Brasil: El muelle de Valongo, en Rio de Janeiro, es nuevo Patrimonio de la Humanidad.

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valongo.jpgLa UNESCO inscribió este domingo en su lista del Patrimonio mundial al sitio arqueológico brasileño del muelle de Valongo, que simboliza la llegada másiva y martirio de los esclavos africanos al continente sudamericano.

El Comité del Patrimonio mundial, reunido en Cracovia, Polonia, evocó el recuerdo de unos 900.000 africanos desembarcados en el muelle de piedra construido a partir de 1811 en Rio de Janeiro.

Para la historiadora Katia Bogea, presidenta del Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional (IPHAN), Valongo merece figurar “junto a lugares de memoria como (la ciudad japonesa de) Hiroshima o (el campo de concentración nazi de) Auschwitz-Birkenau”.

La protección del patrimonio, añadió ante el Comité de la UNESCO, “nos obliga a hacernos recordar esas partes de la historia de la humanidad que esta prohibido olvidar”.

“Es el reconocimiento del dolor de una tragedia, de la necesidad de reparación en nombre de los millones de africanos que fueron esclavizados para proporcionar la mano de obra que construyó” el continente, reaccionó por su parte Milton Guran, responsable de la candidatura de este sitio.

El reconocimiento sirve “para poder recordar esta historia y reducir las desigualdades y los prejuicios”, dijo el antropólogo a la AFP.

Las rocas sobre las que casi un millón de esclavos llegados de África dieron sus primeros pasos en Brasil habían ido quedando bajo lo escombros a medida que la metrópolis se desarrollaba.

De hecho, la extensión de Rio hizo que el sitio se encuentre hoy a un centenar de metros del mar y que ya no sea un muelle. Además, está situado en un barrio poco frecuentado, por el que vagan a menudo adictos al ‘crack’.

Protegido por una simple barrera y sin presencia policial, el sitio sigue siendo particularmente vulnerable.

Fue localizado bajo una espesa capa de cemento en 2011, cuando se realizaban excavaciones para rehabilitar la zona portuaria de cara a los Juegos Olímpicos de Rio-2016.

La ciudad de Rio fue incluida en 2012 en el Patrimonio Mundial de la UNESCO por sus riquezas naturales, gracias a su espectacular enclave entre el mar y la montaña.

El reconocimiento de este nuevo sitio le permitirá figurar en la misma lista que la isla senegalesa de Gorea, punto de salida emblemático de los esclavos africanos hacia América, clasificada como Patrimonio Mundial en 1978.

Tomado de: http://www.elnuevodiario.com.ni/actualidad/433340-unesco-inscribe-muelle-llegada-esclavos-brasil-pat/

Nicotina y alucinógenos en la sociedad prehispánica

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Investigadores de la Universidad de Chile han analizado la nicotina presente en el pelo de las momias de San Pedro de Atacama

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En su discurso conocido con el nombre de Meditación de la técnica (1933), el filósofo español José Ortega y Gasset (1883-1955) dice que el ser humano no se conforma con estar en el mundo, sino que busca su bienestar, a diferencia del animal, que «… por ser atécnico, tiene que arreglárselas con lo que encuentra dado ahí y fastidiarse o morir cuando no encuentra lo que necesita…».

Pero el uso de la técnica no se reduce a satisfacer las necesidades básicas del individuo, como calentarse o alimentarse; el ser humano busca su bienestar en el mundo. «La droga, el estupefaciente, es un invento tan primitivo como el que más. Tanto, que no es cosa clara, por ejemplo, si el fuego se inventó primero para evitar el frío (…) o más bien para embriagarse. Los pueblos más primitivos usan las cuevas para encender fuego en ellas y ponerse a sudar en forma tal que entre el humo y el exceso de temperatura caen en trance de cuasi embriaguez», afirma el filósofo madrileño.

«Hay motivos para pensar que el cultivo del tabaco con fines religiosos y curativos, incluyendo el uso para el trance chamánico, se inició por el mismo tiempo que la agricultura en América del Sur», reflexionan los químicos Javier Echeverría y Hermann Niemeyer, de la Universidad de Chile, en un artículo publicado el pasado mes de mayo en The Journal of Archaeological Science.

Echeverría y Niemeyer han analizado la nicotina presente en el pelo de las momias de San Pedro de Atacama, al norte de Chile, y los restos arqueológicos asociados a la parafernalia alucinógena tales como residuos en las pipas y tabletas de inhalación de sustancias alucinógenas. Esta investigación forma parte de un proyecto multidisciplinar, que comenzó en 2010 y que sigue desarrollándose, que busca estudiar las interacciones y movilidad humana entre poblaciones prehispánicas del norte y centro de Chile, utilizando marcadores biomédicos, genéticos, químicos y mineralógicos.

pelo.jpgLos investigadores han podido constatar que la flora nativa de Chile aún encierra muchos misterios, ya que sólo han sido estudiadas el 29% de las especies potencialmente ricas en alcaloides (sustancias orgánicas que esconden algunas plantas y que constituyen los excitantes de ciertos productos, como la nicotina en el tabaco). «Queda un enorme trabajo fitoquímico por realizar, especialmente en la zona norte de Chile. Éste es uno de los vacíos en el conocimiento que busco suplir con mi investigación», explica Javier Echeverría a Historia National Geographic.

¿Cuándo se pobló el continente americano? ¿El cultivo y consumo del tabaco surgió al mismo tiempo que la agricultura en América del Sur? ¿El tabaco producía efectos alucinógenos? ¿Con qué fines se consumía? La presente investigación puede arrojar luz sobre éstas y otras intrincadas cuestiones.

«Se cree que el tabaco fue una de las primeras especies cultivadas en América. Existen estudios que indican que el género Nicotiana tiene su origen en los Andes centrales, en la zona que ocupan actualmente Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina y Chile.

El uso del tabaco estaba ampliamente extendido hacia el norte del continente durante la llegada de los primeros europeos», declara Echeverría.

«Los datos obtenidos en nuestros análisis indican que en el desierto de Atacama existió un consumo de fuentes vegetales de nicotina, probablemente una especie del género Nicotiana, al menos desde el Período Formativo (2000 a.C.-100 d.C.). No se sabe si la planta era recolectada localmente o si era importada desde regiones vecinas, y tampoco se sabe qué especie de Nicotiana se consumía.

La forma en que se consumía tampoco ha sido determinada, aunque durante el período de tiempo en que se ha demostrado su consumo en la zona atacameña aparecen en los enterramientos tanto pipas como tabletas. Estudios etnográficos en toda Sudamérica sugieren que el tabaco fue fumado, ingerido y también inhalado. En las distintas culturas americanas precolombinas el tabaco jugó ¡y sigue jugando! un rol preponderante en el contexto ceremonial y espiritual», añade.

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El desierto de Atacama, al norte de Chile, es el más árido del planeta. En la zona interior prácticamente no cae ni una gota de agua en todo el año. Las temperaturas son extremas y desorbitadas. «El desierto es una zona de extremos: extrema es la sequedad ambiental, extremas son las temperaturas del día y de la noche, extremo es el silencio que se escucha y extrema es la variedad de colores de sus rocas y la variedad de formas de los cerros que lo circundan», expresa Javier Echeverría. La radiación solar es severa e inexorable; este desierto recibe la mayor concentración de radiación solar en el mundo. Se impone el uso de cremas protectoras, gafas de sol, ropa adecuada y sombrero. ¿Cómo sobrevivieron las culturas amerindias en un paraje tan hostil?

«Donde hay agua ¡hay vida! El medio parece muy hostil para el habitante actual, con sus altas densidades poblacionales, pero en el pasado no fue tan adverso: no sólo los requerimientos eran menores, sino que la flora y la fauna era más abundante y estaba más extendida. El río Loa, el principal curso de agua en el desierto de Atacama, ha tenido, pese a su bajísimo caudal, una gran importancia en el desarrollo de la vida humana, permitiendo la formación de pequeños oasis donde se han asentado comunidades desde tiempos prehispánicos, principalmente la etnia indígena atacameña (Lickan-Antay o kunzas). Las primeras evidencias de ocupación humana en el desierto de Atacama se remontan a 9000 a.C., en la Cueva de Tuina. Sin embargo, la ocupación de grupos sedentarios ocurrió solamente después del desarrollo de la domesticación de animales y del cultivo de vegetales», señala.

En el desierto de Atacama la momificación de los cuerpos se ha producido de forma natural, a diferencia de las momias egipcias, debido a la extrema aridez del terreno y a la salinidad del suelo. Este hecho casual ha permitido conservarlas en un magnífico estado de conservación, provistas de cabello y ajuar funerario, incluidos elementos rituales y domésticos como las pipas y las tabletas de inhalación, con las que consumían las especies de tabaco silvestre que «contienen una gran variedad de sustancias alcaloides y no alcaloides que complementan e incrementan sus efectos farmacológicos en el cuerpo humano».

Los investigadores han podido comprobar que el consumo de nicotina era independiente de la condición social. La masticación de coca también estaba fuertemente arraigada en Chile, donde pudo surgir hace unos 2.000 años «con la finalidad de combatir el llamado mal de altura, muy distinto al uso dado por las sociedades contemporáneas a su principal alcaloide, la cocaína, que se usa como un fuerte estimulante».

«En una serie de análisis fitoquímicos hemos encontrado una especie de cactus rica en feniletilaminas y una especie de la familia Solanaceae que resultó ser una nueva fuente de nicotina. Paralelamente continuaremos trabajando en el análisis de la parafernalia asociada al consumo de sustancias psicotrópicas», concluye.

Tomado de: http://www.nationalgeographic.com.es/historia/actualidad/nicotina-y-alucinogenos-en-la-sociedad-prehispanica_7427/5

El ser humano ya vivía en las tierras altas andinas hace 7.000 años

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zona-habitada.jpgCinco enfoques científicos diferentes tuvieron que ser combinados para que un equipo de la Universidad de Wyoming, junto a otras casas de estudio e instituciones peruanas, pudiera concluir que los primeros asentamientos humanos permanentes en los Andes datan de hace más de 7.000 años.

Ello fue posible gracias al análisis de restos humanos de 16 personas y de cerca de 80.000 artefactos arqueológicos hallados en la zona de Soro Mik’aya Patjxa, en el sureste peruano (Puno), a más de 3.800 metros sobre el nivel del mar.

El documento, publicado en la revista de la Royal Society Open Science, señala que la ocupación permanente de las alturas andinas se inició tentativamente con cazadores-recolectores alrededor de 9.000 años atrás, “según estimaciones arqueológicas actuales, aunque ello actualmente es debatido”, pues no había certeza de si estos asentamientos duraban el año entero o si eran desmontados en épocas frías, para migrar a zonas más cálidas y fértiles.

Imagen: La zona habitada por los primeros pobladores permanentes de los Andes, hace 7.000 años (Foto: Lauren Hayes).

El reciente estudio demuestra que estos hombres y mujeres lograron sobrevivir en estos lugares antes incluso del advenimiento de la agricultura, expuestos a las bajas temperaturas y la falta de oxígeno.

“Esto nos da una base muy sólida para ayudar a entender las tasas de cambio cultural y genético en las tierras altas andinas, una región conocida por la domesticación de la alpaca, patatas y otras plantas, surgimiento de la complejidad política y económica a nivel estatal Adaptación a la vida de alta elevación”, dice Randy Haas, un asociado de investigación postdoctoral en el Departamento de Antropología de la Universidad de Wyoming y el líder del equipo.

En el caso de los restos humanos, el equipo estudio sus isótopos de oxígeno y carbono para una datación exacta; asimismo, las distancias de viaje desde el sitio hasta las zonas de baja elevación; la mezcla demográfica de los restos humanos; y los tipos de herramientas y otros materiales encontrados con ellos.

Los científicos encontraron bajos valores de isótopos de oxígeno y carbono en los huesos, evidenciando inequívocamente ocupación permanente en la altura; las distancias de viaje revelaron ser demasiado largas para la migración humana estacional; la presencia de mujeres y niños pequeños significaba que esa migración era aún más improbable; y casi todas las herramientas halladas estaban hechas con piedra natural de la zona. 

“Estos resultados constituyen la evidencia más fuerte hasta la fecha de que las personas vivían todo el año en las tierras altas de los Andes por lo menos hace 7.000 años”, dice Haas. “Tales entornos de altitud elevada estaban entre las últimas fronteras de la colonización humana, y este conocimiento tiene implicaciones para comprender las tasas de adaptación genética, fisiológica y cultural en la especie humana”.

 

Tomado de: http://www.historiayarqueologia.com/2017/06/el-ser-humano-ya-vivia-en-las-tierras.html?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+arqueologos+%28Historia+y+Arqueolog%C3%ADa%29

Publicado por Historia y Arqueología© en www.historiayarqueologia.com

Ecuador/Colombia: Conozca al olinguito, una nueva especie de mamífero

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Su nombre es olinguito, vive en los bosques de niebla de Colombia y Ecuador y es el protagonista de un importante descubrimiento científico: es la primera nueva especie de carnívoro que se identifica en el hemisferio occidental en 35 años.

Este nuevo miembro de la familia de los mapaches fue presentado en Washington este jueves por el hombre que lideró la investigación: Kristofer Helgen, un zoólogo del Museo de Historia Natural del Smithsonian, que alberga la colección más grande de mamíferos del mundo.

Tras una década de investigación, expediciones y análisis, Helgen logró el descubrimiento de este carnívoro, un hecho extremadamente raro en el siglo XXI.

Según el Smithsonian, esta es una criatura misteriosa que ha sido víctima de una identidad equivocada por más de 100 años.

El viaje para descubrirlo llevó a los científicos desde las profundidades de un museo en Chicago a los bosques de niebla de Sudamérica y de ahí a laboratorios genéticos de Washington.

“La ciencia no conoce muchas de las especies del mundo. Documentarlas es el primer paso hacia la comprensión de la gran riqueza y diversidad de la vida sobre la Tierra”, aseguró Helgen, quien explicó su hallazgo en una conferencia de prensa en la que estuvo presente BBC Mundo.

Buscando pistas

El olinguito

• Es el miembro más pequeño de la familia de los mapaches (racunas).

• Mide 35,5cm, más una cola de unos 38cm y pesa 900g.

• Machos y hembras tienen tamaños parecidos.

• Come principalmente fruta, pero también insectos y néctar.

• Es un animal nocturno y solitario que vive en los árboles.

• Las madres crían un solo cachorro por vez.

• Vive en los bosques tropicales de Ecuador y Colombia, a gran altura.

Fuente: Instituto Smithsonian

 

En los corredores de esta inmensa colección del Smithsonian, que tiene 600.000 especímenes, Helgen tiene la labor de descubrir nuevas especies.

Ya encontró al murciélago más grande del mundo y al mandicut más pequeño -un marsupial australiano- pero no duda en afirmar que el olinguito es su principal descubrimiento.

“Es difícil explicar cuán emocionado estoy”, le dice a BBC Mundo.

Y no es para menos: aunque es común encontrar nuevos insectos, es sumamente atípico hallar un animal tan grande y que coma carne.

¿Cómo halló Helgen al olinguito?

Su primera pista llegó cuando estaba revisando una muestra de restos de animales en un museo de Chicago. Allá notó un especimen que no reconocía.

Intrigado, se puso la tarea de comparar el ADN de este animal con el de otras cinco especies conocidas, hasta que encontró que se trataba de algo nuevo.

Lea también: Descubren una nueva especie de ave…en la ciudad

Su tarea, sin embargo, no terminó ahí: ahora debía encontrar si la especie podía estar viviendo en algún lugar de la Tierra.

¡Y eureka! Con ayuda de las especies relacionadas, lo halló en los bosques de niebla de Colombia y Ecuador.

Helgen explicó que no quería mostrar simplemente los restos de una nueva especie, sino descubrir si vivía en algún lugar y eso lo llevó a Ecuador. Lo hizo con un equipo de EE.UU. y Ecuador, con ayuda de un científico ecuatoriano llamado Miguel Pinto.

Pinto creía haber visto a un olinguito antes y grabó su imagen en las selvas tropicales de su país con una cámara. Eso llevó a Helgen y su equipo a una expedición de tres semanas para encontrar al animal.

Aunque es un carnívoro, se alimenta principalmente de fruta. Sale de noche y vive solo.

Los científicos ahora creen que entre 1967 y 1976, un olinguito fue exhibido en varios zoológicos del país, sólo que lo confundieron con una especie parecida y no entendían por qué no se podía reproducir.

Fue trasladado de un zoológico a otro, hasta que murió sin ser identificado.

Pero ahora y gracias a esta investigación, ya se conocen los primeros detalles del olinguito.

Y ese es el primer paso: ahora falta determinar, entre otros aspectos, cuántos animales hay, así como averiguar más detalles de su hábitat.

Helgen asegura en la rueda de prensa a la que asistió BBC Mundo que aunque la especie no está en peligro, “hay razones para estar preocupados”.

La razón es que, según los científicos del Smithsonian, 42% del hábitat histórico del olinguito ya ha sido convertido a la agricultura o a áreas urbanas.

Pero la preservación del olinguito y su hábitat es un tema para más adelante. Por ahora, la atención está puesta en la novedad de la especie.

“Un animal como el olinguito, descubierto en pleno siglo XXI…esta historia nos recuerda que este mundo no está explorado y que para los mamíferos, la era del descubrimiento está lejos de terminar”, asegura Helgen.

“El olinguito nos pone a pensar: ¿Qué más estará allá afuera?”.

 

Por: Tomas sparrow

Tomado de: http://www.bbc.com/mundo/noticias/2013/08/130814_ciencia_nuevo_mamifero_colombia_ecuador_olinguito_tsb

10 especies de aves que sólo pueden verse en Colombia y fascinan a expertos y avistadores

aves-co.png“Las aves de mayor interés para la ciencia y para los pajareros más apasionados son aquellas que no tiene nombre, las que permanecen ocultas a los científicos…

aves-co.pngColombia es un paraíso para avistadores de aves y para los ornitólogos. Tiene una inmensa diversidad de especies, en un territorio relativamente pequeño. Hay cientos y cientos de pájaros diferentes en el país.

Tanto es así, que “Aves de Colombia”, una guía clásica editada por la universidad estadounidense de Princeton, pesa 1,3kg. Así de grande es una lista exhaustiva de los pájaros colombianos.

Pero para entender su atractivo y la maravilla que representan, alcanza con hacer referencia a algunas de las más interesantes y exóticas de sus especies.

Para eso BBC Mundo consultó con tres expertos en aves colombianas: Mauricio Álvarez, ornitólogo, profesor de biología y exmiembro del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt; Diego Calderón, biólogo y dueño de una empresa de turismo de aves, además de uno de los promotores del Global Big Day en el país, una competencia de contar especies, en la que pajareros de todo el mundo intentan ver quién encuentra más y que este año por primera vez ganó Colombia; y el biólogo Andrés Cuervo, investigador del Instituto Humboldt, y también parte de la organización del Global Big Day aquí.

Tal es la diversidad de especies colombianas, que ninguno nombró las mismas. Esta es una selección de diez de las que mencionaron (todos aclararon que podrían haber hecho una lista muchísimo más larga), en estricto orden alfabético (y al final, un extra).

 
 

Bolborhynchus ferrugineifrons. Foto de Rodrigo Gaviria.

Bolborhynchus ferrugineifrons  “Un lorito, una diminuta especie que habita en los páramos más fríos y altos sobre el nivel del mar en Colombia”, dice Calderón, quien seleccionó a esta especie endémica de Colombia, sólo vista en la Cordillera Central del país.

“Lo que hace a Colombia el Santo Grial de las aves en el mundo y de la observación de aves es que somos una amalgama”, explica Calderón. Y enumera: una posición privilegiada, por estar pegado a Centroamérica, tener Andes, tener Amazonas, Costa Pacífica, Costa Atlántica.

 
 

Chlorochrysa nitidissima cantando. Foto de Juan Jose Arango.

Chlorochrysa nitidissima  Es una tangara, que habita bosques premontanos en las cordilleras Central y Occidental de Colombia. “Es uno de los pájaros ‘multicolores’ más lindos y variopintos del mundo”, dice Calderón. “Muy apetecida por pajareros locales y extranjeros”, agrega.

Respecto a la diversidad de especies que hay en el país, apunta: “En Colombia sales a una finca un fin de semana y puedes ver 150 especies”. 

Chlorostilbon olivaresiDerechos de autor de la imagen GARY STYLES/ LORETA ROSELLI/ DIEGO CALDERON 
Image caption Chlorostilbon olivaresi. Hembra a la izquierda, abajo, y macho a la derecha, arriba.

 

Chlorostilbon olivaresi  Se lo conoce como esmeralda de Chiribiquete. Es un colibrí. “Ese lo han visto diez personas”, dice Álvarez -quien propuso incluirlo en la lista- respecto a lo difícil de avistar esta especie, que es una de las pocas aves endémicas (que sólo se encuentran en Colombia) de la Amazonia.

El hombre que encontró y describió esta especie es Gary Stiles, curador de la colección de ornitología del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia, hace más de diez años.

 
 

Cistothorus apolinari. Foto de Cesar Chillon.

Cistothorus apolinari  Conocido como cucarachero de pantano. Quedan unos pocos individuos de la población exclusiva de los humedales de la Sabana de Bogotá, dice Andrés Cuervo, quien lo puso en su lista. “Están confinados a sólo algunos de los ya diezmados humedales que quedan en la Sabana de Bogotá”, explica.

Antes era común, ahora una rareza, se lamenta: “Este pajarito se ha visto afectado por el crecimiento de la urbe”.

Cuenta que los turistas que vienen a ver aves a Bogotá hacen una parada en el Humedal de la Florida a ver los pocos individuos que allí subsisten, o se dirigen a los páramos de los departamentos de Cundinamarca y Boyacá donde puede encontrarse en mayor número una población diferente de este cucarachero.

Coeligena orinaDerechos de autor de la imagen RODRIGO GAVIRIA 
Image caption Coeligena orina

 

Coeligena orina  Lo llaman inca de Frontino, con plumaje verde brillante. Es, dice Álvarez: “Un colibrí rarísimo, todo el mundo quisiera verlo”. Es muy raro, de acuerdo con la guía de Princeton, sólo se encuentra en el lado este del Parque Nacional Natural Las Orquídeas (de 32.000 hectáreas), en el departamento de Antioquia.

Doliornis remseniDerechos de autor de la imagen ALEJANDRO CARTAGENA
Image caption Doliornis remseni
 

Doliornis remseni  “Los ornitólogos trataron infructuosamente de encontrar esta hermosa cotinga luego de su descubrimiento en el Quindío”, relata Cuervo, “pero desapareció”. Sigue: “Nadie volvió a saber de ella hasta hace poco, cuando se redescubrió en los páramos que separan al Putumayo de Nariño”.

Su rareza y muy peculiar color vinotinto la hacen muy enigmática, cuenta. Y por lo rara, ha vuelto al departamento del Putumayo uno de los mejores destinos para ver aves en Colombia.

Es un ave que también se encuentra Ecuador, pero es tan difícil de observar, que en Colombia sigue siendo una de las más buscadas para ver (incluso más que algunas endémicas).

Grallaria urraoensisDerechos de autor de la imagen JOSE CASTANO 
Image caption Grallaria urraoensis
 

Grallaria urraoensis  “Su distribución es diminuta, solo se encuentra en un cerro cerca del Páramo de Frontino, en la Cordillera Occidental”, explica Cuervo de esta especie conocida como tororoi de Urrao, “y hasta allá, a lomo de mula, por la larga falda de la montaña, llegan observadores de todo el mundo a ver esta joya de la avifauna nacional y otras especialidades de la zona, como el colibrí Coeligena orina, que es también de la región, pero que tiene los más espectaculares colores”.

 
 

Lipaugus weberi. Foto de Diego Calderon.

Lipaugus weberi  “Esta rara ave fue descubierta hace casi 20 años por estudiantes de la Universidad de Antioquia en montañas inexploradas de su departamento, que habían escapado de la deforestación”, relata Cuervo acerca de este pájaro llamado en español “arriero antioqueño”. Cuervo fue quien hizo el hallazgo de este pájaro, cuando estaba en la Universidad de Antioquia.

“Su nombre se debe a que su canto asemeja la serie de silbidos que emiten los arrieros que llevan las recuas por los caminos reales que atraviesan el monte, cada vez más reducido, de (los municipios de) Anorí y Amalfi”. Es una de las aves con el área de distribución más reducida del mundo y está en peligro crítico, dice el experto.

 
 

Odontophorus strohpium. Imagen de dominio publico.

Odontophorus strophium  “Si uno está en el lugar adecuado no es tan difícil de ver”, dice Álvarez. Además, agrega sobre esta especie conocida como perdiz de Santander, en Colombia: “Puedes ver una gran cantidad de especies con desplazamientos relativamente cortos”.

El país tiene alrededor del 15% de las especies del todo el mundo. Esto es, explica el ornitólogo, por la diversidad climática del país. La ilustración de Odontophorus strophiumque acompaña esta nota es del siglo XIX.

“Es una ilustración antigua, clásica, con los ‘errores’ típicos de la época en cuanto a forma y proporciones de las aves”, dice Diego Calderón. Además, señala, el hábitat en que está presentada la especie es incorrecto.

“Por ejemplo, esta especie vive en el interior de bosque nublado y aquí lo ilustran en una zona abierta descansando sobre una piedra”, agrega. Lo que ocurre, explica, es que los especímenes eran enviados muertos a Europa, con poca o nada de información y el ilustrador se inventaba el contexto.

Rallus semiplumbeus

Es endémica de la sabana de Bogotá, y está en riesgo por el hecho de que los humedales que habita se están acabando. Todavía a media hora de Bogotá se puede encontrar, cuenta Álvarez, que la puso en su lista.

 
 

Rallus semiplumbeus. Foto de Cesar Chillon.

Aves sin nombre: las nuevas especies por descubrir

A modo de colofón, y mirando hacia adelante Andrés Cuervo sugiere: “Las aves de mayor interés para la ciencia y para los pajareros más apasionados son aquellas que no tiene nombre, las que permanecen ocultas a los científicos y los aficionados que aún no están en libros y no se tiene conocimiento de su existencia”.

“Se viven descubriendo especies nuevas”, afirma por su parte Álvarez.

“Las aves sin nombre aún quedan por nombrar ya sea porque no se ha explorado suficientemente vastos territorios en el país”, dice Cuervo, “o porque simplemente han pasado desapercibidas por los caprichos de la evolución que las ha hecho muy parecidas a otras especias ya conocidas”.

“Desde el 2000, en Colombia comenzamos a descubrir, aproximadamente, dos especies nuevas por año”, indica Calderón. Ahora calcula que esa cifra está entre entre una y dos por año.

“Uno de los sueños que tiene la gente es que el proceso de paz (con la guerrilla de las FARC) genere un turismo de avistamiento de aves mucho más grande”, apunta Álvarez. El problema, dice, es que al salirse las FARC de los territorios deja de haber un claro “dueño” de la zona y se vuelve, paradójicamente, más inseguro en algunas partes, al menos en un principio.

Además, dice Calderón del proceso de paz: “Tiene un aporte, porque nos permite llegar a áreas a las que no podíamos visitar, pero también gran parte del aporte ha sido el fortalecimiento de instituciones como universidades, del Institu

Usando la Realidad Aumentada para las momias más antiguas del mundo

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A mediados de diciembre de 2016, 15 de las 158 Chinchorro de la colección no expuesta del MNHN de Chile, se sometieron a uno de los escáneres más sofisticados del momento…


 

scanner3.jpgNo sabemos cuántos ejemplares existen, pero se calculan que podrían ser más de 300. Tampoco sabemos por qué momificaban a sus muertos, solo que el primer ejemplar encontrado data del año 5.000 a. C. y pertenece a un niño de cuatro años de edad al morir. Es la momia más antigua de la que existe registro en el mundo.

La cultura de los Chinchorro, un grupo de pescadores recolectores ubicado en el fascinante paisaje natural de Atacama, el desierto más árido del mundo entre el norte de Chile y el sur de Perú, es una de las más complejas en cuanto a su relación con la muerte.

Considerados los primeros tanatólogos de la historia porque trabajaban sobre el cuerpo humano y lo transformaban en auténticas esculturas, contaban con unos conocimientos anatómicos asombrosos para esa época.

Todo lo que sabemos de su cosmovisión y creencias se basa en conjeturas e hipótesis y en muy pocas certezas, al no existir ningún registro escrito. Al contrario que los egipcios, que solo momificaban a las altas jerarquías, los Chinchorro parecían hacerlo de manera más democrática. Cada una de las momias presenta rasgos, materiales y características diferentes, lo que sugiere una tradición familiar.

A mediados de diciembre de 2016, 15 de las 158 Chinchorro de la colección no expuesta del Museo Nacional de Historia Natural de Chile (MNHN) se sometieron a uno de los escáneres más sofisticados del momento para estudiar aspectos hasta ahora inaccesibles y tratar de resolver algunas de esas incógnitas: edad, enfermedades que padecieron y proceso de momificación.

El escáner introducirá a las momias en la realidad aumentada con el objeto de realizar una reconstrucción facial de un hombre y una mujer para mostrar por primera vez cómo lucían los antepasados de los chilenos; y también de una impresión 3D que facilite el trabajo de los científicos y permita la exposición de los cuerpos sin dañar su preservación. Se pretende así arrojar luz sobre una civilización con una compleja emocionalidad y cosmovisión en torno a la vida y la muerte y cuyo culto mortuorio está lleno de enigmas.

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¿Demasiados bebés muertos?

Una de las hipótesis del origen de la momificación de esta civilización sería el arsénico que se encuentra de forma natural en el terreno volcánico del valle de Camarones en el norte de Chile, donde se encontraron las primeras momias a comienzos del siglo pasado. Este arsénico endémico del valle sería el responsable de abortos espontáneos, bebés nacidos con poco peso o partos prematuros, es decir, de una alta mortalidad infantil.

Bernardo Arriaza, director del Laboratorio de Bioarqueología del Instituto de Alta In…, al norte de Chile, especula que las momias surgieron como una forma de lidiar con el duelo de tantos bebés perdidos, y que de ahí la tradición podría haberse extendido a los adultos.

Es solo una teoría con la que no todos los estudiosos se muestran de acuerdo, pero la realidad es que las primeras momias encontradas pertenecen en la mayoría de los casos a niños y fetos.

“La tradición comienza gradualmente en Camarones. Las primeras no son muy complejas, se trata de emplasto de barro, palitos y unas fibras vegetales”, explica Bernardo Arriaza, el mayor experto en esta cultura. “200 años después, en otro sitio arqueológico llamado Camarones 17, la momificación se vuelve más compleja y 800 años más tarde estamos ya ante trabajo de expertos”, señala. “La mayoría de la gente conoce cómo fue el proceso de momificación en Egipto: evisceraban el cuerpo a través de incisiones, extraían el cerebro a través de la nariz y disecaban con natrón. Sin embargo, en el caso de los Chinchorro, se trata de un proceso incluso más complejo”, explica a Sinc Verónica Silva, investigadora del Área de Antropología del Museo Nacional de Historia Natural de Chile, a cargo del proyecto de los escáneres. 

 

Una escultura alrededor del esqueleto

Lo primero que se extraía era la piel. Después se evisceraba el cuerpo, se sacaba toda la musculatura y se dejaba solo el esqueleto, en torno al cual se reconstruía el cuerpo de formas muy variadas. Hay desde algunos ejemplares hechos con arcilla hasta otros completamente rellenos con vegetales, plantas y fibras que cubren longitudinalmente el esqueleto, otorgando volumen al conjunto. “La verdad es que no podríamos hablar de un solo tipo, porque cada cuerpo es diferente al otro. Eso es también lo sorprendente en Chinchorro: que no existía como en Egipto la figura del momificador, no había un manual que te dijera cómo taxidermizar el cuerpo”, señala Silva. “Tenemos tantas momias como hay ejemplares”, apunta. Una vez finalizado el cuerpo, volvían a poner la piel del muerto, que a su vez podía tener distintas cubiertas de arcilla o fibras de algodón. A veces se pintaban de rojo o negro, otras no. No hay patrones ni reglas. “El proceso de momificación es muy íntimo, y es la propia familia la que va poniendo sus propias aportes tecnológicos y artísticos al elaborar los cuerpos, que son transformados en auténticas esculturas, en obras de arte”, señala Silva. Aunque sí hay categorías. Hay momias negras y rojas, además de momias con vendajes –las más similares a las egipcias– y con pátina o capa de barro, según la clasificación de Arriaza. Para Arriaza las momias negras serían las más antiguas, “caracterizadas por una gran abundancia de arcilla. Colocaban la piel y una peluca, y los pintan de negro de la cabeza a los pies. Por dentro son grises, por fuera son negras”, explica.

Rojas, negras, con barro y vendas, Silva discrepa. “Aunque se supone que pertenecen a distintos períodos, si tú vas a un cementerio te vas a encontrar momias tanto rojas como negras en el mismo estrato, lo que muestra que la separación no es tan categórica”.

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La gran diferencia sería el proceso de vaciado del esqueleto, que en el caso de las rojas era más similar al egipcio. “En vez de sacar la piel y descarnar el cuerpo para dejar solo el esqueleto, hacían incisiones y a través de ellas iban sacando todo el tejido blando, dejando la piel por fuera. Este proceso es muy complejo, porque significa que a través de las incisiones tienes que cortar los músculos y extraerlos”, explica la antropóloga. “Y de ahí el rellenado, un trabajo meticuloso que podía llevar semanas enteras”, señala.

En cualquier caso todos los expertos destacan el conocimiento anatómico que poseía esta cultura antigua. “Me asombra que en todos estos cuerpos que han sido modificados y transformados siempre encontramos todos los huesos en su posición anatómica correcta, no hay mezcla de un individuo con otro. El preparador fúnebre sabe lo que está haciendo, dónde van los huesos, cómo articularlos, cómo amarrarlos, cómo cortar y cómo cercenar. Es experto”, explica Arriaza.

Algo que también se observa en su uso del color. “Para sociedades tan antiguas, es sorprendente que haya un conocimiento de cómo moler y obtener esos pigmentos y materias primas, puesto que algunas se encontraban a 5.000 metros de altura”, señala Marcela Sepúlveda, del Laboratorio de Análisis e Investigaciones Arqueométricas del IAI de la Universidad de Tarapacá.

“Más interesante es que si uno empieza a desglosar los tipos de momias, generalmente parece que el color pasa a ser un elemento distintivo de ciertos individuos, y no de todos”, explica Sepúlveda. Aunque en un principio se pensó que los Chinchorro momificaban a todos sus miembros y eran mucho más democráticos que los egipcios, ahora existen dudas sobre esto, puesto que también se han encontrado cuerpos preservados por las condiciones favorables del desierto pero no momificados. Y también algunos con menos preparación que otras momias más complejas.

Viviendo con muertos

En cualquier caso, parece claro que los Chinchorro tenían una relación muy distinta a la nuestra con sus muertos. “Lo que se ha estudiado es que los cuerpos continúan en el grupo familiar un tiempo. Es como un tótem: la momia permanece en la casa acompañando a su familia, no se sabe por cuánto tiempo, y en algún momento deciden enterrar a varias juntas”, señala Silva. “Se ha descubierto que hay repintado en las pinturas, lo que nos habla de un culto a los muertos que aún observamos en poblaciones en norte de Chile, con una tradición muy diferente a la occidental”, apunta la antropóloga.

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“Hay un color, una plástica, una emoción, un deseo de representar a estos individuos como si aún estuvieran en vida. Muchos de ellos tienen los ojos y la boca abiertos. No se trata de un individuo para ser olvidado, sino para transcender. Son parte de la comunidad, como seres vivos”, explica Arriaza. ¿Sabremos alguna vez lo que realmente significaban sus muertos para los Chinchorro? Nuestra última esperanza está en las nuevas tecnologías que ayuden a desentrañar, poco a poco, estos misterios.

 

Candidatas a Patrimonio de la Humanidad

Chile quiere que los sitios arqueológicos de las momias de Chinchorro sean reconocidos como patrimonio Mundial de la Humanidad. Eso aportaría una resonancia global para estos yacimientos arqueológicos y también los fondos necesarios para preservarlos en su hábitat natural, el desierto, donde se pretende construir un gran museo arqueológico al aire libre. Muchas de las momias se encuentran en museos, pero su conservación sigue siendo un motivo de preocupación. Un estudio preliminar sobre el proceso bioquímico de degradación desatado por bacterias indica que se ha acelerado la descomposición de alguna de las momias, posiblemente por la humedad, la luminosidad y la temperatura. En el desierto más seco del mundo, se observan cambios ambientales y climáticos, como señalan los habitantes de la zona. Pero Sepúlveda es muy cuidadosa y se niega a culpar al cambio climático, ya que “no existen estudios específicos en esta zona”. “Este proceso afecta a algunos de los cuerpos, no a todos. Se observa solo en las que presentan vestigios de piel”, concluye tajante.

 

Tomado de: http://www.historiayarqueologia.com/2017/04/usando-la-realidad-aumentada-para-las.html?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+arqueologos+%28Historia+y+Arqueolog%C3%ADa%29

Publicado por Historia y Arqueología© en www.historiayarqueologia.com

Perú: Garagay, el santuario de 3.500 años que resistió hasta dinamita en Lima

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garagay.jpgEn un descampado de un barrio de Lima, un santuario prehispánico de 3.500 años ha sobrevivido a invasiones, construcciones y hasta atentados con dinamita del grupo guerrillero Sendero Luminoso. Hoy, arqueólogos desentierran sus muros con diseños esculpidos en alto relieve.

Son unos frisos de rasgos felinos en barro de varios colores, muy parecidos a los hallados en piedra en la cultura Chavín (1500 y 300 a.C), que se desarrolló lejos de allí en la región andina de Ancash (noreste). Estos diseños se encuentran en una pilastra (columna adosada a una pared) en el atrio ceremonial del santuario Garagay.

Los investigadores también hallaron escalinatas anchas de bloques de barro que dan acceso desde la gran plaza hasta el atrio, donde están los frisos, y de ahí a la pirámide mayor del complejo arqueológico.

“Todo el atrio habría estado rodeado de frisos de colores de alto relieve con marcada presencia de cultura Cupisnique (1500 a 1000 a.C) y Chavín”, dijo a la AFP el arqueólogo Héctor Walde, quien encabeza el grupo que desde enero de este año intervino la huaca (palabra quechua para designar los lugares sagrados) ubicada en el populoso distrito de San Martín de Porres, en el norte de la capital.

Hace 43 años el arqueólogo Roger Ravines descubrió en el atrio de la pirámide mayor dos frisos, uno parecido a una araña y el otro, un medallón con la imagen de una cabeza de jaguar. En los noventa, ante la falta de vigilancia, fueron destruidos por presuntos vándalos y consumidores de droga que convirtieron el lugar en su guarida.

Un santuario en “U”

“La huaca Garagay tiene forma de ‘U’ con una extensión de 22 hectáreas. Es el mejor ejemplo de arquitectura y arte del período formativo de la gran Lima, tiene fechados radio carbónicos entre 1800 y 800 a.C (3.500 años de antigüedad en promedio)”, señala Luis Martín Bogdanovich, gerente de Pro Lima, organismo de la Municipalidad de Lima que financia los trabajos con el fin de devolverle el valor a la huaca.

Luego de estar abandonado, el sitio ahora tiene vigilancia del ministerio de Cultura y se están recuperando los cercos que los limitan con la población para evitar nuevas invasiones.

Este santuario, a diferencia de otros hallados en la capital, está formado por una pirámide principal de 30 metros de altura la parte superior esta dañada con un frontis de 400 metros. De sus extremos salen dos brazos perpendiculares, que le dan esa apariencia especial de una “U” invertida.

En ese lugar se hallaron tumbas profanadas y fragmentos de vasijas de buena calidad. Para el arqueólogo Walde, esas tumbas serían de los años 800 a.C. “pero deben existir cementerios más antiguos, con mayor trabajo los vamos a encontrar para determinar las jerarquías de los que vivieron en el lugar”, dijo.

En la parte central de la pirámide se encuentra el recinto sagrado de 25 metros cuadrados, que se conoce como atrio.

Atentados de Sendero

La huaca Garagay comenzó a ser estudiada en 1959, pero al no contar con financiamiento volvió a ser cubierta para evitar más deterioro. Luego sufrió saqueos de gente que buscaba oro, plata y vasijas para vender.

En los sesenta, una empresa eléctrica levantó una torre de alta tensión en la pirámide mayor. Durante el conflicto interno que vivió Perú entre 1980 a 2000, la guerrilla maoísta Sendero Luminoso dinamitó en tres oportunidades la torre para cortar la energía en la ciudad, dañando seriamente la huaca.

La zona arqueológica fue invadida en 1985 por 850 familias, que establecieron en un inicio viviendas precarias para luego construir edificios de tres a cinco pisos. Ahora se llaman urbanización El Pacífico y rodean el santuario.

La huaca volvió a ser agredida cuando una empresa no encontró mejor lugar que la plaza principal del santuario para construir su ladrillera y utilizar la tierra de uno de los brazos para elaborar los ladrillos. La fábrica ya no está allí.

El estado de conservación del santuario es delicado, por su abandono. “Pese a esa dramática situación, el santuario Garagay es un enigmático complejo arqueológico de barro y piedra que guarda secretos de los antiguos peruanos que vivieron hace 3.500 años en Lima”, señala el arqueólogo Walde.

Tomado de: http://publimetro.pe/actualidad/noticia-garagay-santuario-3500-anos-que-resistio-hasta-dinamita-lima-60825/7

El chocolate, la bebida divina que conquistó Europa

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Pese a los recelos iniciales, en el siglo XVII el chocolate se convirtió en la bebida de moda de la alta sociedad europea…

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El 3 de abril de 1502, Cristóbal Colón salía, una vez más, del puerto de Sevilla. Su idea era encontrar un paso marítimo que, desde Centroamérica, lo llevase, al fin, a Asia. Era su cuarto viaje al Nuevo Mundo, y la ruta tuvo sus dificultades. Un día, en mitad de una tormenta, el navegante y sus hombres se vieron obligados a desembarcar. Al parecer, interceptaron entonces una embarcación maya que llevaba como carga unas almendras a las que Colón no concedió importancia. Sin saberlo, el Almirante había tenido el primer contacto con las semillas del árbol del cacao.

Más de doscientos años después, Madrid consumía más de cinco toneladas de chocolate al año. Según las crónicas del momento, no había calle en la capital en la que no se vendiese. Esto puede ilustrar que un mal principio no siempre es determinante, ya que el chocolate se obtiene de las almendras que Colón había desechado.

No sabemos cuál fue el primer contacto entre los españoles y el chocolate bebido que consumían mayas y aztecas, para quienes este producto era muy importante. Los mayas dejaron escritas las primeras referencias de la historia a su consumo en el denominado Códice de Madrid, conservado en el Museo de América. Por su parte, los aztecas pensaban que las semillas de las que obtenían el chocolate no eran sino la materialización de Quetzalcoatl, dios de la sabiduría.
De Tenochtitlán a Madrid

Tan importante era el cacao para los aztecas que utilizaban las almendras como moneda. Pedro Mártir de Anglería, cronista de Indias, decía al respecto: «Usan moneda, no de metal, sino de nuececillas de ciertos árboles, parecidas a la almendra». Para entender mejor los intercambios realizados en el mundo azteca, los españoles elaboraron unas tablas de equivalencia. Gracias a ellas, sabemos que una liebre pagada en cacao costaba lo mismo que los servicios de una prostituta.

Al principio, los españoles mostraron rechazo por el chocolate, ya que, según el cronista Gonzalo Fernández de Oviedo, los labios quedaban como manchados de sangre tras beberlo. Aparte de ello, su sabor amargo y picante no los acababa de convencer. Girolamo Benzoni, en su Historia del mondo nuovo, llegó a manifestar que «el chocolate parecía más bien una bebida para cerdos que para ser consumido por la humanidad». Pese a todo, en el siglo XVI llegó a España y fue presentado a Carlos V por Hernán Cortés. A partir de ese momento, su aceptación iría en aumento, llegando a alcanzar cotas muy altas.

 
Imagen: El árbol del cacao

los aztecas recibieron de los mayas el secreto de la preparación del chocolate, su bebida divina. Para prepararlo se molían las habas del cacao hasta reducirlas a polvo y se añadían también semillas o maíz. El polvo resultante se mezclaba con agua fría y se removía hasta que subía la espuma. Árbol del cacao, en el Códice de Tudela. Museo de América, Madrid. 

 

El triunfo del chocolate

Según diversos autores, fueron los monjes los encargados de difundir el consumo del chocolate en los monasterios. Con el tiempo, serían los cistercienses quienes lograran mayor fama como chocolateros. Pero no todos los religiosos se mostraron favorables a su consumo. En este sentido, los jesuitas creían que el chocolate era contrario a los preceptos de mortificación y pobreza. Dado que la nutritiva bebida se tomaba también en los períodos de ayuno, pronto se abrió un debate entre los defensores y los detractores de esa costumbre. Fue en el siglo XVII cuando se dio respuesta a la cuestión. Vendría de la mano del cardenal François Marie Brancaccio, que acabaría manifestando: «Liquidum non frangit jejunum», es decir, «el líquido no infringe el ayuno». La Iglesia aceptaba el consumo del chocolate bebido.

Precisamente en el siglo XVII, servir un chocolate caliente como bebida llegó a formar parte imprescindible del «agasajo», ritual seguido en las meriendas que los nobles ofrecían a sus visitas. Solía acompañarse de bizcochos y otros dulces para mojar. Si la merienda se celebraba en invierno, lo normal era que se tomase al calor de los braseros, sobre los estrados de las salas de estar, entre almohadones y tapices. Si el chocolate protagonizaba una merienda veraniega, solía servirse junto a un «búcaro de nieve», un vaso de helado.

Dado que el chocolate se consumía muy espeso, las manchas que producía al derramarse eran muy molestas. Pero un día de 1640, a Don Pedro Álvarez de Toledo y Leiva, virrey del Perú y primer marqués de Mancera, se le ocurrió una solución. Inventó un recipiente que consistía en una pequeña bandeja con abrazadera central, en la que quedaba sujeta la jícara, pequeña vasija sin asa en cuyo interior se vertía el chocolate. En honor a su inventor, la bandeja sería bautizada como mancerina. Según el nivel social de quien servía la merienda, las mancerinas podían ser de plata, de porcelana o de barro.

 

La moda llega a Versalles

choco1.jpgEl consumo de chocolate en España conoció una amplia difusión a lo largo de todo el siglo XVII y se anunciaba en las confiterías como la «bebida que procede de las Indias». El hábito de beber chocolate estaba tan extendido que incluso las damas de la nobleza se lo hacían servir en mitad de los largos y aburridos sermones eclesiásticos. Los obispos, ofendidos, prohibieron esta forma de consumo.

Pronto, el resto de Europa, sobre todo Francia, adoptó esa dulce tradición. Una de las responsables fue Ana de Austria, hija de Felipe III, quien exportó la costumbre de merendar y desayunar chocolate tras su boda con Luis XIII. María Teresa de Austria, hija de Felipe IV y esposa de Luis XIV, afianzó esta práctica al tomar chocolate de manera habitual en su nuevo país.

Cuando los Borbones llegaron a España se mostraron muy aficionados al chocolate. Sobre todo, Felipe V y su hijo Carlos III, quienes solían desayunar con esta bebida. Fue precisamente Carlos III, en su afán por crear una industria que sentase las bases del desarrollo económico del país, quien permitió el intercambio exclusivo y en régimen de monopolio entre Madrid y la Real Capitanía General de Venezuela. A través del sistema centralizado que caracterizó su reinado, el monarca creó una institución encargada de gestionar el comercio, la llamada Real Compañía Guipuzcoana de Caracas. El producto llegaba a las mesas españolas a través de las tiendas de ultramarinos.
Fue también en el siglo XVIII cuando el chocolate irrumpió en la repostería. Juan de la Mata lo utilizó como ingrediente para hacer dulces secos en algunas recetas de su libro Arte de repostería. El mismo De la Mata fue precursor de la mousse de chocolate al inventar lo que llamó espuma de chocolate, algo muy parecido a la mousse.

Imagen: Una chocolatada
Merienda con chocolate en una casa francesa en el siglo XVIII. Óleo por François Boucher. Museo del Louvre, París.
 

 

Maestros chocolateros

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La preparación del producto que luego iba ser consumido era responsabilidad del molendero. Éste recorría el país con una piedra curva sobre la espalda. Seguía la denominada técnica del metate, que consistía en moler, de rodillas, y sobre la mencionada piedra, las semillas del cacao. Poco a poco, y con mucho esfuerzo, extraía una masa líquida y uniforme, conocida como pasta de cacao.

El jurista valenciano Marcos Antonio Orellana habla de ello en este poema: «¡Oh, divino chocolate / que arrodillado te muelen / manos plegadas te baten / y ojos al cielo te beben!».

Todo cambió a partir del siglo XIX, cuando las técnicas de la Revolución Industrial favorecieron aún más su consumo y abarataron su coste. Pronto, el té y el café fueron desplazando al chocolate, que empezó a asociarse con juerguistas y trasnochadores. Lejos quedaban los días en que se consideraba de carácter divino, como dejó escrito Valle-Inclán: «Cacao en lengua del Anahuac / es pan de dioses, o Cacahuac».

Imagen: El set de chocolate
Chocolatera de cobre, bollo y taza de chocolate en una naturaleza muerta de Luis Menéndez. Siglo XVIII. Museo del Prado, Madrid.

 

Para saber más: La verdadera historia del chocolate. Michael y Sophie D. Coe. FCE, México, 1999.

 

 

 

 

 

 Tomado de: http://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/el-chocolate-la-bebida-divina-que-conquisto-europa_8139/3

El Museo Reimaginado – Medellín 2017

re-museo.png1 al 3 de nov., Medellín, Colombia

 

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Del 1 al 3 de noviembre en la ciudad de Medellín, Colombia, se realizará El Museo Reimaginado, encuentro de profesionales de museos de América, organizado por la Alianza Americana de Museos, la Fundación TyPA y el Parque Explora.

Un programa en el que las preguntas planteadas y los desafíos propuestos se  abordan de manera colectiva. Las diferentes miradas y saberes de asistentes y oradores se ponen en juego para encontrar respuestas disruptivas o vacíos inesperados que revelen nuevas oportunidades y colaboraciones.

Reimaginar los museos es mucho más que plantear un debate, es un acto de presencia. Por eso, del 1 al 3 noviembre nos volvemos a encontrar, esta vez en Medellín para reevaluar el alcance de lo que podemos hacer, para reflexionar sobre nuestra práctica, para conocernos mejor y crear oportunidades para trabajar juntos.

 

Por cualquier duda o consulta, no dudes en escribirnos a: elmuseoreimaginado@typa.org.ar.  

Más información:
elmuseoreimaginado.com
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Robaron reliquias valuadas en u$s15 mil de una parroquia de Palermo en BsAs

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Un ciudadano uruguayo fue arrestado por el hecho ocurrido en la iglesia Nuestra Señora de Guadalupe. Lo sustraído fue recuperado por la Policía.

La Policía de la Ciudad de Buenos Aires detuvo este domingo a un ciudadano uruguayo que robó unas reliquias valuadas en u$s15 mil de la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe ubicada en Mansilla y Medrano en el barrio porteño de Palermo.

Los agentes fueron alertados por un hombre que advirtió que un joven con una mochila había sustraído “una custodia y un aspersor”, dos elementos centrales para la liturgia católica y que suelen estar revestidos en oro.

La “custodia” u ostensorio es una pieza de metal con pie y forma de estrella donde se coloca la hostia consagrada para su adoración y el aspersor es un elemento generalmente de bronce que utilizan los sacerdotes para esparcir el agua bendita.

Tras el aviso del testigo, personal policial persiguió al joven y al capturarlo a los pocos metros, encontró entre sus pertenencias los utensilios litúrgicos que se habían sustraído de la parroquia.

El sacristán del templo estimó que los elementos tendrían un valor histórico incalculable y de alrededor de 15.000 dólares aproximadamente en el mercado negro.

Los investigadores buscan establecer si el hecho se trató de un golpe aislado perpetrado por el sujeto detenido o si se trata de una banda dedicada a este tipo de robos.

El juez Criminal y Correccional 7 dispuso el traslado del demorado a la dependencia correspondiente donde seguirán la investigación del caso.

 

Tomado de: http://www.infobae.com/sociedad/policiales/2017/07/10/roban-reliquias-valuadas-en-us15-mil-de-una-parroquia-de-palermo/