Colombia recupera 174 piezas precolombinas desde Chile en un nuevo hito de repatriación cultural

  • La entrega voluntaria de una colección arqueológica por parte de la familia Errázuriz Cox marca un avance en la protección del patrimonio y refuerza la diplomacia cultural entre Colombia y Chile.

Santiago de Chile, 13 de abril de 2026. 

En un acto solemne realizado en Santiago, la Embajada de Colombia en Chile lideró la recepción oficial de 174 piezas arqueológicas de origen precolombino, en su mayoría pertenecientes a la cultura Tumaco-La Tolita, que fueron entregadas voluntariamente por la familia Errázuriz Cox tras décadas de custodia.

La ceremonia fue encabezada por el embajador Sebastián Guanumen Parra y contó con la participación de miembros de la familia donante, representantes del cuerpo diplomático, autoridades del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, académicos y delegados del sector cultural.

La colección, reunida a lo largo de años por el arquitecto chileno Jaime Errázuriz Zañartu, constituye un valioso testimonio de las formas de vida, los rituales y los saberes de las comunidades que habitaron el Pacífico colombiano. Además de piezas de la cultura Tumaco-La Tolita, incluye objetos de tradiciones arqueológicas como Nariño, San Agustín y Tayrona, lo que amplía su relevancia dentro del patrimonio precolombino del país.

Durante el acto, la familia Errázuriz destacó el valor histórico y académico de la colección. “Los objetos tienen vida en la medida en que tienen historia”, expresó Cecilia Errázuriz, al recordar el legado de su padre y el cuidado que permitió preservar estas piezas a lo largo del tiempo.

El retorno de esta colección adquiere un significado especial al haberse realizado en el marco del Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas, convirtiéndose en un gesto simbólico de reparación, dignificación y recuperación de la memoria cultural de Colombia.

Este proceso se enmarca en la política del Gobierno Nacional orientada a la protección del patrimonio, que ha permitido la repatriación de más de mil piezas arqueológicas. La iniciativa ha sido liderada por la Cancillería, en articulación con el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes.

Las piezas serán administradas por el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH), entidad encargada de su investigación, conservación y puesta en valor. Posteriormente, se proyecta su traslado al Museo Arqueológico de Tumaco-La Tolita, con el propósito de reconectar este patrimonio con su territorio de origen y sus comunidades.

El Gobierno colombiano dispuso un equipo técnico especializado para garantizar el adecuado traslado de la colección, incluyendo procesos de verificación, embalaje y conservación bajo estándares internacionales.

Más allá de su valor arqueológico, la entrega de estas piezas representa un gesto de cooperación y confianza entre Colombia y Chile, y reafirma el papel de la diplomacia cultural como herramienta para la protección del patrimonio y la construcción de memoria histórica.

Científicos hallan restos humanos de 10.800 años y evidencias de rituales en la Patagonia argentina

Una investigación documenta el hallazgo de huesos en el extremo sur del continente. El análisis de estos materiales permite conocer detalles inéditos sobre las costumbres, la alimentación y las costumbres sociales

El poblamiento temprano de América es uno de los temas más debatidos por la arqueología. Las rutas, los modos de vida y los tiempos en que los primeros grupos humanos ocuparon el sur del continente siguen siendo motivo de investigación.

Un estudio publicado en el Journal of Archaeological Science: Reports detalla el descubrimiento de un sitio funerario en Camarones, en el límite este de la Patagonia argentina, que aporta evidencias arqueológicas directas de asentamientos humanos en la región durante el Holoceno temprano.

El trabajo, liderado científicos del Instituto de Diversidad y Evolución Austral-Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (IDEAus-CONICET), se apoya en el análisis de restos óseos hallados en 2020. Este hallazgo, según sus autores, permite repensar los modelos sobre la dispersión humana en Sudamérica y abre nuevas líneas para el estudio de las primeras sociedades de la región.

Rastros humanos y rituales ancestrales en la Patagonia

a) First season: initial excavation. b) Combustion structure. c) Second season: general view of Individuals 1, 2, and the presumed Individual 3. d) Third season: view of the two burial pits.Primera etapa, excavación inicial, luego se identificó una estructura de combustión, en la segunda etapa se observó a los individuos hallados y en la tercera, las dos fosas funerarias (Otero et al. 2026)

En octubre de 2020, cuando se construía una casa en el pueblo de Camarones, provincia de Chubut, aparecieron restos de huesos humanos. Esto llevó a que la policía y un grupo de arqueólogos del IDEAus-CONICET investigaran el hallazgo.

Al estudiar los huesos y el lugar, los especialistas descubrieron que se trataba de dos niños o adolescentes que habían sido enterrados allí con una diferencia de unos 400 años entre uno y otro. El primero de ellos, un niño de entre 8 y 9 años, vivió hace unos 10.210 años. El segundo, que tenía alrededor de 14 años, corresponde a una antigüedad de aproximadamente 10.800 años.

Lo que encontraron junto a uno de los cuerpos llamó la atención de los investigadores: había piedras de color rojo y cincuenta cuentas hechas con huesos de aves, probablemente usadas como collar o adorno. Estos objetos muestran que quienes vivían allí realizaban rituales especiales al enterrar a sus muertos y conocían bien los materiales del entorno.

Además, los análisis hechos sobre los huesos permitieron saber que ambos niños comían principalmente alimentos del mar, como peces o mariscos. Esa alimentación demuestra que las personas de Camarones vivían de forma estable en la costa y no solo pasaban por el lugar de manera ocasional.Camarones, ChubutEste hallazgo constituye la evidencia más antigua conocida de personas viviendo en la costa atlántica de la Patagonia, redefiniendo la cronología regional (@chubutpatagonia)

Este descubrimiento es la evidencia más antigua conocida hasta ahora de personas viviendo en la costa atlántica de la Patagonia. También es la primera vez que se encuentran entierros en la región con pigmentos de colores y adornos hechos a mano de este tipo. Antes de este hallazgo, los restos humanos más antiguos encontrados en la zona tenían unos 7.000 años y no mostraban señales de rituales tan elaborados ni tanto uso de recursos marinos.

La intervención arqueológica se organizó en tres etapas entre noviembre de 2020 y marzo de 2022. Durante ese tiempo, los restos permanecieron protegidos en el sitio mediante estructuras de madera y plástico, y las excavaciones se realizaron de forma controlada para evitar cualquier daño adicional.

El equipo llevó a cabo análisis de campo detallados, recolección y datación de muestras, y estudios isotópicos para determinar la dieta de los individuos. Las dataciones radiocarbónicas confirmaron la antigüedad excepcional del hallazgo, mientras que el análisis morfológico permitió identificar características poco frecuentes como la presencia de incisivos inferiores triangulares en el Individuo 1, una particularidad denominada “cúspide talón” que no tiene precedentes registrados para épocas tan tempranas en América.

Nuevos caminos para entender la dispersión humana en América del Sur

Camarones, ChubutEs la primera vez que se encuentran entierros en la región con pigmentos de colores y adornos hechos a mano de este tipo, lo que indica prácticas rituales complejas (@chubutpatagonia)

El sitio de Camarones ofrece una perspectiva inédita sobre el poblamiento de la Patagonia atlántica. Según el estudio, la reutilización del espacio funerario durante 400 años sugiere que los grupos cazadores-recolectores no solo ocupaban el territorio, sino que también mantenían un conocimiento profundo y una relación estable con el entorno.

La presencia de ornamentos y pigmentos indica prácticas sociales y simbólicas desarrolladas, mientras que la explotación regular de recursos marinos demuestra una adaptación eficiente a un ambiente costero productivo y diversificado.

Los autores subrayan que la localización urbana actual de Camarones incrementa la probabilidad de que futuras construcciones expongan nuevos restos, lo que podría ampliar la información sobre los primeros habitantes de la región. Las investigaciones en curso incluyen análisis genéticos, estudios experimentales sobre las cuentas de hueso y evaluaciones más detalladas, con el objetivo de reconstruir la vida y el contexto de estos antiguos pobladores.

Este hallazgo, por su antigüedad y características, redefine la cronología y las rutas de dispersión humana en el extremo sur de Sudamérica, y posiciona a la costa atlántica como un ámbito clave en el debate sobre los primeros movimientos humanos en el continente.



Piezas arqueológicas en subastas internacionales reavivan sospechas de tráfico ilícito vinculado a sitios arqueológicos de Lima

Restos óseos y cerámicos expuestos, junto con evidencias de excavaciones ilegales, refuerzan la hipótesis de que redes de tráfico ilícito estarían operando en sitios arqueológicos vulnerables

La aparición de piezas arqueológicas en subastas internacionales con rasgos similares a las encontradas en territorio peruano encendió alertas en las autoridades culturales. El foco se dirige a dos espacios arqueológicos ubicados en la costa central, donde se identifican señales de intervención irregular y pérdida de materiales. La situación coloca en primer plano el riesgo constante que enfrenta el patrimonio prehispánico frente a redes de tráfico ilícito.

La respuesta institucional incluyó una inspección técnica en los sitios de Lauri y Chancayllo, ubicados en el distrito de Chancay, provincia de Huaral. La acción reunió a representantes del Ministerio de Cultura, el Ministerio de Relaciones Exteriores, la Policía Nacional y la municipalidad distrital. El objetivo central se orientó a verificar el estado de conservación de ambos espacios y evaluar posibles vínculos con piezas comercializadas fuera del país.

La intervención se produce en un contexto donde la circulación de bienes culturales en mercados internacionales continúa bajo observación. La identificación de similitudes entre objetos subastados y restos hallados en territorio nacional refuerza las sospechas sobre circuitos de extracción ilegal que afectan zonas arqueológicas vulnerables.

Inspección revela daños y materiales expuestos

Inspección en los sitios arqueológicos de Lauri y Chancayllo detecta daños, restos expuestos y excavaciones ilegales. (Difusión)Inspección en los sitios arqueológicos de Lauri y Chancayllo detecta daños, restos expuestos y excavaciones ilegales. (Difusión)

Durante el recorrido técnico en Lauri y Chancayllo, los equipos detectaron restos óseos y fragmentos de cerámica dispersos en superficie. Estos elementos permanecen expuestos a condiciones ambientales que aceleran su deterioro. La evaluación permitió constatar una situación de fragilidad en ambos espacios, con evidencias claras de afectación reciente.

En el sitio de Lauri, la inspección registró una mayor presencia de excavaciones ilegales. Estas intervenciones, atribuidas a huaqueros, corresponden tanto a acciones recientes como a actividades desarrolladas en años anteriores. Las perforaciones alteran el contexto original de los hallazgos y dificultan su interpretación científica.

El Ministerio de Cultura señaló que las coincidencias entre los bienes subastados en el extranjero y los restos hallados en estos sitios “evidenciarían una relación directa entre las afectaciones registradas en estos espacios y el tráfico ilícito de los bienes culturales que albergan”. Esta afirmación se sustenta en el análisis de características formales y materiales de las piezas.

Como resultado de la diligencia, los equipos recuperaron dieciséis objetos arqueológicos. Catorce de estos provienen del sitio de Lauri, mientras que los dos restantes se localizaron en Chancayllo. Se trata de ceramios con signos de deterioro, algunos con fracturas parciales.

Los materiales recuperados se incorporan a un proceso de resguardo que busca preservar su integridad y facilitar estudios posteriores. La documentación elaborada durante la inspección incluye actas detalladas que registran las condiciones del hallazgo, la ubicación y el estado de conservación de cada pieza.

Estas actas cumplen un papel clave en los procedimientos internacionales. Según el Ministerio de Cultura, la información recopilada permitirá sustentar solicitudes ante autoridades extranjeras para la recuperación de bienes que salieron del país de forma ilegal.

Evidencias apuntan a posible relación entre el saqueo local y la comercialización de objetos en el extranjero. DifusiónEvidencias apuntan a posible relación entre el saqueo local y la comercialización de objetos en el extranjero. Difusión

Lauri, núcleo histórico en riesgo

El sitio arqueológico de Lauri posee relevancia histórica dentro del desarrollo de la cultura Chancay. Este espacio funcionó como una ciudad con edificios ceremoniales y públicos, rodeada de cementerios pertenecientes a distintos periodos culturales. Su extensión original alcanzó aproximadamente 450 hectáreas.

En la actualidad, esa superficie se reduce a cerca de 220 hectáreas. La disminución responde a factores como la expansión de asentamientos humanos, el avance de áreas agrícolas, la instalación de granjas avícolas y la actividad de saqueo. Estas presiones generan una transformación constante del paisaje arqueológico.

La cultura Chancay se desarrolló entre los años 1200 y 1470 d. C. en varios valles de la costa central del Perú, entre ellos Fortaleza, Pativilca, Supe, Huaura, Chancay, Chillón, Rímac y Lurín. Su ubicación estratégica permitió un importante desarrollo agrícola y un intercambio comercial activo con otras regiones.

Coordinación institucional y llamado a la ciudadanía

La intervención conjunta entre distintas entidades refleja un esfuerzo coordinado para enfrentar el tráfico ilícito de bienes culturales. La participación de la Policía Nacional y de la municipalidad local busca fortalecer el control territorial y prevenir nuevas afectaciones.

El Ministerio de Cultura señaló que la vigilancia realizada tiene como propósito establecer medidas orientadas a la defensa del patrimonio cultural mueble presente en estos monumentos. La institución también convocó a la ciudadanía a participar en la protección de estos espacios.

En ese contexto, el Ministerio de Cultura invocó a la ciudadanía a colaborar en la defensa y protección del patrimonio cultural, denunciando atentados contra bienes muebles o inmuebles a través del teléfono y Whatsapp 976 066 977, del correo electrónico atenciondedenuncias@cultura.gob.pem o mediante esta plataforma

Aspectos calendáricos y astronómicos de El Castillo de Chichén Itzá, en Arqueología Mexicana

• El número de marzo-abril presenta un artículo que contribuye a entender mejor el fenómeno de luz que se aprecia más allá de los días equinocciales

• Se basa en estudios de los arqueoastrónomos Orlando Casares Contreras, Arturo Montero García, Jesús Galindo Trejo y David Wood Cano

El número de marzo-abril de Arqueología Mexicana presenta un artículo que contribuye a entender mejor el fenómeno de luz que se aprecia más allá de los días equinocciales.

Uno de los sucesos que ha hecho popular a El Castillo de Chichén Itzá es la hierofanía conocida como el descenso de Kukulcán, en la que se aprecia una serpiente de luz solar deslizándose a lo largo de la balaustrada noroeste del edificio, que culmina con la iluminación de su cabeza pétrea, al pie de la pirámide, la cual inicialmente se propuso para los días equinocciales.

La complejidad de este fenómeno de luz, que tradicionalmente era promovido en los equinoccios de primavera y otoño, ha sido objeto de numerosos estudios, en los más recientes se propone que dicha manifestación sigue un patrón específico de iluminación solar sobre la balaustrada, a lo largo de todo el año.

Así lo refieren cuatro reconocidos arqueoastrónomos, quienes presentan los resultados de sus observaciones en la revista Arqueología Mexicana (No. 197 marzo-abril, 2026).

En el artículo “El Castillo de Chichén Itzá. Evocación de un mensaje majestuoso de trascendencia calendárica”, Orlando Casares Contreras, del Centro INAH Yucatán; Arturo Montero García, de la Universidad del Tepeyac; Jesús Galindo Trejo, del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, y David Wood Cano, del Seminario de Arqueoastronomía ENAH-UNAM, dan cuenta de algunos aspectos calendáricos y astronómicos asociados a dicha edificación, que pueden contribuir a comprender mejor la hierofanía que va más allá de los días equinocciales.

La pirámide en sus 30 metros de altura posee nueve cuerpos y un adoratorio en la cúspide, por cada lado mide 55.5 metros y tiene cuatro escalinatas rematadas por balaustradas o rampas. El Sol, en su camino hacia el horizonte poniente, proyecta su sombra sobre la rampa noroeste, de tal forma que quedan espacios triangulares de luz sobre dicho elemento y son los que dan forma al cuerpo de una serpiente.

El proceso comienza desde el noveno cuerpo superior y conforme el disco solar desciende hacia el horizonte van apareciendo otros triángulos luminosos en la parte inferior de la balaustrada. La primera huella de luz en la parte superior de la rampa sucede el 12 de febrero, en ese momento no llegan a formarse todos los triángulos y la luz no se queda hasta la puesta del Sol, solo dura pocos minutos. Al paso de los días, van apareciendo los triángulos en diferente número, pero desaparecen antes del ocaso. En la tarde del 4 de marzo se forman cinco triángulos.

En los días subsecuentes se formarán seis triángulos; será hasta el 15 de marzo cuando se proyecten siete triángulos de luz, los cuales permanecerán en los atardeceres, hasta el 25 de marzo, este último lapso es el que incluye el equinoccio de primavera.

Lo más interesante es que el fenómeno arqueoastronómico, en que el día y la noche tienen igual duración, queda a la mitad de dicho lapso, cinco días antes y después del equinoccio de primavera. Los científicos piensan que la observación de los siete triángulos en la rampa pudo haber servido para localizar el equinoccio, ya que para el 26 de marzo aparecerá el octavo.

Los nueve triángulos se forman el 9 de abril. En días posteriores, la forma de estos se va ensanchando hasta el 24 de mayo, cuando toda la balaustrada quedará totalmente iluminada: es la fecha del primer paso cenital del Sol en Chichén Itzá. La iluminación quedará mayoritaria hasta el 21 de junio: el solsticio de verano. La última iluminación plena de la balaustrada será el 19 de julio, cuando ocurre el segundo cenit.

Posteriormente, se irán definiendo los nueve triángulos hasta el 2 de septiembre, cuando alcancen su forma completa, uno por cada cuerpo de la pirámide. Al paso de los días, se formará un número menor de triángulos y, nuevamente, el día del equinoccio de otoño quedará enmarcado por un ciclo en el que aparecen siete triángulos sobre la balaustrada.

Después, día tras día, los triángulos irán disminuyendo hasta el 9 de octubre, cuando se alcancen cinco triángulos que desaparecerán hasta ocultarse el Sol. Posteriormente, se desvanecerán antes de la puesta. Los últimos resplandores luminosos en la balaustrada se observarán brevemente hacia el 29 de octubre.

Luego de dicha fecha, la rampa quedará en la sombra 52 días antes del solsticio de invierno, y otros 52 días después de este, cuando se inicie el nuevo ciclo de iluminación, el 12 de febrero del año siguiente.

El seguimiento del patrón de iluminación a lo largo del año por los sacerdote-observadores mayas pudo haber servido no solo para localizar el equinoccio, sino para indicar la llegada de las fechas calendárico-astronómicas que durante tres milenios fueron utilizadas para orientar las principales estructuras arquitectónicas en Mesoamérica, pero también para fines agrícolas, apuntan los investigadores.

Concluyen que un aspecto característico de El Castillo tiene que ver con la importancia que tuvo la medición del tiempo en el sistema calendárico mesoamericano. Los mayas se valieron de sus conocimientos astronómicos, cifrados en las cuentas calendáricas para alcanzar una precisión admirable en la medición del tiempo, aunque algunos estudiosos han dudado que el equinoccio haya sido identificado por los observadores mesoamericanos.

Chiribiquete: cómo es y cómo se descubrió la monumental “Capilla Sixtina” de la arqueología de Latinoamerica

En 2018, el expresidente de Colombia, Juan Manuel Santos, decretó la extensión del parque nacional de Chiribiquete.

En lengua karijuna, la que hablaron los indígenas que habitaron el sur de Colombia durante siglos, Chiribiquete es el “cerro donde se dibuja”.

Y no es cualquier dibujo.

Este parque nacional de Colombia, declarado patrimonio cultural y biológico de la humanidad por la UNESCO en 2018, ha sido definido como la “Capilla Sixtina” de la arqueología en América Latina.

Pero hasta hace pocos años, nada se sabía de este lugar. Hasta que el arqueólogo y antropólogo colombiano Carlos Castaño se vio obligado a desviarse en un viaje hacia el Amazonas colombiano y se encontró con esta maravilla: Una colección de murales con más de 75.000 pinturas rupestres donde el jaguar es protagonista, en medio de un hábitat de riqueza biológica casi intacta.

Y con algunas que datan, de acuerdo al registro de varios investigadores, de hace unos 20.000 años.

Castaño, autor del libro Chiribiquete, la maloka cósmica de los hombres jaguar” y director de la fundación Herencias -que se dedica a la conservación del parque- habló con BBC Mundo en el contexto del HAY Festival Querétaro, que se realiza virtualmente la primera semana de septiembre.

Línea

¿Es verdad que usted descubrió Chiribiquete por casualidad, porque se desvió la avioneta donde viajaba?

En 1986 yo era director de Parques Nacionales de Colombia y por esa razón me tocó planear un viaje desde Bogotá hasta el parque nacional Amacayacu.

En ese momento teníamos asignado un avión Cessna 206 para seis pasajeros.

Este recorrido es bastante dispendioso y largo.

En ese avioncito debía, ante todo, considerar el abastecimiento de gasolina y por eso la ruta estaba llena de escalas: Bogotá, Villavicencio, San José del Guaviare, La Pedrera y finalmente Leticia, que es la principal ciudad colombiana en la región de la Amazonía.

Pero saliendo de San José del Guaviare nos tocó una tormenta muy fuerte que se fue agudizando, lo que nos obligó a revisar el rumbo. Tomamos la decisión de irnos hacia el sur más bien, dándole la vuelta a la tormenta, pero ésta nos fue arrinconando progresivamente.

Se nos cerraron todos los caminos, nos fue empujando hacia el sur por una ruta que en su momento no era nada convencional y terminamos, casi una hora de vuelo después, observando en el horizonte una serranía que para mí era totalmente desconocida y que nos llamó mucho la atención porque no estaba registrada en el mapa del avión.

Y decidieron acercarse…

Sí, en la medida que nos íbamos acercando se fue despertando cada vez más mi interés, pero sobre todo mi desconcierto de empezar a ver una geomorfología tan absolutamente diferente a lo que yo había visto a lo largo de toda mi vida en el país.

Quedé muy sorprendido de esta formación geológica y esa monumentalidad, de ese relieve tan espectacular, tan sobrecogedor, que claramente nos fue absorbiendo, absorbiendo, en el sentido de querernos acercar más y más.

Carlos Castaño observando varios de los miles de dibujos de arte rupestre en Chiribiquete.

Y entramos precisamente por uno de los sitios que reviste la mayor monumentalidad y significancia desde el punto de vista paisajístico, porque es donde están los relieves más altos: aproximadamente a 900 metros de altura sobre el nivel del mar, lo cual contrastaba fuertemente con el resto del perímetro, que es esa abrumadora extensión de selva.

Y que además estaba en un inmejorable estado de conservación.

Las formaciones encontradas en Chiribiquete son llamadas tepuys.
Hasta ahora se han contado 75.000 dibujos en los muros naturales de Chiribiquete.

Después de 30 años de trabajos allí, ¿cómo define a Chiribiquete?

Pues yo defino este sitio como uno de los lugares más emblemáticos, sin lugar a dudas, del arte rupestre americano.

Es un lugar absolutamente trascendente por su significación simbólica y cosmogónica, que lleva quizás a los momentos más tempranos del poblamiento de América, ya que las fechas que hemos encontrado allí no sólo son extremadamente antiguas, sino que ponen de relieve este arte rupestre de Chiribiquete como una de las manifestaciones culturales más pretéritas del continente.

Pero un aspecto sobresaliente es que poco a poco se va haciendo evidente el carácter absolutamente sagrado y ceremonial de esta serranía en el contexto de la historia cultural amazónica.

Más allá de la monumentalidad de todo lo que hemos encontrado -que hasta el momento son cerca de 70 megamurales con miles de pinturas rupestres y que esto, dicho sea de paso, es apenas el abrebocas de todo lo que hay allí-, estamos ante un lugar muy sobresaliente desde el punto de vista espiritual y, por qué no decirlo, artístico.

Castaño señala que todavía queda por explorar cerca del 70% del parque.

Sin lugar a dudas, el calificativo que le dimos al comienzo, sin tener en cuenta la dimensión de lo que hemos venido descubriendo, se acomoda muy bien: Chiribiquete es la Capilla Sixtina de la Amazonía, absolutamente monumental.

Monumental en su exquisitez, en la calidad de los diseños de las iconografías, en su significancia, su carácter sacro.

Ahora, una de las grandes implicaciones que tiene actualmente este lugar es que hemos podido comprobar que el arte todavía sigue siendo usado y lo siguen pintando comunidades indígenas no contactadas, o por lo menos en aislamiento voluntario, lo que lo convierte en el único sitio que conozcamos a nivel mundial donde esto todavía ocurre.

A esta formación se le conoce como “El estadio” de Chiribiquete.

Todos estos aspectos, además, se conjugan con la significancia desde el punto de vista natural del lugar, pues es un refugio pleistocénico.

Hay pocos sitios en el mundo con estas condiciones, estas características de insularidad, endemismo, fragilidad y biodiversidad.

Usted señala “Simple y llanamente, esto es lo más grande de la pintura rupestre”. Es una afirmación categórica teniendo en cuenta que existen otras joyas como Altamira y Lascaux, ¿Cómo sustenta esta afirmación?

Yo la verdad no recuerdo haberlo dicho a nivel mundial. Lo que sí creo es que a nivel continental es un sitio excepcional.

Pero además, lo más inexplicable a mi juicio es haber descubierto una tradición cultural desconocida, por lo menos en Colombia, pero que poco a poco nos revela que tiene unas raíces muy profundas en otros países, en otros contextos.

Chiribiquete es una combinación de maravilla natural y arqueológica.

Uno podría casi que seguir la línea, como lo he venido haciendo a través de toda investigación, de pertenecer a una cultura milenaria.

Sin lugar a dudas lo que sorprende más es que esta tradición cultural, a diferencia de otra gran cantidad de sitios del mundo, se ha mantenido durante siglos enteros.

Esto que digo es una cosa sin precedentes. ¿Cómo explicar que aún se sigan dibujando los mismos estilos y las mismas composiciones, manteniendo una identidad en el diseño a lo largo del tiempo?

Y dentro de esto, hemos encontrado un aspecto muy trascendente del arte rupestre de Chiribiquete, que nos acerca mucho al entendimiento de un concepto fascinante, muy transversal en el neotrópico americano, es decir, desde México hasta Argentina, que está asociado con la representación del jaguar.

Chiribiquete fue un centro de pensamiento cosmogónico que de alguna manera tuvo un impacto muy importante dentro del continente suramericano”Carlos Castaño
Arqueólogo

A mí no me cabe la menor duda de que estamos frente a un centro de pensamiento cosmogónico que tuvo un impacto muy importante en el advenimiento de muchas otras manifestaciones dentro del continente suramericano, y desde Mesoamérica hasta la Patagonia.

Usted señala que se han encontrado cerca 75.000 dibujos, que representan entre el 5% y el 8% de todos los dibujos que hay allí… Eso significa que hay un tesoro más grande.

Por supuesto, hay que entender varias cosas en ese sentido.

La primera, que ésta es una serranía muy extensa, tiene 300 kilómetros de longitud y con un ancho máximo de 50 kilómetros en la parte sur. En la parte norte es muchísimo más estrecha. Nosotros hemos enfocado todo nuestro trabajo apenas en la parte norte y algo de la parte central. Todo lo demás está por explorar.

Yo llevo 30 años investigando este parque y ha costado un enorme esfuerzo localizar muchos de estos murales, que están en sitios muy inaccesibles. No hay otra forma de acceder que en helicóptero y aún desde el aire es muy difícil encontrar estos lugares fácilmente.

Nos ha tomado tres décadas localizar estos 70 y pico de murales, pero sin lugar a dudas hay una infinidad de lugares más en Chiribiquete y, por lo que hemos podido observar, la tradición sale incluso de la propia sabana de Chiribiquete y se encuentra ampliamente representada en otras serranías, con unos matices particulares y sutilmente diferenciados.

Digamos, a medida que nos alejamos del epicentro que es Chiribiquete, el trabajo pictórico se va volviendo cada vez más geométrico y abstracto.

Hasta ahora es poco lo se ha explorado de la serranía de Chiribiquete.

Usted señala que en Chiribiquete habitó el primer hombre en América, ¿cómo sostiene esta afirmación?

Los arqueólogos nos cuidamos mucho de no dar mensajes demasiados deterministas, porque todo en la ciencia cambia con el tiempo y se empiezan a encontrar fechas mucho más antiguas.

Pero lo que sí es evidente es que hoy por hoy, con la evidencia del arte rupestre de Chiribiquete, hay allí unas manifestaciones muy antiguas, tal vez de las más antiguas del continente, que nos llevan hasta posiblemente los finales del Pleistoceno.

O sea, el momento que está asociado precisamente con el ingreso del hombre al continente americano.

Chiribiquete tiene una particularidad y es que tiene una de las fechas más antiguas asociadas al arte rupestre en América, por lo menos hasta el momento.

Ya eso es un aspecto muy relevante que nos conduce a esos primeros momentos de presencia humana en el continente, cuando es evidente que estamos frente a unos pobladores muy tempranos, que entran a América seguramente por el sur y remontando la cuenca amazónica hasta Chiribiquete.

Cuando comenzamos hace 30 años, afirmar eso era una locura. Era una herejía. Hoy yo ya me siento un poco más tranquilo con los datos que se han empezado a encontrar, con la evidencia que se está empezando a exponer por parte de otras investigaciones y otros investigadores.

Y ya no se piensa como una cosa aislada, única y alocada.

Por supuesto, esto ha generado una enorme incertidumbre y mucho escepticismo por parte de la mayoría de los arqueólogos ortodoxos del continente. Todas estas cosas, por cómo es la ciencia y por ser novedosas, pues sorprenden mucho.

Y yo sabía perfectamente que todas las hipótesis que empiezo a plantear desde mi investigación, y desde mi libro, son más sui generis y han generado una reacción en muchos contextos.

Una figura que se encuentra en gran parte de los murales es la del jaguar.

Pero, por ejemplo, recientemente han sido validadas por parte del estamento científico a nivel mundial, las huellas de pies humanos sobre el fango más antiguas hasta ahora encontradas en el continente sudamericano, más precisamente en Chile, en Monteverde, que ya venían demostrando tener fecha muy temprana. Lo que nos empieza a demostrar que la evidencia es, sin lugar a dudas, más antigua de lo que habíamos pensado.

Usted ha estado en contra de que se abra este lugar al turismo, ¿cree que lo puede lograr?

Es una respuesta muy compleja. Desde que comenzamos con las investigaciones en Chiribiquete hemos sido de los pocos que han podido acceder a este lugar.

Y durante años, junto a un equipo de trabajo que incluye a expertos en muchos campos y entidades muy reconocidas como la Universidad Nacional (de Colombia) o la WWF (la ONG internacional Fondo Mundial para la Naturaleza) fuimos conscientes de que no deberíamos dar a conocer desde ningún punto de vista la información de todo lo que estábamos encontrando hasta tener garantizada una serie de acciones, circunstancias y variables que nos permitieran defender a Chiribiquete.

Carlos Castaño ha dedicado los últimos 30 años a resaltar los tesoros de Chiribiquete.

Yo creo que todavía no tenemos el suficiente respeto como para mantener estos lugares, que más allá del vandalismo, que es muy grave y muy evidente, la presencia humana masiva termina alterando mucho las condiciones de un lugar, porque con ello se requieren infraestructura, servicios y permanente tránsito de gente.

Digamos que yo confié desde ese momento en que el aislamiento y el anonimato eran los guardianes más propicios y eficientes. Y así pues funcionó durante mucho tiempo. Y lo que vino a cambiar esta circunstancia fue cuando salieron las primeras imágenes de Chiribiquete. Y sobre todo cuando empieza, digamos, la expectativa de la gente por ir allí.

Todo esto, impulsado por la desmovilización de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) en 2016, que hizo pensar a las personas que querían hacer turismo que esos caminos, que antes eran inaccesibles porque estaban en manos de estos grupos insurgentes, ahora estaban disponibles.

Y esa intervención directa en la selva nos obligó a buscar nuevas alternativa para proteger no solo el tesoro arqueológico de Chibiriquete, sino también su factor ecológico.

Entonces logramos dos asuntos que nos han permitido continuar con la protección: logramos que el gobierno nacional ampliara la extensión del parque. Pasamos de las casi 1.298.000 de hectáreas que se aprobaron cuando se creó el parque, a unas 4.268.095 hectáreas en la última ampliación.

Esa aprobación nos permitió crearle una periferia, especialmente porque alrededor de Chibiriquete hay varios proyectos de extracción de minerales.

Y otro hito importante para la conservación fue la declaración de Chibiriquete como Patrimonio de la Humanidad (de la Unesco), que ocurrió por los mismos días de la ampliación del territorio, en julio de 2018.

Tres urnas funerarias prehispánicas regresaron a Colombia tras visita de Gustavo Petro a Venezuela

Las piezas llegaron desde Caracas en un vuelo de la Fuerza Aeroespacial y con estas ya se suman a 1.017 bienes arqueológicos repatriados desde 2022

Tres urnas funerarias prehispánicas fueron devueltas a territorio colombiano durante la noche del 24 de abril de 2026, luego de la visita del presidente Gustavo Petro a Venezuela. El traslado se hizo en un vuelo de apoyo de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, en el contexto de la III Comisión de Vecindad entre ambos países.

De acuerdo con el comunicado oficial, “tres urnas funerarias prehispánicas se suman a las 1.017 piezas arqueológicas que se han repatriado durante el gobierno de Gustavo Petro”. Las piezas habían estado en Caracas bajo custodia de la embajada colombiana desde el 8 de septiembre de 2025.

Las urnas fueron entregadas de forma voluntaria por Luis Lemoine, presidente de la Fundación Arqueológica del Caribe (Arca), una organización ubicada en la capital venezolana.

Según el documento, la devolución ocurrió después de que Lemoine solicitara “el debido concepto de definición de pertenencia de las urnas al patrimonio arqueológico colombiano, con el fin de dar inicio al proceso de repatriación”.

De las tres piezas recuperadas, dos están asociadas a la cultura Tayrona y una a la cultura Tamalameque. Todas son urnas funerarias antropomorfas, es decir, con forma humana, utilizadas por comunidades prehispánicas para depositar restos de personas fallecidas.

El comunicado explica que estos objetos permiten entender prácticas antiguas relacionadas con la muerte. En palabras del documento, “estos elementos son testimonios de prácticas mortuorias asociadas a los entierros secundarios”. Esto significa que los cuerpos no eran enterrados una sola vez.

El proceso tenía dos momentos. Primero, el cuerpo era enterrado de manera temporal para permitir la descomposición. Después, se realizaba una segunda intervención.

El texto señala que “los vivos interactuaban con los cuerpos de los muertos en dos ocasiones: primero, cuando el cuerpo era inhumado dentro de una tumba temporal […]; segundo, cuando el cuerpo era exhumado y, posiblemente, trasladado después de un tiempo a su tumba final”.

Las urnas permanecían bajo custodia de la embajada de Colombia en Caracas desde septiembre de 2025, luego de su entrega voluntaria por parte de un particular- crédito EFE/MIGUEL GUTIÉRREZ

En muchos casos, lo que se trasladaba eran los restos óseos. Esos restos se depositaban dentro de las urnas, junto con otros elementos. Por eso, estas piezas son consideradas una fuente de información sobre cómo las comunidades del pasado entendían la muerte.

El documento indica que las urnas “hacen parte del registro arqueológico asociado a las prácticas mortuorias de las sociedades prehispánicas que ocuparon el actual territorio colombiano, específicamente la región Caribe”. También señala que representan “manifestaciones de las actitudes de los vivos hacia los muertos”.

Tras su llegada al país, las urnas serán trasladadas a Bogotá. Allí quedarán bajo custodia del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (Icanh). En ese lugar se realizará una revisión técnica. El comunicado explica que “se llevará a cabo un peritaje presencial de las urnas, con el fin de ingresar los bienes al sistema de inventarios del Icanh”.

Este procedimiento permite registrar oficialmente las piezas y asegurar su conservación. También facilita su estudio en el futuro.

Las piezas serán trasladadas al ICANH en Bogotá, donde se realizará un peritaje para su registro e incorporación al inventario arqueológico nacional- crédito Camila Diaz/Colprensa

El regreso de estas urnas forma parte de un proceso más amplio de recuperación de patrimonio arqueológico. Según la información entregada, las 1.017 piezas repatriadas desde el segundo semestre de 2022 han sido resultado de un trabajo conjunto entre varias entidades del Estado.

Entre ellas están la Presidencia de la República, la Cancillería, el Ministerio de las Culturas, la Fiscalía General de la Nación, la Fuerza Aeroespacial Colombiana, la Policía Nacional y el Icanh.

El traslado de las urnas coincidió con la visita presidencial a Venezuela, lo que permitió concretar su retorno al país. El presidente Gustavo Petro se reunió con la mandataria encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, siendo esta la primera visita oficial de un jefe de Estado tras la salida de Nicolás Maduro del poder en enero.

El motivo principal del encuentro fue estructurar un plan conjunto de seguridad e inteligencia militar para recuperar el control de los 2.219 kilómetros de frontera compartida, hoy afectada por grupos armados. Con estas acciones, Colombia suma nuevas piezas a su patrimonio arqueológico recuperado en el exterior.

Excavaciones arqueológicas en el Amazonas, Brasil dan pistas sobre indígenas antes de la colonización

MACAPÁ, Brasil (AP) — La pavimentación de carreteras en la selva amazónica acarrea desde hace mucho tiempo una deforestación que amenaza a quienes viven allí. Sin embargo, esas mismas obras han permitido también a los arqueólogos vislumbrar el pasado de la región, mucho antes de que llegaran los europeos para transformarla.

La construcción suele requerir estudios arqueológicos antes de que comience la pavimentación, y algunos de los hallazgos más recientes han surgido a lo largo de la carretera BR-156, en el estado de Amapá, en el norte de Brasil. Entre los descubrimientos que se han dado hasta ahora en nueve yacimientos: vasijas de cerámica que podrían ser urnas funerarias, así como pequeños artefactos que se asemejan a rostros humanos.

“Lo que sabemos ahora sobre el pasado de la región también está ligado a la apertura que generan estos proyectos, lo que le da a nuestra relación con ellos un carácter algo ambivalente”, manifestó Lúcio Flávio Costa Leite, director del Centro de Investigación Arqueológica del Instituto de Investigación Científica y Tecnológica de Amapá. “Al mismo tiempo, el conocimiento que obtenemos sobre estos sitios nos lleva a prestar más atención a estas regiones, incluso mediante la adopción de medidas de protección permanentes”.

Los científicos señalan que investigaciones recientes han reforzado la idea de que en el pasado la región no fue un desierto humano, sino la de un paisaje moldeado por sociedades interconectadas mucho antes de la llegada de Cristóbal Colón. El material hallado a lo largo de la BR-156, por ejemplo, incluía cerámica de múltiples estilos y técnicas que reflejan la influencia de comunidades que abarcaban desde el estado brasileño de Pará hasta el Caribe.

Un equipo que trabaja para el Departamento Nacional de Infraestructura de Transporte lo ha limpiado y analizado. Uno de los arqueólogos, Manoel Fabiano da Silva Santos, explicó que las capas del suelo amazónico que excavó son una línea temporal histórica.

En las capas superiores, encontró objetos como porcelana portuguesa y clavos vinculados a la ocupación europea.

“Al excavar más profundo, descubrimos alfarería y cerámicas asociadas con una presencia indígena anterior, lo que marca la transición del sitio antes y después de la llegada de los colonizadores”, afirmó Santos.

Los artefactos pasarán a formar parte de la colección estatal de Amapá, supervisada por Costa Leite, que incluye unas 530.000 piezas. La más antigua tiene alrededor de 6.140 años, lo que confirma una prolongada presencia humana en todo Amapá, apuntó.

Los objetos ofrecen pistas sobre cómo vivían, morían e interactuaban con la selva las antiguas sociedades indígenas.

“Esto es algo que a menudo debato con mis estudiantes: solemos pensar en la tecnología como computadoras y microchips”, dijo Costa Leite mientras recorría estanterías con cerámica antigua. “Pero todo esto requirió una lectura cuidadosa del paisaje y una elección deliberada de materiales”.

Diseño indígena detrás de un monumento misterioso

Una de las zonas históricas más impresionantes de Amapá está en la ciudad de Calçoene, donde hay un monumento de piedra de 1.000 años de antigüedad compuesto por 127 monolitos tallados, dispuestos en un círculo de unos 30 metros (98 pies) de diámetro, ubicado en un pasto abierto en medio de la selva y bordeado por un río.

Algunos han apodado al Parque Arqueológico del Solsticio como el “Stonehenge del Amazonas” por su parecido con el monumento británico. Los investigadores descubrieron que las piedras fueron colocadas de modo que, durante el solsticio de invierno en el hemisferio norte, marcaban el punto exacto por donde sale el sol, explicó la arqueóloga Mariana Petry Cabral, profesora de la Universidad Federal de Minas Gerais, quien formó parte del equipo que comenzó a excavar el sitio hace unas dos décadas.

“Es difícil decir exactamente qué significan todas las piedras, pero lo que sí sabemos es que no son del propio sitio. Fueron traídas desde otros lugares cercanos”, señaló.

Investigaciones y excavaciones posteriores determinaron que el lugar también funcionó como cementerio. La datación por radiocarbono mostró que estuvo ocupado durante cientos de años, desde hace unos 1.100 años, añadió Cabral.

Los científicos descubrieron el sitio en 2005, que puede visitarse con autorización previa del Instituto de Investigación Científica y Tecnológica de Amapá. Al mismo tiempo, está en proceso de convertirse en parque nacional, lo que permitirá más visitas.

Estos yacimientos arqueológicos están protegidos por la ley brasileña, que prohíbe su alteración. Eso añade una capa de protección adicional para la selva circundante.

Caminos antiguos apuntan a sociedades amazónicas conectadas

Investigaciones de arqueología y ecología histórica modernas muestran que los pueblos indígenas no solo vivieron en el Amazonas durante siglos, sino que también lo moldearon. Gestionaron y cultivaron el paisaje mediante prácticas sostenibles a largo plazo, afirmó Eduardo Neves, arqueólogo y profesor de la Universidad de São Paulo.

Neves ha estudiado la selva amazónica durante más de 30 años y, desde 2023, dirige el proyecto Amazon Revealed, que utiliza escaneos satelitales para identificar yacimientos arqueológicos ocultos bajo el follaje.

Los escaneos han revelado caminos que unen sitios arqueológicos y patrones enterrados en la selva que apuntan a una ocupación repetida y a una modificación deliberada del paisaje. En conjunto, dijo Neves, esas características sugieren grandes asentamientos.

Según Neves, los arqueólogos sospechaban desde hace tiempo de esas conexiones, pero la tecnología ha hecho posible ver su alcance geográfico más amplio. Los escaneos muestran redes de caminos que conectan grupos de asentamientos a través del bosque, con mayor claridad en el sur del estado de Amazonas y en Acre.

“Cuando la gente piensa en una tribu indígena, a menudo imagina una pequeña aldea aislada en medio del bosque. Pero la evidencia muestra un alto grado de interconectividad que enlaza distintos asentamientos”, indicó Neves.

“Amapá es una pieza clave que nos ayuda a ver cuán dinámicas y activas eran estas poblaciones, y cómo mantenían redes de intercambio que han estado en funcionamiento durante milenios”, apuntó Cabral.

Perú: La cultura más antigua de América creó una compleja estructura para registrar fenómenos astronómicos y ver cambios en mareas y clima

El edificio circular fue construido hace unos 4.000 años en Áspero, el principal puerto de la sociedad Caral

En el norte de la región de Lima (Perú), en pleno valle de Supe, floreció hace unos 5.000 años la cultura más antigua de América. Caral, con sus pirámides monumentales y sus plazas circulares, era la capital de esta sociedad y también una de las ciudades más viejas del mundo.

Cerca de allí, a medio camino entre Caral y el Océano Pacífico, se encuentra Áspero, un importante pueblo pesquero con una extensión de 18,8 hectáreas, rodeado de cerros arenosos, humedales y campos de cultivo cerca de la desembocadura del río Supe y que estuvo activo entre el año 3000 y el 1800 antes de Cristo.

Pesca, marisqueo y trueque

Tras 21 años de excavaciones en el lugar, el yacimiento sigue sorprendiendo a los arqueólogos del equipo dirigido por la doctora Ruth Shady Solís. Trabajos recientes han permitido descubrir una sorprendente y compleja estructura circular utilizada para registrar fenómenos astronómicos y estudiar así su relación con el entorno natural.

El espacio de dos alturas, que también se usaba para la observación del mar, dataría del año 2.000 antes de Cristo. Los conocimientos que aportaba habrían sido fundamentales para tomar decisiones vinculadas a actividades como la pesca, el marisqueo y el intercambio con poblaciones agrícolas del valle de Supe.

Las investigaciones sugieren que los antiguos pobladores de Áspero observaron el Sol, la Luna y las estrellas para anticipar cambios en las mareas, el clima y la disponibilidad de recursos marinos, factores clave para la planificación de sus actividades productivas y el intercambio con poblaciones de la costa, la sierra y la selva.

Durante los trabajos en el Sector J1, los arqueólogos registraron la estructura ubicada estratégicamente, cerca de los principales edificios piramidales del asentamiento. Desde ese lugar se ve tanto el litoral como la sección baja del valle, información que habría favorecido el seguimiento de fenómenos naturales y astronómicos.

Los expertos han determinado cuatro periodos constructivos, evidenciando cambios arquitectónicos y funcionales a lo largo del tiempo. En un primer momento la estructura habría funcionado como un edificio público ceremonial. Luego fue remodelado, incorporando una plataforma ovalada de 3,18 metros de diámetro y 63 centímetros de altura, con una piedra vertical o huanca (elemento ritual andino cuya sombra se usaba para medir el tiempo y tener referencias espaciales) en el centro.

Durante la tercera etapa constructiva se realizó un mayor desarrollo arquitectónico, levantando una doble plataforma escalonada -una inferior de 9,40 metros de diámetro y un metro de altura y otra superior de 4,80 metros de diámetro- con una piedra rectangular puesta en el centro y un recinto asociado a un fogón ceremonial.

Los pobladores de Áspero observaron el Sol, la Luna y las estrellas para anticipar cambios en las mareas, el clima y la disponibilidad de recursos marinos Ministerio de Cultura de Perú

Estas características, dicen los investigadores en un comunicado, sugieren una intensificación de las actividades rituales, posiblemente relacionadas con la observación de los astros. Esta configuración arquitectónica pudo servir para registrar ciclos solares y lunares, vinculados con cambios en el clima y la dinámica de los recursos marinos, esenciales para la población pesquera.

En la fase final, el espacio fue cubierto y transformado en áreas residenciales, reflejando cambios sociales y la continua pérdida de las funciones especializadas que hubo dentro del asentamiento. En Áspero se han identificado 25 conjuntos arquitectónicos que reflejan una compleja organización social.

Este puerto pesquero fue un importante punto de intercambio con poblaciones de la costa, la sierra y la selva Ministerio de Cultura de Perú

Entre los hallazgos más destacados figuran contextos funerarios de élite como la “Dama de los Cuatro Tupus”, el “Varón de Élite” y, el año pasado, el entierro de una niña de alto estatus social recubierta con un manto hecho con plumas de guacamayos y un pico de tucán con incrustaciones, evidencias de la relevancia política, económica y simbólica del asentamiento.

“La información que se viene recuperando confirma que el sitio no fue solo un centro pesquero, sino también un espacio de generación de conocimiento científico y ritual, donde la observación de los astros le hizo conocer y prever los cambios del ambiente”, dicen los especialistas peruanos.

Rastrean huellas de humanos y mamuts en Argentina, Neuquén, para entender cómo cuidar el agua

Un equipo internacional busca en la Cuenca del Agrio vestigios de la Edad de Hielo. Estudian huellas y arte rupestre para rescatar pautas de supervivencia milenarias.

Huellas fosilizadas de la Edad de Hielo, rastros de humanos y vestigios de animales extintos como el mamut emergieron en los humedales y arroyos del noroeste neuquino. El hallazgo en la Cuenca del río Agrio funciona como una ventana directa a la relación entre el hombre y su entorno hace doce milenios. David Bustos, referente del Servicio Nacional de Parques de Estados Unidos, calificó el trabajo en las playas de lagos secos como un motor de entusiasmo por los resultados que ya empiezan a asomar.

Esta exploración sistemática surge de un convenio entre el gobierno provincial y la Universidad de Michigan, sumando a investigadores de China y Argentina. A diferencia de lo ocurrido en el norte de Neuquén o en la zona del Limay, este territorio permanecía casi virgen de estudios científicos profundos. Raven Garvey, coordinadora del proyecto, remarcó que el objetivo central consiste en abrir nuevas líneas de investigación sobre la cotidianidad de los antiguos habitantes de la estepa.

El proceso de desertificación que atraviesa la región no es un fenómeno aislado, sino una variante que el equipo estudia a través de lagunas secas en busca de actividad humana. Claudia Della NegraDirectora de Patrimonio Cultural de Neuquén, explicó que este análisis permite “volver a recuperar pautas utilizadas en el tiempo anterior” para enfrentarlas a la sequía actual. La premisa es simple pero ambiciosa: entender cómo cuidaban el agua y qué plantas consumían nuestros antepasados para implementar esas técnicas en el presente.

Los investigadores trabajan sobre el terreno abordando la zona desde la arqueología, la paleontología y la espeleología de forma simultánea. Buscan caracterizar la comunicación del pasado mediante el relevamiento del arte rupestre local para vincularlo con otras expresiones ya conocidas en la provincia. Guadalupe Romero, investigadora del Conicet, señaló que el plan incluye la realización de “fechados radiocarbónicos de las pinturas para poder conocer su antigüedad” de manera precisa.

La erosión del viento en la cuenca expuso sitios en superficie que ahora el equipo documenta antes de que el clima los degrade por completo. En los alrededores de Las Lajas y Loncopué, el trabajo mancomunado con la comunidad mapuche Cheuquel permitió identificar fragmentos de piedras conocidos como lascas. Estos restos materiales sirven para comparar los nuevos hallazgos con sitios ya analizados mediante técnicas de hidratación de obsidiana, como ocurrió en el emblemático Chenque Haichol.

El alcance de la misión científica trasciende los laboratorios y se asienta en la vigilancia diaria del territorio fronterizo. El Escuadrón 31 de Gendarmería Nacional conformó una patrulla ambiental clave para frenar el tráfico ilícito de bienes culturales en los pasos cordilleranos. Esta articulación con autoridades municipales y propietarios de estancias garantiza que los tesoros arqueológicos permanezcan en su lugar de origen para su posterior estudio.

La trashumancia, esa actividad estacional de traslado de animales entre invernadas y veranadas, también forma parte del eje de estudio humano-ambiente. Los científicos analizan cómo esta práctica ancestral moldeó el manejo de los recursos naturales en la zona del Agrio hasta el límite con la Cuenca del Covunco. Entender la supervivencia estacional de los crianceros actuales ayuda a completar el rompecabezas de la vida nómada de hace miles de años.

El conocimiento generado en las excavaciones y relevamientos ya tiene un destino claro en el sistema educativo local. Un grupo pro-museo de Loncopué y varias maestras rurales trabajan para simplificar la información científica y llevarla directamente a las aulas. La intención oficial es que los niños de la región conozcan el pasado de su tierra y valoren el manejo de los recursos locales que sus familias realizan desde tiempos inmemoriales.

La investigación no solo busca piezas de museo, sino un manual de supervivencia escrito en la tierra hace 12.000 años. El equipo internacional continuará procesando datos radiocarbónicos y geológicos para determinar la antigüedad exacta de cada rastro humano encontrado. Según Della Negra, volcar estos resultados a la comunidad es la parte más importante para que la ciencia ayude a comprender el manejo ambiental de las generaciones que vendrán.

Biblioteca digital del SIC: un repositorio para conocer y preservar la cultura de Guatemala

El Sistema de Información Cultural (SIC) pone a disposición del público una biblioteca digital con más de 370 publicaciones especializadas en arte, literatura, patrimonio y legislación cultural, accesibles de forma libre y gratuita.

El Sistema de Información Cultural (SIC) cuenta con una amplia biblioteca digital que se consolida como un espacio clave para la difusión, consulta y preservación del patrimonio cultural del país. Esta herramienta permite el acceso libre a contenidos especializados que fortalecen el conocimiento y la identidad nacional.

La biblioteca del SIC reúne una diversidad de documentos vinculados con el arte, la literatura y el patrimonio cultural, tanto tangible como intangible. Además, incluye materiales relacionados con legislación cultural, políticas públicas y estudios que contribuyen a la comprensión del desarrollo cultural en Guatemala.

Actualmente, este repositorio digital dispone de más de 370 publicaciones registradas, lo que refleja un esfuerzo sostenido por recopilar y poner al alcance información relevante para investigadores, estudiantes, gestores culturales y público en general.

Entre los contenidos disponibles destacan:

  • Políticas culturales municipales
  • Literatura de Miguel Ángel Asturias
  • Novelas de Enrique Gómez Carrillo
  • Plumas de Guatepaz (cuentos y poesía)
  • Monografías
  • Síntesis culturales
  • Diagnósticos situacionales de la cultura e idiomas
  • Historias y recetas de la Ruta Gastronómica (bebidas, recados, dulces y tamales)
  • Revista de Antropología e Historia de la Dirección General de Patrimonio Cultural y Natural (IDAEH)
  • Síntesis de la sentencia de Sepur Zarco
  • Popol Vuh

Esta biblioteca forma parte de un ecosistema digital más amplio del SIC, que integra herramientas como la agenda cultural, el registro de artistas y la difusión de noticias y convocatorias, contribuyendo a una visión integral del quehacer cultural en Guatemala y facilitando la toma de decisiones estratégicas en el sector.

Con iniciativas como esta, el Ministerio de Cultura y Deportes continúa promoviendo el acceso a la información, el fortalecimiento de la memoria colectiva y la valorización de la riqueza cultural del país, acercando el conocimiento a la población mediante plataformas digitales accesibles y dinámicas.

La biblioteca puede consultarse en el portal oficial del Sistema de Información Cultural.