Monumento arqueológico Huarsh, declarado Patrimonio Cultural de la Nación

huarsh.JPGEl Ministerio de Cultura declaró Patrimonio Cultural de la Nación al monumento arqueológico prehispánico Huarsh, ubicado en el distrito y provincia de Huancayo, en el departamento de Junín,Perú.

 

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El Ministerio de Cultura declaró Patrimonio Cultural de la Nación al monumento arqueológico prehispánico Huarsh, ubicado en el distrito y provincia de Huancayo, en el departamento de Junín,Perú.

La Resolución Viceministerial 107-2015-VMPCIC-MC resuelve aprobar el expediente técnico de delimitación del monumento arqueológico prehispánico Huarsh (plano de delimitación, memoria descriptiva y ficha técnica).

Se encarga a la Dirección de Catastro y Saneamiento Físico Legal del Ministerio de Cultura la inscripción en Registros Públicos y en el Sistema de Información Nacional de los Bienes de Propiedad Estatal (Sinabip) de la condición de Patrimonio Cultural de la Nación del monumento arqueológico prehispánico mencionado.

Disponer que cualquier proyecto de obra nueva, caminos, carreteras, canales, denuncios mineros o agropecuarios, obras habitacionales y otros colindantes que pudiese afectar o alterar el paisaje del monumento arqueológico prehispánico Huarsh, declarado Patrimonio Cultural de la Nación, deberá contar con la aprobación previa del órgano competente del Ministerio de Cultura.

Remitir copia certificada de la presente resolución al gobierno de Junín y a la municipalidad provincial de Huancayo, para efectos de que el monumento arqueológico prehispánico Huarsh sea considerado dentro de los planes de ordenamiento territorial que se desarrollen.

Remitir copia certificada de la presente resolución a la comunidad campesina de Ocopilla, al Organismo de Formalización de la Propiedad Informal (Cofopri) y a la Superintendencia Nacional de los Registros Públicos (Sunarp).

La resolución, publicada hoy en la separata de Normas Legales del Diario Oficial El Peruano, está refrendada por el viceministro de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales, Juan Pablo de la Puente Brunke.

Tomado de: http://www.andina.com.pe/agencia/noticia-declaran-patrimonio-cultural-nacion-al-monumento-arqueologico-huarsh-junin-571121.aspx

Museo de Ciencias del Cráter Chicxulub, un nuevo espacio de Divulgación Científica en Yucatán

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El recientemente inaugurado Museo de Ciencias del Cráter Chicxulub, dedicado a difundir el conocimiento generado alrededor de este impacto ocurrido en nuestro planeta hace 66 millones de años, es uno de los referentes más tangibles de uno de los eventos críticos en la evolución de la vida en la Tierra…

 

mus-ciencia.JPGEl recientemente inaugurado Museo de Ciencias del Cráter Chicxulub, dedicado a difundir el conocimiento generado alrededor de este impacto ocurrido en nuestro planeta hace 66 millones de años, es uno de los referentes más tangibles de uno de los eventos críticos en la evolución de la vida en la Tierra, ya que marca el fin de la era de los dinosaurios y el inicio de la de los mamíferos, en la que también aparecen los primates y el hombre.

Este gran evento en la historia de la Tierra da nombre a una de las cuatro salas con las que cuenta el museo en su primera etapa: Historia de la Vida, Biodiversidad, Evolución, Extinciones Masivas de Organismos, Dinosaurios y Mamíferos, y junto con estas se encuentran El Universo y el Sistema Solar; Cráteres de Impacto y Chicxulub; así como Yucatán, Entorno Natural, Cenotes y Manto Acuífero, Flora, Fauna y Arqueología.

El museo ocupa los pisos dos y tres de la Biblioteca del Parque Científico y Tecnológico de Yucatán (PCTY), y “es el primero que tenemos en el país dedicado exclusivamente a Chicxulub. Se hizo tratando que fuera un museo de ciencias; está ahora enfocado al cráter, pero iremos añadiendo contenidos para hacerlo más atractivo y con un espectro más amplio de temas y de exhibiciones temporales. El Museo forma parte de los programas del sistema SIIDETEY y del gobierno del estado de Yucatán. Uno de los objetivos del museo es que sea dinámico y orientado a la investigación e innovación”, dijo Jaime Urrutia Fucugauchi, vicepresidente de la Academia Mexicana de Ciencias y coordinador del proyecto.

Sobre la intención de enfocar al museo a la investigación, el geofísico describió que los estudios en torno al cráter continúan, pues se siguen analizando la estructura profunda y mecanismos de formación del cráter, los efectos del impacto y el control que éste tiene en los procesos geológicos en la península incluyendo, sobre todo, la circulación de aguas subterráneas.

“La idea es que los resultados que se vayan obteniendo se vean reflejados y se sumen a las exposiciones; queremos transmitir que todavía tenemos preguntas que resolver y que los estudios están generando nuevas líneas de investigación. El deseo es compartir a los visitantes, a los niños y jóvenes especialmente, que la investigación es una labor interesante y activa, en la que se formulan hipótesis y que al tratar de comprobarlas se van generando nuevas, esto con la idea de mostrarles que la investigación científica puede ser una opción para ellos”, dijo Urrutia, también miembro de El Colegio Nacional.
No es el primer museo sobre un cráter en el mundo, pero sí uno de los más ambiciosos.

Jaime Urrutia apuntó que la Tierra experimentó a lo largo de su historia una cantidad importante de impactos, pero de esos choques no hay cráteres que correspondan en proporción sobre la superficie de nuestro planeta. Ello se debe a que la Tierra es muy cambiante, es más dinámica con la erosión, por el vulcanismo y otros fenómenos que borran las huellas de los cráteres y estructuras geológicas, incluyendo cadenas montañosas como las del Himalaya que van a estar en el futuro, de acuerdo con Urrutia, reducidas a planicies porque la erosión las va ir degradando.

“Estos procesos en la Tierra hacen que nuestro registro de impactos sea muy reducido, tenemos menos de 200 documentados y de estos solo tres son los cráteres grandes (Chicxulub de unos 200 kilómetros de diámetro; Sudbury, en Canadá, de 250; y Vredefort, en Sudáfrica, con 300). El Chicxulub se puede estudiar porque es el más reciente, el mejor conservado y es el único cráter complejo de grandes dimensiones del que se puede investigar para conocer sus características a profundidad, los procesos que genera, así como conocer un poco más de los materiales fragmentados tras en el impacto”.

Los museos de este tipo en el mundo que pudieran tener alguna similitud con el de Chicxulub, se encuentran dos en Europa, el Museo “Rieskrater”, del cráter Ries (24 kilómetros de diámetro), en la ciudad de Nordlingen, en Alemania; y en Francia, el Museo de Rochechouart, del cráter de mismo nombre (de 21-23 kilómetros de diámetro), ambos recintos centrados principalmente en contenidos relacionados con estos impactos.

En Norteamérica se encuentra el Museo del cráter Sudbury, en Canadá, que se edifica en una parte de la mina de níquel del lugar, un mineral que apareció producto del impacto, lo que hace interesante su presencia.

Urrutia Fucugauchi mencionó que uno de los objetivos del Museo del cráter Chicxulub es, como se dijo, ir ampliando las exhibiciones, ya que por ahora se muestra solo un tercio de lo que se planea exhibir. Como parte del programa del museo se tiene programado construir un edificio y laboratorios para los estudios del cráter, con ello se estaría iniciando la construcción de una red de museos de ciencia e innovación tecnológica dentro del PCTY, extendiendo el área de astronomía e incluyendo otros como el de matemática maya. “Ya tenemos el terreno para esta expansión dentro del Parque y contamos con el proyecto arquitectónico, y los planes para la primera etapa del segundo edificio”.

La idea principal de la construcción del museo, precisó el investigador, no solo involucra ampliar las instalaciones y área de exhibiciones sobre el cráter, sino se trata de un proyecto más amplio.

“El nombre sería una opción atractiva, porque mantiene a Chicxulub como polo de atracción en la comunidad científica con amplia difusión y reconocimiento en un amplio espectro de disciplinas. El impacto y cráter Chicxulub es un término de importante connotación, ya que marca el paso entre dos eras, la transición del Mesozoico al Cenozoico, que ha sido crucial en la evolución de la vida de nuestro planeta”, concluyó el científico.

Tomado de: http://www.seciti.df.gob.mx/mas-noticias-sector/35-ciencia/94-museo-de-ciencias-del-crater-chicxulub-un-nuevo-espacio-de-divulgacion-cientifica-en-yucatan

Nuevo museo bajo tierra en Valparaíso / ¿Una fortificación o antiguo alcantarillado?

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Municipio planea exhibir una bóveda hallada en las calles del Barrio Puerto. Consejo de Monumentos Nacionales deberá evaluar intervención arqueológica.

bajo-tierra.JPG No se sabe si es una fortificación o un antiguo alcantarillado, pero es la pregunta que tiene intrigados a académicos y especialistas en patrimonio de Valparaíso, luego de que el pasado 14 de junio fuera descubierta una antigua construcción de ladrillo y mampostería de piedra, de tres metros de altura, en el casco histórico de la ciudad.

El hallazgo arqueológico, que se realizó en plena faena de repavimentación de la calle Clave, ha despertado el interés de la Municipalidad de Valparaíso, que ya proyecta instalar allí un museo histórico bajo las calles del Barrio Puerto, luego de que el Consejo de Monumentos Nacionales resuelva su intervención arqueológica.

La directora de la Oficina de Gestión Patrimonial del municipio, Paulina Kaplán, informó que “se sacaron fotografías del descubrimiento y las enviamos, junto a un informe, al área de Arqueología del Consejo de Monumentos Nacionales. Este tipo de hallazgos arqueológicos le pertenecen al Estado y debemos saber qué tipo de cuidados debemos darle”.

Kaplán agregó que “mientras esperamos la respuesta del organismo especializado, estamos trabajando junto con la secretaría de planificación comunal en un proyecto para que la gente pueda ingresar a esta bóveda, a través de una escotilla”.

En esta línea, Kaplán indicó que “para transformarlo realmente en un museo in situ debemos restaurar la bóveda, sin dañarla”.

El alcalde de Valparaíso, Jorge Castro, comentó que “lo fundamental es dar cuenta del hecho y velar por el cuidado y protección de los vestigios, ya que todo material es importante para recomponer la cronología histórica de nuestra ciudad puerto”.

Enigma histórico

Varias hipótesis son las que se barajan para descifrar la incógnita que despierta entre los especialistas del patrimonio el origen del histórico descubrimiento. En la Municipalidad ya trabajan en este enigma, con colecciones propias de antiguos documentos y mapas de la ciudad, además de otros archivos proporcionados por la Biblioteca Santiago Severín.

Hasta el momento, lo que presumen los especialistas en patrimonio es que la bóveda podría formar parte de un antiguo ducto de agua que caía desde la quebrada San Francisco, ubicada a los pies de calle Clave. Otra de las hipótesis habla sobre una salida subterránea que tenía la fortificación de San José, utilizada para defender a la ciudad de los constantes saqueos de piratas.

Fortificación

Para el académico de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Valparaíso, Luis Duarte, especialista en Historia Regional y Local, ambas posibilidades, del ducto y de la salida subterránea, pueden ser efectivas.

“Durante el Siglo XVII Valparaíso estaba lleno de fortificaciones, ya que era una ciudad que vivía asediada por piratas y corsarios. Este descubrimiento podría corresponder a una salida de escape desde la fortificación San José, ubicada en cerro Cordillera. Mientras que también podría corresponder a un ducto que traía las aguas de las quebradas, durante el Siglo XVIII”, sostuvo.

Para resolver la situación del hallazgo, y según los procedimientos del Consejo de Monumentos Nacionales, el material proporcionado por el municipio será evaluado para determinar si se solicita un estudio arqueológico general u otro procedimiento que aclare el origen y estado de la construcción encontrada.

 

Tomade de:http://www.latercera.com/noticia/nacional/2015/07/680-640385-9-nuevo-museo-bajo-tierra-en-valparaiso.shtml

 

En videojuego, el ritual de pelota mesoamericano

juego.jpgLa tecnología y un juego de mesa interactivo muestran las posibilidades matemáticas y geográficas, así como la habilidad del participante y el conocimiento de este ritual. Las canchas eran sitios donde se ajustaban o renovaban las cuentas numéricas que regían la vida y la muerte de las civilizaciones mesoamericanas.

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La diversión, el entretenimiento y la tecnología como herramientas didácticas para recrear y difundir el Juego de Pelota mesoamericano, práctica ancestral que guarda secretos de índole matemática, geográfica y sobre la continuidad de la vida a través de la lucha de los contrarios, fueron abordados en el II Congreso Internacional El Patrimonio Cultural y las Nuevas Tecnologías, que se celebra en el Museo Nacional de Antropología (MNA).

Organizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el encuentro reúne lo más novedoso de las estrategias tecnológicas en conservación y difusión del patrimonio cultural. Ahí se aludió al juego como instrumento de conocimiento para atraer a los niños y jóvenes en la comprensión de saberes y concepciones que datan del México antiguo.

En la mesa Juegos Formativos, Alfonso Enrique Arredondo, arquitecto de la UNAM, presentó Buul Pok Ta Pok. Simulador del juego de pelota mesoamericano, un prototipo a escala de una cancha prehispánica.

El especialista explicó que, a partir de una investigación en el Posgrado de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, concluyeron que el Juego de Pelota contenía información geográfica, matemática y geométrica sobre cómo se concebía el México antiguo.

Los edificios, conocidos como Tlachco, Ullama o Poktapok, eran los sitios donde se llevaba a cabo el ajuste o renovación de las cuentas numéricas que regían la vida y la muerte de las civilizaciones mesoamericanas, de acuerdo con Arredondo.

El arquitecto recreó, a modo de un juego de mesa interactivo, una maqueta inspirada en canchas prehispánicas, la cual está sostenida por tres pequeños bancos, como las máquinas flippers o pinball (juego de lanzamiento de pelotas por laberintos).

Sobre un tapete, el jugador en turno lanza una pelota hacia el centro de la mesa, donde se ubica un aro, en el cual debe pegar el esférico. En la cancha hay ocho personajes, cuatro de un color y el resto de otro, cuyos cuerpos están hechos con dados que llevan diversas cifras.

La idea es que el participante haga su lanzamiento con los codos, rodilla o caderas, y que la bola, en su trayecto, tire los “dados humanos” para dar puntos que se contabilizarán con banderas del color del personaje caído.

A semejanza del Juego de Pelota —el cual reproducía escenarios que en realidad no estaban sucediendo en el cosmos, pero se intuía o temía que pudieran acontecer—, Alfonso Enrique señaló que en el simulador lúdico el balón y su rebote representan la incertidumbre del suceso; el cálculo de los “puntos” significa lo contrario, ya que el usuario puede modificar los parámetros de las series numéricas, que llevan a la cuenta de los días en los calendarios agrícolas.

El objetivo es conducir al personaje del juego, Kotali, a sitios académicos, culturales y de entretenimiento. De esta manera el artefacto cumple con una función educativa y preservadora del conocimiento matemático que practicaban diversas culturas en Mesoamérica, concluyó el arquitecto de la UNAM.

Roberto Rochin, cineasta, ideó el videojuego Poktapok: juego de pelota interactivo, con el cual recrea este ritual antiguo en un nivel cotidiano y popular, a través de teléfonos inteligentes, tabletas, pc y demás dispositivos móviles tecnológicos. Explicó que, a partir de investigaciones exhaustivas para realizar su película Ulama: el juego de la vida y la muerte (1986), pudo concebir el juego con una fidelidad muy aproximada.

El cineasta afirmó que en la actualidad es posible restablecer un puente entre el juego y la cultura utilizando los medios digitales, en especial los dispositivos móviles y las computadoras. “Poktapok: juego de pelota interactivo es una entrada al conocimiento de las culturas prehispánicas”.

Hay tres tipos distintos de este juego: el rápido (uno contra la máquina), el torneo (contra otros competidores que selecciona el dispositivo) y el campeonato (por puntos). Se puede escoger entre 12 personajes para que compitan en ocho canchas distintas, basadas en sitios reales.

“La pelota debe mantenerse en movimiento, pasando de lado a lado de la cancha y también por los aros, que están colocados transversalmente; al lograrlo se obtienen puntos extras”. El puntaje se juega a ocho rayas o puntos.

La labor creativa corrió a cargo de un equipo de 30 personas: diseñadores, animadores, arqueólogos, arquitectos, entre otros, quienes se basaron en campos de juegos de Yucatán, Veracruz y Estado de México, por citar algunos.

Los personajes retoman rasgos de seres míticos representados en códices y vestigios arqueológicos; un ejemplo es Zotz (inspirado en el hombre-murciélago maya) o Tláloc, representación del agua divinizada entre los mexicas.

Poktapok se diseñó para todos los dispositivos móviles, teléfonos inteligentes iPad, iPhone, iPod, tabletas, en las plataformas de iOS, Android y Windows; actualmente, Locomoción 3D, empresa de Rochin, está desarrollando una versión para Xbox 360, que usará el sensor Kinect, de Microsoft, para darle vida a los personajes.

 

Tomado de: http://www.inah.gob.mx/es/boletines/4047-en-videojuego-el-ritual-de-pelota-mesoamericano

La Biblioteca Digital del Patrimonio Iberoamericano (BDPI) estrena una nueva versión de su portal

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La Biblioteca Digital del Patrimonio Iberoamericano (BDPI) ha renovado su diseño y ha desarrollado una nueva interfaz con el propósito de ofrecer más posibilidades de acceso a las colecciones digitales iberoamericanas…

biblio-digital.JPGLa Biblioteca Digital del Patrimonio Iberoamericano (BDPI) ha renovado su diseño y ha desarrollado una nueva interfaz con el propósito de ofrecer más posibilidades de acceso a las colecciones digitales iberoamericanas presentes en BDPI, según ha informado la Biblioteca Nacional de España (BNE).

La renovación del portal cumple tres objetivos. Por un lado, facilitará la presentación dinámica de recursos, colecciones y noticias desde la página de inicio, así como contenidos destacados que animan a descubrir distintos aspectos de las colecciones e informar de novedades y curiosidades. En segundo lugar, permitirá mostrar más colecciones, como recorridos temáticos transversales que descubren todo lo que une y singulariza a cada una de las colecciones nacionales (en el apartado de ‘Colecciones’).

Por último, ampliará la presencia y protagonismo de las instituciones participantes, que además aumentarán su participación activa en la construcción de colecciones y difusión de los contenidos de BDPI. El diseño de la interfaz es ‘responsive’, es decir, adaptable a todos los dispositivos desde los que se visite la página.

Esta renovación, que cuenta con el apoyo de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), coincide con la inclusión de BDPI en el Programa de Acción de la XXIV Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, celebrada en diciembre de 2014, como herramienta fundamental en la construcción y afianzamiento del Espacio Cultural Iberoamericano, en el marco de la Agenda Digital Cultural para Iberoamérica.

En la actualidad, hay un total de más de 227.000 recursos de todo tipo y temática en el archivo de BDPI, procedentes de nueve países: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, El Salvador, España, Panamá, Portugal y Uruguay./// CANALES: CU:CLI:,-D:CUL:#Categorias: ///

 

Tomado de: http://www.teinteresa.es/libros/Biblioteca-Digital-Patrimonio-Iberoamericano-BDPI_0_1364865022.html

Colombia recupera la escultura “Santa Ana triple”, robada hace 30 años

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La comunidad franciscana de Colombia recuperó la escultura “Santa Ana triple” que fue robada en 1985 y se encontraba en Ecuador, informaron fuentes oficiales.

 

ana-triple.JPGLa comunidad franciscana de Colombia recuperó la escultura “Santa Ana triple” que fue robada en 1985 y se encontraba en Ecuador, informaron fuentes oficiales.

La pieza fue hurtada el 14 de marzo de 1985 del Convento de la Comunidad Franciscana ubicado en Tunja, departamento de Boyacá (centro) y para conseguir su devolución fue necesaria la intermediación diplomática de la Cancillería y de la Embajada de Colombia en Quito, según un comunicado del Ministerio de Cultura.

Su retorno fue también posible gracias a la campaña contra el tráfico ilícito de bienes culturales entre Colombia y Ecuador.

La “Santa Ana triple” es una escultura anónima, si bien se ha determinado que fue elaborada por la Escuela Sevillana que inició su labor en el siglo XIII y que vio su esplendor en los siglos XVI y XVII.

La imagen, que mide 109 centímetros de alto y 65 de ancho, está elaborada en madera tallada y muestra a Santa Ana que lleva en su regazo a la Virgen, quien a su vez porta al niño Jesús.

Esta escultura fue donada por España a la Comunidad Franciscana de Colombia según consta en el Archivo General de Indias, agregó la información.

El proceso de repatriación de la escultura, que reposaba en el Museo Nacional de Quito, comenzó en 2014 cuando la comunidad franciscana entregó una serie de documentos que acreditan la propiedad de la obra.

Esta recuperación forma parte de las acciones que se llevan a cabo en el marco del Programa Nacional contra el Tráfico Ilícito.

El pasado mes de septiembre Colombia recuperó un tesoro arqueológico prehispánico que había sido incautado en España a narcotraficantes. EFE

 

Tomado de: http://www.elpais.cr/2015/06/24/colombia-recupera-la-escultura-santa-ana-triple-robada-hace-30-anos/

Perú repatriará más de 3,800 piezas culturales en los próximos meses

tapiz.jpgMás de 3,800 piezas recuperadas arribarán procedentes de Argentina. Los bienes de origen arqueológico fueron recobrados en Argentina luego de un proceso judicial de más de 10 años.

 

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a Cancillería entregó hoy al Ministerio de Cultura 42 objetos del patrimonio cultural de la Nación que fueron recuperados en diversos países, y se espera para los próximos meses la repatriación de un nuevo lote que supera los 3,800 objetos rescatados.

En una ceremonia en la que estuvo la titular del Consejo de Ministros, Ana Jara, el canciller Gonzalo Gutiérrez indicó que la entrega concretada hoy es el preámbulo de otras repatriaciones de objetos históricos rescatados en el exterior, entre ellos, un lote de 3,898 piezas procedentes desde Argentina.

[Perú recibe objetos culturales recuperados en España y Australia]

Dichos objetos fueron recobrados luego de un proceso judicial de más de 10 años, manifestó Gutiérrez.

El canciller indicó, asimismo, que están por llegar cuatro piezas textiles precolombinas que forman parte de un total de 89 piezas que irán siendo repatriadas desde Gotemburgo, en Suecia.

“Este es un proceso que irá hasta el año 2021”, informó el jefe de la diplomacia peruana.

A esto se suman nueve lienzos de la era colonial que se encontraban en Estados Unidos, anotó Gonzalo Gutiérrez.

PIEZAS RECUPERADAS
El lote entregado consta de bienes culturales de origen arqueológico pertenecientes a diferentes períodos y culturas, como Nasca, Moche, Chancay, Chimú, Huaura, Wari e Inca. Además, fueron recuperados un manuscrito del siglo XVII y un libro de Botánica de 1827.

Entre los importantes objetos destaca un manto funerario Paracas, que fue repatriado por la Embajada del Perú en Estados Unidos de América. Esta valiosa pieza fue robada en 1993 del Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú y recuperada luego en Texas.

Tomado de: http://peru21.pe/actualidad/peru-repatriara-mas-3800-piezas-culturales-proximos-meses-2212845/3

Segundo Encuentro de Textiles Mesoamericanos – TEXTIM –

textil.JPGOaxaca, México / 12 al 16 de octubre de 2016

textil.JPGEl Museo Textil de Oaxaca invita a todas las personas dedicadas a la creacio?n de textiles, su preservacio?n, su estudio y su difusio?n, al segundo Encuentro de Textiles Mesoamericanos -TEXTIM-

En esta ocasión dedicaremos el Encuentro a la memoria de la maestra tejedora Justina Oviedo Rangel, originaria de San Mateo del Mar. La labor de la maestra Justina en torno a la innovación de técnicas empleadas en el telar de cintura dará pie al tema del TEXTIM II: Creación, Adaptación y Renovación en el Textil Mesoamericano.

¡ Aparta la fecha !
Del 12 al 16 de octubre de 2016

 

Email: textim@museotextil.org

 

Museo Violeta Parra: un mal proyecto de arquitectura para una artista maravillosa

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 ¿Cómo entender un Museo Violeta Parra donde casi no se puede escuchar a la artista y lo poco que se escucha se escucha mal? ¿Cómo se explica un museo donde las pocas fotografías de Violeta Parra no tienen textos explicativos del lugar, año y del fotógrafo que las tomó? ¿Cómo se entiende un edificio que en nada –a mí entender- refleja o captura el espíritu de Violeta?

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Las deudas del país con Violeta Parra –y con esa extensa y prolífica familia- son múltiples e imperdonables. El Museo Violeta Parra es una forma de recuperar esta artista popular, múltiple, diversa y de una intensidad y creatividad asombrosa.

Violeta Parra es una artista querida por muchos, lo que se refleja en los 22.000 visitantes que ha tenido el Museo en un poco más de un mes.

Pero el proyecto de arquitectura, su programa, su funcionalidad, a mi entender, de acuerdo a mi formación y experiencia (Arquitecto y diplomado en Administración Cultural), son malos. Mi intensión no es “destruir”, sino abrir una discusión sobre los espacios destinados a la cultura que permita aprender y, al menos, que los que se hagan a futuro incluyan aprendizajes de lo que se ha hecho.

Experiencia internacional

Ya a fines del S XIX se planteó la necesidad de hacer museos que consideraran tres tipos de espacios: los destinados a muestra permanente, los reservados a exposiciones temporales y actividades (música, charlas, etc) y aquellos dedicados a cafetería, venta de libros, recuerdos, etc.

Otro punto importante ha sido los esfuerzos por crear una imagen de los centros culturales que quede en la memoria, que sea fácilmente reconocible, recordable, identificable. La pirámide de cristal de Louvre es un ejemplo de cómo, un proyecto moderno, puede resignificar un Museo tradicional, dándole una nueva imagen.

Un tercer punto ha sido la necesidad de “abrir” los museos, acercarlos a los visitantes. Para ello se han creado diversas estrategias, como facilitar actividades frente a ellos (notable el Centro Pompidou que creo una plaza ciudadana muy activa, o lo que pasa con los jóvenes que van a bailar al GAM), tener fachadas que permiten ver lo que pasa en el interior o instalar grandes gráficas, o tener funciones como cafeterías, librerías o ventas de souvenirs que acerquen a los visitantes, instalados como espacios intermedios entre el exterior y el interior (pagado muchas veces).

Finalmente –y es posible que haya otros puntos- el dinamismo de la vida, hace recomendable tener edificios que sean flexibles en sus funciones, que permita adaptarlos a cambios, a nuevas expresiones y necesidades. Esto se hace cada vez más necesario, dado el dinamismo de las tecnologías, de los medios de expresión y de las demandas y necesidades de los públicos.

El proyecto

El Museo Violeta Parra tiene una arquitectura muy rígida en términos funcionales, con recorridos poco fluidos, estrechos, que no permite flexibilidad de usos y de recorridos. Algunos recintos tienen formas que dificultan su uso. La pérdida de espacio en circulaciones y en lugares poco funcionales es importante.

El Museo tuvo un costo de más de 1.600 millones y, en la práctica, cuenta con dos salas de exposiciones, una pequeña para mostrar un vídeo, una sala taller –muy deficiente- y una sala con unas 100 butacas, además de la cafetería. No tiene sala de reuniones y, aparentemente, tampoco tendría espacios adecuados para guardar las obras que no se exponen (una veintena, por el momento pero se espera que haya donaciones que aumenten la colección).

El Museo, con una forma caprichosa que no entiendo qué aporta y que seguramente subió bastante los costos, tiene una gran fachada de vidrio orientada hacia el sur la que es tapada por un entramado de mimbre instalado al interior de los termopaneles (entre ambos vidrios). En otras palabras, pone vidrios para taparlos y se cierra al exterior. Desde afuera –y salvo por el nombre y una gigantorafía- este edificio podría ser cualquier cosa, una empresa, oficinas… los materiales (pisos de piedra y hormigón a la vista, por ejemplo) y las formas no reflejan lo que debiera ser el Museo: Es una arquitectura “internacional”, insípida, que refleja muy poco el espíritu popular, local, chileno, campesino, de Violeta Parra.

El espacio destinado a venta de música (de Violeta, Isabel y Tita Parra) y libros es ridículo. Es imposible que ahí se pueda ofrecer una parte significativa de la obra de Violeta, de quienes la interpretan (como la notable producción de Los Jaivas) o de trabajos que estudian y analizan su legado e influencias, por mencionar un mínimo.

Para acceder a la cafetería hay que entrar al Museo (que desde principios de 2016 sería con entrada pagada), porque está ubicada dentro de éste, en un rincón. Con un agravante: el Museo se recorre en corto tiempo. El Museo expone un vídeo, algo más de una veintena de obras y tiene algunos lugares para escuchar música, pero con un sonido de mala calidad. Entonces las visitas son cortas y pueden ser más atractivas y accesibles otras cafeterías del sector.

El proyecto hace un gran esfuerzo por tener un patio interior, un jardín para mirar (no para usar). Pero éste colinda con las propiedades vecinas, es decir mira lo peor de los vecinos: una ampliación tipo “mediagua”, fachadas grises y sucias de edificios gigantescos para la escala del jardín que lo dejan durante largos periodos en sombra.

Muchos de estos problemas ya los hemos visto en otros edificios dedicados a la cultura, como el Museo de la Memoria, Matucana 100 o la Biblioteca se Santiago… ¿cuándo dejaremos de repetir errores?

¿Cómo entender un Museo Violeta Parra donde casi no se puede escuchar a la artista y lo poco que se escucha se escucha mal? ¿Cómo se explica un museo donde las pocas fotografías de Violeta Parra no tienen textos explicativos del lugar, año y del fotógrafo que las tomó? ¿Cómo se justifica un Museo dedicado a Violeta Parra que no acoge a los visitantes, que se cierra a los exteriores? ¿Cómo se entiende un edificio que en nada –a mí entender- refleja o captura el espíritu de Violeta?

Después de visitar el Museo Violeta Parra que queda la pregunta: ¿Qué quieren mostrar de Violeta? ¿Cómo quieren mostrarla?

A Violeta la siento más viva en cantantes populares que escucho en la locomoción colectiva.

Por: Ezio Mosciatti

Tomado de: http://www.biobiochile.cl/2015/11/13/museo-violeta-parra-un-mal-proyecto-de-arquitectura-para-una-artista-maravillosa.shtml

Tráfico que continúa: el patrimonio de Bolivia sale por las fronteras

trafico-BO.JPGAsistido por la oscuridad, uno de ellos ingresa al sacro salón. Es un recinto construido en el siglo XVI. Los gruesos muros de la construcción absorben cualquier ruido que se genere dentro por el trajinar del desconocido, quien saquillo en mano avanza hasta el altar mayor de la nave principal de la iglesia para tomar los mejores frutos del esfuerzo de la orfebrería y pintura colonial..

 

 

trafico-BO.JPGPinturas, platería, cuadros, retablos, joyas, la mayoría de la época de la Colonia, fueron desapareciendo de las iglesias de Oruro, Potosí y La Paz, principalmente, y con ellos, una parte de la historia del país. La falta de registros, la ausencia de voluntad política, la poca claridad sobre las instancias responsables de la custodia, y una ley sin normativa, hacen que Bolivia siga siendo un destino interesante para el saqueo.

Dos extraños ataviados con pasamontañas, y en complicidad de la noche de luna nueva, se aprestan a ingresar a una iglesia del área rural del país. Mientras uno hace de banquillo, el otro logra asirse de los barrotes de la ventana del templo para, acto seguido, ayudado por una pata de cabra, herramienta infaltable en este tipo de ilícitos, sacar de cuajo los barrotes de su base de barro y piedra.

Asistido por la oscuridad, uno de ellos ingresa al sacro salón. Es un recinto construido en el siglo XVI. Los gruesos muros de la construcción absorben cualquier ruido que se genere dentro por el trajinar del desconocido, quien saquillo en mano avanza hasta el altar mayor de la nave principal de la iglesia para tomar los mejores frutos del esfuerzo de la orfebrería y pintura colonial. Anillos, coronas, cestos y cuadros religiosos son extraídos de sus lugares para ser llevados con rumbo desconocido, y tal vez para perderse para siempre, a cambio de un prometedor dinero que recibirá por cumplir el “encargo” o como resultado de la fundición de las joyas.
Saciado en su ambición, el desconocido sale con seguridad por la gran puerta, sin temor y sin vergüenza, con solo jalar el pestillo de la chapa, donde espera su cómplice, para luego perderse entre las callejuelas del poblado, en la lontananza, con un rictus de satisfacción, provisto del valioso botín. Los custodios, autoridades locales o religiosas se percatarán del robo hasta salido el sol, cuando será demasiado tarde.

Este es un relato sobre los cientos de robos que han ocurrido y ocurren en el país contra el patrimonio eclesiástico y que afectan principalmente a las iglesias coloniales en los departamentos de La Paz, Oruro y Potosí. Pinturas, platería, joyas, esculturas, retablos, muebles y tejidos desaparecieron por cientos, según el registro de la Unidad de Patrimonio del Ministerio de Culturas, en los últimos 50 años de vida del país, de 1964 hasta agosto de 2014.

La investigadora de patrimonio cultural, Cristina Bubba, recuerda que por 1988, cuando, en sus años mozos de investigadora, frecuentaba la iglesia de Coroma, fue testigo de un robo con características similares.
“Hicimos traer a un cerrajero de Oruro para poner rejas en la puerta y las ventanas de la iglesia. El señor midió las rejas delante de toda la comunidad. En la noche hubo una fiesta y antes de que pongamos las rejas, robaron; alguien había escuchado sobre las rejas”, recordó Bubba. Cuando se realiza una fiesta en el pueblo “todos están distraídos, hay poca atención en la iglesia, hasta el cuidador está en la fiesta”.

Pese a los decretos y normas emitidos en años anteriores, y con la actual y nueva Ley 530 del Patrimonio Cultural Boliviano, de mayo de 2014, los saqueos al patrimonio eclesiástico siguen ocurriendo, en una vorágine con altas y bajas, situación que aún no conmueve a las autoridades nacionales y eclesiásticas para que las decida a tomar las medidas necesarias y definitivas que paren o disminuyan de manera drástica los robos.

Templos como el de Laja, Copacabana, Guaqui, Calamarca, entre otros, en el departamento de La Paz, fueron saqueados en reiteradas ocasiones. En algunos casos porque no contaban con las medidas de seguridad necesaria –tenían como mayor protección un alambre para asegurar la puerta– y, en otros, pese a contar con cámaras de seguridad y alarmas.

La seguridad, el talón de Aquiles
La seguridad es el talón de Aquiles de los templos católicos coloniales, principalmente los ubicados en el área rural. Esta situación es reconocida por la asesora jurídica de la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB), Susana Inch. La funcionaria atribuye esta debilidad a la falta de experiencia de la Iglesia en el tema.
“Se hace lo que se puede. Dentro del accionar propio de la Iglesia el tema de seguridad no es precisamente algo en el que pueda tener ni experiencia ni experticia”, señaló la jurista.
Inch dijo que la CEB planteó varias veces al Estado la necesidad de realizar de manera coordinada un sistema de inventario y seguridad para los bienes eclesiásticos, sin que se haya concretado hasta el momento. “Fue muy difícil el diálogo en este sentido, entre otras cosas, porque siempre estaba de por medio el tema del derecho propietario sobre los bienes”, indicó.

Señaló que al estar definido que el patrimonio religioso pertenece a la Iglesia, no significa que no deban tomarse acciones conjuntas con el Estado. “Esperamos poder coordinar con el Ministerio de Culturas para poder tomar acciones que permitan dar un mejor resguardo a los bienes, tener una custodia más adecuada de los mismos y hacer procesos de inventariación periódicos”, apuntó.

Cristina Bubba, investigadora de patrimonio cultural, con más de 20 años en el campo, al igual que otros especialistas, tiene una explicación para el descuido de las iglesias. Señaló que cada día hay menos curas en el área rural para atender los templos. “Un cura atiende de cuatro a cinco iglesias del área rural, pero no está permanentemente en esas cinco iglesias, entonces eso suelta un poco los controles y la relación de la gente con los objetos y con la iglesia en sí, porque son templos cerrados, entonces vas a una iglesia donde no hay sacerdote, rezas porque quizá la abre el cuidador pero no hay presencia constante ni del Estado ni de la Iglesia, aunque el Estado es el más ausente”, manifestó.

Milton Eyzaguirre, jefe de Extensión y Difusión Cultural del Museo Nacional de Etnografía y Folklore (MUSEF), testigo de la situación de las iglesias rurales por los constantes viajes que realiza, aseveró que “en muchos lugares las iglesias están cerradas con un candado y listo, en otros lugares he visto que las iglesias sólo están cerradas con un alambre y nada más”.

Ante el letargo de las autoridades, sobre quién debe hacerse cargo de la seguridad de las iglesias, los traficantes aprovechan para planificar robos y seguir saqueando. Si bien la ley define competencias para la custodia y el cuidado, aún estas normas no se concretan en la mayoría de los casos. El Artículo 16 de la Ley 530 señala que “Las iglesias y congregaciones religiosas se constituyen en custodios del Patrimonio Cultural Mueble e Inmueble que forman parte de la tradición religiosa del pueblo boliviano, estando obligadas a su registro, protección, conservación y difusión con arreglo a lo dispuesto en la presente Ley”. Para concretar esto se requiere de la erogación de recursos que son insuficientes. El inciso II del mismo artículo agrega que “El Estado Plurinacional de Bolivia generará las condiciones necesarias para la gestión de estos bienes culturales, apoyando en su registro, seguridad, conservación, protección, investigación, restauración, difusión y capacitación de recursos humanos”.

Escasa coordinación en la Iglesia Católica
La jurista de la CEB aclaró que la Conferencia Episcopal, como instancia nacional de la Iglesia Católica, constituye la reunión de los obispos de Bolivia y “no hay un patrimonio cultural religioso que esté bajo tuición de la propia Conferencia Episcopal”. Señaló que “son las diócesis, arzobispados, obispados, prelaturas y vicariatos quienes en realidad tienen la presencia de patrimonio religioso cultural”.

Sin embargo admitió que pese a los robos frecuentes –suman 316 de 1964 a agosto de 2014– la CEB no cuenta con un registro de los bienes y un sistema que permita centralizar el reporte de los robos en los arzobispados. “Se tiene un desafío de desarrollar un sistema interno de información (sobre los robos ocurridos) que permita coordinar el tema del inventario de bienes, poder trabajar en el tema de la valoración y custodia, además del resguardo correspondiente”, indicó. La situación se tornó más dramática al constatar que en el Arzobispado de La Paz, que según Inch sí cuenta con un registro de los robos ocurridos, nadie pudo dar información al respecto. Una funcionaria de nombre Rocío, nada cortés por cierto, indicó que ellos son los que menos saben sobre el tema y que si alguien cuenta con la información es la CEB. “Acá no hay nadie que pueda dar esa información”, subrayó.

Para la jefa de la Unidad de Patrimonio del Ministerio de Culturas, Lupita Meneses, está muy claro quiénes tienen la responsabilidad de precautelar el patrimonio eclesiástico. “Las iglesias y los municipios también tienen que destinar recursos para el cuidado de este patrimonio que está a su cargo, está en la Ley de Autonomías y en la Ley de Descentralización”, remarcó.Entre tanto, y hasta que se cumpla la ley, y se consoliden los recursos económicos de parte de los gobiernos subnacionales y la iglesia, la amplia frontera de Bolivia sirve como filtro para la salida del patrimonio nacional.

Débil control en puntos de salida
El comandante de la Unidad Policial de Apoyo al Control Migratorio (UPACOM), teniente coronel Sergio Bustillos, señaló que el personal con que cuenta es insuficiente para cubrir de manera adecuada los 19 puntos fronterizos, seis puntos intermedios y tres aeropuertos principales (La Paz, Cochabamba y Santa Cruz) del país. El policía dejó en claro que la función de la UPACOM es solo velar por el flujo migratorio en los puntos mencionados, donde las personas deben cumplir con todos los requisitos de ley para ingresar o salir del país. Dijo que la salida o entrada de objetos está en manos de la Aduana. Reveló que en la frontera con el Perú existen al menos otros 15 puntos de tránsito no oficiales que carecen de control. “Los puntos que están oficialmente declarados como fronterizos son en los que hay presencia del Estado. En la frontera con el Perú hay hasta 15 puestos que no están establecidos”, manifestó.

Según un reciente reporte de la Aduana Nacional de Bolivia (ANB), a pedido de esta investigación, en los últimos años esta entidad solo logró evitar la salida de un cuadro patrimonial que fue camuflado y envuelto en un edredón. Sin embargo, de acuerdo a los datos de la Unidad de Patrimonio del Ministerio de Culturas, solo en 2013 se sustrajeron 123 piezas del patrimonio eclesiástico, y hasta agosto de 2014, se mencionaron 10 piezas.

Milton Eyzaguirre expresó su preocupación por la gestión de la Aduana en este tema. Advirtió que no cuenta con el personal suficiente y calificado para controlar la salida del patrimonio cultural por las vías legalmente establecidas. “Ni qué decir de los otros puntos no autorizados”, expresó. “Las instituciones vinculadas con la Aduana cada vez menos convocan a especialistas, entonces me temo que está saliendo mucho material sin reconocimiento o como pieza actual o copia, y nadie le da ningún tipo de importancia”, indicó. Recordó que años atrás, como funcionario del MUSEF, participaba en operativos, en las unidades de verificación, para realizar las revisiones respectivas, y encontraban piezas coloniales muy bien camufladas en vehículos de transporte. “Con la eliminación de las unidades de verificación por medio de un decreto supremo ya no existe más el mismo control”, lamentó.

Eyzaguirre sostuvo que hoy la Aduana está más vinculada al tema económico y “este tipo de patrimonio no le es de mucho interés”. “Puede que salgan las piezas de la forma más simple posible”, insistió. La presidenta de la Aduana Nacional de Bolivia, Marlene Ardaya, señaló para este reportaje, que los funcionarios en aeropuertos, de esa entidad, “solo actúan cuando detectan comportamiento sospechoso del viajero”. Lupita Meneses reconoció que existe debilidad en la Policía y la Fiscalía para combatir este flagelo, porque “no tienen las condiciones suficientes como para poder llegar hasta el final en los procesos”. El tráfico de patrimonio cultural, junto a la trata y tráfico de personas, se ubica en el tercer lugar, a nivel mundial, de los negocios ilícitos más rentables después del tráfico de armas y el narcotráfico. Meneses remarcó que esta titánica tarea no es solo responsabilidad del Ministerio de Culturas o de la Iglesia, sino que “todas las instituciones ligadas deben involucrarse”. “La Policía, la Aduana, la Fiscalía, la Procuraduría, las gobernaciones, los municipios; tienen que hacer una tarea interdisciplinaria e interinstitucional, comenzando desde el sistema educativo”, apuntó.

En marzo de 2008, tras culminar el Primer Seminario Taller Internacional para la Prevención y Lucha contra el Tráfico Ilícito de Bienes Culturales, una de las propuestas surgidas fue la creación de una fuerza especial de lucha contra el tráfico ilícito de bienes culturales en Bolivia, sin embargo aún no se concreta.

Bandas criminales
El director de la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol) en el departamento de La Paz, coronel Walter Villamor, aseguró que hasta el momento no se detectó a ninguna banda internacional dedicada al tráfico de patrimonio que opere en el país. Indicó que se trata de organizaciones nacionales y algunos extranjeros que llegan al país de paso. Señaló que Bolivia es centro de robo del patrimonio cultural eclesiástico y a la vez país de tránsito. Afirmó que los bienes salen principalmente a países europeos y a Estados Unidos, donde surgen los inescrupulosos compradores.

Según Villamor, una vez notificado del robo de un artículo patrimonial, por parte del Ministerio de Culturas o la Fuerza Especial de Lucha contra el Crimen (FELCC), se activa la alerta en los 190 países miembros. Esta alerta busca que la mercancía no salga del país, o, en su defecto, si sale fuera, que sea recuperada. De manera similar, Lupita Meneses subrayó que pese a los más de 300 robos sufridos en las iglesias “no hay datos suficientes para certificar que son bandas internacionales”. “Sabemos que hay mafias internacionales que vienen por Perú, Bolivia, Brasil y Argentina, de paso, y van a Europa y Estados Unidos. Ahí es donde está nuestro patrimonio. Si uno entra a las subastas de Estados Unidos, Europa, Alemania, cada mes hay una y ahí está todo el patrimonio latinoamericano”, apuntó.

Por el modo de operar, señala la CEB, al parecer se trata de “organizaciones criminales muy bien conformadas”.
“Lo claro es que no son hechos ocasionales, sino que son bandas organizadas, pero no se cree que sea con fines de tráfico de patrimonio porque no hay ninguna evidencia que establezca que ha habido ese tráfico, más bien la evidencia apunta a pensar que se funden las joyas –que son los objetos que más se roban– para venderlas como metal”, apuntó.
La responsable jurídica de la CEB descartó que en estos robos estén involucrados funcionarios de las iglesias, como se afirmó o afirma de manera discreta, y a veces abierta, por algunas autoridades y entidades del Estado. “No hay un resultado concreto que permita establecer hasta la fecha que algún sacerdote hubiera tenido algún grado de participación en esos hechos”, remarcó la funcionaria. El 25 de abril de 2013, el presidente Evo Morales señaló a los obispos de la Iglesia Católica como responsables por la ola de robos perpetrados en los últimos meses en varios templos del país. Respecto al robo en la iglesia de Copacabana, en concreto, dijo que “quienes manejan las llaves son los obispos y ellos saben quién entra, quién sale”, por tanto “saben quién saca las joyas”.

La cadena del delito
Dos entrevistados señalaron que estos bienes muchas veces, antes de ser vendidos, pasan por restauradores y anticuarios dentro del país. La investigadora Cristina Bubba sostuvo que los anticuarios y los restauradores “son los que de alguna forma tienen relación” con el tráfico de patrimonio. Recordó que en 1999, con la intervención a la casa de un diplomático peruano, que se conoció como el caso Díaz-Scobry, donde se recuperó casi 269 piezas, días antes se corrió el rumor de que a la embajada del Perú “llegaban cuadros”. “De casualidad, en una reunión de museos, oí a una restauradora de arte decir que algo raro pasaba en la embajada del Perú, que le llegaban cuadros, y que no digamos nada. Pero en una intervención la Policía incautó una gran cantidad de cuadros coloniales que eran sacados de Bolivia por vía terrestre”, apuntó. Lupita Meneses agregó que “con seguridad debe haber este patrimonio en los anticuarios” porque no hay un control y registros sobre ellos. “Ni en la Alcaldía tienen registros de los anticuarios, de galerías de arte, donde puedan ser comercializados estos bienes”, manifestó.

Para Milton Eyzaguirre, la falta de control de las autoridades hace que el patrimonio cultural boliviano sea comercializado en conocidas calles de La Paz sin que se haga algo al respecto. “Sin ir muy lejos, uno va a la calle Sagárnaga y nadie hace el control, hay piezas prehispánicas ¿Quién hace el control?”, cuestionó.

2.053 piezas sustraídas en 316 robos
De acuerdo a datos proporcionados por la Dirección Jurídica del Ministerio de Culturas, de 1964 a agosto de 2014 ocurrieron 316 robos a centros eclesiásticos con una pérdida total de 2.053 piezas. En 1999 se registró la mayor cantidad de robos, 20 en total, con la sustracción de 83 piezas. Si bien en 2007 ocurrieron solo 8 robos, fue el año en que se sustrajeron la mayor cantidad de piezas: 208.

Lupita Meneses dijo que Bolivia, al ser un país muy rico en bienes patrimoniales, no es ajena a ser víctima de redes internacionales del tráfico ilícito que son abastecidas por bandas locales. “En el Ministerio tenemos una cuantificación de robos denunciados desde 1964. Una de las épocas más duras de esto fue en 1999 cuando se sucedieron alrededor de 20 robos. A partir de ahí hubo una acción muy importante de parte de la Policía y la Fiscalía que interceptaron un caso de comercialización ilícita de bienes culturales, tanto boliviano como peruano, y donde se pudo tomar presas a varias personas que estaban implicadas; a partir de eso fue que disminuyó este saqueo a los bienes culturales”, apuntó.

Señaló que en 2013 sucedieron 15 robos a iglesias del área rural en los departamentos de La Paz, Potosí y Oruro, con un total de 123 piezas sustraídas. “Los bienes que son más susceptibles de robos son las pinturas, luego en gran medida la platería y las joyas, y también algunas esculturas. El interés del robo de estas obras es la comercialización”, remarcó.

Hasta agosto de 2014, se registraron dos robos: el primero fue en Jesús de Machaca, en la provincia Ingavi, y el segundo en la iglesia de Yotala, en el departamento de Chuquisaca. En ambos casos los ladrones sustrajeron artículos de plata. Meneses precisó que los robos ocurren más en el área rural de los departamentos de La Paz, Oruro y Potosí, donde las iglesias están más alejadas, y los bienes culturales no tienen la seguridad necesaria. Agregó que también afectó el tema de la migración, que dejó a muchas poblaciones con pocos habitantes.

En los 50 años de registro de robos de casos denunciados, el Ministerio de Culturas contabilizó la pérdida de 795 cuadros de pintura colonial eclesiástica, 958 piezas de platería, 138 joyas, 85 esculturas, 34 retablos, 35 muebles y 8 tejidos. Por esas denuncias actualmente hay 16 procesos judiciales y ninguna sentencia. La recuperación de los bienes hasta el momento llega a 120 piezas: 79 cuadros, 11 esculturas, 11 piezas de platería, 8 retablos y 11 marcos tallados.

La falta de registros y catalogación es una debilidad que deben afrontar las autoridades. Se estima que los artículos robados superan la cifra mencionada porque no se tiene un registro de todo el patrimonio cultural eclesiástico. Meneses mencionó que de 1975 a agosto de 2014 solo se logró registrar un 40%, como máximo, de todo el patrimonio cultural eclesiástico.

Casos emblemáticos
Los casos emblemáticos son varios a decir de los entendidos. Susana Inch menciona uno que ocurrió en la Arquidiócesis de El Alto y La Paz con el robo a la iglesia de Copacabana. El lamentable hecho sucedió el 22 de abril de 2013. Según la versión policial los ladrones cometieron el delito entre las 02.00 y 05.00 de la madrugada. Ingresaron por la parte posterior de la basílica y rompieron los vidrios de una ventana para llegar al camarín donde se hallaba la imagen de la Virgen. Se llevaron 27 piezas de su indumentaria.

Otro de los casos que conmocionó a los círculos de expertos en patrimonio fue la incautación, el año 1999, de 269 piezas patrimoniales en el departamento del agregado cultural del Perú, Pedro Díaz, quien en complicidad con el francés Dominique Scobry, acopiaron las piezas con la intención de sacarlas del país para su comercialización. Lupita Meneses indicó que en este caso se llegó a una sentencia de seis años de cárcel para el francés, quien luego de pasar un tiempo en prisión escapó. “Nosotros verificamos toda la procedencia de estos bienes y gran parte no estaban catalogados, pero 12 cuadros coloniales pertenecían al patrimonio peruano y se devolvió; otro grupo de siete cuadros provenían de las iglesias de La Paz y Oruro”, indicó.

Para Milton Eyzaguirre, el tráfico de tejidos de Coroma a Canadá y Estados Unidos, en 1988, protagonizado por Roger Yorke, fue uno de los hitos en la exportación ilícita de patrimonio cultural. Yorke fue comprando piezas antiguas principalmente por el norte de Potosí. Detenido en Canadá, se le inició un juicio amparado en las normas internacionales que protegen el patrimonio cultural. “Tuvo un final medio feliz porque se recuperaron 400 piezas de las 2.000 que sacó, a las otras les entró polilla. Son piezas en tejido. Esto ocurrió a raíz de la denuncia de la comunidad de Coroma. Ellos decían que sus ancestros vivían en sus tejidos y es por eso que pedían la devolución”, recordó el especialista. Yorke fue declarado culpable de haber introducido ilegalmente bienes culturales en Canadá y fue condenado a pagar 10.000 dólares canadienses, y a dos años de libertad condicional. La apelación presentada en contra de esta decisión fue rechazada.

Carencia de registros
La carencia de registros es una gran debilidad que permite en gran medida la pérdida de material patrimonial eclesiástico. La asesora jurídica de la CEB señaló que si bien existe un inventario, no es propio de la Iglesia porque se requiere cierta experticia con la que no cuentan. “Se necesita no solamente gente entendida en el valor cultural, sino joyeros, gente que conoce el valor; el Ministerio de Culturas lo tiene, realiza inventarios periódicos y la Iglesia ha facilitado estas valoraciones”, dijo.

Cristina Bubba criticó que si bien el Ministerio de Culturas cuenta con un registro parcial, este no es distribuido entre los municipios, las gobernaciones y las iglesias, para que conozcan y controlen las piezas en su haber.

Desde 1975, con la creación del Instituto Boliviano de Cultura, entró en vigencia un centro de catalogación y documentación, señala Lupita Meneses. “Desde esa época se comenzaron a hacer los