Los que conocieron el Parque Nacional Iguazú hace años hoy no lo reconocerían: nuevas pasarelas que acercan a más saltos y circuitos accesibles para redescubrir esta maravilla natural misionera.
Hay tránsito intenso en uno de los miradores más concurridos. Todos buscan el mejor lugar para la foto. El salto San Martín nos baña delicadamente. Una fina lluvia, agradable, hasta necesaria contra el calor.
Estoy parada por tercera vez en mi vida frente a ese manto de agua blanca, espumosa, que cae con una energía arrolladora, pero siento como si fuera la primera. Estoy hipnotizada a pesar de los chicos que gritan y los selfie sticks que no se quedan quietos. Imposible dejar de contemplar los saltos, una y mil veces.
El salto San Martín, uno de los más importantes del Parque Nacional Iguazú, la casa de la Cataratas, está igual que hace más de 20 años, cuando lo conocí. Pero el parque nacional, el más visitado del país, definitivamente cambió en los últimos años y también, claro, la experiencia de visita.
En ese entonces todavía no funcionaba el Tren de la Selva, que lleva a los visitantes hasta la estación donde comienzan los senderos Superior e Inferior y hasta el acceso a la Garganta del Diablo. Un tren ecológico, abierto, sin puertas, amigable con el medio ambiente, que utiliza GLP, un combustible no contaminante y que se interna por caminos selváticos. Va despacio (a veces se hace larga la espera en las estaciones), pero el paseo es muy agradable y cómodo.
Tampoco, hace dos décadas, el parque contaba con las pasarelas rebatibles y accesibles, tanto para sillas de ruedas como para cochecitos de bebé. El parque es uno de los mejores ejemplos de accesibilidad del país: el 90 % de los circuitos se puede recorrer sin obstáculos.
También ofrecen sillas de ruedas y carros, como los de golf, para transportar a los visitantes que requieran asistencia. El paseo Inferior, con muchas escaleras queda excluido, aunque se puede llegar hasta los primeros miradores.
El nuevo sistema rebatible de pasarelas está preparado para que, ante la crecida del río, las barandas se bajen y permitan que el agua corra sin encontrar resistencia. Si la creciente del río fuera mayor de lo habitual, se desprenden tramos de la pasarela, para que corran río abajo (luego se las rescata) y evitar daños en los pilotes, que son el soporte principal de toda la estructura.
Antes de este sistema, cuando se rompían las pasarelas por la fuerza del agua, se demoraba hasta meses en rehacerlas. Ahora, cuando baja el río y con un par de días, todo vuelve a la normalidad.
La Garganta del Diablo, el salto más espectacular del parque, de 80 metros de altura. Foto: Iguazú Argentina
Hace seis años, en mi segunda visita, tampoco estaban las nuevas pasarelas en el paseo Superior, que se inauguraron a fines del año pasado. Son 1100 metros de pasarelas nuevas, que extendieron el circuito Superior a 1750 metros de caminata. La ampliación de este paseo, que antes finalizaba en el salto Mbiguá, se realizó con un brazo metálico que casi se choca con el salto San Martín y da una vista panorámica a la isla del mismo nombre.
También mejoró la circulación de los visitantes: ahora se hace en un mismo sentido, se entra por un sector y se sale por otro, sin chocarse con los que vienen de frente, lo que hace el recorrido mucho más fluido.
Tampoco llegaban al parque más de un millón de visitantes por año. Hace apenas unas semanas recibieron al visitante un millón con bombos y platillos. Hay días incluso que se superan los 10.000 visitantes.
Y en esas visitas anteriores todavía las Cataratas no eran consideradas una de las Siete Maravillas Naturales del Mundo. En 2011 ganó el concurso propuesto por la organización new7wonders que las hizo subir al podio como uno de los siete mejores sitios naturales del mundo.
Aunque, claro, para mí eran una maravilla indiscutida desde la primera visita.
Para chicos exploradores
Sin dudas Iguazú es un destino childfriendly. Desde bebes hasta adolescentes disfrutan del paseo. Y de hecho, incluso en esta época del año, pleno ciclo lectivo, Cataratas está lleno de familias con chicos que se hacen una escapada de pocos días para conocer esta maravilla natural.
Por las pasarelas se puede circular sin problemas con cochecitos y las barandas son lo suficientemente altas y seguras para que los chicos caminen solos y sin riesgos.
Desde arriba o desde abajo, distintas perspectivas, del lado argentino. Foto: LA NACION / Andrea Ventura
Además, como el parque se recorre en libertad, sin necesidad de seguir a un guía, cada familia puede manejar los tiempos, descansar cuando quiera y seguir caminando a su ritmo.
En general, lo más recomendable, para las familias es ir dos días al parque, para que los chicos no caminen tanto de un tirón. Un día dedicado a los circuitos Inferior y Superior y otro a la Garganta del Diablo, que exige una caminata de 2200 metros entre ida y vuelta. O cruzar a la isla San Martín, si el nivel del río lo permite y está habilitada la lancha.
Hay buena infraestructura con ofertas gastronómicas en diferentes zonas del gran predio y también sitios con mesas para los que prefieren llevarse la vianda.
Los chicos lo único que no pueden hacer es la Aventura Náutica, la navegación que casi se mete abajo del salto San Martín. Requiere ser mayor de 12 años. Y, además, los menores de 6 años no pagan entrada al parque y tampoco el boleto en el colectivo del centro de Puerto Iguazú a la Cataratas.
Los secretos de la selva
Los coatíes son algo así como las mascotas del Parque Nacional Iguazú. Caminan entre los visitantes, les roban la comida y posan para las fotos… pero con esta vida casi doméstica están en peligro. La comida humana les subió el azúcar en sangre, el colesterol y otras enfermedades que su alimentación tradicional no les provocaba. Además, pueden morder y arañar, por lo que no hay que tocarlos ni alimentarlos.
Desde el parque están trabajando en la desdomesticación de estos animales, para que vuelvan a su vida silvestre y dejen la zona turística. La idea es que retomen sus hábitos, como enseñarles a sus crías a buscar comida (roedores) algo que ya no hacen.
Por ahora, desde el parque probaron con reubircarlos, asustarlos con grabaciones de rugidos del yaguareté, con ultrasonido, con ruido de disparos, pero nada funciona. Siguen muy cómodos entre los visitantes.
Estos y otros secretos de la selva cuenta Luis, que guía un safari por un sector del Parque Nacional Iguazú al que no pueden acceder de manera libre los visitantes, sólo en este paseo de 12 kilómetros en camioneta.
Aunque no siempre se ven animales (es cuestión de suerte), resulta una clase magistral de biología, con detalles de la flora y fauna autóctona.
Como que sólo queda un 6% de la selva original, que el actual parque era una propiedad privada dedicada a la explotación forestal, que la selva se está recuperando lentamente de esa antigua tala masiva. También cuenta que hay más de 1000 variedades de mariposas, chiquitas como una cabeza de fósforo, hasta grandes como una mano.
Y que el rey de esta selva misionera es el yaguareté, el más grande de los felinos que la habitan (pesa 100 kilos), que es un gran caminante y que en la zona del parque hay siete ejemplares identificados y algunos otros que nunca se vieron.
La vista desde Brasil
Como les gusta decir a los guías locales: “Desde Brasil se ven las Cataratas y desde la Argentina se disfrutan”. Pero realmente vale la pena verlas desde enfrente, cruzando la frontera, en una vista panorámica amplia, de conjunto, lejana sí, pero imperdible también. Un buen complemento con el recorrido por el lado argentino. La visita del Parque Nacional do Iguaçu es mucho más corta. Alcanzan un par de horas y apenas se caminan 1200 metros.
La vista desde el lado brasileño. Foto: LA NACION / Andrea ventura
El traslado hacia las pasarelas se hace a toda velocidad en unos micros doble piso. Desde allí, el circuito desciende hasta una vista cercana de la Garganta del Diablo, con muchos miradores a los diferentes saltos, vegetación tupida que da sombra y monitos que trepan los árboles .
De regreso, para subir, un ascensor panorámico se encarga de evitarles la fatiga a los visitantes y dejarlos a pasos de la parada del ómnibus que los deposita nuevamente en el portón de acceso.
Los que quieran pueden realizar otras caminatas por senderos selváticos o hacer el Macuco Safari, la versión brasileña de la Gran Aventura, pero en este caso apta para todo público, sin restricción de edad.
Datos útiles
Cómo llegar. Los taxis del aeropuerto al centro cobran entre 300 y 400 pesos. No hay transporte público desde el aeropuerto.
Traslados. En colectivo. El pasaje al parque cuesta $ 65 pesos. Los colectivos salen del Hito Tres Fronteras, con paradas en el centro, la terminal y final de recorrido justo enfrente del portón de acceso. Menores de 6 años gratis. Servicio cada media hora
El pasaje para ir a las Cataratas del lado brasileño cuesta $ 40. Los colectivos salen de la terminal de Puerto Iguazú y estacionan frente al portón de acceso al parque. La frecuencia es de una hora. El boleto de colectivo urbano por Puerto Iguazú cuesta $ 13. En taxi. El viaje de Puerto Iguazú al parque, de ida y vuelta, es de $ 600. Al parque del lado de Brasil, de ida y vuelta, $ 650, con espera. A Ciudad del Este, con espera para compras, $ 650.
Dónde dormir. Amerian Portal del Iguazú. Es un hotel cinco estrellas frente al Hito Tres Fronteras, (a 10 cuadras del centro) con una vista panorámica de los ríos Iguazú y Paraná, gran pileta externa, pileta climatizada, spa y parque. El restaurante ofrece buenos platos con tarifas similares a los restaurantes de la ciudad. Reservas, 0810 810 2637. Tarifas desde $ 2600 pesos para dos personas por noche con desayuno. www.portaldeliguazu.com
Dónde comer. Boca Mora. Frente al Hito tres Fronteras. Tiene un deck afuera con vista al río. Especialidad en pescados de río. Platos desde $ 200. Il Fratello. En pleno centro (Gustavo Eppens 294). Especialidad en pastas. Platos desde $ 150.
Los parques. Parque Nacional Iguazú (Argentina). Tarifas para residentes argentinos, $ 200. Jubilados, $ 40. Menores de entre 6 y 12 años, $ 50. Menores de 6 años, gratis. Estacionamiento $ 90. Es necesario presentar el documento para acceder a estas tarifas. Sólo se puede pagar con pesos y en efectivo. Abre de 8 a 18. Al segundo día consecutivo de visita se paga la mitad. Hay que revalidar la entrada a la salida del parque. El restaurante, La Selva, cerca del acceso, un tenedor libre con parrilla, $ 200 por persona. Menores, $ 100. www.iguazuargentina.com
Parque Nacional do Iguaçu (Brasil). Tarifas para residentes del Mercosur, $ 220. Menores, de 2 a 11 años, $ 43. Aceptan tarjeta de crédito (no es necesario cambiar reales). Abre de 9 a 17. www.cataratasdoiguacu.com.br
Actividades. Del lado argentino, la Gran Aventura (lancha y paseo en camión por la selva) cuesta $ 800. Aventura náutica, $ 450 (20% de descuento para chicos entre 12 y 16 años). Safari por la selva: $ 550; menores; $ 275. Dura dos horas. Del lado brasileño, Macuco safari, $ 940 por persona.
Recomendaciones. Durante la visita al parque del lado argentino, los celulares toman la señal de Brasil y funcionan con Roaming. Conviene desactivar el plan de datos para evitar sorpresas en la factura. Usar protector solar y repelente de insectos, aunque en el parque prácticamente no se ven mosquitos (hay más en Puerto Iguazú).
Otros paseos sin agua
Además de las Cataratas hay otros paseos para hacer, tanto en Puerto Iguazú como en Brasil, para extender unos días más la visita a la región.
GÜIRA OGA. Es un refugio de animales silvestres. En un recorrido de una hora y media se cuentan las historias de los animales rescatados y que, luego de recuperarse, se liberan a la selva misionera y otros que se quedan a vivir en el refugio porque no pueden ser liberados. Abre de 9 a 18. Tarifa: $ 150. Ruta Nacional 12, km 1637. Está camino a las Cataratas, en Puerto Iguazú. El mismo colectivo que va al parque tiene parada en el acceso ($13). www.guiraoga.com.ar
PARQUE DAS AVES. Está a pasos del parque del lado brasileño y es un buen complemento. Hay más de 1320 aves de la región de 143 especies diferentes en 16 hectáreas selváticas. Entrada $ 170. Menores de 8 años, gratis. Abre de 8.30 a 17. www.parquedasaves.com.br
MUSEU DE CERA DREAMLAND. Está muy cerca de la frontera, en territorio brasileño y es quizás una buena alternativa para un día de lluvia sin pronóstico favorable. Es una propuesta similar a los afamados Madame Tussauds de las principales ciudades del mundo. Entrada, $ 237, menores, la mitad. www.dreamland.com.brß
Bajo la luz de la luna
Cuando el parque se vacía de visitantes, la selva se despierta y la luna ilumina las cataratas como un gran reflector, se organizan salidas nocturnas exclusivamente hasta la Garganta del Diablo, el salto más espectacular del parque.
Las salidas nocturnas sólo se realizan cinco noches en cada mes, cuando hay luna llena y si el cielo está despejado. Una lotería a la que vale la pena apostar.
Tarifa: $ 600. Menores de 6 a 12 años: $ 300; menores de 6 años, sin cargo.
También, antes o después de la visita, se puede cenar en el restaurante La Selva. Las próximas visitas son entre el 11 y el 15 de noviembre y entre el 10 y 14 de diciembre.
Con un 95% de avance en su construcción en agosto de 2015, debía abrir sus puertas tres meses después. Luego se dijo que se entregaría a fines de diciembre para así ser inaugurado antes del Dakar 2016, evento que se realizó en enero pasado. Lo cierto es que esta semana el gobierno boliviano incrementó el presupuesto para terminar de una vez por todas la construcción del Museo de la Revolución Democrática y Cultural Orinoca-Oruro, más conocido como el “Museo de Evo Morales”.
El gobierno incrementó de 47 millones de bolivianos a más de 50 millones de bolivianos (US$ 7,2 millones) el presupuesto para la implementación de la museografía y equipamiento de uno de los bloques del museo ubicado en la comunidad de Orinoca, tierra natal del mandatario, informó ayer el diario paceño Página Siete.
Creado mediante decreto supremo en 2006, el edificio originalmente llevaba por nombre Museo Interactivo de los Movimientos Campesinos, Indígenas y Pueblos Originarios de Bolivia. En 2012 Morales colocó la primera piedra del museo.
La gigantesca obra, de 3.858 m2, se creó con el objetivo de resumir aspectos fundamentales de la historia de los pueblos originarios nacionales y para albergar a los cientos de regalos que Morales recibe, tanto de visitantes extranjeros como de bolivianos. Hasta diciembre pasado se contabilizaban 13.000 regalos que Morales recibió desde 2006, año en que llegó al Palacio Quemado.
El museo incluye tres módulos con la forma de un quirquincho, un puma y una llama, animales de importancia ancestral en la cultura andina, además de otras edificaciones ceremoniales y culturales.
El módulo con forma de llama albergará los regalos que recibió Evo Morales, entre ellos más de medio millar de ponchos tejidos que, según sus cálculos, tienen un valor de US$ 100.000 y le han permitido triplicar su patrimonio personal. En el lugar también se albergarán archivos de música andina actualmente perdida que debe ser rescatada y que el mismo Evo grabó en 1979, en sus tiempos de trompetista. En las salas del bloque del puma, en tanto, se encuentra toda la historia de Bolivia. El tercer bloque, el del quirquincho, estará dedicado a exposiciones temporales de todo tipo de arte.
En defensa de la construcción del museo, el vicepresidente de la Cámara de Diputados, Víctor Borda, dijo que “es una prioridad”, porque “la cultura, la educación siempre van a ser prioridad de los pueblos, la construcción de museos, centros paleonteológicos, siempre va ser una necesidad”.
Sin embargo, la diputada de oposición, Lourdes Millares, aseguró que el gobierno prefiere “despilfarrar” el dinero y no invierte en proyectos que vayan en beneficio de los bolivianos. “Estamos sufriendo por agua, pero las autoridades del MAS optan por proyectos que van en beneficio de una persona”, reclamó.
Durante la XX Cátedra Anual de Historia Ernesto Restrepo Tirado del Museo Nacional, participó el director de museos de Liverpool, David Fleming, quien revolucionó las instituciones culturales de su ciudad. Nos contó algunos de sus secretos.
Por: Sergio Rodriguez
¿Cómo pasaron los museos de Liverpool de 700.000 visitantes anuales a 3,5 millones desde 2001, cuando usted asume su cargo como director?
Bien, lo primero fue reconocer que los museos son para la gente de Liverpool. Todo lo que hicimos fue sobre Liverpool, promoviendo a Liverpool en los medios locales y reconocimos que debemos apelar a las familias y los jóvenes. Le dije al equipo que necesitamos aumentar a dos millones de visitantes por año en nueve años, y en realidad logramos llegar a tres millones por año en estos años, que es una mezcla de gente local, que son visitantes constantes, y turistas. Pero principalmente es para visitantes locales porque comenzamos a contar historias sobre la vida cotidiana de la gente. Ese es el verdadero secreto, porque es importante que los visitantes locales se vean a sí mismo en el museo, si se ven vienen más y más. Le recomiendan la experiencia a sus amigos y familiares y terminan enamorados de los museos. Ese es el secreto para crear y consolidar una gran audiencia.
¿Cuál es el papel de los museos en la construcción de memoria?
Creo que es el único lugar al que la gente puede ir y dos cosas pasan: encuentran cosas que conocen pero también cosas que no. Mucha gente tiene un conocimiento muy limitado del pasado, su propio pasado y su lugar. Los museos hacen ambas cosas , explican el pasado de forma interesante y también el presente. Si se hacen las dos cosas la gente responde de forma muy positiva. Es importante recordar que no es solo un lugar para la historia y que la memoria puede ser sobre la identidad actual.
Desde hace años se habla de democratizar los museos, ¿cómo lograrlo?
Si quieres ser popular, tienes que ser democrático y, como dije antes, la gente se debe ver a sí mismos en los museos, no solo a artistas famosos, tesoros antiguos, armería. El museo es parte de mi historia y todos los museos en el mundo pueden hacer más en este sentido. No es la historia de la élite, es de la mayoría. La élite es una minoría en todas las naciones y con mucha frecuencia los museos cometen el error de concentrar sus esfuerzos en este pequeño grupo. Eso podría ser aceptable hace 50 años, pero no ahora.
¿Cómo desvirtuar el estereotipo del museo como un sitio aburrido y para las élites?
Toma varios años, nada de esto sucede rápido, requiere tiempo. No pasará mañana. En Liverpool decidimos que fuera en 10 años y durante ese periodo comenzamos con muchas iniciativas, que la gente ve y comienza a creer que este es un museo democrático. No por medio de una exposición o de un proyecto, sino con una serie de exposiciones y proyectos. Muchas veces tienes que ser paciente y muchos políticos, que proveen los recursos, no lo son. Quieren éxito instantáneo. En Liverpool hay dos ejemplos de esto: uno fue que creamos un par de galerías con espacios enormes para niños, para que los pequeños aprendieran de arte, y eso fue un gran choque. La sala fue transformada y pasó de ser una galería sin niños a una sala saturada de niños. El otro ejemplo es que, en otro museo, el espacio para exposiciones especiales lo usamos para albergar proyectos riesgosos. Estas ganancias rápidas han incrementado la confianza de los políticos y demuestran que vamos en la dirección correcta. Mi rol fue importante porque me tocó persuadir al equipo de los museos de que los cambios que estábamos haciendo funcionarían.
¿Por qué el Estado debería invertir más en los museos?
Por muchas razones. Una de ellas es que los museos pueden ahorrar dinero para los gobiernos. Por ejemplo, la demencia senil y la pérdida de memoria son muy costosas para luchar contra ellas y todas las naciones del mundo, Reino Unido, Colombia, Estados Unidos, Japón, Alemania… en todas partes la gente está viviendo más y la demencia senil se convierte en un problema mucho más grande y costoso. Los museos son los espacios perfectos para lidiar con la pérdida de memoria. Entonces, si los gobiernos invierten una pequeña cantidad de dinero en los museos ahorrarán grandes sumas de dinero en salud mental. De forma similar, puede ayudar a disminuir crímenes de odio, el racismo, y se pueden ahorrar mucho dinero invertido para mitigar los crímenes raciales. También los museos son valiosos en términos de educación y es una razón más para invertir en ellos. Si fuéramos mejor educados podríamos vivir juntos en mayor armonía como ciudadanos responsables. Todo sería pan comido.
Algunos políticos pensarán que los museos son buenos para la identidad nacional, para el nacionalismo -que puede ser bueno- y creen que esa es una buena razón para gastar dinero. El alcalde de Bogotá debería estar interesado en construirle a la ciudad reputación como una ciudad cultural para que los turistas vengan, por ejemplo. En Europa, si vas a Barcelona, Munich, Manchester o Liverpool todos necesitan mostrar sus atracciones culturales y no solo su lado industrial. Esa es otra razón por la que los gobiernos deberían invertir en los museos. Y porque por lo general generan mucho más dinero que el que cuestan, muchos políticos deberían escuchar y saber esto: el museo es una buena inversión, tal como sería invertir en una nueva fábrica.
¿Cómo evidenciar la lucha por los derechos humanos en los museos?
Necesitamos dejar de subestimar la inteligencia del visitante. A ellos les gustan esas historias oscuras y las historias emocionales, y los derechos humanos son muy emocionales y de historias. Creo que es fácil que los museos logren atraer a la gente a los derechos humanos. La gente se preocupa por la reputación de la ciudad. Hace tres años hablaba con la Embajada mejicana pues proponían enviar una exhibición a Liverpool, a lo que les dije que sería muy bueno pero que deberían hacer que los niños de Liverpool puedan hablar con los niños de México sobre drogas, porque son comunes en ambos países, todos saben de ellas y es ridículo tratar de ocultar esta realidad. Hay que mostrar la verdad, explorar las historias y lo mismo para todas las formas de violencia, como las guerras y los abusos de los derechos humanos. Estos son los temas para un museo y el público quiere verlos explorados con inteligencia.
En Liverpool exploramos la esclavitud, no solo la histórica, también la esclavitud moderna y en la actualidad. El público amó esto. No debemos tener miedo de dar estas discusiones sobre los derechos humanos en los museos, todos los países tienen problemas, veamos estos problemas en los museos de forma inteligente y el público nos agradecerá.
Con lo que se está viviendo hoy en el Colombia, ¿qué papel deben jugar los museos?
Es como la elección en Estados Unidos o el Brexit en el Reino Unido: debemos invitar a la discusión y enfrentar con análisis la discusión, ese es nuestro rol. No ignorarlo porque es muy difícil, o porque no encaja con la historia antigua. Mi visión de los museos es que deberían estar involucrados en los asuntos controversiales y complejos como la guerra civil. Hablemos de esto y entendamos qué está pasando, viendo qué es lo que dicen unos, qué dicen otros, para poder preguntarle al espectador: ¿usted qué piensa? Esto requiere un liderazgo valiente del museo, alguien que sea determinado para hablar de estos temas. No digo que sea fácil pero tiene que hacerse, escudriñar en las minas no es fácil, ser soldado tampoco, trabajar en McDonald‘s tampoco lo es, dejemos de buscar una vida fácil.
¿Cree que entre más museos tenga una ciudad será mejor?
Una ciudad grande necesita muchos y diferentes museos. Esta es una ciudad grande. Liverpool es una ciudad de 500.000 habitantes y tenemos cerca de 16 museos. Bogotá es 12 veces más grande, debería tener por lo menos 50, ¿no? Sé que suena a que son muchos, pero pueden haber museos que traten temas muy diversos. Mi preocupación con este museo -el Museo Nacional- es que trata de abarcar muchas cosas y no es posible explorar la complejidad de la historia colombiana en un solo edificio. Mucho se queda por fuera. Es una buena introducción pero no es toda la historia del país. Y si yo fuera asesor de la alcaldía le diría al alcalde que deben tener más museos y explorar diferentes cosas en diferentes espacios, porque en los grandes museos -y este es un gran museo- la gente se cansa, hay mucho por ver y se vuelve imposible explorar todas las historias.
Miles de fragmentos de tazones de arroz, tazas, platos y platones de porcelana traídos por la Nao de China, hechos entre 1572 y 1620, fueron recuperados en las inmediaciones de la catedral del puerto de Acapulco, Guerrero.
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) detalló que el rescate arqueológico coincide con la primera excavación formal que realiza en el Fuerte de San Diego el Proyecto de Arqueología Marítima del Puerto de Acapulco (PAMPA) que inició a principios de octubre.
El investigador de la Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS) del INAH, Roberto Junco, detalló que los fragmentos hallados pertenecieron a los cargamentos que llegaron hacia fines del siglo XVI y las primeras décadas del XVII, cuando en Acapulco atracaron los primeros galeones de Manila.
El también director del Proyecto Galeón de Manila en Baja California, detalló que las piezas arqueológicas fueron elaboradas en tiempos de Wanli, decimotercer emperador de la dinastía Ming, quien mantuvo el dominio de China durante casi 50 años, de 1572 a 1620.
En ese sentido, el director del Museo Histórico de Acapulco “Fuerte de San Diego” Víctor Hugo Jasso, coincidió con el arqueólogo Roberto Junco en que es un momento idóneo para que ese recinto del INAH se convierta en sede del proyecto de investigación.
Destacó que el objetivo principal del PAMPA es recuperar el pasado del puerto, tras la importancia que prevaleció en esa época por el intercambio de ideas y mercancías, la migración y modos de vida, provenientes de los cuatro continentes.
Otra de sus metas son localizar contextos sumergidos; la conformación de un gran catálogo sobre la porcelana china en tierras americanas.
Así como la distribución de una historieta a través de la cual la comunidad acapulqueña conocerá el devenir de su terruño, acompañando en sus aventuras a un niño llamado “Caleto”.
“Lo que el Proyecto de Arqueología Marítima del Puerto de Acapulco quiere es reforzar ese carácter del puerto como un lugar que tuvo una importancia y un interés en el comercio mundial sin precedente, además de una riqueza cultural única que es evidente en su población actual”, resaltó.
Con esta labor pionera, que cuenta con el apoyo de nueve estudiantes de Arqueología de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) bajo la dirección de la maestra Silvia Puga, el PAMPA traza una línea de tiempo que “revive” la amplia ocupación de la bahía.
En su primera excavación formal participó el equipo coordinado por el doctor Roberto Junco y los antropólogos de la SAS Salvador Estrada Apátiga y el doctor Rubén Manzanilla, de la Dirección de Salvamento Arqueológico.
La casa de José Gabriel Condorcanqui Noguera, Túpac Amaru II fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación por el Ministerio de Cultura según una Resolución Viceministerial publicada hoy en el Diario Oficial El Peruano.
El predio que representa un importante valor para la memoria colectiva a nivel nacional, se ubica en el centro poblado de Surimana, distrito de Túpac Amaru, provincia de Canas (región Cusco).
La vivienda que fue construida en el siglo XVIII tiene un área de 328.08 metros cuadrados y un perímetro de 74.62 metros lineales.
La norma indica que cualquier intervención al bien cultural deberá contar con autorización del Ministerio de Cultura.
Asimismo, encarga a la Dirección de Patrimonio Histórico Inmueble del Ministerio de Cultura la inscripción en Registros Públicos y notifica la presente Resolución Viceministerial al alcalde de la Municipalidad Distrital de Túpac Amaru, Antonio Aráoz Enríquez, y al presidente de la comunidad campesina Huaylluta Surimana, Santos Aragón Hurtado, para los fines pertinentes.
Como se recuerda, el pasado 9 de junio el Ejecutivo promulgó la ley que declara de interés nacional y necesidad pública la restauración, protección, conservación y puesta en valor de la casa del precursor de la independencia del Perú.
El Salto del Tequendama fue declarado por la Gobernación de Cundinamarca como Patrimonio Inmaterial del departamento. Para lograrlo, el Instituto Departamental de Cultura y Turismo (Idecut), realizó en 2015 un estudio sobre este ecosistema y los valores asociados a la constitución de dicho espacio como un hito para la construcción de memoria e historia colectiva de la región.
En el estudio justificatorio para la declaratoria como paisaje cultural se señaló: “El Salto del Tequendama ha sido considerado históricamente un importante elemento de patrimonio natural y cultural de Soacha. Sin embargo, la contaminación del río Bogotá y por ende del Salto del Tequendama ha generado un decrecimiento en la valoración del lugar por parte de habitantes y visitantes”.
En ese contexto, el Gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey Ángel, impulsara el fomento, la promoción, la conservación, la divulgación y el desarrollo del espacio cultural del Salto del Tequendama, teniendo en cuenta las políticas y los lineamientos legales establecidos en la Constitución Política de Colombia y el ordenamiento legal que rige la materia.
Este escenario paisajístico da lugar al mito de Bochica, a la inundación de la Sabana de Bogotá y al origen del dios Cuchavira, como referente del respeto hacia el agua por parte de la cultura Muisca. Por ende, el territorio se constituye como un lugar mítico fundacional, que además está integrado por la catarata, por la Casa Museo Tequendama, por su entorno natural y por las manifestaciones culturales asociadas a la memoria colectiva.
Así las cosas, esta cascada natural con más de 150 metros de altura, ubicada a aproximadamente 30 km al suroeste de Bogotá y luego de un estudio muy exhaustivo indicó la necesidad de formular el Plan Especial de Salvaguardia del espacio cultural y si fuere el caso, de los planes especiales de manejo y protección de los bienes inmuebles ubicados en la jurisdicción.
A escala regional, México es uno de los países con mayor robo y tráfico de arte y bienes culturales, que se ha convertido en fuente de ingreso para el crimen organizado, terroristas y delincuentes de cuello blanco. Bajo la actual administración, cada día ha sido robada una pieza, que forma parte del patrimonio nacional, para su venta en el mercado internacional.
DEL CORREDOR DE GALERÍAS DE ARTE comprendido entre París, Londres y Nueva York constituye el mercado de arte más efervescente del planeta. Centenares de clientes multimillonarios concurren en busca de piezas de alto valor, como joyas, óleos, esculturas y antigüedades provenientes de distintas culturas y épocas. Pero aun en ese circuito de alta exclusividad, la estafa y el contrabando son moneda corriente.
El robo y tráfico de arte y bienes culturales es una actividad en boga para el crimen organizado. La Interpol (la organización policial internacional) los identifica como uno de los delitos trasnacionales más lucrativos, a la par del tráfico de drogas, armas y de personas.
Pero que en estas capitales del mundo sucedan las más altas transacciones del crimen no significa que el resto del planeta se encuentre ajeno. En la región, México es uno de los países con mayor incidencia en robo y tráfico de piezas artísticas y culturales.
De acuerdo con cifras obtenidas a través de diversas solicitudes de información a dependencias oficiales, el robo de bienes culturales va en aumento. En la actual administración del gobierno federal, de enero de 2013 y hasta el 10 de agosto de 2016, 2202 piezas de bienes culturales han sido robadas. Se trata de 2140 piezas arqueológicas y 62 históricas, revelan cifras proporcionadas por la Coordinación Nacional de Asuntos Jurídicos de la Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
En comparación con los robos de bienes culturales ocurridos en los pasados sexenios, las cifras revelan que estos se han incrementado en el sexenio de Enrique Peña Nieto. En la gestión de Vicente Fox, 651 piezas de bienes culturales fueron robadas; en el gobierno de Felipe Calderón, la cifra total llegó a 2140. Durante el gobierno de Peña van 2202 piezas robadas, más de una diaria en promedio.
En julio, a propósito de esta investigación periodística, Teresa Franco, quien entonces dirigía el INAH —cargo que dejó en agosto—, declaró que “el robo de arte y de piezas arqueológicas en el ámbito internacional se ve vinculado, en efecto, al saqueo y… a organizaciones criminales. […] El crimen organizado es una enorme amenaza en cualquier parte del mundo, pero debemos decir que también hay saqueadores que buscan darle gusto a un coleccionista, y no forzosamente están inmiscuidos en otras actividades ilegales. Pero el crimen organizado para todo el país es algo que lo vulnera”.
La vulnerabilidad aumenta: la Procuraduría General de la República (PGR), a través de su área encargada de combatir el ilícito, reconoce el incremento en la sustracción de bienes culturales y patrimoniales.
“En los últimos años la sustracción de bienes culturales ha aumentado en forma considerable, así como su exportación ilícita a otros países en busca de mercados más lucrativos para su comercialización”, dice a Newsweek en Español Víctor Manuel Fayad Meneses, titular de la Unidad Especializada en Investigación de Delitos contra el Ambiente y Previstos en Leyes Especiales.
“Resulta muy difícil controlarlo. Esto pasa muy seguido: se abre una carretera en un pueblo equis y encuentran piecitas(arqueológicas), y la gente empieza a saquear. A veces se roban (las piezas) antes de que puedan incluso ser registradas. Este país es el más rico de América Latina en arte, y es imposible poner un policía en cada lugar donde se encuentra cada una de esas piezas”, agrega.
Especialistas del patrimonio artístico y cultural han cuantificado en más de 10 000 las piezas prehispánicas sustraídas ilícitamente de las zonas y recintos arqueológicos del país, las cuales circulan en el mercado negro internacional. El responsable del área en la PGR dice que, “en realidad, nosotros no podemos saber qué cantidad de piezas arqueológicas mexicanas andan paseando por el mundo entero”.
BOTÍN MEXICANO
Cerámicas precolombinas, pendientes, collares, orejeras, máscaras y colgantes de jade; cabezas olmecas, estelas mayas, máscaras teotihuacanas, cristos y esculturas coloniales, pintura novohispana. De todo aparece en la Lista Roja del Consejo Internacional de Museos (ICOM) como bienes culturales “en peligro” de México y Centroamérica.
Son de los más codiciados por los saqueadores debido a su alta cotización en el mercado internacional del arte, al nivel de las piezas helénicas, romanas y bizantinas saqueadas en Oriente Medio durante los recientes conflictos bélicos, y como antaño lo fueron las miles de piezas de arte saqueadas por los nazis durante sus años de ocupación y guerra, muchas de las cuales continúan en el mercado negro.
Algunas de las piezas robadas en México se comercializan en el propio país, pero la mayoría se trafica hacia Estados Unidos y Europa, para engrosar los tesoros de coleccionistas privados o de prestigiados museos o galerías, transferidas por marchantes o reconocidas casas de subasta.
Confirma Fayad Meneses, funcionario de la PGR, que además del robo, aumentó también la exportación ilícita a otros países, que son mercados más lucrativos para los traficantes. Tal situación ha motivado la colaboración jurídica internacional para la repatriación de estos a su lugar de origen.
Tales mercados son Estados Unidos, Francia, Alemania, Suiza, España, Dinamarca, Italia, Bélgica, Venezuela, Holanda, Gran Bretaña, Luxemburgo, Mónaco y Emiratos Árabes. Y una vez que salen de México, su recuperación es como pretender descifrar el Códice Voynich o proclamar la verdad absoluta sobre La Monalisa.
Uno de los obstáculos principales es que ni a las autoridades de los países donde se comercializa el patrimonio robado parece interesarles mucho el origen de esas piezas. El mercado del arte se rige simplemente por las reglas de la oferta y la demanda.
“En el mercado internacional del arte no reconocen en muchos casos el origen ni son escrupulosos en determinar si el origen es correcto o incorrecto. Ellos [los vendedores] alegan que así funciona el mercado. Porque los países de destino se rigen con las reglas del mercado, y como son bienes muebles los que se están comercializando es muy difícil identificar cuáles son los que tienen una pertenencia u origen lícito a los que no lo tienen”, explica Jorge Sánchez Cordero, doctor en derecho por la Universidad Panthéon Assas y miembro del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos), la organización internacional no gubernamental que trabaja para la conservación del patrimonio cultural en el mundo.
La recuperación de monumentos arqueológicos, históricos, artísticos y vestigios valiosos —que en conjunto se denominan bienes culturales— sustraídos ilegalmente de México es otra gran debilidad del Estado mexicano. La PGR, en coordinación con la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), el INAH, y el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), oficialmente opera un grupo de trabajo llamado Coordinación para Procurar la Recuperación de Monumentos Arqueológicos, Monumentos Históricos, Monumentos Artísticos y Vestigios o Restos Fósiles ilícitamente sustraídos del territorio nacional.
Este grupo inicia “planes de recuperación” una vez que han fracasado las gestiones diplomáticas. Un trámite clave es la asistencia jurídica que hace la PGR con las autoridades del país donde se detecta la presencia de bienes patrimoniales sustraídos.
En la última década, a través de su área de asuntos internacionales, ha formulado 138 solicitudes de asistencia jurídica a diversos países, relacionadas con la sustracción ilícita de bienes culturales y otros delitos comprendidos en la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticos e Históricos.
Los datos de esas asistencias jurídicas son un mosaico del tráfico de arte y piezas arqueológicas patrimonio de México a escala mundial, pero también de los precarios resultados frente a un delito global en ciernes.
Las asistencias jurídicas se han hecho en Estados Unidos, Alemania, Suiza, España, Francia, Dinamarca, Italia, Bélgica, Venezuela, Holanda, Gran Bretaña, Luxemburgo, Mónaco y Emiratos Árabes, donde se comercializan piezas mexicanas que forman parte del patrimonio cultural, y que estarían bajo los supuestos de comercio ilegal.
Los resultados son con cuentagotas. Uno de estos es el lienzo Valle de México en el crepúsculo, o también llamado Volcanes, de Gerardo Murillo —Dr. Atl—, que fue sustraído y llevado a Puerto Hidalgo, en Pharr, Texas. Llevó siete años recuperarlo.
El caso que ha implicado varias asistencias jurídicas es el de las 691 piezas arqueológicas que en décadas pasadas fueron sacadas de manera ilegal por el costarricense nacionalizado alemán Leonardo Augustus Patterson, y que ahora mismo están almacenadas en una bodega en Múnich, Alemania, bajo estatus de incautación.
Patterson, un gentleman avezado y carismático, encantador de serpientes que logró codearse con la realeza y el jet set internacional, se ostentaba como propietario de 1800 piezas prehispánicas provenientes de México, Guatemala y Perú, que conforman la llamada Colección Patterson, y muchas otras señaladas como apócrifas (manufacturadas por el veracruzano Ernesto Bianchi), que fueron comercializadas por él mismo.
La suya es la curiosa historia de un niño pobre nacido (en 1942) en la atlántica ciudad porteña de Limón, descendiente de migrantes jamaiquinos que llegaron a Costa Rica sin un peso en el bolsillo. Pero en esas vueltas de la fortuna que es la vida para algunos, casi 60 años después Leonardo Augustus aparecería en la portada de la revista inglesa Polo Times, que lo ensalzaba como gran jinete dueño y capitán de su propio equipo de polo.
Desde la década de 1990 comenzó a organizar en Europa exhibiciones de sus tesoros precolombinos, que contemplaron lo mismo la realeza europea que selectos coleccionistas, conocedores del americanismo y miles de ciudadanos pudientes en exhibiciones ampliamente difundidas por la prensa. No obstante, las autoridades mexicanas tardaron décadas en reaccionar. Fue en 2007 cuando el gobierno mexicano inició un litigio internacional para reclamar las piezas. El proceso continúa.
La estrategia más reciente fue llevar hasta Alemania a Luis Bianchi para que declarara en contra de Patterson. Se trata del hijo del ya fallecido Ernesto Bianchi, identificado como el hombre que falsificaba piezas para Patterson, con quien además tenía compadrazgo. El fiscal Fayad dice que el testimonio de Bianchi es clave en este litigio internacional, en el que “estamos tratando de repatriar bienes culturales mexicanos”.
El representante de la PGR considera que Patterson es uno de los mayores traficantes de arte precolombino, pero lo cierto es que, más allá de él, tanto el robo como el contrabando de arte y bienes culturales en México tienen muchos y hábiles rostros, ante la evidente ausencia de trabajo de inteligencia.
Y las cifras son claras: a Patterson se le atribuye la tenencia de 691 obras arqueológicas sustraídas en décadas pasadas, pero entre 2000 y 2016, 4131 piezas han sido robadas, y de los traficantes, ni rastro. Y es que, como en el caso de la Colección Patterson, las piezas contrabandeadas se rastrean cuando están ya expuestas o a la venta en el extranjero, lo mismo en conocidas casas de subasta que en páginas electrónicas a través de internet. Información obtenida por Newsweek en Español señala a renombradas galerías de diversos países que supuestamente han comercializado este tipo de piezas (para mayor detalle, ver documento anexo en la página 14).
Cifras obtenidas por este medio revelan que la PGR tiene en curso 78 averiguaciones previas con motivo de subastas de piezas de arte y arqueológicas en el extranjero.
Aun cuando se advierta la procedencia ilegal de dichas piezas, y que aquí en México se abran indagatorias, eso no frena su comercialización. Las casas de subasta se ven respaldadas por los gobiernos de sus países, lo que alienta el mercado negro del arte.
“Aunque hay países muy colaboradores, le voy a decir por ejemplo, que Estados Unidos, España, Alemania, son países que colaboran mucho, hay países que no colaboran, como Francia, no es muy colaborador y es uno donde se hacen muchas subastas de este tipo”, dice el fiscal Víctor Manuel Fayad.
Lo anterior refleja la magnitud de los obstáculos, ya que, según palabras del propio fiscal, aunque el gobierno pida que se suspendan las subastas de esas piezas, la falta de colaboración de los gobiernos no evita que se consume el ilícito.
“Francia tiene muchas subastas de piezas arqueológicas. Dichas piezas por lo regular las tratamos cuando nos enteramos por internet de que se va a hacer una venta de piezas; pedimos una asistencia jurídica internacional para que el país colabore con nosotros y no se vendan esas piezas, y para poder, más adelante, repatriarlas a México”, explica el funcionario.
Aunque, desgraciadamente, las autoridades europeas casi nunca suspenden las subastas. “Nos piden acreditar de dónde sacaron la pieza, cuándo la sacaron, y estas cosas son muy difíciles de comprobar. Pero nosotros sabemos que esas piezas fueron extraídas de nuestra región, ¿por qué? Pues por las características, y hacemos estudios con los que sabemos que salió de México”.
—¿Cuánto tiempo puede llevar un proceso?
—Son largos, como no hay términos, estas asistencias jurídicas internacionales llevan mucho tiempo.
—Por ejemplo, ¿qué hacen si se está subastando? ¿Piden un amparo o qué?
—No. Le digo, hay países que colaboran y que detienen la venta, pero hay países que no la detienen. Habría que homogeneizar las legislaciones para poder trabajar de la misma manera. Si todas las leyes de todos los países se homogeneizaran para poder repatriar, eso nos allanaría mucho el camino.
LO SANTO TAMBIÉN VENDE
Aunque no con la misma incidencia, México también ha sido destino de arte y patrimonio robado en otros países. Por ejemplo: del Museo de Arte Colonial de Antigua, Guatemala, el 2 de mayo de 2004 fue robado El sueño del papa Gregorio IX, óleo del connotado pintor novohispano Cristóbal de Villalpando, y traído al país para su comercialización estimada en tres millones de pesos.
El arte sacro junto con las piezas arqueológicas son del patrimonio más robado en México. La expoliación ocurre lo mismo en museos que en zonas históricas o en algunas de las 19 000 iglesias, dependiendo del acervo con el que cuente cada una, considerando que muchas —sobre todo las construidas entre los siglos XVI y XIX— poseen antigüedades que son patrimonio, aunque están bajo administración de obispados, arzobispados y casas curales.
En orden de incidencia, las entidades con mayor saqueo son: Puebla, Tlaxcala, Hidalgo, Guerrero, Guanajuato, Jalisco y el Estado de México.
Al igual que las piezas arqueológicas, el arte sacro en ocasiones ha sido comercializado antes de robarse; es decir, se roba por encargo, de manera bien planificada y organizada. Quienes las ponen en manos de los compradores finales no son los autores materiales, sino mercaderes especializados.
A diferencia de las piezas arqueológicas cuyo mercado creciente es en el extranjero, el arte sacro aún tiene mayor mercado dentro del propio país.
“El mercado negro se da más dentro de las fronteras del país. Este arte sacro es más bien codiciado por personas que viven dentro de la república mexicana”, explica Fayad Meneses.
De las piezas robadas en la última década, 53 han sido recuperadas y 27 devueltas a su lugar de procedencia.
No obstante, el único operativo que hasta ahora la PGR está en condiciones de promover como un caso exitoso ocurrió en 2010, cuando en tres cateos a una galería en Tlaquepaque, Jalisco, dos inmuebles, uno en Tlaxcala y otro en la delegación Iztapalapa del Distrito Federal, se hallaron 14 obras virreinales y 144 piezas prehispánicas de distintas regiones y culturas, además de óleos novohispanos y esculturas religiosas. El operativo se hizo el sexenio pasado, en un momento en que el delito no alcanzaba las dimensiones que tiene hoy.
Cualquier recinto puede ser blanco de robo. El 29 de abril de 2013, en el templo franciscano de San Juan Huactzinco, en el sur de Tlaxcala, robaron tres valiosas pinturas: dos lienzos de los Reyes Magos y Ánimas Benditas del Purgatorio.
San Juan Huactzinco es tierra de tradición textilera cuya simbiosis de dos mundos la conserva desde el nombre, el “San Juan” en honor a San Juan Apóstol que trajeron los colonizadores españoles, y “Huactzinco”, que en el náhuatl original significa “en el venerable lugar seco”.
De esa mezcla están orgullosos los tlaxcaltecas de esta zona y, sobre todo, de su templo, una construcción franciscana de 1670, majestuosa mano de obra indígena que modeló una planta arquitectónica en forma de cruz latina, con muros y cubierta de piedra y techo abovedado y, sobre todo, con un vasto patrimonio de valiosas pinturas de los siglos XVI y XVII, en la mira de los traficantes de arte.
El arte sacro novohispano también se está colocando en el mercado internacional. En París, por ejemplo, en prestigiadas galerías han aparecido lienzos robados en Cholula, Puebla, ofertados a precios altos.
LA POLICÍA DEL ARTE
Las piezas de arte y arqueológicas robadas se contrabandean, como el resto de mercaderías comercializadas fuera de la ley (armas, droga, piratería, efectivo), ocultos en contenedores a bordo de barcos que van de puerto en puerto, o como paquetería y equipaje en transporte aéreo, o en dobles fondos en automotores en rutas que dependen de su lugar de origen y el país destino.
En su comercialización influye también si se trata de una obra muy conocida, lo que hace más complicado venderla en un mercado cualquiera. Pero en el orden global se ha vuelto cada vez más frecuente utilizar el internet para vender piezas originales y apócrifas.
Para el caso de piezas robadas en México, explican los especialistas consultados, internet se ha convertido también en escaparate para su venta. Precisamente la PGR tiene abiertas 20 indagatorias por tal motivo.
A pesar de que el mercado del arte legal o ilegal responde a la ley de la oferta y la demanda, en el caso del mercado negro es también un mecanismo de lavado de dinero. Por ello, de su combate en el ámbito internacional se encarga la Interpol, la organización policial que tiene su sede en Lyon, Francia, y presencia en 190 países.
La Interpol intercambia información con agencias policiales de los países miembros, encaminadas a la localización, recuperación y repatriación de obras de arte, monumentos arqueológicos, históricos y artísticos, así como obras de arte sacro, que hayan sido sustraídos ilegalmente de países que “legítimamente” acrediten su propiedad.
Sus operativos le han llevado a importantes golpes contra el crimen organizado. Entre los más recientes, el “Monitor Eye”, en el cual, con trabajos de inteligencia que duraron 60 días, en el verano de 2015 incautaron en el puerto de Damieta (que se ubica en la costa del Mar Mediterráneo, en el delta del Nilo), un contenedor que supuestamente llevaba muebles de madera para Estados Unidos, pero su contenido real eran valiosas obras de arte robadas de museos: 135 piezas de porcelana y madera de la dinastía Mehmet Ali (siglo XIX), junto con 23 piezas de marfil, 23 armas largas (ametralladoras, escopetas y rifles), 30 kilos de heroína, cinco de opio y tres de cocaína.
Pese a que a escala global México es uno de los países con mayor expoliación de bienes culturales y tráfico de arte, sus reportes ante la Interpol no son representativos. En ello quizás en parte radique la incapacidad para frenar el crecimiento exponencial del ilícito.
A menudo los ladrones de arte se apresuran a sacar del país los objetos sustraídos. Por ello la Interpol exhorta a que se le notifique de inmediato cuando una obra de arte ha sido robada. Lo que prosigue es su registro en la base de datos y la emisión de reportes en los que se intercambia información entre los países miembros. Ahora mismo 49 000 obras de arte y patrimoniales son rastreadas por todo el mundo.
En la más reciente reunión de expertos en bienes culturales robados, que tuvo lugar en Lyon, en marzo pasado, se hizo un llamado a los gobiernos para que refuercen su cooperación con la Organización Mundial de Aduanas (OMA), para interceptar en las fronteras los bienes culturales importados o exportados ilegalmente. Se insistió en que los gobiernos deben considerar que existen vínculos entre distintos tipos de delincuencia, que lo mismo roba y trafica arte, que armas, drogas, personas y otro tipo de mercaderías ilícitas, por lo que conmina a que los gobiernos adopten para su combate un enfoque transversal y coordinado.
En palabras del director ejecutivo de Servicios Policiales de la Interpol, Tim Morris, “los delincuentes aprovecharán todas y cada una de las oportunidades que se le presenten, ya se trate de contrabando de obras de arte robadas, armas o drogas, o de tráfico de productos ilícitos y falsificados”, se refiere en un comunicado.
El robo y tráfico de arte y bienes culturales es una actividad en boga para el crimen organizado. La Interpol los identifica como uno de los delitos trasnacionales más lucrativos, a la par del tráfico de drogas, armas y de personas.
CASOS QUE CONTINÚAN EN TRAMITE
En Estados Unidos se pidió a las autoridades indagar a la empresa www.mundoanuncio.com; el asunto está en trámite desde el 31 de octubre de 2007.
En Venezuela se pidió asegurar y recuperar un lote de siete piezas arqueológicas; está en trámite desde el 2 de septiembre de 2009.
En Francia, el 30 de noviembre de 2009 se pidió asegurar múltiples piezas arqueológicas; aún está en trámite.
En EE. UU., desde el 28 de diciembre de 2009 está en trámite la repatriación de un lote de 63 piezas arqueológicas.
En EE. UU., desde el 28 de mayo de 2010 está en trámite la inspección ministerial de 115 piezas precolombinas.
En Bélgica está en trámite, desde el 27 de agosto de 2010, la ubicación y revisión de piezas arqueológicas para subasta en la galería Lempertz de Bruselas.
En Alemania está en trámite, desde el 29 de diciembre de 2010, recabar información sobre tres piezas arqueológicas, “sacerdotes sonrientes”, para buscar su aseguramiento.
En Italia está en trámite, desde el 30 de marzo de 2011, el peritaje de una pieza arqueológica prehispánica que yace en el Museo Deglisguardi, en Rimini.
En EE. UU., desde el 11 de mayo de 2011, está en trámite la localización y repatriación de 11 piezas arqueológicas prehispánicas subastadas en Nueva York.
En Bélgica está en trámite la localización y aseguramiento de 31 piezas arqueológicas subastadas en Bruselas.
En Suiza está en trámite, desde el 11 de julio de 2011, recabar la declaración testimonial del representante de Hotel Des Vente en relación con 33 piezas arqueológicas.
En EE. UU., desde el 8 de junio de 2011 está en trámite la indagatoria de piezas arqueológicas subastadas en Boston por la empresa Skinner en la subasta “American Indian&Ethnographic Arts”.
En Alemania, desde julio de 2011 está en indagatoria la venta de piezas arqueológicas en diversas galerías, y también las que poseen museos como el Duisbur, en Renania del Norte.
En Francia, desde octubre de 2012 está en trámite la subasta de 24 piezas efectuada en diciembre de 2011.
En Francia, desde abril de 2013, está en trámite la indagatoria sobre piezas arqueológicas subastadas por las casas Castor Hara y Drouot Richelieu.
En Francia, desde marzo de 2013 se pidió obtener la declaración del apoderado de la casa de subastas Kapandji Morhaje sobre dos piezas a subastar en noviembre de 2012.
Comunidades originarias se sumaron al reclamo para que el Museo de La Plata restituya los restos de Sam Slick, hijo del cacique tehuelche Casimiro Biguá que ayudó a consolidar la soberanía en el sur del país e incluso juró lealtad a la bandera argentina, a fines del siglo XIX, hecho histórico que se conmemora este jueves en la provincia, donde será día no laborable.
Slick fue asesinado tras negarse a ayudar al perito Francisco P. Moreno en el saqueo de tumbas de su pueblo para desenterrar cuerpos “con fines científicos” y su esqueleto completo está en el Museo de la capital bonaerense, registrado con el número 1.837. ‘Sam Slick. Indio Tehuelche (masculino). Asesinado Chubut. Desenterrado por el doctor F. P. Moreno 1876-1877″, dice la nota adjunta al catálogo.
“Venimos acompañando desde el 2010 a las comunidades mapuche tehuelche del Chubut que están solicitando que la provincia se adhiera a la Ley Nacional N° 25.517 de Restituciones”, para agilizar la devolución de los “prisioneros de la ciencia” de los museos, dijo a Télam el antropólogo Fernando Pepe, especialista en el tema.
Restituir esos restos, como reclama la comunidad tehuelche Ceferino Namuncurá- Valentín Sayhueque, sería “muy importante” para Chubut pues “todo avance en los derechos humanos es una avance para la sociedad toda”, afirmó.
Pepe destacó que “el caso de Sam Slick es paradigmático: fue guía del perito Moreno, quien lo traiciona y contrata a quienes serán sus asesinos, que lo matan entre Trelew y Rawson, luego desentierra su cadáver, lo descarna y lo exhibe en el Museo de La Plata en una vitrina”.
“Es uno de los casos más claros de la crueldad del perito y de la traición que se ejerció hasta con los llamados ‘indios amigos'”, señaló.
“La restitución de los restos de Sam Slick fortalecerá la espiritualidad de nuestro pueblo y también tiene una significación institucional para las comunidades hermanas de Chubut que avalan nuestro pedido”, dijo a esta agencia Rubén Romero Saihueque, inánlongko (cacique segundo) de la comunidad mapuche-tehuelche.
A fines de siglo 19, reseñó, cuando “se discutía si estas tierras eran de Chile o de Argentina, Biguá junto a otros lonkos se reunieron y resolvieron que serían argentinas, jurando lealtad a esa bandera”, una lealtad que no tuvieron “ni el presidente Bartolomé Mitre ni el Ejército” que, “por el contrario, los traicionaron y no respetaron la posesión de esas tierras”.
“Sam Slick debe volver a su pueblo, descansar con sus ancestros, se merece ese respeto”, reclamó el cacique Saihueque.
El Shincal invita a descubrir el nexo entre ruinas incaicas y el pasado hispánico
El Shincal de Quimivil, considerado la capital de una provincia construida y habitada por los incas entre 1470 y 1536, es un parque arqueológico ubicado a 25 kilómetros de Belén, en la provincia de Catamarca, que fue construido para resguardar las ruinas de una ciudad precolombina y que se transformó en uno de los principales atractivos turísticos de la zona.
Las ruinas de Shincal, desarrolladas sobre un terreno desigual a 1.240 metros de altura y con una extensión aproximada de un kilómetro cuadrado, deben su nombre a una espesa vegetación característica de la zona llamada Shinqui.
El terreno en el que se halla emplazado el Shincal, de 24 hectáreas de superficie, es un pequeño y escabroso valle de la precordillera que antecede a los Andes en el sector llamado Sierra de Quimivil, por donde corre un arroyo estacionalmente seco.
El predio cuenta con un centro de interpretación y museo en el cual se exhiben elementos correspondientes a la Cultura Belén, que tuvo una fuerte influencia inca.
La sección principal consta de una serie de recintos rectangulares cuyas paredes de piedra, alineadas de norte a sur, alcanzan los dos metros de altura y dan lugar a miradores, altares, morteros, tronos y habitaciones destinadas a fines determinados.
“El sitio arqueológico excede las expectativas de los turistas, quienes se ven colmados de emociones cuando visitan este lugar emblemático del paso de la cultura inca por argentina”, explicó la guía Rosa Ramos en una recorrida junto a Télam por ese sitio histórico.
El Shincal cuenta con una plaza central con un ushnu, que es un pequeño montículo piramidal que simboliza el poder incaico, y un centenar de edificaciones tales como diversos depósitos, llamados kollkas y tampus.
Además, tiene una especie de cuartel con viviendas de paredes de piedras, llamadas pirca, del tipo kallanka, que son pabellones rectangulares que según la guía “parecen haber servido como habitaciones comunales o como fábricas de textiles”.
“Algunos recintos también podrían haber sido utilizados para el acopio de granos y de otros productos comestibles que luego eran trasladados desde este lugar hacia el corazón del Imperio Inca, ubicado en Cuzco, en Perú”, estimó Ramos.
El lugar cobró importancia tras la invasión quechua y el motivo para que resultara un centro importante de la dominación incaica se entiende al notar que era un nudo o encrucijada del camino del inca, también conocido como kapak ñan, entre el antiguo Tucumán anexado al Tawantinsuyu y el Kiri-Kiri o zonas del centro y norte de Chile a través del paso de San Francisco.
La plaza de armas o central constituye un lugar histórico y de fuerte referencia dentro de las ruinas ya que en ese lugar fue descuartizado el cacique Juan Chelemín, luego de ser derrotado en el primer alzamiento calchaquí.
La caída del Tawantinsuyu y el temprano ingreso de los conquistadores españoles, motivó que la pequeña ciudad precolombina, que habría reunido a unas 800 personas, fuera paulatinamente despoblada para desestructurar las defensas que oponían los aborígenes diaguitas (pazioca)”, afirmó la guía turística.
El deterioro y la caída del Shincal dieron paso a la fundación de la ciudad catamarqueña de Londres, que fue creada por los españoles en 1558.
Las construcciones que se pueden apreciar en la actualidad en las ruinas precolombinas fueron edificadas por los quechuas entre 1471 y 1536 sobre un terreno que ya desde antes habría sido un centro de importancia para culturas preexistentes, como la Saujil, la Ciénaga y la Aguada, entre otras.
En la actualidad, y desde 2004, este parque arqueológico es el lugar de celebración del Inti Raymi, el año nuevo de los Pueblos Originarios, cada 21 de junio, un motivo por el cual ya no debe ser considerado como una ruina arqueológica sino como un centro ceremonial vivo.
El sitio está parcialmente parquizado y por sus arenosos senderos, entre pastizales duros o pequeños bosques de algarrobos en galería y algunos cactus, los turistas pueden apreciar lo que fueron la plaza, la sede de gobierno y otros recintos.
Los arqueólogos realizaron un prolijo trabajo de reconstrucción y, para no confundir al visitante, dejaron una marca que separa la edificación original, generalmente la base, de la nueva.
Las escalinatas de los dos morros de la antigua urbe tienen peldaños altos y angostos que obligan a recorrerlas con suma prudencia, pero el esfuerzo y la tensión se ven recompensados al hacer cumbre en sus miradores a unos 25 metros.
Desde las cimas, protegidas al este por altas laderas azuladas de las Sierras de Belén, se pueden ver como en un plano, todas las estructuras que quedan de la ciudad y se dominan los llanos de los valle de Hualfín y Belén, al oeste, con sus plantaciones de nogales y el cauce del río Quimivil, del que deriva el nombre “Quilmes”.
Un caso, un modelo o una experiencia digna de mirarse. Aunque sólo sea para no cometer los mismos errores. Son pocas las veces en que un empeño cultural llama la atención del mundo por lo riguroso, sistemático, sostenido y sostenible a la vez, y que puede exhibir con satisfacción sus resultados.
Un caso, un modelo o una experiencia digna de mirarse. Aunque sólo sea para no cometer los mismos errores. Son pocas las veces en que un empeño cultural llama la atención del mundo por lo riguroso, sistemático, sostenido y sostenible a la vez, y que puede exhibir con satisfacción sus resultados. Son 22 años de trabajo “oficial” más cuatro previos de “marcha blanca”, con notables cifras de visitantes, audiencias fieles y un porcentaje máximo de autofinanciamiento. Es de lo que trata este libro, que será presentado el 3 de noviembre en Filsa 2016, del que se reproducen a continuación algunos párrafos de la introducción, escrita por Fernando Ossandón, su editor.
La gestión cultural se ha convertido en una actividad profesional, sistemática y reconocida cada vez más como indispensable para el desarrollo y el buen vivir de los pueblos y las naciones. También es una actividad de intermediación que pone en contacto a los creadores artísticos y simbólicos con quienes se espera participen y/o beneficien directamente de sus obras y servicios; las audiencias. En un mundo complejo como el de hoy, la gestión cultural es una tarea que compromete a organizaciones, instituciones y personas por igual.
El libro intenta reflejar la vida y pasión de un espacio de intermediación cultural conocido –y probablemente querido también– por la mayoría de los chilenos, en especial aquellos que habitan el Gran Santiago: el Centro Cultural Estación Mapocho.
Se trata de un relato y de una sistematización.
Relato de cómo nació este centro cultural, incluso antes de que empezara; de la evolución y desarrollo que ha tenido por más de veinticinco años; de su extensa, nutrida y variada oferta programática; del cuidado y puesta en valor del edificio patrimonial a su cargo; de la gestión de sus recursos humanos y materiales; y de la calidad de los vínculos que ha establecido con sus públicos.
Sistematización de una experiencia de gestión de oportunidades, riesgos y herramientas de trabajo a cargo del directorio de la Corporación Cultural de la Estación Mapocho, del director ejecutivo –y su equipo directivo y de gestión–, de las entidades aliadas y demás entes colaboradores, así como de los variados públicos asistentes, cuya fidelidad y confianza se ha incrementado con el tiempo. Es esta extendida labor la que dio pie al deseo de compartir el Modelo Mapocho de gestión y administración, acuñado por este centro cultural a lo largo de los años.
El propósito que anima esta publicación es difundir, de manera ordenada y analítica, el modelo de gestión que ha orientado la programación cultural, artística y corporativa de sus actividades, la preservación del edificio patrimonial puesto a su cargo y la gestión administrativa y financiera que hace posible todo lo anterior.
Lo inspira el convencimiento de que se trata de una gestión cultural compleja, atractiva y exitosa, así como la secreta esperanza de que compartirla sirva para animar a otros a emprender sus propias aventuras y aprender de sus propios aciertos y eventuales errores.
Sería motivo de gran satisfacción que este escrito capte el interés de los gestores culturales y artísticos de Chile y, ¿por qué no? del extranjero; de encargados de cultura y funcionarios de organismos públicos y de la administración local; de estudiantes de gestión cultural y humanidades; de periodistas; de artistas que se desenvuelven, además, como gestores culturales; de investigadores sociales de la gestión cultural, las políticas públicas y el arte; de encargados de bibliotecas e instituciones académicas; así como del público en general interesado en conocer más acerca de los temas de cultura y del Centro Cultural Estación Mapocho en particular.
Y si de deseos se trata, está también el sueño de que este libro sirva para alimentar la reflexión y el debate acerca de cómo seguir desarrollando este centro cultural en un contexto histórico bastante evolucionado respecto de aquel que le vio nacer. Esta es una pregunta que queda abierta: no obtiene respuestas en esta edición. Cada uno y cada una podrán sacar sus propias conclusiones.
Fue el Presidente Patricio Aylwin (1990-1994) y su equipo directivo de administración central y local –en este caso, la Municipalidad de Santiago– quien acogió el desafío de recuperar un emblemático edificio, declarado monumento nacional en 1976, pero dejado abandonado a su propia suerte en la ribera del río que lleva su nombre. La decisión fue destinarlo a la creación de un centro cultural para la ciudad y el país. Una opción significativa en una nación que recién comenzaba su camino hacia la restauración democrática y se proponía saldar las enormes «heridas» y «deudas» dejadas por la dictadura cívico-militar en materia de derechos humanos, sociales, económicos y culturales.
Junto con la recuperación del edificio patrimonial, el liderazgo político de la época decidió crear una corporación cultural de derecho privado, sin fines de lucro, para administrar el naciente centro cultural.
Encomendaron a la nueva corporación una doble misión: difundir la cultura y preservar el patrimonio histórico puesto a su disposición. Junto con ello, le asignaron una obligación práctica de gestión: el autofinanciamiento. Nada de elefantes blancos –que el Estado después no estuviera en condiciones de solventar– fue el explícito deseo del Presidente a cargo de la nación.
…
Los contenidos de este relato se despliegan en torno a la metáfora de una estación de trenes:
El capítulo I, Todos a bordo, da cuenta de cómo un grupo de autoridades del primer gobierno democráticamente elegido y de la administración local post dictadura tuvieron la clarividencia de escuchar «el llamado de los libreros» a reacondicionar el edificio estación y convertirlo en un gran centro cultural para la ciudad de Santiago y el país.
El capítulo II, Sala de máquinas, relata la organización y funcionamiento que adquirió el proyecto de gestión cultural, sus primeros pasos y la puesta a prueba en manos de quienes lo impulsaron.
El capítulo III, Punta de rieles, refiere al esfuerzo por preservar el edificio y Monumento Nacional Histórico que fuera, efectivamente, la terminal del circuito ferroviario que operó en torno suyo durante setenta años. Mantenerlo, remozarlo, recuperarlo de los embates de la naturaleza y ponerlo en valor, es decir, fomentar su uso y adecuar sus instalaciones para que puedan acoger una variedad de actividades artísticas, culturales y de entretención sin perder su sello y personalidad.
El capítulo IV, El viaje, es un recorrido por las distintas etapas y formas que adquirió la programación a lo largo de los años y de los hitos más significativos de su desarrollo. Es un viaje a la memoria, con sus vericuetos, detenciones y vuelta a emprender la marcha hacia adelante.
El capítulo V, Los pasajeros, se detiene en la observación de las audiencias, de los múltiples diálogos y formas de escucha que se implementan con el objetivo de acercarlas a las actividades artísticas y culturales, y así motivarlas a convertir dicha participación en un hábito que perviva en el tiempo.
Finalmente, el capítulo VI, Patio de maniobras, sirve de ocasión para compartir la sistematización de las principales estrategias que caracterizan el Modelo Mapocho de gestión y administración en torno a cuatro ámbitos: audiencias, programación, económico-financiero e institucional.
A manera de epílogo, el apartado Próximo destino aspira a dibujar los bordes del escenario más cercano por los que seguramente deberá transitar la gestión del centro cultural en un futuro próximo.