Las víctimas de un evento desesperado, un niño (izquierda) y una cría de llama (derecha), fueron parte de la matanza en forma de sacrificio de más de 140 niños y más de 200 llamas en la costa norte del Perú alrededor de 1450.

Más de 140 niños y 200 llamas jóvenes parecen haber sido sacrificados en el marco de un ritual, en un evento que ocurrió hace unos 550 años en un acantilado azotado por el viento, con vista al océano Pacífico, a la sombra de lo que en ese entonces era la capital en crecimiento del Imperio Chimú.
Las investigaciones científicas del equipo interdisciplinario internacional liderado por el explorador peruano de National Geographic, Gabriel Prieto (izquierda) de la Universidad Nacional de Trujillo, y John Verano (derecha), de la Tulane University (Universidad Tulane), se encuentran en curso. El trabajo está financiado por la National Geographic Society.
Aunque se han registrado incidentes de sacrificios humanos entre los aztecas, los mayas y los incas, en las crónicas españolas de la era colonial y se han documentado en excavaciones científicas modernas, el descubrimiento de un evento de sacrificios de niños a gran escala en la poco conocida civilización precolombina Chimú es un hallazgo sin precedentes en América, sino en todo el mundo.
“Personalmente, no lo esperaba”, reconoce Verano, un antropólogo físico que ha trabajado en la región durante más de tres décadas. “Y creo que nadie más se lo podría haber imaginado”, agrega.
Los investigadores están en el proceso de enviar un informe con los resultados científicos del descubrimiento a una publicación científica revisada por pares.
En el transcurso de un día, los arqueólogos descubrieron los restos de más de una docena de niños preservados en arena seca durante más de 500 años. La mayoría de las víctimas del ritual tenían entre 8 y 12 años cuando murieron. Foto de GABRIEL PRIETO.
Un saldo sorprendente y un final trágico
El lugar de los sacrificios, conocido formalmente como Huanchaquito-Las Llamas, se encuentra ubicado en un acantilado bajo, a poco más de 300 metros sobre el nivel del mar, en medio de un complejo de viviendas residenciales en expansión, en el distrito de Huanchaco, al norte de Perú. A menos de un kilómetro al este del lugar, se encuentra el sitio declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, Chan Chan, el antiguo centro administrativo chimú, y más allá de sus paredes, la capital provincial moderna de Trujillo.
En su pico, el Imperio Chimú controlaba un territorio de aproximadamente mil kilómetros de largo que se extendía por la costa del Pacífico y los valles interiores desde la frontera moderna entre Perú y Ecuador hasta Lima.
Solamente los incas comandaron un imperio más grande que el Chimú en la Sudamérica precolombina, y las fuerzas superiores de los primeros le pusieron al segundo grupo, alrededor del año 1475 d. C.
Huanchaquito-Las Llamas (que los investigadores generalmente llaman “Las Llamas”) llegó por primera vez a los titulares en 2011, cuando se encontraron los restos de 42 niños y 76 llamas durante una excavación de emergencia dirigida por el coautor del estudio, Prieto. Arqueólogo y nativo de Huanchaco, este explorador estaba excavando un templo de 3500 años de antigüedad, en la ruta que lleva al lugar del sacrificio, cuando los residentes locales lo alertaron, por primera vez, de la presencia de restos humanos que se erosionaban en las dunas costeras cercanas.
Para cuando finalizaron las excavaciones en Las Llamas en 2016, se habían descubierto en el sitio más de 140 restos de niños y 200 llamas jóvenes. Por medio de datación con radiocarbono, se determinó que las sogas y los productos textiles que se encontraron en las tumbas se remontaban a una época que podría estar entre el 1400 y el 1450.
Los asentamientos humanos a lo largo de la costa norte de Perú son susceptibles a las interrupciones climáticas causadas por los ciclos climáticos de El Niño. Imagn de SOREN WALLJASPER, NG STAFF.
Los restos esqueléticos de los niños y los animales muestran evidencias de cortes en el esternón, así como también dislocaciones de las costillas, lo que sugiere que el pecho de las víctimas se abrió y se separó, quizás para facilitar la extracción del corazón.
Los restos de tres adultos -un hombre y dos mujeres-, se encontraron cerca de los niños y los animales. Los signos de traumatismo posiblemente realizados con un objeto romo en la cabeza y la falta de objetos en las tumbas de los cuerpos adultos, han llevado a los investigadores a sospechar que podrían haber tenido algún papel en el evento de los sacrificios y se les dio muerte poco después.
Los 140 niños sacrificados tenían edades que iban desde los 5 hasta los 14 años; y la mayoría tenía entre 8 y 12 años. En mayor medida, fueron sepultados mirando hacia el oeste, hacia el mar. Las llamas tenían menos de 18 meses de edad y por lo general se enterraron mirando hacia el este, hacia los altos picos de los Andes.
Prieto y Verano dedicarán muchas más temporadas a la investigación en el laboratorio, analizando restos e intentando explicar las posibles motivaciones detrás de este evento sin precedentes en la historia de la humanidad. Foto de GABRIEL PRIETO.
Huellas esparcidas congeladas en el tiempo
Los investigadores creen que todas las víctimas -seres humanos y animales- fueron sacrificadas en el marco de un ritual, en un único evento, según la evidencia obtenida de una capa de lodo seco encontrada en la zona oriental, menos revuelta, de casi 700 metros cuadrados. Ellos creen que la capa de lodo alguna vez cubrió toda la duna arenosa donde el ritual tuvo lugar, y se revolvió durante la preparación de las fosas de entierro y el acto de sacrificio subsiguiente.
Los arqueólogos descubrieron huellas de sandalias de adultos, perros, niños descalzos y llamas jóvenes preservadas en la capa de lodo, con marcas profundas de frenadas que ilustran hasta dónde se les puede haber obligado a enfrentarse a su fin.
Un análisis de sus huellas también puede permitir a los arqueólogos reconstruir la procesión ritual. Aparentemente, se guió a un grupo de niños y llamas al sitio, desde los extremos norte y sur del acantilado, reuniéndolos en el centro del lugar, donde se los habría sacrificado y enterrado. Los cuerpos de algunos niños y animales simplemente se dejaron en el lodo húmedo.
El arqueólogo peruano Gabriel Prieto, el segundo desde la izquierda, excava el lote costero donde el ritual tuvo lugar hace más de 500 años. Su labor es formar a los estudiantes que se convertirán en la próxima generación de científicos para documentar la historia de Huanchaco. Foto de GABRIEL PRIETO.
¿Un evento sin precedentes?
Si la conclusión de los arqueólogos es correcta, Huanchaquito-Las Llamas puede constituir una evidencia científica convincente del mayor sacrificio masivo de niños conocido en la historia mundial.
Hasta ahora, el más grande del cual se cuenta con evidencias es el sacrificio y entierro de forma ritual de 42 niños en el Templo Mayor en la capital azteca de Tenochtitlán (actualmente, Ciudad de México).
El descubrimiento de niños víctimas de sacrificio individuales, obtenido de los rituales incas en la cima de la montaña, también ha captado la atención mundial.
Fuera de América, los arqueólogos debaten si los restos de niños encontrados en la ciudad fenicia de Cartago constituyen un sacrificio de forma ritual y, de ser así, si dichos actos rituales tuvieron lugar a lo largo de décadas o incluso siglos.
Los investigadores continúan desentrañando los eventos en Las Llamas, y esperan finalmente explicar por qué y cómo los humanos apelaron a lo sobrenatural en un intento de controlar un mundo natural impredecible. FOTO DE GABRIEL PRIETO.
El análisis de los restos de Las Llamas muestra que se sacrificaron niños y llamas con cortes transversales congruentes y eficientes a lo largo del esternón. La falta de cortes vacilantes (“inicio erróneo”) indica que fueron realizados por una o más manos entrenadas. “Se trata de un sacrificio en forma de ritual, y es muy sistemático”, asegura Verano.
El sacrificio humano se ha practicado en casi todos los rincones del mundo en varias épocas, y los científicos creen que el ritual puede haber jugado un papel importante en el desarrollo de sociedades complejas, a través de la estratificación social y el control de población por parte de clases sociales pertenecientes a la élite.
No obstante, la mayoría de los modelos sociales que practican el sacrificio humano, se basan en el sacrificio de forma ritual de adultos, apunta Joseph Watts, un investigador postdoctoral de la University of Oxford (Universidad de Oxford) y del Max Planck Institute for the Science of Human History (Instituto Max Planck de Ciencias de la Historia de la Humanidad).“Creo que es claramente más difícil explicar el sacrificio de niños”, reconoce… “También a nivel personal”, agrega después de una pausa.
Negociación con fuerzas sobrenaturales
El sacrificio masivo de solamente niños y llamas jóvenes que ocurrió en Las Llamas parece ser un fenómeno que antes era desconocido en los registros arqueológicos, y que inmediatamente hace que se formule la siguiente pregunta: ¿Qué pudo motivar a los chimú a cometer un acto semejante?
Prieto admite que esta es generalmente la primera pregunta con la que se encuentra cuando se comparte su investigación realizada en Las Llamas con colegas científicos y con la comunidad local.
“Cuando la gente escucha lo que ocurrió y su magnitud, lo primero que siempre me preguntan es el por qué”, admite.
La capa de lodo que se encontró durante las excavaciones puede proporcionar una pista, dicen los investigadores, quienes sugieren que fue el resultado de lluvias e inundaciones intensas en la línea costera, generalmente árida, y probablemente asociadas a un evento climático relacionado con El Niño.
El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) es un patrón climático que calienta y enfría el océano Pacífico tropical. Durante una fase cálida de El Niño, las temperaturas de la superficie (en rojo) se extienden a lo largo del ecuador, provocando lluvias torrenciales y causando estragos en las pesquerías costeras. Los investigadores sugieren que el evento de sacrificio en Las Llamas pudo haber sido un intento de apaciguar a los dioses y mitigar los efectos de un gran evento de ENOS que ocurrió alrededor de 1400 1450 d. C. Foto de NOAA.
Las temperaturas marinas elevadas, características de El Niño, probablemente alteraron la pesca marina en el área, mientras que las inundaciones costeras podrían haber desbordado la extensa infraestructura de canales de agricultura de los chimú. Estos, sucumbieron a los incas sólo décadas después de los sacrificios en Las Llamas. A partir de este 20 de diciembre abrió al público el Museo Nacional de la caña “La Zafra” ubicado en el interior de la exhacienda de San Francisco Toxpan, en el que los ciudadanos podrán recorrer el espacio que muestra todo lo relacionado con este cultivo característico de la zona centro del estado de Veracruz. José Ramón Sales Bueno, director de Desarrollo Económico en Córdoba, mencionó que será personal de la Coordinación de Turismo, el que brindará los recorridos por alrededor de 45 minutos, al ser integrado a la oferta para los cordobeses, visitantes nacionales y extranjeros, aunque también cualquier ciudadano podrá llegar a la exhacienda de Toxpan e ingresar a este nuevo espacio que da cuenta de otro de los cultivos que dan identidad a la región. Explicó que el modo de operación será similar al que tiene el Museo del Café, con el fin de posicionarlo favorablemente en un corto tiempo, pues el que se ubique en la exhacienda de San Francisco Toxpan también da un buen sabor de boca a los visitantes, quienes de por sí quedan maravillados con ese espacio que ha sido rehabilitado de manera extraordinaria. “Recordemos que se busca dar a conocer todo lo referente a este cultivo de la caña, el espacio que ya fue inaugurado recientemente cuenta con todas las comodidades y áreas de explicación, es un museo interactivo como el Museo del Café que esperamos también supere el número de visitantes al paso del tiempo”, expresó. El funcionario municipal dio a conocer que la entrada a este museo al público en general será de 50 pesos, sin embargo, de asistir en grupo disminuye en 30 pesos por persona, el precio para adultos mayores con credencial es de 25 pesos, mientras que los niños no pagan y también se respetará el martes cordobés, día en que gratis podrán ingresar. Agregó que el museo se distribuye en una sala de bienvenida, línea del tiempo sobre la evolución de la caña hasta productos terminados como el azúcar, el etanol, el piloncillo, la panela, asimismo tiene un área denominada “el sudor de mi frente” que hace honor a los trabajadores involucrados en todo el proceso de transformación de la caña de azúcar. Aunado a ello, este museo cuenta con un área de exhibición de la maquinaria utilizada en los diferentes procesos, son piezas que se muestran al público en tamaño real. Tomado de: http://plumaslibres.com.mx/2017/12/19/ofrecera-cordoba-recorridos-nuevo-museo-nacional-la-cana/ La doble escultura del artista colombiano Fernando Botero “Adán y Eva”, formada por dos figuras de bronce de más de tres metros de altura, se en marzo en la casa británica Bonhams por 2,32 millones euros.
La obra, elaborada en 2003, formaba parte de una subasta dedicada a la colección de arte que atesoraba en fallecido millonario saudí Walid Juffali. Las esculturas han estado instaladas hasta ahora en un parque del condado inglés de Surrey, al suroeste de Inglaterra, el mismo lugar donde se celebró la subasta. Las dos piezas de bronce muestran “la fascinación de Botero por la historia bíblica sobre el jardín del Edén, un tema recurrente en diversas pinturas durante su carrera”, señaló en un comunicado un experto de Bonhams. “Famoso por su uso del volumen y la escultura, Botero ha desarrollado un estilo único” que se inspira “en las tradiciones del arte folclórico latinoamericano, así como en las formas densas y movimientos audaces del barroco europeo”, señaló ese experto. El artista elaboró otras dos versiones de la pareja de esculturas “Adán y Eva”, que se encuentran expuestas en espacios públicos de Nueva York y Singapur. El jefe de Ventas de Bonhams, Charlie Thomas, sostuvo que Botero es “sin duda, una de las grandes figuras del arte latinoamericano” y consideró que el parque inglés donde están instaladas las esculturas de “Adán y Eva”permite “apreciar la escala y la belleza” de la obra. En la misma subasta, se remataron asimismo otras dos esculturas de Botero, ambas tituladas “Mujer reclinada”,elaboradas en 1993 y en 2003. La primera de esas figuras se vendió por 898.000 euros, mientras que la segunda alcanzó un precio de 1,23 millones de euros. Imagen: Fotografía cedida por Bonhams de la doble escultura del artista colombiano Fernando Botero “Adán y Eva”. EFE Tomada de: http://www.canalpatrimonio.com/la-escultura-de-botero-adan-eva-alcanza-232-millones-de-euros/ El carnaval es una tradición europea relacionada con la fertilidad, cuyo origen se remonta a las celebraciones religiosas romanas que festejaban el paso del invierno a la primavera y el inicio del ciclo agrícola. En el mundo andino, como parte del proceso de evangelización durante la época colonial española, muchas celebraciones del calendario religioso fueron asociadas con fechas celebratorias del ciclo productivo local. Durante la fecha del carnaval chico, los pobladores de las comunidades y centros poblados partícipes de las celebraciones en el distrito de Lampa se dirigen, desde muy temprano por la mañana a sus apus o cerros tutelares. Una vez ahí, realizan ofrendas a la tierra buscando evitar la venida de fenómenos naturales dañinos como heladas o granizadas, asegurar una buena producción agrícola y ganadera, y propiciar el bienestar entre los habitantes de sus localidades. Los principales cerros tutelares en Lampa son el Pilinco, el Coachico y el Pirhuani, junto al cerro Huaynapata en la misma ciudad de Lampa. Todas las actividades del día son acompañadas por conjuntos de Wapululos, aspecto que se mantendrá a lo largo de todos los carnavales. Posteriormente, se dan los jueves de compadres y jueves de comadres, en los que se liberan tensiones entre hombres y mujeres de cada localidad por medio de la burla y el juego. Era costumbre que por la mañana de esos días se cuelguen muñecos de trapo en un poste de alumbrado público, ridiculizando de forma simbólica a compadres y comadres. Este acto era seguido por la misa de jueves de compadres y comadres, después de las cuales se desarrollaba un festejo general al compás de la música de los Wapululos con ponche de guinda, merienda y juego con serpentina, talco y mistura. Sin embargo, estas costumbres estarían siendo reemplazadas por la salida de comparsas de Wapululos a las calles de Lampa por la noche, representando a los barrios tradicionales de la ciudad y enfrentándose al cruzarse unas con otras. Después de estas fechas tiene lugar el sábado de carnavales, en que las familias de las áreas rurales se desplazan hacia la ciudad de Lampa. Una vez ahí, dan comienzo a sus preparativos para la semana siguiente, siendo uno de los más importantes el ensayo de las comparsas de Wapululos. A estos se suman los ensayos de las comparsas correspondientes a los barrios de la ciudad, inundando las calles con la música interpretada por cada conjunto. Por la tarde del día siguiente, en el domingo de carnavales, los barrios, urbanizaciones e instituciones dan la bienvenida a los carnavales, al mismo tiempo que las familias de zonas rurales se desplazan a sus estancias junto a pequeñas comparsas de Wapululos. En los días subsiguientes se retoma el sentido más ceremonial de los carnavales, estando cada uno de ellos marcado por una serie de actos rituales. El lunes de carnaval, por ejemplo, inicia con el encendido de fogatas en cada vivienda y la quema de la wallata chaki, planta silvestre utilizada en los ritos de ofrenda a la tierra. Luego, el pueblo en su conjunto se desplaza al cementerio al compás de la música de los Wapululos, con el fin de compartir el carnaval con los muertos adornando sus tumbas y lápidas con serpentina, talco y mistura de colores. Este acto es conocido como el aya taripakuy, el mismo que culmina temprano por la mañana. Luego de la celebración junto a los muertos, algunas familias se desplazan a casa de familiares o amigos. Otras, se dirigen a sus estancias para hacer una ofrenda a la tierra invocando a San Juan, pidiendo que el ganado ovino o chiñichakis tenga buena producción este año, adornando a los animales como parte del ritual. En el martes de carnaval y miércoles de ceniza se repiten las mismas acciones, aunque con ciertas particularidades. El martes se invoca a San Marcos, pidiéndole por la productividad de las vacas y las llamas, también llamadas churos y taykas. El miércoles, por otro lado, se realiza el ritual conocido como chacra taripakuy, en el que se agradece de antemano a San Isidro por la producción de los campos de cultivo. Al final de cada día se comparte un almuerzo que incluye platillos locales, estando todas las actividades acompañadas por la música de los Wapululos. Después de un día de descanso, las actividades se retoman el viernes de cuaresma y sábado de cuaresma, días centrales dentro de la semana de carnavales y que también son conocidos como de tentación. Durante estos días se hacen presentes las comparsas de Wapululos, pero ya no como acompañantes en las ceremonias de ofrenda a la tierra, sino como participantes en los concursos organizados por la Municipalidad Provincial de Lampa. En este punto la composición de las comparsas cambia, incorporando un gran número de danzantes mujeres. El concurso del viernes se da entre comparsas venidas de las múltiples comunidades campesinas que integran el distrito, mientras que el concurso del sábado se da entre las comparsas de Wapululos que representan a los barrios, asentamientos humanos y urbanizaciones de la misma ciudad de Lampa. Por último, el domingo de cuaresma se lleva a cabo un último concurso de alcance provincial, reuniendo a delegaciones de carnavales ya no sólo de los Wapululos sino de otros carnavales al interior de la provincia de Lampa. Así, la semana de carnavales finaliza en medio de un festejo generalizado o kacharpariy que tiene lugar por la tarde, y que es dirigido por los conjuntos de Wapululos que ganaron en el concurso del día anterior. Los hombres, llamados jañachus, representan a los machos de dos manadas de vicuñas o alpacas que se enfrentan en duelo. Por otro lado, a través de los constantes giros que caracterizan su desplazamiento, las mujeres evocan el movimiento de la lana al ser hilada. Así, una danza que invoca la reproducción del ganado de altura constituye además una forma de cortejo, expresado esto último en el contrapunto de cánticos en quechua entre varones y mujeres, donde se asocia a los enamorados con frutas dulces y redondas, las mujeres dirigiéndose a los hombres como duraznos y los hombres llamando a su vez a las mujeres como manzanas. En ese sentido, los Wapululos de Lampa es una danza carnavalesca de carácter tanto propiciatorio como de cortejo, en la que la invocación a la naturaleza marca un momento de encuentro entre los componentes de la sociedad local, con una participación significativa de la población joven en edad de contraer matrimonio. Esta danza demuestra su importancia como expresión de una poética y una estética visual y sonora, marca una identidad regional y expresa los anhelos de la población de portadores dentro de un modo particular de vida, constituyendo la parte más importante de una fiesta cuyos participantes se refuerzan y reproducen sus vínculos tradicionales, permitiendo de este modo la reproducción de la sociedad lampeña. Sobre la música que acompaña a los danzantes, esta es interpretada exclusivamente por varones, quienes ejecutan instrumentos de viento y percusión. Los instrumentos de viento son el pinkillo, flauta de 40 a 50 centímetros de largo y 6 orificios moduladores que produce un registro de notas agudas, y las machuquenas de 80 a 90 centímetros de largo y 5 orificios moduladores, cuyo registro es más grave. Los instrumentos de percusión son el bombo y el tambor o tarola, los mismos que han atravesado por cambios en sus materiales de fabricación en los últimos años, y aumentado en número al interior de las comparsas de acuerdo a lo relatado por los propios portadores. La vestimenta básica de los varones en las comparsas de Wapululosconsiste en sombrero blanco o negro de lana de oveja, almilla blanca de bayeta, pantalón blanco de bayeta y ojotas. Sin embargo, con el transcurrir del tiempo, los danzantes han incorporado otro tipo de prendas como camisas de seda, pantalones de drill y zapatillas de lona. A esto se suma el uso de la lliclla y faja multicolor, así como el uso permanente de un wichi wichi o waraka, serpentinas y un silbato. Danzantes varones y músicos llevan la misma indumentaria, salvo en el caso de los pantalones que, para los músicos, es negro. En el caso de las mujeres, la vestimenta comprende blusa blanca de lana de oveja o bayeta, un saco o chaqueta negra de bayeta o bayetilla y pollera negra de bayeta o bayetilla, bajo la cual llevan más polleras de colores vibrantes. La chaqueta y la pollera están adornadas con raso, bordados y cintas azules, verdes, rojas y blancas. Sobre la cabeza llevan una montera ornamentada con flecos. Complementan esta indumentaria una faja y lliclla multicolor, y warakas adornadas con manzanas. Al igual que el traje de los varones, el de las mujeres también ha tenido transformaciones, siendo las más notorias la incorporación de bordados y de detalles de raso en la pollera y la chaqueta. Anteriormente, estos adornos eran usados sólo por las mujeres mestizas de la ciudad de Lampa, y representaba un símbolo de estatus social. Actualmente, la danza Wapululos y el Carnaval de Lampa se han convertido en un símbolo de identidad para los habitantes del distrito de Lampa, representándolos en festividades y certámenes de alcance no sólo provincial sino también regional y nacional. Este es el caso de la Fiesta de la Virgen de la Candelaria en Puno, en donde la profunda fe y devoción de los pobladores del distrito de Lampa, los lleva a presentarse año tras año, así como a participar en el concurso de danzas autóctonas que se realiza en el marco de la misma. La Resolución Viceministerial encarga a la Dirección de Patrimonio Inmaterial en coordinación con la Dirección Desconcentrada de Cultura de Moquegua y la comunidad de portadores, la elaboración cada cinco años de un informe detallado sobre el estado de la expresión declarada, de modo que el registro institucional pueda ser actualizado en cuanto a los cambios producidos en la manifestación, los riesgos que pudiesen surgir en su vigencia, y otros aspectos relevantes, a efectos de realizar el seguimiento institucional de su desenvolvimiento y salvaguardia, de ser el caso. La norma lleva la firma del viceministro de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales, Jorge Arrunátegui Gadea. “Esta práctica musical es un elemento esencial del patrimonio cultural inmaterial cubano, abierto a todos, que propicia el diálogo y expresa los sentimientos,conocimientos y valores de las comunidades que lo practican” UNESCO 6 Dic. 2017. La expresión poética y musical de los guajiros cubanos es el Punto Cubano género musical que fue incluido en la lista representativa del Comité intergubernamental de salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial, según dio a conocer recientemente la Unesco desde su sede en París. De acuerdo con el comunicado divulgado por la organización en la isla de Jeju, en la República de Corea , el Punto es una expresión consistente en una tonada o melodía acompañada por la voz de una persona que canta composiciones poéticas en décimas, improvisadas o aprendidas. Asimismo, refirió que las técnicas y los conocimientos vinculados al punto guajiro se transmiten esencialmente por medio de la imitación, y también mediante un programa de enseñanza impartido en las Casas de Cultura de todo el país, con talleres animados por los depositarios y practicantes de este género musical. El expediente de candidatura presentado por la nación caribeña indicó que “el punto es la poesía y la música de los campesinos cubanos”, y aunque es característico del campo, se ha extendido al resto de la población. “Las familias que dominan esta disciplina forman grupos, fabrican sus propios instrumentos, y organizan y promueven las representaciones”, indicó el texto. Además del punto cubano, se decidieron otras ocho nuevas inscripciones en la lista de patrimonio inmaterial, como los recorridos rituales en La Paz durante la Feria de la Alasita, de Bolivia; la Kochari, danza colectiva tradicional de Armenia; y la ebanistería de Konjic, Bosnia y Es bueno recordar que el año pasado Cuba logró la inclusión de la rumba en la lista, un reconocimiento a ese género musical y bailable representativo de la cultura y la tradición de nuestro país. Redames Giro, en su Diccionario Enciclopédico de la música en Cuba, tomo 3 página 273 expresa que: “el Punto aparece en Cuba alrededor de fines del siglo XVIII, aunque de ese período solo existen referencias, tales como el uso de instrumentos de cuerdas, la décima y el zapateo como formas de baile, sin embargo, no es hasta 1836 que aparece una definición del Punto en el Diccionario casi razonado de voces y frases cubanas de Esteban Pichardo”. También en el Diccionario Enciclopédico de la música en Cuba, Giro expresa que “Esta forma de cantar campesino andando el tiempo, se constituyó en una parte integrante de nuestra música nacional. Son conocidos el punto vueltabajero, pinareño, espirituano, camagüeyano y otros. En las provincias de Pinar del Río, La Habana, Matanzas y Cienfuegos (aquí también se utiliza el punto fijo) y las provincias orientales el punto libre, mientras que, en Villa Clara, Sancti Spíritus, Ciego de Ávila y Camagüey, es característico el punto fijo, que entre sus modalidades estilísticas se encuentra el punto en clave o cruzado”. En el acompañamiento instrumental del Punto se utiliza la guitarra, el laúd o el tres, claves, maracas mientras que en el texto se hace uso de la décima y el modalismo en la línea melódica-armónica. La noticia del reconocimiento de nuestro Punto Cubano como patrimonio cultural inmaterial es de enorme trascendencia, para lograr que se mantengan vivas nuestras tradiciones musicales puesto que constituyen verdaderos tesoros de nuestra cultura. Tomada de: http://www.sierramaestra.cu/index.php/cultura/17635-punto-cubano-patrimonio-cultural-inmaterial El proyecto inició desde el sexenio del exgobernador Fernando Ortega Bernés y aunque en un principio sería literalmente submarino -abarcaría un área de un kilómetro cuadrado y estaría ubicado en el balneario Playa Bonita-, se distorsionó hasta terminar confinado en el interior del Fuerte de San José el Alto, a un costo multiplicado. El recinto es una construcción militar de mil 828.79 metros cuadrados, erigida en el siglo XVIII en la cima del cerro que en otros tiempos se denominó De la Vigía Vieja, y desde donde se domina la bahía. Originalmente, el cerro se alzaba a la orilla de la playa, pero se ha ido alejando de ésta debido a que durante las últimas cinco décadas a todos los gobernadores les dio por modificar el paisaje rellenando miles de metros cuadrados de mar para ganarle terreno, de modo que el museo “subacuático” no quedó siquiera cerca de algún cuerpo de agua. El proyecto Museo Subacuático fue lanzado en 2014 por Ortega Bernés, actual embajador de México en Paraguay. La idea fue propuesta por Helena Barba Meinecke, directora de Arqueología Subacuática del INAH. Lo financiaría el gobierno del estado y se desarrollaría en coordinación con la Administración Portuaria Integral de Campeche (Apicam). En el plan original, el proyecto consistía en sumergir en Playa Bonita réplicas de los restos de antiguos galeones hundidos en la zona y piezas que ahí se encontraron y tendría una inversión inicial de 1.5 millones de pesos. Sin embargo, quedó inconcluso y los objetos, como anclas y cañones, que se esparcirían en un área de un kilómetro cuadrado en el lecho marino permanecen arrumbados en un rincón del estacionamiento del balneario, ubicado a 15 kilómetros de esta capital asolada hace cuatro siglos por piratas, lo que llevó a la construcción de sus murallas. En marzo 2016, el actual gobernador, Alejandro Moreno Cárdenas, relanzó el proyecto, con una campaña en medios de circulación nacional que incluyó videos de realidad virtual promoviendo el buceo en el museo subacuático, cuyo costo para entonces ya se había elevado a cuatro millones de pesos. El museo abarcaría ahora Playa Bonita y el Fuerte de San José el Alto. Y aunque según Lirio Suárez Améndola, que por aquellas fechas era directora del Centro INAH-Campeche, los trabajos llevaban un considerable avance y su inauguración era inminente; en octubre de ese mismo año, Antonio Benavides, quien la relevó en el cargo, canceló el proyecto en la playa por falta de recursos. En abril de este año el gobernador volvió a anunciar la construcción del museo “subacuático” para incentivar el turismo, pero la inversión había aumentado a 17 millones de pesos. El Museo La promoción del Museo Arqueológico Subacuático, el primero en su género en México, ofertaba “una experiencia única en el fondo del mar”, con guías especializados para bucear y esnorquelear en la zona donde se recrearía un naufragio. El 6 de diciembre, el mandatario y el coordinador nacional de Museos y Exposiciones del INA, José Enrique Ortiz Lanz, campechano por cierto, inauguraron el cuestionado museo, “único en América”, que finalmente quedó restringido al Fuerte de San José el Alto y su costo se multiplicó a 20 millones de pesos: 15 aportados por el gobierno del estado y el resto por el INAH. El recinto, cuya habilitación tardó cinco meses, consta de seis pequeñas salas de exhibición en las que se exponen 426 piezas, la mayoría de las cuales son réplicas y no sólo de objetos encontrados en el lecho marino, sino también de fósiles prehistóricos, como la cabeza de un mamut. La inauguración del inacabado recinto, que estaba planeada para finales de diciembre, resultó tan apresurada que algunos de los dispositivos hápticos aún no funcionaban, además de que las letras de los ficheros informativos de la exposición estaban caídas. La premura obedeció a que por esas fechas Campeche fue sede de un encuentro internacional de arqueología subacuática. Aunque con el argumento de mantener el nombramiento de Patrimonio Mundial de la Humanidad, el INAH ha sido estricto con los propietarios de las casas coloniales del Centro Histórico y los barrios tradicionales, que deben someterse a ciertos lineamientos para cualquier intervención en techos, paredes y pisos de sus predios, incluso para elegir el color de las fachadas, que en este proyecto pasó por alto sus propios reglamentos. Modificaciones El ejemplo más drástico es la segunda sala, donde se exhibe lo relativo al periodo prehistórico, pues fueron modificados radicalmente los techos, las paredes y hasta el piso para recrear el interior de una caverna, de modo que hoy simulan hasta las estalactitas y las pinturas rupestres. De acuerdo con el propio INAH, el Fuerte de San José el Alto “es una construcción del siglo XVIII, ejemplo de la arquitectura militar desarrollada en América para fortificar las colonias españolas”. Hasta hace cinco meses albergaba el Museo de Barcos y Armas, que exhibía “una diversidad de piezas relacionadas con el comercio, la milicia y la religión durante el periodo Virreinal en Campeche, así como una colección de barcos utilizados por la Armada de México a mediados del siglo XX”. También exhibía armas de los siglos XVI al XIX e incluía sables y espadas que pertenecieron a Pedro Baranda y Quijano, Antonio Gaona, Agustín de Iturbide, Manuel Gómez Pedraza y a Mariano Escobedo. El reducto, según la placa de su fachada, se concluyó el 9 de agosto de 1792. Se construyó a instancias del Teniente del Rey, don José Sabido de Vargas, que ocupó el cargo entre 1784 y 1793. Años después se observa este reducto a través de un plano elaborado en 1799 por Juan José de León, en donde se determina que su superficie es de mil 828.79 metros. “Esta construcción militar contaba con dos auxiliares menores denominadas Baterías de Costa: San Matías y San Lucas. Ambas cruzaban sus fuegos para defender las costas de barlovento, las de menores posibilidades de desembarco, aunque también sufrió algún ataque pirata”. En su historia relatada por el INAH, “a fines del siglo XIX, al aproximarse las tropas del ejército centralista enviadas por Antonio López de Santa Anna para sitiar Campeche, durante la separación de Yucatán respecto de México en 1842, se ordenó la demolición parcial de San José el Alto, inutilizándolo junto con la batería de San Matías”. Fue intervenido en 1971 y en 1988 por el INAH y el gobierno del estado. Antes de ser habilitado como museo, fue utilizado como bodega de material prehispánico y colonial encontrado en la entidad. Fue hasta febrero de 1995 cuando se abrió al público una de las salas para exponer una maqueta del recinto amurallado de la ciudad de Campeche, así como los retratos de algunos de los piratas que asaltaron la plaza durante el periodo colonial. El sitio está rodeado por un foso y una crujía de habitaciones en torno a un patio que servían como cuerpo de guardia, alojamientos para la tropa, almacenes de víveres, de pertrechos, de repuestos de pólvora, cocina y capilla. También un cañón denominado media culebrina, arma cilíndrica de bronce del siglo XVI (1552), el más antiguo de su tipo localizado en el hemisferio occidental, fue encontrado en la Sonda de Campeche; la caña de timón o del “perro galgo”, como se le conoce por tratarse de una talla en madera de ébano con esa figura, fue hallada en el lecho del río Viejo o río Seco, que es afluente del río Palizada, a finales del siglo XIX. Asimismo, hay reproducciones a escala de barcos como un galeón que mostraba las características de las naves mercantes que sorteaban el trayecto atlántico entre España y América, y la del Golden Haind o Ciervo de Oro, “estructura típica de una nave preparada para la piratería, cuyo capitán fue el corsario inglés Francis Drake que junto a su pariente John Hawkins asediaron el Puerto de San Francisco de Campeche, por el año 1567”. Transformado ahora en el Museo de Arqueología Subacuático, el sitio, que fue dotado de tecnología y recursos para que letreros en sistema Braille y pantallas con lenguaje de señas para que invidentes y sordos puedan acceder a los contenidos, muestra en sus seis salas vestigios encontrados en el mar, ríos, lagos, lagunas, manantiales, cenotes y cuevas inundadas del país. En la exhibición figura el esqueleto de Naia, una adolescente, que data de hace aproximadamente 12 mil años, y que es uno de los cuerpos más antiguos encontrados en América. Además, se exhibe una colección de vasijas mayas procedentes de cenotes, donde fueron depositados como ofrendas por los antiguos pobladores de la península de Yucatán, así como otra de alhajas y mondadientes. En el evento, Moreno Cárdenas presumió el museo, “único en América” como “un proyecto que nos coloca como pioneros, a la vanguardia y en el centro del panorama nacional y mundial, pero también nos permite dar pasos importantes para consolidarnos no sólo como una entidad de paz, armonía y tranquilidad, sino como una potencia turística de México”. Y más: Ya encarrerado, anunció la construcción, para el próximo año, de un teleférico de 550 metros lineales que conectará el Fuerte de San José el Alto con el muelle de pescadores ubicado en el malecón de la ciudad. Por: Rosa Santana Tomado de: https://www.proceso.com.mx/514399/mas-caro-y-en-otro-sitio-el-museo-subacuatico-de-campeche Bagres, bogas, rayas y hasta tres especies de palometas son solo algunas de las decenas de especies acuáticas del Río Paraná que se investigan y exhiben en un mega acuario que abrió sus puertas en Rosario la semana pasada. El nuevo acuario de Rosario a orillas del río Paraná Las oscuras aguas, que no permiten ver a simple vista todo lo que ocurre dentro de uno de los ríos más importantes del país, se vuelven cristalinas en las 10 peceras, que albergan más de 250.000 litros de agua y varios centenares de peces. El “Acuario Río Paraná” se transformó en el espacio más grande de conservación y educación de la fauna de río de la región. LA NACION viajó a la ciudad santafecina donde está el complejo que, además, cuenta con un área científica: el Laboratorio Mixto de Biotecnología Acuática (LMBA), donde una veintena de especialistas estudian el ecosistema, la genética y la genómica de los peces del río Paraná. El nombre completo es Centro Científico Tecnológico y Educativo “Acuario del Río Paraná” y lo que se busca, según las autoridades provinciales, es “sentar las bases para pensar un futuro sustentable y pone en valor el conocimiento, resolviendo problemáticas regionales que afectan al río Paraná y su humedal”. En todo el proyecto se invirtieron 220 millones de pesos. El recorrido, que dura alrededor de dos horas, comienza fuera del edificio en un espacio de 2.5 hectáreas de parque autóctono que recrea múltiples especies de la flora y fauna del paisaje del Litoral Pampeano argentino. Una vez dentro del moderno complejo de 3500 metros cuadrados, lo primero que se observa es a los investigadores de la Universidad Nacional de Rosario y del Conicet, que trabajan en una serie de laboratorios vidriados que permiten “espiar” lo que los científicos hacen desde hace un par de años. Ellos fueron los primeros en mudarse al edificio. Pero el lugar al que todos quieren llegar está al final, en la planta superior del edificio. Son 1000 metros cuadrados de superficie donde cientos de peces habitan en 10 peceras que representan diferentes ambientes del Río Paraná y su humedal. Según detalló a LA NACIÓN el director del Acuario, Andrés Sciara, en la actualidad hay un tercio del total de la fauna de río del Paraná para ser observada a pocos centímetros y con gran nitidez. “En este momento tenemos 80 de las 240 especies exhibidas en las peceras. Cada uno de los espacios busca replicar un sector del Paraná, como los humedales y sectores del río”, explicó Sciara. Pero además de observar las especies, donde se destacan los tres tipos de palometas que habitan el Paraná y las diferentes rayas que pueden pesar hasta 200 kilos, hay varios espacios interactivos con tecnología de última generación. Pantallas táctiles donde se pueden conocer más detalles de cada una de las especies, juegos de memoria y un cajón de arena interactiva en la que se proyectan relieves, permiten crear ambientes y ver cómo se modifican si el hombre los interviene. Por: José María Acosta
Los geoglifos, unos enormes dibujos plasmados sobre las pampas, cuya naturaleza y función siguen siendo objeto de grandes debates, no fueron trazados únicamente por la cultura nazca, sino que esta práctica “se extendió a todos los valles contiguos y estuvo presente desde tiempos aún más tempranos de lo pensado”, explican los responsables del Proyecto Arqueológico Palpa-Nasca a National Geographic. La cultura nazca surgió de una cultura anterior, la de Paracas, se desarrolló durante los primeros siglos de la era cristiana y entró en decadencia a partir del siglo VII d.C. Algunas de las nuevas líneas descubiertas pertenecen a la cultura nazca, pero los arqueólogos sospechan que la mayoría de las nuevas imágenes pertenece a las anteriores culturas de Paracas y Topará, que trazaron los geoglifos entre el 500 a.C. y el 200 d.C. A diferencia de las líneas de Nazca, que se aprecian sobre todo desde lo alto, los geoglifos de Paracas fueron trazados en las laderas de las montañas y eran visibles desde las aldeas situadas al pie de las montañas. Las líneas de Nazca consisten, como su nombre indica, en líneas o polígonos, pero “muchas de las figuras de Paracas recientemente halladas representan a humanos”, destaca Michael Greshko en la edición internacional de National Geographic. “Muchas de estas figuras representan a guerreros; podían ser vistas a una cierta distancia, pero con el tiempo desaparecieron completamente”, afirma Luis Jaime Castillo, uno de los principales descubridores de los nuevos geoglifos, de la Pontificia Universidad Católica del Perú y director en América Latina de Sustainable Preservation Initiative. Los nuevos sitios arqueológicos, prácticamente imperceptibles a simple vista, han sido descubiertos gracias a GlobalXplorer, un programa de identificación, documentación y protección del patrimonio cultural, dirigido por Sarah Parcak y con la colaboración de National Geographic Society, entre otros. GlobalXplorer fue lanzado en 2017 y, durante una iniciativa de tres meses para encontrar evidencias arqueológicas en Perú, fueron detectados cientos de sitios por voluntarios de todo el mundo y usando imágenes satelitales. El trabajo de campo, en la región comprendida entre los valles de Palpa y Nazca, fue realizado entre diciembre de 2017 y enero de 2018 por un equipo dirigido por Jaime Castillo y que incluyó a los estudiantes de arqueología Karla Patroni, Fabrizio Serván y al fotógrafo Diego Ochoa. “La realización de enormes geoglifos fue una tradición de más de 1.000 años, anterior a los famosos geoglifos de la cultura nazca, por lo que se abre una nueva puerta para formular hipótesis sobre la función y significado de estos geoglifos”, expresa Johny Isla, arqueólogo del Ministerio de Cultura de Perú, quien también ha guiado el trabajo de campo en dicha región. Así son las increíbles 50 nuevas figuras de Nasca descubiertas en Perú Al enigma que ya rodeaba a los geoglifos de Nasca, en Perú, se suman ahora algo más de medio centenar de figuras que indican que estos misteriosos diseños son más antiguos de lo que se pensaba. Un equipo de arqueólogos peruanos, apoyados por la revista National Geopgraphic e investigadores internacionales, hizo el descubrimiento en las laderas de los valles de Palpa .Éstas se encuentran a unos 50 kilómetros de donde están las primeras figuras y dentro de lo que se conoce como la Pampa de Nasca, en la zona costera de Ica, en el sur del Perú. Según el equipo investigador del Proyecto Paracas, estos nuevos geoglifos son más antiguos que los que ya se conocen. Fueron diseñados por la cultura Paraca, que vivió antes que la Nasca, hace más de 2.700 años. Las imágenes fueron descubiertas gracias al estudio detallado de imágenes de satélite, escaneos 3-D y las fotografías tomadas por drones que no se habían utilizado antes en la zona. “Los drones permiten tomar una visión muy precisa sin dañar el lugar”, cuenta a BBC Mundo Luis Jaime Castillo, co-líder del proyecto junto al arqueólogo Johny Isla y profesor de Arqueología de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Uno de los misterios que rodean a las figuras del valle de Palpa es que representan imágenes de figuras humanas. Al contrario de lo que ocurre con las de Nasca, donde son líneas geométricas y animales, en Palpa son representaciones de seres humanos y animales asociados a ellos. “Esto representa un cambio fundamental”, insiste Castillo, “es una representación antropocéntrica, mucho más centrada en el propio ser humano y sociedad que lo rodea”. Las nuevas figuras son en muchos casos conjuntos formados por figuras humanas o un guerrero junto a un animal. Otro de los misterios, asegura Castillo, reside en el tamaño. En los tiempos de la cultura Paraca, “los geoglifos podían verse perfectamente desde abajo” porque las figuras están situadas en las laderas de las montañas, lo que hacía posible su visión desde los cerros. Las de Nasca, por el contrario, solo podían observarse desde arriba porque están en una planicie. La exploración de la zona comenzó hace años casi por casualidad, después de una protesta que llevaron a cabo activistas de Greenpeace en 2014 muy cerca de las líneas de Nasca y que dañó el terreno. Los trabajos de reparación y protección descubrieron “una línea junto a la figura del colibrí que nunca se había visto antes”, recuerda Castillo. Fue a partir de ahí cuando se intensificaron más los trabajos hasta llegar a las más de 50 figuras recién descubiertas. Pero Castillo advierte que podría haber muchas más. “Con todo lo que hemos hecho solo hemos cubierto el 5%, nos falta aún el 95% restante así que se espera descubrir cientos de geoglifos más que después habrá que restaurar y proteger”. Tomado de: http://www.bbc.com/mundo/noticias-43752696 En los gobiernos de Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) interpuso 162 denuncias penales por robo de arte sacro en el estado de Puebla. Los incidentes involucran, al menos, a 660 bienes muebles. Esculturas en madera que representan a santos o vírgenes; pinturas de caballete, lienzos y óleos; coronas, cáliz, prendas milagrosas o limosnas, entre los objetos sustraídos. De acuerdo con información proporcionada por el INAH, por medio de la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental, de 2000 a 2011, 282 esculturas, 227 pinturas y 151 objetos de los siglos XVI al XIX, fueron saqueados de los recintos religiosos poblanos. Diputados federales de la entidad, advirtieron en abril de 2011 que Puebla se había colocado ya como el estado con el mayor número de delitos, y México como el primer lugar en el robo de arte sacro en toda América Latina. Aunque el robo, tráfico y comercialización ilícita de arte sacro se ha incrementado en los últimos 15 años en América Latina y el Caribe, no hay cifras que permitan conocer la dimensión del fenómeno. En el marco del taller Protección y Salvaguarda de los Bienes Culturales Patrimoniales de la Iglesia en América Latina y el Caribe, organizado en 2009 por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Jean Pierre Jouanny, agente de la Secretaría General de la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol, por su sigla en inglés) en Lyon, Francia, descartó que el tráfico ilícito de arte sea el tercero en importancia en el mundo porque muchos de los robos nunca se reportan. Pese a ello, con apenas 274 casos, las cifras de la Interpol colocaron a México, en 2009, como el país de la región que les envía más casos de robo de patrimonio cultural eclesiástico. La Iglesia se deslinda Sobre el alto número de robos en Puebla, el sacerdote José Raúl Hernández, titular del Departamento de Arte Sacro de la Arquidiócesis de México, dice a Contralínea que no tenía conocimiento “de nada de lo que me dice”. Para el religioso, el robo de arte sacro “no es algo frecuente”. Explica que “cada diócesis tiene su comisión de arte sacro y debe vigilar a su comunidad.” Sin embargo, “la conservación, el cuidado y la vigilancia le corresponde al Instituto Nacional de Antropología e Historia”. Por ministerio de ley, al INAH le corresponde la protección y conservación de los muebles e inmuebles de los siglos XVI al XIX, calificados como patrimonio histórico de la nación. El historiador Felipe Echenique March refiere que después de que Benito Juárez nacionalizara los bienes de la Iglesia Católica, el tránsito de la administración nunca fue claro. “La Iglesia se deslinda de la conservación porque argumenta que es un edificio federal y no hace nada a pesar de que tiene el uso del inmueble”. Echenique opina que se genera un problema “muy escabroso”, porque el gobierno se niega a decirle a la Iglesia que pague, no la renta del inmueble, sino la conservación del mismo, sobre todo, de aquellos que poseen valor histórico, pinturas y obra patrimonial. “Si los curas saben que tienen arte sacro debe haber un vigilante, un custodio y eso no lo puede pagar el Estado; lo tendrían que pagar las propias limosnas”, señala el también secretario general del Sindicato de Investigadores del INAH. Sin registro El registro de los bienes nacionales es una de las funciones sustantivas del INAH. Lo señalan tanto su Ley Orgánica, como la Ley Federal de Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos. No obstante, el Instituto Nacional de Antropología e Historia desconoce el número de recintos religiosos en Puebla, así como el número y características de los bienes eclesiásticos. La falta de registro ha sido señalada por la Contaduría Mayor de Hacienda (ahora Auditoría Superior de la Federación) desde 1997. Contrario a atender las observaciones del órgano de fiscalización, señala Echenique March, la actual administración del INAH creó una oficina única de registro de bienes arqueológicos e históricos, cuando, a su parecer, debieran ser oficinas diferenciadas. A la fecha, ni las restauradoras Olga Ramos o Elisa Ávila, adscritas al INAH delegación Puebla, ni los investigadores Clara Bergellini o Pablo Amador Marrero, del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), conocen el inventario del Instituto o detalles sobre su avance y cobertura. Además de ser una herramienta clave para inhibir el robo, la base de datos serviría para reclamar las piezas en el mercado ilegal e incluso para ayudar a la investigación. “No hay un proyecto claro en Puebla para hacer un inventario”, dice a Contralínea Olga Ramos. “El registro sirve para saber qué piezas hay, quién las tiene y cuáles son las responsabilidades del tenedor”, aclara Echenique. Y continúa: “sin embargo, la falta de esa política institucional ha resultado en un peligro, porque sirve para que continúe el robo de arte. No hay a quién fincarle responsabilidades”. Alto valor simbólico Elisa Ávila, restauradora poblana adscrita al INAH y también perito en casos de robo, subraya que las piezas son poseedoras de un alto valor histórico, en tanto sirven para conocer un periodo específico del pasado; un valor estético, por su belleza y técnica; económico, y, sobre todo, simbólico. “A muchas de estas piezas todavía se les rinde culto. Los objetos están vivos, tienen mucha carga simbólica”. Ávila señala que los datos son impactantes, pero las consecuencias de un robo van más allá: “es la ausencia de toda una tradición de un culto, de la identidad de una comunidad. Hay gente que se ve muy afectada”. Olga Ramos añade que la falta de lluvia es atribuida, en ocasiones, al robo de un santo. Con la falta del santo también se terminan las fiestas del pueblo y con ello se golpean fuertemente las costumbres, la identidad de las comunidades. Elisa Ávila lo ilustra con el robo de un santo que se intentó vender en Santa Fe, Nuevo México. La pieza fue recuperada en 2002 y devuelta a la comunidad. A partir de ese hecho se convirtió en el patrono de los migrantes, porque fue a Estados Unidos y regresó. “Por su historia reciente, adquirió una connotación emocional nueva. Prueba de que continuamente se genera cultura”. Pablo Amador Marrero, historiador del arte e investigador en el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, advierte que el patrimonio religioso no solamente es lo formal o material, sino también lo simbólico. “Cuando le robas una virgen de Guadalupe a una iglesia, estás desamparado de la señora. Eso no tiene precio, éstas son obras que no tienen precio, porque son testigos artísticos de un pasado devocional, son señas de identidad de las localidades de donde han sido sustraídas; son parte de su historia, y un pueblo sin historia sabemos todos lo que es”. Crimen organizado Los robos, muchas veces masivos, se registraron principalmente en templos, capillas e iglesias de la ciudad de Puebla, donde ocurrieron 13 robos en 11 años; en Izúcar de Matamoros, nueve; en Tepeaca, seis; en Huejotzingo, también seis; en Atlixco, cinco; en San Pedro Cholula, cinco, y en San Andrés Cholula, cinco. El grado de especialización que se requiere para ubicar y definir cuáles piezas son valiosas, coinciden los expertos, señala directamente al crimen organizado. “Hay gente que vive de esto”, subraya Pablo Amador Marrero. Las piezas, la mayor de las veces, terminan en manos de coleccionistas privados nacionales e internacionales, tiendas o anticuarios, explica el investigador. En diciembre de 2005, un cáliz, una alcancía y distintas prendas milagrosas de acción de gracias fueron sustraídas del templo de San Antonio, en San Antonio Texcala, Puebla. Frente a ello, Ávila dice con pesar que es triste imaginar que siendo tan valiosas para las comunidades y creyentes, “las piezas van a parar a la vitrina de un millonario o terminan como adornos”. En escasas ocasiones las autoridades dan con los beneficiarios reales del mercado ilegal de arte. Elisa Ávila relata que los beneficiarios reales muchas veces contratan a gente pobre para sacar las piezas de las iglesias y ellos son quienes terminan en los Ministerios Públicos culpados de tráfico. Aunque la falta de políticas concretas por parte de las dependencias responsables de resguardar y conservar los bienes nacionales contribuye al creciente número de delitos en la materia, Pablo Amador Marrero refiere que todos fallan en la preservación del patrimonio: sociedad e instituciones. El robo de Huaquechula El hallazgo en Huaquechula, Puebla, de 12 lienzos de la vida de San Francisco provocó euforia entre los estudiosos del arte colonial. La serie fue rescatada, en 1974, de la humedad y el olvido por Gonzalo Alejo Martínez, entonces encargado del templo de San Francisco de Asís, anexo al convento franciscano. Los hechos fueron ampliamente documentados en la revista Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, por Elisa Vargas Lugo y Marco Díaz, ambos, investigadores de la dependencia universitaria. En Historia, leyenda y tradición en una serie franciscana, Vargas y Díaz narraban lamentándose del estado de deterioro en el que se encontraban las piezas: bastidores apolillados e incompletos; lienzos flojos o rotos, y colores sin brillo. El texto publicado en 1975 describe que algunos de los cuadros estuvieron almacenados en el coro del templo por un largo periodo; otros permanecieron “arrumbados” en una de las dependencias del convento y que, incluso: “dos de ellos –los más hermosos– fueron encontrados enrollados, como preparados para transportarse a otro lugar”. Por ello, agregaron en el artículo publicado en la edición 44 del órgano informativo, “no es temerario, ni mucho menos, suponer que alguien quiso robar dichas pinturas, dada su calidad superior y el latrocinio que desde hace años amenaza constantemente las obras de arte colonial”. Explican los investigadores que fue a partir del siglo XVII que los conventos e iglesias optaron por el sistema didáctico de relatar, a través de pinturas, las biografías de sus santos fundadores o de los personajes divinos de la historia sagrada. Los óleos hallados, pintados por Luis Berrueco en el siglo XVIII, representan la vida sagrada de San Francisco. A decir de los investigadores, cientos de series fueron pintadas durante el México virreinal para cumplir funciones didácticas y decorativas. Del análisis de las piezas, Vargas Lugo y Díaz lograron conocer que la serie constaba de 15 obras, 12 de las cuales permanecían en Huaquechula y una más pertenecía a una colección privada. Faltaban dos por localizar. Refieren los autores que para cuando el texto fue publicado, Gonzalo Alejo ya había colocado la mayor parte de los cuadros en la sacristía del templo y otros, sin ningún orden, sobre el muro derecho que limita al presbiterio. Según el expediente Relación de robo de objetos en los templos en el estado de Puebla durante el periodo 2000-2011 –del que Contralínea posee copia– el 20 de septiembre de 2001, 14 pinturas y seis esculturas fueron robadas del templo de San Francisco de Asís, Huaquechula, Puebla. De los bienes sustraídos, nueve pertenecían a la serie de lienzos de San Francisco, los mismos que fueron hallados 27 años antes. Se trataba de El bautizo de San Francisco, Predicación de San Francisco, El capítulo de las esteras, Expansión de la orden franciscana, Exequias de San Francisco, El papa Nicolás V ante el cadáver de San Francisco, San Francisco en la Zarza, La visión de la redoma, y Alegoría de la inmaculada concepción. Sin brindar mayor detalle del robo, los documentos oficiales consignan que se abrió la averiguación previa 1357/2001/3a. El expediente es uno de los 162 abiertos por la Procuraduría General de la República en Puebla. “Duele enormemente ver cómo maltrata México su patrimonio artístico. Pocas series pictóricas quedan en el país, tan hermosas e interesantes como ésta. Sin embargo, nada se ha hecho por restaurarla –ni siquiera por limpiarla y evitar que avance el proceso destructivo– desde que [como miembros del Instituto de Investigaciones Estéticas] hace más de un año, avisamos a las autoridades competentes por medio de una visita especial al Instituto Nacional de Antropología e Historia. Tampoco el gobierno del estado de Puebla ha manifestado el menor interés”, agregan Díaz y Vargas Lugo. El museo del Barroco En 2012 el gobernador Rafael Moreno Valle anunció la construcción del Museo Internacional del Barroco en Puebla. El proyecto del gobierno local estará gestionado por la Secretaría de Turismo del estado de Puebla y contará con un presupuesto anual de 41 millones de pesos. El recinto, según se difundió en la prensa local, albergará el acervo de la Catedral y el museo de Santa Mónica. La noticia mereció la oposición de investigadores de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, el INAH y el Instituto de Investigaciones Estéticas, quienes le hicieron llegar a Alfonso de Maria y Campos, titular del Instituto Nacional de Antropología, un documento donde expresaban su preocupación. El escrito expone que el manejo y gestión del legado cultural de la nación debe apegarse a la ley vigente. Además advierte que la descontextualización despoja a las obras de su sentido original, dificulta su estudio y las sustrae de su principal función: dar sentido e identidad a la comunidad que las creó. “La idea de despojar a los templos de Puebla de sus obras religiosas nos habla de falta de conocimiento y ausencia de sensibilidad de los promotores del proyecto”, consignan; y finalmente señalan que si el gobierno estatal estuviera realmente interesado en conservar y difundir el patrimonio artístico de Puebla destinaría recursos para la conservación y mejoramiento de los museos existentes, a la restauración de obra y apoyaría los estudios sobre el arte en Puebla. Para la realización de este trabajo se solicitaron entrevistas con el INAH, la Procuraduría General de la República y la Interpol. Al cierre de edición, no se obtuvo respuesta. Por: Elva Mendoza El Museo del Libro y de la Lengua se inauguró el 29 de septiembre de 2011 y abrió sus puertas para el público, el 10 de octubre de ese año. Fue pensado como un medio para conocer la cultura nacional y nuestra condición de hablantes y lectores. La directora del museo hasta diciembre de 2015, María Pía López lo definió así: “El museo tenía la idea de producir una especie de transmisión, de poner en acceso a un conjunto de personas un tipo de saber, un tipo de lectura, un tipo de intervención. Este museo tuvo muchas muestras que tenían que ver con la literatura argentina”. López, socióloga y docente de la UBA, contó que este espacio cultural, en el que trabajaban intelectuales, escritores y traductores, “era un lugar clave para la difusión de editoriales independientes y para el feminismo argentino”, debido a la maratón de lecturas sobre femicidios que se realizaban. Sin embargo, esta semana, las autoridades de la Biblioteca Nacional que dirige Alberto Manguel decidieron cerrarlo. Una fuente cercana a la Biblioteca Nacional le comentó a ANCCOM el proceso de clausura. “Apenas asumió esta gestión, lo que se hizo, aparte de los despidos iniciales, fue hacer que el museo perdiera el rango de dirección y pase a ser una simple sección. Lo segundo que hizo fue quitar la muestra permanente de la lengua que se encuentra en la planta baja con la historia de la lengua castellana. Ahora, como etapa final, concluye con el desarme de todo el equipo de trabajo”, expresó. Es decir, existían señales de que lo que pasó iba a pasar. Aun no hay despidos en el área, pero sí es un hecho el desarme del equipo de trabajo y la reubicación del personal. “El desguace del museo significa desarmar el equipo que está trabajando y asignarle otras funciones que no tienen nada que ver con el motivo por el cual fue armado”, indicó el allegado. A partir de esta acción, se supone que desde el lunes, el espacio, proyectado por el arquitecto Clorindo Testa, permanecerá cerrado, y con ello, todas las obras a exhibir. Muestra sobre artistas beatniks argentinos “Déjalo Beat” en el Museo del libro y de la lengua, en mayo de 2017 Según la fuente consultada por ANCCOM, el presupuesto de la Biblioteca Nacional fue reducido en un 20 por ciento, lo cual constituía otra señal del cierre del museo. La exdirectora López dijo al respecto: “El cierre del museo es muy coincidente con la política que están llevando adelante con la Biblioteca, que, en principio, es vaciarla de público, que no haya gente en estos espacios, junto con un ajuste presupuestario”. En educación, en ciencia y tecnología (siendo el caso más palpable el del INTI) y en cultura, campos necesarios de desarrollo para cualquier sociedad pero atacados por Cambiemos, la política de gobierno es la misma: recorte de fondos. “El Gobierno puede usar el argumento de ajuste económico pero estoy segura que no es un problema económico, sino que son decisiones político-ideológicas. Está en curso una ofensiva de disciplinamiento social, de privación a las personas de sus derechos, siendo el ajuste una coartada más que una razón real”, reflexionó López. Sobre la decisión del cierre no hubo notificación oficial. Las autoridades de la Biblioteca dejaron trascender que allí funcionarán ahora diferentes centros de investigación, uno de literatura infantil y otro indigenista. Por lo pronto, ordenaron desarmar, en primera instancia, la muestra permanente sobre la lengua. Queda la muestra del libro, aunque se estima que desaparecerá en poco tiempo. “El cierre de este museo significa desconocer que las políticas públicas e institucionales que pagamos todos con nuestros impuestos debieran exceder a las gestiones de turno”, dijo el allegado a la Biblioteca Nacional, quien consideró que Alberto Manguel tomó la decisión porque relaciona el Museo con el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Y agregó: “Tranquilamente, esta gestión podría haber pensado que las reflexiones sobre nuestra identidad, la lengua castellana, el libro como objeto y la literatura podrían reformularse en todo caso. No necesitaban tener la impronta de la gestión anterior, si es que el director actual consideraba que había que llevarlo por otro camino. Pero lejos de eso, lo que se termina haciendo es destruir todo”. La Biblioteca Nacional fue una de las primeras instituciones en sufrir el ajuste de la gestión de Cambiemos con 140 despedidos. Ahora le tocó al Museo del Libro y la Lengua, mientras otros espacios culturales también suelen padecer el recorte presupuestario. “Nosotros no defendemos una gestión porque es ahí donde nos quieren llevar. Estamos defendiendo una política pública que debiera trascender los mandatos”, expresó la fuente, que decidió preservar su nombre. López, por su parte, explicó qué significa, al fin y al cabo, el cierre de un museo: “La posibilidad de acceder a libros clásicos, fundamentales de la literatura, a niños y jóvenes, me parece muy clave. Entonces, cuando cierra una institución así, se cierra también la posibilidad de democratizar la cultura, de democratizar el acceso a esas riquezas y tesoros que tiene una cultura nacional”. Tomado de: http://anccom.sociales.uba.ar/2018/04/11/desguazan-el-museo-del-libro-y-de-la-lengua/
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México: Ofrecerá Córdoba recorridos en el nuevo Museo Nacional de la Caña


La escultura de Botero “Adán y Eva” alcanza 2,32 millones de euros


Perú: Carnaval Wapululos de Lampa declarado Patrimonio Cultural

El Ministerio de Cultura declaró Patrimonio Cultural de la Nación al Carnaval Wapululos, que se celebra en la provincia de Lampa, departamento de Puno, por celebrar la renovación de la vida, la prosperidad de las cosechas y la abundancia del ganado, convirtiéndose en un ícono para la identidad local en el ámbito tanto regional como nacional.![]()
Los Wapululos de Lampa es una forma de música y danza que tiene dos ámbitos de representación. El contexto festivo tradicional de carnavales y el espacio performativo de los concursos, presentando diferentes niveles de significado que se desprenden de los roles que asumen hombres y mujeres al interior de las comparsas como danzantes.
Música y danza
Cuba: Punto cubano, patrimonio cultural inmaterial


Herzegovina.Más caro y en otro sitio, el Museo Subacuático de Campeche
A 49 metros sobre el nivel del mar, en la cúspide del cerro más elevado de la ciudad, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el gobierno del estado inauguraron en Campeche el museo subacuático “más importante de América”.
El río Paraná por dentro: el mega acuario donde se pueden conocer todos sus peces
Bagres, bogas, rayas y hasta tres especies de palometas son solo algunas de las decenas de especies acuáticas del Río Paraná que se investigan y exhiben en un mega acuario que abrió sus puertas en Rosario.
El Acuario Río Paraná cuenta con un centro de estudios con especialistas del Conicet y de la Universidad de Rosario que se encargan del cuidado de las especies Fuente: LA NACION – Crédito: Marcelo Manera
En la planta baja se encuentran los laboratorios done trabajan los especialistas y científicos del acuiarioFuente: LA NACION – Crédito: Marcelo Manera
El Acuario Río Paraná se transformó en el espacio más grande de conservación y educación de la fauna de río de la región Fuente: LA NACION – Crédito: Marcelo Manera
Las palometas, en sus tres especies, entre las que más sorprenden a los visitantes Fuente: LA NACION – Crédito: Marcelo Manera
Las visitas son guiadas para grupos de hasta 25 personas y arrancan cada 15 minutos Fuente: LA NACION – Crédito: Marcelo Manera
El acuario se puede visitar seis días a la semana ya que los lunes, o primer día posterior a un feriado, cierra para hacer mantenimiento Fuente: LA NACION – Crédito: Marcelo ManeraLíneas de Palpa, en Perú: figuras de guerreros y otros nuevos geoglifos
La teledetección, especialmente a través de satélites pero también con drones, ha permitido descubrir nuevos geoglifos en la provincia de Palpa que limita con la provincia de Nazca, famosa por sus antiguos geoglifos…
La teledetección o detección remota, especialmente a través de satélites pero también con drones, ha permitido descubrir nuevos geoglifos en la provincia de Palpa, situada en la costa sur de Perú y que limita con la provincia de Nazca, famosa por sus antiguos geoglifos (las líneas de Nazca) con representaciones geométricas, laberínticas, vegetales, animales y humanas.
LUIS JAIME CASTILLO/DIEGO OCHOA/ PROYECTO PARACASImagen zoomorfa recientemente restaurada en Palpa. (Foto: Luis JaimeCastillo/ Diego Ochoa/ Proyecto Paracas).Guerreros más que animales
KARLA PATRONI/LUIS JAIME CAMPILLO/PROYECTO PFiguras humanas con tocados descubiertos en las laderas de los valles del Palpa, en el sur del Perú.Un hallazgo casi casual
GETTY IMAGESLas figuras de Nasca son geométricas o de animales. Algunas teorías apuntan a están vinculadas a la presencia de agua.Puebla: imparable saqueo de arte sacro
Durante el panismo 660 esculturas, pinturas y objetos sacros fueron sustraídos de los recintos religiosos poblanos. Sin registro de los bienes, el INAH carece de instrumentos para resguardar, conservar e incluso para reclamar el patrimonio nacional en la economía subterránea. Los bienes son poseedores de un alto valor histórico, estético, económico y simbólico.
Durante el panismo 660 esculturas, pinturas y objetos sacros fueron sustraídos de los recintos religiosos poblanos. Sin registro de los bienes, el Instituto Nacional de Antropología e Historia carece de instrumentos para resguardar, conservar e incluso para reclamar el patrimonio nacional en la economía subterránea. Los bienes son poseedores de un alto valor histórico, estético, económico y simbólico. Pese a que la entidad registra el mayor número de incidentes en el país, la PGR únicamente ha abierto 162 averiguaciones previas




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