La Policía Nacional interviene una máscara de oro expoliada en Colombia que iba a ser vendida por 200.000 euros

Agentes de la Policía Nacional, en una operación en colaboración con la policía colombiana, han intervenido en el Aeropuerto Adolfo Suárez-Madrid Barajas una pieza prehispánica, una máscara de Tumaco, expoliada en Colombia, de “gran valor artístico y cultural”, que iba a ser vendida en España por más de 200.000 euros.

Asimismo, han detenido a los dos individuos que la portaban, quienes presuntamente se estarían dedicando al expolio de piezas de “gran valor artístico e histórico” en Colombia para su posterior introducción en mercados, galerías y marchantes de Europa.

En Colombia se realizaron varios registros simultáneos y se hallaron más de 240 piezas de época precolombina y valor incalculable, en disposición de ser enviadas a España, Rusia y China para su comercialización en el mercado negro, en el que se supone la “mayor intervención” de piezas de este tipo en la historia de Colombia.

 

La investigación se inició el 9 de octubre, cuando la Policía Nacional tuvo conocimiento, a través del Oficial de Enlace en Colombia, de la existencia de una red internacional dedicada al tráfico ilícito de objetos culturales de alto valor, principalmente de época prehispánica.

 

Tomado de: https://www.20minutos.es/noticia/3804212/0/policia-nacional-interviene-mascara-oro-expoliada-colombia-que-iba-ser-vendida-euros/

Ecuador recupera 530 bienes culturales por el gesto de un heredero alemán

Un proceso ágil, poco costoso y exento de todo tipo de líos legales, permitió a Ecuador recuperar 530 bienes culturales y patrimoniales, gracias al gesto de un alemán que las recibió en herencia y quiso devolverlas voluntariamente a su entorno natural.

Corría el año 2015 cuando Josef Rettinger se contactó con la Embajada de Ecuador en Alemania para averiguar sobre el destino que debería tener la colección de objetos con características arqueológicas que recibió en herencia de un tío suyo, que había vivido en el país andino entre 1985 y 2005.

“No podemos determinar cómo, cuándo ni (por) dónde”, salieron los bienes porque se trató de un “traslado ilegal”, dijo a Efe Joaquín Moscoso, director ejecutivo del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC), pero las piezas proceden de culturas precolombinas tan antiguas como la Valdivia o la Chorrera.

 

UNA DE LAS REPATRIACIONES “MÁS BARATAS” DE ECUADOR

Entre las 530 piezas repatriadas el pasado 14 de octubre hay estatuillas antropomorfas, zoomorfas, cuencos, narigueras, y otros objetos en diferente paleta de materiales: cerámica, hueso, piedra, vidrio, metales y concha.

Su origen se remonta, entre otras, a las culturas Valdivia, Chorrera, Guangala, La Tolita, Jama Coaque, Bahía, Manteña, Milagro Quevedo y otras de la costa ecuatoriana, algunas con una antigüedad de más de un milenio antes de la Era Común.

Depositadas por el momento en el INPC, expertos trabajan ahora en la limpieza y catálogo de las piezas, que miden desde medio centímetro (cuentas de collares) hasta unos 45 centímetros (vasijas).

Allí está, por ejemplo una vasija de cerámica asociada a la cultura Cosanga-Panzaleo (Andes), de 35 centímetros de alto por 30 de diámetro en su parte más amplia.

Se trata de un recipiente de contorno compuesto y es una representación antropomorfa, que tiene base anular, cuerpo globular con apéndices alargados a manera de brazos recogidos hacia la boca con las manos juntas y los dedos entrelazados.

De cuello cóncavo, gollete con representación de rostro humano, ojos tipo botón, nariz prominente, boca entreabierta, orejas en forma de “C” en sentido horizontal, la pieza fue elaborada a mano mediante la técnica del acordelado expandido.

Tiene decoración de pintura negativa postcocción, con diseños geométricos en color rojo sobre blanco, también presenta engobe (“baño de arcilla”) de color rojo alisado.

Aparentemente está completa, pero presenta repintes actuales, principalmente en el rostro y el borde del recipiente pues generalmente los comerciantes de objetos arqueológicos suelen realizar modificaciones a los bienes para que sean más vistosos y así comercializarlos más rápidamente, explicó a Efe Andrea Yánez, arqueóloga y catalogadora del INPC.

Los bienes llegaron vía aérea a Ecuador en dos cajas altamente protegidas y con todos los seguros correspondientes, en un proceso que le costó al Ministerio de Cultura y Patrimonio 5.000 dólares, una de las repatriaciones “más baratas”, reconoció Moscoso.

En años anteriores, por el retorno de seis objetos desde Alemania el Ministerio tuvo que invertir más de 100.000 dólares en trámites judiciales y otros costes, mientras que para repatriar otras 4.000 piezas desde Italia invirtió medio millón de dólares porque implicaban más seguros y movilizaciones “gigantes”.

 

EL ADN CULTURAL DE UN PAÍS

Para el ministro de Cultura y Patrimonio, Juan Fernando Velasco, la llegada de los bienes pone de manifiesto que la recuperación del patrimonio nacional es “una política de Estado” en Ecuador, que ha logrado desde 2010 la repatriación de unas 7.000 piezas y la recuperación de un número similar en operativos nacionales.

“Es una mutilación hacia los pueblos el hecho (de) que pierdan sus tesoros arqueológicos en donde está cifrado el ADN cultural de nuestras naciones”, lamentó el ministro en una entrevista con Efe en la que manifestó su preocupación por el tráfico de este tipo de bienes.

Comentó que en las relaciones culturales y sociales que se desvelan del estudio de las piezas arqueológicas se puede “entender la sociedad cultural actual”.

En la operación de repatriación estuvieron involucrados su Ministerio, la Cancillería, el INPC, la Fiscalía y la Procuraduría, entre otros organismos públicos.

Y recordó que aún hay “muchas, muchas” piezas patrimoniales ecuatorianas en otros países, por lo que las gestiones para concretar su repatriación continúan.

 

LUCHA SIN DESCANSO CONTRA EL CONTRABANDO

“Ecuador ha emprendido una lucha inmensa y sin descanso contra el tráfico ilegal de bienes culturales y patrimoniales”, la tercera actividad que más dinero moviliza en el mundo después del contrabando de drogas y armas, según Moscoso.

Por eso, los 530 bienes repatriados son un mensaje a la conciencia nacional y mundial que busca evitar el cercenamiento constante de bienes culturales universales.

Mencionó los casos de México, Perú, Argentina y Ecuador como los países de la región más afectados por esta lacra.

Ecuador, que cuenta con la primera unidad de investigaciones de delitos patrimoniales de toda la región, se ha embarcado por ello en un proceso de suscripción de convenios internacionales (más de 18 hasta el momento) para evitar este tráfico ilícito.

Y tras la repatriación no pretenden mantener ocultos los bienes sino exhibirlos para que el público pueda apreciar su riqueza e historia.

Repatriar las piezas -concluye Moscoso- es “recuperar nuestro pasado” para “darnos un presente”, pues el patrimonio cultural es un constructor de identidad y un “diferenciador” en un mundo globalizado donde “el ser humano se homogeneiza” cada vez más.

 

Tomado de: https://www.eldiario.es/cultura/Ecuador-recupera-bienes-culturales-heredero_0_962404714.html

Coloquio internacional de museología social, participativa y crítica

18, 19 y 20 de noviembre, 2020, Santiago, Chile

 Este año, a comienzos de julio, se realizará en el Museo de la Educación Gabriela Mistral un Coloquio Internacional de Museología social, participativa y crítica en conjunto con el Museo de Historia Natural de Paris.

El pasado junio, ambas instituciones firmaron un convenio de colaboración que tendrá como primer hito la realización conjunta del Coloquio Internacional de Museología social, participativa y critica. Dicho evento se desarrollará los días 18.19 y 20 de noviembre en Santiago de Chile y espera contar con la participación de personas ligadas al mundo de los museos y el patrimonio alrededor del mundo.

Las nociones de museología participativa, museología social y museología crítica aparecen como una especie de columna vertebral en la que se cimientan experiencias muy diversas, inspiradas muchas de ellas en los principios de la Mesa Redonda de Santiago de Chile (1972) y en la carta de México por la defensa del patrimonio cultural (1976), pero también en el trauma de las dictaduras, la descolonización, la desigualdad y la pobreza extrema en la que se desenvuelven muchos de los proyectos que se espera estén presentes en este evento.

El coloquio busca ser un espacio de encuentro construido en conjunto y para esto invitamos a trabajadoras/res de museos, investigadoras/es y representantes de las comunidades provenientes de contextos ecológicos, políticos, económicos y sociales diferentes a presentar experiencias de rescate y valorización participativa del patrimonio natural y cultural que se efectúan tanto en estructuras nacionales, como regionales y locales. Dichas presentaciones deben centrarse sobre todo en analizar el juego de los actores, sus acciones y sus discursos en los procesos de validación y puesta en escena del patrimonio (material e inmaterial) que se relaciona con los territorios, los recursos, los saberes y el know-how de las comunidades.

Se privilegiarán contribuciones que se articulen en torno a alguno de los siguientes cuestionamientos:

– Participación de las comunidades en las actividades del museo vs. aspectos metodológicos: ¿De qué forma se de?nen las comunidades locales (diáspora, habitantes del barrio) afectadas por la creación o la renovación de un museo? ¿De qué forma se constituyen los equipos de trabajo conjunto entre el museo y las comunidades o las minorías? ¿Se eligen los representantes, quién los elige, bajo qué criterios? ¿Quiénes y cómo se toman las decisiones relevantes en relación con la recolección e interpretación de los objetos, el planteamiento de los objetivos y la proposición de las actividades que se desarrollan?

– Participación de las comunidades en la elección y en la forma de abordar las cuestiones que plantean con?ictos en la sociedad actual (LGBTI, memoria, migración, racismo…): ¿Cuáles son los límites institucionales para abordar temáticas controvertidas que son relevantes para las comunidades? ¿Se trata de una participación real o de una instrumentalización de las comunidades?

– Participación de las comunidades en la política de adquisición (objetos rituales, objetos contemporáneos, etc.) y/o en la elección de los modos de gestión de las colecciones, especialmente en lo que concierne a los objetos sagrados (conservación preventiva, conservación curativa): ¿Qué es lo que constituye patrimonio para estos grupos sociales? ¿Cómo se consideran los objetos “sin status patrimonial” que ilustran la evolución de los materiales utilizados en el diseño y la construcción de los objetos culturales?

– Implicación de las comunidades en el diseño de exposiciones: ¿Cuáles son los aportes e intereses para la estructura museal? ¿Qué demandan las comunidades? ¿Cuáles son las modalidades de trabajo conjunto? ¿Cómo hacerse cargo de la co-interpretación de colecciones? ¿Hasta qué punto son considerados los criterios estéticos de?nidos por las comunidades participantes?

El Coloquio se desarrollará los días 1, 2 y 3 de julio en el Museo de la Educación Gabriela Mistral, ubicado en Santiago de Chile. Las postulaciones a para presentar ponencias estarán abiertas hasta el 31 de enero de 2020 y deben enviarse a los correos que encuentran en las bases.

Las inscripciones al evento son gratuitas en el siguiente link:

https://es.surveymonkey.com/r/QWB3F7Y

Para más información sobre el coloquio o las presentaciones, pueden escribir un correo a desarrollo.megm@museoschile.gob.cl

Las casas de subasta y los bienes precolombinos

Establecida en 1744 en Londres, Sotheby’s es reputada como una de las más grandes casas de subasta a nivel internacional. En junio último la adquirió el coleccionista franco-israelí Patrick Drahi en 3 mil millones de dólares. Los reportes de sus ganancias desafían cualquier imaginación.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Establecida en 1744 en Londres, Sotheby’s es reputada como una de las más grandes casas de subasta a nivel internacional. En junio último la adquirió el coleccionista franco-israelí Patrick Drahi en 3 mil millones de dólares. Los reportes de sus ganancias desafían cualquier imaginación: el año pasado sus ingresos totalizaron mil millones de dólares, con utilidades por 130 millones.

Christie’s, la otra gran casa de subastas londinense, fue fundada ese mismo año por el librero Samuel Baker. Más de dos y medio siglos después, en mayo de 1998, pasó a ser propiedad de la firma Artemis, de François-Henri Pinault, poseedor de la novena fortuna más cuantiosa en Francia. El monto de la transacción sigue sin ser revelado hasta ahora.

La trayectoria comercial de las dos instituciones no ha estado exenta de problemas. Uno de los eventos más lamentables se suscitó en 1973, cuando Christoby’s duopoly, como se identifica a ambas, decidió imponerles a los adjudicatarios el 10% del valor de los bienes adquiridos en la plaza de Londres… Ante esta medida, la estupefacción invadió a la Sociedad de Comerciantes de Arte Británicos (SLADA, por sus siglas en inglés) y a la Asociación de Anticuarios Británicos (BADA), que demandaron a Christoby’s duopoly (John Fiske).

Sotheby’s decidió repetir la medida, pero ahora en los Estados Unidos, en donde determinó que a partir de enero de 1993 se impusiera un cargo de 10% a los adquirentes por los primeros 50 mil dólares de compras, y el 15% sobre las adquisiciones mayores a esa suma. Un mes después la medida fue adoptada también por Christie’s. La motivación era evidente; el llamado Christoby’s duopoly quería retener parte de las utilidades a los compradores, quienes eran mayoristas.

Alfred Taubman, que en 1983 ya había adquirido Sotheby’s, era un inversionista estadunidense con fuertes intereses en el ramo inmobiliario, que fue más allá de la mera imposición de primas de compra en el esquema de comercialización de esta casa de subastas: trató de eliminar a los mayoristas en el piso de remates. De acuerdo con esta lógica, el público adquiriente debería conformarse en mayor medida por detallistas, metodología que fue secundada por Christie’s.

Experto en las técnicas de la comercialización, Taubman sabía que los detallistas carecían de pericia, ante lo cual podían ser fácilmente manipulables. La dramatización de las sesiones de subasta contribuía a ello bajo la regla de a mayor drama, mejores precios, de tal manera que en la década de los ochenta las cotizaciones de los bienes subastados se incrementaron en forma notable. Para conservar altos los precios se recurría a adjudicatarios ficticios que impulsaban los precios al alza o posibilitaban el retiro de los lotes para una mejor ocasión.

Los primeros síntomas de putrefacción se manifestaron en 1985, cuando a lord David Bathurst, uno de los directores de Christie’s Nueva York, se le retiró la licencia de conducción de subastas por haber falseado la adjudicación de dos cuadros del pintor francés Edgar Degas. El Comisionado para Asuntos del Consumidor, Angelo Aponte, amenazó a la institución con cerrar sus operaciones en la ciudad, lo que la obligó a llegar a un acuerdo.

Pese a todo, Christoby’s duopoly continuó con la falta de transparencia en el mercado; una prueba de ello es que los asistentes a las sesiones de subasta no tenían la certeza respecto de cuáles de los lotes sujetos a remate habían sido adjudicados. Más aún, el duopolio incrementó la prima de compra en 20%.

El Departamento de Asuntos del Consumidor de Nueva York, (DCWP, por sus siglas en inglés), conminó a las dos firmas a modificar estas prácticas, con el argumento de que el interés público estaba seriamente amenazado y de que ambas casas operaban en el límite de la legalidad. Como dueño de Sotheby’s, Taubman se opuso a cambiar sus sesiones teatrales, pues quería seguir beneficiándose del incremento de los precios.

 

La crisis de los noventa obligó a Christoby’s duopoly a cambiar su estrategia de comercialización, y éste no dudó en transgredir la estricta legislación anti-trust, conocida como el Acta Sherman, al armonizar las comisiones de los consignatarios; una práctica eminentemente monopólica.

Christoby’s duopoly fue demandado en la Corte por el fiscal de Distrito del sur de Manhattan y se declaró culpable (Case Charlotee Kruman et al vs. Christie’s International PLc, Christie’s Inc, Sotheby’s Inc et al, 284 F. 3d 384). Diana D. Brooks, artífice de la confabulación y un icono en esa época en el mercado de arte de la plaza, junto con sir Anthony John Tennant, miembros respectivamente de los consejos directivos de Sotheby’s y Christie’s, fueron obligados a pagar una fuerte multa, mientras que a Taubman se le condenó a prisión.

El conflicto empero continuó. Varias acciones colectivas incoadas se desahogaron ante el juez federal de Distrito del sur de Manhattan, Lewis A. Kaplan. Como resultado de estos juicios, Christie’s y Sotheby’s aceptaron pagar cada una 256 millones de dólares (Donald R. Simon). Además, en 2004 Sotheby’s suspendió de manera inmediata su tradicional venta bianual de bienes precolombinos.

 

Incluso la Comisión de la Unión Europea contra las prácticas monopólicas abrió un expediente de investigación; ante ello, Christoby’s duopoly apeló al beneficio de lenidad, consistente en cooperar en forma absoluta en las indagatorias, declararse culpable y aplicar las medidas necesarias para corregir esas prácticas (Brussels. Co. 2002. 4283), con lo que logró atenuar las multas de manera considerable.

Es en este escenario en donde se comercializan las piezas prehispánicas mexicanas. El presente ensayo analiza diacrónicamente la información disponible para colegir algunas conclusiones respecto del mercado estadunidense, que es el destino natural del pillaje de nuestro patrimonio cultural.

 

El mercado de arte precolombino

El tráfico ilícito de bienes arqueológicos mexicanos continúa en forma inexorable. Para ello el análisis de las subastas de Nueva York es una fuente sugestiva de información. Esta plaza es enormemente sensible y sin duda un receptáculo natural de aquellos.

En la década de los noventa del siglo XX y en la primera década del XXI las piezas precolombinas mexicanas que sobresalen en la lonja neoyorkina son, en orden de volumen y conforme a un criterio de zonas geográficas y de culturas, las del Occidente de México (que comprenden la chinesca, correspondiente a las tumbas de tiro, las de  Colima, Jalisco y Nayarit), Veracruz y la región maya; las olmecas, las de Mezcala y las de Tlatilco; la de Chupícuaro, la de Teotihuacan y la mixteca. La cifra excede los 14 mil objetos, si se considera nada más a Sotheby’s. Si se ha de dar crédito a su portal en internet, esta casa es la líder en el mercado de objetos prehispánicos y sus ventas en este rubro totalizan cerca de 45 millones de dólares en un año fiscal.

En cuanto a valor monetario sobresalen las piezas teotihuacanas por su estilo distintivo, como el que muestran las máscaras de piedra, las obras de cerámica, las esculturas y los incensarios. Para tener una perspectiva correcta de ese valor, resulta que en 2007 una de esas máscaras fue vendida en Sotheby’s en 684 mil dólares, y otra en mayo de 2011 en 530 mil 500 dólares (Marc N. Levine y Lucha Martínez de Luna).

Es muy difícil determinar la magnitud del pillaje en los sitios arqueológicos mexicanos, como en el caso de Teotihuacan, que si bien es una zona muy supervisada por las autoridades federales, pudiera insinuarse que las piezas precolombinas encontradas en la periferia terminan en las casas de subasta neoyorkinas.

La expansión urbana afuera de la zona de protección y las tensiones consecuentes entre el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) son recurrentes, en tanto que los colonos de la región albergan el sentimiento de que sus posesiones podrían estar sujetas a una disminución de su valor, lo que les significaría una pérdida patrimonial significativa.

Aun cuando la oferta de arte teotihuacano tuvo un decremento sensible en la primera década de este siglo, esto no necesariamente debe atribuirse a una disminución del pillaje. Por lo contario, el análisis destaca que, si bien es cierto que la oferta de bienes culturales de Teotihuacan disminuyó a la mitad, los precios se duplicaron a partir de la década de los ochenta del siglo XX. Con la oferta selectiva había adicionalmente una reducción de costos asociados a las ventas (Marc N. Levine y Lucha Martínez de Luna).

Entre los objetos más preciados en la lonja neoyorkina destacan, junto con los de Teotihuacan, los pertenecientes a la cultura olmeca y al periodo formativo de Las Bocas, Tlatilco, Tlapacoya y Chupícuaro.

 

El comportamiento mercantil

Las fluctuaciones en el mercado de la plaza son claramente identificables. Desde la década de los sesenta del siglo XX éstas mostraron un crecimiento sostenido, hasta llegar a la cúspide en los noventa. En la primera década del siglo XXI tuvieron un pronunciado decremento. La explicación que mejor se sostiene sobre este fenómeno son los problemas por los que atravesó Christoby’s duopoly y la reconfiguración de su estrategia comercial.

La razón fundamental que obligó a las dos casas de subasta a reordenar el mercado fue el objetivo de vender menos a precios más altos. Jerome Eisenberg, un anticuario de Nueva York, reprochó a Sotheby’s el hecho de que a partir de 2004 únicamente aceptara lotes o piezas que excedan los cinco mil dólares; una evidencia de la nueva motivación comercial.

La retórica de Sotheby’s atribuye su retracción en el mercado a su apego irrestricto a los documentos de proveniencia de las piezas y a su código de ética. El mercado, sin embargo, avanza de manera inevitable; los mejores precios fijados por esta casa de subastas al arte precolombino se registran en la primera década del siglo XXI.

Ante la presencia de nuevas estrategias de mercado, se han manifestado reacciones inmediatas. Por ejemplo, la casa Bonhams retomó el segmento y de 2003 a 2009 realizó por lo menos 26 subastas de bienes de este género.

Por su parte, la presión de los países de origen de los objetos prehispánicos, cuyas reivindicaciones son cada vez más rigurosas, habría obligado a realizar las ventas en forma privada y confidencial, y esta es la razón por la que no se tiene acceso a los datos correspondientes (Marc N. Levine y Lucha Martínez de Luna).

Uno de los temas que más ha inquietado a las casas de subastas es la comercialización de bienes culturales por internet. En el caso del portal eBay la mecánica consiste, tras la realización del contacto, en la consumación de la venta en forma personal, fase en la que intervienen principalmente consumidores internacionales.

En la literatura especializada hay escepticismo, compartido por las subastas de arte, en el sentido de que en sitios de internet como eBay puedan proliferar los falsificadores de objetos prehispánicos, pues se considera que en este caso el riesgo es menor, comparado con el que supone el pillaje, el contrabando y la introducción ilícita de piezas al mercado.

 

Epílogo

Uno de los obstáculos para cualquier análisis del mercado de bienes culturales precolombinos son los cambios notorios en la presentación de los objetos en los catálogos confeccionados por las casas de subastas. Un caso: la región del sureste fue en un inicio referenciada como la zona del Petén, que comprendía parte de Guatemala, el sureste mexicano y Belice, para posteriormente ser denominada tierras bajas (lowlands).

Esta reconfiguración obedece a una incontestable motivación jurídica y comercial; con ello se desvía la indagación sobre la legalidad de los bienes puestos a remate. Resulta claro que las estrategias comerciales deben ajustarse a los constantes cambios de los entornos. La demanda del mercado no puede explicarse únicamente por la regulación del mismo, sino por factores económicos y culturales (Neil Brodie).

Además, todo análisis en la materia debe considerar las regresiones hedónicas, como son las metamorfosis de las predilecciones y el comportamiento longitudinal de las ventas en las subastas, por no mencionar el entorno en que éstas se realizan.

Con todo, en el presente análisis pueden colegirse algunas conclusiones. Si se atiende al proceso evolutivo del mercado de Nueva York, puede observarse que el tratado de cooperación suscrito por México y los Estados Unidos, así como el Estándar UNESCO 70 –dispuesto por la Convención sobre las Medidas que Deben Adoptarse para Prohibir e Impedir la Importación, la Exportación y la Transferencia de Bienes Culturales– parece no haber alterado las prácticas comerciales existentes.

Peor aún, el Acta de Implementación de la Convención de la UNESCO de 1970 (Convention on Cultural Property Implementation Act; CPIA, por sus siglas en inglés), aprobada por el Senado estadunidense en enero de 1983, no parece tampoco haber tenido una incidencia significativa en el mercadeo de bienes precolombinos (Neil Brodie).

Podría suponerse que lo anterior induciría hacia una actitud de escepticismo en cuanto a la aplicación efectiva de las nuevas regulaciones del mercado, pero no es así. Si se analiza el impacto de las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y las restricciones a los bienes culturales provenientes de la región de conflicto en Medio Oriente impuestas por el Congreso estadunidense, se verá que han tenido como resultado una ausencia total de la oferta de esas piezas en el mercado… por lo menos hasta ahora (Patty Gerstenblith).

 

Por: Jorge Sánchez Cordero – Doctor en derecho por la Universidad Panthéon-Assas.

Tomado de: https://www.proceso.com.mx/608795/las-casas-de-subasta-y-los-bienes-precolombinos

Este ensayo se publicó el 24 de noviembre de 2019 en la edición 2247 de la revista Proceso

Las cicatrices del expolio en México

El ‘Bajorrelieve olmeca de Xoc’, robado hace más de 45 años, se exhibe por primera vez al público [dic.2017] sin ocultar las huellas del hurto.

El Bajorrelieve olmeca de Xoc es todo lo contrario a una gran roca: fracturado y frágil como una hoja papel. Aunque es una gigantesca piedra de más de 400 kilos y dos metros de altura, la pieza arqueológica es apenas una parte del símbolo prehispánico que dejaba admirados a los visitantes de la Selva Lacandona (Estado de Chiapas, sur de México) en el siglo XX. Hace 45 años, un grupo de ladrones lo arrancaron sin piedad de la piedra madre donde fue labrado. Lo enviaron a Europa donde, de una forma u otra, encontró en 2015 su camino de vuelta a casa. O casi. El grabado se exhibe por primera vez al público en el Museo Nacional de Antropología en Ciudad de México sin ocultar ni una de las huellas de su expolio.

Para ver la luz, el Bajorrelieve de Xoc necesitó la construcción de una columna vertebral de metal y un proceso de restauración de casi dos años.“La pieza fue aserrada en cuatro grandes pedazos y a la parte posterior le dieron con cinceles y con marros para desprenderla. Está muy maltratada. Esto es un claro ejemplo de como no es cierto que los coleccionistas cuidan mejor que los países de donde vienen las piezas”, comenta Rebecca González Lauck, curadora de la sala de culturas del Golfo del museo. El grabado fue recuperado por México hace un par de años cuando la casa francesa de subastas Binoche et Giquello avisó de que una familia buscaba ponerlo en puja tras la muerte del patriarca.

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El hombre, cuya identidad se desconoce, tenía la roca labrada por los olmecas —entre 700 y 350 años antes de Cristo— en el salón de su casa en París, incrustado en una pared. En la espalda del grabado todavía se pueden observar algunos agujeros y las manchas de resina que pretendían conservarlo. “Por el tipo de marcas que dejó la huella de herramientas podemos suponer que se usaron sierras eléctricas, sierras mecánicas. Hicieron algunos cortes finos por el frente y unión de fragmentos con pastas y resinas sintéticas”, explica Sergio González, restaurador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

El Bajorrelieve de Xoc fue hallado a principios del siglo XX cerca del pueblo chiapaneco de Ocosingo por un grupo de expedicionistas que buscaban las huellas del pueblo maya y acabaron encontrando este tesoro olmeca. Un grabado de 2,20 metros de alto por 1,15 metros de ancho sobre una enorme roca. Era la representación de un hombre de la antigüedad con taparrabos, garras, un enorme penacho y un escudo en uno de sus brazos. El escritor B. Traven escribió en sus memorias haber atestiguado su descubrimiento en las profundidades de la selva. Allí permaneció durante décadas a la vista de los habitantes locales. En 1968, la arqueóloga Susana Ekholm-Miller hizo el último registro sobre la pieza y la fotografió. Cuando volvió al sitio en 1973 para ampliar su investigación, el grabado se había esfumado.

Detalle de la restauración del 'Bajorrelieve de Xoc'.Detalle de la restauración del ‘Bajorrelieve de Xoc’. INAH

 

Hasta ahora se desconoce cómo una pieza de 400 kilos pudo salir de México sin que las autoridades lo notaran. “Fue un pedido especial”, asegura González Lauck. Tampoco se sabe a qué precio llegó a las manos del coleccionista francés o cómo entró a Europa. El despedazamiento de la pieza, señalan los investigadores, significó la pérdida del 90% de la información que el grabado puede aportar a la historia. Con los viejos retratos y la información de Ekholm-Miller han podido saber que en el robo se perdió parte del tocado y el escudo del hombre dibujado en el bajorrelieve. Aunque la pieza se encontraba originalmente en territorio maya, los investigadores aseguran que los olmecas labraron la roca para delimitar su sitio o comenzar un nuevo camino.

La fragilidad del Bajorrelieve de Xoc está a la vista nada más entrar al museo. La gigantesca piedra caliza rota y pendiendo de la columna de metal estará en el principal recinto arqueológico de México como un recordatorio. “No quisimos pegar los fragmentos para que la gente pudiera ver los efectos del robo de la pieza”, explica la curadora. Este es el primer bien arqueológico que México recupera desde Francia sin necesidad de un proceso judicial. Las autoridades mexicanas todavía tienen pendiente la recuperación de otros objetos que pertenecen al país, entre ellos 691 piezas de la colección del costarricense Leonardo Patterson que están retenidas en Alemania.

Por: Sonia Corona

Tomado de: https://elpais.com/internacional/2017/12/29/la_serpiente_emplumada/1514560225_627764.html?rel=mas


El misterioso grabado olmeca que maravilló a Traven

México recupera el ‘Bajorelieve olmeca de Xoc’, una extraña pieza prehispánica de 3.000 años de antigüedad que fue robada hace 40 años.

 

 

El 'Bajorrelieve olmeca de Xoc' hallado la semana pasada en París.

B. Traven quedó impresionado cuando vio la gran roca. Era 1926 y había viajado a la selva de Chiapas (sur de México) en una expedición arqueológica. El descubrimiento fue el “más interesante de la Selva Lacandona”, según escribió en sus memorias. Se trataba del Bajorelieve olmeca de Xoc, un grabado de más de dos metros de altura elaborado sobre una gigantesca piedra 3.000 años atrás. Traven lo fotografió y fue uno de los pocos no nativos de la región que llegó a conocerlo. Durante años fue el secreto mejor guardado de la selva chiapaneca hasta que fue robado a principios de la década de 1970.

El grabado que maravilló al autor de El tesoro de la Sierra Madre y a otros expedicionistas fue hallado la semana pasada en París. La alerta la dio la casa de subastas Binoche et Guiquello: habían recibido una pieza prehispánica de 400 kilos cortada en cuatro trozos y la familia de un coleccionista buscaba colocarla en alguna de las pujas de la galería francesa. La descripción del objeto coincidía con la que la arqueóloga Susanna Ekholm-Miller hizo en 1968 en su libro El grabado rupestre olmeca de Xoc. Tras 40 años de búsqueda, la única evidencia de que los olmecas pisaron territorio maya estaba en Francia.

Originalmente el Bajorrelieve olmeca de Xoc se encontraba tallado en una gigantesca roca cercana al pueblo chiapaneco de Ocosingo. El grabado abarcaba 2,20 metros de alto por 1,15 metros de ancho y mostraba a un hombre de la antigüedad usando una máscara de ave y garras. El hombre cargaba con el brazo izquierdo un bulto parecido al de una planta de maíz. Hasta ahora los investigadores desconocen el propósito de esta pieza y las causas que llevaron a los olmecas a labrarla allí, lejos de sus asentamientos en el Estado de Tabasco.

“Es una zona poco explorada y estos emplazamientos olmecas no son comunes, entonces habrá que interpretar por qué estaba esta pieza tan relevante en ese lugar, si era un lugar de culto, de tránsito comercial, o una avanzada de un grupo olmeca”, explica Pedro Francisco Sánchez Nava, coordinador de Arqueología del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). La pieza es una de las más grandes que el Gobierno mexicano ha recuperado en los últimos años.

El grabado en su ubicación original, en 1968. SUSANNA EKHOLM-MILLER

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El último registro del grabado que se tiene es el que la arqueóloga Susanna Ekholm-Miller hizo en 1968. Entonces limpió la roca y fotografió a algunos campesinos chiapanecos al lado del grabado. Cuando Ekholm-Miller volvió en 1973 para continuar sus estudios el bajorrelieve había sido arrancado de la piedra caliza en la que se hallaba. “Es imposible describir el sobresalto y el enojo que sentimos cuando estando enfrente a la peña donde previamente habíamos contemplado la magnífica figura olmeca, el grabado ya no estaba allí. Había sido removido brutal y completamente”, escribió la investigadora en su libro sobre la pieza.

¿Cómo llegaron 400 kilos de vestigios prehispánicos a Francia? Los ladrones de la pieza desprendieron el grabado con una base de 30 centímetros de piedra y después lo cortaron en cuatro partes, casi iguales. La zona donde se encontraba originalmente el bajorrelieve está a 250 kilómetros de la frontera con Guatemala, por lo que la pieza pudo haber salido de México hacia Centroamérica sin que las autoridades lo notasen. De allí, posiblemente viajó en barco hacia Europa. Las autoridades desconocen por cuántas manos circuló el bajorrelieve o el precio que el mercado negro fijó por él.

En las próximas semanas, el Bajorrelieve olmeca de Xoc volverá a México. Las autoridades del INAH todavía no se deciden entre llevarlo al Museo Nacional de Antropología en la Ciudad de México o al Museo Regional de Chiapas, donde una copia del grabado espera a ser reemplazada por el original. “Una vez que sea repatriado se cerrará un círculo que seguramente nunca debió abrirse”, comenta Sánchez Nava. Después de la expedición de 1926, B. Traven volvió a Ocosingo en 1928 y 1930. Su fijación con el hallazgo del grabado fue tal que el escritor pidió que a su muerte sus cenizas fueran esparcidas en el Río Jatate, a 50 kilómetros de donde vio por primera vez la roca grabada que lo maravilló.

 

Por: Sonia Corona

Tomado de: https://elpais.com/cultura/2015/10/06/actualidad/1444156667_024789.html?rel=mas

 

El “robo del siglo” en México que inspiró a una película (sept.2018)

En la madrugada del 25 de diciembre de 1985, tuvo lugar el robo de patrimonio histórico más escandaloso de la historia reciente de México. Dos estudiantes robaron más de 140 piezas del Museo Nacional de Antropología. En lugar de celebrar la Navidad en familia, Carlos Perches y Ramón Sardina decidieron el 25 de diciembre de 1985 llevar a cabo uno de los robos más escandalosos de la historia reciente de México.

 En la madrugada del 25 de diciembre de 1985, tuvo lugar el robo de patrimonio histórico más escandaloso de la historia reciente de México. Dos estudiantes robaron más de 140 piezas del Museo Nacional de Antropología

La película “Museo”, a estrenarse el próximo 26 de octubre [2018] en México, está inspirada en el robo al Museo Nacional de Antropología en 1985.

En lugar de celebrar la Navidad en familia, Carlos Perches y Ramón Sardina decidieron el 25 de diciembre de 1985 llevar a cabo uno de los robos más escandalosos de la historia reciente de México.

Los estudiantes de veterinaria, que por entonces tenían menos de 30 años, burlaron la seguridad del mundialmente famoso Museo Nacional de Antropología e Historia de Ciudad de México y sustrajeron más de 100 joyas arqueológicas.

Los jóvenes despistaron a las autoridades, que inicialmente manejaron la hipótesis de que un grupo de traficantes profesionales estaban detrás del robo.

Y el misterio sobre quiénes eran los culpables prevaleció hasta 1989, cuando fueron halladas las piezas de diferentes culturas prehispánicas, cuyo valor es “incalculable”.

Fachada del Museo Nacional de Antropología e Historia de México.
Getty Images El Museo Nacional de Antropología de México, inaugurado en 1964, es uno de los más importantes de Latinoamérica.

Este evento inaudito en la historia de México se convirtió además en una fijación para Manuel Alcalá, guionista y diseñador mexicano de 42 años, quien empezó a investigarlo hace más de una década.

Y el guion que escribió junto al cineasta Alonso Ruizpalacios, también mexicano, dio vida al largometraje “Museo”, protagonizado por Gael García Bernal y que se estrena en los cines de México el 26 de octubre y en Los Ángeles un mes antes.

La película obtuvo además, en febrero pasado, el Oso de Plata al mejor guion de la Berlinale, el prestigioso festival internacional de cine de Berlín.

Dos jóvenes de Satélite

Aunque inspirada en los hechos reales, Alcalá aclara a BBC Mundo que hay muchos elementos de ficción en el filme. No obstante, para escribirlo el guionista compiló entrevistas con allegados a Perches y Sardina y reportes de la época con el fin de reunir la mayor cantidad posible de información.

Una vitrina del Museo de Antropología
Getty Images El robo obligó a que el museo revisara sus medidas de seguridad.

“Estos eran dos estudiantes de la Universidad Nacional que vivían en un suburbio a las afueras de Ciudad de México, una especie de sueño modernista llamado Satélite”, cuenta Alcalá.

Lo que hicieron, sin embargo, fue calificado en su momento por la prensa como “el robo del siglo” y sigue figurando en los listados como uno de los grandes hurtos de arte del siglo XX.

Pero pese al escándalo que siguió a al desaparición de las piezas, el suceso perdió rápidamente relevancia ante otros eventos, como la celebración de la Copa Mundial de la FIFA en 1986.

“Creo que se perdió en el inconsciente colectivo de los mexicanos. Mucha gente de mi generación no lo recuerda”, dice Alcalá.

Por los ductos de aire acondicionado

Cuando ocurrió el espectacular robo, Ciudad de México apenas se recuperaba de un terremoto que, tres meses antes, estremeció la capital y causó miles de muertes.

Y en la madrugada de la Nochebuena de 1985, los nueve vigilantes que custodiaban el museo no advirtieron a los intrusos que saltaron la cerca que rodea al edificio, cruzaron el jardín y entraron a la sala Maya a través de los ductos del aire acondicionado.

Sala maya del Museo Nacional de Antropología de México.

Los jóvenes entraron por los ductos del aire acondicionado a la sala Maya del Museo de Antropología mexicano.

Una vez adentro, entre la 1:00 y las 4:00 de la madrugada, Perches y Sardina se hicieron con 140 artefactos de las colecciones maya, mexica y de Oaxaca, informaron por entonces medios locales citando un reporte de la Procuraduría General de la República (PGR).

Entre los objetos más significativos que sustrajeron estaban la máscara zapoteca del dios murciélago, artículos de la tumba del rey Pakal de Palenque y el escudo de Yanhuitlán, una importante pieza de orfebrería mixteca.

Las piezas no estaban aseguradas y el museo no contaba con un inventario completo de su acervo. (subrayado nuestro)

 

Una escena de la película YouTube Los ladrones, como refleja el largometraje “Museo”, huyeron al puerto de Acapulco para intentar vender las piezas.

A 48 horas del hurto, los medios reportaron unrefuerzo de la seguridad en las carreteras del país para que las piezas no cruzaran las fronteras, así como la alerta de autoridades en Europa, uno de los principales mercados de contrabando de arte.

Uno de los trabajadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Felipe Solís, declaró que “nadie” compraría las joyas robadas por la imposibilidad de exponerlas.

“Lo que nos han robadoes un pedazo de nuestra historia, no negociable y de un valor antropológico e histórico inestimable”, dijo Solís, citado por el diario El País el 28 de diciembre de 1985.

Dentro de un clóset

Fue casi cuatro años después, el 9 de junio de 1989,que la policía encontró un bolso de lona en el clóset de la casa de Carlos Perches en el suburbio de Satélite.

Dentro había más de 100 de las joyas robadas, y las autoridades informaron posteriormente que el botín había permanecido en el armario durante un año entero tras el hurto.

“Después del robo, se fueron a Acapulco y se metieron en el negocio de vender drogas. Visitaron a un narco en la cárcel para venderle unas piezas y este los delató para que le rebajaran la condena”, reconstruye Alcalá.

Perches fue arrestado junto a otros siete supuestos cómplices, pero Sardina se dio a la fuga y no ha aparecido en 33 años.

La inesperada recuperación de los objetos fue celebrada con una ceremonia liderada por el entonces presidente, Carlos Salinas de Gortari, y estos fueron devueltos al museo en el mismo mes de junio.

Los investigadores del caso, citando la confesión de Perches, informaron que él y Sardina planificaron el asalto durante seis meses, y que visitaron la institución unas 50 veces para estudiarla, observar a los guardias y tomar fotos.

Un misterio sin resolver

Más de 30 años después, el largometraje recuerda un insólito acontecimiento que conmocionó a México y que arrojó cuestionamientos sobre la forma en que el gobierno federal preservaba el patrimonio nacional.

Pero lasrazones que impulsaron a Carlos Perches y Ramón Sardina a asaltar el museo siguen siendo un misterio.

Perches estuvo más de una década preso y fue asesinado tras su liberación.

Y en su intento por entenderlos, el guionista Manuel Alcalá volvió a Satélite y entrevistó a amigos de ambos e incluso al hermano de Perches, quien estuvo tres años preso tras ser acusado de ser cómplice del delito.

“Los amigos se contradecían. Algunos decían que lo hicieron por dinero, otros que querían conservar las piezas porque se sentían descendientes de Pakal. Otros hablaban de que había drogas involucradas”, dice Alcalá.

Y ni el hermano de Carlos, Luis, ni otros familiares, quisieron compartir detalles de la historia, cuenta el guionista.

Tal vez algunos nuevos surjan luego del 26 de octubre, una vez que la película se haya estrenado en México.

 

Tomado de: https://www.eluniversal.com.mx/cultura/el-robo-del-siglo-en-mexico-que-inspiro-una-pelicula

 

México devuelve 37 piezas arqueológicas a Perú

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“Es algo que les demandamos constantemente a Europa y Estados Unidos, pero aquí lo estamos haciendo”, ha dicho el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, este martes por la tarde durante la entrega de 37 piezas arqueológicas a su par peruano, Gustavo Meza-Cuadra. Los objetos, que comprenden diversos períodos históricos desde el año 200 hasta bien entrada la colonia española, fueron devueltos a Perú tras varios análisis realizados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México sobre piezas decomisadas y entregadas voluntariamente a las autoridades del país norteamerica

La entrega se realizó en el marco de una reunión entre ambos cancilleres, destinada a estrechar sus relaciones bilaterales, y casualmente coincidió con el anuncio de una nueva venta de arte precolombino mexicano de la casa de subastas francesa Millon, programada para el próximo 22 de enero. México mantiene una larga disputa con Francia por la venta de arte precolombino, batalla que tuvo su epítome entre septiembre y octubre del año pasado cuando la casa Sotheby’s puso a la venta 200 piezas de arte en una subasta realizada en París.

Pero con Perú la historia es otra. La repatriación tiene origen en un tratado firmado entre ambos países en 2002 con el objetivo de restituir artefactos patrimoniales que hayan sido importados ilegalmente. En 2017, México ya había entregado a Perú otras 168 piezas recuperadas durante un período de seis años.

La colección entregada al país andino durante una ceremonia en la Secretaria de Relaciones Exteriores mexicana comprende vasijas, jarrones y figurillas que son evidencia de arte precolombino de las culturas Chimú, Lambayeque, Recuay y Chancay, al igual que otras del período incaico y dos piezas de madera del período virreinal. Para Diego Prieto, director general del INAH, y encargado de la presentación de las piezas, la entrega responde “al compromiso que tiene México con el cuidado y recuperación de su patrimonio y con otras naciones para que puedan recuperar el suyo”.

Ambos cancilleres han insistido en que la entrega es un acto simbólico que demuestra una causa en común. “Es el encuentro de dos potencias culturales”, ha dicho la secretaria de Cultura mexicana, Alejandra Fausto Guerrero, y el canciller Ebrard ha ido más allá: “Tener una alianza económica es importante, pero la relación es más estrecha cuando se comparten causas esenciales para nuestros pueblos: impedir el saqueo de nuestro patrimonio cultural”.

 

Por: José Pablo Criales

Tomado de: https://elpais.com/cultura/2020/01/08/actualidad/1578501444_135880.html?prm

México no sabe qué hacer con sus mamuts

Pese a que el hallazgo representa “un hito” internacional que ha puesto al sitio en el radar científico, el Gobierno mexicano le ha dado la espalda y le ha asignado casi nulos recursos. 

 Un humilde cartel con la leyenda “Proyecto Tultepec II” alerta de la llegada al último gran descubrimiento arqueológico de México: una excavación donde han encontrado por primera vez en el mundo dos trampas excavadas con el fin de cazar mamuts y restos de 14 de ellos. “Los textos de prehistoria tendrán que reescribirse a partir de esto”, dice emocionada la historiadora Juana Zúñiga, encargada del proyecto, sobre lo inédito de lo descubierto. La emoción, sin embargo, no tarda en fraguar. Pese a que el hallazgo representa “un hito” internacional que ha puesto al sitio en el radar científico, el Gobierno mexicano le ha dado la espalda y le ha asignado casi nulos recursos. Los investigadores suponen que lo encontrado es mucho más grande, al menos una decena de trampas y unos 40 mamuts más, aunque admiten que es probable que no lo sepan nunca.

El arqueólogo Luis Córdoba intenta hacer memoria: han encontrado muchas trampas para cazar en el mundo, y muchos huesos de mamuts, pero nunca antes se habían hallado trampas para estos paquidermos fabricadas por hombres, recuerda. Según él, los registros muestran que todas eran naturales o para animales más chicos, como peces o venados. “Es un hallazgo importante porque cambia la visión que se tenía de los cazadores, de quienes se pensaba que eran grupos pequeños que dependían demasiado de la naturaleza”, cuenta el investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México junto a unos enormes colmillos. “Las trampas excavadas a propósito prueban una gran organización de los cazadores”, agrega mientras camina entre algunos restos óseos aún medio enterrados como si fuera una extensión de su propia casa.

La excavación en la que recibe a este periódico era hasta hace menos de un año un proyecto de vertedero en Tultepec, un poblado del Estado de México de unos 90.000 habitantes. El hallazgo, sin embargo, paralizó la construcción desde enero. El humilde equipo que trabaja estos días en el sitio se ha limitado a extraer solo los huesos de la superficie, pero Córdoba asegura que “los restos sugieren la existencia de una línea de trampas a lo largo de medio kilómetro”. Esto se traduce en una decena de trampas con entre 40 y 70 mamuts más. Admite, sin embargo, que es poco probable que vayan a extraerlos de la tierra.

“¿Qué haríamos con tantos huesos?”, pregunta. Junto a él, una capa de tierra colocada manualmente esconde, además de una pelvis, una realidad económica: por falta de recursos México se perderá de saber con certeza qué hay en su suelo. “Hemos dejado huesos enterrados allí. Incluso si consiguiéramos los recursos para poder sacarlos, no tendríamos dónde ponerlos o qué hacer con ellos”.

Prueba de sus declaraciones es el tour por el interior del Museo del Mamut, un humilde edificio dedicado a un ejemplar que encontraron en 2015 cuando instalaban una cañería. Desparramados por los pasillos del edificio, algunos de los huesos encontrados esperan a ser restaurados. “Estas iban a ser oficinas, pero por ahora han sido designadas como almacén”, dice Córdoba, un académico que no acostumbra a usar teléfono móvil pero que estos días no deja de atender llamadas de la comunidad científica internacional.

El arqueólogo Luis Córdoba muestra sus dibujos de la excavación.El arqueólogo Luis Córdoba muestra sus dibujos de la excavación. TERESA DE MIGUEL

 

Tanto los huesos como las trampas forman parte del patrimonio federal mexicano, pero el financiamiento de la excavación lo ha hecho por completo el municipio. “Lo que venga va a requerir más inversión y sabemos que los tiempos económicos no son favorables”, dice Zúñiga en relación a los recortes que ha sufrido la Administración pública desde la llegada de Andrés Manuel López Obrador al poder. El único aporte que ha hecho el Ejecutivo hasta el momento es el sueldo del investigador del INAH. “Hacemos un llamado al Gobierno para que apoye la cultura y que los recursos federales también puedan caer en estos proyectos”, agrega. Ante la ausencia de fondos públicos, señala, no descartan acudir a financiamiento privado.

No es la primera vez que el Gobierno mexicano da la espalda a lo que brota de su suelo. A unos 10 kilómetros de la excavación de Tultepec, otro grupo de trabajadores encontró restos de un mamut mientras realizaban las obras para la construcción del aeropuerto de Santa Lucía, uno de los proyectos más mimados del presidente mexicano. Un segundo ejemplar fue hallado días después en la misma zona. La construcción, sin embargo, continuó su curso porque los descubrimientos no cumplían los requisitos para detener la obra, dijo el director de salvamento arqueológico del INAH. “Todo patrimonio es importante, no puede ser que las grandes obras como el aeropuerto o el Tren Maya se prioricen”, reclama Zúñiga. “Estos hallazgos también son importantes para el desarrollo equitativo de las comunidades”.

Tierra de gigantes

Hace más de 600 años, cada vez que bajaba el nivel de los lagos en el centro de México, aparecían en las orillas del agua unos enormes huesos. Un fémur de metro y medio de largo, una cadera de un metro de ancho, unas muelas del tamaño de un antebrazo humano. Esos restos que asomaban entre el lodo reafirmaban la teoría que tenían los aztecas que vivían allí en esa época: los gigantes habían habitado aquel lugar en una vida anterior. Esa tierra de gigantes, como se pensó hasta muchos años después, no era otra cosa que la Cuenca de México, una región geográfica ubicada alrededor de la capital. Y los huesos no pertenecían a enormes humanos, sino a mamuts.

El arqueólogo Luis Córdoba enseña los restos óseos en la excavación.El arqueólogo Luis Córdoba enseña los restos óseos en la excavación. TERESA DE MIGUEL

 

Córdoba recuerda divertido la anécdota registrada en un manuscrito indígena. “Hay además reportes que escribieron los conquistadores cuando llegaron a México que hablan de huesos que pertenecían a antiguos gigantes”, cuenta. En todo el continente americano se han encontrado en varias ocasiones algunos huesos individuales en países como Estados Unidos o Argentina. Pero este hallazgo, el más numeroso en la historia de México, resulta del paso de varias manadas a lo largo de los 70.000 años que se calcula que vivieron estos animales en el lugar.

Tras el descubrimiento, la hipótesis es que estos grupos humanos organizados aprovechaban la sequía de los lagos característica de la época del Máximo Glacial para elegir dónde cavar las trampas. “Una vez hechas las trampas, los cazadores arreaban a los mamuts con ramas, lanzas y antorchas hasta que cayeran en los huecos y, una vez allí, los mataban”, explica.

Con estos casi 900 restos óseos encontrados, la propuesta de la alcaldía de Tultepec es exponerlos en el museo municipal por temáticas, como enfermedades o secuencias de crecimientos. El cambio climático produjo la extinción de estos animales, explica Córdoba, que a causa de la escasez de lluvia comenzaron a alimentarse mal y, como consecuencia, a sufrir enfermedades como osteoporosis o artritis. El arqueólogo celebra que el hallazgo abra “muchas posibilidades de investigación”, pero admite que, con el acotado presupuesto que tienen, deberán concertar con instituciones públicas para poder afrontar los costos.

Restos óseos de 14 mamuts hallados en México.Restos óseos de 14 mamuts hallados en México. TERESA DE MIGUEL

 
 
Por: Georgina Zerega
 

En busca de los reyes aztecas

Dos Ofrendas halladas en la vieja Tenochtitlan acercan más que nunca a los arqueólogos a los restos de los antiguos gobernantes mexicas.

A casi 500 años de la caída del Imperio azteca, los arqueólogos podrían estar cerca de las tumbas de algunos de sus gobernantes. Nunca hasta ahora se han encontrado los restos de ningún tlatoani. Hace 60 años, un grupo de académicos aseguró que una osamenta hallada en el Estado de Guerrero había pertenecido a Cuauhtémoc, último rey de los aztecas. Una falsa alarma. Ahora, sin embargo, la pista podría ser buena.

El director del proyecto Templo Mayor, Leonardo López Luján, ha informado del hallazgo de varias ofrendas junto al vetusto santuario azteca, centro espiritual del reino. En una han encontrado el esqueleto de un jaguar vestido de guerrero, con un disco de madera tallada en la espalda, emblema de Huitzilopochtli, dios de la guerra azteca, guardián de uno de los dos santuarios construidos en lo alto del templo, que llegó a medir más de 40 metros.

Junto al jaguar han encontrado un atlatl, una especie de ballesta azteca que podía disparar lanzas a gran velocidad. Además, han hallado corales, estrellas de mar, conchas marinas y los restos de una espátula rosada, un ave parecida a los flamencos.

Los arqueólogos han rescatado además el esqueleto de un niño, vestido igualmente a imagen de Huitzilopochtli, enterrado junto a varios cuchillos de pedernal, decorados con perlas y piedras preciosas. Tanto el jaguar como el niño fueron sacrificados, presuntamente por cardiectomía, esto es sacándoles el corazón, en clara ofrenda al dios de la guerra.

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De las decenas de ofrendas encontradas en los trabajos de excavación en el Templo Mayor durante décadas, algunas son sin duda espectaculares. Mención especial para la 174, rescatada en 2017. Los arqueólogos encontraron entonces el esqueleto de un cachorro de lobo junto a 22 piezas de oro, elemento relativamente extraño en el Templo Mayor. En 205 ofrendas descubiertas junto al santuario en más de 40 años, los arqueólogos han hallado poco más de 600 gramos de este metal.

Pese a lo anterior, las dos ofrendas nuevas son sin duda las más espectaculares. Tanto por su contenido como por lo que sugieren. Su ubicación hace pensar a los especialistas en los reyes mexica. Desde hace años, Eduardo Matos Moctezuma, pionero en las investigaciones del Templo Mayor, especula con que los restos de Ahuitzotl, predecesor de Moctezuma, el tlatoani que recibió a los españoles en 1519, estarían enterrados allí.

Matos fue el primer director del proyecto de excavaciones del Templo Mayor, que empezó casi por casualidad. Fue en febrero de 1978, cuando trabajadores de la compañía de la luz toparon con un enorme pedrusco en el subsuelo del centro de Ciudad de México. Avisados, los arqueólogos llegaron al rescate, percatándose de que no se trataba de una roca cualquiera. Era una representación de la Coyolxauhqui, la hermana de Huitzilopochtli. El hallazgo inauguró una de las excavaciones más longevas que existen en México.

Respecto a las tumbas de los gobernantes, López Luján, que descubrió hace unos años un pasadizo oculto bajo una enorme losa a los pies del Templo Mayor, también ha señalado la teoría de los gobernantes. Desde hace varios años, el arqueólogo dice que las cenizas de varios reyes podrían estar en dos cuartos que hay al final de este túnel. Aunque siempre ha dicho que los tlatoanis allí enterrados podrían ser anteriores a Ahuitzotl: Moctezuma I, Axayácatl o Tizoc.

Sería desde luego un gran hallazgo. El propio Matos compara la existencia de las tumbas de los reyes aztecas con las de Tutankamón, en Egipto, el mausoleo de la dinastía Qin, en China, la tumba 7, en la vieja ciudad mixteca de Monte Albán, en Oaxaca, o la tumba del rey maya Pakal, de Palenque. “Creemos que encontraremos objetos de enorme valor en la medida en que sigamos profundizando”, ha afirmado López Luján en declaraciones a la agencia Reuters. 

De acuerdo con los dichos de los cronistas del siglo XVI, los restos de varios gobernantes, incinerados al morir, fueron depositados a los pies del Templo Mayor, junto a ofrendas de enorme valor, como las encontradas ahora. A decir de López Luján, apenas han procesado una décima parte de las nuevas ofrendas, por lo que las expectativas son altísimas.

Podría ocurrir que la conmemoración del quinto centenario de la conquista, comentada en voz baja a este lado del Atlántico, coincidiera con el hallazgo de las cenizas de uno o varios tlatoanis. ¿Qué efecto tendría? Parece difícil de prever. Con toda la ironía del mundo, el historiador Alejandro Rosas ha asegurado: “Es curioso porque, ¿cómo conmemorar lo que hicieron los españoles sin que haya algo indígena que conmemorar? Así pasó en 1947. Hallaron los restos de Cortés que fueron autentificados y, curiosamente, poco después encontraron los de Cuauhtémoc que, finalmente, no eran tales”.


El lobo, el trono de Heredia y las piezas de oro: una historia de equilibrismo en México

El hallazgo de una ofrenda azteca de hace más de quinientos años ilustra mejor que nunca la sutileza ritual del viejo imperio

Lo bueno del subsuelo es que hay más tierra que tuberías. Aunque sea el subsuelo del centro de la Ciudad de México, una urbe construida sobre el lecho de un lago, una ciudad horadada para llevar la luz, el agua y el metro a todas partes. Hay tanta tierra bajo la gran capital que los arqueólogos siguen encontrando tesoros. Y algunos resultan sorprendentes, primero por lo que contienen y luego porque nadie los haya encontrado antes que ellos.

El último caso es el de la ofrenda 174 del Templo Mayor de Tenochtitlán, la vieja capital azteca. Pese a su nombre, la 174 ha resultado extraordinaria. Se trata de una bóveda de piedra, apenas mayor que una mesita de noche, excavada a los pies del viejo templo. Los arqueólogos dieron con ella hace unas semanas. Alejandra Aguirre y Antonio Marín, del Proyecto Templo Mayor, que el próximo año cumple cuatro décadas, encontraron varios trozos de coral rojo en la bóveda. Y debajo, sorpresa, 22 piezas de oro, todas únicas, finas láminas de oro labrado. Pegado a la pared, descubrieron el esqueleto de un lobo que al morir tenía ocho meses. También rescataron varios cuchillos de pedernal, conchas, caracoles y la mandíbula de un pez sierra.

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Aguirre, que ha participado en el estudio de otras tantas ofrendas en el Templo Mayor, dice que quien fuera que colocara allí al lobo, lo puso mirando al oeste, cara a la puesta de sol. Marín, que el día que abrieron la ofrenda traía una playera del cenizo Cruz Azul, cosa que divierte mucho a sus compañeros, llama la atención sobre una de las piezas de oro, un chimali, el escudo de guerra de los aztecas.

Los arqueólogos calculan que los sacerdotes mexicas enterraron la ofrenda a finales del siglo XV o principios del XVI, bajo el reinado de Ahuítzotl, predecesor de Moctezuma, el emperador que trataría años más tarde con Hernán Cortés. Eso significa que nadie vio el oro en más de 500 años. Que pasó una guerra con los españoles y sus aliados, una colonia, otra guerra -de independencia-, la mano férrea de Porfirio Díaz, la revolución y casi un siglo de priismo, sin que nadie la encontrara.

Y no fue por falta de ocasiones. En 1900, el arquitecto Guillermo de Heredia y su esposa se instalaron en la casa que había justo encima, sobre la calle Guatemala. Por aquel entonces, la capital instaló un colector de aguas negras sobre el Templo Mayor. Nadie sabía que el centro ceremonial de los aztecas estaba allí. Muchos aún pensaban que yacía bajo la catedral metropolitana. El caso es que Heredia y su esposa bajaron una tubería de su escusado al colector. La tubería atravesó justo la ofrenda 174. Aguirre opina que los obreros no se dieron cuenta de lo que había allí, quizá por el coral, porque tapaba el resto de la ofrenda. “Heredia luego se haría famoso porque construyó el Hemiciclo a Juárez, el que hay en La Alameda”, dice Leonardo López Luján, director del Proyecto Templo Mayor. El arqueólogo se refiere al famoso monumento que mandó construir Porfirio Díaz, en homenaje al presidente Benito Juárez, por el centenario de la independencia. “Pero eso fue después”, añade, “en 1900, el trono del señor Heredia desaguaba aquí”.

El subsuelo mexicano es rico en tierra, incluso en plata, pero pobre en oro. En el Templo Mayor, el centro ceremonial más importante de la civilización prehispánica preponderante en Mesoamérica, apenas han encontrado 600 gramos del preciado metal. En 205 ofrendas descubiertas junto al Templo Mayor en 39 años, solo 600 gramos. Una fruslería. “En número de piezas”, dice López Luján, “la ofrenda 174 ocupa el cuarto lugar de las 16 ofrendas que contenían objetos de oro. Pero el primerísimo lugar en cuanto a tamaño, diversidad y refinamiento técnico y estético de las piezas”.

Mapa aéreo del Templo Mayor. Los números señalan las 16 ofrendas con oro encontradas en 39 años de excavaciones. El 39 y el 34 están justo donde se erigía la capilla al dios sol. A su derecha, la capilla de Tláloc. La 174 está debajo, a unos metros de las escaleras. MICHELLE DE ANDA CORTESÍA PTM

Equilibrio a las tinieblas

Los arqueólogos piensan que algunas de las joyas vistieron al lobo, caso del chimali, quizá las manitas de oro, el disco sobre el pecho. No parece que haya demasiadas dudas sobre su simbolismo. El lobo y las joyas, su orientación hacia la puesta de sol, constituyen un homenaje al gran dios azteca, el dios Sol, Huitzilopochtli.

De acuerdo a la cosmovisión mexica, al principio todo fue oscuridad, una gran noche. Un día Coatlicue, diosa de la vida y la muerte, quedó embarazada por acción y gracia de una bola de plumas. El gran dios Sol empezó a crecer en su panza, aguardando el momento de traer la luz al mundo. Enteradas, las hijas de Coatlicue -la Luna y las estrellas- corrieron celosas a impedir su nacimiento. Pero Coatlicue dio a luz y Huitzilopochtli llegó al mundo ya crecido. El dios Sol mató a la Luna y desterró a las estrellas, dando equilibrio a las tinieblas y creando así el día.

El equilibrio entre la noche y el día resulta fácil de explicar comparado al de la vida y la muerte. Baste decir que el inframundo mexica es un laberinto tremendo, compartimentado por tipo de muerte y muerto. En el caso de los guerreros, los aztecas pensaban que, al morir, acompañaban al dios Sol camino a su casa, un verdadero honor. Y allí quedaban, en un paraíso solar que compartían con las mujeres que perecían al dar a luz.

Huitzilopochtli fue el primer guerrero azteca, vencedor en su batalla contra la oscuridad. De los 18 meses que componían el calendario mexica, el decimoquinto se lo dedicaban a él, coincidiendo con el solsticio de invierno. López Luján piensa que la ofrenda del lobo encaja justo ahí. Fue probablemente, dice, un rito en conmemoración del dios del Sol. Por eso el lobo apareció mirando al oeste, al ocaso, un recordatorio de su victoria frente a la Luna y las estrellas.

Igual que los católicos recuerdan a Cristo comiendo su cuerpo y bebiendo su sangre, los sacerdotes mexicas, explica el arqueólogo, recordaban así a Huitzilopochtli, con un lobo ataviado de guerrero, junto a otras joyas típicas de sus hermanas vencidas -una nariguera y unas orejeras de oro-, un lobo mirando a occidente.


Aves con oro y collares, la ofrenda hallada en el Templo Mayor de México a la espera de los líderes aztecas

Los arqueólogos analizan los restos de dos aves de presa vestidas con joyas, mientras prosigue la búsqueda de los emperadores mexica.

Primero fue un lobo, un animal de ocho meses enterrado junto a 22 piezas de oro. Luego una hembra de jaguar vestida de guerrero, con un anahuatl (anillo de las deidades) de madera, en una de sus garras y un lanzadardos. Y ahora dos aves de presa, al parecer dos halcones, ambos con anahuatl de oro y collares, uno con una lanza del preciado metal, fino como el papel de Biblia, otro con una especie de escudo además de otras insignias. Las dos aves, descubiertas a principio de mes, son las protagonistas de la última ofrenda hallada en la base del Templo Mayor de la vieja Tenochtitlan, en México, un escalón más en el camino a la gloria de los arqueólogos, que poco a poco se acercan a su objetivo final: los restos de los emperadores mexica (nombre que se daban los aztecas a sí mismos).

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Consagradas al dios azteca de la guerra, Huitzilopochtli, las tres ofrendas han aparecido en la misma línea, la recta imaginaria que corta en dos un edificio aledaño al Templo Mayor, una enorme plataforma circular de 16 metros de diámetro y más de dos de altura conocida como Cuauhxicalco. La última, la de los halcones, figura justo en el centro de la plataforma, encajada entre piedras, cerca de la superficie. Son raras las ofrendas con animales vestidos. De las más de 200 estudiadas en más de 40 años de excavaciones, solo 28 contenían animales ataviados con ornamentos e insignias: 12 águilas reales, siete lobos, siete pumas y dos jaguares. Los dos halcones se añaden ahora a esta selecta lista.

Saltando entre tablones de madera colocados como pasarelas entre las áreas de excavación, el director del proyecto Templo Mayor, Leonardo López Luján, explica a EL PAÍS que “la riqueza y variedad de estas tres ofrendas son excepcionales, la muestra de un tiempo de globalización en el que se importaban animales y objetos de todos los confines del imperio mexica y más allá, a cientos de kilómetros”.

López Luján habla del periodo de mayor esplendor del imperio, la segunda mitad del siglo XV y los primeros 19 años del XVI —momento en que llegaron los españoles—, cuando los aztecas dominaban buena parte del centro de lo que hoy es México, el norte y el sur. No son solo los animales y el oro de las ofrendas. Los restos de corales de ambos océanos, las conchas madreperla, las estrellas de mar, los peces globo y las caracolas apuntan a delicados procesos de recolección. A cuidados ejercicios de comunicación supraterrenal.

Además de ilustrar el poderío de los mexica, la riqueza de las ofrendas podría indicar la inminencia del gran descubrimiento. Con la boca pequeña, sin generar demasiadas expectativas, López Luján y su antecesor en el proyecto Templo Mayor, Eduardo Matos Moctezuma, llevan años sugiriendo que los restos de Ahuítzotl, Axayácatl o Tízoc, predecesores de Moctezuma Xocoyotzin, podrían estar enterrados ahí. “Cronistas como Bernal Díaz del Castillo o fray Diego Durán mencionan que los mexica enterraban a sus gobernantes en el Cuauhxicalco”, apunta López Luján.

En todo caso, el camino será largo. Practicar arqueología en el Templo Mayor —en cualquier parte, en realidad— es lento, necesariamente lento. Cada ofrenda toma meses, incluso años de análisis. La de los halcones empezaron a trabajarla en enero de este año y es poco probable que terminen antes de las vacaciones de Navidad.

Alejandra Aguirre, que ha estado a cargo de la excavación, explica que para llegar de la primera capa de sedimentos a la última, donde encontraron finalmente a los halcones, han tenido que vestirse —otra vez— de expertos cirujanos: pulso firme, rastrillo y pinceles. Primero apareció una capa de grandes barras de copal, luego varias de corales, conchas y demás organismos marinos, luego otra de caracolas Strombus, grandes como papayas, y por fin, al fondo, las dos aves de presa vestidas de oro, junto a los espinazos de varias serpientes y el esqueleto de un pequeño tiburón.

Pasar de una capa a otra, explicaba esta semana otro de los arqueólogos encargados de la excavación, Antonio Marín, es casi casi como embarcarse en una mudanza a escala micro. Todo debe ser retirado y empaquetado con el mayor de los cuidados. ¡500 años de reposo y quietud para ir ahora con prisas!

Aunque no hay piedra que carezca de interés para los arqueólogos, el nudo de esta aventura llegará en un tiempo, también el desenlace. Las ofrendas, el oro y las aves son solo el preámbulo. La historia empezará cuando los investigadores profundicen en el Cuauhxicalco, cuando bajen un escalón en sus más de dos metros de profundidad. López Luján compara el edificio con un camembert gigante. “Estamos en el mero centro del camembert Cuauhxicalco”, dice, divertido. “Y quizás este es el lugar, pero más abajo”.

 

Por: PABLO FERRI

Tomado de:

https://elpais.com/cultura/2019/03/25/actualidad/1553542494_434708.html?rel=mas

https://elpais.com/cultura/2017/07/13/actualidad/1499960414_976086.html?rel=mas

https://elpais.com/cultura/2019/11/15/actualidad/1573830421_584649.html

 

 

4 efectos del cambio climático que ya se pueden ver en América Latina

Las consecuencias del cambio climático ya son visibles en América Latina, aunque no las identifiquemos como tal.

 Las consecuencias del cambio climático ya son visibles en América Latina, aunque no las identifiquemos como tal.

La temperatura de la Tierra ha aumentado en 1,1ºC desde el periodo anterior a la Revolución Industrial y no deja de subir, al punto en que el último lustro (2015-2019) va en camino de convertirse en el más cálido desde que hay registros, según datos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) publicados este martes.

Continuamos emitiendo más dióxido de carbono del que deberíamos y, en 2018, su concentración en la atmósfera alcanzó un nuevo máximo histórico: 407,8 partes por millón. Este gas es capaz de permanecer allí durante siglos, y el que está en los océanos aún más, “perpetuando” así el calentamiento global, según la OMM.

Con motivo de la celebración de la cumbre del clima (COP-25) en Madrid esta semana, BBC Mundo hace un repaso de cinco consecuencias del cambio climático que ya son visibles en América Latina.

1. Inundaciones

Uno de los efectos del calentamiento global que ya se puede notar son las inundaciones.

No son nuevas en América Latina: entre 1970 y 2013, constituyeron el desastre natural más frecuente, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Sin embargo, los expertos advierten que cada vez se vuelven más usuales e intensas.

Zonas como la parte meridional de Sudamérica vivieron fuertes lluvias en enero del año pasado. En Uruguay y Argentina, por ejemplo, llegaron a causar daños por un valor de US$2.500 millones, según la OMM.

En este último país, las poblaciones del norte vivieron un verano lleno de precipitaciones “extraordinarias” y el Servicio Meteorológico Nacional registró eventos “significativos” y “bastantes inusuales para la época”, según su página web.

Ese mes, ciudades como Resistencia, la capital de la provincia del Chaco, en Argentina, batieron récord de lluvias con 556,8 milímetros en este caso. Centenares de vecinos tuvieron que ser evacuados, ya que entre el 40% y el 50% de la localidad acabó inundada.

En Uruguay, más de 5.000 personas también tuvieron que dejar sus casas por las fuertes lluvias.

“Lo que está ocurriendo con el cambio del clima es que todos los fenómenos se van exacerbando en su magnitud y en su frecuencia”, le explicó a BBC Mundo Gabriel Blanco, ingeniero de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires.

“Esto quiere decir que donde antes llovía un poco y de vez en tanto había un problema de abundancia de lluvia, bueno, ahora eso se exacerba: ocurre más seguido y con más violencia”.

Un mes después, le llegó el turno a Perú, donde las autoridades declararon a un tercio de los distritos del país en emergencia ante los daños que dejaron las intensa lluvias, que por esos lares no solo causa inundaciones sino que aumenta los riesgos de “huaycos” o deslizamientos de tierras.

A esto se suma el derretimiento de los glaciares.

Perú, por ejemplo, tiene la cadena de glaciares tropicales más grande del mundo, la Cordillera Blanca, y muchos de ellos yacen cerca de zonas agrícolas y pobladas que corren el peligro de acabar inundadas.

Es el caso de la ciudad de Huaraz, donde las lagunas que se forman a su alrededor con el agua de los glaciares han multiplicado su volumen.

El volumen de una de esas lagunas, Palcacocha, se ha multiplicado por 34 desde la década de los 70.

Dead fish are pictured stuck in the mud of the dry Pilcomayo river, which is facing its worst drought in almost two decades, in Boqueron, on the border between Paraguay and Argentina July 3, 2016.  REUTERS/Jorge Adorno - S1AETNNRJEAB

Imagen: REUTERS/Jorge Adorno

2. Sequías

Mientras en algunas áreas llueve a cántaros, en otras, muchas veces dentro del mismo país, pasa lo contrario: sequías.

Uno de los ejemplos más claros es Chile, donde antes de las protestas era otro el tema que ocupaba portadas de periódicos cada semana: la megasequía que el país arrastra tras una década de escasez de lluvias.

La nación del sur vive su peor crisis hídrica de los últimos 50 años, según las autoridades. Una situación que afecta a siete de sus 16 regiones, donde varios sistemas de riego colapsaron y más de 30.000 animales perecieron.

“Es brutal, más de la mitad del país fue declarada en emergencia hídrica”, le dijo a BBC Mundo Florencia Ortúzar, la abogada del Programa de Cambio Climático de la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA). “Hay zonas completas que dependen de que las autoridades les envíen un camión con agua”.

La Oficina de Cambio Climático de Chile calcula que las precipitaciones se han reducido en un promedio de 23 milímetros por década entre 1961 y 2018 y diversos estudios atribuyen entre el 12% y el 25% de la responsabilidad de este fenómeno al cambio climático causado por el hombre.

Algo a lo que Ortúzar suma el “mal manejo” de los recursos hídricos, cuyo uso se prioriza para una agricultura “no sostenible”: “No se está garantizando que el agua sea primero para las personas”.

Algunos, como el periodista chileno John Müller, mencionan la megasequía como una de las motivaciones de las protestas que tienen al país en vilo desde hace varias semanas, como le dijo a BBC Mundo en una entrevista reciente.

Pero no solo Chile vive un estrés hídrico. Otra zona especialmente vulnerable al cambio climático que ya está sufriendo sus consecuencias es Centroamérica.

El Corredor Seco es un área costera aledaña al océano Pacífico donde vive el 90% de la población de Centroamérica. Se extiende a lo largo de 1.600 kilómetros, desde Chiapas (México), pasando por Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y parte de Costa Rica hasta llegar a Panamá.

Si bien está acostumbrado a ser escenario de sequías a principios de año debido al fenómeno de El Niño, el cambio climático lo ha sumido en una situación “verdaderamente insostenible”, según le dijo Gustavo Máñez, coordinador de cambio climático para Latinoamérica de ONU Medio Ambiente, a la agencia de noticias Efe en septiembre.

Constituye una zona esencialmente agrícola donde sequías más prolongadas de lo usual, pero también lluvias torrenciales, están arruinando las cosechas.

“Las condiciones adversas de la sequía hacen que una parte importante de esa ola migratoria (hacia Estados Unidos) tenga que ver con el fenómeno del cambio climático”, aseguró Máñez.

Los glaciares también juegan un papel en las sequías, ya que concentran agua en época de lluvia, la congelan y la reparten a lo largo del año a través de los ríos a medida que esta se va derritiendo.

Si el hielo retrocede, este ciclo se pierde o disminuye.

3. Huracanes más intensos

Según un informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), el hecho de que América Latina sea escenario de otros “fenómenos complejos” hace que su interacción con el calentamiento global pueda contribuir a crear las “condiciones apropiadas” para que sus impactos sean “desastrosos”.

Y entre estos impactos desastrosos están los huracanes.

La comunidad científica no se ha puesto de acuerdo en cuanto a si el cambio climático ha incrementado la frecuencia de los huracanes.

Pero sí hay más concierto a la hora de afirmar que efectos del calentamiento global como el incremento de la temperatura de los océanos y la subida de los niveles del mar, llevan a prever que serán más fuertes y devastadores.

Expertos de la agencia espacial de Estados Unidos (NASA) y de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) de ese mismo país advierten de una tendencia peligrosa: los ciclones son cada vez más lentos, lo que aumenta las posibilidades de daños en un lugar determinado.

De los 66 ciclones que se detuvieron o ralentizaron su movimiento en los últimos 70 años, casi la mitad lo hizo en las últimas tres décadas, según un informe de ambos entes publicado en junio en la revista Nature.

De acuerdo al estudio, los ciclones tropicales se han hecho más propensos a “detenerse” cerca de la costa y a pasar muchas horas sobre dichas regiones desde mediados del siglo XX.

Su velocidad promedio se redujo en un 17% entre 1944 y 2017: de los 15,4 kilómetros por hora a los 18,5 kilómetros por hora.

Como explica en su página web el Centro de Soluciones para el Clima y la Energía, una superficie del mar más caliente puede intensificar la velocidad de las tormentas tropicales y la cantidad de lluvia.

El aumento de los niveles del mar puede incrementar la intensidad de las tormentas que se den en el litoral y las posibilidades de marejadas.

Esto se pudo ver este año con el huracán Dorian, que causó grandes destrozos materiales y humanos en las Bahamas.

The main road on the shore of High Rock in east Grand Bahama, Bahamas, October 6, 2019. Volunteers from a Puerto Rican medical team who visited the island nation in early October said Hurricane Dorian's trail of destruction was still visible more than a month after the record-setting storm struck the Bahamas.

Imagen: REUTERS/Gabriella N. Baez

Pero si nos restringimos a América Latina, Puerto Rico es una de las áreas más afectadas, donde todavía hay zonas que no han conseguido volver a la normalidad que perdieron en septiembre de 2017 con el paso del huracán María, que dejó más de 4.600 muertos.

4. Subida del nivel del mar

El calentamiento global ha hecho que el nivel del mar aumente notablemente desde 1993.

Esto se debe, por un lado, al derretimiento de los hielos en los polos. Pero, como apuntó Gabriel Blanco: “El principal motivo es que aumenta la temperatura de los océanos y cuando esto ocurre, el agua se expande. Eso es lo que produce que el nivel del mar suba”.

“En parte de la costa de Argentina y en parte de la costa este de Estados Unidos y algunos otros lugares donde las costas son bajas, su impacto es tremendo”, añadió.

En Panamá, por ejemplo, ya hay zonas que están sufriendo las consecuencias.

En Gardi Sugdub, mejor conocida como isla Cangrejo, existe desde hace algunos años un programa voluntario de traslado a tierra firme.

Muchos de sus más de mil habitantes de la etnia guna, al menos los que viven más cerca de la costa, ven el agua colarse en casa en algún momento del año.

Ubicada en el archipiélago de San Blas, que es una de las principales atracciones turísticas del país centroamericano, a la isla aún le quedan años para cederle territorio al agua.

Pero sus habitantes ya son conscientes de que un futuro allí a largo plazo no será posible.

 

Por: Stefania Gozzer

Tomado de: https://es.weforum.org/agenda/2019/12/4-efectos-del-cambio-climatico-que-ya-se-pueden-ver-en-america-latina