Un nuevo robo de obras de arte en Brasil desnuda la vulnerabilidad de sus museos

Desde el golpe que hizo desaparecer joyas de Matisse y Portinari hasta los memorables casos del pasado, el “momento Louvre” también afecta al país sudamericano.

Brasil también ha vivido su momento “Louvre”. En el célebre museo parisino, en la famosa Galerie d’Apollon, donde se exponen las joyas de la corona francesa, el pasado 19 de octubre cuatro ladrones robaron ocho piezas de joyería histórica pertenecientes a la familia real francesa del siglo XIX, entre ellas collares, diademas y otras joyas por un valor estimado de unos 88 millones de euros (unos 103,3 millones de dólares). En Brasil, el robo del pasado 7 de diciembre en la Biblioteca Mário de Andrade, en el centro de San Pablo, tuvo como resultado un botín menos cuantioso, 13 obras de arte robadas de una vitrina, pero igualmente importante, a pesar de que la Secretaría de Cultura del estado paulista no ha revelado la estimación de su valor. Sin embargo, se trata de ocho grabados del francés Henri Matisse, de la serie Jazz de 1947, una edición limitada a solo 300 copias, y cinco ilustraciones del brasileño Cândido Portinari realizadas para la edición especial del libro de 1959 Menino de Engenho (El Niño del Ingenio de Azúcar, en español) de José Lins do Rego.

Tanto Matisse como Portinari son artistas muy famosos con notables valoraciones en el mercado internacional. El pasado mes de octubre, unos sesenta bocetos del artista francés se vendieron por más de 2,5 millones de dólares en una subasta de Christie’s, según el sitio web especializado Artnet. Sin embargo, el récord por una obra de Matisse se batió en 2018, con el cuadro Odalisca reclinada bajo las magnolias de 1923, vendido en subasta por 80,8 millones de dólares. En cuanto a Portinari, es considerado uno de los pintores brasileños más importantes del siglo XX. Uno de sus cuadros de la serie “El trabajador del café” fue robado en 2007 del Museo de Arte de San Pablo (MASP).

El robo del pasado 7 de diciembre se produjo a plena luz del día, una tranquila mañana de domingo, mientras se celebraba la exposición “Del libro al museo”, una colaboración entre la Biblioteca Mário de Andrade y el Museo de Arte Contemporáneo de San Pablo (MAM). La exposición, inaugurada en octubre, reunía libros raros y obras de los años 40 y 50, incluidas las obras que luego fueron robadas. Los investigadores contaron a Infobae cómo se produjo el robo: los dos ladrones amenazaron a un guardia y a una pareja de ancianos que visitaba la exposición. “Luego se dirigieron a una vitrina donde se exponían las obras y los documentos, los metieron en una bolsa de tela y salieron por la entrada principal”. “Este robo es muy grave porque el valor cultural y artístico es incalculable”, declaró el crítico de arte brasileño Tadeu Chiarelli. A través de las cámaras repartidas por San Pablo, la policía vio a los dos ladrones salir con las obras bajo el brazo y alejarse a pie. Los dos han sido identificados; uno fue arrestado, pero hasta la fecha el otro sigue fugitivo y se ha perdido el rastro de las obras robadas. Según Chiarelli, “se trata de obras raras; es improbable que alguien las compre”. Por lo tanto, es casi seguro que se trata de un robo por encargo, quizás incluso para uso personal de coleccionistas que podrían guardarlas. Ironía del destino, las obras de Matisse robadas en San Pablo ya habían sido objeto de una intriga internacional en el pasado. Entre 2004 y 2006, un empleado de la biblioteca Mário de Andrade, aprovechando las obras de renovación, se las llevó y las sustituyó por copias sin que nadie se diera cuenta, hasta que las obras originales fueron encontradas en Puerto Iguazú, en Argentina, probablemente listas para ser llevadas a Bélgica.

Brasil no es ajeno a los robos de obras de arte. Hace casi 20 años, el 24 de febrero de 2006, durante el Carnaval de Río de Janeiro, el Museo de la Chácara do Céu, situado en el antiguo barrio de Santa Teresa, fue escenario del mayor robo de obras de arte de la historia de Brasil. Cuatro hombres armados robaron cuatro pinturas de inmenso valor consideradas patrimonio nacional y entre las más preciadas del archivo del museo. Entre ellas se encontraba La danza, de Pablo Picasso. Partes del marco y fragmentos del lienzo fueron encontrados posteriormente quemados en una favela cercana, Morro dos Prazeres. En la lista de obras robadas también figuraban Los dos balcones, de Salvador Dalí, Marina, de Claude Monet, y El jardín de Luxemburgo, de Henri Matisse. Curiosamente, los telones de Dalí y Matisse ya habían sido robados del mismo museo en 1989, pero fueron recuperados pocos meses después. El robo tuvo lugar un viernes de Carnaval, mientras a pocos metros del museo el tradicional Bloco das Carmelitas atraía a miles de personas, bloqueando las calles y creando el caos perfecto para una huida sin obstáculos.

La mayoría de los empleados habían sido enviados a casa temprano debido a las fiestas, dejando el museo casi vacío. Por eso, los delincuentes entraron con facilidad, desarmaron a los guardias y obligaron a los pocos empleados a desactivar las cámaras de vigilancia. En pocos minutos, descolgaron los lienzos de las paredes, algunos de los cuales estaban fijados solo con hilos de nailon, y se llevaron también un raro libro de grabados de Picasso que estaba expuesto, y huyeron mezclándose entre la multitud que celebraba las fiestas. Hasta la fecha, el caso sigue sin resolverse. Nadie ha sido detenido, ninguna obra ha sido recuperada y las investigaciones han caído en el olvido. Ya en aquel momento se revelaron graves deficiencias. No existía una comisaría especializada en delitos contra el patrimonio cultural y el caso se asignó a una de delitos medioambientales, que lo archivó rápidamente. Además, los visitantes presentes no fueron interrogados y las huellas dactilares recogidas en el lugar de los hechos no se analizaron en profundidad. La Policía Federal identificó al conductor de la furgoneta utilizada para la huida, quien declaró haber sido obligado, mientras que las escuchas telefónicas sugerían complicidad, pero al no haber grabaciones oficiales, el sospechoso fue absuelto. A día de hoy, estas obras siguen siendo unas de las más buscadas del mundo.

El robo de diciembre en la Biblioteca Mario de Andrade ha reavivado el debate sobre la vulnerabilidad del sistema museístico brasileño, que dura desde hace años. Entre los temas que se debaten hoy en día figuran las tecnologías de seguridad para proteger los museos y las obras de arte, y los seguros y los sistemas de gestión de riesgos. Precisamente la evolución de la tecnología puede ser de gran ayuda tanto para la prevención como para la localización de las obras robadas. “La vigilancia electrónica, la digitalización, la geolocalización y la automatización administrativa permiten aumentar la trazabilidad de las obras”, según la revista especializada Insurtalks. En cuanto a los seguros, Brasil sigue estando rezagado en la adopción de pólizas completas que incluyan también los errores y omisiones de los conservadores y los riesgos cibernéticos. Además, falta una unidad de investigación que proteja los bienes culturales, con conocimiento de los mercados del arte y de las rutas de tráfico de obras de arte, que son muy diferentes de las de otros bienes ilícitos.

En Brasil existe una base de datos oficial del patrimonio desaparecido, el banco de bienes culturales buscados, gestionado por el Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico (IPHAN). En ella se encuentra toda la información sobre los bienes culturales protegidos por el Estado brasileño que han sido robados, desaparecidos o sustraídos ilegalmente. Sin embargo, el problema es la actualización de los datos y la falta de protocolos claros de cooperación nacional e internacional para prevenir el robo y el tráfico de obras de arte. En una sentencia del año pasado, el Tribunal Federal de Río de Janeiro, en respuesta a una acción civil pública promovida por el Ministerio Público Federal (MPF), obligó al Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional (IPHAN), al Instituto Brasileño de Museos (IBRAM) y al gobierno federal a adoptar una serie de medidas concretas para combatir el robo, el tráfico ilícito y la desaparición de bienes del patrimonio histórico y cultural brasileño. Las investigaciones que dieron lugar a la denuncia del MPF descubrieron que al menos 2.200 obras de arte conservadas en patrimonios públicos ya han sido robadas, exportadas e incluso expuestas en museos y galerías extranjeros, sin que las autoridades brasileñas hayan intervenido para recuperarlas. De ahí la obligación, establecida en la sentencia, de que las instituciones públicas creen protocolos de cooperación con otras entidades, actualicen las listas de bienes desaparecidos y las integren en la base de datos, y completen lo antes posible un inventario nacional de los bienes museísticos.

La colaboración internacional es fundamental precisamente porque el tráfico de obras de arte es transfronterizo y afecta a circuitos muy limitados, como el de los coleccionistas, los anticuarios y las galerías de arte. En 2023, el Consejo Internacional de Museos (ICOM) lanzó la Lista Roja de bienes culturales brasileños en peligro. Recordemos que el ICOM se fundó en 1946 en París como respuesta a la devastación de la Segunda Guerra Mundial, en la que los nazis destruyeron y saquearon museos. Casi 80 años después, la Lista Roja de bienes culturales brasileños en peligro pretende ayudar a los profesionales del sector artístico y del patrimonio cultural, así como a las autoridades policiales e incluso a los ciudadanos de todo el mundo, a identificar los objetos sujetos a comercio ilegal. La lista brasileña se divide en cinco categorías: libros, documentos, manuscritos y fotografías, arqueología, arte sacro, objetos etnográficos y paleontología. Se trata de un paso crucial para incluir a Brasil en una red global de información y expertos con el fin de contener esta amenaza al patrimonio cultural del país.

La cultura, cimiento para habitar y vivir la ciudad con dignidad

UNESCO busca mejorar el habitar y vivir la ciudad con enfoque en el patrimonio vivo y en barrios y comunidades que lo salvaguardan en países latinoamericanos como México.

Alfredo Hernández Orozco es artesano textil y creció en Santo Tomás Xochimilco, un barrio tradicional de Oaxaca, México. Sus habitantes fueron de los primeros en hacer suyo el telar de cuatro pedales. “Ahora es parte de nuestra esencia”, dice Alfredo, al recordar un tiempo cuando el trabajo artesanal no sólo ocupaba grandes espacios, sino también las calles, junto con una alta producción y remuneración. Ahora, las artesanas y los artesanos se adaptan a talleres cada vez más estrechos.

El patrimonio vivo preserva identidades, brinda sostén a familias y comunidades y enfrenta desafíos también en las ciudades, por eso la UNESCO implementa un programa en nueve ciudades de América Latina y el Caribe para generar una relación renovada entre la planificación urbana y el patrimonio cultural inmaterial, junto con un turismo sostenible y ético. Una de esas ciudades es Oaxaca.

El objetivo del programa es que el patrimonio vivo se integre plenamente en el diseño, planeación y regulación de territorios urbanos, para que se siga practicando y que sus conocimientos y técnicas se sigan transmitiendo, lo cual apoya a mejorar la condición social y económica de quienes lo salvaguardan: portadoras y portadores del patrimonio cultural inmaterial.

Las dinámicas urbanas, entre ellas el turismo, pueden apoyar al reconocimiento y la remuneración de quienes mantienen vivo al patrimonio, si se mitigan riesgos como la reducción de espacios comunitarios, el encarecimiento de los barrios o el deterioro de entornos naturales o vías de tránsito para acceder a materiales.

El turismo puede ser bueno para mover al turista no sólo a comprar, sino también a aprender, apreciar y convivir.

Alfredo Hernández Orozco, artesano textil oaxaqueño.

Textiles Orozco es un taller familiar con 100 años de tradición y Alfredo es uno de los herederos de ese legado cultural que, además, innova mediante piezas e instalaciones artísticas textiles. Al hablar de su trayectoria, menciona que el Estado debe escuchar y brindar proyección a las artesanas y artesanos, priorizando a las personas en la gestión urbana por sobre lo comercial e implementando un turismo responsable.

Los procesos participativos son indispensables para lograr resultados integrales y sostenibles, por lo que la iniciativa de la UNESCO, auspiciada por el Ministerio de Cultura del Reino de Arabia Saudita, reúne a servidores públicos y comunidades para construir soluciones concretas y ponerlas en práctica.

Funcionarios de distintas áreas del gobierno estatal y municipal de Oaxaca y personas portadoras de expresiones del patrimonio vivo oaxaqueño tuvieron una primera jornada de trabajo y abordaron desde conceptos e instrumentos internacionales culturales, hasta propuestas de vinculación entre la planeación territorial y el patrimonio cultural inmaterial, como procesos de reconocimiento y compensación al trabajo artesanal local, la gestión cultural participativa y el rescate de espacios colectivos.

Fue muy significativo, cuando empezamos a identificar prácticas culturales inmateriales, ver que también yo, mi comunidad, somos parte de esas prácticas. No lo había visto, no lo había reconocido y claro que me importan.

Lourdes Nava Jiménez, funcionaria pública estatal.

Uno de los acuerdos tras el primer encuentro presencial fue el desarrollo del primer Inventario del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Ciudad de Oaxaca, tras lo cual se construirán lineamientos técnicos integrales de planeación urbana con una perspectiva cultural y del patrimonio vivo.

La iniciativa sobre patrimonio cultural inmaterial y planeación urbana es uno de los componentes del proyecto para América Latina y el Caribe de “Comunidades por el patrimonio”, mediante el cual se busca fortalecer la sostenibilidad y la resiliencia de destinos Patrimonio Mundial mediante un turismo sostenible, como la capacitación para la mejora de la gestión de los visitantes.

La Práctica del Son Cubano ya está en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

La Práctica del Son Cubano quedó registrada, este 10 de diciembre de 2025, en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, que coordina la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

La certificación fue entregada por Fumiko Ohinata, directora de la secretaría de la Convención de la UNESCO de 2003 (Patrimonio Cultural Inmaterial), y recibido por Sonia Virgen Pérez Mojena, presidenta de la Asociación Nacional de Patrimonio Cultural de Cuba, quien estuvo acompañada por Maiky Díaz Pérez, primera secretaria de la embajada de Cuba en la India.

La ceremonia oficial tuvo lugar en el marco de la vigésima reunión del Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, celebrada en la ciudad de Nueva Delhi, India.

Con el Son Cubano suman ocho los bienes de Cuba en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, junto a La Tumba Francesa, La rumba cubana, El punto, Las parrandas de la región central de Cuba, Los saberes de los maestros del ron ligero, el Bolero, y los Conocimientos y prácticas tradicionales del casabe.

En la presente edición acompañaron a La Práctica del Son Cubano otras nueve expresiones latinoamericanas, igualmente reconocidas como Patrimonio Cultural Inmaterial.

México, Oaxaca, primera ciudad de América Latina y el Caribe que inicia inventario comunitario de su patrimonio vivo en proyecto regional de UNESCO

Oaxaca, México, es una de las ciudades en América Latina en un proyecto regional de UNESCO para integrar el patrimonio vivo a la planeación urbana y un turismo ético.

Oaxaca, México, se convierte en la primera de cuatro ciudades de América Latina y el Caribe en iniciar la identificación e integración del patrimonio vivo en los procesos de planeación urbana como parte del proyecto regional de la UNESCO “Comunidades por el Patrimonio”, financiado por el Ministerio de Cultura del Reino de Arabia Saudita, para fortalecer la resiliencia de las comunidades y un turismo sostenible.

En el Museo de las Culturas de Oaxaca se realizó la segunda fase del proyecto en la que se presentó el plan de trabajo para realizar el inventario comunitario de cinco manifestaciones del patrimonio cultural inmaterial oaxaqueño: Chinas Oaxaqueñas, comparsas del barrio de Jalatlaco, preparación y sabores de nieves artesanales, así como mantelería tradicional y la mayordomía de la Virgen del Rosario, ambas del barrio de Santo Tomás Xochimilco.

Las prácticas culturales se seleccionaron mediante consultas con las comunidades involucradas y el equipo de implementación, considerando su posible articulación con políticas y proyectos urbanos en marcha. Representantes de esas manifestaciones participaron en las sesiones de trabajo de esta segunda etapa, compartiendo elementos significativos de sus prácticas, necesidades y prioridades de salvaguardia.

“Las comparsas del Día de Muertos en el barrio de Jalatlaco se realizan desde hace más de 60 años. Comienza con una semana cultural antes del 1 de noviembre. Participan niños, niñas y jóvenes con características e indumentarias tradicionales. Las comparsas son del y para el barrio, y no salen de él, lo cual ha permitido su viabilidad todos estos años”, compartió Gibraham Ramírez, integrante de la comparsa.

Esta etapa del proyecto incluye talleres participativos y reuniones con las comunidades para un proceso de investigación local sobre los significados y la función social de los elementos seleccionados, sus actores involucrados, la viabilidad actual y riesgos asociados, para evaluar la forma de incorporarlos en los procesos municipales de planificación urbana.

“Tenemos más de 47 años ocupando el espacio de la Calle Sócrates, conocida como ‘la calle de las nieves’. Estamos hablando de más de cinco generaciones de familias dedicadas durante toda nuestra vida a hacer nieves. Hemos conservado ese proceso artesanal con elementos y herramientas artesanales. La nieve forma parte de la gastronomía oaxaqueña, ahora como postre, y especialmente la nieve de leche quemada que es originaria de aquí”, relató Jorge Alberto Armengol, nevero tradicional.

En el encuentro también participaron especialistas en el campo del desarrollo urbano, como Danivia Calderón, y del patrimonio cultural inmaterial, como José Feliciano, junto con autoridades estatales y municipales del Instituto del Patrimonio Cultural del Estado de Oaxaca, de las secretarías de Cultura y de Turismo, así como de la Dirección de Patrimonio y Centro Histórico. Además de los puntos focales nacionales del proyecto: Edaly Quiroz, por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia, y Rubén Rojas, por la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU) del Gobierno de México.

Rubén Rojas mencionó que la construcción de un futuro urbano deseable requiere transformar la manera en que se conciben, habitan y gobiernan las ciudades, pues es en el espacio urbano donde se manifiesta y transmite el patrimonio cultural inmaterial. Sobre esa relación, señaló que debe ser bidireccional. 

El patrimonio inmaterial otorga sentido a los espacios, mientras que el espacio público brinda el contexto para que las prácticas culturales continúen y se fortalezcan

Rojas añadió que los inventarios pueden funcionar como un “atlas de riesgo” para planificadores y apoyar a evaluar los impactos urbanos, como de la infraestructura, proyectos, normatividades y políticas, sobre la vida comunitaria, el desarrollo socioeconómico y cultural, y el medioambiente.

Compartió además que, a raíz de esta colaboración, la SEDATU trabaja en integrar criterios y metodologías para la incorporación del patrimonio inmaterial en las reglas de operación que enviará a los municipios en 2026 para sus Planes o Programas de Ordenamiento Territorial y Urbano.

Edaly Quiroz explicó que la llamada “activación patrimonial” es el punto de partida del inventario del patrimonio cultural inmaterial, al motivar que una comunidad se reconozca como parte de su patrimonio, lo cual permite generar una herramienta útil para la gobernanza, pues sirve de base para planes concretos de salvaguardia y fortalecer la corresponsabilidad entre las instituciones y la sociedad. 

Como resultado del encuentro, el Municipio de Oaxaca, a través de la Dirección de Patrimonio y Centro Histórico, encabezada por Guillermo León, manifestó su compromiso de integrar los aprendizajes y resultados de este proceso en la actualización del Plan de Manejo 2026 de la ciudad.

Palma chilena obtiene la máxima protección internacional por parte de la Convención CITES

Fue incorporada al Apéndice I durante la CoP20 en Uzbekistán, fortaleciendo los esfuerzos de conservación de esta emblemática y amenazada especie del bosque nativo chileno.

La palma chilena (Jubaea chilensis), especie endémica de la zona central y considerada la palma más austral del mundo, fue incorporada oficialmente al Apéndice I de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), la categoría de mayor protección a nivel mundial. La resolución fue adoptada la 20° Conferencia de las Partes (CoP20), realizada en Samarcanda, Uzbekistán.

La inclusión en este nivel implica que el comercio internacional de ejemplares, plantas, semillas y derivados de la palma chilena queda estrictamente restringido. Se trata de un avance decisivo para la conservación de una especie cuya población ha disminuido drásticamente debido a la intervención humana y factores ambientales, subsistiendo hoy mayoritariamente en áreas protegidas.

La propuesta fue presentada por Chile gracias al trabajo coordinado entre CONAF, como Autoridad Administrativa, e INFOR, como Autoridad Científica CITES.

La ministra de Agricultura, Ignacia Fernández, destacó el alcance de esta decisión: “Estamos muy contentos por el trabajo que hemos impulsado como país y como ministerio para proteger una de las especies más emblemáticas de nuestro bosque nativo: la palma chilena. Este es un hito muy relevante, porque esta especie es única en nuestro territorio y sus poblaciones han disminuido de forma importante con el tiempo. De hecho, gran parte de sus ejemplares se encuentra hoy dentro de áreas protegidas debido a presiones humanas y factores naturales que amenazan su conservación”.

Asimismo, subrayó el rol de los organismos del sector: “Este logro refleja el esfuerzo conjunto y nuestro compromiso con la protección de nuestras especies nativas, que son un patrimonio natural para todo Chile”.

Por su parte, la directora ejecutiva del Instituto Forestal (INFOR), Sandra Gacitúa, valoró el trabajo científico que sustenta la resolución adoptada por CITES. “La incorporación de la palma chilena al Apéndice I es un reconocimiento internacional a la urgencia de proteger una especie única de nuestro patrimonio natural. Como INFOR, hemos trabajado durante años en la investigación científica que fundamenta esta decisión, y hoy vemos los frutos de ese esfuerzo”, señaló.

Agregó que “esta medida fortalecerá la conservación, reducirá las amenazas asociadas al comercio ilegal y permitirá impulsar estrategias de manejo y restauración basadas en evidencia científica”.

A su vez, el director ejecutivo de CONAF, Rodrigo Illesca, subrayó el significado de este hito para la gestión del bosque nativo chileno: “Esta decisión confirma que la comunidad internacional reconoce la gravedad de las amenazas que enfrenta la palma chilena y respalda el trabajo que Chile ha realizado para protegerla. Para CONAF, como Autoridad Administrativa, este paso permitirá reforzar nuestras capacidades de fiscalización, control y educación, asegurando que esta especie pueda recuperarse y mantenerse para las futuras generaciones”.

Desde Uzbekistán, donde integra la delegación chilena, la encargada de CITES en INFOR, Marlene González, quien hizo la intervención a nombre de Chile y el Ministerio de Agricultura en la CoP20, enfatizó el impacto de la resolución en las políticas nacionales de conservación. “Este es un avance contundente para asegurar la supervivencia de la palma chilena. Su inclusión en el Apéndice I no solo visibiliza su estado de amenaza, sino que también refuerza el compromiso de Chile con el uso sostenible, la legalidad y la trazabilidad en el comercio internacional de especies silvestres”, afirmó.

Asimismo, destacó la importancia de la presencia técnica de Chile en la CoP20: “La participación nacional en esta conferencia permite posicionar nuestra experiencia científica y fortalecer la cooperación internacional en materia de biodiversidad”.

La delegación chilena en Samarcanda está compuesta, además, por representantes de Cancillería, Sernapesca, Carabineros de Chile, el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y el académico Juan Carlos Ortiz, de la Universidad de Concepción. Junto a INFOR y CONAF, el grupo ha contribuido a visibilizar la urgencia de robustecer las herramientas de protección del bosque nativo y avanzar en estrategias de conservación efectivas.

La decisión adoptada en la CoP20 marca un paso fundamental para la protección global de la palma chilena, símbolo del paisaje de la zona central y parte esencial del patrimonio ecológico del país.

10 nuevos patrimonios inmateriales de América Latina reconocidos por la UNESCO

La UNESCO acaba de reconocer 10 nuevos patrimonios culturales inmateriales en América Latina. Te contamos cuáles son y cómo se decide qué expresiones reciben este título.

¿Qué entendemos como patrimonio?

Si alguna vez te habías preguntado cómo es que algo acaba recibiendo este título, te contamos:

El patrimonio cultural inmaterial es todo aquello que no se puede tocar, pero que define la identidad de un pueblo, esto puede incluir:

  • Tradiciones.
  • Saberes.
  • Rituales.
  • Técnicas artesanales.
  • Celebraciones.
  • Expresiones artísticas que se transmiten de generación en generación.

Ahora, para que una práctica reciba este reconocimiento, los países deben postular y demostrar que es una expresión viva, con valor comunitario, que necesita protección y que forma parte esencial de la memoria cultural de una región.

Posteriormente un comité internacional de la UNESCO evalúa cada candidatura y determina si cumple con los criterios para ser inscrita en la Lista del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Las nuevas expresiones que recibieron el título

Como ya te adelantamos esta vez se suman 10 tradiciones latinoamericanas, te contamos de donde es cada una y en que consiste.

  • El son cubano (Cuba): Esta es una tradición musical emblemática que fusiona raíces africanas y españolas además cuenta con una base de géneros populares. El Son Cubano ha sido revitalizado por Buena Vista Social Club.
  • Joropo (Venezuela): Música y baile tradicional que mezcla influencias indígenas, africanas y europeas, es un símbolo de identidad venezolana.
  • Cuarteto de Córdoba (Argentina): Género musical urbano nacido en Córdoba que se caracteriza por tener ritmos festivos y comunitarios.
  • Sarawja de Moquegua (Perú): Danza y música aymara que celebra la comunidad y la memoria ancestral.
  • Fiesta de las Flores y las Palmas de Panchimalco (El Salvador): Este es un ritual religioso con raíces indígenas, mezcla de música, danza, gastronomía y una gran procesión con palmas decoradas.
  • Fiesta de la Virgen de Guadalupe de Sucre (Bolivia): Esta es una celebración que combina devoción mariana con danzas y música tradicionales.
  • Representación de la Pasión de Cristo en Iztapalapa (México): México no podría faltar en la lista con una de las escenificaciones religiosas más grandes del mundo, realizada por la comunidad desde hace más de 170 años.
  • Circo de tradición familiar (Chile): Práctica circense transmitida de generación en generación, donde familias completas preservan técnicas y espectáculos.
  • Artesanía ancestral ñai’ũpo (Paraguay): Técnica artesanal indígena en riesgo, reconocida por la UNESCO por necesitar medidas urgentes de salvaguardia.
  • Construcción de la casa de quincha y la técnica de junta de embarre (Panamá):  Sistemas tradicionales de construcción sostenible que forman parte del conocimiento ancestral campesino.

UNESCO desarrolla y lanza Atlas Latinoamericano del Patrimonio

El nuevo atlas, lanzado en Paris, incorpora un capítulo clave sobre colonialidad y decolonialidad, elaborado por la investigadora chilena María Esperanza Rock.

UNESCO -a través de su Oficina Nacional en Brasil- ha lanzado un documento de gran trascendencia: el “Atlas Latinoamericano del Patrimonio”, según informó la entidad de Naciones Unidas.

Este atlas, recientemente presentado en París durante el encuentro internacional sobre los aspectos operativos de la Convención de La Haya de 1954, constituye un esfuerzo colectivo de la intelectuales y académicos latinoamericanos por reconocer, mapear y valorizar los diversos patrimonios culturales.

El ALP representa un esfuerzo colectivo a nivel latinoamericano para definir, sistematizar, visibilizar y reivindicar la multiplicidad de patrimonios culturales, históricos, industriales, materiales e inmateriales que conforman la riqueza cultural de América Latina. Bajo una óptica regional, crítica, plural e integradora, el atlas trasciende los marcos tradicionales del patrimonio para incorporar memorias históricas diversas y muchas veces invisibilizadas.

El Atlas Latinoamericano del Patrimonio no es sólo un inventario de bienes culturales: es, como plantean sus editores, “una declaración poética y política” desde el Sur — un tejido colectivo de memorias, territorios y futuros posibles — que afirma el patrimonio como derecho, dignidad y horizonte de justicia, multiplicando saberes y sembrando memoria frente al olvido señalan Yoselin Rodríguez y Rodrigo Christofoletti, sus editores.

Aporte de Chile

Uno de los aportes más relevantes al atlas es el capítulo de María Esperanza Rock -representante de Chile-, investigadora del Institut für Soziale Bewegungen de la Rurh Universität de Bochum, Alemania; Directora del Núcleo de Investigación del Sur NUDISUR y Vicepresidenta de TICCIH Internacional, en el que aborda los conceptos de colonialidad y decolonialidad. Estas perspectivas son abordadas como clave interpretativa y se instalan como parte esencial del acervo epistemológico latinoamericano, incorporando memorias subalternas y saberes críticos que cuestionan estructuras eurocéntricas tradicionales.

Esta reflexión propone una reconsideración profunda de lo que entendemos por “patrimonio”: no como objetos neutros, sino como espacios de memoria, conflicto, identidad, transformación social y poder. Su contribución ofrece un marco teórico y metodológico de gran valor para repensar criterios de patrimonialización desde perspectivas más justas, inclusivas y sensibles a la historia colonial, las desigualdades y las identidades subalternas.

La publicación del ALP representa un esfuerzo para interconectar miradas y visiones sobre el patrimonio y acercarse a un corpus latinoamericano Por ello el atlas no se limita al patrimonio monumental clásico, sino que amplía su mirada para incluir Patrimonio industrial, Patrimonio paleontológico y colonialismo Patrimonio arqueológico Lugares y sitios Patrimonio biocultural subacuático Paisajes urbanos patrimoniales Memoria urbana y resistencia Patrimonio Industrial entre otras miradas. Al hacerlo, reconoce formas de historia y memoria que durante mucho tiempo han sido descartadas o invisibilizadas.

El valor del ALP no se detiene ahí: en un contexto latinoamericano caracterizado por retos como la urbanización acelerada, la desigualdad, la pérdida de memoria histórica y la fragilidad de las tradiciones culturales, el atlas se convierte en una herramienta estratégica. Ofrece un marco analítico compartido que puede orientar políticas públicas, planes de conservación, proyectos comunitarios y estrategias de desarrollo cultural inclusivo.

Al ser desarrollado por UNESCO, el atlas puede servir como referente para futuras nominaciones patrimoniales, ampliando la diversidad geográfica, histórica y cultural de la lista oficial. Esto abre la puerta a reivindicar lugares y expresiones que tradicionalmente quedaron excluidos de los patrimonios reconocidos.

Finalmente, al proponer una mirada decolonial, el ALP impulsa una ética patrimonial crítica y democrática. Cuestiona las jerarquías tradicionales de valor y promueve una gestión del patrimonio fundada en el reconocimiento de la pluralidad de voces, memorias e identidades.

Con su publicación, el ALP marca un paso decisivo hacia una redefinición del patrimonio en América Latina: ya no como meros restos del pasado, sino como memoria viva, compleja, diversa y transformadora. Por eso se invita a investigadores, gestores culturales, autoridades, organizaciones comunitarias, y a toda la sociedad civil a consultarlo e incorporarlo en sus planes de conservación, memoria, educación y desarrollo cultural.

México suma 52 piezas arqueológicas a su acervo recuperado desde Estados Unidos

La cancillería entregó al INAH un conjunto de piezas devueltas voluntariamente a través de la Embajada y consulados en Estados Unidos, las cuales se suma a los más de 2,000 bienes culturales recuperados durante el primer año de gobierno de la presidenta Sheinbaum

La Secretaría de Relaciones Exteriores entregó al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) un total de 52 piezas arqueológicas de gran valor que fueron restituidas voluntariamente por particulares en Estados Unidos, quienes se comunicaron con la Embajada de México y con los consulados en Nueva York, Sacramento y San Francisco.

El lote entregado de acuerdo con especialistas del INAH esta compuesto por objetos con rasgos de las culturas mexica, teotihuacana y zapoteca, elaboradas entre los años 500 a.d.e. y 1521 d.n.e, las piezas forman parte del patrimonio cultural de la nación, conforme a la legislación mexicana.

Las 52 piezas arqueológicas se suma a los más de 2,000 bienes culturales recuperados durante el primer año de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, cuya administración ha puesto como eje de su política exterior la defensa del patrimonio y la lucha contra el tráfico ilícito de piezas históricas.

El gobierno de México reiteró su compromiso de continuar la cooperación internacional y el trabajo interinstitucional para preservar la identidad cultural y asegurar que los bienes patrimoniales regresen a sus lugares de origen.

Contexto: el Gobierno de México ha recuperado 2,042 piezas arqueológicas del extranjero, a través de la creación e implementación de protocolos, estrategias jurídicas y campañas de concienciación sobre el patrimonio cultural de la nación.

Destaca la campaña “Mi Patrimonio No Se Vende”, la cual tiene el objetivo de propiciar la repatriación del legado cultural mexicano localizado ilícitamente en el extranjero.

Las cifras de esta administración incrementan los esfuerzos previos: durante el sexenio anterior del expresidente López Obrador se repatriaron más de 14,000 bienes culturales.



Costa Rica recupera 13 piezas arqueológicas precolombinas restituidas desde Estados Unidos

Un total de 13 piezas arqueológicas precolombinas, compuestas por hachas de roca de distintos estilos y un objeto cerámico, fueron restituidas a Costa Rica desde Estados Unidos.

La entrega se concretó gracias a la colaboración entre el FBI, la Embajada de Estados Unidos y el Museo Nacional de Costa Rica.

Los objetos, que formaban parte de la colección privada de Don C. Miller, fueron incautados en 2014 en el estado de Indiana. Esta incautación fue parte de una operación del FBI que recuperó 7,000 artefactos con documentación, aunque se estima que la colección original superaba los 42,000 objetos.

El ministro de Cultura y Juventud, Jorge Rodríguez Vives, resaltó la importancia de la restitución: “La restitución de estas piezas representa un acto de profundo respeto por nuestra memoria histórica y por el patrimonio ancestral que nos define como país”.

La Embajada de Estados Unidos consultó al Departamento de Antropología e Historia del Museo Nacional en 2022, cuyos especialistas confirmaron el origen costarricense de las piezas. Jennifer Savage, Encargada de Negocios de la Embajada de Estados Unidos, señaló que “la coordinación entre nuestros países para proteger la propiedad cultural interrumpe las redes internacionales ilícitas que, a menudo, se traslapan con otros delitos”.

Grettel Monge, directora del Museo Nacional de Costa Rica, destacó que “la restitución de estos objetos culturales representa un acto de justicia histórica y un reconocimiento al valor patrimonial de Costa Rica”.

Este caso subraya el impacto del comercio ilícito de artefactos culturales y la importancia de la cooperación internacional para combatir estos delitos.

Hallan Figuras, Vasijas, Sellos y Piezas de Obsidiana en la Lagunilla, México

Arqueólogos y antropólogos hallaron los rastros de una zona de viviendas tlatelolca, en el corazón de la colonia Guerrero

El hallazgo de restos arqueológicos ocurrió en uno de los barrios más céntricos de la capital mexicana. Foto: INAH

Figuras de barro, vasijas de cerámica, piezas de obsidiana, un sello con la cara de mono, además de restos óseos de jóvenes y niños tlatelolcas estuvieron ocultos más de 200 años, bajo la tierra de la Lagunilla, en el corazón de la Ciudad de México.

En este laboratorio del INAH, instalado en el segundo piso de un predio en construcción, localizado en el Eje Central Lázaro Cárdenas, las manos de arqueólogos y antropólogos descifran lo que la historia silenció: son los rastros de una zona de viviendas tlatelolca y quizás, el mapa real del antiguo islote de Tlatelolco.

El hallazgo fue realizado por especialistas del INAH durante un salvamento arqueológico que comenzó el 6 de octubre y concluirá el 6 de diciembre del 2025, en la colonia Guerrero, a escasos metros de la zona arqueológica de Tlatelolco, explica Juan Carlos González.

Arqueología en la CDMX: Hallan Figuras, Vasijas, Sellos y Piezas de Obsidiana en la Lagunilla | N+Estamos casi a nivel de calle, a 80 centímetros del nivel de calle y encontramos la primera semana, un muro prehispánico y en esta parte del interior, encontramos los primeros entierros, dos infantes como 2 a 5 años y el segundo un recién nacido; están en una fosa ovala, en esta sección, tenían una ofrenda, una copa con líneas negras”

Este hallazgo es especialmente conmovedor. Los niños fueron enterrados con cuidado, como parte de un ritual familiar, señala el arqueólogo Juan Carlos González.

“En las habitaciones se enterraban a las familias. Su ideal de ellos era convivir con sus seres queridos, en sus cuartos hacían las fosas y ahí los enterraban”

En la labor arqueológica aparecieron siete entierros entre niños y jóvenes. Foto: INAH

Una unidad doméstica en Tlatelolco

En los once pozos de exploración aparecieron siete entierros: cuatro de niños y tres de jóvenes.

Lo que emergió allí fue una unidad doméstica del periodo Posclásico tardío, ocupada entre los años 1325 y 1521, en los últimos días del señorío Tlatelolca, dice el arqueólogo del INAH.

“Estamos a 600 o 500 metros de Templo Mayor de Tlatelolco”

Los objetos recuperados revelan la vida cotidiana de las familias que vivieron aquí hacia el año 1325 y 1521, afirma Juan Carlos.

“Y aquí era una cocina porque había restos de carbón y muchos restos de vasijas, comales, ollas, jarras, además aquí encontramos restos de carbón”

Fragmentos de piso, muros alineados de norte a sur y cerámica azteca, lo que muestra que esta familia tenía un nivel de vida por encima de los sectores más humildes.

No aparece el antiguo lago

En nueve unidades de excavación, una cala y un pozo estratigráfico de 3 metros de profundidad, se descubrieron 24 capas de arcilla, pero no aparecieron restos del antiguo lago.

Hoy, estos objetos reposan, pero hace más de 200 años formaron parte del calor de un hogar. Una familia, un fogón, una casa y siete vidas que emergieron para narrar lo que la ciudad moderna había olvidado

La Lagunilla no solo es comercio y movimiento: es un punto clave para redibujar los límites de uno de los islotes más emblemáticos del México prehispánico.