Refugiados, aventureros, esclavos y conquistadores: los migrantes a los que la comida peruana les debe su sabor

comida.pngla cocina peruana les debe su sabor, y que aprendieron a unir sobre una mesa los condimentos de la nueva patria con los sabores de sus nostalgias.

Plato de ceviche con ajíes y maíz.Cuando el chef peruano Mitsuharu Tsumura era un niño, en su casa se preparaban siempre dos almuerzos.

Uno para su papá y otro para el resto de la familia.

Al igual que sus antepasados en Osaka, el señor Mitsuyuki sólo comía japonés. Su lado de la mesa era una sobria exhibición de texturas naturales, elegantes cortes de pescado y arroz sin sal.

A dos sillas de él, en cambio, sus hijos almorzaban envueltos en los aromas exuberantes de sus aderezos peruanos.

Un lado y otro de la mesa parecían tan distantes como los dos extremos del Pacífico que bañan las costas de Perú y Japón.

“¿Cuándo llegará el día en que comas como el resto de nosotros?”, recuerda Mitsuharu que le increpaba su mamá a su papá.

Sin embargo, fue en la intimidad de esos almuerzos de apariencia irreconciliable que empezó a cocerse una de las expresiones más modernas y exitosas de la cocina peruana: la nikkei.

Japoneses disfrazados de Samurái¿Cómo es que la comida de los samuráis terminó revolucionando la mesa peruana?

Y aquel niño que con timidez pescaba una lámina de sashimi del plato de su padre para rociarla con ají y limón, se convertiría años después en su abanderado.

La familia Tsumura, como cientos de miles de aventureros, refugiados, cautivos y buscavidas de las cuatro esquinas del mundo, aprendieron a unir sobre una mesa los condimentos de la nueva patria con los sabores de sus nostalgias.

cocineros mueven con un cucharón dos recipientes con comida peruana.
Bajo los sabores intensos de estos platos se esconden sueños, alegrías y dramas que empezaron a escribirse a miles de kilómetros de Perú.

Y si la comida peruana es lo que es, se debe en esencia a esa alquimia.

Una alquimia que en ocasión del Hay Festival de Arequipa quisimos desentrañar.

El hambre de los conquistadores

“A diferencia de otros países en donde los migrantes construyeron guetos, en Perú no sólo los recibimos sino que nos mezclamos”, le asegura el chef Gastón Acurio a BBC Mundo.

Acurio es el promotor más famoso de la gastronomía peruana. Su nombre se ha convertido en una marca internacional a la que se debe buena parte del boom culinario del país.

“El Perú es hijo de su historia y su historia revela la presencia permanente de migraciones”, explica.

El chef peruano Gastón Acurio alcanza un libro a una pareja.
En un país que tiene a la comida como un eje central de su sociedad, el exitoso Gastón Acurio ha tenido que desmentir rumores que lo voceaban como candidato presidencial.

Migraciones que al inicio fueron invasiones.

“Con los conquistadores se produce la mayor catarsis culinaria que ha habido en la historia de la humanidad”, señala a BBC Mundo el periodista gastronómico español Ignacio Medina.

De sus galeones los soldados del rey Carlos V descargaron caballos y espadas, pero también cerdos, pollos, cebollas y limón.

Con estos dos últimos ingredientes, más los pescados y ajíes del nuevo mundo, ya tienes un ceviche, por ejemplo.

Antigua ilustración que muestra una batalla entre los conquistadores españoles y los aztecas
Las conquistas de México y Perú fueron periodos sangrientos que terminaron imponiendo nuevas jerarquías, administración, religión e incluso gastronomía.

Pero además, la cocina con la que nace el virreinato del Perú ya venía marinada por ocho siglos de ocupación musulmana en la Península Ibérica.

“La gastronomía que trajeron los españoles era tan árabe como judía. Resultaba dulce, en base a melaza, jengibre y canela”, precisa Medina que tiene más de ochenta libros publicados.

De esa tradición árabe los alfajores han quedado desperdigados por Latinoamérica y en los andes peruanos es todavía popular un pan plano llamado chapla, que bien podría ser una versión del pan pita.

“Además, en la base de muchos de nuestros platos es común un sofrito de cebolla y ajo, que es una influencia eminentemente española”, destaca por su parte Gastón Acurio.

panadero amasando pan.
Más árabe que español, los laberintos de la historia convirtieron al andino pan chapla en un lejano recuerdo de la presencia musulmana en la península ibérica.

Pero la conquista fue sólo el comienzo.

Estaba por llegar uno de los aportes más alegres a la cocina peruana, a partir de la historia más triste de todas.

Cocinas y cadenas

Para rastrear las raíces amargas de la comida peruana Bernardo Roca-Rey viajó a África.

El presidente de la Asociación Peruana de Gastronomía (APEGA) recorrió las regiones desde donde partió el comercio de esclavos hacia el virreinato.

“Y no encontré ninguna planta o ingrediente que sea parte de algún plato tradicional peruano”, asegura Roca-Rey a BBC Mundo.

fotografía de una familia de esclavos con hijos recogiendo algodón en un campo
Durante la colonia y los primeros años de la república muchos esclavos vieron la cocina como un camino para dejar la brutalidad del campo y tener acceso a la comida.

Arrancados de sus tierras, lo único que los esclavos llevaban en las manos eran cadenas.

“Sin embargo, muchos de ellos trabajaron en las cocinas de la gente rica y aportaron un sabor y un ritmo distintos”, agrega.

Fue una cuestión de supervivencia.

La habilidad con los fogones era la promesa de una vida mejor, como sin duda lo fue su fabulosa capacidad para aprovechar los ingredientes más humildes.

Dos mujeres negras sirven platos en la feria gastronómica mistura
La creatividad y la sazón de la comunidad afrodescendiente para aprovechar ingredientes que en otras culturas se descartan son un pilar de la gastronomía peruana.

Y aunque la tradición española ya cocinaba las entrañas, espoleados por el ingenio de quien nada tiene, los esclavos convirtieron las vísceras en una fiesta de sabores y aromas.

Fue entonces que aparecieron los anticuchos de corazón de res.

Y por aquellas épocas de comercio floreciente, apareció también en el puerto del Callao otra revolución gastronómica.

“Llegaron los italianos, principalmente de Génova, y eso se refleja hoy en nuestros tallarines verdes, que no es pesto, o en nuestro menestrón”, apunta Gastón Acurio.

Italiano ofrece frente a su tienda una pata de jamón de cerdo.
Las primeras “sangucherías”, que hoy son tan comunes en Perú, fueron fundadas por los italianos que trajeron sus jamones y quesos a la colonia.

A falta de marineros, la corona española promovió su llegada en el siglo XVI, y como no ha dejado de suceder ni siquiera en el siglo XXI, a donde viaja un italiano, lleva su comida.

El intercambio colonial fue más que justo. El nuevo mundo le dio a Italia el tomate.

Chi Jau Cuy

¿Se puede sorprender al presidente de China con un plato de origen chino?

Para hacerlo, Luis Yong cocinó con un ingrediente que en otras latitudes ofendería a los comensales.

Fue en 2008 durante la cena oficial de jefes de estado del Foro Económico Asia Pacífico (APEC) organizada en Lima y en donde él fue uno de los chefs convocados para lucir (o presumir) la gastronomía local.

Presidente chino en 2008, Hu Jintao llega sobre un auto descapotado al palacio de gobierno peruano al lado del presidente peruano Alan García.
En 2008 el presidente chino Hu Jintao llegaba así al Palacio de Gobierno de Perú ¿La cena le habrá alegrado el rostro?

“Han pasado más de 167 años desde que llegó la primera migración china y hoy es posible decir que tenemos una verdadera fusión con la cocina peruana”, asegura Yong a BBC Mundo.

La comida china, llamada chifa en Perú, es tan popular que, aunque hay miles de restaurantes, es normal esperar turno en cualquiera de ellos para almorzar con la familia un domingo.

Este éxito, sin embargo, empezó con un exilio desesperado.

En 1849 China estaba devastada. Acababa de perder una guerra contra Reino Unido y se venía un estallido social incluso más sangriento.

Plato de comida chino / peruana con carne y una salsa dulce en el medio.
Adaptándose a los ingredientes y sabores locales la comida china en Perú es considerada tan peruana como el ceviche o los anticuchos.

Decenas de miles aceptaron las peores condiciones de vida imaginables en una remota y joven república latinoamericana que estaba por abolir la esclavitud y necesitaba mano de obra barata.

“La comida peruana encajó muy bien con la china. No sólo porque hay todas las verduras todo el año sino porque ambas cocinas manejan más de cinco sabores”, dice Luis Yong, que dirige el restaurante San Joy Lao.

Uno de los platos más pedidos es el Chi Jau Kay, que lleva trozos de pollo enharinados y fritos a los que se añade salsa de ostión.

Para la cena APEC, Yong cambió la gallina por el cuy, un roedor conocido también como cobaya o conejillo de indias y que en muchos países antes que un almuerzo, es una tierna mascota.

Hu Jintao, el entonces presidente chino, lo encontró tierno también. Tierno y sabroso.

El cocinero peruano Luis Yong, su esposa y el equipo de su restaurante.
El peruano Luis Yong, su esposa y el equipo de su restaurante. Se ha pasado la vida fusionando la gastronomía de China y Perú.

El plato fue bautizado como Chi Jau Cuy.

“Además de sus comidas, los chinos nos trajeron su técnica del saltado utilizando un wok. Aquí eso no se usaba”, apunta el chef Gastón Acurio.

Un plato tan tradicional como el lomo saltado, por ejemplo, que nadie reconocería como chino, es hijo de esta influencia.

Vampiros de la cocina

Si hubo migración en toda América Latina, ¿Qué hizo que la fusión de las cocinas fuera especialmente sabrosa en Perú?

“Ha sido nuestro hedonismo”, asegura como en broma (pero muy en serio) Bernardo Roca-Rey a BBC Mundo.

En otras palabas, existe una profunda cultura del goce y el disfrute que es incluso anterior a la llegada de los españoles.

Plato peruano lomo saltado. Contiene carne, cebolla, tomate y papas.
No parece chino, pero un lomo saltado no queda igual de sabroso sin un wok ni salsa de soya.

Ya las milenarias leyendas del norte peruano hablaban de un semidiós que llegó desde el mar acompañado de un general y un cocinero. La guerra y el placer.

“Quizá hay un ADN diferenciado y aquí se tiene mejor percepción de los olores y sabores”, aventura Roca-Rey, que además de presidente de APEGA y promotor del masivo festival gastronómico Mistura, tiene una especialidad en genética molecular.

La hipótesis tiene aceptación.

“Esto explica por qué si uno va a un mercado, por muy poco dinero puede comer menús de tres platos con sabores equilibrados hechos por cocineros que llevan en la sangre la sazón”, señala el chef Gastón Acurio a BBC Mundo.

cuchillo ceremonial perteneciente a una cultura del norte peruana.
Esta es la representación en oro de Naylamp, el semidios que

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