Estadísticas Talleres ILAM

Estadísticas de los Talleres ILAM

 

arbol talleres-02.png

Tomando en cuenta que la gran mayoría de las instituciones patrimoniales de la región, no cuenta con personal profesional especializado, y que las labores cotidianas están en manos de un personal no-especializado pero con un gran compromiso, la necesidad de capacitación y actualización deben tener prioridad. 

Por ello, esta capacitación -concebida como una estrategia en la defensa del patrimonio cultural y natural-, se ha venido ofreciendo desde el 2013, dándole prioridad a la calidad y diversidad temática, a un costo accesible, que permite a las instituciones patrimoniales solventar en parte, su necesidad de actualización permanente de sus trabajadores.

 

 

 

¿Quiénes participaron de nuestros Talleres virtuales?

Durante 13 años de Talleres ILAM, gran cantidad de funcionarios y sus instituciones se vieron beneficiados con conocimiento e intercambio propiciado en nuestra Aula Virtual:

 

Talleres-Total Participantes.jpg

 

Total-Instituciones3.jpg

 

(*) Listado de instituciones que recibieron capacitación

Durante estos años, 555 instituciones patrimoniales, principalmente de América Latina y el Caribe, y también de España, inscribieron a uno o más miembros de su personal para participar en los Taller ILAM.

Lamentablemente, en nuestra región, la mayoría de las instituciones patrimoniales no están dispuestas a invertir en la capacitación de su personal, y varios de los participantes asumieron con sus propios medios, su capacitación. Muchas de las instituciones museológicas o patrimoniales en su amplio sentido (los museos, sitios arqueológicos, parques naturales, entre otros) y principalmente las instituciones de los que ellos dependen, conciben la capacitación del personal, como un gasto y no como una inversión. Desgraciadamente, lo que raramente se mide es cuánto cuesta la falta de capacitación / actualización del personal a cargo de nuestro patrimonio cultural y natural.

Nos alienta, sin embargo, el poder dar constancias de aquellas instituciones que conciben la capacitación como una necesidad permanente. En el listado de instituciones que presentamos a continuación, en su mayoría se inscribió una persona por Taller, a veces 2 ó más, y en varios casos, participaron varios miembros de una institución llevando diversos talleres con temáticas específicas. Alrededor del 25% de instituciones participaron con profesionales en diversos talleres. Esta tendencia se ha ido incrementando, lo cual demuestra la utilidad práctica de la capacitación para la institución.

Si bien la mayoría de museos son públicos, es alta la proporción de museos privados, mixtos o autónomos (dependiente de universidades, la Iglesia, ONGs, entre otros). Las instituciones participantes no sólo se encuentran en la capital, sino que la mayoría se ubican en diversas provincias o estados, y en localidades alejadas de los centros de formación.

Para hacer posible el acceso a esta capacitación virtual, a la mayor cantidad de participantes (un total de 1.284 profesionales y técnicos participaron de nuestros Talleres), desde la Fundación ILAM subsidiamos el %50 del costo de los talleres, pero a pesar de esto, muchas veces los participantes se ven limitados más por una cuestión económica que por limitaciones de acceso a Internet. 

 

 ¿Porqué se crean los Talleres ILAM virtuales?

A lo largo de América Latina y el Caribe, las instituciones salvaguardas del patrimonio enfrentan una serie de problemas de tipo estructural, institucional y político-económico que afectan sus labores de preservación, comunicación e investigación del patrimonio. Si bien muchos de los problemas se originan en causas externas a las instituciones, es lo cierto que otros tantos se generan en situaciones internas que además van a afectar el cómo se enfrentan y solucionan los problemas surgidos “afuera”.

Como dos de los problemas internos más comunes se puede mencionar:

    1. La carencia de un conocimiento teórico y práctico del campo de la museología que permita a los miembros del personal orientar su quehacer técnico-administrativo y otros que afectan el desarrollo de dichas instituciones patrimoniales. Más allá de la museología, otros temas tradicionalmente “descuidados” lo son por ejemplo: la planificación estratégica, la imagen institucional, la difusión por medio de las TICs, los nuevos sistemas de registro y catalogación, y la comercialización de productos turísticos, entre otros.
    1. Las instituciones museológicas o patrimoniales en su amplio sentido (los museos, sitios arqueológicos, parques naturales, entre otros) y principalmente las instituciones de los que ellos dependen, conciben la capacitación del personal, como un gasto y no como una inversión. Desgraciadamente, lo que raramente se mide es cuanto cuesta la falta de capacitación / actualización del personal a cargo de nuestro patrimonio cultural y natural.

El problema radica, en que en nuestra región, si tomando en cuenta que la gran mayoría de las instituciones patrimoniales, no cuenta con personal profesional especializado, y que las labores cotidianas están en manos de un personal no-especializado pero con una gran mística y compromiso, la necesidad de capacitación y actualización deberían tener prioridad.

A estas limitantes, debemos sumar una serie de situaciones, los llamados “nuevos escenarios” que, si bien no son todos necesariamente problemáticos en sí mismos, sí resultan en un cambio de actuación para las acciones del museo.

Algunos de ellas son:

–  Contracción del Estado y reducción de los presupuestos para el sector Cultura

–  Integración del aspecto cultural y ambiental en proyectos de desarrollo local

–  Desarrollo vertiginoso de las Tecnologías de Información y de Comunicación (TIC)

–  Importancia cada vez mayor de temas como mercadeo y publicidad para un museo

–  Aumento en la demanda del turismo cultural y ambiental

Situados en estos nuevos escenarios, las instituciones museológicas / patrimoniales y sus trabajadores se enfrentan con nuevas situaciones de entorno, que muchas veces se convierten en retos a los que no pueden dar respuesta en forma satisfactoria, ya que demandan de ellos un cambio de actitud hacia la forma tradicional de investigar, preservar y comunicar el patrimonio cultural y natural. Ello se traduce en la necesidad, por un lado, de adquirir conocimientos y habilidades en áreas quizás hasta ahora no “propias” de la práctica museal cotidiana, y por el otro, de reforzar las nociones de las áreas más “tradicionales”. Y hacer esto de una forma seria, efectiva y rápida.

Es ante esta situación que el Instituto Latinoamericano de Museos (ILAM) decidió crear la oferta de capacitación Talleres-ILAM en sus  modalidades virtual y presencial, partiendo del interés de propiciar en las instituciones museológicas, el desarrollo de una museología acorde a nuestra realidad latinoamericana, tratando de aportar soluciones por medio de una capacitación práctica.

Esta propuesta educativa se enmarca dentro del proceso de educación continua, donde el conocimiento teórico y práctico relacionado con el trabajo del museo, se renueva y se adapta a las nuevas exigencias de las condiciones del entorno de la institución, lo que permite mejorar la relevancia social del museo y su sostenibilidad.

 

S.O.S: Falsas el 65% de las piezas argueológicas para subastar en París

falsa.JPGEl INAH determinó que de las 46 piezas publicadas como procedentes de México, 30 son apócrifas. Con relación a las piezas presumiblemente arqueológicas que las sociedades Joron Derem y Binoche et Giquello anuncian para subastarlas los días 10 y 18 de junio en París, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) informa: 

 

falsa.JPG

Con relación a las piezas presumiblemente arqueológicas que las sociedades Joron Derem y Binoche et Giquello anuncian para subastarlas los días 10 y 18 de junio en París, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) informa:

1.    Que de las 46 piezas anunciadas como procedentes de México, de las cuales la Sociedad Joron Derem pretende subastar 7, el 10 de junio, y la Sociedad Binoche et Giquello 39 el día 18, el 65 por ciento son falsas.

Lo anterior fue determinado por expertos del INAH a partir de un dictamen en materia de arqueología efectuado mediante la revisión de imágenes del catálogo de la subasta. Las conclusiones establecen que se trata de producciones recientes que intentan recrear estilos mesoamericanos.

De acuerdo con el dictamen, del lote de 7 piezas de la Sociedad Joron Derem, 6 son apócrifas. En tanto que del lote de 39 piezas de la Sociedad Binoche et Giquello, 24 también son falsas, es decir, que no fueron creadas por culturas prehispánicas. Son piezas artesanales de producción reciente cuyos acabados evidencian el empleo de herramientas modernas para su fabricación, entre éstas se encuentran varias esculturas antropomorfas y zoomorfas elaboradas en roca y en barro, así como máscaras y elementos arquitectónicos hechos con piedra.

Se determinó que del lote de 7 piezas sólo un vaso de estilo maya es un bien arqueológico. Mientras que del lote de 39 piezas, 15 son bienes culturales y por lo tanto forman parte del patrimonio de la Nación, que es inalienable e imprescriptible de acuerdo con la Ley Federal de Monumentos Arqueológicos, Artísticos e Históricos y su Reglamento vigente. Frente a esta situación, el INAH presentó la denuncia correspondiente ante la Procuraduría General de la República y la Interpol.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia trabaja de manera permanente a efecto de implementar todas las acciones legales y diplomáticas para evitar el tráfico de bienes culturales y proteger el patrimonio de la Nación.

 

Tomado de: http://www.inah.gob.mx/boletin/278-comunicados/7648-falsas-el-65-de-las-piezas-arqueologicas-anunciadas-para-subastas-en-paris-inah%20target=

Se inaugura el primer museo arqueológico de la región amazónica

macco.JPG

En el malecón de la ciudad de El Coca (Napo), el ministro de Cultura y Patrimonio del Ecuador, inauguró oficialmente el nuevo Museo Arqueológico Centro Cultural de Coca (MACCO), el primero en esta especialidad en la región amazónica. Mencionó que los museos sirven para vivir la ancestralidad en la cotidianidad. “Vivimos día a día nuestro patrimonio, que no solo son iglesias antiguas sino nuestra música, nuestra gastronomía, nuestra identidad” afirmó Long.

macco.JPGAl inaugurar el museo, el Ministro Long destacó el tesón y los esfuerzos realizados por sus moradores y autoridades, con el fin de llevar a cabo esta hermosa obra que, “representa el corazón de la memoria histórica de El Coca”.

El titular de Cultura mencionó que los museos sirven para vivir la ancestralidad en la cotidianidad. “Vivimos día a día nuestro patrimonio, que no solo son iglesias antiguas sino nuestra música, nuestra gastronomía, nuestra identidad” afirmó Long.

Destacó que, con el Ministerio de Educación se impulsa un modelo de gestión integral para que los alumnos de escuelas y colegios vayan a los museos. “Esto debe convertirse en un ejercicio lúdico que trasmita experiencias a nuestra juventud, para que después en las aulas aborden tareas de investigación que permitan un conocimiento cabal de nuestro patrimonio”.

Afirmó que es clave seguir trabajando con el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC) para recuperar piezas arqueológicas y frenar el tráfico ilícito de bienes patrimoniales. “En tan solo dos años recuperamos 10 mil piezas que se hallaban en otros lugares, un logro que jamás realizó ningún Gobierno”.

Para finalizar informó a los asistente que se compromete a aplicar las políticas culturales e interculturales que indica la Constitución, señalando que Ecuador es un país plurinacional. “El ministerio juega un rol fundamental sobre la redefinición del patrimonio a través de la memoria social, donde radica el origen de nuestras raíces. El patrimonio va más allá de mostrar una pieza en una vitrina, debemos estar convencidos que eso forma parte de nosotros”.

Al respecto, Anita Rivas, alcaldesa de El Coca agradeció al Ministro Long por rescatar 12 piezas para el museo arqueológico que permite difundir la cultura del pueblo de Los Omaguas. Además reitero que el MACCO es el camino para el conocimiento.

De su lado, Byron Ruiz, gerente regional del Banco del Estado, dijo que se suma a la idea del Ministro de Cultura, sobre que la funcionalidad del MACCO integre a la población estudiantil para que protejan el tesoro arqueológico y valoren las culturas ancestrales.

Al acto asistieron la Alcaldesa de El Coca, Anita Rivas; el gerente regional del Banco del Estado, Byron Ruiz; el Coordinador Zonal 2 del Ministerio de Educación, Fernando Yánez; la Gobernadora de Orellana, Mónica Guevara, invitados especies y medios de comunicación locales y nacionales.

MACCO, el testimonio vigente del pueblo de Los Omaguas

El Museo Arqueológico Centro Cultural de Orellana comprende de una biblioteca que guarda un fondo especializado en etnografía y antropología con más de 2 mil publicaciones. Asimismo, cuenta con 80 mil documentos históricos digitalizados, entre ellos destacan crónicas, acuerdos y actas de la provincia de Orellana.

En su área también guarda una cafetería y un auditorio con capacidad para 200 personas en el que se realizan conciertos, obras de teatro y danza, este lugar conecta con el museo que exhibe 300 objetos cerámicos, una urna funeraria y utensilios pertenecientes a la cultura de Los Omaguas, que corresponden a la Fase Napo (1188-1480 d. C).

El MACCO es una gran experiencia a orillas del Río Napo. Está abierto al público de martes a domingo de 10:00 a 18:00, ubicado en la segunda fase del Malecón de El Coca.

 

Tomado de: http://www.eltiempo.com.ec/noticias-cuenca/161382-se-inaugura-el-primer-museo-arqueola-gico-de-la-regia-n-amaza-nica/

Elaboran manual de paleografía de los siglos XVI, XVII Y XVIII

paleo2.JPG

El documento servirá a las nuevas generaciones para conocer la metodología que les permitirá leer y transcribir textos antiguos. El manual, a cargo de la maestra Isabel González Sánchez, lleva 60 por ciento de avance y será el primero que publique el INAH en la materia.

paleo2.JPGEs fundamental que las nuevas generaciones conozcan la paleografía (técnica para leer y transcribir textos antiguos) para que realicen investigaciones de primera mano, basadas en los numerosos archivos existentes en el país, afirmó Isabel González Sánchez, investigadora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), quien trabaja en la elaboración de un manual en la materia.

La paleografía es una técnica que requiere de práctica, y antes de intentar leer un manuscrito se debe dibujar para identificar las letras y poco a poco empezar a descifrar lo escrito.

La experta de la Dirección de Estudios Históricos (DEH) refirió que para aprender paleografía se requiere de paciencia, porque muchas veces, cuando una persona se acerca por primera vez a los documentos del siglo XVII y anteriores, no reconoce el tipo de letra y arguye que el texto está al revés porque se le dificulta comprender, de ahí la importancia del libro que elabora.

El manual, que lleva 60 por ciento de avance, será el primero que publique el INAH sobre paleografía, y contendrá la metodología para leer y transcribir escritos de los siglos XVI, XVII y XVIII, época en la cual se ha especializado Isabel González Sánchez, quien recientemente fue reconocida por la institución por sus 55 años de trabajo.

El volumen describirá las dos formas de transcribir un texto antiguo: la forma literal, es decir, pasarlo tal como está escrito, sin omitir ni cambiar nada, y la moderna, a la cual se le agregan signos de puntuación y se usa generalmente para publicar documentos.

De acuerdo con la especialista, antes de empezar con la lectura y transcripción de un texto antiguo, se debe tomar en cuenta una serie de factores, entre ellos numerar progresivamente cada renglón que contiene la hoja u hojas del manuscrito e identificar sus elementos.

En los textos del pasado se acostumbraba colocar líneas diagonales o la rúbrica del escribano en el espacio en blanco, ubicado en el margen superior de la hoja, con lo cual se indicaba que en ese sitio no se debía escribir nada. En el margen izquierdo aparecía el calderón (cuyo símbolo es ?), a fin de señalar dónde iniciaba el renglón para hacer la transcripción correspondiente, porque en ocasiones las hojas estaban muy llenas.

En el margen superior izquierdo se aprecia el brevete, pequeño resumen de dos a cinco renglones que explica de qué trata el tema o en su caso todo el expediente, pero sólo aparece al inicio del documento.

Durante los siglos XVI, XVII y XVIII, en paleografía no se usaban los dos puntos, sino una línea que llena todo el espacio que sobra del renglón, y eso indicaba dos puntos y aparte. Al final de la hoja, si quedaba espacio, se colocaba una S, una línea y otra S para referirse a la terminación del texto de esa foja y que no se debía agregar nada más. Todos estos datos se deben tomar en cuenta al momento de la transcripción, puntualizó la historiadora.

Dicha traslación se debe hacer tal como está el documento original, reiteró; sin embargo, para una versión moderna se permite agregar puntuación, signos de interrogación y admiración, así como sangría, pero en ninguno de los dos casos se deben cambiar los nombres de los pueblos, ni los nombres propios ni de las plantas medicinales.

La caligrafía

Isabel González señaló que la caligrafía se modificó al paso de las centurias. En el siglo XVI se utilizaba la letra cortesana, muy redonda y fácil de leer, pero su dificultad residía en las abreviaturas. En el mismo siglo surgió la procesal, que no es fácil de entender; a pesar de tener un tamaño grande, se extiende mucho hacia la derecha con abreviaturas complejas.

En el siglo XVII se usó la escritura procesal encadenada, que parece un hilo que va unido y es difícil de leer. En el siglo XVIII surgió la humanística, muy sencilla de comprender, pero lo arduo siguieron siendo las abreviaturas de la despedida.

Hace un par de meses, la maestra Isabel González Sánchez impartió el 6° Curso de Paleografía, siglos XVI, XVII y XVIII, en la Dirección de Estudios Históricos del INAH, en la que los participantes conocieron la forma de realizar transcripciones literales y modernizadas de textos, como “Las formas de tratar las enfermedades a través de la astrología en la Nueva España del siglo XVII”; “Pago de limosnas para misas para aplicar por las benditas ánimas del purgatorio”, Colegio San Fernando de México, 1765, y “Las obligaciones de dos poblados para respetar tierras señaladas para la siembra de maíz”, así como de correspondencias.

La experta también elabora un glosario de términos antiguos que hoy están en desuso, del cual ya tiene 600 hojas.

A lo largo de más de cinco décadas de trabajo en el INAH, la maestra Isabel González ha publicado las investigaciones: Haciendas y ranchos de Tlaxcala en 1712; Los trabajadores alquilados de Tlaxcala para las haciendas foráneas. Siglo XVIII y Haciendas, tumultos y trabajadores en las haciendas de Puebla-Tlaxcala, 1778-1798, entre otros.

Tomado de: http://www.inah.gob.mx/boletin/1-acervo/7613-elaboran-manual-de-paleografia-de-los-siglos-xvi-xvii-y-xviii

 

Patrimonio cultural en Perú corre riesgo por proyecto hidroeléctrico

proy-hidro.JPG

A 120 kilómetros de la ciudad de Cusco, Perú, y a una hora de distancia en tren de las ruinas de Machu Picchu, se encuentra el valle de Vilcanota, una zona altamente atractiva para los turistas, pero que las autoridades peruanas parecen haber dejado en el olvido.

proy-hidro.JPGA 120 kilómetros de la ciudad de Cusco, Perú, y a una hora de distancia en tren de las ruinas de Machu Picchu, se encuentra el valle de Vilcanota, una zona altamente atractiva para los turistas, pero que las autoridades peruanas parecen haber dejado en el olvido.

Ubicado en el distrito de Santa Teresa, el valle se extiende junto al río Urubamba (Vilcanota), también conocido como el “río sagrado de los Incas”. Sin embargo, su caudal se encuentra amenazado por un proyecto hidroeléctrico denominado “Santa Teresa II”.

A pesar de que la mayor parte de sus pobladores no están de acuerdo con la obra, el gobierno del presidente Ollanta Humala ha dado luz verde al proyecto. En 2012, el Ministerio de Energía y Minas (MEM) le otorgó a la empresa Luz del Sur (LDS), una de las principales distribuidoras eléctricas en Perú y filial de la estadounidense Sempra Energy, una concesión temporal para hacer los estudios de impacto ambiental (EIA) y de ingeniería requeridos para dicho proyecto.

El proyecto implicaría una inversión de casi US$500 millones, y propone desviar las aguas del río Vilcanota por un túnel de 14 kilómetros de extensión, con el objetivo de que el agua finalmente caiga en la cuenca del río Vilcabamba y mueva las turbinas hidroenergéticas. De esta manera, Santa Teresa II podría generar hasta 280 megavatios (MW).

Santa Teresa II, el posible final del río Vilcanota

En el valle de Vilcanota, declarado como zona de amortiguamiento de Machu Picchu, habitan alrededor de 2,000 familias divididas en 14 poblados. El área cuenta con un microclima único que les permite producir desde quinoa y café hasta flores y frutas.

PanAm Post conversó con Tatiana Santillán, activista por la preservación del medio ambiente y presidente de la población de Quellomayo, quien explicó las fatales consecuencias que tendría el proyecto en la zona, y cómo aquellos que deberían representarlos en la política de su país han decidido ignorarlos.

De acuerdo con Santillán, Luz del Sur llegó de manera imprevista, con una autorización del Gobierno, y nunca informó a los pobladores del sector sobre el proyecto. “Nosotros nos enteramos por pura casualidad. Nos dijeron que querían hablar con algunas personas [que eran] dueños de ciertos terrenos. No hubo ninguna información de ese proyecto, y solo tuvimos 24 horas para presentar una oposición, porque estaban a punto de obtener la concesión. Así empezó toda esta pesadilla”, sostiene.

Menciona que la comunidad de la cuenca de Vilcanota sabe que la inversión privada es necesaria, y están de acuerdo con iniciativas que ayuden al desarrollo de la zona, pero que deberían ser “inteligentes, sostenibles y responsables”. Argumenta que el Gobierno “está haciendo las cosas a punta de caballazos“, y que el proyecto de LDS no solo acabaría con el valle, sino también perjudicaría a 90% de sus pobladores, que sobreviven gracias a la agricultura.

“Para realizar el túnel, Luz del Sur tendría que secar entre 20 y 22 kilómetros del río. No hay que ser expertos en el tema para saber que si se seca este río, cambiará toda la geografía de este valle,” dijo Santillán.

La dirigente comentó que “Santa Teresa I”, central hidroeléctrica construida por Luz del Sur desde el 2010 en Cusco, ha causado grandes daños debido a varios errores por parte de la empresa. “A esos pobladores ya se les han secado cuatro manantiales. Por la excavación que hicieron para el túnel, [LDS] ha causado daños irreversibles a la roca. Lo que hicieron es filtrar el agua que la gente utilizaba por este túnel, y ahora los dejaron sin agua. Eso nos va a pasar a nosotros también”.

Santillán señaló que al ser una zona de influencia directa sobre Machu Picchu, la ley peruana prohíbe todo tipo de excavaciones, deforestación, o procedimientos que pudiesen afectar el medio ambiente que rodea a las ruinas, consideradas como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco. Por tanto, los pobladores no entienden cómo es que el Gobierno ha otorgado a LDS las licencias para dichos proyectos.

“El Gobierno dice que Perú está pasando por una crisis de energía. Hablamos con una empresa que quiere hacer las cosas correctamente y no la aceptaron, y ahora nos quieren implantar a Luz del Sur sí o sí. Nosotros no lo vamos a permitir”.

Acercamientos fallidos

Entre 2010 y 2012, antes de la llegada de LDS al valle, los pobladores se encontraban en diálogos con Andean Hydro, una empresa que tenía un proyecto hidroeléctrico —según ellos— más viable, que no solamente ayudaría a preservar la zona, sino que además abriría puestos de trabajo en la comunidad.

Cuando LDS llegó con la autorización para el estudio de impacto ambiental en 2012, los líderes comunitarios de Vilcanota buscaron un acercamiento con la empresa, pero no se dio. Luego, en diciembre del 2014, LDS convocó a los pobladores a una reunión informativa.

“El día de la reunión, LDS puso una fila de militares en la puerta y solo permitieron entrar a quienes ellos quisieron. Al resto nos dejaron afuera”, sostuvo Santillán.

Esta información fue confirmada a PanAm Post por Scott Paton, turista canadiense quien estuvo en la zona en esa fecha y presenció el hecho. Según Paton, cuando los militares negaron a los pobladores entrar a la reunión, los representantes de la empresa y del Gobierno cambiaron el encuentro a otro pueblo.

Sostuvo que medios de comunicación locales acusaron a los pobladores de haber causado disturbios en contra de los representantes gubernamentales y de LDS que acudieron a Santa Teresa. “Parecía que estaban tratando de convencer al público de algo que no pasó, era como un mensaje predeterminado por las autoridades. Luego los pobladores de Santa Teresa trataron de hablar con los medios, pero fueron ignorados”, aseguró.

Posteriormente, Paton inició una campaña en redes sociales para informar a organizaciones internacionales sobre el tema, pero no tuvo mucho éxito.

¿Y el Gobierno?

Siguiendo con el procedimiento establecido en la Ley de Concesiones Eléctricas de Perú, los pobladores de Santa Teresa han enviado más de diez documentos de oposición a distintos organismos gubernamentales, tales como el Ministerio de Energía y Minas (Minem), la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), y hasta la Presidencia de la República, pero no han recibido respuestas.

La única ocasión en que recibieron una respuesta fue en septiembre de 2012, cuando enviaron la primera oposición al Minem. “El Gobierno normalmente cobra para aceptar las oposiciones de las empresas, pero para las poblaciones debe ser sin costo. A nosotros el Ministerio nos dijo que teníamos que pagar alrededor de US$270,000 en diez días para que pudieran dar trámite a nuestra oposición”.

“Hemos enviado nuevas oposiciones, documentación, explicando que no tenemos que pagar esto, pero hasta ahora no hemos recibido respuestas del Gobierno central. El presidente Humala no menciona el proyecto de LDS en la cuenca de Vilcanota porque piensa que son conflictos pequeños, y deja el tema ahí, mientras a nosotros nos acusan de ser terroristas”.

Actualmente, Santillán y otros dirigentes del sector están siendo denunciados legalmente por LDS en la Fiscalía de Prevención del Delito de Cusco. “Nos acusan de ser terroristas, de ser violentos, y hasta de homicidio, pero no es verdad. Lo están haciendo para asustarnos, pero no lo lograrán”.

Desde diciembre pasado, no han habido acercamientos entre Luz del Sur y los pobladores del valle. Santillán sostuvo que además han intentado comunicarse con Sempra Energy, ubicada en San Diego, Estados Unidos, y dueña del 80% de las acciones de LDS, pero tampoco han recibido respuesta.

PanAm Post intentó comunicarse con representantes de Luz del Sur, pero no obtuvo respuesta.

Por: Rebeca Morales

Tomado de: http://es.panampost.com/rebeca-morla/2015/05/13/patrimonio-cultural-en-peru-corre-riesgo-por-proyecto-hidroelectrico/

Un plan local para salvar el patrimonio natural de la humanidad

flamencos.JPG

Las dimensiones del problema que supone el cambio climático pueden llevar al fatalismo. Nada de lo que una persona, o incluso un pequeño Estado, haga a título individual servirá para detener el desastre. Evitar la parálisis que produce ese fatalismo es uno de los motivos por los que…

 

flamencos.JPGLas dimensiones del problema que supone el cambio climático pueden llevar al fatalismo. Nada de lo que una persona, o incluso un pequeño Estado, haga a título individual servirá para detener el desastre. Evitar la parálisis que produce ese fatalismo es uno de los motivos por los que un grupo internacional de investigadores ha publicado un artículo en la revista Science en el que se avisa del peligro inminente al que se enfrentan muchos espacios naturales que son Patrimonio de la Humanidad. En él se recalca la posibilidad de actuar a nivel local sin necesidad de inversiones inabarcables para frenar los daños del cambio global.

Los lugares que sirven de ejemplo a los autores son la Selva Amazónica, la Gran Barrera de coral en Australia y Doñana en España. En el último caso, según explica Andrew Green, investigador en la Estación Biológica de Doñana (CSIC), la entrada de nutrientes en el parque por el uso de abonos y aguas residuales combinada con el impacto de la extracción de agua subterránea sobre los aportes de agua son una amenaza para el parque. “En Doñana sabemos que desde 2001 hay una nueva especie de helecho, que es una señal de eutrofización [el enriquecimiento de nutrientes de un sistema], que se explica porque la cantidad de fósforo y fosfato se ha incrementado mucho durante los últimos años”, señala Green. Estas plantas flotantes perjudican a la biodiversidad, poniendo en peligro plantas y animales que vivían en el humedal.

El incremento de la temperatura asociado al cambio climático favorece la expansión de estos helechos y de algunas algas tóxicas, pero aunque puede ser difícil reducir la temperatura media del planeta, hay acciones a nivel local con un gran impacto potencial. Los datos obtenidos por todo el mundo muestran que una reducción de las concentraciones de nutrientes de un tercio puede compensar el efecto del incremento de un grado sobre el riesgo de proliferación de las algas tóxicas.

El dinero no es el factor decisivo

En el cuidado de los entornos naturales el dinero es importante, pero no siempre es el factor decisivo. Los autores del artículo que hoy se publica en Science contraponen dos ejemplos de esta circunstancia. En Brasil “una combinación de intervenciones políticas y acuerdos voluntarios ha ralentizado la deforestación de la Amazonía a un cuarto de su ritmo histórico”, explica Daniel Nepstad, director ejecutivo del Earth Innovation Institute. Ahora, el esfuerzo en ese país se centrará en afianzar ese éxito incrementando el trabajo para reducir la tala y limitar los incendios.
En el otro extremo se presenta la Gran Barrera de Coral de Australia, un país con más recursos económicos que Brasil, pero que, según los investigadores, no está tomando las medidas necesarias para asegurar la conservación de este entorno natural. “Es un desastre que se está produciendo poco a poco. La barrera de coral necesita que se reduzca la contaminación de los vertidos agrícolas y el dragado de puertos, menos emisiones de CO2 de los combustibles fósiles y menos presión sobre la pesca. Irónicamente, Australia sigue planificando la explotación de nuevas minas de carbón y la expansión de puertos de carbón, frente al esfuerzo global para caminar hacia la energía renovable”, apunta Terry Hughes, coautor del artículo.

Green reconoce que los datos que sugieren que este tipo de actuaciones podrían ser útiles en Doñana proceden de investigaciones en otros lugares del planeta. “Falta investigación para saber los costes y cuántas medidas hay que tomar en Doñana, también porque ha habido recortes para hacer seguimientos”, afirma Green. “Se ha dejado de financiar cualquier tipo de seguimiento que no sea de aves, y sería necesario seguir financiando al menos los seguimientos de la situación del agua”, añade. Con este objetivo, la Junta de Andalucía proporcionaba 300.000 euros anuales que se suprimieron.

La Unesco, que incluyó Doñana en su lista de lugares patrimonio de todos los humanos, considera también que el riesgo de deterioro del paraje es elevado. “Las medidas necesarias para paliar estos problemas no son necesariamente caras”, asegura Marten Scheffer, presidente del Departamento de Ecología Acuática y Gestión de la Calidad del Agua de la Universidad de Wageningen, Holanda. “Es más fácil en países ricos que en países pobres, pero tenemos ejemplos como Brasil, que no es uno de los países más ricos y ha logrado éxitos frente a la deforestación en la Amazonía”, añade.

Scheffer también comenta la necesidad de valorar los costes de mantener estos ecosistemas dentro de unos límites de seguridad ecológica razonables y ponerlos frente a las ganancias de actividades económicas que los pueden deteriorar. En el caso de la Gran Barrera de Coral de Australia, el país debería tener en cuenta las consecuencias de dañar la reputación de un entorno que genera 6.000 millones de euros en turismo.

En la Amazonía, se debería valorar además las funciones de este inmenso pulmón como sumidero de dióxido de carbono. Esta misma semana, un artículo en la revista Nature, afirmaba que la cantidad de CO2 devorada por la selva es la mitad que en los 90 y ahora, por primera vez, es menor que las emisiones de los países latinoamericanos.

Por: Daniel Mediavilla

Tomado de: http://elpais.com/elpais/2015/03/18/ciencia/1426697641_252165.html

La Trochita, 70 años a todo vapor por la Patagonia

trochita.JPG

El 25 de Mayo de 1945 La Trochita llegó a la ciudad de Esquel. Fue en ese año cuando la primera locomotora y sus vagones tomaron vida para rodar y rodar. La señal sonora de la locomotora es el inicio de un viaje al pasado de Esquel, rieles, vagones y una nube de vapor que evocan a esos viejos sueños guardados en la memoria que se repiten como experiencias memorables.

trochita.JPGEl 25 de Mayo de 1945 La Trochita llegó a la ciudad de Esquel. Fue en ese año cuando la primera locomotora y sus vagones tomaron vida para rodar y rodar. La señal sonora de la locomotora es el inicio de un viaje al pasado de Esquel, rieles, vagones y una nube de vapor que evocan a esos viejos sueños guardados en la memoria que se repiten como experiencias memorables.

La emblemática Trochita cumplirá sus primeros 70 años desde su arribo a Esquel, y tendrá un festejo desde las 11 en la estación con el acto central y posterior desfile.

La Trochita es de los trenes turísticos que no requieren presentación alguna, es conocido mundialmente por las características respecto a su ancho de trocha y por la particular conservación, la original de su formación; su nacimiento y se remonta hacia mediados del siglo pasado durante el apogeo del desarrollo ferroviario de la Argentina. La Trochita es sin duda, una de las postales que sobresalen en la patagónica ciudad de Esquel en la provincia del Chubut, viajar en él es formar parte de un ícono cultural sobre rieles único en el mundo.

Estación de partida

Fue en el año 1922 que se comenzó con el diseño de un ramal de 75 cm. de trocha (trocha angosta), debido al bajo costo del material a emplear, ya que era rezago que se vendía finalizada la Primera Guerra Mundial en Europa. En 1935 se comenzaron los trabajos de los primeros tramos de la línea. En 1941 La Trochita llegó a El Maitén, sede de los talleres del ferrocarril, que actualmente están en funcionamiento, y finalmente el 25 de Mayo de 1945 llegó a la ciudad de Esquel.

Fue en ese año cuando la primera locomotora y sus vagones tomaron vida para rodar y rodar, para transportar los miles de sueños, de esperanzas, y compartir anécdotas al lado de la cálida salamandra, que aún hoy se conservan y funcionan en sus vagones, o simplemente apreciar la belleza del paisaje de la extensa estepa patagónica. Primeramente el ferrocarril funcionó como servicio exclusivo de cargas hacia y desde Esquel hasta 1950, año en el que se inauguró el servicio de pasajeros que funcionaba en combinación con el ramal de trocha ancha desde Ing. Jacobacci, pasando por San Antonio Oeste, Viedma, Carmen de Patagones, Bahía Blanca, hasta llegar finalmente a Buenos Aires.

El Tren y su vida social

El viaje completo del ramal Esquel – Ingeniero Jacobacci duraba aproximadamente 14 horas, siendo el único medio de transporte ágil y económico para la época. Así era que con frecuencia los pasajeros debían cocinarse utilizando las salamandras que están ubicadas en cada vagón, que además de calentar el agua para los mates, cocinaban huevos fritos, bifes, y con alambres instalaban hasta tiras de asado, según relatan las historias de La Trochita. Es por ello que se consideraban a estas salamandras el centro de reunión de los pasajeros, que en reiteradas oportunidades debían bajar de la formación con el tren en marcha para recolectar leña. Durante su vida, La Trochita tuvo numerosos hitos históricos transcendentales que la marcaron para siempre, uno de ellos fue la publicación en 1978 de la novela “El Viejo Expreso Patagónico”, de Paul Theroux, que hizo famosa a La Trochita a nivel internacional.

El Cierre y la apertura

En 1992 La Trochita se vio envuelta en el escenario de desarme del sistema ferroviario argentino, por ser poco atractivo para los capitales privados, que sumado a la extensión de las rutas asfaltadas, hicieron del tren solo un recuerdo del pasado.

Sin embargo, gracias al esfuerzo de sus empleados que, con sacrificio y amor contribuyeron a que el ramal pasa a manos de la provincia del Chubut, lo que implicó una superación de la crisis mencionada, y en 1994 se inaugura el servicio turístico Esquel – Nahuel Pan, un pintoresco recorrido de 18 kilómetros manteniendo un tramo del recorrido original, desde su creación, en sus pequeños vagones con salamandras y la inconfundible locomotora a vapor.

La excursión tiene una duración total de 3 horas, visitando la comunidad Tehuelche-Mapuche Nahuel Pan, acoplándose a las necesidades del turismo, el tren hace su recorrido todo el año, y en el invierno es posible recrear los épicos viajes de los pobladores que desafiaban a la nieve y el frío.

La Trochita forma parte del patrimonio histórico y cultural de todos los argentinos, y en especial de los patagónicos, es un ícono cultural de la región y genera en la comunidad una sensación de pertenencia.

Es parte de una herencia que hemos recibido y que debemos proteger para poder mantenerla en el tiempo y compartirla con aquellos turistas interesados en la historia de la Argentina y de los Ferrocarriles Argentinos.

En este cumpleaños, el mejor regalo que se le puede ofrecer a la Trochita, es honrarla, y tomar conciencia de este fenómeno histórico-cultural, que necesita una continua revalorización para que siga siendo parte de los sueños realizados y por realizar.

Tomado de: http://www.diariojornada.com.ar/128712/sociedad/La_Trochita_70_aos_a_todo_vapor_por_la_Patagonia

Las dudas que provoca la nueva Política Nacional de Museos

politica-mus.JPG

El Gobierno prepara el instrumento desde el año pasado y pretende comenzar a aplicarlo en 2016. Entre otras medidas, contempla una Ley de Museos, un Consejo Nacional y un Fondo que se repartirá en concursos y asignaciones directas. Hay consenso en que la iniciativa es necesaria, pero diversos sectores plantean que existe apuro y no se han considerado temas urgentes.

politica-mus.JPGEl año pasado, la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam) y el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA) comenzaron un trabajo que pretende cumplir una de las medidas del programa de la Presidenta Michelle Bachelet: poner en marcha una Política Nacional de Museos que permita a esas instituciones financiarse y mejorar la gestión y contenidos que ofrecen a la ciudadanía.

El fruto de esa labor es “Hacia una Política Nacional de Museos”, documento de más de 30 páginas que hace una serie de propuestas para el sector y ha sido difundido, en las últimas semana, a través de encuentros museales en las 15 regiones del país, encabezados por el subdirector de Museos, Alan Trampe. Además, se han realizado reuniones con representantes del sector, como parte de un trabajo que contempla otras dos etapas: conformar un comité que incorpore las opiniones recogidas en los encuentros regionales y, finalmente, entregar una propuesta de Política Nacional de Museos para que se comience a implementar en 2016.

“Era necesario generar una política coherente, comprensiva e integradora del sector público y privado que administra museos”, dice el director de la Dibam, Ángel Cabeza.

La actual propuesta contempla generar una Ley de Museos y una estructura para el sector: un Sistema Nacional de Museos y una Coordinación Nacional de Museos, que estará a cargo de la secretaría ejecutiva de un Consejo Nacional de Museos, similar a las instancias que hoy existen para la Música, el Libro y el sector Audiovisual. Asimismo, se propone crear un Registro Nacional de Museos, que permitirá incorporarse al Sistema Nacional, y un Fondo Nacional de Museos, que incluye aportes concursables y asignaciones directas.

“La idea es tener estándares comunes. Hoy tenemos museos muy especializados, de renombre mundial, y otros de pequeñas comunas que requieren apoyo. Tenemos un tremendo trabajo de mejorar y estandarizar. Hay mucha gente que trabaja por amor al patrimonio, pero requiere elementos mínimos para hacer su trabajo”, explica Ángel Cabeza.

Esto, porque hoy no existe un catastro exhaustivo sobre la situación de los museos chilenos. Ni siquiera hay una cifra exacta de recintos: “Alrededor de 300 es la cifra que manejamos”, señala el director de la Dibam.

La necesidad de una Política para el sector es una idea en la que coinciden distintos actores. “En términos generales, creo que representa lo más significativo desde el ámbito institucional y otros agentes”, señala el director del Museo de Bellas Artes (MNBA), Roberto Farriol. “Es como el primer paso de algo que no existe”, añade.

Sin embargo, también existen variados reparos. Por ejemplo, la coordinadora de la Unidad de Producción del Museo de Arte Contemporáneo (MAC), Varinia Brodsky, plantea sus dudas acerca del estudio que se hizo antes de presentar el documento: “Todos sabemos que hay precariedad, que faltan recursos, que no hay infraestructura, que hay una serie de problemas que cruzan a los museos, pero hay muchos vacíos sobre el desarrollo y carácter de cada museo. Los museos que no pertenecemos a la Dibam nos quedamos un poco huachos en este estudio”, señala.

“Una política se puede demorar 20 años en resolverse, pero hay que contar con la participación de los trabajadores de los museos a nivel nacional. Es un trabajo arduo, no se soluciona con cuatro medidas”, añade.

El plazo propuesto, justamente, es una de las preocupaciones. Ángel Cabeza explica que la idea de presentar la Política a fines de 2015 “es una decisión tomada por la anterior dirección” y añade que “hay un programa de dos años, creo que es prudente”.

“Hay mucho apuro y me preocupa que no haya un diagnóstico adecuado. Toda política debería partir de un diagnóstico concreto, es fundamental”, responde la directora del Museo de la Solidaridad Salvador Allende (MSSA), Claudia Zaldívar, quien valora que la Política identifique algunos de los principales problemas que hoy aquejan a los museos: financiamiento, política de colecciones, profesionalización del personal y la relación con la comunidad.

“Sin embargo, falta un tema fundamental que es el problema de la infraestructura. Si en Chile tenemos un tema complicado, es ese. Solo el Museo Precolombino y el Museo de la Moda -y se me puede escapar alguno- cumplen con los estándares internacionales de exhibición y depósito. El Bellas Artes, el MAC, nosotros, por ejemplo, no tenemos lo básico, que son buenos depósitos para conservar las colecciones. Ahí falta un punto fundamental dentro del diagnóstico que está entregando la Dibam”, señala.

“A nosotros, por ejemplo, nos piden exposiciones en regiones o dentro de la región Metropolitana, pero te das cuenta que los espacios no cumplen con estándares de clima, seguridad ni conservación. Así, es muy complicado mostrar, colaborar con otros espacios o traer exposiciones de afuera”, añade Claudia Zaldívar.

De hecho, según Roberto Farriol, “el único problema complejo que tiene el MNBA es el espacio, tanto para depósito de obras como para ampliar nuestro lugar de exhibición. Es un problema que se arrastra hace mucho tiempo y no tiene solo que ver con falta de recursos, que han ido llegando. No tenemos más espacio para seguir creciendo y eso nos pesa muchísimo. Tenemos cinco mil obras y deberíamos tener un espacio mayor”.

Por su parte, el director del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, Ricardo Brosky, considera que es urgente una inyección de recursos para las instituciones, algo que no está contemplado como prioridad en el documento.

“La política es una orientación, es una guía para la acción, no es un elemento que entregue recursos”, contesta Ángel Cabeza desde la Dibam. “La entrega de recursos, pública o privada, se hace por otras vías, pero la política ayuda, señala una estrategia y un camino a seguir. Por supuesto que los museos de Chile requieren más recursos -públicos y privados y en conjunto- y una política va a generar el ambiente para que se tome conciencia de la necesidad de resguardar nuestro patrimonio mejor todavía de lo que lo hacemos hoy”, argumenta.

De todos modos, Ricardo Brodsky estima que al documento le falta “el alma”, los principales énfasis: “Es una cosa muy normativa, buena y útil, pero es una norma que no necesariamente se va a cumplir. En este momento, lo más importante es elevar el discurso respecto de los museos: ¿por qué son importantes? ¿Por qué son instituciones culturales de primera línea? ¿Por qué no pueden seguir siendo desatendidos y tienen que recibir, de parte del Estado y la ciudadanía, un respaldo mucho más fuerte?”, cuestiona.

“Esa ya es una tarea del ministro y del director de la Dibam. Ellos tienen que ponerle el alma a esta cosa. El discurso tiene que provenir de ellos, el impulso, los énfasis”, señala el director del museo ubicado en Matucana.

Justamente, otro punto que inquieta es que la Política Nacional de Museos deberá insertarse en un ministerio de Cultura del cual aún se desconocen detalles. Claudia Zaldívar, por ejemplo, considera que “no hay claridad” y relata que durante una reunión tuvo que preguntarlo directamente: “Se me dijo que el Sistema Nacional de Museos y la Coordinación quedarían en lo que es hoy la Dibam y el Consejo y el Fondo quedarían en el Consejo de la Cultura. Es raro desmembrar la propuesta así y no se nos presentó inserto en el ministerio de Cultura. Falta presentarlo junto a la nueva institucionalidad”, recuerda.

Ricardo Brodsky lo ve igual de complejo: “Lo del ministerio es un enredo. En broma, yo digo que es el ministerio de las culturas para todos y todas. Es un saco de payasos. Faltan definiciones claras y que la estructura institucional no sea tan compleja. Es monstruoso. El ministro va a pasar las 24 horas reunido en consejos. Este ánimo de participación me parece súper bien, pero es un ministerio que tiene que planificar políticas y los servicios deben ejecutarlas. Lo que conocemos de la estructura no es suficientemente claro”, afirma.

El proceso ya está en marcha. Se han realizado encuentros museales en regiones como Coquimbo, Valparaíso, Metropolitana, Biobío y Aysén, pero las dudas se han instalado en torno a la propuesta. ¿Cómo se resolverán? Es una discusión que recién comienza.

Por: Rodrigo Alarcón.

Tomado de: http://radio.uchile.cl/2015/05/17/las-dudas-que-provoca-la-nueva-politica-nacional-de-museos

Fiesta del Señor de Locumba es declarada Patrimonio Cultural

locumba.JPG

La festividad religiosa del Señor de Locumba y la peregrinación al Santuario que lleva su nombre, fueron declarados como Patrimonio Cultural de el perúpor el Ministerio de Cultura. Autoridades de la región manifestaron su satisfacción por esta medida que favorecerá el desarrollo turístico.

locumba.JPGEl Ministerio de Cultura reconoció a la festividad religiosa que se desarrolla en la provincia Jorge Basadre como patrimonio por tratarse de una manifestación cultural que destaca la identidad local y ser un elemento de acercamiento entre los pueblos. Autoridades de la región manifestaron su satisfacción por esta medida que favorecerá el desarrollo turístico.

La festividad religiosa del Señor de Locumba y la peregrinación al Santuario que lleva su nombre, fueron declarados como Patrimonio Cultural de la Nación por el Ministerio de Cultura.

Mediante resolución 060-2015, publicada ayer en el diario oficial El Peruano, el Ministerio de Cultura confiere dicho reconocimiento a la celebración por tratarse de una multitudinaria muestra de devoción religiosa que hace referencia a la cultura, identidad local y por ser un elemento de acercamiento entre los pueblos.
La celebración del Señor de Locumba se realiza todo el mes de setiembre con diversos homenajes que ofrece la población y las instituciones públicas de la región. El día principal de celebración es el 14.

Antecedentes

La festividad del Señor de Locumba se desarrolla en el distrito de Locumba, ubicado en la provincia Jorge Basadre Grohmann, en la región Tacna. La tradicional fiesta se remonta a la época colonial, con la llegada de la imagen del Cristo Crucificado a Locumba.

Según los lugareños, dos mulas de carga aparecieron en la zona, cerca a una hacienda, llevando en su lomo dos cajones de madera. El dueño de la hacienda ordenó a sus criados abrir la encomienda para descubrir su contenido. Al interior de la primera caja se halló una imagen de Jesús crucificado tallado finamente en una madera con el mensaje: “Para el pueblo de Sama”.

La segunda caja contenía la imagen de Cristo Crucificado, con el mensaje: “Para el valle de Locumba”.

Por varios días esperaron al propietario de los animales, pero éste nunca llegó. La población y el sacerdote del sector se reunieron y decidieron que la primera caja se quede en el valle y la segunda sea enviada a Sama. Un labriego que se burlaba de la fe del pueblo incendió la palmera donde aparecieron las mulas. El árbol tardó en consumirse tres meses. Ello fue considerado como un milagro por la población.

Reacciones

El reconocimiento de la celebración religiosa fue destacado por diversas autoridades de la región.

El alcalde de la provincia de Jorge Basadre, Manuel Oviedo Palacios, señaló que su gestión tiene proyectado iniciar los trámites para que el templo que acoge la sagrada imagen sea denominado Basílica por la Iglesia Católica.

La autoridad edil anunció además que mejorará las vías de acceso y estancia para los cientos de fieles que recibe todos los años la provincia.

Por su parte, la directora regional de Turismo, Carmela Correa, informó que cada año alrededor de 120 mil feligreses se trasladan al valle de Locumba para participar de la fiesta. En tal sentido, avizoró que el flujo de turistas se incrementará en el mes de setiembre.

A su turno, la directora regional de Cultura, Ingrid Cafferatta, recomendó a las autoridades de gobierno a conservar las costumbres y tradiciones originarias de sus pueblos, más aún tratándose de una zona de frontera.

A propósito de la declaratoria del Ministerio de Cultura, Cafferatta recordó que Tacna tiene reconocido como Patrimonio Cultural de la Nación otras dos manifestaciones.

El 6 de abril del 2009 se reconoció al Anaco de Camilaca (vestuario típico que usan las mujeres del distrito candaraveño de Camilaca) como patrimonio. Luego, el 17 de agosto de ese mismo año, el Gobierno reconoció a la tradicional Procesión de la Bandera, que se realiza todos los años el 28 de agosto, en homenaje a la Reincorporación de Tacna a la Heredad Nacional.

La solicitud de reconocimiento de la festividad de Locumba se presentó el 20 de agosto del 2014.

Por: Yéssica Condori Gonzáles
Tacna

Tomado de:http://larepublica.pe/impresa/sociedad/1194-fiesta-del-senor-de-locumba-es-declarada-patrimonio-cultural

Cumplir la ley y recuperar la “cabeza de jaguar”

cabeza-jaguar.JPG

Durante veintitrés siglos han sobrevivido del olvido, la precariedad y el robo los testimonios de la tradición escultórica de las cabezas de jaguar, creación cultural de los pueblos originarios de El Salvador.

 

cabeza-jaguar.JPGEl Salvador – El domingo 1 de marzo una escultura precolombina de unos 227 kilogramos de peso (500 libras) fue hurtada de una finca en el volcán de Santa Ana. Es parte de la serie de piezas en piedra con motivos zoomorfos, descubierta recientemente por un arqueólogo salvadoreño, quien entregó la documentación a la Secretaría de Cultura para que se les protegiera, algo que no sucedió. La Interpol ya emitió aviso de alerta internacional.

Por Breni Cuenca

Durante veintitrés siglos han sobrevivido del olvido, la precariedad y el robo los testimonios de la tradición escultórica de las cabezas de jaguar, creación cultural de los pueblos originarios de El Salvador.

El seis de marzo de 2015 conocimos, gracias a una publicación en El Faro de un artículo del doctor en arqueología Federico Paredes Umaña, el robo de la pieza N°47 de la emblemática colección de cabezas de jaguar. Esta colección ha sido investigada por el Dr. Paredes y otros arqueólogos, dada su gran importancia para el conocimiento de los pueblos mesoamericanos ancestrales.

El Dr. Paredes anotó en su artículo: “El robo del monumento prehispánico N°47 de la tradición Cabeza de Jaguar del occidente de El Salvador revela la existencia de grupos de contrabando de arte prehispánico especializado”. La pieza pesa varios quintales y no pudo ser extraída por una sola persona sin contar con cómplices en el delito. El artículo señaló la negligencia de la Secretaría de Cultura por no haber registrado ni protegido un monumento de tanta importancia. En respuesta al robo de la pieza y al artículo, la Secretaría de Cultura de la Presidencia hizo hace un mes con una publicación cuyo principal objetivo es eludir la responsabilidad que le cabe en la desprotección de un bien cultural milenario y, a continuación, atribuir la misma a terceros.

Varias inconsistencias del comunicado fueron ya muy bien señaladas en distintas notas en El Faro, en otros medios y en las redes sociales. El monumento sigue perdido y nada sabemos del curso de las investigaciones y la deducción de responsabilidades legales que comportan. La atención pública del problema es la única forma que tenemos los ciudadanos para contribuir a que la cuestión no sea archivada y olvidada, y a que otras piezas de la colección y bienes de la riqueza arqueológica del país queden igualmente desprotegidas y en peligro.

Antes de referirme a algunos aspectos de la nota aclaratoria de la Secretaría de Cultura, quiero contextualizar brevemente la importancia del tema. Las investigaciones arqueológicas señalan que la tradición escultórica conocida como Cabezas de Jaguar surgió durante el periodo Preclásico tardío; sus piezas consisten en rostros tallados en bulto a partir de roca basáltica, andesita o escoria volcánica, las cuales fueron descritas en 1940 por Francis Richardson como “cabezas estilizadas de felinos originarias del occidente de El Salvador”. Estas piezas se asocian con “estelas talladas con notaciones calendáricas, escritura jeroglífica y representaciones tempranas de reyes sagrados” (Secultura, revista Identidades Año 5, No. 8, Enero-junio 2014, todavía no publicada). De forma general, conocemos que el surgimiento de esta tradición artística antecede a la erupción del volcán Caldera de Ilopango. No obstante, las investigaciones científicas realizadas por el Proyecto Arqueológico Ataco (2009-2011), dirigido por el Dr. Federico Paredes, fechan su surgimiento durante el periodo 360 a.C.- 91 a.C. Es decir, que la tradición escultórica de las cabezas de jaguar data de hace unos dos mil trecientos años, lo que hace de ella una invaluable muestra artística de la cultura de los pueblos originarios salvadoreños de aquella época.

Por su distribución geográfica, esta tradición cultural tiene enorme importancia para la construcción identitaria de los habitantes de comunidades, cantones y municipios del occidente del país, ya que les habla de la vida y cultura de sus ancestros. La tradición “abarca planicies costeras, la cordillera de Apaneca y el gran valle de Chalchuapa. Su límite hacia el norte puede establecerse al sur del departamento de Santa Ana; hacia el oeste con el curso del río Paz, que se origina en el departamento de Jutiapa, Guatemala; sus límites al este son aproximados y se pueden ubicar hacia el este del lago de Coatepeque. Su límite al sur es el océano Pacífico”. Los monumentos Cabeza de Jaguar están asociados a no menos de veinte sitios arqueológicos salvadoreños y constituyen una zona nuclear para los efectos de la investigación científica.

Tanto por su significación histórico-social, cultural, científico y cultural-turístico, las cabezas de jaguar son evidentemente bienes culturales del patrimonio arqueológico que tienen todas las credenciales para merecer el reconocimiento y la protección por parte de la Secretaría de Cultura y de los organismos internacionales que persiguen el robo y tráfico ilegal de los bienes culturales.

Como ya señalamos, la reacción de la Secretaría de Cultura de la Presidencia ante la denuncia del robo fue la emisión de un comunicado que intenta “aclarar” (sic) los hechos. Pero es conveniente volver sobre algunos puntos del comunicado. El texto introduce el problema de la siguiente forma: “La Secretaría de Cultura de la Presidencia hace del conocimiento público su indignación por la sustracción misteriosa de la pieza arqueológica Cabeza de Jaguar, ubicada en una propiedad privada de la finca Loma de Paja, Santa Ana”. Que han existido y existen en El Salvador una serie de sustracciones “misteriosas” de piezas arqueológicas no es una novedad. La Secretaría de Cultura no debería sorprenderse de algo que es un secreto a voces. Más bien debería de informar de cuáles son las medidas que ha tomado para que esos delitos o “sustracciones misteriosas”, como las llama, no continúen ocurriendo impunemente. ¿Qué medidas ha tomado para que los organismos competentes investiguen la red de personas y grupos especializados en el saqueo y tráfico de la riqueza arqueológica salvadoreña? Para establecer acuerdos con otros entes gubernamentales con vistas a hacer cumplir una Ley de la República no se requiere de presupuesto adicional. En cambio, sí es necesaria la convicción y compromiso de la Secretaría para asumir como prioridad la protección del patrimonio cultural como le ordena la “Ley Especial de protección al Patrimonio Cultural de El Salvador” (que de aquí en adelante, mencionaremos como Ley Especial).

Después de la introducción, la Secretaría de Cultura de la Presidencia “aclara” cinco puntos. El primero nos dice que esta pieza “no formaba parte del inventario de bienes culturales del país”, atribuyendo la responsabilidad al propietario de la finca donde permanecía porque ella no fue registrada en la Secretaría como manda el artículo 11 de la Ley Especial. El comunicado, en cambio, no menciona que el artículo 25 de esa misma ley manda a la Secretaría de Cultura proceder de oficio en los casos en que “propietarios, poseedores o tenedores de bienes culturales” no cumplan con la obligación de registrar los bienes culturales, “sin perjuicio del régimen de sanciones de esta Ley”. ¿Por qué la institución no actuó de oficio tratándose de un monumento arqueológico de un valor cultural de más de dos mil años? ¿O a pesar del mandato del art.25 la Secretaría piensa que no le compete proteger los bienes culturales no registrados por un particular?

Asímismo, la Ley Especial en ninguna parte condiciona la protección de un Bien Cultural al previo registro por el propietario o tenedor del mismo, sino al hecho de que debe estar reconocido expresamente por la Secretaría de Cultura. Así, el artículo 2 señala: “Para los fines de esta ley, se consideran bienes culturales los que hayan sido expresamente reconocidos como tales por el Ministerio, ya sean de naturaleza antropológica, paleontológica, arqueológica, prehistórica, histórica, etnográfica, religiosa, artística, técnica, científica, filosófica, bibliográfica y documental”. Es decir, que si la Secretaría de Cultura estuviera cumpliendo con la Ley Especial del Patrimonio Cultural debería haber reconocido expresamente como bienes culturales a todos los que necesitan protección, entre ellos, los monumentos de la tradición Cabezas de Jaguar.

Para el caso de las cabezas de jaguar, como ha sido documentado por El Faro, la Secretaría de Cultura contó desde el 2012 con información acerca de 52 piezas de esta tradición escultórica. La investigación está contenida en la tesis doctoral del Dr. Federico Paredes, Local Symbols and Regional Dynamics: The Jaguar Head Core Zone in Southeastern Mesoamerica During the Late Preclassic, por la Universidad de Pensilvania, fue entregada por el Dr. Paredes a la Dirección Nacional de Patrimonio Cultural, así como la base digital de los 52 registros de las piezas Cabezas de Jaguar que estaban localizadas hasta ese momento.

El Dr. Paredes expresa en su artículo en El Faro: “La entrega del material se hizo con el propósito expreso de que los monumentos fueran debidamente registrados como patrimonio cultural de la nación”. Y añade que hasta el momento no tiene constancias fidedignas de que esto haya ocurrido. Esto hace pensar que, si ya se produjo el robo de la cabeza de jaguar N°47 y sólo hay 15 piezas resguardadas en el Museo Nacional de Antropología, MUNA, quedan 38 que están en sitios o colecciones privadas y que no tienen la protección jurídica que les corresponde, lo que aumenta la posibilidad de que se produzca una nueva “desaparición misteriosa”.

Me interesa subrayar que, a pesar de las carencias de la Ley Especial, emitida el 26 de mayo de 1993, los legisladores de la época tuvieron la lucidez de incluir en su texto un mandato destinado a proteger los bienes culturales que estén sufriendo daños o que estén expuestos a peligro: la Secretaría “adoptará las medidas de protección que estime necesarias, mediante providencias que se notificarán al propietario o poseedor de dichos bienes”, dice el Art. 8. La protección de la Ley Especial extiende su cuidado incluso a los bienes culturales que no estén expresamente tipificados por la Ley pero que a juicio de la Secretaría de Cultura tengan un valor patrimonial que amerite su protección.

La segunda “aclaración” del comunicado de la Secretaría dice textualmente que se enteraron del robo “por medio de la denuncia maliciosa que hiciera el arqueólogo Federico Paredes (vía electrónica-redes sociales) y quien era conocedor de la existencia de esta pieza por las investigaciones que él realizó en la zona y sus alrededores”. Aquí, francamente, se revela la pobreza intelectual y ética de las autoridades que redactaron el comunicado y aprobaron su publicación. ¿Es maliciosa la denuncia por ser denuncia o por qué otra razón? Dilucidarlo es importante porque, más adelante, la Secretaría “llama a la población en general para que denuncie este tipo de saqueos del patrimonio cultural”. ¿Quién denunciará un robo o un tráfico ilegal de piezas arqueológicas cuando pesa la posibilidad de que la misma Secretaría la descalifique señalándola de denuncia maliciosa? ¿O es maliciosa la denuncia de Paredes porque los especialistas deben guardar silencio para evitar que se discuta la negligencia de las autoridades de la Secretaría?

La tercera aclaración tiene el mismo sentido autoexculpatorio de la anterior: “El único conocedor del estado de la pieza, parece ser el señor Federico Paredes. Lamentamos que el arqueólogo no orientó al propietario sobre los procedimientos respectivos para salvaguardar la pieza”. Es obvio que el único conocedor actual “del estado de la pieza” es la persona o grupo delictivo que robo el bien arqueológico y no quienes hicieron público el hecho y demandan su reintegro. Es inaceptable que Secultura deslice frases que buscan el descrédito de éstos últimos. Resulta increíble, además, que las autoridades de Cultura piensen que la “orientación” de los arqueólogos a los “propietarios o poseedores” de bienes culturales basta para garantizar su protección y que no explique por qué la institución no ha cumplido con las acciones específicas de protección a los bienes culturales del patrimonio cultural que le ordenan los artículos 5, 8, 14, 30, 31, 40, 41 y 46, entre otros, de la Ley Especial. ¿O acaso los arqueólogos deben hacer el trabajo que por Ley le compete a la Secretaría de Cultura?

La única acción concreta que vemos por parte de autoridades de Cultura es la contenida en la aclaración número 4: “Ante esta posible pérdida de la pieza arqueológica, Secultura interpuso una denuncia ante la Fiscalía General de la República (3 de marzo de 2015) para proceder a deducir responsabilidades jurídicas”. Sin duda es una medida tardía pero acertada, aunque no sabemos si la denuncia escrita por la Secretaría abarca la demanda a la Fiscalía de investigar los dos asuntos en cuestión: a) la investigación del robo de la pieza N°47 de la colección Cabezas de Jaguar y b) la identificación y persecución de los grupos que saquean y trafican nacional e internacionalmente con los bienes del patrimonio cultural salvadoreño. Ambas investigaciones se articulan y su realización es impostergable para detener la destrucción del patrimonio cultural nacional, pues como bien señala Paredes: “Que un bien cultural antiguo sea robado en El Salvador no es inusual; hemos visto robos a iglesias coloniales, saqueo de sitios arqueológicos mediante excavaciones nocturnas, robos de vasijas de cerámica polícroma de las mismas vitrinas de los museos de sitio”.

En la aclaración 5 de la Secretaría, se dice: “En ningún momento esta posible pieza cultural está en la Lista Roja de Bienes Culturales de ICOM (Comunidad de los Museos del Mundo) por el hecho que el indicio cultural (Cabeza de Jaguar) no fue registrado en la instancia respectiva de la Dirección Nacional de Patrimonio Cultural y Natural de esta Secretaría…” Sobre este punto lo primero a consignar es que denominar una cabeza de jaguar como “un posible bien cultural” es inadmisible. Las autoridades deberían saber que las piezas son bienes culturales de acuerdo a los artículos 2, 3, 31, 40 y 41 de la Ley Especial. Si las piezas de esa tradición escultórica no están reconocidas como tales es enteramente responsabilidad de la Secretaría, ya que la Ley indica taxativamente lo siguiente: “Art.51.- Los bienes culturales se reconocerán por medio de Decreto Legislativo, Decreto Ejecutivo o Resolución Interna del Ministerio según sea el caso”. Es decir, que la Secretaría de Cultura tiene la potestad de reconocer un bien cultural como tal mediante una Resolución Interna, que no depende de nadie más que de sus autoridades.

Es de esa forma que un bien cultural es objeto de protección: “Art.41.- Los bienes culturales muebles e inmuebles quedan sujetos a la conservación y salvaguarda que la presente ley establece para los mismos”. Si esto es tan cristalino como el agua de antaño, ¿por qué no se han reconocido entonces las piezas de esta colección milenaria de los pueblos originarios? ¿Cuántos monumentos más del patrimonio cultural de El Salvador, valiosos e irrepetibles, están desprotegidos por la ausencia de una “Resolución Interna” de la autoridad de Cultura?

Del reconocimiento expreso de una pieza como bien cultural por la Secretaría de Cultura en representación del Estado salvadoreño depende su inclusión en todas las instituciones y mecanismos internacionales de protección a los bienes culturales, los cuales para proceder no solicitan su registro por particulares, sino sólo su reconocimiento por el Estado. Este reconocimiento permite su incorporación no sólo en la Lista Roja de Bienes Culturales de ICOM, sino también en la base de datos de la UNESCO, que es una herramienta jurídica y práctica para la protección mundial del patrimonio cultural. “El objetivo de la base de datos es la protección del patrimonio cultural en su conjunto mediante la lucha contra el saqueo, el robo y la exportación, la importación y el tráfico ilícitos de bienes culturales, así como contra el deterioro o cualquier otra forma de alteración del patrimonio”, dice la misma UNESCO.

Hay que señalar que desde 2007 la UNESCO, la INTERPOL, el UNIDROIT (Instituto Internacional para la unificación del Derecho Privado), la OMA (Organización Mundial de Aduanas), la UNODC y el ICOM (Consejo Internacional de Museos), y cuerpos de policía especializados de varios países, cooperan interinstitucionalmente en la lucha contra el tráfico ilícito de bienes culturales en el mundo e igualmente en la definición de los procedimientos que deben seguirse para su restitución. La UNESCO indica que “la base de datos de INTERPOL constituye un instrumento formidable, rápido y eficaz de investigación y verificación de datos sobre el robo, el tráfico ilícito y mecanismos para su restitución”.

En resumen, el reconocimiento de un bien cultural como tal por la Secretaría de Cultura es lo fundamental para definir la situación legal del bien como un objeto que pertenece al patrimonio cultural, condición que pone en marcha todo el despliegue jurídico de protección nacional e internacional. Cuando la Secretaría de Cultura concluye su publicación afirmando “Como Secultura vamos a actuar únicamente en el marco legal vigente”, debe decirse que eso es, precisamente, lo que se le exige.

Nadie pide a la Secretaría que actúe fuera de la Ley sino que aplique la Ley. A pesar de sus carencias, la Ley Especial de Protección al Patrimonio Cultural de El Salvador contiene los artículos necesarios para que la Secretaría reconozca expresamente los bienes culturales como tales y abra así las puertas para que sean protegidos en el territorio nacional y en el de innumerables países.

Más de un mes después de los acontecimientos referidos, los ciudadanos quisiéramos saber: ¿Qué medidas ha tomado la Secretaría de Cultura para aplicar la Ley Especial y garantizar de ese modo la protección de los bienes culturales del país? ¿Qué autoridad de la Dirección Nacional de Patrimonio Cultural de la Secretaría tiene ahora la responsabilidad de informar públicamente sobre la situación, ya que su director, Wolfang Effemberger, renunció días después de la insólita publicación “aclaratoria”? Desafortunadamente, la renuncia fue silenciosa (como también fue la del Dr. Sahid Herrera de la Dirección Nacional de Investigaciones), sin que los salvadoreños podamos contar con sus argumentos técnicos y científicos para orientar el caso. Finalmente, ¿qué está haciendo la Secretaría de Cultura para recuperar la milenaria cabeza de jaguar que “desapareció misteriosamente? ¿O seguirá confiando en la escasa memoria que nos caracteriza para seguir, en medio de la palabrería, incumpliendo la Ley Especial de Protección al Patrimonio Cultural de El Salvador?

*Breni Cuenca es académica e investigadora. Fue Secretaria de Cultura durante el gobierno de Mauricio Funes y fue autora del primer Anteproyecto de Ley de Cultura y Arte encargado por la Secretaría de Cultura del FMLN.