Hallazgo en Vichama, ciudad prehispánicaen la costa central de Perú, confirma la existencia de un culto al agua

Una estatua revela un pasado desconocido de América antes de la llegada de los españoles.

El hallazgo en Vichama, ciudad prehispánica de 3.800 años en la costa central de Perú, confirma la existencia de un culto al agua y revela cómo las antiguas sociedades afrontaron los cambios climáticos de su tiempo.

La estatuilla de dos sapos encontrada en Vichama fue presentada en el Ministerio de Cultura de Perú.

Una reciente investigación arqueológica en Perú permitió identificar una estatua de arcilla con dos sapos, considerada evidencia del antiguo culto al agua practicado por las sociedades andinas y vinculada a los fenómenos climáticos que condicionaron su historia.

El descubrimiento se produjo en Vichama, un centro urbano de 3.800 años de antigüedad situado en la costa central peruana, en la actual provincia de Huaura. La pieza fue presentada por especialistas de la Zona Arqueológica Caral en el Ministerio de Cultura de Perú, como parte de los estudios sobre la civilización más antigua de América.

Los detalles de las figuras permiten interpretar la relación de esta antigua sociedad con los fenómenos climáticos.

Un símbolo de culto al agua

La escultura muestra dos sapos colocados uno al lado del otro, ambos orientados en la misma dirección. Tatiana Abad, responsable del sitio arqueológico, explicó que estos animales eran símbolos centrales en los rituales relacionados con el agua y las lluvias, elementos vitales en un territorio expuesto a cambios climáticos extremos. En Vichama ya se habían encontrado murales con figuras esqueléticas y cadavéricas, interpretadas como registros de crisis ambientales y periodos de escasez.

“El sapo es un animal vinculado al culto al agua, pero ya en Vichama se había encontrado relieves murales de seres antropomorfos que son esqueléticos, cadavéricos que mencionan un registro de esta memoria colectiva que ya pasó en Caral, un evento de cambio climático”, explicó Tatiana Abad, jefa el sitio arqueológico Vichama, en relación al declive de esta ciudad agropesquera.

El motivo de los sapos se suma a otras representaciones ligadas a la regeneración de la vida. Un relieve sobresaliente muestra un sapo con rasgos humanos, cinco dedos en cada mano, ojos de piedra azul y un canal en forma de rayo tallado sobre la cabeza, una clara alusión a la inminente llegada de lluvias y a la fertilidad de la tierra.

Nuevos hallazgos en Vichama

En los últimos meses, el equipo también descubrió maquetas de arcilla que representan edificaciones, prueba de avanzados conocimientos de planificación urbana. Se suman a fragmentos de frisos que formaron parte de composiciones murales mayores y que enriquecen el registro artístico y simbólico de esta sociedad.

La estatuilla de dos sapos de arcilla, símbolo de agua y fertilidad, fue presentada como uno de los hallazgos más recientes en Vichama.

La directora de la Zona Arqueológica Caral, Ruth Shady, recordó que años atrás se halló la escena monumental “La Danza de la Muerte y de la Vida”, compuesta por 34 relieves que retrataban cuerpos adultos y jóvenes en rituales de supervivencia. Posteriormente se incorporó el denominado “sapo humanizado”, interpretado también como parte de la narrativa sobre el impacto del clima en la vida cotidiana.

Las excavaciones revelaron además que el edificio principal cambió su orientación original del norte hacia el este. Allí se representó al sapo emergiendo de la tierra con un rayo en la cabeza, una señal para las comunidades de que el agua estaba próxima.

Con una extensión de unas 25 hectáreas, Vichama reúne 28 edificaciones entre plazas, áreas residenciales y espacios públicos. Los hallazgos muestran que la ciudad mantuvo vínculos con pueblos de distintas regiones, lo que fortaleció su desarrollo social y económico.

El 5 y 6 de septiembre, el sitio celebrará el aniversario número 18 de su descubrimiento con el festival Vichama Raymi, que conmemora el valor patrimonial de esta antigua urbe.La directora de la Zona Arqueológica Caral, Ruth Shady, recordó que años atrás se halló la escena monumental “La Danza de la Muerte y de la Vida”, compuesta por 34 relieves que retrataban cuerpos adultos y jóvenes en rituales de supervivencia. Posteriormente se incorporó el denominado “sapo humanizado”, interpretado también como parte de la narrativa sobre el impacto del clima en la vida cotidiana.

Las excavaciones revelaron además que el edificio principal cambió su orientación original del norte hacia el este. Allí se representó al sapo emergiendo de la tierra con un rayo en la cabeza, una señal para las comunidades de que el agua estaba próxima.

Con una extensión de unas 25 hectáreas, Vichama reúne 28 edificaciones entre plazas, áreas residenciales y espacios públicos. Los hallazgos muestran que la ciudad mantuvo vínculos con pueblos de distintas regiones, lo que fortaleció su desarrollo social y económico.

El 5 y 6 de septiembre, el sitio celebrará el aniversario número 18 de su descubrimiento con el festival Vichama Raymi, que conmemora el valor patrimonial de esta antigua urbe.

Sinaloa a un paso de que el Ulama sea nombrado Patrimonio Cultural Intangible

Servando Rojo Quintero informó que el juego ancestral de pelota Ulama está a nada de ser Patrimonio Cultural Intangible por la Unesco, lo que sigue es reunir a todos los jugadores de Sinaloa para el registro.

Mexíco, Sinaloa está a nada de lograr que el juego ancestral de pelota Ulama sea declarado como Patrimonio Cultural Intangible por la Unesco, informó el Instituto Nacional de Antropología e Historia.  

El siguiente paso, mencionó el director de INAH Sinaloa, Servando Rojo Quintero, es reunir a todos los jugadores que existen en el estado y realizar sesiones informativas encaminadas al expediente del Ulama.  

Las primeras dos sesiones se realizarán en Salvador Alvarado y Mazatlán, marcando el inicio de los trabajos de registro para integrar el expediente y el juego ancestral de pelota Ulama sea nombrado Patrimonio Cultural de la Humanidad. 

La acción de incorporar el Ulama al Inventario del Patrimonio Cultural Inmaterial de México, responde a la iniciativa para comenzar los trámites para que nuestro tradicional juego de pelota sea declarado, más adelante, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. 

Rojo Quintero convocó a los jugadores de norte, centro y sur del estado de Sinaloa a que asistan a las respectivas sesiones informativas previstas para el diálogo sobre el registro del expediente.  

Silvia María Sepúlveda Ponce, coordinadora de las acciones del proyecto, señaló que las sedes para el encuentro de jugadores y autoridades serán dos; el viernes 5 de septiembre a las 14:00 horas en el Museo Regional del Évora en la ciudad de Guamúchil, Salvador Alvarado para los jugadores de antebrazo (zona centro y norte) 

La segunda será el sábado 6 de septiembre en punto de las 11:00 horas en la Sala de Cabildo, planta alta, en el Ayuntamiento de la ciudad de Mazatlán para los jugadores de cadera, de la región sur, que abarca desde Elota hasta Escuinapa.  

El Ulama, juego de pelota, es una práctica que nuestras comunidades con raíces prehispánicas mantienen aún viva en nuestra entidad, y se busca su preservación para esta y las generaciones siguientes. 

Anuncian postulación de Geoglifos de Pintados en Pozo Almonte a Sitios de Patrimonio Mundial de Chile.

Formulario ya fue ingresado al Centro de Patrimonio Mundial de la UNESCO

Hasta la Reserva Nacional Pampa del Tamarugal llegó la directora nacional del Servicio del Patrimonio Cultural (Serpat), Nélida Pozo, para informar a la comunidad tarapaqueña que el pasado 20 de agosto fue ingresado el formulario al Centro del Patrimonio Mundial de la Unesco para que el Complejo Arqueológico Geoglifos de Pintados, ubicado en Pozo Almonte, sea incorporado a Lista Tentativa de Sitios de Patrimonio Mundial de Chile.

El anuncio lo hizo en el marco de su visita a la región, en la que explicó que la entrega de este documento es el primer paso del proceso de postulación, luego viene la entrega de un informe en septiembre y después avanzar en el expediente. Estas etapas serán ejecutadas en conjunto con la Fundación Geoglifos de Tarapacá, Conaf Tarapacá, Gobierno Regional, la dirección regional de Serpat, con el apoyo de Collahuasi.

“Quiero relevar esta asociación público-privada que nos permite hoy día dar el primer paso de este camino que tenemos que recorrer en conjunto, el cual estaremos apoyando desde el Centro Nacional de Sitios de Patrimonio mundial del Serpat, desde las asesorías técnicas y subsidios que se requieran para este trabajo”, agregó Nélida Pozo

Al respecto, la seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Sandra Mercado mencionó que “es un hito que viene a relevar un gran lugar, un sitio que tiene mucha identidad y que relata nuestra historia del desierto. Este hito refleja el compromiso de las distintas instituciones, tanto públicas como privadas. Ahora debemos seguir gestionando en conjunto para que efectivamente sea reconocido como Sitio de Patrimonio Mundial, facilitando el acceso a niñas y niños para que lo conozcan y cuiden nuestro patrimonio”.

El gobernador regional de Tarapacá, José Miguel Carvajal agregó que este es un acto muy importante para la región de Tarapacá. “Estamos muy contentos con este anuncio, a los tarapaqueños y tarapaqueñas nos hace sentir muy orgullosos la riqueza e identidad que tiene nuestra tierra, y particularmente en este Complejo de Geoglifos de Pintados, donde esperamos junto a todas las instituciones públicas, privadas y académicas se pueda llevar adelante uno de los sitios históricos más significativos, para darle protección y un carácter de patrimonio mundial en la inscripción en UNESCO a este lugar que nos han heredado durante mucho tiempo los pueblos a nuestro territorio”.

La directora regional de CONAF, Natalia Ortega, destacó que «el financiamiento del Gobierno Regional de Tarapacá ha sido fundamental para dotar al Complejo Arqueológico Geoglifos de Pintados de las necesarias medidas de protección y conservación que un lugar como éste necesita. Su declaratoria como Patrimonio Mundial de la UNESCO será un desafío que traerá beneficios significativos para la región, fortaleciendo aún más el sentido de pertenencia, identidad y orgullo de la comunidad tarapaqueña».

Por su parte, el rector de la Unap y presidente del directorio de la Fundación Goglifos de Tarapacá, Alberto Martínez, comentó que  “este es un momento histórico importante. Después de años de trabajo de la Fundación Geoglifos de Tarapacá, con su equipo en alianza con la Universidad Arturo Prat, la Universidad Católica del Norte y Conaf, han podido construir este camino en colaboración con otros servicios públicos. Estamos orgullosos de contribuir al desarrollo y conservación patrimonial de nuestra región.

Luciano Malhue, gerente de Asuntos Públicos de Collahuasi, sostuvo que “la incorporación del Complejo Arqueológico Geoglifos de Pintados a la lista tentativa de la UNESCO es un paso trascendental para el patrimonio de Tarapacá y de Chile; además de ser un impulso relevante al turismo a través de este proyecto, que es fruto de un trabajo colaborativo con la Fundación Geoglifos de Tarapacá y Conaf. Desde Collahuasi, hemos aportado a la conservación, investigación y puesta en valor de este lugar y de otros sitios de relevancia histórica para nuestra región. De esta manera, reafirmamos nuestro compromiso mediante nuestra línea de trabajo Impulso Social, con la preservación de legados culturales e identitarios que merecen un reconocimiento local, nacional y mundial”.

El Complejo Arqueológico Geoglifos de Pintados, reúne más de 500 figuras distribuidas en alrededor de 60 paneles que datan entre los años 700 y 1500 d.C. Estos geoglifos, realizados con técnicas de acumulación y remoción de rocas, representan formas geométricas, animales marinos y terrestres, así como escenas humanas de caza, pesca y caravaneo. Considerados la mayor concentración de geoglifos en el desierto intermedio de Atacama, constituyen un testimonio único de la cosmovisión, resiliencia y sofisticación cultural de los pueblos prehispánicos que habitaron la región.

Chile acogerá conferencia internacional de Geoparques de la Unesco

Chile acogerá la Oncena Conferencia Internacional de Geoparques Mundiales de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), que se efectuará del 8 al 12 de septiembre.

El evento tendrá lugar en Kültralkura, el único geositio chileno incluido en lista de la Unesco, y reunirá a cerca de mil personas.

Los geoparques son áreas únicas con un patrimonio geológico de relevancia internacional que se destacan por el valor científico, educativo o turístico y donde se combinan la conservación y el desarrollo sostenible.

En la actualidad existen 229 de estos sitios reconocidos por la Unesco en 50 países.

Durante los cinco días de la conferencia, los participantes debatirán sobre los últimos hallazgos, conocimientos y experiencias en temas que van desde la investigación geológica hasta el turismo sostenible.

Kütralkura, que en idioma mapudungun significa piedra de fuego, es un geoparque ubicado en la región de La Araucanía, abarca un área de ocho mil 100 kilómetros cuadrados y se extiende mayormente por la cordillera de Los Andes. Allí se encuentra el volcán Llaima, uno de los más activos de Chile.

Hallan representaciones de guerreros en el observatorio solar más antiguo de América en Perú

Una vasija con representaciones de guerreros en combate fue descubierta en el acceso al observatorio solar de Chankillo, el más antiguo de América, ubicado en Perú y compuesto por trece torres con más de 2.300 años de antigüedad, según anunció este viernes el Ministerio de Cultura peruano.

 Una vasija con representaciones de guerreros en combate fue descubierta en el acceso al observatorio solar de Chankillo, el más antiguo de América, ubicado en Perú y compuesto por trece torres con más de 2.300 años de antigüedad, según anunció este viernes el Ministerio de Cultura peruano.

La pieza, perteneciente al estilo Patazca, habría sido rota de manera deliberada como parte de una ofrenda ritual, o en el marco de un evento de conflicto en el mismo. Su ubicación, en un espacio de profundo valor ceremonial, resalta su significado simbólico dentro de las prácticas religiosas asociadas al sol.

Los investigadores de la Unidad Ejecutora 010 Chankillo del Ministerio de Cultura de Perú sostienen que la representación de guerreros está vinculada al edificio de Chankillo conocido como Templo Fortificado, que funcionó como centro político, militar y ritual de las élites de este lugar situado en el valle de Casma.

Este hallazgo confirma que los objetos rituales no solo tenían un carácter ceremonial, sino que también transmitían mensajes de identidad y autoridad.

La vasija se suma a otras evidencias que relacionan las ceremonias solares —organizadas a partir de las observaciones astronómicas en las Trece Torres de Chankillo— con el surgimiento de una élite guerrera que consolidó su poder a través de la ritualidad, el control del calendario solar y la fuerza militar.

De esta manera, el hallazgo refuerza la interpretación de que Chankillo, además de ser el observatorio solar más antiguo de América, también fue escenario de combates y de legitimación del poder de sus élites.

Chankillo, declarado en 2021 como patrimonio de la humanidad por la Unesco, se encuentra en una sucesión de colinas pedregosas y pequeñas llanuras del desierto costero del Perú, en el margen izquierdo del río Casma, en la región de Áncash, a unos 365 kilómetros al norte de Lima.

Sus edificios de piedra se distribuyen a lo largo de cuatro kilómetros cuadrados y sus famosas y enigmáticas “trece torres”, alineadas de norte a sur, se sospecha que sirvieron a sociedades agrarias, que datan del periodo comprendido entre los años 500 y 250 antes de nuestra era, para señalar con precisión los solsticios y equinoccios, así como para marcar el movimiento cíclico del sol a través del año.

Cada uno de estos edificios macizos de piedra canteada y mortero de barro, de 2 a 6 metros de alto y ubicados a la misma distancia los unos de los otros, posee dos escalinatas embutidas en los lados norte y sur, que dan acceso a terrazas superiores.

El alineamiento de estas torres genera que a la distancia se forme una suerte de horizonte que permite observar la posición del sol en fechas determinadas, con el valor añadido de que, a diferencia del resto de antiguos observatorios, este gigantesco calendario solar abarca la totalidad del ciclo solar anual. EFE

Palacio Nacional de la Cultura: Un tesoro arquitectónico de la cultura y el patrimonio de Guatemala

El Palacio Nacional de la Cultura es un majestuoso edificio ubicado en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala, el cual se ha transformado en un centro cultural donde se promueven actividades artísticas, de difusión de la cultura y el patrimonio guatemalteco.

La construcción del Palacio Nacional de la Cultura inició en 1939 por orden del general Jorge Ubico y se inauguró el 10 de noviembre de 1943; desde esa fecha ha sido la sede central para la administración pública del Estado. En la actualidad, funciona como museo, centro cultural y casa de gobierno.

En este espacio se exponen grandes obras de arte decorativas y arquitectónicas, diseñado por el arquitecto guatemalteco Rafael Pérez De León, participando en la construcción los ingenieros Enrique Riera y Luis Ángel Rodas (estructuras) y Víctor Morales, jefe de mano de obra. Se puede apreciar obras de arte como los murales de Alfredo Gálvez Suárez, los despliegues heráldicos, como los escudos nacionales en las fachadas realizadas por Rodolfo Galeotti Torres o los grandes vitrales de Julio Urruela.

Dato curioso: Tiene un estilo arquitectónico eclético una mezcla de influencias de distintas épocas y culturas; podemos encontrar el neocolonial, neobarroco y neomudéjar.

Algunos aspectos impresionantes que se pueden apreciar en el Centro Cultural Museo Palacio Nacional de la Cultura son:

•Las lámparas colgantes: en el Salón Banderas se ubica la lámpara principal de todo el Palacio Nacional de la Cultura, con un peso de 2.5 toneladas, fabricada en bronce, laminada en oro y con almendrones de cristal bohemio de Checoslovaquia. Las lámparas del Salón Banquetes son muy parecidas a la gran lámpara del Salón Banderas, con cascadas de cristal y flores, con un peso de 1.5 toneladas cada una.

•Los gobelinos o tapices de Carlos Rigalt Anguiano –La ofrenda y La marcha- en el Salón de Banquetes. Uno refleja la construcción de la primera Ciudad de Santiago de Guatemala, en donde Pedro de Alvarado recibe de parte de un grupo de indígenas, textiles, vasijas, un venado y frutos diversos; en el otro, se aprecia el momento en el que, durante la expedición inicial, los conquistadores en el altiplano guatemalteco contemplan el Lago de Atitlán.

•El Monumento a los Héroes Anónimos de la Paz o Llama de la Paz: Inicialmente ubicado en la Plaza de la Constitución, donde fue encendida por el presidente Álvaro Arzú y el comandante guerrillero Rolando Morán en 1996. Se volvió a encender en el 2004 por el Dalai Lama junto con la Premio Nobel de la Paz 1992, Rigoberta Menchú.

Recorridos históricos

Guatemaltecos y extranjeros pueden realizar visitas guiadas en el Palacio Nacional de la Cultura. Los recorridos tienen una duración aproximada de 45 minutos. Están disponibles cada hora en idioma español e inglés.

Durante el recorrido, los visitantes descubrirán la riqueza que guarda el Palacio Nacional de la Cultura como los magistrales vitrales del maestro Julio Urruela, los grandes salones, fuentes con estilo mudéjar, murales y tapices que cuentan la historia de Guatemala, así como el Pasaje Sexta que alberga exposiciones temporales de carácter cultural y/o educativo.

Colombia ha repatriado un total de 930 bienes arqueológicos

San Agustín epicentro de una de las culturas más enigmáticas de América, será escenario del Foro Internacional sobre Restitución y Repatriación de Bienes Culturales. Allí, Colombia mostrará al mundo cómo ha recuperado 930 piezas arqueológicas en solo dos años, un acto de memoria y reparación histórica para sus pueblos originarios.

Entre el 1 y el 5 de septiembre, Colombia será escenario de un debate crucial sobre el patrimonio cultural y la memoria histórica. Bogotá y San Agustín (Huila), una de las zonas arqueológicas más importantes del país y patrimonio de la humanidad, recibirán el Foro Internacional sobre Restitución y Repatriación de Bienes Culturales, organizado por la Cancillería y la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional (APC Colombia).

El encuentro reunirá a expertos de diferentes latitudes para reflexionar sobre cómo los países del sur global enfrentan las heridas del colonialismo y buscan recuperar lo que les fue arrebatado: su memoria material y espiritual, representada en objetos arqueológicos, etnológicos y culturales que durante siglos salieron de sus territorios.

En este escenario, el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH) tendrá un papel protagónico. No solo por su rol técnico en la verificación, conservación y estudio de piezas repatriadas, sino porque su experiencia reciente lo ha convertido en un referente de cómo un país puede impulsar, con voluntad política, la recuperación de su patrimonio.

De hecho, durante el gobierno de Gustavo Petro, Colombia ha alcanzado una cifra sin precedentes: 930 piezas arqueológicas repatriadas entre 2023 y 2025. Se trata de cerámicas, figuras, utensilios y elementos rituales que salieron del país de manera ilícita, muchos de ellos a través de saqueos y tráfico ilegal. Hoy regresan como testimonios de las culturas que poblaron este territorio antes de la llegada de los europeos.

Con ocasión del foro y de este balance, conversamos con Alhena Caicedo Fernández, directora del ICANH, quien explica cómo ha sido el proceso de repatriación, qué significa hablar de “rematriación” y por qué la devolución de los objetos a las comunidades originarias es, en muchos sentidos, un acto de reparación histórica.

De 2023 a lo que va de 2025, se han repatriado 930 piezas arqueológicas. ¿Cuál ha sido el proceso para que hayan regresado al país este número de objetos?

El proceso ha sido posible gracias al trabajo articulado de varias instituciones: la Presidencia de la República, el ICANH, la Cancillería, el Ministerio de las Culturas y la Fiscalía. Desde el ICANH realizamos el peritaje de los objetos, lo cual nos permite establecer su estado de conservación, la región arqueológica a la que pudieron pertenecer y, sobre todo, verificar si forman parte del patrimonio arqueológico de la Nación.

La otra cara del proceso es la labor diplomática con los países donde se encuentran las piezas. Una vez llegan a Colombia, el ICANH las recibe, las verifica y resguarda. Posteriormente, las investigamos y las preparamos para que hagan parte de procesos de divulgación y conocimiento.

Vale resaltar el compromiso del presidente Gustavo Petro, quien en varias ocasiones dispuso el avión presidencial y el buque ARC Gloria para traer estas piezas. Esto, además de un gesto simbólico muy potente, significó una reducción importante en los costos logísticos del traslado.

¿Cuáles han sido las principales causas para que los bienes arqueológicos hayan salido de Colombia?

Las razones son históricas y se remontan al siglo XVI. Desde los primeros años de la colonización comenzaron los saqueos y la extracción de piezas arqueológicas. Posteriormente, durante la colonia y la república, esa práctica continuó y se convirtió en una forma de comercio ilícito.

Durante décadas, la legislación nacional fue insuficiente para enfrentar el saqueo y el tráfico ilegal. Hoy tenemos un marco normativo más sólido, pero la clave está en la articulación de diferentes actores: Fiscalía, Policía, aduanas y, algo que nunca debe olvidarse, la ciudadanía. Sin comunidades comprometidas con el cuidado del patrimonio, ningún esfuerzo es sostenible.

El objetivo del gobierno es romper la inercia de los procesos de repatriación y combatir esas prácticas ilegales que han despojado al país de su historia.

Uno de los ejes del foro internacional será el tráfico ilícito de bienes culturales, un fenómeno que la Unesco identifica como una de las actividades criminales más lucrativas. ¿Qué estrategias desarrolla el ICANH para prevenirlo y cómo puede Colombia incidir en el escenario internacional?

El tráfico ilícito refleja desigualdades globales y opera con redes muy complejas. Desde el ICANH, una estrategia clave ha sido la creación de inventarios digitales, como el catálogo de Cerarco, que permite fortalecer la trazabilidad de los objetos.

También capacitamos a comunidades en zonas arqueológicas para que sean veedoras del patrimonio. En lugares como San Agustín, las comunidades locales cumplen un rol esencial en la protección de los bienes, porque son las primeras en detectar movimientos sospechosos.

En el plano internacional, Colombia ha demostrado que la combinación de voluntad política y conocimiento técnico puede abrir caminos. El uso del avión presidencial o del buque ARC Gloria para traer las piezas es un ejemplo de creatividad operativa frente a un sistema internacional que muchas veces favorece a los países del norte global en detrimento de los del sur.

¿Por qué el Estado insiste tanto en que estos bienes regresen al país?

Porque cada objeto es un fragmento de nuestra memoria. Insistir en la repatriación es reivindicar el pasado de los pueblos originarios y reconectar a la sociedad con su patrimonio.

El saqueo no solo arrebató piezas materiales, también fragmentó nuestra historia. Cuando un objeto arqueológico es sacado de su contexto, perdemos información invaluable sobre quiénes fuimos.

Además, muchas de las piezas repatriadas y etnológicas siguen siendo parte de la cosmovisión de comunidades indígenas. Para ellas, estos objetos son sagrados. Por eso hemos realizado sesiones de trabajo con pueblos originarios, donde los saberes ancestrales dialogan con la investigación arqueológica.

En mayo de 2025, el ICANH entregó en tenencia al pueblo Kogui nueve objetos. ¿Cómo se logró este hecho?

Fue el resultado de un proceso de confianza. Realizamos varias sesiones de trabajo con el pueblo Kogui, compartiendo lo que sabíamos desde la arqueología y escuchando su saber ancestral.

Ese intercambio permitió ampliar la información sobre las piezas y, lo más importante, acordar un protocolo conjunto de conservación. Fue un hecho sin precedentes: por primera vez se reconoce que la preservación del patrimonio no es solo una tarea del Estado, sino también de las comunidades que lo consideran parte viva de su territorio.

Usted ha utilizado el concepto de “rematriación”. ¿En qué se diferencia de la repatriación?

La repatriación es el regreso diplomático de las piezas a Colombia para ser custodiadas, estudiadas y divulgadas. La rematriación es otra cosa: es devolver los objetos directamente a las comunidades indígenas, que los entienden como sagrados y esenciales para reparar su territorio y sus vínculos espirituales.

La palabra rematriación proviene de esa idea de retornar a la Madre Tierra. Es permitir que los objetos vuelvan a sus raíces vivas, a su contexto espiritual y cultural, como parte de un proceso de reparación histórica.

¿Cuáles son los principales retos a futuro en materia de repatriación y rematriación?

El primer gran reto es investigativo. Muchos objetos llegaron al exterior por saqueo, lo que significa que desconocemos su contexto original: dónde fueron hallados, en qué condiciones, qué función cumplían. Eso genera vacíos enormes en el conocimiento de nuestro pasado.

Sin embargo, cada pieza es única e irrepetible. Aunque carezcamos de algunos datos, siguen siendo testimonios insustituibles para reconstruir la historia.

El segundo reto es mantener un diálogo sostenido con las comunidades indígenas para seguir avanzando en la rematriación. Lo ocurrido con el pueblo Kogui en mayo de 2025 es un precedente. Pero para consolidar este camino necesitamos protocolos conjuntos que garanticen la conservación de los objetos y, al mismo tiempo, respeten su dimensión espiritual.

Más allá de la devolución: la reconstrucción de la memoria

El trabajo del ICANH y de las instituciones involucradas en la repatriación no se limita al retorno físico de los objetos. Cada pieza recuperada se convierte en una oportunidad para reconstruir narrativas históricas y resignificar la relación de la ciudadanía con su pasado.

De ahí la importancia del Foro Internacional que se desarrollará en Bogotá y San Agustín. No es solo un evento académico, sino un espacio para discutir cómo los países del sur global pueden posicionarse frente a marcos legales internacionales que han tendido a legitimar la posesión de bienes arqueológicos por parte de museos y colecciones en el norte global.

La directora del ICANH lo resume de manera clara: “El patrimonio arqueológico colombiano es un recurso social no renovable. Cada pieza que regresa es un triunfo de la memoria y un paso hacia la reparación histórica”.

Chile celebra su patrimonio hídrico con la creación del Día Nacional de los Glaciares

Con el 80% de los glaciares sudamericanos, Chile confirmó una nueva fecha clave para la protección de las reservas de agua dulce, en medio de la crisis climática global.

En conmemoración del patrimonio hídrico del país, se ha instaurado el 21 de marzo de cada año como el Día Nacional de los Glaciares. Esta iniciativa busca visibilizar la importancia de estos ecosistemas para el país y el mundo, destacando a Chile como una potencia glacial con el 80% de los glaciares de América del Sur, representando una de las mayores reservas de agua dulce del planeta.

La ministra de Medio Ambiente, Maisa Rojas, enfatizó la relevancia cultural y ecológica de esta decisión. «Estamos muy contentos. Desde el próximo año podremos celebrar oficialmente el Día Nacional de los Glaciares, una fecha que pone en valor estos ecosistemas que en un país montañoso como el nuestro son parte fundamental de nuestro patrimonio natural«, señaló la autoridad.

Con alrededor de 26 mil glaciares, Chile no solo resguarda vastas reservas hídricas, sino que también alberga refugios de biodiversidad y reguladores climáticos esenciales, cuya protección se vuelve imperativa ante el avance del cambio climático.

Reconocimiento en el año internacional de los glaciares

La declaración de este Día Nacional cobra especial significado al coincidir con el 2025, proclamado por la ONU como el Año Internacional de la Conservación de los Glaciares. El presidente ejecutivo de Fundación Plantae, Camilo Hornauer, celebró esta medida como el fruto de un «trabajo y anhelo ciudadano», destacando la necesidad de sensibilizar a la población sobre el aporte crucial de la criósfera al sustento de la vida.

Los glaciares, más allá de su imponente belleza, proveen servicios ecosistémicos irremplazables. Actúan como gigantescas reservas de agua dulce, liberándola gradualmente a medida que se derriten, un proceso vital para la agricultura, el consumo humano y los ecosistemas naturales, especialmente en épocas de sequía. Sin embargo, el acelerado retroceso glacial, impulsado por la crisis climática y las actividades humanas, es una preocupación global que demanda acciones urgentes y coordinadas.

Medidas legislativas más conscientes

La instauración del Día Nacional de los Glaciares se enmarca en un compromiso gubernamental con la preservación ambiental en Chile. Esta medida complementa otros avances legislativos y administrativos, como la reforma al Código de Aguas, la promulgación de la Ley de Delitos Ambientales y la creación del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), entidad que asumirá la tarea de resguardar los glaciares dentro del Sistema Nacional de Áreas Protegidas.

La gestación de esta fecha conmemorativa se consolidó en marzo de 2024, cuando la ministra Rojas firmó el decreto oficial durante el evento «Chile, Tierra de Glaciares». Esta jornada, organizada por la fundación Glaciares Chilenos y Fundación Plantae, y apoyada por la UNESCO, sentó las bases para el objetivo principal de este nuevo día: promover el valor de estos cuerpos de agua y fortalecer la cooperación entre el Estado, la comunidad científica y la sociedad civil.

Más de 3.500 plantas, cascadas y operetas en directo: así fue la residencia de Roberto Burle Marx

Reconocido por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en la categoría de Paisaje Natural, el complejo monumental Sítio Roberto Burle Marx, al oeste de Río de Janeiro, es un retrato fiel de la obra y vida del autor del paseo marítimo de Copacabana.

Rumbo hacia el oeste, a unos 50 kilómetros de la ciudad de Río de Janeiro por un periplo que bordea la costa, atravesando los barrios de Tijuca y Recreio, un discreto cartel señala la llegada a Sítio Roberto Burle Marx, que exige máxima atención si la geolocalización no funciona. Su modesto tamaño contrasta con la monumentalidad tanto paisajística como cultural que espera al visitante tras la barrera que custodian varios agentes de seguridad; uno para comprobar que su nombre está en la lista (previa reserva en esta web) de la próxima visita, y otro para abonar el pago en efectivo de los 10 reales brasileños (1,57 euros al cambio actual) que cuesta acceder al recinto.

Una vez formalizadas las gestiones, la discreción desaparece para dar paso a un recorrido guiado por la huella abismal de lo que la naturaleza puede llegar a ser. Una finca con alrededor de 400.000 metros cuadrados que contiene una de las colecciones de plantas tropicales más importantes de la actualidad, con 3.500 especies nativas y exóticas en su haber. Nombrado en mayo de este año por The New York Times como uno de los jardines más extraordinarios del mundo, su grandeza hasta hace poco desconocida para el público es una metáfora de la propia vida de su creador, el paisajista y artista brasileño Roberto Burle Marx.

Es curioso que en un país que concentra la mayor diversidad de flora del planeta, pionero en la arquitectura moderna del siglo XX, la figura rompedora de este arquitecto de paisajes haya pasado a menudo desapercibida. El considerado padre del diseño moderno en materia de jardines tropicales desarrolló entre las décadas de 1930 y 1990 obras rupturistas con el paisajismo tradicional en su país y en el extranjero, como los jardines para el Ministerio de Justicia en Brasilia o los patios de la UNESCO, en París. Aunque nació en Sâo Paulo en 1909, gran parte de su vida la pasó Río de Janeiro, dejando su impronta en el que se convertiría –junto con el Cristo de Corcovado y el Pão de Açúcar– en elemento definitorio de la ciudad: el paseo marítimo de Copacabana. Un diseño curvilíneo que simula las olas creado con piedras portuguesas blancas, negras y rojizas, y que finalizó en los años setenta.

Pero el testimonio visual que esclarece su obra es este sítio, que fue su residencia y laboratorio de paisaje hasta su muerte en 1994. “Estoy mostrando un poco de lo que Brasil tiene de rico, extraordinario, maravilloso: cada día que paso aquí me enfrento a una pieza que parece una oración, un poema, una canción. Es donde la naturaleza se expresa con su violencia, belleza y razón de ser”, reveló en una ocasión el paisajista. En 1949, Roberto y su hermano Guilherme Siegfried adquirieron esta vasta propiedad con el deseo de albergar su colección botánica, cultivar plantones y experimentar con nuevas combinaciones de plantas para sus proyectos.

Bajo la atenta mirada de un agente de seguridad, uno se puede pasear entre bellos especímenes como la Corypha, una palmera que florece, fructifica y luego muere, o el pimentón, el tinte tradicional de las culturas indígenas que se usa en el país para arreglos florales. La foto de rigor la pone el eucalipto arcoíris, con su corteza de colores que se desprende a medida que crece. Tampoco faltan algunas de las plantas que descubrió durante sus excursiones de recolección y que llevan su nombre, como la Heliconia burlemarxii, la Hohenbergia burle-marxii o el Philodendron burle-marxii, entre otras.

El cuadro identificado en una casa en Argentina que fue robado por los nazis en Ámsterdam hace 8 décadas

Un cuadro robado por los nazis a un comerciante de arte judío en Ámsterdam fue localizado en el sitio web de una agencia inmobiliaria que vende una casa en Argentina, más de 80 años después de su desaparición.

Una de las fotografías del anuncio muestra el Retrato de una dama del maestro italiano Giuseppe Ghislandi (1655-1743) colgado sobre un sofá dentro de una casa de Mar del Plata, una ciudad a unos 400 kilómetros al sur de la ciudad de Buenos Aires.

La casa fue propiedad del oficial de las SS y alto asesor financiero del criminal de guerra Hermann Göring, Friedrich Kadgien, quien se mudó a Sudamérica después de la Segunda Guerra Mundial.

La pintura, que figura en una base de datos de arte perdido de tiempos de guerra, fue localizada cuando la casa fue puesta a la venta por la hija del funcionario, según informó el periódico holandés Algemeen Dagblad (AD).

La empresa inmobiliaria que publicó el anuncio sobre la venta del inmueble lo mantuvo en su página web hasta el lunes, cuando lo retiró luego de que se propagara la investigación del diario AD.

Al día siguiente, la justicia argentina allanó la casa, pero el cuadro ya no estaba.

“No está el cuadro, solo se secuestró una carabina y un revólver calibre 32”, dijo el fiscal Carlos Martínez a la prensa local tras salir del domicilio de Padre Cardiel al 4100.

Los funcionarios judiciales esperan que los dueños de la casa, Patricia Kadgien -una empresaria textil de 59 años- y su marido, se presenten ante los tribunales próximamente.

La obra de arte se encuentra entre los cientos de objetos saqueados al comerciante de arte Jacques Goudstikker, quien ayudó a otros judíos a escapar durante la guerra.

Goudstikker murió en un accidente en un barco mientras escapaba de los Países Bajos y está enterrado en Inglaterra.

Después de su muerte, más de 1.100 obras de la colección de Goudstikker fueron adquiridas en una venta forzada por líderes nazis, entre ellos el mariscal del Reich Hermann Göring.

Tras la guerra, algunas obras fueron recuperadas en Alemania y expuestas en el Rijkmuseum de Ámsterdam como parte de la colección nacional holandesa.

La única heredera superviviente de Goudstikker, su nuera Marei von Saher, recuperó 202 piezas en 2006, según informa AD.

Pero un cuadro, un retrato de la condesa Colleoni realizado por el retratista del barroco tardío Giuseppe Ghislandi, continuaba desaparecido hasta ahora.

Una investigación de AD sacó a la luz documentos de la época de la guerra que sugieren que el cuadro estaba en posesión de Friedrich Kadgien, quien era considerado como la mano derecha de Göring.

El funcionario nazi huyó a Suiza en 1945, luego se mudó a Brasil, antes de acabar en Argentina, donde se convirtió en un exitoso hombre de negocios.

Kadgien fue descrito como una “serpiente de la más baja calaña” por interrogadores estadounidenses y murió en 1979.

Un archivo estadounidense visto por AD también indica que las notas sobre Kadgien de la época incluyen la frase: “Parece poseer activos sustanciales, que aún podrían sernos valiosos”.

Un golpe de suerte

El diario AD cuenta que durante varios años ha intentado hablar de Kadgien con las dos hijas del difunto líder nazi en Buenos Aires y sobre las obras de arte desaparecidas, pero sin éxito.

Sin embargo, los periodistas tuvieron un golpe de suerte cuando una de las hijas de Kadgien puso a la venta la casa, que fue propiedad del nazi, a través de un agente inmobiliario especializado en propiedades argentinas caras.

“No hay motivos para pensar que pueda ser una copia”, afirmaron Annelies Kool y Perry Schrier, de la Agencia de Patrimonio Cultural de los Países Bajos (RCE), quienes revisaron las fotografías para AD.

Otra obra de arte robada, un bodegón floral del pintor holandés del siglo XVII Abraham Mignon, también fue visto en una de las redes sociales de la hermana, informa AD.

Todos los intentos de hablar con las hermanas desde que se vio la foto han fracasado, según AD, y una de ellas le dijo al periódico: “No sé qué información quieren de mí y no sé de qué pintura están hablando”.

Los abogados del patrimonio de Goudstikker dijeron que harían todo lo posible para recuperar la pintura.

“Mi familia aspira a recuperar cada una de las obras de arte robadas de la colección de Jacques y restaurar su legado”, afirmó von Saher.