Gracias al uso de tecnologías avanzadas y al trabajo conjunto entre científicos y comunidades originarias, los tatuajes de momias de hasta 2.400 años de antigüedad están revelando información desconocida sobre rituales, jerarquías sociales y prácticas espirituales de antiguas civilizaciones.
Imágenes infrarrojas, análisis microscópicos y experimentos con herramientas ancestrales están transformando la forma en que la arqueología interpreta el cuerpo humano: ya no solo como un objeto de estudio, sino como un documento vivo de identidad y memoria colectiva.
Durante siglos, los tatuajes antiguos fueron considerados simples curiosidades o signos de barbarie. Sin embargo, investigadores como el arqueólogo Aaron Deter-Wolf lograron legitimar la arqueología del tatuaje como una disciplina seria, demostrando que estas marcas corporales revelan aspectos fundamentales de la vida, el poder y la espiritualidad de los pueblos antiguos.
Uno de los casos más emblemáticos es el de Ötzi, el Hombre de Hielo, una momia de más de 5.000 años que conserva 61 tatuajes. Nuevas comparaciones con tatuajes experimentales confirmaron que fueron realizados con agujas de hueso mediante punteado, y no con incisiones como se creía.
La egiptóloga Anne Austin, por su parte, descubrió más de 30 tatuajes en la piel de una mujer momificada en Egipto, con jeroglíficos, instrumentos musicales y deidades que sugieren un rol sacerdotal y ritual. Estos hallazgos, invisibles a simple vista, demuestran que la piel puede guardar información que no aparece en los textos antiguos.
El uso de cámaras infrarrojas permitió al investigador Benoît Robitaille detectar tatuajes ocultos en momias peruanas, invisibles por el desgaste del tiempo. Al mismo tiempo, la colaboración con artistas y líderes indígenas ha dado lugar a un diálogo intercultural que rescata el significado espiritual y simbólico de estas marcas.
Hoy, la arqueología del tatuaje vive una auténtica revolución: en solo cinco años se descubrieron más tatuajes que en los últimos 150, revelando un pasado que literalmente vuelve a escribirse sobre la piel. Cada nueva marca encontrada es una historia resucitada —una conexión entre ciencia, arte y memoria ancestral que redefine lo que creíamos saber sobre los cuerpos del pasado.
El fenómeno denominado “Desierto Florido” ocurre principalmente en la Región de Atacama.
Lugar en el que bajo ciertas condiciones de lluvia y temperatura se desarrolla un maravilloso ecosistema muy diverso con la germinación de más de 200 especies de plantas de vida corta y geófitas. Con el desarrollo de estas especies se proporciona una fuerte base para sustentar una rica fauna asociada, razón por la que es considerado como un sitio prioritario de conservación.
La superficie en que se desarrolla puede variar, pero en la actualidad el área protegida es el “Parque Nacional Desierto Florido” en Atacama. Las condiciones para que se genere este ecosistema son lluvias mayores a 15 milímetros, olas de frío necesarias para activar estas semillas y una ausencia de eventos extremos, que puedan dañar el proceso de germinación.
Este ecosistema se desarrolla en tiempo limitado. La Corporación Forestal Nacional (Conaf) menciona que este año se desarrollará en primavera, hasta la primera quincena de noviembre, logrando su mayor desarrollo en octubre.
El fenómeno presenta una belleza de amplios campos llenos de diversas flores y fauna, las cuales se encuentran en categoría de conservación amenazada. Entre ellas están especies endémicas como la graminea Eragrostis pycnantha y arbusto Pintoa chilensis, ambas calificadas “en peligro”; mientras que la cactacea Pyrrhocactus confinis es clasificada como “vulnerable”. Entre los animales más representativos está la Lama guanicoe (guanaco) en categoría “vulnerable”.
El Ministerio del Medio Ambiente menciona que la fauna registrada en el área cuenta con cerca de 40 especies de aves, 17 especies de mamíferos y 8 especies de reptiles.
Si bien es hermoso disfrutar del gran ecosistema que se presenta en esta región, no debemos olvidar su fragilidad. Para que nuestras futuras generaciones puedan observarlo en toda su dimensión es fundamental respetar y proteger nuestro legado de la naturaleza.
La iniciativa impulsada por el Movilh e Iguales busca que el desfile sea reconocido “oficialmente como Patrimonio Cultural Inmaterial de Chile porque representa la diversidad y la construcción de un país más justo e inclusivo”.
El Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) y la Fundación Iguales iniciaron una campaña de recolección de firmas y apoyos para que la Marcha del Orgullo sea reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de Chile.
El llamado a firmar explica que “la Marcha del Orgullo es una de las manifestaciones públicas más masivas y significativas de la historia reciente de Chile. Desde 1995 reúne a miles de personas LGBTIQ+, junto con familias, amistades, organizaciones sociales y aliadas, compartiendo los valores de igualdad, libertad y no discriminación”,
“Esta celebración anual tiene un profundo sentido patrimonial, porque recoge la memoria de las luchas locales contra la discriminación y simboliza la transformación de la vergüenza y el miedo en orgullo y visibilidad. Queremos que esta tradición sea reconocida oficialmente como Patrimonio Cultural Inmaterial de Chile, porque representa la diversidad, la resistencia frente a la exclusión y la construcción de un país más justo e inclusivo”, indicaron las organizaciones.
Una vez recolectados los apoyos, el Movilh e Iguales postularán oficialmente a la Marcha del Orgullo como “Patrimonio Cultural Inmaterial de Chile” ante el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.
Más de 40 especialistas de México, España y América Latina se reunirán en Guadalajara para reflexionar sobre los territorios, espacios y memorias que conforman el patrimonio cultural.
Más de 40 especialistas de México, España y América Latina se reunirán en Guadalajara para reflexionar sobre los territorios, espacios y memorias que conforman el patrimonio cultural.
El 16 y 17 de octubre se celebrará el IV Congreso Internacional de Patrimonio Artístico y Cultural (CIPAC), un encuentro organizado por Arte Convergente A.C. y el Seminario de Cultura Mexicana, corresponsalía Guadalajara, con apoyo de la Secretaría de Cultura de Jalisco y del Organismo Público Descentralizado Museos, Exposiciones y Galerías (MEG).
El congreso tiene como propósito fortalecer la colaboración entre instituciones dedicadas al estudio, conservación y gestión del patrimonio.
En palabras de José Daniel López Hernández, jefe de Patrimonio Artístico e Histórico de la Secretaría de Cultura de Jalisco,
“queremos generar un espacio de diálogo que conecte distintas experiencias y disciplinas en torno a la memoria y los territorios culturales”.
Durante dos jornadas, los asistentes —académicos, investigadores, gestores y estudiantes— analizarán desde distintas perspectivas los desafíos actuales del patrimonio, abarcando ámbitos como la arquitectura, el urbanismo, la etnomusicología, la diversidad cultural, las artesanías y las expresiones religiosas.
Este bloque incluirá mesas de trabajo dedicadas al patrimonio arquitectónico, el diseño del espacio religioso contemporáneo, las perspectivas de género e identidad, la diversidad cultural y la relación entre música y memoria.
Entre los participantes se encuentran investigadores de México, Argentina, Brasil, Belice y España, quienes compartirán experiencias académicas y proyectos institucionales en colaboración con la Universidad de Guadalajara, la Universidad de Salamanca y la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, entre otras.
El viernes 17 de octubre, el congreso continuará de forma presencial en la Sala Higinio Ruvalcaba del Ex Convento del Carmen, de 10:00 a 20:00 horas. La programación incluirá conferencias, mesas redondas y presentaciones editoriales centradas en los retos de la gestión y defensa del patrimonio cultural en el estado de Jalisco.
Uno de los ejes de discusión abordará la conservación de capillas de indios y hospitalitos, así como las herramientas legales para la protección del patrimonio tangible e intangible. También se analizarán casos sobre patrimonio musical y las estrategias para preservar las artesanías frente a la apropiación o pérdida de técnicas tradicionales.
Otro tema que tendrá especial relevancia será el impacto de la gentrificación en el patrimonio urbano, fenómeno que ha transformado los centros históricos y los espacios comunitarios en distintas ciudades del país.
El congreso contará con la participación de especialistas de la Secretaría de Cultura de Jalisco, el Seminario de Cultura Mexicana, el Centro INAH Jalisco, la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de Jalisco, ICOMOS México y diversas instituciones universitarias.
Además, durante la jornada presencial se presentará el libro Patrimonio Cultural. El valor de la diversidad en el diálogo multidisciplinario, coordinado por la doctora Jessica Marcelli Sánchez. La publicación reúne investigaciones y reflexiones derivadas de las ediciones anteriores del CIPAC y busca fortalecer el intercambio académico entre especialistas en el campo del patrimonio.
La UNESCO lanzó el primer Museo Virtual de Bienes Culturales Robados, una plataforma mundial que utiliza tecnologías digitales avanzadas para sensibilizar sobre el tráfico ilícito de bienes culturales, uno de los mayores desafíos para la preservación del patrimonio cultural. Paraguay forma parte de esta iniciativa con la inclusión de dos piezas de alto valor histórico y simbólico: un incensario del Museo Casa de la Independencia y una lámpara colgante del Panteón Nacional de los Héroes.
El incensario, sustraído en 2010 del Museo Histórico Casa de la Independencia, forma parte de un acervo que reúne objetos de los siglos XVII, XVIII y XIX. “Es un objeto muy importante y muy valioso, no solamente por su material, sino por todo lo que significa y representa para el país”, expresó Estela Riquelme, del Museo Histórico Casa de la Independencia, al recordar el hecho que calificó como “un momento ingrato para todo el país y para el patrimonio cultural”.
La lámpara colgante, perteneciente al Panteón Nacional de los Héroes, era una pieza central del altar de la Virgen de la Asunción y símbolo de la devoción nacional. “Fue una gran pérdida cuando se robó esa hermosa lámpara, que estaba permanentemente para la Virgen y también para los héroes. Su ausencia significó una pérdida muy grande, inclusive para nuestros afectos”, manifestó Ana María Rodríguez de Pedersani, mayordoma del altar de la Virgen, cuya familia custodia este espacio desde 1742.
Desde la Secretaría Nacional de Cultura, la directora general de Patrimonio Cultural, Natalia Antola, destacó el compromiso institucional con la protección del acervo nacional: “Desde la Secretaría, en conjunto con la Comisión Nacional de Lucha contra el Tráfico Ilícito, venimos trabajando arduamente en preservar nuestra memoria, nuestra historia y nuestros bienes culturales. Trabajamos en la identificación y registro de los bienes, herramientas fundamentales para poder hacer los reclamos y evitar futuras sustracciones”.
El Museo Virtual de la UNESCO de Bienes Culturales Robados fue desarrollado en respuesta al pedido de los Estados miembros de establecer una estrategia coordinada de concienciación sobre el tráfico ilícito. La iniciativa, diseñada junto al arquitecto Francis Kéré y con INTERPOL como socio, cuenta con el apoyo financiero del Reino de Arabia Saudita.
Mediante tecnologías como la modelación 3D y la realidad virtual, el museo presenta reconstrucciones digitales de objetos robados seleccionados por los Estados miembros, acompañadas de relatos, contenidos educativos y testimonios de las comunidades afectadas. Asimismo, una sala dedicada a casos exitosos de restitución ilustra la importancia de la cooperación internacional para la devolución de bienes culturales.
El Museo Virtual fue presentado durante MONDIACULT 2025, como un espacio innovador de educación, memoria y compromiso mundial en defensa del patrimonio común de la humanidad.
El cambio climático amenaza en la actualidad al 43% de los lugares naturales del Patrimonio Mundial (117 de un total de 271), según la ‘Perspectiva del Patrimonio Mundial 4’ que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) publica este martes. El porcentaje ha subido diez puntos desde 2020, cuando se situaba en un 33%.
La investigación constituye la evaluación más completa de todos los sitios naturales de Patrimonio Mundial. En total, se basa en cuatro ciclos de evaluaciones realizadas desde 2014 y por primera vez revela tendencias en las perspectivas de conservación de estos sitios durante un período de diez años. Con ella, la UICN insta a gobiernos, donantes y socios internacionales a intensificar la colaboración y la financiación para incrementar la protección de estos lugares frente a las amenazas de hoy en día.
Después del cambio climático, la segunda amenaza más prevalente a los lugares naturales del Patrimonio Mundial son las especies exóticas invasoras, que afectan a un 30% de los sitios. El estudio también advierte sobre el incremento de las enfermedades de la vida silvestre y las plantas, que impactan sobre el 9% de los sitios cuando en 2020 sólo concernían a un 2%.
En este sentido, la UICN ha avisado de que las amenazas que suponen las especies invasoras y las enfermedades suelen estar “interconectadas” y que, asimismo, se intensifican con el cambio climático. A su vez, también ha recalcado la influencia que tiene en estas amenazas el turismo “insostenible”, “la tercera amenaza actual más extendida”. “Predecir y prevenir estos impactos en cascada es crucial, no solo para los ecosistemas, sino también para la salud humana”, ha indicado.
La investigación indica que la proporción de sitios con una perspectiva de conservación positiva se ha reducido en cinco puntos en cinco años, pasando del 62% en 2020 al 57% en 2025. En este marco, los sitios reconocidos por su valor para la biodiversidad se ven afectados de forma desproporcionada.
Por el contrario, trece sitios mejoraron sus perspectivas de conservación entre 2020 y 2025, lo que según la UICN demuestra que la inversión focalizada y la participación local funcionan. Así, cuatro sitios en África Occidental y Central (la Reserva de Fauna de Dja (Camerún), los Parques Nacionales de Salonga y Garamba (RDC) y el Parque Nacional de Niokolo-Koba (Senegal) pasaron de ser críticos a ser de preocupación significativa gracias al fortalecimiento de las iniciativas contra la caza furtiva, las colaboraciones locales y la estabilización de poblaciones animales clave.
A juicio del organismo internacional, una gestión eficaz es “esencial” para abordar las crecientes amenazas a los sitios naturales del Patrimonio Mundial. Sin embargo, el informe revela que solo la mitad (50%) de los sitios evaluados cuentan con protección y gestión efectivas. Además, uno de cada siete (15%) se encuentra en alto riesgo debido a la falta de financiación sostenible, “lo que compromete la resiliencia y las perspectivas de los lugares más emblemáticos del mundo”. Por ello, el texto insta a gobiernos, donantes y socios internacionales a intensificar la colaboración y la financiación.
Las raíces del bordado yucateco se remontan a los tiempos de los mayas prehispánicos, como lo muestran los restos de telas encontradas en el Cenote Sagrado de Chichén Itzá. En Yucatán hay artistas textiles (tanto mujeres como hombres) en los 106 municipios del estado; éstos manejan al menos 30 de las 40 puntadas de bordado existentes en el país, haciendo del bordado uno de los más importantes símbolos de identidad y, recientemente, de progreso económico.
La UNESCO y el bordado maya
Por ello, en el 2023, se puso en marcha la iniciativa Desarrollo económico y social con perspectiva de género a través del arte textil en Yucatán,cuyos principales objetivos son fortalecer el arte textil de Yucatán, dignificar a quienes lo practican, valorar su importancia cultural, social y económica, promover la equidad de género y crear un Plan de Salvaguardiaque garantice su viabilidad. La UNESCO implementó dicha iniciativa con la valiosa participación de Fundación BANORTE y de la Secretaría de Cultura y las Artes (SEDECULTA), Secretaría de las Mujeres (SEMUJERES) y el Instituto Yucateco de Emprendedores (IYEM), agencias del gobierno estatal.
Importancia del bordado en la vida maya
Los bordados han formado parte esencial del ciclo de vida de la población maya, porque el nacimiento, el bautizo, la comunión, la boda y la vida misma, están íntimamente relacionadas con el bordado.
Lo mismo sucede con el Jéets’ Méek’, una ceremonia de iniciación social que se practica a la niñez maya para presentarlos en sociedad.
El bordado maya como parte de las celebraciones religiosas
También la vida religiosa y espiritual se engalana con bordados: sudarios, ternos de vírgenes, pabellones, estandartes y los ternos que portan las mujeres adornando el paisaje cultural maya yucateco en gremios y vaquerías para los santos patronos de pueblos y ciudades.
Siendo parte de la vida simbólica y religiosa maya, los bordados han formado parte esencial de sus creencias y cosmovisión, y desde luego tienen lugar en la milpa, que ha sido el sistema que provee de alimentos a las familias y que ha favorecido la existencia de la selva y de su riqueza biológica.
El bordado maya, elemento del vestido típico de Yucatán
El hipil y el fustán, que forman la indumentaria femenina de Yucatán desde tiempos precoloniales, se bordan en el cuello y en el ruedo en un patrón de diseño distintivo. Éste, además de permitir identificar la pertenencia al suelo yucateco de quienes la portan, permite identificar la región de origen, por el tipo de bordado, la composición y los colores.
Una breve historia del bordado maya yucateco
El bordado en Yucatán tiene una historia centenaria. Según Graciela García Lascurain, restauradora del INAH, si bien hay estudiosos que sostienen que el bordado fue introducido por los y las españolas, hay evidencia arqueológica de la presencia del bordado (además del tejido) desde tiempos prehispánicos. Describió las técnicas encontradas en textiles dragados del Cenote de Chichén Itzá, y reportó en 1989, siete técnicas de tejido y una de bordado: el Chuuy K’ab, conocido como punto de satín.
Hay otra puntada, el Xmanikté, que puede ser prehispánica y endémica de Yucatán. No tiene nombre español; sólo se distribuye en pueblos; es una puntada serpentina, que representa los rombos de la víbora de cascabel, y es soporte de múltiples creencias mayas. No aparece en los libros de bordado. El Chuuy K’ab, el Xmanikté y el Xookbil Chuuy (“hilo contado” o punto de cruz), introducido por las españolas, han sido, junto con otras puntadas, pilares del bordado maya yucateco de mano por siglos.
El Hipil (distinto al huipil de otras regiones), indumentaria tradicional de Yucatán, y el terno, su versión de lujo, también son de linaje prehispánico. En la Colonia, el uso del hipil se confinó a las indias mayas y el terno distinguió a las mujeres mestizas. En el siglo XIX, mayas y mestizas compartieron hipiles, ternos e identidad. Ya todas fueron consideradas mestizas. Hoy el terno identifica con orgullo a todas las clases sociales.
En Yucatán dejó de tejerse la ropa porque el tributo colonial, que fueron telas lisas, acabó con los brocados tejidos de las telas de las mujeres mayas que, desde el siglo XVII adornaron sus telas con bordado.Por eso Yucatán es el estado con más técnicas de bordado en todo México (30 de 40). El bordado adorna prendas para rituales del ciclo de vida y celebraciones religiosas, laicas y oficiales y existen diseños, técnicas y colores que identifican regiones y pueblos.
En el siglo XX, el bordado se enriqueció con la máquina de pedal que originó técnicas y diseños, y con la máquina de motor, que favoreció al bordado comercial. Ahora, la amenaza es el bordado digital que está sustituyendo tanto al bordado de mano como al bordado de máquina artesanal.
El bordado es un patrimonio cultural que ha dado y da identidad al pueblo maya yucateco; por eso, el 18 de marzo de 2024 fue nombrado Patrimonio Cultural Intangible de Yucatán. La salvaguardia de esta habilidad artesanal resulta imprescindible.
El Bordado de Mano en Yucatán
La práctica del bordado artesanal en Yucatán es centenaria y afortunadamente sigue viva. Es una actividad vital que actualmente se practica sobre todo en municipios del sur, del oriente y del centro; además, es fuente de identidad cultural, creatividad e ingresos familiares. Yucatán es el estado del país donde se encuentra la mayor variedad de puntadas de bordado (30 de las 40 conocidas en México).
En el Yucatán colonial, el principal tributo fueron telas lisas que acabaron con las hermosas telas tejidas brocadas de los mayas ancestrales. Desde el siglo XVI, las mujeres aprendieron a engalanar sus telas con bordado de mano y así lo hicieron hasta los años 70s del siglo pasado, cuando la crisis de la milpa y del henequén empujó a las familias a buscar ingresos monetarios; un camino fue la venta del bordado, que antes era sólo para autoconsumo. La entrada al mercado de distintas prendas bordadas dio pie a la expansión del bordado asistido por máquinas de pedal y de motor, que, aunque es en cierta forma artesanal al requerir destreza por parte de quien lo elabora, es una forma diferente de artesanía. El bordado de mano se vio amenazado. Sin embargo, hoy sigue siendo apreciado y se promueve una revitalización del mismo, con base en su valoración social y cultural.
El Chuuy K’ab o “bordado de mano”, el Xmanikté y el punto de cruz han sido tres pilares del bordado maya yucateco de mano por siglos, junto con otras puntadas como el mol mis, o “huella de gato”, el Le’e Subin u “hoja de subin”, el punto atrás, el punto de contorno, el festón, la cadeneta, etc., que suman alrededor de 20 puntadas, algunas con variantes.
El Xmanikté o “flor siempreviva”, prehispánica y endémica de Yucatán, es una hermosa puntada serpentina que representa los rombos de la víbora de cascabel, y es soporte de múltiples creencias mayas. Actualmente, ésta y otras puntadas se están valorando y rescatando.
El “punto de cruz” llegó con las españolas y fue apreciado por las mayas porque podían representar las figuras geométricas predominantes del Yucatán antiguo asociadas a la víbora. Hoy día se conserva la creencia de tocar la piel de la culebra para bordar rápido, bien y saber combinar los colores. Al punto de cruz las mujeres mayas le llamaron Xookbil Chuuy, que significa literalmente “hilo contado”; en el español yucateco, el punto de cruz se conoce con ese nombre desde ese entonces.
El bordado maya yucateco se está revitalizando gracias a un ambicioso proyecto que la UNESCO y el gobierno de Yucatán realizan, donde el bordado es considerado patrimonio cultural. A través de este proyecto, y de la mano de las bordadoras, se delinean una hoja de ruta y un plan de salvaguardia que reconocerá el glorioso pasado del bordado, valorará la importancia de su presente y promoverá acciones a futuro.
El bordado de máquina artesanal en Yucatán
Las máquinas de coser llegaron a Mérida a fines del siglo XIX, pero fue hasta 1914 que la señora Esther Díaz Aguilar y sus hermanas difundieron su uso para bordado en la famosa Academia Díaz Aguilar. En tres años capacitaron a 900 personas, que a su vez enseñaron la técnica en Mérida y en el interior, en Campeche, Tabasco, Veracruz y otros puntos de México, además de realizar exposiciones.
El bordado de máquina facilitó el trabajo y aumentó la creatividad de las bordadoras mayas. Desde la década de 1960 se han otorgado máquinas de coser a través de créditos o subsidios y se han impartido cursos para introducir las nuevas técnicas. Al aumentar la producción del bordado comercial, las máquinas eléctricas también se expandieron por permitir mayor velocidad; sin embargo, ya que las técnicas caladas se hacen en máquinas de pedal, muchas bordadoras continúan usando las dos.
Las mujeres que se iniciaron en el bordado de máquina fueron las que bordaban el chuuy k’ab o “bordado de mano”. Entrar al mundo de la máquina era más fácil para ellas que para quienes bordaban en punto de cruz, pues el diseño, los dibujos y el pintado de la tela son semejantes en el “bordado de mano”. Para el punto de cruz, en contraste, el traslado de los dibujos a la tela es muy diferente.
Actualmente existen cerca de 10 técnicas de bordado de máquina artesanal. Entre ellas predominan los macizos que presentan cinco variantes al menos. Destacan los “matizados” que adornan muchos ternos, trajes de lujo de las vaquerías y fiestas tradicionales. Los bordados calados involucran cortado de tela y construcción del bordado en esos espacios abiertos. Sobresalen las rejillas, que tienen múltiples variantes y que son auténticos encajes de máquina. Se hacen sobre tela deshilada o sobre hilos que se tienden como telarañas en espacios cortados, en los que se borda y forma el dibujo. También hay renacimientos, calados tradicionales y cortados, entre otras.
El bordado digital entró a Yucatán en la década de los 1990, y hoy amenaza de forma creciente la existencia del bordado de máquina artesanal y del bordado de mano.
La UNESCO, Fundación Banorte y el gobierno de Yucatán están trabajando con bordadoras de diversos municipios y comisarías para construir una hoja de ruta y un plan de salvaguardia del bordado yucateco que garantice su existencia y su transmisión a las nuevas generaciones.
Representantes de los museos de Latinoamérica, España y Portugal abordan este miércoles y jueves en Valencia (este de España), en la vigésima primera reunión ordinaria del Consejo Intergubernamental de Ibermuseos, la protección del patrimonio cultural ante emergencias climáticas.
A este encuentro, que se celebra en el Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias ‘González Martí’, museo estatal del Ministerio de Cultura, se sumará el día 10 de octubre una jornada abierta al público sobre el Patrimonio Cultural ante Emergencias, según informa el ministerio español en un comunicado.
La dana que afectó a Valencia el 29 de octubre de 2024 puso en evidencia la necesidad de reforzar las estrategias de protección del patrimonio frente a las emergencias provocadas por el cambio climático.
Por eso, en la última reunión del Consejo de Ibermuseos celebrada en Lima (Perú) el año pasado se decidió que Valencia fuese la sede del siguiente Consejo, a propuesta de la Subdirección General de Museos Estatales de España.
Esta reunión, según las fuentes, es una «cita clave» para la definición de las estrategias y políticas culturales del Programa Ibermuseos, los proyectos de cooperación e impulso de propuestas y actividades conjuntas para la comunidad museística en la región iberoamericana.
Además, en esta ocasión, el debate irá enfocado a la importancia que tiene el patrimonio en estas situaciones climáticas.
España, como Estado miembro del programa desde sus inicios, participa activamente en estas reuniones desde que la iniciativa vio la luz en 2007.
Ibermuseos es el principal programa de cooperación entre los países de América Latina, España y Portugal para impulsar las políticas públicas y profesionales de los museos.
Actualmente, está formado por 14 miembros: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, España, México, Perú, Portugal, la República Dominicana y Uruguay.
Patrimonio Cultural ante Emergencias
En el marco de la celebración del Consejo, el Ministerio de Cultura organiza este viernes la ‘Jornada Iberoamericana de Patrimonio Cultural ante Emergencias’, un encuentro abierto al público y a los profesionales del sector, que ya cuenta con más de 700 personas inscritas y que también podrá seguirse en tiempo real por internet.
Intervendrán, entre otros, representantes de museos e instituciones de Brasil, Chile, Cuba, Colombia y Portugal, todos ellos miembros del Programa Ibermuseos, que abordarán la gestión de los riesgos más recurrentes en sus territorios y las estrategias desarrolladas para afrontarlos.EFE
El arqueólogo José Alflorino Torres denunció ante el Consejo de Monumentos Nacionales los graves daños ocasionados en los geoglifos del Cerro Isla, espacio patrimonial que fue vulnerado por una camioneta que dejó huellas marcadas. El sitio, ubicado entre Alto Hospicio y Pozo Almonte, región de Tarapacá, data entre los años 800 y 1400 AP., y forma parte de una ruta ancestral que conectaba el altiplano con la costa. Es considerado un espacio fundamental dentro del patrimonio regional.
Los geoglifos del Cerro Isla destacan por sus motivos antropomorfos, los que presentan similitudes estilísticas con el Gigante del Cerro Lluta y los geoglifos del Cerro Aura. “Los motivos tienen que ver justamente con un espacio de paso, de una ruta que viene desde el altiplano hasta la costa, y que está asociado con pascanas que fueron usadas en diferente tiempo con un motivo principalmente económico”, explicó José Alflorino Torres, resaltando la importancia cultural de estas manifestaciones como reflejo de la cosmovisión de las sociedades andinas; sus usos y costumbres en apropiación cultural del espacio.
El arqueólogo nortino indicó que los antecedentes de la denuncia serán derivados a la Policía de Investigaciones (PDI) para iniciar las pericias correspondientes. “Las penas no son proporcionales al daño que se hace, pero sí es importante hacer la denuncia y darse cuenta de la importancia que conlleva perder un lugar turístico que necesitamos como carta de presentación de nuestra región”, explicó Torres, quien además afirmó que los daños no sólo afectan la integridad arqueológica, sino también la proyección turística y cultural del territorio.
El sitio fue registrado por Lautaro Nuñez en la década de 1960. En la década de 1990 fue analizado por los arqueólogos de la Universidad de Tarapacá (UTA), Luis Briones y Juan Chacama, en torno a las rutas de caravanas y los geoglifos con rombos escalerados, presentes en el arte rupestre regional vinculados a redes que unen la pampa con el litoral.
“En este momento se ha estado trabajando en la elaboración de una carpeta para declarar un sitio patrimonio de la humanidad ante la UNESCO, que es el de Cerros Pintados, y nos damos el lujo de permitir este tipo de agravio en otras zonas que también hablan de nuestros orígenes ”, precisó.
Además, declaró que los responsables habrían ingresado al área tras violentar los cercos instalados en 1982, cuando se ejecutó un plan de restauración de geoglifos a nivel regional. “Estas personas violaron el cerco perimetral del sitio arqueológico, en conjunto con la señalética. Éste es un llamado de atención también acerca de cómo nosotros también controlamos nuestros espacios regionales”, señaló.
Finalmente, hizo un llamado a que la ciudadanía asuma un rol activo y consciente frente a estos hechos. “Es nuestra responsabilidad como tarapaqueños regular estos sitios y salvaguardar de cualquier tipo de agravio. No es posible que esto esté ocurriendo y no lo podemos normalizar. La principal acción sería empezar a socializar a través de notas periódicas y permanentes para formar una nueva generación que valore estos sitios y que sea digna de poderlos recibir y administrar”, enfatizó.
El reciente hallazgo de daños en los geoglifos del Cerro Isla vuelve a poner en evidencia la fragilidad del patrimonio cultural del norte de Chile. La conservación de este legado no sólo depende de las autoridades, sino también del compromiso de la ciudadanía, ya que prácticas como el ingreso de vehículos en zonas no autorizadas ponen en riesgo irreparable a estos testimonios milenarios.
Devolución de cerámicas y textiles de las culturas Chancay, Wari y Pativilca
El 11 de julio de 2025, el Ministerio de Cultura, Arte y Patrimonio de Chile devolvió 19 objetos arqueológicos a la República del Perú durante una ceremonia de restitución celebrada en el Museo Histórico Nacional de Santiago de Chile. Los objetos, cerámicas y textiles de las culturas prehispánicas Chancay, Wari y Pativilca, datan de entre los años 600 y 1476 d. C.
Esta devolución supone un paso importante en los esfuerzos bilaterales entre Chile y Perú para proteger y recuperar el patrimonio cultural y refleja un compromiso compartido para combatir el tráfico ilícito de bienes culturales.
A la ceremonia asistieron la Sra. Carolina Arredondo, Ministra de Cultura, Arte y Patrimonio de Chile; el Excmo. Sr. Félix Denegri, Viceministro de Relaciones Exteriores de la República del Perú; así como representantes de la Policía de Investigaciones de Chile, el Ministerio de Cultura del Perú y otros organismos culturales y diplomáticos pertinentes.
Los 19 objetos habían sido sustraídos ilegalmente de yacimientos arqueológicos en Perú y posteriormente fueron descubiertos en colecciones privadas y en plataformas en línea como eBay e Instagram. Su comercio y exportación están prohibidos por la legislación peruana. Los objetos fueron identificados y decomisados gracias a una acción coordinada en la que participaron la Unidad de Delitos contra el Medio Ambiente y el Patrimonio Cultural de la Policía de Investigaciones de Chile, la Dirección de Recuperaciones del Ministerio de Cultura del Perú y diversas autoridades chilenas.
Los objetos restituidos son nueve cerámicas de estilo Chancay y Pativilca (600-1000 d. C.), un fragmento textil Chancay (1000-1476 d. C.) con diseños antropomórficos y de aves, junto con nueve textiles adicionales de origen Chancay y Wari, tejidos con fibra de camélido y algodón, con motivos geométricos.
Todos los objetos han sido declarados Patrimonio Cultural de la Nación Peruana y están protegidos por la Convención de la UNESCO de 1970 sobre las Medidas que deben Adoptarse para Prohibir e Impedir la Importación, la Exportación y la Transferencia de Propiedad Ilícitas de Bienes Culturales (ratificada por Chile en 2014), así como por el Acuerdo Bilateral entre Chile y Perú firmado en 2002. Estos marcos establecen la obligación de ambos países de prevenir el comercio ilícito y garantizar la restitución de los bienes culturales.
Esta restitución no solo devuelve un valioso patrimonio al Perú, sino que también constituye un acto simbólico de justicia y reconocimiento del conocimiento ancestral que encarnan los artefactos. Es un ejemplo de cooperación transfronteriza exitosa en la protección del patrimonio cultural y de una dedicación compartida a la preservación de la memoria y la identidad de las culturas indígenas.
La restitución se produce tras la tercera edición del Foro de Cusco, coorganizado por la UNESCO, que se celebró a finales de mayo de 2025 en la ciudad de Cusco. El evento reunió a funcionarios gubernamentales de 16 países de América, junto con representantes de organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, del mundo académico y del sector empresarial del arte. El Foro tenía como objetivo explorar enfoques colaborativos para abordar los nuevos retos y los avances tecnológicos en la lucha contra el tráfico ilícito de bienes culturales.