Las manifestaciones artísticas en la época precolombina

Por lo general, se reconoce que el arte rupestre, pictografías y petroglifos, constituye la primera gran manifestación artística. Esto es muy cierto, aunque la gran dificultad estriba en la imposibilidad técnica de fechar el arte rupestre.

Consideraciones preliminares

¿Cuándo surge el arte entre las antiguas sociedades nativas americanas? ¿Cuándo, en efecto, se decide ir más allá de la mera funcionalidad para agregar un elemento, un rasgo estético que no tiene sentido práctico y que se integra a la herramienta, la vivienda o la vasija? Estas son preguntas esenciales y muy difíciles. Quizás no seamos aún capaces de dar una respuesta definitiva a estas cuestiones, pero con seguridad tenemos elementos importantes que nos permiten comprender las circunstancias que rodearon estos procesos hace miles de años.

Hay que considerar varios aspectos: el primero de ellos es que el arte entre las antiguas comunidades americanas estaba profundamente imbuido de nociones mitológicas y cosmológicas. Son los conceptos sobre el origen, la naturaleza y la sociedad los que generan, en primer lugar, las imágenes que habrán de alimentar el naciente arte americano. En este sentido, estas manifestaciones están pobladas de animales ancestrales, esquematizaciones de seres astrales y cuerpos humanos concebidos como representaciones del cosmos y la naturaleza.

En segundo lugar, y como consecuencia lógica del primer aspecto, hay que entender que estas manifestaciones artísticas tienen un carácter fundamentalmente social, colectivo. Sociales son la mitología y la cosmología y social, por tanto, su expresión iconográfica. Esto no quiere decir, por supuesto, que los individuos que ejecutaban directamente las obras que habremos de llamar arte no tuvieran cierta libertad creativa y no pudieran imprimir su sello personal en lo que hacían. No obstante, la creación de imágenes en cualquier tipo de soporte era un asunto mucho menos individual de lo que estamos acostumbrados a ver en la historia posterior del arte.

Por último, es necesario que nos acostumbremos a la presencia de un faltante importante. La arqueología nos ofrece la oportunidad de aproximarnos al mundo de las comunidades ya desaparecidas, pero se enfrenta siempre al hecho inevitable de que buena parte de su legado ha desaparecido. Muchos materiales que constituyeron el soporte material del arte nativo sucumbieron frente al paso del tiempo, así que por esta vía hemos perdido textiles, cortezas, madera y la misma piel de muchas personas que sirvió como lienzo de la pintura corporal. Lo que nos queda es un fragmento, muchas veces pequeño, del mundo de imágenes y representaciones del pasado que no siempre hace justicia a lo que fue el inventario original.

Los orígenes

Hechas estas salvedades podemos rastrear el desarrollo de estas manifestaciones a lo largo de la historia precolombina del territorio de la actual Colombia. Por lo general, se reconoce que el arte rupestre, pictografías y petroglifos, constituye la primera gran manifestación artística. Esto es muy cierto, aunque la gran dificultad estriba en la imposibilidad técnica de fechar el arte rupestre. Estos grandes conjuntos de motivos pintados o tallados sobre rocas pueden pertenecer a cualquier época desde el poblamiento inicial hasta el momento mismo del contacto indo-europeo e incluso se pueden haber ejecutado a todo lo largo del período precolombino.

Múcura. Cerámica de la cultura Guane, período prehispánico. Colección Museo Arqueológico, Casa del Marqués de San Jorge. Reg. G-09621 Volante de uso y sellos de cerámica. Cultura Quimbaya, período prehispánico. Colección Museo Arqueológico, Casa del Marqués de San Jorge. Regs. Q-02126, Q-07717 y Q-11382

Con la invención de la cerámica se hace disponible un soporte plástico con posibilidades de modelado casi ilimitadas. Actualmente, las fechas más antiguas para la producción de cerámica en Colombia están alrededor de 3.800 a. de C. (sitios de San Jacinto y Monsú en la costa Caribe) y ya en esa época se hace presente la decoración en forma de bandas, líneas, punteados, semicírculos, círculos,  triángulos y volutas hechos por incisión o excisión sobre la pasta blanda, antes de la cocción. A lo largo de los siguientes 2.700 años esta tradición alfarera se diversificó y se expandió por toda el área circum-Caribe acompañada de la gradual adopción de la agricultura y una vida cada vez más sedentaria. 

Paralelamente en la costa central del Ecuador, casi por la misma época, surgió otro foco de desarrollo alfarero en el sitio de Valdivia que habría de tener una gran importancia en la costa Pacífica, incluyendo el sur de Colombia. En Valdivia son muy frecuentes las figurinas humanas estilizadas que representan mujeres de diferentes edades y que probablemente están asociadas con la fertilidad.

Hacia el 1.100 a. de C. una nueva tradición, mucho más rica en elementos figurativos, aparece en el sito de Malambo, sobre la costa Caribe. En Malambo las mascarillas y figuras humanas, las vasijas en forma de cuadrúpedos y la profusa decoración denotan un notable avance tecnológico en el manejo de la arcilla y la intención de representar, con mayor fidelidad y detalle, lo antropomorfo y zoomorfo que serán, de aquí en adelante temas obligados en el arte precolombino.

Figura de mujer con vasija y niño en brazos. Cerámica antropomorfa. Cultura Sinú, período prehispánico. Colección Museo Arqueológico, Casa del Marqués de San Jorge. Reg. S-12566. 
Tapa de urna funeraria. Cerámica antropomorfa. Cultura Magdalena Medio, período prehispánico. Colección Museo Arqueológico, Casa del Marqués de San Jorge. Reg. RM-06100

Las grandes tradiciones alfareras y orfebres

Hacia el 500 a. de C. en la región de Tumaco, costa Pacífica sur, se vive una verdadera explosión creativa en la cerámica. Las figurinas tumaco, muy posiblemente hechas para servir como ofrendas o ser parte de rituales, exploran la figura humana en todas sus dimensiones. Hay representaciones de hombres y mujeres en todas las etapas de su vida, desde el parto hasta la muerte, deformaciones producidas por enfermedades, escenas sexuales, falos, diversos atavíos y tocados, oficios diferentes indicados por herramientas o accesorios, deformaciones craneales intencionales, etc. También se representaron animales, especialmente peces, lagartos, mamíferos y jaguares y objetos como ralladores, máscaras, botes y viviendas. 

La maestría en el modelado les permitió representar en forma detallada las facciones y expresiones en los rostros que muestran claramente dolor, ira o placer. El jaguar tiene una especial importancia, es usual verlo representado con todos los atributos de su poder, sus enormes colmillos y garras. Muchas veces se combina el jaguar con la figura humana; estos hombres–jaguares tienen rasgos aún más feroces, tal vez los de los poderosos chamanes que cubiertos con las pieles de jaguar ejercían un enorme poder en las comunidades.

La aparición de la metalurgia en la cultura Tumaco, la de mayor antigüedad en Colombia, ofreció otro soporte con enormes posibilidades plásticas para la iconografía mitológica. En Tumaco se trabajaron el oro y el platino, y hay piezas que combinan los dos metales formando un juego de colores que realza los rasgos de mujeres, hombres–jaguares, aves, venados y otros seres fabulosos. Las máscaras, mascarillas y figuras de oro y platino tumaco tienen una cualidad escultórica y hay incluso algunas muy semejantes a las figurinas de arcilla. La cerámica y los metales les permitieron a los artesanos tumaco crear un vivo retrato de su propia sociedad en el cual todas las edades, condiciones, costumbres, oficios y creencias adquieren una calidad plástica que va más allá del mero registro etnográfico.

Cerámica con formas ornitomorfas. Cultura Magdalena Medio, período prehispánico. 
Figura cerámica antropomorfa. Cultura Tumaco, período prehispánico. 300 a.C. – 300 d.C. Colección Museo Arqueológico,
Casa del Marqués de San Jorge. Regs. RM-09445 

La tradición escultórica en arcilla y metal se difundió hacia el norte durante los siguientes cuatro siglos y es así como lo encontramos en la región Calima, en la cordillera Occidental y el valle del río Cauca alrededor del primer siglo a. de C. Durante el período más antiguo (ilama) de la arqueología de esta zona se hicieron en arcilla figuras humanas con grandes extremidades o portando enormes canastos a sus espaldas. También en arcilla se hicieron representaciones de viviendas y poblados, mamíferos, murciélagos, aves y mezclas entre hombres y varios animales que a veces alcanzan tal complejidad que se les ha denominado “bestias fabulosas”. No hay aquí, como en Tumaco, una especial atención a la fidelidad de la forma sino que se recurre a volúmenes gruesos y simples decorados con incisiones. Es gracias a este recurso que ingresa en esta iconografía mítica la serpiente; las sinuosas bandas escamadas rodean a hombres y mamíferos y les imprimen una inconfundible apariencia ofídica.

En la misma zona, durante el siguiente período cultural (YOTOCO) la metalurgia alcanzó un gran florecimiento. Los atuendos de los caciques comprendían coronas, diademas, narigueras, orejeras con platos colgantes, collares, pectorales, brazaletes, taparrabos con placas y ajorcas. Todo de oro y de gran tamaño adornado con pequeñas placas. Los caciques así ataviados semejaban verdaderos hombres dorados y producían una fuerte impresión al reflejar los rayos del sol desde su cuerpo cubierto de oro, a la vez que generaban un melódico tintineo metálico al caminar. Estos y otros recursos efectistas se usaron para realzar la presencia de chamanes y caciques, cuyo poder se fundamentaba, tanto en sus funciones sociales como en el manejo que hacían de la simbología y la iconografía sagradas.

Figura antropozoomorfa en cerámica. Cultura Tumaco, período prehispánico. 300 a.C. – 300 d.C. Colección Museo Arqueológico, Casa del Marqués de San Jorge. Reg. T-13502

 

Figuras antropozoomorfas en cerámica. Cultura Tumaco, período prehispánico. 300 a.C. – 300 d.C. Colección Museo Arqueológico, Casa del Marqués de San Jorge. Regs. T-00033 y T-02495. Figura de un gran felino casi erecto y en posición de ataque. Cerámica antropozoomorfa. Cultura Tumaco, período prehispánico. Colección Museo Arqueológico, Casa del Marqués de San Jorge. Reg. T-08838

La gran escultura lítica y funeraria, San Agustín y Tierradentro

Estos contenidos no solo se expresaron en la arcilla y el metal. En San Agustín (Huila), aproximadamente desde el siglo I a. de C., la escultura de piedra se convirtió en el vehículo fundamental de la cosmología. Las estatuas de piedra pueblan literalmente un territorio muy extenso del Macizo colombiano que, además de San Agustín, incluye a Tierradentro y Moscopán en el Cauca, Aguabonita en el Huila y Buesaco en el norte de Nariño. Son más de 400 esculturas, altorrelieves y bajorrelieves que se asocian a grandes tumbas y montículos, terraplenes y terrazas. Estas esculturas aparecen a veces aisladas o en grupos, particularmente cuando forman parte de grandes estructuras funerarias; en estos casos es usual encontrar dos guardianes que sostienen una gran losa horizontal, tipo dolmen y una escultura central, algo retraída que cierra el paso del corredor funerario que lleva a la cámara en la que el enterramiento principal está en un sarcófago monolítico.

Estatua de San Agustín que aún conserva la policromía original, sitio de El Purutal. Parque Arqueológico de San Agustín. Instituto Colombiano de Antropología e Historia. Colección Museo del Oro, Banco de la República.

Hay gran variedad de estilos, por lo que se presume que durante los casi mil años que duró la tradición de su talla fueron cambiando los patrones estéticos y las normas de talla. Los estudiosos del arte agustiniano han identificado los siguientes grandes grupos de esculturas:

1. Arcaico: esculturas columnares con los rasgos faciales y extremidades representadas por trazos sencillos.

2. Expresionista: la talla se concentra en la cabeza que ocupa un tercio de la altura total y en ella se combinan rasgos humanos y animales con predominio de los colmillos de jaguar.

3. Naturalista: representaciones humanas o animales con rasgos simplificados y a veces representando escenas como monos copulando o águilas con serpientes en el pico; conservan la simetría bilateral.

4. Realista: esculturas no simétricas, como los guardianes de los templetes funerarios.

5. Abstracto: esculturas simétricas con una gran simplificación de los rasgos que se representan por formas geométricas como rectángulos.

La tradición escultórica de San Agustín y las regiones aledañas desapareció hacia el año 1000 de nuestra era, pero en la vecina región de Tierradentro otra tradición funeraria se concentró en la construcción de algunas de las tumbas más elaboradas del continente. Se les ha dado a las tumbas de Tierradentro el nombre de hipogeo que significa cámara sepulcral subterránea; estas tumbas son, en realidad, mucho más que solo eso. Para empezar las tumbas son bastante grandes, la cámara puede tener más de 5 metros de diámetro y hasta 4 de altura. El principio arquitectónico es el de un pozo circular vertical a uno de cuyos lados se abre una cámara abovedada, a este principio se añadieron escaleras en espiral, nichos, columnas y pintura geométrica roja, blanca y negra sobre todas las superficies de la cámara. El resultado es un conjunto impregnado de una atmósfera sagrada, un mágico mundo de los muertos en el que el visitante queda completamente sumergido. Este tipo de tumbas de pozo son la forma más elaborada de arquitectura que nos quedó de la época precolombina, pues las viviendas, templos y demás construcciones se hicieron por lo regular en materiales perecederos. 

Quimbaya y el estilo internacional

Las tumbas de pozo están muy extendidas por el territorio colombiano y algunas, también muy elaboradas, excavadas en la cordillera Central alojaron los enterramientos de los grandes señores de la cultura Quimbaya. Los enterramientos colectivos, como el que se encontró en el Municipio de Quimbaya, Caldas, contenían gran número de piezas de orfebrería del llamado estilo quimbaya temprano. Aunque hay una buena variedad de objetos, los cascos, recipientes y poporos son las piezas más notables. De nuevo el centro temático de exploración es el cuerpo humano; aquí, no obstante, el estilo cambia otra vez. Las piezas quimbayas se caracterizan por líneas curvas muy suaves, armoniosamente combinadas en tres dimensiones para formar piernas, vientres, brazos, rostros y también frutos, calabazas y ahuyamas. La superficie tiene un pulimento de espejo que produce reflejos intensos y a la vez difusos acentuando las curvaturas de los objetos. La cerámica que acompaña estos objetos de orfebrería exhibe el mismo tipo de superficies redondeadas y pulidas y, por lo general, semeja frutos o cuerpos humanos. 

Recipiente para cal o poporo. Cuello de recipiente para cal. Cauca medio. Quimbaya, período temprano. 500 a.C. – 700 d.C. Colección Museo del Oro, Banco de la República. Fotografía: Clark Rodríguez

Durante el período tardío del área quimbaya los patrones estéticos cambiaron radicalmente; de la figura humana se pasó a un énfasis en los animales, en especial las aves, lagartijas y batracios representados en pectorales y colgantes, algunos de ellos con adornos sumamente esquemáticos de aves, tan solo un esbozo de pico y un ojo que son, no obstante, suficientes para poder reconocer la imagen del animal. Los grandes recipientes para cal y hojas de coca dejaron de hacerse en esta región, pero la influencia del estilo se propagó hacia el norte alcanzando el sector de Urabá y parte de Panamá. Allí se consolidó un estilo cuyos rasgos básicos tuvieron gran influencia en buena parte del Caribe occidental: este estilo internacional, como se le ha llamado por aparecer en el sur de Nicaragua, Costa Rica, Panamá y Colombia se caracteriza por figuras humanas simples y de animales en pares, tríos o más con la cola levantada y sin mayores particularidades, lo que lo hacía bastante neutro y fácil de asimilar por distintos grupos étnicos en esta extensa área.

En la región Zenú, que ocupa gran parte de las llanuras del Caribe en los departamentos de Córdoba, Sucre y Bolívar, la influencia del estilo internacional es evidente. Los materiales que se conocen como parte de la cerámica y la orfebrería zenú pertenecen a distintos períodos cronológicos y a diferentes sub-regiones de esta gran zona. Hay, sin embargo, algunos temas comunes que cubren todos los períodos y regiones; el principal de ellos es la preponderancia de lo femenino. Las figurinas de mujeres en cerámica son muy abundantes, ya sea por sí solas o como decoración modelada en grandes vasijas. Hay también enormes y pesados pectorales de lámina de oro con prominentes bustos. Este tipo de objetos concuerdan con la tradición recogida por los españoles en el siglo XVI según la cual la mujer era el género más importante en la vida social de los zenúes y había cacicas y chamanes mujeres.

Recipiente para cal. Calima, Valle. Período yotoco. 200 a.C. – 1300 d.C. Colección Museo del Oro, Banco de la República. Reg. O05564. Fotografía: Rudolf Shrimpff
Orejera. Llanuras del Caribe, Serranía de San Jacinto, bajo Magdalena. 1000 d.C. – 1700 d.C. Colección Museo del Oro, Banco de la República. Reg. O21214. Fotografía: Clark Rodríguez

El segundo gran tema son los animales, representados en remates de bastón y pectorales de oro con tal grado de realismo y atención a los detalles que es posible determinar las especies biológicas a partir de los objetos. Una gran parte de las representaciones corresponden a aves de las que pueblan las sabanas y ciénagas de la región, algunas de ellas migratorias. Igualmente se representaron saurios, jaguares y mamíferos. En el período más tardío de la región algunos pequeños remates de bastón en cobre y tumbaga muestran curiosas escenas en las cuales saurios y jaguares luchan y se devoran.

Figura Urabá. 300 d.C. – 1600 d.C. Figura de cerámica que representa una anciana al final de su vida. Costa Pacífica sur, Tumaco, Inguapí. 700 a.C. – 350 d.C. Colección Museo del Oro, Banco de la República. Regs. C13238 y C13436. Fotografía: Clark Rodríguez

El último tema importante en el arte de esta región es el tejido. A decir de quienes han trabajado el tema, se trata de una metáfora que une territorio, sociedad y objetos en un solo gran tejido cósmico. La cerámica y las delicadas orejeras de filigrana fundida son expresiones de este gran tejido. La tradición de los tejidos en el Zenú eventualmente dio origen al famoso sombrero “vueltiao” de los campesinos de la región; en algunas figuras de cobre se pueden ver representaciones de sombreros tejidos con caña flecha, con alas y viseras, muy parecidos y ancestros directos de los actuales.

Los chibchas, Sierra Nevada y cordillera Oriental

La Sierra Nevada de Santa Marta con sus poderosas cumbres nevadas constituyó un área relativamente aislada con un desarrollo particular. Hecha esta salvedad es necesario reconocer que la Sierra también estuvo sujeta a influencias desde el exterior; fue poblada por grupos de habla chibcha procedentes de Costa Rica y Nicaragua alrededor del inicio de nuestra era y mantuvo contactos rituales con sus parientes étnicos de la cordillera Oriental y la serranía de Mérida, posiblemente hasta la época de la conquista.

Un primer período cultural (NAHUANGE) acusa una marcada influencia del estilo internacional y un énfasis en la producción de figuras femeninas curvilíneas y con poca decoración. Alrededor del siglo X de nuestra era se nota un cambio y las figuras de mujeres son sustituidas por hombres–murciélago, hombres–jaguar y hombres–ave, profusamente decorados. Arranca así el período tairona notable por su cerámica, orfebrería y lapidaria. Los animales ancestrales, águilas, serpientes, jaguares y murciélagos son muy abundantes, ya sea como figuras independientes o formando parte de conjuntos iconográficos en vasijas de cerámica o en piezas de oro y tumbaga. La serpiente usualmente se esquematiza mediante una hilera de dientes, un ojo y una lengua bifurcada que se devuelve en línea recta hasta la cabeza del animal.

Ocarina. Sierra Nevada de Santa Marta. Período tairona. 900 d.C. – 1600 d.C. Colección Museo del Oro, Banco de la República. Reg. C01038. 
Vaso. Cerámica antropozoomorfa. Cultura Tairona, período prehispánico. Colección Museo Arqueológico, Casa del Marqués de San Jorge. Reg. TA-09765

La mitología en la Sierra Nevada tiene representaciones muy explícitas; es frecuente en pectorales circulares o semi-circulares la figura de un hombre sentado sobre unas andas, que a veces son cargadas por figuras menores. Rodeando a la figura central hay cuatro puntos protuberantes y pueden aparecer otros detalles menores. Las exploraciones etnográficas realizadas a principios del siglo XX entre los indígenas koguis y arhuacos, descendientes de los grupos productores de las piezas orfebres, revelaron el probable significado de esta escena recurrente: se trata de Serankua, un personaje mítico, que es a la vez el sol, quien es llevado en su recorrido entre los solsticios. Los sacerdotes indígenas actuales usualmente confirman esta interpretación.

Música y escultura sobre arcilla se combinan en los silbatos y ocarinas en forma de hombres, animales y hombres-animales. Hay algunas esculturas en piedra de mediano tamaño en forma de serpiente, pero el trabajo en piedra descuella en lo muy grande y en lo muy pequeño. La Sierra Nevada es la única región del país en donde se edificaron poblados completos con basamentos de piedra. Se han registrado más de 300 de diversos tamaños en las vertientes occidental y norte del macizo. La arquitectura es esencialmente funcional; muros, escaleras, caminos, puentes, plazas y acequias se trazaron y construyeron con bloques irregulares acomodados entre sí con tierra apisonada, de tal manera que formaban superficies bastante regulares. En algunos puntos de las aldeas el trabajo es más cuidadoso y preciso, pero no hay detalles de ornamentación en las estructuras; probablemente las viviendas y templos de madera y paja que se edificaron sobre estos basamentos sí tuvieron elementos decorativos. 

Vasija ceremonial. Sierra Nevada de Santa Marta. Período tairona. 900 d.C. – 1600 d.C. Colección Museo del Oro, Banco de la República. Reg. C00738. 
Pectoral de tumbaga del período nahuange con la representación de Serankua (aplicación). Sierra Nevada de Santa Marta. 200 d.C. – 900 d.C. 
Figura de ofrenda muisca que representa a un personaje bicéfalo dentro de un cercado (figura votiva). Cordillera Oriental. 600 d.C. – 1600 d.C. Colección Museo del Oro, Banco de la República. Regs. O15451 y O32866. Fotografías: Clark Rodríguez

La talla de pequeños objetos en piedra es también notable. La geología de la región ofrece una variedad de piedras de colores diversos que se usaron para hacer cuentas de collar, colgantes, pipas y placas aladas. La cornalina roja, la jadeíta verde, las andesitas negras y los cuarzos transparentes, blancos y rosados, se combinaron en pesados collares que se inhumaron como ofrendas funerarias.

Al sur de la Sierra Nevada, y separada de ella por el angosto valle del Cesar–Ranchería, discurre la cordillera Oriental, asiento en la época precolombina de numerosos grupos indígenas. En el siglo XVI y probablemente desde unos mil años antes varios grupos chibchas, de origen centroamericano, habitaron los altiplanos, valles intercordilleranos y vertientes de la cordillera. Entre estos, los muiscas son los más conocidos; la iconografía muisca está determinada en muy buena parte por la función de ofrenda de muchos de sus objetos. Los muiscas dedicaron más de la mitad de los objetos de metal que produjeron a las ofrendas que hacían regularmente en lagunas, montañas, cuevas, cruces de caminos, terrazas agrícolas, viviendas y tumbas. El hecho de que las piezas no fueran objeto de exhibición pública no impidió que se dedicara mucha atención a la representación de detalles y rasgos particulares. Un total de 85 tipos distintos de hombres, mujeres, personas asexuadas, escenas, animales, objetos personales y objetos domésticos, de diferente tamaño y tipo de metal, se combinaban en diversas cantidades y frecuencias para conformar conjuntos de ofrenda en los que las figuras individuales aportaban fragmentos de significado que contribuían al mensaje completo. Las figuras se colocaban dentro de vasijas de cerámica, ofrendatarios en forma de hombre, animal o combinación de hombre y animal, que a su vez portaban su propio simbolismo.

En las copas muiscas de cerámica aparecen dos cabezas de serpiente que se asoman hacia adentro mientras sus cuerpos ondulantes recorren el exterior de la pieza; esta escena recurrente recuerda el mito de origen de la humanidad en el cual la diosa Bachué y un niño salieron como

Defensoría pide repatriar 402 piezas precolombinas colombianas que aparecieron en museo argentino

Se trata de la colección D´Alessandro, que actualmente reposa como propiedad de la fundación Malba en Buenos Aires, Argentina. No se sabe cómo sacaron este tesoro del país.

Un gran tesoro de la Colombia precolombina es el objeto de controversia entre un museo argentino y las autoridades colombianas. Lo que está en juego es el legado ancestral y cultural de varios pueblos indígenas que habitaron el territorio colombiano antes de que los europeos pisaran suelo americano.

Un total de 402 piezas de arte precolombino se encuentran exhibidas en este momento en el museo de arte de la fundación Malba en Buenos Aires, Argentina. La colección D´Alessandro está conformada por  329 piezas de alfarería, 22 de metal, 45 artefactos de piedra, 2 de hueso y 4 de valva.

De acuerdo con las arqueólogas Marina Marchegiani y Romina Spano quienes describen la colección, se trata de una  obra  de arte precolombino que data entre el año 1500 AC y el 1500 DC, muchos de los objetos habrían sido extraídos de tumbas.

Las piezas son mayoritariamente figurinas antropomorfas, instrumentos musicales, recipientes, objetos de uso cotidiano, adornos, armas y urnas funerarias, entre otros.

La colección habría sido formada por el doct Antonio D’Alessandro, quien residió en Colombia por más de 20 años, tiempo en el cual fue coleccionando las figuras, y las donó en el año 2015 a la fundación Malba, tal como lo registró el diario El País de España en ese momento.

El patrimonio arqueológico habrían pertenecido a distintos grupos ancestrales y regiones colombianas, tales como los Tumaco, Calima,  Quimbaya, Sinú, Bajo Río Magdalena, San Agustín, Nariño, Muisca y Tayrona.

La exhibición en Argentina de este patrimonio arqueológico de origen colombiano llamó a atención de la Defensoría del Pueblo, que este martes le pidió a las autoridades colombianas verificar el patrimonio cultural arqueológico indígena.

La solicitud sería al Gobierno Nacional para que adelante acciones para proteger la colección de arte precolombino que tiene el Malba, la cual constituye un elemento del patrimonio e identidad cultural colombiano.

Ahora le corresponde al Ministerio de Cultura y al Ministerio de Relaciones Exteriores adelantar todas las gestiones diplomáticas, administrativas, económicas y judiciales necesarias ante el Gobierno de Argentina a fin de conseguir que esa importante colección esté en Colombia.

No es claro cómo las piezas donadas por D’Alessandro al Malba fueron sacadas de Colombia y cómo llegaron hasta Argentina, teniendo en cuenta las legislación contra el tráfico ilícito de bienes culturales.

Tomada de: https://www.semana.com/nacion/articulo/defensoria-pide-repatriar-402-piezas-precolombinas-colombianas-que-aparecieron-en-museo-argentino/651566


 

Las palabras más hermosas que el maya le regaló al español

Es una palabra de origen maya, además de sus valores nutricionales y que se le conoce como “el alimento de los dioses”, es una voz que se ha utilizado en casi todos los idiomas del mundo con pocas variaciones fonéticas.

Niña“Mi palabra favorita del maya que se usa en español y que me parece la más linda es chamaco“, dice Fidencio Briceño Chel, investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia, donde coordina la sección de lingüística.

Chan en maya peninsular significa pequeño. Maák significa persona, continúa con la explicación Briceño.

Y así “chamaco”, es una forma muy linda de llamar a los muchachitos, a las personas pequeñas en México, El Salvador, Honduras y Nicaragua.

Lo que la mayoría conoce como “lengua maya” es en realidad una familia lingüística de alrededor de 30 lenguas diferentes.

Son las que se usan en el extenso territorio del mundo maya, que abarca el sureste de México, Guatemala, Belice, Honduras y El Salvador.Vienen de la familia lingüística llamada protomaya y aunque tienen algunas características afines, son completamente distintas entre sí. Algunos de los hablantes de las diferentes lenguas se pueden entender entre ellos, pero no la mayoría.

Mayismos lindos

Pizza.

 

 

BBC Mundo habló con distintos expertos en lingüística maya para que nos compartieran mayismos, o vocablos de esa lengua que son usados comúnmente por los hablantes del español.

Para Briceño, otro de sus mayismos favoritos es “cachito“. Es un pedacito, a una parte pequeña de algo.

“Es una onomatopeya. Cuando se rompe algo, por ejemplo un pedazo de madera, suena cach, que es un clasificador de lengua maya para cosas partidas y de ahí se formó la palabra cachito”, dice Briceño.

 

 

 

“Y una vez me sorprendí cuando en argentina oía que a alguien dijo que le iba a dar un patatús”, cuenta.

Explica que es una oración que dicen mucho los mayas. Patatús es un conjunto de palabras mayas que significa una muerte fingida, un desmayo.

 

Campeche, es el nombre de un estado en el sureste de México. Pero en maya significa “cuatro garrapatas”.

Campeche.

 

“La región era conocida como la de los cuatro reinos de los Peech, que significa garrapata y era un apellido”, explica el lingüista maya.

Ahora, según el diccionario de la lengua española, campechanosignifica “afable, sencillo, que no muestra interés alguno por las ceremonias y formulismos”, que proviene del mismo gentilicio y que es como se definen a si mismos los oriundos de Campeche.

Además, les gusta hacer mezclas, por lo que en la práctica, y según el diccionario, se puede pedir un plato campechano, compuesto por diversos alimentos, o una bebida campechana, que implica que tendrá la mezcla de distintos licores.

 

El cacao es maya

Para Miguel Güémez, autor del Diccionario breve del español yucateco, el mayismo que más le gusta es cacao.

Cuenta que es una voz de origen maya, que por mucho tiempo se pensó que era náhuatl.

“Gracias a trabajos arqueológicos en distintos lugares de México y Guatemala se encontró el glifo de la palabra cacao. Así muchos expertos tuvieron que aceptar su origen maya”, dice quien es también miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.

Cacao.Además, dice, hace sentido porque esta planta se da en zonas tropicales.

Es su favorita porque, además de sus valores nutricionales y que se le conoce como “el alimento de los dioses”, es una voz que se ha utilizado en casi todos los idiomas del mundo con pocas variaciones fonéticas.

Siguiendo con la comida, el experto nombra al pibil. En México se relaciona inmediatamente con la “cochinita pibil”, un guiso de cerdo. Pero en realidad significa “asar bajo tierra y puede ser cualquier alimento”, dice el académico.

Explica que es una manera prehispánica para preparar alimentos y también para conservarlos, que se sigue usando hasta hoy.

También lo es cenote, que es ahora una palabra mundialmente conocida por todos los turistas que visitan la península de Yucatán, donde abundan estas formaciones.

El nombre viene del maya tz’onot que significa pozo o caverna con agua.

Chacmool, como en distintas partes del mundo se le conoce a la figura de una deidad acostada con las rodillas dobladas y una vasija sobre el vientre, viene del maya “aunque en realidad significa jaguar de garra roja”, explica Güemez. 

Anolar significa disolver algo lentamente en la boca, por ejemplo un dulce o una pastilla. Se diferencia de chupar en que no se usan los dientes.

“En Yucatán es un verbo muy especifico y es una aportación maya al mundo porque es el único verbo y es una de la primeras voces mayas que incorpora el diccionario de la lengua española, hace como 50 años”, cuenta el autor.

“Lengua dulce”

La lengua maya es muy bonita, muy dulce, explica Fidencio Briceño Chel, que también dirige el Centro de capacitación, investigación y difusión humanística de Yucatán.

Dice que la acentuación propia de los yucatecos viene de la maya, que es una lengua tonal.

Chacmol.

“Para nosotros es muy importante el tono y puede cambiar mucho”

Por ejemplo cach significa que algo se rompió y caach que se rompió solo.

“Implica que nadie es culpable. Es algo que los lingüistas llamamos voz medio pasiva. Así sucedió o así lo quiso el destino. No eres culpable, ni tu, ni yo, ni nadie”.

Es propio de la cultura maya buscar que las cosas estén tranquilas, en paz. Está en la lengua y en la cultura.

Línea

Este artículo fue elaborado para la versión digital de Centroamérica Cuenta, un festival literario que se celebra en San José de Costa Rica entre el 13 el 17 de mayo.

Por: Ana Gabriela Rojas

Tomado de: https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-47984755

 

Qué revela el primer gran mapa genómico de los incas

El análisis del material genético de 89 personas, algunas de las cuales vivieron hace 9 mil años, revela nuevas pistas sobre los antiguos habitantes de la región de los Andes.

De los incas tenemos gran evidencia de lo que fue su imponente paso por la Tierra.

Sabemos de su cultura, sus templos y sus valiosos avances en áreas como la agricultura, la arquitectura y la ingeniería.

Sin embargo, sabemos mucho menos de la información genética que corría por su ADN.

Ahora, una nueva investigación que se ha presentado como el primer estudio a gran escala del genoma antiguo de quienes habitaron los Andes, revela valiosas pistas sobre los incas y otras civilizaciones de la región.

El estudio muestra los movimientos, la distribución geográfica y los intercambios culturales de pueblos precolombinos que vivieron hasta hace 9 mil años.
Esqueleto

¿En qué consistió?

 

Un equipo de científicos de 8 países, entre ellos Bolivia, Argentina, Chile y Perú, secuenciaron el material genético de 89 esqueletos de personas que vivieron en la región central de los Andes entre hace 500 y 9 mil años.

El análisis incluyó el genoma de varias civilizaciones que precedieron a los incas y de las que hasta ahora no había información genética, como la tiwanaku en la cuenca de lago Titicaca; la wari, en el centro y sur de Perú; y la moche, en el norte de Perú.

Map

Luego, tomaron esa información genética y la compararon con personas que habitan hoy la región para observar los cambios a través del tiempo y comprender cómo interactuaron los pobladores de diferentes culturas y regiones.

¿Qué encontraron?

El análisis mostró que las poblaciones que vivían en el altiplano eran genéticamente diferentes a quienes vivían en la costa pacífica.

cráneo.

Estas diferencias eran mayormente a nivel de código genético, aunque posiblemente también se podía ver reflejada en el fenotipo, según le explica a BBC Mundo Nathan Nakatsuka, biólogo y genetista del laboratorio David Reich de la Universidad de Harvard y autor principal del estudio.

La comparación con los genes de los habitantes actuales mostró que esas diferencias genéticas han persistido hasta nuestros días y no se destruyó por completo con la llegada de los españoles, según explica Nakatsuka.

El mapa genómico que armaron también muestra que esta estructura genética comenzó a desarrollarse hace unos 5 mil 800 años, seguido de un intercambio genético debido a migraciones entre las regiones del norte y el sur, y entre el altiplano y la costa.

Machu Pichu

Uno de los hallazgos sorprendentes, por ejemplo, fue haber encontrado huellas genéticas de una población de Cusco, en Perú, en un sacrificio de niños en lo que hoy es el sur de Argentina.

“Fue interesante descubrir signos de movilidad de largo alcance durante el período inca”, dijo en un comunicado el profesor Bastien Llamas, del Centro de ADN antiguo de la Universidad Adelaida de Australia y parte del equipo de investigación.

“La arqueología muestra que los incas ocuparon miles de kilómetros desde Ecuador hasta el norte de Chile, razón por la cual cuando llegaron los europeos descubrieron un gran imperio, pero encontramos estrechas relaciones genéticas entre individuos en los extremos del imperio“, dice Llamas.

Más adelante, hace unos 2 mil años, ese intercambio genético se frenó, a pesar de que personas de distintos orígenes vivían como vecinos en metrópolis inca o tiwanaku, que, salvando las distancias, podría ser el equivalente al ambiente cosmopolita que se vive hoy en ciudades como Nueva York.

 

Nuevas preguntas

Estos hallazgos, a su vez, sirven de base para comenzar a responder más preguntas sobre la información genética de las civilizaciones precolombinas.

Nakatsuka menciona, por ejemplo, que el estudio es útil para comenzar a entender mejor qué motivó los movimientos y las migraciones de estas culturas a lo largo del territorio.

También abre la puerta para saber si había una diferencia en la cantidad de hombres y mujeres que se trasladaban de un lugar a otro; o si se puede detectar alguna diferencia genética asociada a cómo estas culturas se dividían en clases sociales.

La investigación también ayuda a nutrir la información genética que se tiene sobre los antiguos habitantes de América, ya que hasta ahora los mapas genómicos más importantes se han hecho principalmente en Eurasia.

 

Tomado de: https://www.eluniversal.com.mx/cultura/patrimonio/que-revela-el-primer-gran-mapa-genomico-de-los-incas

Adventistas crean museo ‘Origines’ en las Galápagos

“Es allí, en la cuna del evolucionismo, que un osado proyecto establece un contrapunto: el Origins – Museum of Nature se inauguró en febrero, con un enfoque creacionista sobre el surgimiento del planeta y sus especies. La Red de Educación Adventista es la principal promotora del emprendimiento.

En el Océano Pacífico, a aproximadamente mil kilómetros de la costa de Ecuador, se encuentra el archipiélago Colón, más conocido como Islas Galápagos. La actividad volcánica de la región dio origen a 58 islas con geografía, fauna y flora peculiares, con especies endémicas como las tortugas gigantes de Galápagos. El archipiélago ganó fama mundial después de la visita del naturalista Charles Darwin, en 1835, a partir de la cual comenzó a desarrollar su teoría sobre la selección natural. Desde entonces, atrae a turistas e investigadores, y es considerada la segunda mayor reserva marina y el principal laboratorio vivo de biología del planeta, y fue declarada Patrimonio Natural de la Humanidad en 1978.

Es allí, en la cuna del evolucionismo, que un osado proyecto establece un contrapunto: el Origins – Museum of Nature se inauguró este sábado, 29 de febrero, con un enfoque creacionista sobre el surgimiento del planeta y sus especies. “Nos dimos cuenta que Galápagos recibe a personas de todo el mundo, interesadas en dos cosas, principalmente: el contacto con la naturaleza exuberante y preservada y un conocimiento más profundo sobre los orígenes. Queremos contribuir presentando la perspectiva de que todo eso tuvo un diseñador”, explica el profesor Edgard Luz, director de la Red de Educación Adventista para ocho países de Sudamérica, principal promotora del emprendimiento.

El predio de 230m2 está ubicado en la vía principal del archipiélago, la avenida Charles Darwin, en Puerto Ayora, en la Isla Santa Cruz. Divide el terreno con el Colegio Adventista Loma Linda y la iglesia central de la ciudad, también inaugurados en la ocasión.

Lo que el visitante verá en Origins

Algunas de las características distintivas del museo son el uso de tecnología, incluso de realidad virtual y aumentada, y colecciones como las de caparazones de tortugas gigantes y minerales de todo el planeta. Su trama fue dividida en ambientes temáticos para que el visitante esté rodeado de experiencias que le enseñarán sobre el mecanismo de la vida y de los elementos en el universo. El visitante también verá curiosidades sobre la biodiversidad de Galápagos. A continuación, otro salón aborda el concepto de la creación, argumentando que todo lo que el visitante vio hasta entonces tuvo origen en un diseñador con un propósito.

Más adelante hay un ambiente dedicado a la sustentabilidad. “Este tema está directamente relacionado al creacionismo, pues creemos que Dios formó el planeta y nos dejó como mayordomos para que cuidemos de él”, explica Luz. Finalizando el tour, el visitante pasa por un salón cuyo tema es el estilo de vida saludable, “porque no sirve de nada cuidar el planeta y no poder disfrutarlo por no cuidar de nosotros mismos”.

El objetivo es que las personas salgan del museo dispuestas a poner en práctica los consejos aprendidos, y que propaguen ese mensaje al regresar a sus países. Con ese potencial de alcance, el Origins ya es considerado como uno de los principales proyectos influenciadores adventistas. “Yo creo firmemente, así como cree la Iglesia, que Dios creó el mundo (…), y tenemos evidencia para probar eso. Y este centro de influencia demostrará eso a todo el planeta”, señala el pastor Ted Wilson, líder mundial de la denominación.

El contrapunto de las teorías

Además del museo, el complejo dispone de apartamentos amueblados para recibir investigadores que quieran desarrollar su trabajo en Galápagos. Según el doctor Marcos Natal, director sudamericano del Geoscience Research Institute y presidente de la Sociedad Creacionista Brasileña, ambos apoyando el proyecto, el objetivo es que el lugar sea un centro de apoyo a la investigación científica. “Tenemos en claro la perspectiva de la fe, pero queremos mostrar que es posible y bastante razonable abordar el creacionismo desde una perspectiva científica”, declara.

Considerando que la comunidad en el archipiélago sobrevive del contexto evolucionista, Natal garantiza que el abordaje del centro no es de confrontación: “Si quisiéramos hacer una confrontación, no nos hubiésemos establecido allí. En Galápagos solo vemos micro evolución; lo que Darwin vio allí, de cierta forma, camina junto con aquello en lo que nosotros, creacionistas, creemos. El punto polémico es la macro evolución, y no hay, allí, base para desarrollar discusiones y argumentos sobre eso. Las investigaciones que el Parque Nacional de Galápagos lleva adelante hoy están puramente relacionadas a la preservación de la naturaleza, recuperación de especies amenazadas, control de especies invasoras, etc. Como científicos, queremos contribuir con estudios de calidad para que el archipiélago continúe siendo ese paraíso que es hoy”.

La inauguración

El sueño de la construcción del centro nació en 2016, durante el primer Encuentro de Fe y Ciencia, que reunió en Galápagos a científicos e investigadores de todo el mundo para dialogar sobre el creacionismo y promoverlo en las instituciones educativas e iglesias adventistas. La inauguración ocurrió durante la tercera edición del evento y contó con la presencia de representantes de varias instituciones y niveles de la Iglesia Adventista que apoyaron y subsidiaron la construcción del centro.

 

Vea algunas fotos de la inauguración:

 

Tomado de:

https://noticias.adventistas.org/es/noticia/ciencia/galapagos-obtiene-nuevo-centro-de-investigacion-centrado-en-los-origenes/

https://www.eluniverso.com/guayaquil/2020/03/02/nota/7763148/origenes-nuevo-museo-interactivo-galapagos

 

 

 

 

 

 

 

 

¡La página web del ICCROM ahora en español!

La página web del ICCROM en español! 

Desde la Fundación ILAM, queremos agradecer el esfuerzo realizado por ICCROM, de abrir la posibilidad de compartir su valiosa experiencia y nuevos proyectos con los y las colegas de América Latina y el Caribe.

 

“Estimados Colegas,

Es un gran placer para el ICCROM anunciarles el lanzamiento de nuestra página web en español. A través de esta, pretendemos prestar mejor apoyo tanto a nuestros Estados Miembros e instituciones colaboradoras, como a la comunidad de conservación en los países hispanohablantes, especialmente en América Latina y el Caribe.

Nuestra intencíon es promover y divulgar ideas, conocimientos e información sobre actividades de conservación a nivel mundial y regional, incluyendo eventos y oportunidades de capacitación, así como publicaciones e instrumentos didácticos sobre temas abordados por los programas del ICCROM. Entre ellos, el nuevo programa del ICCROM para la región de América Latina y el Caribe. Este programa se centrará en estrategias y metodologías para la gestión del riesgo de desastres y promoverá enfoques más sostenibles para la gestión y la planificación del patrimonio.

La web en español será un excelente canal para difundir contenidos e instrumentos significativos e interactuar más, a través de nuestras redes sociales, con los profesionales de la conservación y, por lo tanto, reforzar el impacto de nuestras actividades.

Quisieramos agradecer el inestimable y generoso apoyo del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE), Ministerio de Cultura y Deportes, que ha financiado la traducción al español de nuestra página web.”

Sin más, le invitamos a visitarla: https://www.iccrom.org/es

Saludos cordiales,

Webber Ndoro

Director General

ICCROM (International Centre for the Study of the Preservation and Restoration of Cultural Property)
Via di San Michele, 13
I-00153 Rome, Italy
Tel: +39 06 5855331
Fax: +39 06 58553349
http://www.iccrom.org

Perú: Danza “La Guayabina” de Cajamarca ya es Patrimonio Cultural

El Ministerio de Cultura declaró a la danza “La Guayabina”, oriunda del caserío Santa Rosa, en el distrito y provincia de Celendín, departamento de Cajamarca, como Patrimonio Cultural de la Nación.

 
A través de la resolución viceministerial Nº 237-2019-VMPCIC-MC, publicada en el diario oficial El Peruano, se destaca que “La Guayabina” representa las faenas agrícolas que realizan los pobladores de Santa Rosa, siguiendo la tradición que practicaban en la hacienda y que aún hoy constituye su principal fuente de vida.
 
En esta danza se encuentra presente la simbología de los cultos que realizaban sus ancestros, cuya mitología incluye animales divinizados como la serpiente y el cóndor.
 

 
En el baile intervienen dos comparsas de danzantes que se ubican en dos columnas conformadas por un mínimo de diez participantes que representan a “shingos” (aves silvestres) y buitres.
 
Todos los intérpretes portan un cuerno de vacuno acondicionado como cantimplora para almacenar chicha o aguardiente, así como “maichiles”, que son sonajeros hechos en base a semillas de “shinshiles” que se colocan como escarpines en las pantorrillas de los danzantes. Además de estos dos grupos participan personajes como “el viejo”, “la vieja” y “los toros”.
 
En la actualidad, “La Guayabina” se ejecuta, principalmente, durante la celebración del Corpus Christi, fiesta religiosa que se realiza entre los meses de mayo y junio de cada año y que tiene gran importancia en diferentes distritos y provincias de nuestro país porque en ella confluyen manifestaciones del catolicismo y de la ritualidad local. 
 

 
En la provincia de Celendín, el Corpus Christi tiene una duración de siete días y es una de las principales actividades dentro del calendario anual de festividades.
 
La provincia de Celendín, cuenta con una extensión territorial de 2,641.59 kilómetros cuadrados, y la altitud fluctúa entre los 2,000 y los 3,500 metros sobre el nivel del mar.
 
 
Tomado de: https://andina.pe/agencia/noticia-danza-guayabina-cajamarca-ya-es-patrimonio-cultural-de-nacion-778987.aspx

México: Guachimontones, las increíbles pirámides circulares de Jalisco.

Las pirámides mexicanas atraen cada año a millones de visitantes de todo el mundo, pero, aunque parezca difícil de creer, en México aún existen sitios extraordinarios que han sido ignorados por los turistas. Entre ellos las pirámides de Guachimontones, edificios con una arquitectura nunca antes vista.

Las pirámides de Guachimontones se ubican en el municipio de Teuchitlán, Jalisco, y a diferencia de las pirámides tradicionales, las de Guachimontones son estructuras circulares rodeadas de patios y plataformas que dan testimonio de una civilización ancestral de compleja organización política, económica y ritual.

Se cree que su sociedad era bastante avanzada al menos para la época en la que vivieron, ya que convivieron con los pobladores de Teotihuacán. Ellos fueron precursores del sembrado en chinampas, práctica agrícola en islotes que flotaban en lagos, misma que se replicó años después en Tenochtitlán.

 

La zona fue habitada del año 350 a.C. a 400 d.C. y es considerada un centro ceremonial ya que en lo más alto de las pirámides había altares. También se encontraron tumbas y talleres de obsidiana, así como varios campos de juegos de pelota. De hecho, con 111 metros de largo y 24 de ancho, Guachimontones tiene el campo más grande del país.

Su arquitectura circular no fue obra de un capricho, pues los pisos de la estructura principal coinciden a un calendario exacto de 52 años. Además, en la cima existe un gran orificio donde se ponía un poste para un ritual en el que los sacerdotes se mecían de un lado a otro para simular el vuelo de un pájaro.

Estos edificios cumplían con el objetivo de realizar rituales cíclicos, motor de su comunidad como una ofrenda al dios del viento Ehacátl.

Su estructura cuenta con 4 escalinatas alineadas perfectamente a los 4 puntos cardinales. Al no conocer materiales como la cal o el cemento, para construirlas usaron piedras, tierra y baba de nopal.

Cuesta creerlo, pero este sorprendente hallazgo, no se realizó sino hasta el siglo XX, pues, al ubicarse en el occidente de México, no había llamado la atención de los arqueólogos, hasta que, en los 50’s, se descubrió una tumba cercana, Y hasta 1969 se le puso atención a las pirámides.

Guachimontones es tierra de tradición y misterio que encierra secretos de nuestra identidad. ¡Atrévete a descubrir México!

 

Tomado de: http://mexicoprimeronoticias.com/2020/04/guachimontones-las-increibles-piramides-circulares-de-jalisco/ 

Honduras: Ciudad perdida del Dios Mono muestra tesoros secretos

Una expedición científica localiza una veintena de especies que se consideraban extinguidas y descubre un pez hasta ahora desconocido para la ciencia.

Los bosques húmedos tropicales de la Reserva de la Biosfera del Río Plátano, en la Mosquitia de Honduras, es una de las zonas de mayor diversidad biológica del mundo pero algunos de sus rincones menos accesibles siguen siendo un secreto para la comunidad científica.

Un equipo de investigación liderado por expertos de la organización Conservacion International presentan este mes de junio en el Bulletin of Biological Assesment los resultados del programa de evaluación rápida de uno de estos rincones más desconocidos, la Ciudad del Jaguar, también conocida como la Ciudad perdida del Dios Mono.

La Ciudad perdida del Dios Mono muestra los tesoros secretos de su faunaEl estudio se basa en la expedición llevada a cabo en febrero de 2017, que tenía como objetivo realizar una evaluación rápida de la biodiversidad vegetal presente en el sitio arqueológico Ciudad del Jaguar.

Los bosques húmedos tropicales de la Reserva de la Biosfera del Río Plátano, en la Mosquitia de Honduras, es una de las zonas de mayor diversidad biológica del mundo pero algunos de sus rincones menos accesibles siguen siendo un secreto para la comunidad científica.

Un equipo de investigación liderado por expertos de la organización Conservacion International presentan este mes de junio en el Bulletin of Biological Assesment los resultados del programa de evaluación rápida de uno de estos rincones más desconocidos, la Ciudad del Jaguar, también conocida como la Ciudad perdida del Dios Mono.

El estudio se basa en la expedición llevada a cabo en febrero de 2017, que tenía como objetivo realizar una evaluación rápida de la biodiversidad vegetal presente en el sitio arqueológico Ciudad del Jaguar.

Los expedicionarios realizaron recorridos en los senderos existentes en la zona y ambas riberas del río. Se recolectaron las plantas que presentaban flores y frutos y se identificaron a nivel de especie. Se registran 183 especies, pertenecientes a 68 familias, de estas la que presentaron la mayor diversidad son Araceae, Orchidaceae y Fabaceae.

El resumen que ahora se publica destaca que se registran 14 especies amenazadas según el apéndice II de la CITES y 10 especies en la lista roja de UICN.

Dos especies – la palmera Reinhardtia gracilis y el helecho Adiantum pulverulentum – están categorizadas como Críticamente en Peligro.

Por otra parte, los investigadores documentaron la presencia de seis especies consideradas raras para la zona y 20 especies de distribución restringida en Mesoamérica. Además cuatro especies son indicadoras de bosque primario y siete especies de bosque intervenido. Se están analizando tres nuevos registros para la flora hondureña: Marcgravia nervosa (Marcgraviaceae), Serpocaulon maritimum (Polypodiaceae) y Ardisia wedelii (Primulaceae), relata el informe científico.

Después de la revisión de datos, los expertos reconocen la existencia en la zona estudiada de 58 especies de plantas con importancia económica; como materia prima para la elaboración de textiles, maderables, ornamentales, alimenticias y etnobotánicas.

Además, durante esta expdición se documentaron especies asociadas a los pueblos prehispánicos de Mesoamérica como el cacao (Theobroma cacao) y cacao de monte (Herrania purpurea). “No cabe duda que los monitoreos biológicos son la base para establecer estrategias de conservación así como el descubrimiento de nuevas especies para la ciencia y registros para Honduras”, indica el resumen ejecutivo de esta publicación científica.

La investigación identifico 246 especie de mariposas
La investigación identifico 246 especie de mariposas (Trond Larsen)

Entre los principales hallazgos de los expedicionarios se destaca la observación de 22 especies de anfibios, 35 de reptiles, 198 de aves, 246 especies diferentes de lepidópteros (principalmente mariposas), 183 especies de plantas, 13 especies de peces, 40 especies de pequeños mamíferos (30 de ellos, murciélagos) y 30 especies de otros mamíferos de mayor tamaño.

Cangrejo de rio localizado en la selva de Mosquitia
Cangrejo de rio localizado en la selva de Mosquitia (Trond Larsen)

Publicación científica de referencia:

A Rapid Biological Assessment of Ciudad del Jaguar, Ciudad Blanca, La Mosquitia, Honduras Evaluación Biológica Rápida en Ciudad del Jaguar, Ciudad Blanca, La Mosquitia, Honduras. Editor: Trond H. Larsen. Bulletin of Biological Assesment , 72

 

Tomado de: https://mas-magazine.com/actualidad/ambiente/ciudad-perdida-del-dios-mono-muestra-tesoros-secretos-de-su-fauna/

Argentina: Hallan el primer fósil de pichiciego, el armadillo más pequeño del mundo

Es uno de los animales más misteriosos que habitan en Sudamérica y, por sus esquivos hábitos, muchas de sus características son aún desconocidas. Investigadores del CONICET identificaron restos de 9 millones de años que permitirán entender cómo fue su evolución.

Un grupo de investigadores del CONICET identificó por primera vez restos fósiles de un pichiciego, un armadillo que es considerado el más pequeño del mundo y que habita únicamente en Argentina y otros países del sur de Sudamérica. Es considerado uno de los animales más extraños de la región ya que, por sus esquivos hábitos, muchas de sus características biológicas son aún desconocidas.

La descripción de este inusual mamífero representa el primer registro fósil del género y de la especie y fue publicada recientemente en el Journal of Vertebrate Paleontology, con el nombre de Chlamyphractus dimartinoi. Los restos tienen entre 9 y 10 millones de años de antigüedad y fueron hallados en la provincia de Buenos Aires hace más de 30 años, pero recién en 2019 los paleontólogos lograron determinar a qué animal pertenecían.

Este descubrimiento permitirá conocer cómo fue la evolución de este minúsculo armadillo, cuyos ejemplares actuales miden apenas unos 10 centímetros, pesan menos de 100 gramos y tienen un fascinante caparazón de color rosa que cubre sus pelos blancos. “Haber encontrado este fósil equivale a hallar una aguja en un pajar”, señala el becario doctoral del CONICET en el Centro de Ecología Aplicada del Litoral (CECOAL, CONICET – UNNE), Daniel Barasoain, primer autor del trabajo y responsable del descubrimiento.

Mientras estudiaba materiales vinculados a su tema de tesis —referida a distintos aspectos de los cingulados del Mioceno tardío en Argentina —, el paleontólogo se encontró con fósiles que habían sido hallados en la década del 70 en cercanías de la laguna Chasicó, en la provincia de Buenos Aires, pero que hasta ese entonces no habían podido ser identificados. Formaban parte de la colección del Museo de Ciencias Naturales de Monte Hermoso, creado por Vicente Di Martino, un coleccionista y aficionado que había colectado estos restos.

Ante la sospecha de que se trataba de un pichiciego, Barasoain se contactó con distintos expertos, como la investigadora independiente del Instituto de Medicina y Biología Experimental de Cuyo (IMBECU, CONICET – UNCUYO), Mariella Superina, considerada la principal especialista en este género en Argentina. Fue ella quien ayudó a confirmar que estaban frente al primer registro fósil de este esquivo animal, que pertenece a una subfamilia de cingulados denominada clamiforinos, y del que todavía se desconocen múltiples aspectos vinculados a su hábitat y a su reproducción.

Es que los pichiciegos tienen hábitos similares a los de los topos: son nocturnos y se desplazan por debajo de la tierra. Estas características, sumadas a su pequeño tamaño, hacen que sean muy difíciles de identificar y de avistar en el campo.

Actualmente, se conocen dos especies de pichiciegos: Chlamyphorus truncatus, que sólo habita en Argentina y se encuentra en la región de Cuyo, y Calyptophractus retusus, que tiene un tamaño ligeramente mayor y se encuentra las provincias del NOA, en Bolivia y en Paraguay. Por sus características, el fósil hallado es considerado una especie distinta y fue nombrado Chlamyphractus dimartinoi, en homenaje al coleccionista que lo halló.

“Este descubrimiento nos permite empezar a conocer a estos animales tan raros con mayor profundidad. A partir de ahora, vamos a poder ver cómo ha sido su historia evolutiva, que es muy curiosa ya que está totalmente presionada por sus hábitos subterráneos. Eso ha condicionado una serie de morfologías y estructuras muy derivadas que son únicas en el mundo”, indica Barasoain.

Los Pichiciegos, una historia sobre la guerra de Malvinas

En el año 1983, el escritor argentino Rodolfo Fowgill publicó un libro titulado “Los pichiciegos” en el que relata la historia de un grupo de soldados que sobrevivía en trincheras subterráneas durante la guerra de Malvinas. En la obra, uno de los personajes creados por el autor describe así a este curioso animal:

“¡Qué hambre! ¡Qué hambre! –dijo uno. -¡Con qué ganas me comería un pichiciego! –dijo el santiagueño. Y a todos les produjo risa porque nadie sabía que era un pichiciego. -¿Qué…? ¿Nunca comieron un pichiciego? –averiguaba el santiagueño. Allí –preguntaba a todos-, ¿no comen pichiciegos? Había porteños, formoseños, bahienses, sanjuaninos: nadie había oído hablar del pichiciego. El santiagueño les contó: -El pichi es un bicho que vive debajo de la tierra. Hace cuevas. Tiene cáscara dura –una caparazón- y no ve. Anda de noche. Vos lo agarras, lo das vuelta, y nunca sabe enderezarse, se queda pataleando panza arriba. ¡Es rico, más rico que la vizcacha!”.

Aunque es desconocido en muchas partes del país, el pichiciego tiene una ley provincial que lo declaró Monumento Natural en Mendoza, junto con otras especies endémicas. “Es un animal tan peculiar y carismático que debería ser reivindicado y conservado a nivel nacional, porque supone todo un símbolo para el país”, considera el becario del CONICET que descubrió el primer fósil, Daniel Barasoain, quien es oriundo de España y hace dos años se instaló en Argentina para realizar su doctorado, motivado por la riqueza paleontológica de estas tierras.

 

Por Cecilia Fernández Castañón. CCT CONICET Nordeste.

Acerca de investigación:

Daniel Barasoain. Becario doctoral. CECOAL

Rodrigo Tomassini. Investigador adjunto. Instituto Geológico del Sur (INGEOSUR, CONICET – UNS)

Alfredo Zurita. Investigador independiente. CECOAL.

Claudia Montalvo. Universidad Nacional de La Pampa.

Mariella Superina. Investigadora independiente. Instituto de Medicina y Biología Experimental de Cuyo (IMBECU, CONICET – UNCUYO)

 

Tomado de: https://nordeste.conicet.gov.ar/hallan-el-primer-fosil-de-pichiciego-el-armadillo-mas-pequeno-del-mundo/