continuación, los huesos se recogían cuidadosamente y se disponían para, en otro ritual, ser colocados dentro de la urna. “Los grupos indígenas cuyas tradiciones no fueron destruidas por la presencia de los misioneros siguen (total o parcialmente) este ritual”, dice Py-Daniel.

En toda la Amazonía, muchos grupos solían enterrar estos vasos con sus muertos debajo de sus casas (y algunos todavía lo hacen), dice la arqueóloga Geórgea Holanda, que dirigió las excavaciones con Amaral. 

“En las redes sociales, mucha gente nos pregunta cómo pudo crecer un árbol encima de las urnas”, comenta. “Probablemente, el árbol creció después de que las personas que vivían en esa región se marcharan”. A medida que el árbol crecía, sus raíces se adentraron en las vasijas, posiblemente atraídas por los nutrientes de los huesos, añade Holanda. Aunque se desconoce la edad exacta del árbol, su tamaño sugiere que podría tener siglos, y los investigadores sospechan que las vasijas son aún más antiguas.

Descubrimiento en el Amazonas: arqueología impulsada por la comunidad

Por ahora, la edad y el origen exacto de las urnas siguen siendo un misterio. La presencia de huesos de peces y tortugas alrededor de algunos de los fragmentos cerámicos también plantea interrogantes. “Todavía tenemos que… averiguar qué son estos restos, si formaban parte de un ritual asociado”, dice Amaral.

Los investigadores de Mamirauá están limpiando y excavando los sedimentos del interior de las urnas mientras buscan financiación para estudiar el material. En última instancia, esperan datar con carbono los fragmentos de hueso y carbón para obtener una estimación más precisa de la antigüedad. “Todo dependerá de la financiación y de las colaboraciones que podamos conseguir”, subraya Holanda.

A pesar de estas incógnitas, tanto Amaral como Holanda consideran que el aspecto más importante del descubrimiento fue la profunda implicación de los habitantes de las aldeas de Arumandubinha y Arará, que ayudaron a los arqueólogos a planificar cada paso del proceso. “La demanda vino de ellos, ya que querían saber qué eran estos artefactos; de lo contrario, nunca habríamos sabido nada de las urnas”, afirma Amaral.

Los miembros de la comunidad ayudaron a construir andamios especiales para retirar las urnas sin causar más daños y orientaron a los investigadores sobre el mejor momento para excavar. “Todo habría sido imposible sin ellos”, afirma Holanda.

Kaa-Iya del Gran Chaco cumple 30 años y busca reconocimiento internacional como patrimonio natural

Kaa-Iya significa “Amo del Monte” en guaraní. Este Parque Nacional es territorio ancestral de guaraníes, chiquitanos y ayoreos, además, resguarda comunidades en aislamiento voluntario. Ubicado en el Chaco boliviano, alberga más de 350 especies de fauna.

El Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Kaa-Iya del Gran Chaco cumple este 21 de septiembre tres décadas de creación, consolidándose como la mayor área protegida de Bolivia y uno de los santuarios mejor conservados del planeta. Con una superficia cercana a los 3,5 millones de hectáreas, Kaa-Iya es considerado un modelo de conservación indígena y un baluarte de biodiversidad en el mundo.

La administración del parque, dirigida por Jorge Banegas, trabaja para que el área protegida sea incorporada a la Lista Verde de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, que distingue a los espacios con las prácticas más avanzadas de gobernanza y manejo a nivel global. Además, el nombramiento permitiría que exista mayor capacidad de defensa y conversación del territorio. 

El Kaa-Iya se distingue por resguardar el bosque seco chaqueño mejor conservado del planeta, además de ecosistemas que proveen servicios ambientales esenciales como agua, captura de carbono y regulación climática. También cuenta con dos sitios Ramsar, humedales y fuentes de agua dulce de importancia internacional. 

Más de 350 especies en esta área protegida 

Kaa-Iya alberga más de 350 especies de fauna, entre ellas el jaguar, el tapir, el oso hormiguero gigante y el pecarí chaqueño, además de una amplia diversidad de aves, reptiles y anfibios. Su territorio sigue siendo un laboratorio natural donde la ciencia descubre nuevas especies de flora y fauna.

Esta área natural se encuentra en las provincias de Cordillera y Chiquitos, está ubicada en la región del Chaco boliviano, en el sureste del país, limitando al sur con la República del Paraguay. Con 34 411,2 km², su superficie es mayor a Bélgica. 

Pueblos ancestrales 

Pero el valor del Kaa-Iya no es solo natural. Es también territorio ancestral de los pueblos guaraní, chiquitano y ayoreo, y una de las pocas áreas protegidas de la región que resguarda a comunidades en aislamiento voluntario. Su gestión incluye la participación de representantes indígenas y el trabajo conjunto con comunidades locales para garantizar la integridad del área.

Durante estos 30 años, el Kaa-Iya ha resistido amenazas como la expansión agrícola, los incendios forestales y la fragmentación del hábitat. Hoy busca fortalecer sus estándares de gestión para alcanzar la Lista Verde y consolidarse como referente internacional de conservación.