Las poderosas mujeres sacerdotisas que gobernaron el antiguo Perú

En las últimas décadas los arqueólogos han hallado las tumbas de varias mujeres. Lo más llamativo de estos hallazgos es su ajuar, junto a ellas se han hallado coronas, báculos, cetros y demás tesoros. Todo lo que las acompañaba no es más que la manifestación del poder que representaban. 

En el museo de la Universidad de Denver, Estados Unidos, hay un vaso de plata repujada que debería estar expuesto en el Perú. Está cubierto de dibujos y escenas que resumen la historia de una pirámide de barro trunca, de 40 metros de altura, que se encuentra en el interior del bosque seco lambayecano rodeada de algarrobos, espinos y campos de cultivo. Si proyectásemos todos esos diseños que cubren la base y las caras del vaso de Denver en su totalidad, tendríamos una especie de mapa del tesoro, en que aparecen personajes, símbolos, iconografías y detalles que los arqueólogos descubrieron —como ha ocurrido con otros vasos y en distintos enterramientos— en esa huaca que tiene forma de t.

En los años noventa, Christopher Donnan había encontrado, en la parte norte de la huaca de adobe, pinturas murales, mobiliario y enseres que indicaban la existencia de un trono. El principio de dualidad de las sociedades precolombinas —a un elemento le corresponde su opuesto con el que se complementa— hizo sospechar al arqueólogo Carlos Wester que, en la parte sur, habría un enterramiento de élite. El vaso de Denver de 17 centímetros cuenta la historia de Chornancap —el nombre que tiene el enterramiento—, de la sacerdotisa que encontraron dentro y de gran parte de la cultura lambayeque, también conocida como sicán.

 

Figurillas de sacerdotisas halladas en 2015 en el sitio de Vichama, 
pertenecientes a Caral. (Ministerio de Cultura)

 

Tumbas reales

Antes de esta cultura ya se conocían mujeres que pertenecían a las más altas jerarquías del poder. Algo que atraviesa todas las culturas y épocas del Perú. Régulo Franco encontró a la Dama de Cao (La Libertad, km 604 Panamericana Norte) en un fardo funerario de unos 100 kilos de peso formado por casi 30 capas de mantos, vestidos y adornos metálicos. Le sorprendió el excelente estado de conservación en que se encontraba la momia —de una mujer de 25 años que falleció por complicaciones en el embarazo—, y su cuerpo cubierto de tatuajes de arañas, monos, serpientes, felinos y aves, realizados con un compuesto del mercurio llamado cinabrio.

 

Luis Jaime Castillo y Christopher Donnan descubrieron en diferentes cámaras funerarias de gran tamaño, ubicadas en San José de Moro, Chepén (La Libertad, km 761 Panamericana Norte), varias sacerdotisas adornadas con riquísimos ajuares, entre las que había por lo menos una niña. También encontraron restos en los que se evidenciaban producciones masivas de chicha y de alimentos, que podrían responder a encuentros de personas que llegaban a este sitio de La Libertad por motivos religiosos vinculados a las sacerdotisas.

Representación de la sacerdotisa de Chornancap, quien fue hallada en una 
tumba acompañada de ocho mujeres jóvenes. (Archivo El Comercio)

 

En Nasca (km 451 Panamericana Sur) hay 34 pirámides de adobe cubiertas por las arenas del desierto en un área equivalente a unos 2.400 campos de fútbol profesionales. El arqueólogo italiano Giuseppe Orefici ha desenterrado una de esas pirámides en Cahuachi y ha encontrado tejidos, cerámicas, restos de cultivos y miles de pedazos de antaras de cerámica. Todas estas piezas se observan en un magnífico museo del centro de la ciudad: el Antonini. Parece que Cahuachi fue el epicentro más importante de los nasca, a donde llegaron personas de otras latitudes y desde donde se idearon las líneas que se observan en avioneta. En una posición privilegiada dentro de la pirámide, Orefici halló la momia de una niña. Estaba cubierta de joyas, rodeada de cerámicas en miniatura y tenía una nariguera de oro que tapaba su cara coloreada de rojo. Además, la envolvía un tejido que tenía pinturas y bordados de orcas, la máxima divinidad de los nasca junto al felino.

Lo más llamativo de estas mujeres es su ajuar, además de todo lo que las acompaña, que no es más que la manifestación del poder que representaban. En sus tumbas se han obtenido coronas, máscaras y orejeras de oro. Tejidos y cerámicas finísimas que llegaban como ofrendas de la sierra. Pectorales perfectos de metales preciosos. Vasos de plata, báculos y cetros. Lapislázulis originarios de Chile y ojos de tigre de Brasil. Collares elaborados por miles de cuentas diminutas de spondylus, la concha roja y blanca que vive en las cálidas aguas entre Tumbes y Centroamérica y que se consideraba sagrada desde el Arcaico. 

El spondylus, conocido como mullu y asociado a enterramientos de élite, está presente en las iconografías de tejidos y cerámicas de varias culturas, y con su polvo, después de molerse, se rociaban los caminos, como señal de purificación, por los que pasaban los gobernantes y gobernantas de la época. En torno a este bivalvo, asociado por su forma a la vagina, se crearon larguísimas rutas de intercambio entre Chile y Centroamérica, y parece, según María Rostworowski, que la conquista inca de Tumbes y Piura era para asegurar y controlar la producción de las conchas.

Además de esa exhibición de oro y fastuosidad que adornan a las poderosas del antiguo Perú y que se puede observar en los museos de sitio respectivos, y en los de Brüning y Tumbas Reales, esas mujeres no estaban solas. En ocasiones estaban acompañadas por séquitos de niños, hombres y otras mujeres, o también llamas, el animal que transporta al muerto al lugar de los ancestros.

Incluso antes, en el periodo formativo, se hallaron enterramientos de mujeres de la élite, como la que encontró el japonés Yuji Seki en Pacopampa, una señora con el cráneo deformado, un rico ajuar de oro y conchas marinas, rodeada por una gran cantidad de ofrendas. Y si nos vamos más atrás seguiremos observando representaciones de lo femenino, vinculado al poder político, religioso y ritual: desde que los grupos nómadas adornaban las paredes de las cuevas y las montañas con pinturas rupestres y petroglifos, como los que estudia Santiago Rivas en el corazón de la selva que rodea Balsapuerto (Loreto), donde se aprecian batracios preñados —animales asociados a su vez a ritos para obtener lluvia— y siluetas de mujeres con tocados.

Para responder  la pregunta sobre las mujeres en la cultura lambayeque, Carlos Wester y su equipo debían excavar en la parte sur de Chornancap, donde encontraron al personaje con ojos en el cuerpo y corona de serpientes en la cabeza que aparece en las iconografías del vaso de plata de Denver.

El vaso de Denver, donde se cuenta la historia de Chornancap y de gran parte 
de la cultura lambayeque, también conocida como sicán.
 

Las sacerdotisas y sus ofrendas

Cuando descubrieron a la mujer de Chornancap, esta miraba al este, que es el territorio de la luna, y se ubicaba de espaldas al mar. Estaba enterrada a 60 centímetros por encima de un hombre que tenía perlas y un collar de spondylus, y que estaba acompañado de dos jóvenes. Este enterramiento superpuesto era algo inédito en la arqueología peruana. El hombre se encontraba junto a la capa freática, el agua, el elemento del que nacieron los spondylus que llevaba en el cuello. Quizá por su ubicación y sus ornamentos podía tratarse del buzo especialista en obtener esas conchas.

La sacerdotisa tenía ofrendas que venían de regiones lejanas, como los pectorales elaborados con conchas ecuatorianas y el oro de sus joyas que provenía de la selva del Marañón, donde viven los jíbaros, los aguarunas y los huambisas. Estaba acompañada de ocho mujeres jóvenes y un camélido. Su cuerpo aparecía cubierto de anillos, brazaletes y pectorales, hechos de oro y piedras semipreciosas. Junto a ella, había copas, un cáliz, cetros y más perlas. Estaba cubierta de mantos que tenían 90 discos cosidos y cuyos significados remiten a la luna. Su ajuar incluía tocados, orejeras de oro con grabados de olas y cactus sampedro, collares de spondylus, cerámicas en miniatura, un cuenco de plata repujada con serpientes y jaguares, y una corona en la que se aprecia un ave cayendo en picada. Muchos de esos símbolos remiten al relato de Naylamp, el dios fundador de los sicán, y sitúan a la sacerdotisa en la cúspide del poder entre ellos.

El descubrimiento de Carlos Wester no solo completa la historia cultura del norte del país con el desenterramiento de un personaje de la élite. Corrobora algo que se hunde en la noche de los tiempos: en las sociedades precolombinas las mujeres han participado del poder más alto igual que los hombres. Quizá menos importante sea el nombre que los arqueólogos le dan a ese poder, que es el tema en el que más discrepan: ¿eran sacerdotisas?, ¿reinas?, ¿curacas?, ¿chamanas?, ¿diosas?

El norte ha sido especialmente próvido de ese poder femenino: no solo por las mujeres de Chornancap, Cao o San José de Moro. También porque, en muchas representaciones de cerámicas, frisos, vasos de plata, relatos, figurines, telares, murales, etc., lo femenino ha ordenado, dirigido y completado de significado el mundo en que los antiguos se encontraban. Se las ve en dibujos montadas en la luna, copulando con jaguares, el animal divino por excelencia, rodeadas de personas y adornadas con tocados y coronas.

Es muy probable que el entorno en que se desenvolvieron esas culturas tuviese una influencia determinante para que varias de las mujeres más poderosas en la historia del Perú sean originarias del norte.

Collar de oro perteneciente a la señora de Cao. (Archivo El Comercio)

 

La dualidad y el territorio de la luna

Unos siete mil años atrás, grupos nómadas recorrían el valle lambayecano, que se extiende desde el generoso océano Pacífico hasta la cordillera en torno a Olmos. La geografía, ubicación y clima que posee lo hacen uno de los valles más fértiles, desde el punto de vista agrícola, del mundo. Ahí se domesticaron plantas que, a medida que se cultivaban, provocaron la sedentarización de los grupos, lo que permitió mucho después el nacimiento de esas poderosas y fascinantes culturas cupisnique, moche, chimú o sicán, que se dedicaron más al arte, la ingeniería y los viajes, que a la guerra y los intereses imperialistas.

El salto del nomadismo, vinculado al fuego y a los grupos de cazadores, al sedentarismo de los cultivos facilitó la emergencia de las mujeres y su identificación con la tierra y la luna como divinidades femeninas. Como la madre tierra, las mujeres eran las proveedoras y las que alimentaban al grupo con las plantas de cultivo. Actividades que eran una extensión de las tareas de recolección en las que ellas destacaban desde hacía miles de años. A su vez, los cultivos dependen de la luna. Esta rige las mareas, las lluvias, los ciclos de las plantas y, además, se la vincula a los periodos menstruales. Desde los tiempos más antiguos, la tierra y la luna se convirtieron en territorios femeninos, es por eso que la sacerdotisa de Chornancap se ubicaba de espaldas al mar (el espacio masculino) y miraba a la luna (el territorio femenino).

No son comunes los templos dedicados a la feminidad. Pero tampoco lo eran los destinados al dios Inti. Quillarumiyoq, “el lugar de la roca dedicada a la luna”, está ubicado en las partes altas de Ancahuasi, a 45 km del Cusco (km 921 IIRSA Sur). En el sitio hay terrazas, canales de agua, una cueva con petroglifos y pinturas en mal estado de conservación, y una roca que destaca por su tamaño. Tiene grabado un diseño único en los Andes: un semicírculo perfecto que incluye ocho tallas cuadrangulares que podrían indicar las fases de la luna. Parece que Quillarumiyoq era un centro de culto a Quilla, la diosa de las plantas, el firmamento y los cultivos, la protectora de las mujeres y la que les enseñaba a tejer.

Todo esto, en el norte, centro y sur, en la costa, sierra y selva, se basa en el principio de la dualidad que define las cosmovisiones de las culturas precolombinas: sol y luna, hombre y mujer, dentro y fuera, arriba y abajo, tierra y mar. Opuestos que se complementan y que, juntos, forman entidades nuevas. Este concepto se observa de manera clara en Ventarrón, a 40 kilómetros de Chiclayo.

Cuando Ignacio Alva descubre huaca Ventarrón resuelve otro vacío que existía en las culturas del norte del país. En torno a Ventarrón se asentaron hace cinco mil años los primeros agricultores para cultivar pacaes, zapallos, pallares, camotes y algodón, que utilizaban para preparar redes de pesca. Además de esos cultivos, Alva ha encontrado una trompeta hecha de caracol tumbesino y una momia de guacamayo amazónico que muestran cómo, desde las épocas más remotas, los locales seguían rutas de intercambio con otros puntos lejanos de la costa, y con la selva, a través del Abra Porculla, el cruce andino más bajo.

Era tan importante Ventarrón que por primera vez en América se pintaron murales policromados (2.600 a. C.) en los que, en el mismo nivel, el dualismo masculino femenino está presente. En una de la salas se observa un muro cubierto de dos franjas rojas que delinean una blanca, lo que recuerda a la bandera peruana. Para Alva, el blanco masculino designa el color del semen y los huesos; y el rojo femenino, la sangre y la menstruación. En el recinto más grande de la huaca, se observa el mural más antiguo de todos: un venado atrapado en una red, que es la preocupación de estas incipientes sociedades agrícolas de cuidar sus cultivos de los animales que rondaban los valles. En este recinto, en los muros de barro inferiores y más antiguos, se observa dos altorrelieves: uno de ellos son dos pescados puestos uno contra el otro encima de un fogón; y, en el otro extremo de la sala, una zarigüeya. El primero remite a símbolos y espacios masculinos, como el mar y el fuego. La zarigüeya conecta con lo femenino: es un marsupial que lleva a las crías en la bolsa y está asociada a la tierra.

El poder de los diferentes

Para Ruth Shady no eran sociedades matriarcales, sino un mundo basado en la reciprocidad y la complementariedad de los opuestos: cuando a la mujer le tocaba ejercer el poder, simplemente lo ejercía. En una cosmovisión basada en la dualidad se valora, precisamente, la diferencia: de géneros, funciones o capacidades. Porque solo las diferencias alimentan y crean nuevas y más poderosas entidades. El poder, más que títulos, es la manifestación de esa complementariedad, el ejercicio de la dualidad.

Cuando llegaron los españoles se encontraron con una realidad diferente a la de Europa del siglo XVI. Llegaron más preocupados por enriquecerse (la naturaleza y el otro como objetos) y evangelizar. Su punto de vista era el del dios único (frente a la multiplicidad de divinidades) y antropocéntrico (frente a cosmovisiones que humanizaban y dotaban de alma a la naturaleza). Y esto, no es de extrañar, provocó una fractura. La historia antigua está ahí para admirarse de ella y poder transformar el hoy.

Muchos de estos trabajos son incipientes y son pocas las conclusiones finales, y más en un país tan complejo como el Perú. Toca a los arqueólogos, a pesar del escaso apoyo que reciben, ir más allá de sus destinos de investigación y entender mejor cómo fueron esas relaciones a lo largo de las regiones del país, entender mejor las iconografías y relatos, completar las genealogías de dioses y autoridades con nuevos descubrimientos, en los que siempre aparecen las mujeres.

Fuente: Este artículo fue publicado originalmente en www.elcomercio.pe/eldominical

Por: Félix Rodri

Tomado de: https://perufolklorico.blogspot.com/2019/10/arqueologia-las-poderosas-mujeres.html

4 efectos del cambio climático que ya se pueden ver en América Latina

Las consecuencias del cambio climático ya son visibles en América Latina, aunque no las identifiquemos como tal.

 Las consecuencias del cambio climático ya son visibles en América Latina, aunque no las identifiquemos como tal.

La temperatura de la Tierra ha aumentado en 1,1ºC desde el periodo anterior a la Revolución Industrial y no deja de subir, al punto en que el último lustro (2015-2019) va en camino de convertirse en el más cálido desde que hay registros, según datos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) publicados este martes.

Continuamos emitiendo más dióxido de carbono del que deberíamos y, en 2018, su concentración en la atmósfera alcanzó un nuevo máximo histórico: 407,8 partes por millón. Este gas es capaz de permanecer allí durante siglos, y el que está en los océanos aún más, “perpetuando” así el calentamiento global, según la OMM.

Con motivo de la celebración de la cumbre del clima (COP-25) en Madrid esta semana, BBC Mundo hace un repaso de cinco consecuencias del cambio climático que ya son visibles en América Latina.

1. Inundaciones

Uno de los efectos del calentamiento global que ya se puede notar son las inundaciones.

No son nuevas en América Latina: entre 1970 y 2013, constituyeron el desastre natural más frecuente, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Sin embargo, los expertos advierten que cada vez se vuelven más usuales e intensas.

Zonas como la parte meridional de Sudamérica vivieron fuertes lluvias en enero del año pasado. En Uruguay y Argentina, por ejemplo, llegaron a causar daños por un valor de US$2.500 millones, según la OMM.

En este último país, las poblaciones del norte vivieron un verano lleno de precipitaciones “extraordinarias” y el Servicio Meteorológico Nacional registró eventos “significativos” y “bastantes inusuales para la época”, según su página web.

Ese mes, ciudades como Resistencia, la capital de la provincia del Chaco, en Argentina, batieron récord de lluvias con 556,8 milímetros en este caso. Centenares de vecinos tuvieron que ser evacuados, ya que entre el 40% y el 50% de la localidad acabó inundada.

En Uruguay, más de 5.000 personas también tuvieron que dejar sus casas por las fuertes lluvias.

“Lo que está ocurriendo con el cambio del clima es que todos los fenómenos se van exacerbando en su magnitud y en su frecuencia”, le explicó a BBC Mundo Gabriel Blanco, ingeniero de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires.

“Esto quiere decir que donde antes llovía un poco y de vez en tanto había un problema de abundancia de lluvia, bueno, ahora eso se exacerba: ocurre más seguido y con más violencia”.

Un mes después, le llegó el turno a Perú, donde las autoridades declararon a un tercio de los distritos del país en emergencia ante los daños que dejaron las intensa lluvias, que por esos lares no solo causa inundaciones sino que aumenta los riesgos de “huaycos” o deslizamientos de tierras.

A esto se suma el derretimiento de los glaciares.

Perú, por ejemplo, tiene la cadena de glaciares tropicales más grande del mundo, la Cordillera Blanca, y muchos de ellos yacen cerca de zonas agrícolas y pobladas que corren el peligro de acabar inundadas.

Es el caso de la ciudad de Huaraz, donde las lagunas que se forman a su alrededor con el agua de los glaciares han multiplicado su volumen.

El volumen de una de esas lagunas, Palcacocha, se ha multiplicado por 34 desde la década de los 70.

Dead fish are pictured stuck in the mud of the dry Pilcomayo river, which is facing its worst drought in almost two decades, in Boqueron, on the border between Paraguay and Argentina July 3, 2016.  REUTERS/Jorge Adorno - S1AETNNRJEAB

Imagen: REUTERS/Jorge Adorno

2. Sequías

Mientras en algunas áreas llueve a cántaros, en otras, muchas veces dentro del mismo país, pasa lo contrario: sequías.

Uno de los ejemplos más claros es Chile, donde antes de las protestas era otro el tema que ocupaba portadas de periódicos cada semana: la megasequía que el país arrastra tras una década de escasez de lluvias.

La nación del sur vive su peor crisis hídrica de los últimos 50 años, según las autoridades. Una situación que afecta a siete de sus 16 regiones, donde varios sistemas de riego colapsaron y más de 30.000 animales perecieron.

“Es brutal, más de la mitad del país fue declarada en emergencia hídrica”, le dijo a BBC Mundo Florencia Ortúzar, la abogada del Programa de Cambio Climático de la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA). “Hay zonas completas que dependen de que las autoridades les envíen un camión con agua”.

La Oficina de Cambio Climático de Chile calcula que las precipitaciones se han reducido en un promedio de 23 milímetros por década entre 1961 y 2018 y diversos estudios atribuyen entre el 12% y el 25% de la responsabilidad de este fenómeno al cambio climático causado por el hombre.

Algo a lo que Ortúzar suma el “mal manejo” de los recursos hídricos, cuyo uso se prioriza para una agricultura “no sostenible”: “No se está garantizando que el agua sea primero para las personas”.

Algunos, como el periodista chileno John Müller, mencionan la megasequía como una de las motivaciones de las protestas que tienen al país en vilo desde hace varias semanas, como le dijo a BBC Mundo en una entrevista reciente.

Pero no solo Chile vive un estrés hídrico. Otra zona especialmente vulnerable al cambio climático que ya está sufriendo sus consecuencias es Centroamérica.

El Corredor Seco es un área costera aledaña al océano Pacífico donde vive el 90% de la población de Centroamérica. Se extiende a lo largo de 1.600 kilómetros, desde Chiapas (México), pasando por Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y parte de Costa Rica hasta llegar a Panamá.

Si bien está acostumbrado a ser escenario de sequías a principios de año debido al fenómeno de El Niño, el cambio climático lo ha sumido en una situación “verdaderamente insostenible”, según le dijo Gustavo Máñez, coordinador de cambio climático para Latinoamérica de ONU Medio Ambiente, a la agencia de noticias Efe en septiembre.

Constituye una zona esencialmente agrícola donde sequías más prolongadas de lo usual, pero también lluvias torrenciales, están arruinando las cosechas.

“Las condiciones adversas de la sequía hacen que una parte importante de esa ola migratoria (hacia Estados Unidos) tenga que ver con el fenómeno del cambio climático”, aseguró Máñez.

Los glaciares también juegan un papel en las sequías, ya que concentran agua en época de lluvia, la congelan y la reparten a lo largo del año a través de los ríos a medida que esta se va derritiendo.

Si el hielo retrocede, este ciclo se pierde o disminuye.

3. Huracanes más intensos

Según un informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), el hecho de que América Latina sea escenario de otros “fenómenos complejos” hace que su interacción con el calentamiento global pueda contribuir a crear las “condiciones apropiadas” para que sus impactos sean “desastrosos”.

Y entre estos impactos desastrosos están los huracanes.

La comunidad científica no se ha puesto de acuerdo en cuanto a si el cambio climático ha incrementado la frecuencia de los huracanes.

Pero sí hay más concierto a la hora de afirmar que efectos del calentamiento global como el incremento de la temperatura de los océanos y la subida de los niveles del mar, llevan a prever que serán más fuertes y devastadores.

Expertos de la agencia espacial de Estados Unidos (NASA) y de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) de ese mismo país advierten de una tendencia peligrosa: los ciclones son cada vez más lentos, lo que aumenta las posibilidades de daños en un lugar determinado.

De los 66 ciclones que se detuvieron o ralentizaron su movimiento en los últimos 70 años, casi la mitad lo hizo en las últimas tres décadas, según un informe de ambos entes publicado en junio en la revista Nature.

De acuerdo al estudio, los ciclones tropicales se han hecho más propensos a “detenerse” cerca de la costa y a pasar muchas horas sobre dichas regiones desde mediados del siglo XX.

Su velocidad promedio se redujo en un 17% entre 1944 y 2017: de los 15,4 kilómetros por hora a los 18,5 kilómetros por hora.

Como explica en su página web el Centro de Soluciones para el Clima y la Energía, una superficie del mar más caliente puede intensificar la velocidad de las tormentas tropicales y la cantidad de lluvia.

El aumento de los niveles del mar puede incrementar la intensidad de las tormentas que se den en el litoral y las posibilidades de marejadas.

Esto se pudo ver este año con el huracán Dorian, que causó grandes destrozos materiales y humanos en las Bahamas.

The main road on the shore of High Rock in east Grand Bahama, Bahamas, October 6, 2019. Volunteers from a Puerto Rican medical team who visited the island nation in early October said Hurricane Dorian's trail of destruction was still visible more than a month after the record-setting storm struck the Bahamas.

Imagen: REUTERS/Gabriella N. Baez

Pero si nos restringimos a América Latina, Puerto Rico es una de las áreas más afectadas, donde todavía hay zonas que no han conseguido volver a la normalidad que perdieron en septiembre de 2017 con el paso del huracán María, que dejó más de 4.600 muertos.

4. Subida del nivel del mar

El calentamiento global ha hecho que el nivel del mar aumente notablemente desde 1993.

Esto se debe, por un lado, al derretimiento de los hielos en los polos. Pero, como apuntó Gabriel Blanco: “El principal motivo es que aumenta la temperatura de los océanos y cuando esto ocurre, el agua se expande. Eso es lo que produce que el nivel del mar suba”.

“En parte de la costa de Argentina y en parte de la costa este de Estados Unidos y algunos otros lugares donde las costas son bajas, su impacto es tremendo”, añadió.

En Panamá, por ejemplo, ya hay zonas que están sufriendo las consecuencias.

En Gardi Sugdub, mejor conocida como isla Cangrejo, existe desde hace algunos años un programa voluntario de traslado a tierra firme.

Muchos de sus más de mil habitantes de la etnia guna, al menos los que viven más cerca de la costa, ven el agua colarse en casa en algún momento del año.

Ubicada en el archipiélago de San Blas, que es una de las principales atracciones turísticas del país centroamericano, a la isla aún le quedan años para cederle territorio al agua.

Pero sus habitantes ya son conscientes de que un futuro allí a largo plazo no será posible.

 

Por: Stefania Gozzer

Tomado de: https://es.weforum.org/agenda/2019/12/4-efectos-del-cambio-climatico-que-ya-se-pueden-ver-en-america-latina

Conoce Rutopía: el ‘Airbnb’ para hospedarte en comunidades indígenas en México

Una plataforma que permite a viajeros a buscar experiencias auténticas, además de sustentables en comunidades rurales, con anfitriones en su mayoría indígenas. 

 La experiencia del olor del maíz recién molido, de playas inexploradas, caminar por terrenos y senderos sin pavimentar, saludar a tu nueva familia y respirar en una zona donde el tiempo va despacito son experiencias únicas al viajar con comunidades indígenas.

Todo esto y más ofrece Rutopía, una plataforma que permite a viajeros a buscar experiencias auténticas, además de sustentables en comunidades rurales, con anfitriones en su mayoría indígenas. 

La empresa fue creada por los egresados del Tec de Monterrey, Emiliano Iturriaga, Sebastián Muñoz, Diego Espinosa y Lesli Pérez, quienes se dieron cuenta que las grandes empresas de viajes se quedaban con el 80 por ciento y entregaban el 20 por ciento a las comunidades por abrir sus tierras a extranjeros. 

 

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Sebastián Muñoz, co-fundador de Rutopia en el CIIE 2019 en el campus Monterrey. (Foto: Gustavo Pineda/ CC News)

En conferencia de prensa, Sebastián Muñoz, co-fundador de Rutopía, indicó que se ya se encuentran en al menos 12 comunidades al sur del país, como Oaxaca, Hidalgo, Quintana Roo, Chiapas, Michoacán y Campeche.

Muñoz Recalcó que la mayoría de los viajeros que usan la plataforma, al menos el 60 por ciento son mexicanos, y el restante son extranjeros de Estados Unidos, Francia y España. Además, los costos son de aproximadamente de mil pesos por día. 

“Las comunidades las elegimos con criterios como: tienen que tener un atractivo turístico, uno cultural u tienen que ser proyectos comunitarios, no pueden ser individuos, porque al ser comunidades es más probable que el impacto sea más productivo”, dijo Muñoz. 

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¿Cómo funciona Rutopia?

En Rutopia, bajo un esquema parecido a “Airbnb”, conecta a los viajeros con anfitriones locales, quienes abrirán sus hogares, para entrar una experiencia bio-cultural, de inclusión social, de respeto al medio ambiente y sobre todo, valorización del patrimonio cultural. 

Funciona de la siguiente manera, los usuarios entran a Rutopia.com, en la plataforma enlazan con un gestor local que crea la logística con anfitriones locales, proveedores de comida, guías locales, artesanos, entre otras personas, para coordinar el viaje. 

Los anfitriones locales se encarga de todo lo que necesitas para tener una experiencia inolvidable y esté listo al momento de tu llegada a la comunidad.

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Aquí cambia el esquema de los gigantes corporativos de los viajes, porque Rutopía entrega el 80 por ciento directamente a los anfitriones, familias y proveedores locales por sus productos y servicios, mientras que la plataforma se queda el 20 por ciento restante para cubrir los gastos de transferencia de dinero y los gastos operativos para mantener y expandir la red. 

Además, destinan un porcentaje a un fondo comunitario para proyectos de conservación cultural o ambiental. 

Recientemente, dicha startup ganó el premio mundial Hult Prize, fundación que apoya a empresas que surjan de universidades para resolver problemas sociales.

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(Video vía YouTube)

Por: Gustavo Pineda

Tomado de: https://news.culturacolectiva.com/mexico/conoce-rutopia-el-airbnb-para-hospedarte-en-comunidades-indigenas-en-mexico/

Alemania devolvió dos milenarias esculturas olmecas a México. Por qué las 2 estatuas de 3.000 años son consideradas únicas?

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La riqueza arqueológica de México tiene un valor incalculable. Nuestro acervo nacional cuenta con piezas únicas en el mundo; vestigios de otras épocas que relatan de una forma muy precisa la todavía desconocida historia de los pueblos originarios. Una colección de ornamentos, artefactos con los que se hacían ritos y códices que transmiten las cosmogononís de las culturas prehispánicas.  A propósito de esto, en 2018 ocurrió un suceso sin precedentes pues se recuperaron dos piezas invaluables para la cultura olmeca.

Se trata de dos bustos tallados en madera de ceiba y jobo que miden 30 y 38 centímetros de alto, respectivamente. Su fabricación en madera las convierte en las esculturas precolombinas de material orgánico más antiguas. Sin embargo, recuperar estas piezas no fue tarea fácil; de hecho, ocurrió después de un juicio que duró 11 años y en el que México tenía pocas posibilidades de recuperar su patrimonio material.

Esculturas Olmecas AlemaniaLa historia de los bustos

Primero, ¿cómo salieron estas esculturas de México? Las investigaciones indican que el traficante de artefactos costarricense Leonardo Patterson las extrajo ilegalmente del sitio arqueológico El Manatí, en Veracruz. En 1997, Patterson expuso las piezas como parte de una gran colección en España, y no se supo más de ellas hasta 2008, cuando las autoridades alemanas confiscaron un camión en Múnich.

Este vehículo contenía miles de piezas antiguas, las cuales se llevaron a la Colección de Arqueología del Estado Bávaro. Entre investigaciones, juicios y trabajo arqueológico y de conservación, en 2017 los expertos determinaron que había 691 artefactos de origen mexicano. En 2015, el coleccionista Patterson fue declarado culpable por tráfico ilegal y fraudulento de bienes arqueológicos. Y fue así como las esculturas olmecas regresaron al fin a tierras mexicanas.

Esculturas Olmecas AlemaniaEste suceso representa un gran paso no sólo para México, sino para toda América Latina. Muchos países latinos sufrieron  un largo periodo de expolios durante las épocas coloniales y con acciones como esta, cada vez más piezas precolombinas y prehispánicas han regresado a sus países de origen para seguir completando el rompecabezas de las culturas antiguas, y así enriquecer el ideario de las sociedades actuales.
 
Tomado de: https://travesiasdigital.com/mexico/alemania-devolvio-dos-milenarias-esculturas-olmecas-a-mexico

Por qué las dos estatuas de 3.000 años que Alemania devolvió a México son consideradas únicas

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Son de madera, tienen 3.000 años de antigüedad y fueron devueltas a México.

Se trata de dos estatuas prehispánicasde madera que pertenecieron a la civilización Olmeca que habitó el territorio sur de lo que hoy en día es México entre el 1150 a. C. hasta el 900 a. C.

Las autoridades mexicanas aseguran que los dos bustos de madera olmeca, en los que los rasgos humanos apenas se distinguen, fueron tomados ilegalmente del sitio arqueológico El Mantí, ubicado en la cuenca baja del río Coatzacoalcos, en Veracruz, en el este de México, según publica el diario El Universal.

Las estatuas fueron confiscadas del coleccionista de arte costarricense Leonardo Patterson en el sur de Alemania en 2008.

Los bustos son dos de las piezas precolombinas más antiguas hechas de materia orgánica que existen. Y para México tienen un valor histórico y cultural enorme.

En el mercado internacional costarían cada una 100.000 euros (unos US$ 123.000), señala el diario mexicano La Razón.

En 2015, un tribunal dictaminó que las piezas pertenecían a México y el martes fueron entregadas al embajador mexicano en Alemania, Rogelio Granguillhome.

Pesquisa internacional

Las estatuas estuvieron guardadas en la Colección Arqueológica estatal de Baviera después de que fueron confiscadas en Múnich en 2008.

El embajador mexicano en Alemania, Rogelio Granguillhome y Rupert Gebhard de la Colección Estatal de Arqueología en Múnich, se estrechan las manos.El embajador mexicano en Alemania recibió las piezas en un juicio que se extendió por 10 años.

Formaban parte de una colección de más de 1.000 piezas aztecas, mayas y olmecas y que habían sido buscadas por más de una década.

Cuando el coleccionista Patterson exhibió la muestra en el norte de España en 1997, los expertos sugirieron que algunas de las piezas eran falsas y se realizó una investigación.

Patterson guardó la colección en España, donde las estatuas permanecieron hasta 2008.

Mientras tanto, España descubrió que él no era el propietario legítimo y ofreció devolver los artefactos a los países de origen que podían realizar un reclamo legítimo.

En 2008, España confiscó cientos de artículos y los devolvió a Perú.

Pero Patterson trasladó los restos de la colección a Múnich, donde fueron incautados por la policía ese mismo año.

“Importante precedente”

Patterson siempre sostuvo que adquirió su colección legalmente de otros coleccionistas.

Uno de los dos hallazgos olmecas exhibidos en cajas protectoras durante una conferencia de prensa de la Colección Arqueológica estatal de Baviera en Múnich.Los bustos son dos de las piezas precolombinas más antiguas hechas de materia orgánica que existen.

“Todo eso lo conseguí en Europa. No trafico piezas”, dijo en el momento en que las piezas fueron confiscadas por la policía de Munich.

Pero el tribunal en Múnich tomó en cuenta la declaración de un testigo que dijo que Patterson afirmó que había adquirido las dos piezas de un comerciante de arte, que a su vez las había obtenido de un ladrón de tumbas.

La justicia alemana dictaminó que no podía probar la propiedad legal de las dos piezas, que se conservaron en la Colección Arqueológica estatal de Baviera, mientras que el caso y una apelación de Patterson estaban en curso.

En una ceremonia realizada el martes en el museo, María Villareal, del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México (INAH), dijo que la restitución de las piezas sentó “un importante precedente a favor de México”.

“México argumentó que es el propietario de estas piezas según la legislación mexicana y que puede demostrarlo en el caso civil en Alemania”, dijo.

Patterson fue declarado culpable en 2015 de traficar con falsificaciones y poseer artefactos saqueados. Su sentencia fue arresto domiciliario debido a que tenía alrededor de setenta años.

Tomado de: https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-43495148

Perú: Vilavilani, tesoro oculto en las cuevas de la sierra de Tacna

“Es muy lejos, no van a llegar”, nos dice una anciana cuando nos ve partir a pie desde la comunidad campesina de Vilavilani, distrito de Palca, provincia de Tacna, hacia los sectores llamados Canastón y Llanto. Allí se ubican algunas de las más de cincuenta cuevas que albergan las pinturas rupestres de Vilavilani, orgullo del pueblo, hasta hoy muy poco conocidas y que aún no han sido estudiadas a profundidad. 

Estas cuevas, situadas sobre los 3.500 m.s.n.m., son desconocidas incluso para algunos de los pobladores de Vilavilani, quienes escucharon a los ancianos referirse a ellas y fueron inculcados sobre la necesidad de preservar las pinturas rupestres cuya antigüedad aún no se conoce con exactitud.

El arqueólogo Jesús Gordillo señala que, a pesar de no haber sido fechadas, “podemos estar hablando de pinturas que datan de 7.000 años a.C., dado que tienen características muy similares a las pinturas rupestres que se encuentran en las cuevas de Toquepala”. “Podemos deducir que serían de esa época”, indica.

En el agreste camino desde Vilavilani, que toma poco más de dos horas para llegar a Canastón, nos acompañan dos comuneros quienes hacen la labor de guías, Wilfredo Cabrera y Zacarías Flores. Con ellos avanzamos por el circuito que los pobladores hicieron ocho años atrás en una faena comunal, con la intención de atraer turistas a esta zona.

A pesar de haber pasado muchas veces con sus animales por Canastón, Zacarías nunca había tenido la oportunidad de apreciar estas pinturas, por lo que queda impresionado al verlas por primera vez. “Es muy bonito, nunca había visto tantas pinturas juntas”, exclama.

El arqueólogo Óscar Ayca, ex director del Instituto Nacional de Cultura en Tacna, resalta la gran variedad iconográfica existente en los diversos lugares situados alrededor de Vilavilani y que lo convierte en el sitio de arte rupestre más importante de Tacna y, posiblemente, del sur del Perú.

La cantidad de pinturas es enorme. En los pictogramas, donde destacan las representaciones de animales, se utilizaron siete colores predominantes: negro, rojo, amarillo, verde, marrón, naranja y blanco. Las representaciones fueron hechas con algún tipo de pincel y, probablemente, se utilizaron pinturas de origen mineral, además se utilizó la sangre de los camélidos de la zona para su elaboración.

Según el estudioso del sitio, el lugar fue hábitat de cazadores y recolectores, los que habrían utilizado las cuevas como refugio. En la actualidad, en la zona hay camélidos y vizcachas, y algunas de estas cuevas son utilizadas como corral.

Ayca destaca la necesidad de que las autoridades regionales y locales inviertan en la preservación de este patrimonio. “Es urgente restaurar muchas de las pinturas que vienen siendo destruidas por las lluvias y los fuertes vientos que las erosionan. También debemos darles seguridad y cuidar que el acceso se haga acompañado por comuneros de Vilavilani”, indica.

 

Por: Ernesto Suárez

Tomado de: https://elcomercio.pe/peru/tacna/vilavilani-tesoro-oculto-cuevas-sierra-tacna-345299-noticia/?fbclid=IwAR1cvgngiCNKmLcTWBE62TtM-wHX5WWOzN6U1nnY5lTcaANU99koCgHdiX4

Chile: Aymaras recuperan bosques y bofedales ancestrales

“Estos bosques son parte de nuestra historia y entorno. Vamos a seguir cuidándolos por generaciones, pues queremos más árboles que nos entreguen mayor humedad. Además, los bofedales son muy importantes para nuestros pueblos, pues ahí es donde se alimentan nuestros animales”, explica Vicente Mamani, ganadero Aymara y artesano de lana camélida, mientras planta llaretas y queñoas.

Tradicionalmente, arbustos y árboles nativos como queñoas y llaretas, han contribuido al modo de vida y desarrollo de los pueblos andinos. Les brindan energía para calefacción, soporte para sus viviendas, medicina y bienestar. Los bofedales, una especie de pradera con permanente humedad donde se desarrollan especies nativa de las alturas, son el entorno en el cual se encuentra la ganadería de camélidos, su principal fuente de alimentación.

Vicente conoce la importancia de proteger este delicado ecosistema. Él es uno de los 204 pobladores de las comunidades de Arica y Parinacota, quienes a más de 4600m.s.n.m. trabajan con expertos del Banco Mundial, la Corporación Nacional Forestal (CONAF), la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI) y otros organismos estatales y regionales para hacer un uso sustentable de la tierra, a través de un aprovechamiento del agua en los bofedales, la reforestación de bosques de queñoa y el cuidado de la salud de los camélidos, para optimizar su producción y reducir el impacto del cambio climático en su diario vivir.

Las especies plantadas en este ecosistema son utilizadas como medicina tradicional, para elaborar forraje para animales, tintes para las lanas, entre otras aplicaciones. “La cosmovisión Aymara relaciona espiritualmente los bosques, bofedales y su ganado, con el sentido más profundo de su vida diaria. Entonces aquí estamos hablando de algo que va mucho más allá de la restauración física de un paisaje. Se trata de la restauración de una cultura en torno a la naturaleza”, afirma José Manuel Rebolledo, director ejecutivo de CONAF.

Stavros Papageorgiou, especialista senior del Banco Mundial en manejo de recursos naturales resalta que este proyecto ha sido un gran aprendizaje.  “La acción coordinada y colaborativa de CONAF con el Ministerio de Agricultura y la CONADI nos ha permitido proponer a los propietarios un manejo integral de sus predios, partiendo de un diagnóstico inicial de sus necesidades, los desafíos que tienen frente al cambio climático y la desertificación, y finalmente ofrecerles una propuesta conjunta que pueda darles sostenibilidad y mejorar sus medios de vida”.

Vicente nos cuenta que quiere dejar hechas todas estas mejoras. “Para nosotros es una esperanza grande que todo lo que se conversó en este programa, hoy se es posible verlo en la realidad. Me gustaría que venga uno de mis sobrinos o hermanos y se enraíce acá, al igual como yo lo hago”.

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La ganadería de camélidos es una de las principales actividades aymaras.


Avances en Manejo Sustentable de la Tierra

El proyecto de Manejo Sustentable de la Tierra está trabajando en cinco regiones del país, para luchar contra la degradación de terrenos forestales, agrícolas y ganaderos ubicados desde la zona norte al sur de Chile. La iniciativa busca mejorar 30.000 ha., con lo cual se contribuirá a mejorar los medios de vida de más de 1.500 personas, especialmente mujeres y representantes de pueblos indígenas.

 

Tomado de: https://www.bancomundial.org/es/news/feature/2020/01/09/aymaras-de-chile-recuperan-bosques-y-bofedales-ancestrales?cid=SHR_SitesShareFB_ES_EXT 

Chile: Inédito arte rupestre hallado en Tierra del Fuego tendría entre 5.000 a 6.000 años de antigüedad

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A poco más de tres meses del hallazgo que impactó al mundo científico el arqueólogo, Francisco Gallardo, profundiza sobre el vínculo de los pueblos originarios de la Patagonia.

En diciembre de 2017 en el marco de un programa realizado por el Centro de Estudios Interculturales e Indígenas (Ciir) de la Universidad Católica, cinco investigadores dieron con uno de los hallazgos más importantes del último tiempo para la Región de Magallanes. Se trata de pinturas rupestres encontradas en la bahía Yendegaia, en el extremo sur de Tierra del Fuego, lugar en el que aseguran han encontrado más de cien sitios arqueológicos del pueblo yagán.

“El hallazgo de las pinturas rupestres forma parte de una investigación que estamos realizando en bahía Yendegaia, que está asociada al camino que está haciendo el Ministerio de Obras Públicas para unir el canal Beagle con el estrecho de Magallanes”, sostuvo Francisco Gallardo, investigados del Ciir, quien lideró el grupo de arqueólogos que se encontraban indagando las “habitaciones” del pueblo yagán que todavía se pueden encontrar en esta zona de la isla.

“En este momento, sin haber hecho ninguna investigación arqueológica más que hacer los registros, lo más probable es que en esta bahía esté la secuencia completa de ocupación de los yamanas (yaganes), desde que colonizan el canal Beagle, hasta el periodo de contacto con los europeos”, manifestó el arqueólogo que además resaltó que estos descubrimientos deberían tener una antigüedad de entre 5.000 a 6.000 años.

Frente a las pinturas encontradas, Gallardo sostiene que pertenecen a un sitio rocoso clavado en uno de los pantanos, algo así como un humedal. “El hallazgo evidentemente es una sorpresa porque en la isla de Tierra del Fuego no existían antecedentes de arte rupestre. Se habían encontrado algunos en la isla Picton y otro en cabo de Hornos, que también son muy recientes, a lo cual se suma este, el cual prueba que los canoeros tenían un sistema de representación visual de mucha importancia, al igual que los kawésqar”, contó.

Por otro lado, el experto destacó la concordancia de este hallazgo con otros que se han encontrado antes en la región y de los cuales ya se tenía conocimiento, señalando que “este arte rupestre forma parte de un sistema visual que tiene una amplia cobertura regional, como puede ser cerca de Pali Aike, en Cerro Benítez o en la isla Madre de Dios. Es una cobertura de enorme extensión y además funciona muy bien con las pinturas corporales que conocemos de la época de contacto”.

En tanto, el investigador del Ciir subrayó que este tipo de descubrimientos tienen que ver con una razón de acceso a los lugares que antes eran casi imposibles de visitar y mucho menos recorrer. “Se ha ido cambiando la percepción de esto porque creo que tiene que ver con la posibilidad que tenemos hoy día de desplazarnos dentro de los archipiélagos, cosa que en el pasado era muy difícil”.

Finalmente, Francisco Gallardo, se refirió a los próximos trabajos que se aprontan a realizar en el futuro, en la bahía Yendegaia, para poder seguir en la búsqueda de este arte rupestre que ha impactado al mundo de la arqueología. “En este momento estamos tratando de crear un plan de trabajo para el Ministerio de Obras Públicas y, una vez que este plan esté acordado, tendríamos que presentarlo al Consejo de Monumentos Nacionales y éste nos dé la autorización correspondiente. Pero por las condiciones climáticas esperamos que sea a fin de este año o comienzos del siguiente” concluyó.

 

Tomado de: https://laprensaaustral.cl/cronica/inedito-arte-rupestre-hallado-en-tierra-del-fuego-tendria-entre-5-000-a-6-000-anos-de-antiguedad/

Ecuador: Tejedores de alfombras de Guano recibieron certificación de patrimonio cultural

Los tejedores de alfombras del cantón Guano (Chimborazo) recibieron la certificación como ‘Patrimonio Cultural Inmaterial del Ecuador’. Esto como reconocimiento a la técnica artesanal constituida en una manifestación cultural de cientos de años y que se transmite en cada generación, informó el Ministerio de Cultura.

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“El patrimonio es la marca de nuestra identidad, es el origen de nuestro nombre. Nos dice quiénes hemos sido y quiénes queremos ser. Si dejamos que nuestro patrimonio se pierda en el tiempo y en el olvido, perdemos nuestra memoria, nuestra historia”, señaló Juan Fernando Velasco, ministro de esta cartera de Gobierno, durante la sesión solemne por los 174 años de cantonización, el pasado viernes.

Como parte del Plan de Salvaguardia, Velasco aseguró que se trabajará en la propuesta de creación de una escuela taller que permita que esta técnica del tejido de las alfombras perdure.  “La producción de esta manifestación del patrimonio cultural de Ecuador es una oportunidad para el desarrollo, para el emprendimiento asociadas el tejido artesanal, que ha sido desde hace varios siglos una fuente de empleo familiar”, agregó. (PT)

 

Tomado de: https://lahora.com.ec/quito/noticia/1102298458/tejedores-de-alfombras-de-guano-recibieron-certificacion-de-patrimonio-cultural

Venezuela: primer país del mundo en quedarse sin glaciares

Hace 85 años llegó la primera ascensión exitosa al pico Bolívar, el punto geográfico más alto del país. Era una expedición compuesta por Enrique Bourgoin, Heriberto Marquez y el guía Domingo Peña. Ellos lograron su objetivo.

Fue todo un éxito pues se trata de una formación montañosa impresionante y majestuosa, con nieves eternas y unos paisajes espectaculares. Pero eso de “nieves eternas” está hoy en cuestionamiento.

La causa es el deshielo. A finales de los  años cincuenta hubo intentos de construir el teleférico (funicular) más alto del mundo pero la nevada fue tan fuerte que el proyecto se pospuso hasta que por fin se logró realizar el proyecto (1961) que llega hasta el Pico Espejo.

Hasta nuestro país llegó gente de Noruega, Alemania, Estonia y otros lugares, durante los años 1956 y 1961, a esquiar allí. La pista de esquí sobre el Pico Espejo estaba entre las cinco más elevadas del mundo.

“Fue genial –dice la periodista de investigación Helena Carpio, con quien conversamos para obtener estos certeros datos- pues los que llegaron tuvieron que subir en mula hasta las pistas, ubicadas a más de tres mil metros desde la ciudad de Mérida. En aquella época no habían carros que subieran por cableado eléctrico, como los hay en la actualidad”.

En apenas 50 años, todo cambió

Comienzan a realizarse temporadas de esquí en aquél pico durante la década de los sesenta. Mucha nieve y condiciones adecuadas. Pero luego, lamentablemente, poco a poco fue reduciendo la cantidad de nieve. No había suficiente y diez años después el cambio climático lo hizo imposible.

Lo sorprendente, le acotamos, es la velocidad con que este fenómeno se ha venido produciendo. “Cierto -dice ella- y se acelera. Hay datos de que Pierre Bourgoin (el cual fue un botánico muy famoso, profesor de la Universidad de Los Andes y la primera persona con un microscopio en la ciudad de Mérida) quien era montañista, subió a la cumbre del Pico Toro y comprobó la existencia de grietas de más de 16 centímetros de profundidad, en línea recta de 16 metros! Cincuenta años después, ya no quedaba glaciar en la zona”.

También da cuenta de un estudio muy respetado, publicado el año pasado el cual expone como en los últimos 30 años, la cordillera de Los Andes ha perdido entre el 30% y el 50% de su área glaciar. La aceleración del derretimiento, de que habla la periodista –y que desvela al papa Francisco-, es real y constatable.

Pronóstico aterrador

Hay muchos factores que intervienen en el proceso y que pueden variar, por lo cual es complejo ofrecer una estimación de cuándo perderemos nuestro último glaciar.

Pero los expertos concuerdan en que podrían ya no existir en una década. Es decir, mañana, a juzgar lo rápido que pasa el tiempo. Es aterrador comprobar cómo el deshielo puede conseguir que nos convirtamos en el primer país del mundo en perder todos sus glaciares.

Los cierto es que resiste el último de estos hielos eternos: el glaciar La Corona. Años atrás, este solía cubrir una gran extensión de los picos Humboldt y Bonpland, pero hoy solo una capa de 200 mil metros cuadrados se posa sobre el primero de ellos. Está ubicado sobre el pico Humboldt y conserva apenas 0,2 kilómetros cuadrados de nieve. Tiene los días contados. Una tragedia.

Muchas personas podrán pensar en que no les incumbe este problema, que eso está muy lejos de las grandes ciudades, que sus efectos los sufrirá el clima pero que, al fin y al cabo, seguiremos viviendo tranquilos. Es la típica actitud frente a la depredación y/o la degradación del ambiente que no repara en las consecuencias ecológicas que los cambios en el entorno climático pueden acarrear.

Los glaciares son centinelas

Así los llama Helena, experta investigadora sobre temas ambientales. Los glaciares nos están ayudando a entender mejor el cambio climático. Son unas masas de hielo gigantescas que internalizan los cambios y variaciones en el clima de manera muy rápida tanto en  grosor como en longitud.

Aparte de que hay estudios que se hacen con cilindros. Los científicos perforan el glaciar y extraen unos cilindros. Dentro de ellos vienen burbujas de oxígeno que quedaron capturadas hace más de 8 mil años cuando cayeron las primeras nieves y formaron el glaciar.

Gracias a esas burbujas podemos saber cuál era el nivel de bióxido de carbono de la atmósfera, cuánto metano había, cuánto llovió ese año, si hubo erupciones volcánicas, si hubo grandes cambios geográficos en la zona. Los glaciares nos aportan información privilegiada, por necesaria, para entender el planeta, su pasado y para comprender cómo funciona, cuáles son los mecanismos y para dónde vamos.

“Además –explica Helena- los glaciares conservan el 70% del agua dulce del planeta. Muchos de los ríos –esto ocurre con países latinoamericanos aunque Venezuela no es el caso- dependen de los glaciares para sobrevivir millones de personas; y no solo estamos hablando de propósitos agrícolas u hogareños, sino que también los ecosistemas dependen de esas aguas dulces que guardan niveles de algas  y microorganismos muy específicos. Si esa agua deja de fluir por allí, muchos animales endémicos, que solo existen allí que, sencillamente, van a desaparecer”.

Es triste decir que toda esa información que aportan los cilindros extraída de los glaciares se perderá con el derretimiento.

“Es una pérdida gigantesca –subraya- y uno de los síntomas del cambio climático. No es el único pero es uno de ellos. También es una pérdida para los montañistas que nos encanta el hielo y subir a las cumbres. Lo vamos a perder.  Hay culturas para las cuales el asunto es más serio pues los glaciares son parte de su identidad y pasarán por el trauma de verlos desaparecer”.

En un trabajo de Jeanfreddy Gutiérez Torres y María Fernanda Rodríguez, aparecido en noviembre pasado en el portal Mongabay, se lee: “Los Andes tropicales concentran en tan solo el 1 % del área del planeta, unas 45 000 especies de plantas —20 000 de ellas endémicas, es decir, especies que no habitan en ninguna otra parte del mundo— y 3400 de animales vertebrados”.

“En la porción que alberga Venezuela, que son los 500 kilómetros de la Cordillera de Mérida, se han identificado 16 especies endémicas y seis de ellas son mamíferos, como el venado del páramo de Mérida. Hay que sumar a la biodiversidad del área las diez especies de mariposas Redonda y 11 especies de fauna amenazadas y en peligro crítico.

Y esta es solo una parte de lo que se puede perder.

Durante años, los científicos de la ULA -Universidad de Los Andes- dedicaron innumerables horas de trabajo para armar una colección bacteriológica extraída completamente de los glaciares”.

La humanidad es muy terca

Habría manera de detener el proceso “pero la humanidad es muy terca –insiste Helena-. Si bien es cierto que nos encontramos en un período interglaciar con tendencia a calentar, también es cierto que no tenía por qué ser a este ritmo y a esta velocidad, ni a estas magnitudes. Es totalmente anormal lo que ocurre. Hay muchas cosas que podríamos hacer pero los cambios tendrían que ser estructurales y sistémicos”.

Indica que podríamos llevar a cabo cambios individuales como consumir menos carne, gastar menos electricidad, manejar menos autos contaminantes, reducir el consumo de plásticos. Pero, de fondo, si los gobiernos y las grandes empresas no adoptan esos cambios estructurales como políticas, es poca la incidencia que podríamos tener los particulares.

“Fíjate –precisa Helena- un vuelo Caracas-Miami produce la misma cantidad de dióxido de carbono que puede producir una persona, en todo el año, en más de treinta países del mundo. Un solo vuelo!. Eso te da una idea de la cantidad y envergadura de cambios estructurales que debemos adoptar para revertir o frenar lo que está sucediendo. Y la realidad es que no lo estamos haciendo y no nos damos cuenta de lo grave que es”.

Son cambios en la vida de las empresas, gobiernos y personas, muy difíciles de ejecutar y hasta, siquiera, de plantear.

Los hieleros

Para un reportaje muy especial se buscó a gente anciana que viviera en esos valles y recordara los glaciares, relata Helena Carpio. A través de un programa de radio que se transmite por todas las aldeas de Los Andes se requirió a personas que recordaran los glaciares y pudieran dar testimonio de cómo se vivía con ellos. Apareció un señor llamado Francisco Castillo, con más de 90 años de edad, viviendo en una aldea de apenas cuatro casas. Sus familiares subían al Pico Bolívar, picaban el hielo con machetes, lo bajaban y lo vendían en Mérida.

Ese hielo se usaba para conservar los alimentos en tiempos sin artefactos eléctricos como neveras y congeladores. Igualmente servía para hacer “raspados”, hielo picado muy pequeño que bañaban con néctares de diversos sabores y vendían en conos de papel o vasos de carton fino, muy famosos en toda Venezuela, especialmente en zonas y épocas de calor.

Los hieleros eran verdaderos escultores que cincelaban el grueso panel congelado del glaciar con un machete y la ayuda de un martillo, a fin de poder cargarlo y descender a la ciudad.

Desde esas hermosas y pretéritas estampas andinas (años 1.800) , ya se percibía un cierto derretimiento en los glaciares evidenciado en “los huequitos” de que daban fe aquellos escaladores, conocidos y recordados como los hieleros.

Las famosas “Cinco Águilas Blancas” son los cinco picos que alberga la Sierra Nevada de Mérida: el Bolívar (4978m); el Humboldt (4942m); el Bonpland (4883m); El Toro (4758M) y El León (4720M).  Son, en sentido figurado, las águilas de las que habló Don Tulio Febres Cordero (*) en su obra del mismo nombre. En esa  hermosa leyenda, cantó a la imponente cordillera andina.

Aún cuando se divisa nieve cubriendo estos picos, el Humboldt es el único que conserva una masa glaciar que bordea el 1 %, según un reporte de la Nasa del 28 de agosto de este año. Una sola de las cinco águilas blancas resiste los embates del deshielo, augustos glaciares de los cuales ya no va quedando sino el recuerdo.

(*)Tulio Antonio Febres-Cordero Troconis, fue un escritor, historiador, profesor universitario y periodista .-

 

Por: Macky Arenas

Tomado de: https://es.aleteia.org/2020/01/05/venezuela-primer-pais-del-mundo-en-quedarse-sin-glaciares/

Perú: La inteligencia artificial al servicio de la arqueología

 

Las matemáticas y la informática han demostrado ser un gran aliado de la arqueología. Desde hace cuatro años el Museo Josefina Larco de Cox, administrado por la PUCP es escenario del desarrollo de un software de gran utilidad para los trabajos de conservación, preservación y restauración.

 

Este software utiliza escáneres de luz que son captadas por un par de cámaras que permite analizar la superficie del objeto estudiado para obtener su información geométrica y pictográfica. Esta información es procesada a través de una computadora para que pueda ser analizada por este software, denominado ‘SymArch’, y realizar la reconstrucción a partir del modelo tridimensional.

 

“El software identifica cuáles son los patrones (estructurales) del objeto, de la parte o de lo que se tiene. Luego identifica donde tiene que haber continuidad y al haberlo identificado lo que hace es completar la parte que falta”, menciona sobre el funcionamiento el Dr. Iván Sipirán Mendoza, investigador principal del proyecto.

“Sabemos que un porcentaje mínimo de piezas son las que esta en exhibición y pueden ser puestas en valor. Porque no existe un forma de hacer una trabajo a gran escala de conservación en lo almacenes. Entonces la idea del software es que ayude a que más piezas puedan ser puestas en valor y puedan ser mostradas”, agrega el Dr. Sipirán.

 

Además de cerámicos, esta técnica se puede utilizar en textiles, restos óseos, incluso se podría usar para analizar fardos funerarios siempre y cuando se tenga la condiciones de iluminación adecuadas. Es decir, que la superficie del objeto de estudio no refleje la luz de los escáneres como puede ocurrir con objetos metálicos o de porcelana.

Este trabajo permite automatizar parte de la labor de conservación dándole más herramientas y otras formas de realizar estudios a los investigadores de la arqueología peruana. Ha sido utilizado en el museo Larco y actualmente se viene desarrollando en el museo Josefina Ramos de Cox de la PUCP, escaneado objetos de culturas como Chancay, Nasca, Pando, Supe, entre otros.

 

Proceso de escaneado de la pieza mediante uso de patrones de luces

Perú sorprendente

Un punto interesante que parte del desarrollo de esta tecnología es la posibilidad de utilizar el modelo tridimensional obtenido por el software y materializarlo mediante una impresora 3D. Esto permite trabajar a escala y estudiar si los resultados tienen la precisión exacta para que pueda funcionar a tamaño real para un iniciar un proceso de restauración.

También otra idea que nace a partir del proyecto, es la posibilidad de aplicar la realidad virtual dentro de los museo a través de una aplicación mediante el uso de dispositivos especiales en donde la persona puedan interactuar con la colección sin tener como barrera las vitrinas de exhibición. Una experiencia similar a la que hay en el museo de Historia Natural de Londres que permite interactuar con los fósiles en exposición.

“No es una tecnología única en Perú, pero nosotros lo que estamos proponiendo es que sea un tecnología de bajo costo. Y que este abierta para cualquier museo o persona que quiera utilizarla. Ese un poco la idea del proyecto es que todo lo que nosotros vamos a crear pueda ser de dominio público para que pueda ser utilizado en diferentes contextos”, sentencia el Dr. Iván Sipirán Mendoza.

 

Tomado de: https://larepublica.pe/peru-sorprendente/2020/01/09/la-inteligencia-artificial-al-servicio-de-la-arqueologia-pucp-imagenes/?fbclid=IwAR1BabkltoOyiFehILg7IR31wThy8H1fDTmoR8jagwKXFeYIhfxLtwpGWlE