El Estado tiene amnesia y no le importa demasiado

plato.pngPresentamos el quinto reportaje de la investigación ‘Memoria Robada’de Ojo Público de Perú, en alianza con periodistas de cinco países, que revela las cifras y casos más graves del tráfico de bienes culturales.

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La historia de la Guatemala precolombina y colonial es un libro mutilado y olvidado: las miles de piezas prehispánicas sacadas del país de contrabando en los años 70, los cientos de obras coloniales expoliadas de iglesias, son páginas perdidas. El Estado intenta proteger el patrimonio cultural con una tela de araña: un presupuesto precario y escasa voluntad política. Aquí las historias de las piezas que se exponen en un museo en Boston y de las casas de subastas que comercian tesoros. Esta es el primer capítulo de la investigación que forma parte del proyecto regional Memoria Robada.

Perdida en la profundidad del bosque tropical petenero, devorada por hambrientos saqueadores, y abandonada por el Estado de Guatemala, está cuanto sobrevive de las raíces de una cultura de 3 mil años: los mayas. En la Cuenca El Mirador en Petén, en los años 700 a 600 AC, formaron el primer Estado en América y el primer sistema de calzadas en todo el mundo (de hasta 43 kilómetros de largo), según los hallazgos del arqueólogo estadounidense Richard Hansen. Ahora, esta riqueza arqueológica es amenazada por los depredadores y el narcotráfico, que aprovechan que el Estado apenas dedica menos del 1% de su presupuesto para preservar el patrimonio cultural del país. En 2015, el Viceministerio de Patrimonio Cultural y Natural, tuvo un presupuesto de Q100.7 millones en 2016; de esa cifra, ni un centavo estuvo destinado a recuperar el patrimonio cultural que permanece en el extranjero. Pese a reiteradas solicitudes de información, esa cartera no explicó las razones.

Si en 2014 el Estado sólo protegía 63 de 2,500 sitios arqueológicos, en los años 60 y 70 la situación era peor. De los años 70 data el saqueo mensual promedio de mil piezas prehispánicas. Tan incapaz se sentía el Estado de proteger el patrimonio en 1992 que, según Hansen, el gobierno de la época le pidió que enterraran de nuevo uno de los hallazgos más importantes en El Mirador (un muro de 55 metros verticales con mascarones de colores) para protegerlo de los saqueadores.

Hansen sabía de qué eran capaces: en El Tintal documentó 3,700 túneles que los saqueadores excavaron sólo en el centro cívico. Si una parte de El Mirador se ha preservado, es porque tiene seguridad privada que Hansen paga con patrocinio privado. Uno de sus financistas es la petrolera Perenco, señalada de serios daños al ambiente, aunque ninguna autoridad ha formulado acusaciones en su contra. El arqueólogo afirma que el narcotráfico está detrás de todos los incendios provocados, para establecer fincas ganaderas para el lavado de dinero, un dato que confirma el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP). Esa expansión destruye los sitios arqueológicos a su paso. Según Hansen, sólo la preservación del bosque puede salvar las ciudades mayas, aunque no con el presupuesto actual. Así, cientos de piezas se guardan en museos en otros países, están en manos privadas y se siguen vendiendo ante la indolencia del Estado de Guatemala.

Una colección olvidada en un museo de Boston

Detrás de un escaparate, bajo llave y un complejo sistema de alarmas, hay 138 testigos de varios delitos. Están en el Museo de Bellas Artes de Boston (MFA, por sus siglas en inglés), en Massachusetts, EE.UU. Son piezas de jade, cerámica, incensarios y efigies prehispánicas de Guatemala; desde 1946, como el resto de tesoros prehispánicos, son —o deberían considerarse— propiedad exclusiva del Estado de Guatemala. Según la Constitución de la República para que una persona particular las posea, las piezas deben estar registradas a nombre del Estado en el Ministerio de Cultura y Deportes (MCD) y el posesionario debe firmar un convenio de préstamo. Si una pieza está en el extranjero, y su préstamo y salida del país no consta en ningún documento oficial, esto significa que la sacaron de contrabando y su posesión es ilegal, como en el caso del MFA de Boston.

Esta colección apareció primero entre 1974 y 1981 en manos de John B. Fulling, un coleccionista de Florida, según una investigación de la arqueóloga estadounidense Donna Yates. “En los (años) 60, John se interesó en el arte maya, y como Indiana Jones, se marchó hacia la selva en Guatemala, con guías y cargado de pistolas, para acumular una de las más grandes colecciones de arte maya en Norteamérica”, escribe Yates. La arqueóloga cita investigaciones de 1997 y 1998, según las cuáles estas piezas fueron robadas de sitios en Petén en los años 70 o principios de los 80, y trasladadas a EE.UU. sin permiso de exportación. Fulling dijo que compró las piezas a intermediarios en los años 70 y no sabía cuándo fueron excavadas.

El registro de una pieza donada por Clay al MFA de Boston; no hay registro claro de su origen.

       [ El registro de una pieza donada por Clay al MFA de Boston; no hay registro claro de su origen. ]

Se le denominó “Colección Noviembre” porque Fulling era propietario de una empresa llamada Art Collectors of November, Inc., una corporación no lucrativa que inscribió en abril de 1981 en Florida. En 1987, Fulling vendió la colección a Landon T. Clay, de Boston, Massachusetts, quien a su vez la obsequió al museo privado de Boston en 1988. De 1987, también data el obsequio de un plato que Fulling hizo al MFA: una pieza del período Clásico (del año 250 al 900 D.C), con la figura de un jaguar rugiendo, “comprado entre 1971 y 1973 en Guatemala” pero descrito como posiblemente originario de Campeche, México. Este no es el único caso de piezas guatemaltecas identificadas como originarias de México.

Para finales de los años 80, la colección tenía mala fama, cuenta Yates. Al enterarse del obsequio al MFA, el arqueólogo y catedrático de la Universidad de Boston, Clemency C. Coggins, le escribió al director del museo, Alan Shestack, para urgirle a que no aceptara el obsequio. Shestack simplemente respondió que la colección no había sido sacada de su país de origen, ni cualquier otro sitio, en violación de ninguna ley. Malcolm Rogers, sucesor de Shestack, reiteró que el museo no había cometido ninguna transgresión. Sin embargo, Weld S. Henshaw, un abogado y asesor legal del museo dijo al diario Boston Globe que desconocía una ley de Guatemala que prohibía desde 1947 la exportación de antigüedades sin permiso, pero conocía otra de 1987 que exigía lo mismo. El abogado admitió que la colección fue exportada sin permisos, pero que dada la inestabilidad por el conflicto armado en Guatemala, las autoridades guatemaltecas no se enteraron que la colección estaba en los EE.UU. Entonces, aconsejó al museo que podía aceptar la donación porque Guatemala no había objetado formalmente la salida de las piezas del país.

El primer reclamo de estas piezas data de 1989, cuando Marta Regina de Fahsen, Viceministra de Cultura y Deportes, escribió una carta al MFA cuestionando la legalidad de su posesión de las piezas. Según el artículo de Yates, la funcionaria le dijo al Boston Globe que Shestack rechazó su petición por medio de la Cancillería y que no pudo dar seguimiento al caso “debido a la inestabilidad política en el país”. Faltaban siete años para la firma de la paz. De Fahsen era funcionaria en el gobierno de Vinicio Cerezo, la primera administración presidencial de un civil después de años de gobiernos militares.

El Gobierno de Guatemala continuó exigiendo al MFA que probara que la colección fue exportada legalmente. En 1998, Rogers dijo que la junta directiva del museo “no encontró ninguna base” para que Guatemala reclamara propiedad de la Colección Noviembre porque “el país no tenía un título (o registro) legal de las piezas”. Un artículo de 1998 de The New York Times (NYT) revela que la Colección Noviembre podría haber entrado a los EE.UU. legalmente, aunque salió de Guatemala ilegalmente, porque EE.UU. firmó la Convención de 1970 de la UNESCO (que prohíbe la comercialización de bienes culturales de países signatarios) hasta 1983, “13 años después de su creación” y después de que las piezas fueron ingresadas en su territorio.

El NYT reportó también que para abril de 1991, el saqueo de las ruinas mayas en Petén se había vuelto “tan alarmante” que el Servicio de Aduanas de los EE.UU. prohibió la importación de piezas prehispánicas guatemaltecas al país. La Agencia de Información de los EE.UU. dijo que en ese entonces el robo de antigüedades y arte era un negocio de US$4.5 millardos (unos Q23 millardos en esa época) a nivel mundial y se había vuelto un problema grave para las autoridades.

Pero intentar revertir el daño también presenta otros desafíos. Las características de las piezas no ofrecen certeza acerca de su origen. Yates explica que mientras algunas piezas de la Colección Noviembre tienen glifos emblemáticos de sitios de El Naranjo (entre Guatemala y Belice), otros tienen rasgos de San Agustín Acasaguastlán, o inscripciones con los nombres de El Tintal y Nakbé, en la Cuenca del Mirador. Sin embargo, como estas piezas podían ser obsequiadas por una ciudad a otra, podrían haber sido robadas en cualquier sitio. “Difícilmente se identificará su origen”, dice Yates.

En 1998, Rogers había dicho al NYT que el MFA no apoyaba el saqueo, y que el museo esperaba “que los países en cuestión lo puedan resolver”. También había una disputa con Mali y Perú.

Para finales de 2001, la cónsul de Guatemala en Nueva York, Rosa María Mérida de Mora, era el enlace del gobierno para el reclamo que el Estado hacía al MFA por medio de una firma de abogados neoyorkina, que también representaba a Perú. Era la administración de Alfonso Portillo, que antes de llegar a su fin, trasladó a Mérida a otro consulado. Yates afirma en su artículo que una investigación de 2004 menciona que funcionarios guatemaltecos revelaron que “representantes del MFA les preguntaron cuánto estaba dispuesto el país a pagar para que les devolvieran la colección”. Ellos dijeron que se negaron a pagar por recuperar las piezas.

Perú sí recuperó una pintura de la colección en el MFA  en 2008. El caso de las piezas de Guatemala fue olvidado. En diciembre de 2015, el caso era desconocido por Eduardo Hernández Herrera, jefe del Departamento de Prevención y Control de Tráfico Ilícito de Bienes Culturales, en el Ministerio de Cultura y Deportes (MCD). Se enteró que había piezas arqueológicas de Guatemala en el MFA cuando el periodista Malcolm Gay del Boston Globe le escribió para preguntarle el estado del reclamo. El primer reclamo ya cumplía 26 años, pero para Hernández era noticia. Desde su llegada al departamento en 2009, no ha visto ningún rastro del caso.

“No había ningún reclamo vigente (en los registros del departamento)”, dice Hernández, refiriéndose a las piezas en el MFA de Boston. Su antecesor, Óscar Mora, quien sostuvo el cargo entre 2003 y 2010, tampoco encontró rastro alguno en los registros de la oficina. Según Mora, el Museo de Arqueología seguía los casos de reclamo, así como el encargado del Departamento Jurídico: un abogado contratado en renglón 0-29 (cuyo nombre Mora se reserva) que trabajaba en su casa y quien, al finalizar su contrato, no entregó al MCD los documentos relacionados con los reclamos que conoció.

¿Y las 138 piezas? “Eso se manejó a nivel del museo (de Arqueología) y el ministerio (de Cultura) y a nosotros no nos dieron acceso”, explica Mora. Agrega que para 2006, “todo se centralizaba en el asesor jurídico” y las autoridades se desinteresaron. “Empezamos a buscar documentación en Cancillería y el Ministerio de Cultura, y al preguntar: ‘¿Y aquí qué pasó?’ (respecto a información de un caso específico), nos respondían: “Ah, sí, aquí la tenemos; se nos había olvidado”. No había seguimiento.

En enero de 2016, y con base en el artículo de Yates, Hernández solicitó a la Dirección de Relaciones Bilaterales de Cancillería (con copia a la Dirección de Asuntos Culturales y Turísticos), por medio del Viceministerio del Patrimonio Cultural y Natural (del MCD), “un acercamiento con las autoridades del museo para obtener información de la denominada Colección Noviembre”. La respuesta de Cancillería tardó ocho meses en llegar. Hernández la recibió en agosto de 2016. “Me dijeron que, en la Embajada de Guatemala en Washington, D.C., designaron a una persona bastante proactiva para buscar un acercamiento con el museo”. No le dijeron si había rastros del reclamo. Hernández desconoce el tipo de piezas que involucra este caso (salvo por artículos de prensa que citan el número y una descripción general) para formular un nuevo reclamo. Los datos de la colección completa no están disponibles en el portal del museo, aunque sí aparecen parcialmente en otros sitios y aparecen algunas fichas individuales. Ahora Hernández sólo confía en que el acercamiento de la Embajada de Guatemala le permita saber de qué piezas se trata.

Mientras tanto, Jenny Alvarado, encargada de la Dirección de Asuntos Culturales, del Ministerio de Relaciones Exteriores, dijo que no tenían información de la Colección Noviembre. Ofreció buscarla y enviarla, pero no lo hizo. También se solicitó a ese ministerio la copia de documentos relacionados con procesos pendientes de recuperación de piezas en el exterior, pero se negó a entregarlas; indicó que la Cancillería “sólo es un intermediario”, y los documentos debían ser solicitados al MCD.

Recursos proporcionales a resultados

Los desfases en el caso del MFA quizá se explican, en parte, porque Hernández es una de las tres únicas personas, junto a un asesor legal y un secretario, que integran el departamento cuya misión es prevenir y controlar el tráfico ilícito de bienes culturales de Guatemala. Cuando el departamento fue creado en 2003, Mora era el jefe y su único integrante. Cuando lo dejó por una dirección técnica y luego por la jefatura de la Dirección del Patrimonio Cultural (en el Viceministerio de Patrimonio Cultural, en el MCD), había logrado contratar a dos personas más. Eso fue en 2008. Desde entonces, sigue sin presupuesto propio salvo el asignado para salarios.

“El Licenciado Hernández y yo luchamos, hacíamos milagros y debíamos ver cómo nos las ingeniábamos (para lograr resultados) sin una partida presupuestaria, cuando es una obligación del Estado”, dice Mora. Hernández afirma que los artículos 59 al 61 y el 65 de la Constitución de la República establecen que es función primordial del Estado proteger, fomentar, divulgar la cultura nacional, emitir las leyes que tiendan a su enriquecimiento, restauración, preservación y recuperación. Pero esta ley existe sólo en papel.

El caso de Boston no es el único caído al vacío. Una memoria de labores, del Departamento de Prevención y Control de Tráfico Ilícito de Bienes Culturales de 2009, registra que esa oficina hizo gestiones para recuperar piezas arqueológicas que una persona particular tenía ilegalmente en Venezuela. Pero para julio de 2016, Hernández decía que ningún archivo en su oficina registra las gestiones en ese caso.

Mora, que estuvo en la jefatura hasta 2009, afirma que las últimas noticias que tuvo fueron que un coleccionista llegó a vender las piezas a un museo en Venezuela y que éste las rechazó porque su procedencia era dudosa. “Nos consultaron si era patrimonio guatemalteco (se concluyó que sí), y ellos lo decomisaron”, dice Mora. “Hasta donde recuerdo, las piezas estaban en el museo (no la Embajada de Guatemala)”. Ningún país sudamericano, salvo Perú, tiene un convenio bilateral de cooperación con Guatemala para la devolución de piezas consideradas patrimonio cultural. Venezuela no figura en la lista de países donde hay piezas en resguardo de las embajadas de Guatemala, que abarcan Italia, Alemania, Suiza y Bélgica, además de otras en resguardo privado en EE.UU., según Hernández. El Ministerio de Relaciones Exteriores no corroboró esta información. No reveló, bajo solicitud de información pública, qué embajadas tiene piezas de patrimonio cultural en resguardo ni de cuántas piezas se trata, aduciendo que el MCD podía proporcionar los datos. 

Pero la recuperación de piezas en el extranjero es sólo la mitad del reto. Hernández afirma que el Estado de Guatemala no tiene un presupuesto específico asignado para su repatriación al país. La falta de presupuesto para prevenir y controlar el tráfico ilícito explica por qué, en casos de reclamos internacionales, el Estado de Guatemala debe tratar los casos por la vía diplomática y no judicial. El Estado, por ejemplo, todavía debe 2 mil euros a un abogado que cobró esa suma simbólica por representar al país en un reclamo en Bélgica en 2015. También debe costas procesales en otro reclamo en Alemania, en 2014, por un caso que perdió. Con la vía diplomática, el desafío es contar con la buena voluntad de los poseedores de las piezas, o de las autoridades locales, para llegar a una resolución favorable. En la mayoría de casos, esa buena voluntad es escasa o nula.

La piñata de las subastas

Hernández cree que las piezas que aparecen en casas de subastas, museos o galerías en Europa y EE.UU., son producto de los masivos saqueos en sitios arqueológicos en Guatemala durante los años 70. Ocasionalmente, las autoridades interceptan algunas piezas en registros aduanales en Guatemala o el país de destino. Sin embargo, mientras que los hallazgos en aduanas dependen de minuciosas inspecciones o de tecnología, en los museos o galerías dependen de una visita fortuita o pistas que conduzcan a una inspección de la Interpol. En el caso de las subastas, se requiere del acceso a catálogos que las casas de subastas venden entre US$150 y US$200  (entre Q1300 y Q1500  quetzales). El departamento de Hernández no tiene fondos para la compra de los catálogos, pero consigue acceso a ellos por medio de las alianzas que formó con funcionarios en otros países latinoamericanos que trabajan en el rescate del patrimonio cultural saqueado. “Cualquier persona que consigue una pista de una subasta donde puede haber patrimonio cultural robado, lo comunica al resto del grupo y comparte el catálogo”, explica Hernández.

Antes de 2013, las casas de subastas publicaban los catálogos hasta dos meses antes de la subasta. Este margen permitía al Departamento de Prevención y Control de Tráfico Ilícito de Bienes Culturales pedir a los peritos de Registro de Bienes Culturales reconocer si había patrimonio de Guatemala entre las piezas a ofertar, para iniciar un reclamo. Sin embargo, cuando los reclamos se volvieron más frecuentes, Hernández dice que algunas casas de subastas comenzaron a publicar o vender los catálogos dos semanas antes de la subasta. En otros casos, Hernández se entera de la subasta uno o dos días antes del evento, cuando el margen de tiempo es insuficiente para identificar las piezas y reclamarlas antes de la subasta. “Cuando nos enteramos uno o dos días antes, consideramos las piezas perdidas porque no podemos hacer nada para detener la subasta, o para que el dueño o comprador devuelva las piezas”, admite el funcionario.

Guatemala también se queda con las manos vacías aun en algunos casos cuando identifica las piezas como guatemaltecas y las reclama a la casa de subastas por medio de la embajada de Guatemala más cercana, que a su vez las reclama a las autoridades del país donde opera la casa de subastas. La respuesta usual es que exigen que Guatemala produzca un registro de la pieza como originaria de Guatemala, o la denuncia del robo de la pieza, porque en Europa y EE.UU. no es ilegal la comercialización de piezas arqueológicas. “Supuestamente antes de las subastas hacen un estudio previo de legalización, para establecer el origen de la pieza antes de subastarla o venderla”, dice Hernández. En la práctica, esto no sucede. Al menos, el Estado de Guatemala no ha sido consultado al respecto en ninguno de los casos descubiertos.

El proceso no se facilita para países cosignatarios de la Convención de UNESCO de 1970, que prohíbe el tráfico del patrimonio cultural de los estados miembros. Esto incluye a países como EE.UU. y Francia. Con EE.UU. además hay un convenio bilateral, que no siempre ha servido para que las autoridades locales respalden la devolución de piezas robadas a Guatemala y que fueron ingresadas de contrabando a EE.UU. El caso del MFA de Boston es un ejemplo.

Desde 2010, Guatemala ha hallado 208 piezas en 23 subastas en cuatro países: EE.UU., Francia, Alemania, y Bélgica. La mayoría son presenciales. Al menos dos, una en Alemania y otra en Colorado, EE.UU., eran virtuales o por Internet. Las piezas se recobran, a veces, cuando no todas las piezas son subastadas el día del evento, y se logra persuadir al dueño de las piezas a devolverlas. Estos casos son la excepción: Hernández sólo tiene registro de tres recuperadas así, en un caso de Alemania. Pero las piezas no avanzan más allá de la embajada de Guatemala más cercana por falta de fondos para trasladarlas a Guatemala. Este es el caso de las tres piezas en Berlín, Alemania, que sobraron de una subasta en enero de 2015.

En 2014, Guatemala reclamó piezas que serían subastadas en Sotheby’s de París, Francia. Sólo un año antes Hernández había atendido una reunión de Estados miembros de la Convención de UNESCO 1970 en París, donde expuso las dificultades de Guatemala para recuperar las piezas: no hay registro de muchas piezas, ni alerta de robo, porque las autoridades desconocen cuáles y cuántas piezas robaron los saqueadores en sitios desprotegidos. No obstante, el reclamo de Guatemala en 2014 fue inútil, aunque el catálogo de Sotheby’s identificó el origen de las piezas como “Maya de Guatemala”. La casa subastó las piezas y su rastro se perdió. Cuando Sotheby’s en Nueva York subastó otras piezas de Guatemala, después del reclamo por el caso en París, el catálogo sólo identificó su origen como maya, omitiendo el nombre del país. Guatemala tampoco recuperó ninguna pieza en este caso.

Hasta ahora, no se vislumbra un cambio en cómo el Estado responde a la desprotección del patrimonio cultural. Permanecen en abandono las piezas en el MFA de Boston, en Venezuela, y otros sitios insospechados alrededor del mundo (Yates dice tener indicios de un caso de piezas guatemaltecas en Australia). Mientras tanto, en Guatemala, los vacíos legales y la negligencia de algunas autoridades permiten que ciertos coleccionistas privados guatemaltecos se conciban como un muro de contención frente al contrabando de piezas hacia el exterior del país. Pero no reconocen que así  se promueve  el comercio local que también estimula el saqueo como actividad lucrativa. Que las piezas acaben en un escaparate afuera o dentro de Guatemala da lo mismo, según Hansen. El daño está hecho.

 

Por: Julie López

Tomado de: https://www.plazapublica.com.gt/content/el-estado-tiene-amnesia-y-no-le-importa-demasiado

Argentina: nuevo sitio web el Ministerio de Defensa exhibe sus museos, bibliotecas y edificios históricos

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El Ministerio de Defensa invita a conocer su patrimonio cultural a través de una página web en la que exhibe imágenes de sus 36 museos, más de 250 salas de exhibición, edificios históricos y bibliotecas de todo el país.

 

En el sitio www.patrimoniocultural.mindef.gob.ar, se puede conocer además las actividades de las bandas de música las tres Fuerzas Armadas y los eventos de las bibliotecas a través de REBIFA (Red de Bibliotecas de la Defensa).

A su vez, los establecimientos educativos interesados pueden coordinar recorridos pedagógicos en los distintos museos disponibles.

Como parte de esta iniciativa , además de potenciar la página web, el próximo año está prevista la incorporación de la base de datos CONar (Colecciones Nacionales Argentinas) con el inventario de las colecciones de los museos de la Defensa.

Ese proyecto esta enmarcado en un convenio firmado entre el ministro Martínez y su par de Cultura de la Nación, Pablo Avelluto.

 

 

 

Belice: Nueva especie de tiburón en arrecife de Belice obliga a proteger la biodiversidad marina

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belice.jpgEl Departamento de Pesca de Belice e investigadores de la Universidad de Florida (Estados Unidos) han descubierto la semana pasada una nueva especie de tiburón en el arrecife de este pequeño país centroamericano, que alberga el arrecife más grande del hemisferio norte. Por ello, WWF reclama la protección de la biodiversidad de este enclave para proteger a esta nueva especie.

Así, la ONG, que forma parte de la ‘Coalición de Belice para Salvar Nuestro Patrimonio Natural’ insiste en la urgencia de proteger este arrecife de las amenazas que “lo tienen en jaque”. El nuevo escualo forma parte de la familia de los tiburones martillo, en las aguas que hay frente a la costa de Belice. Esta especie requiere de hábitats saludables para criar como los manglares y sirve de indicador de la salud de estas aguas.

Por ese motivo, la ONG insta al Gobierno de Belice en que proteja este “punto neurálgico de la biodiversidad marina”. Además, señala que este tipo de tiburones no emigra muy lejos por lo que el hecho de que se encuentren en Belice indica que los mares están todavía en un buen estado. WWF destaca que describir una nueva especie es la “prueba definitiva” de que el arrecife ofrece las condiciones perfectas para ser uno de los ecosistemas marinos más diversos del mundo. Ante estas posibilidades, la ONG considera “vital” hacer “todo lo posible para preservar esta valiosa joya” del patrimonio natural común.

La ‘Coalición de Belice para Salvar Nuestro Patrimonio Natural’ lucha para proteger el arrecife de impactos tales como el urbanismo costero y la exploración petrolífera.

En octubre de 2016, después de los esfuerzos de la coalición y de una protesta pública global, el gobierno de Belice suspendió los permisos para las prospecciones sísmicas que permitirían la exploración de petróleo. En ese sentido, añade que este país requiere de una legislación “más estricta” para prohibir “completamente” el petróleo, garantizar una protección “a largo plazo” y permitir que este enclave salga de la lista de espacios Patrimonio Mundial en peligro.

Hasta la fecha, más de 265.000 personas han pedido ya al ministro de Belice que se asegure la conservación de este espacio Patrimonio Mundial y WWF anima a sumarse a la acción. El arrecife es un motor para el desarrollo económico del país ya que más de la mitad de su población, unas 190.000 personas dependen de los ingresos que generan tanto el turismo como las pesquerías.

La UNESCO señala que el área costera de Belice alberga el arrecife más grande en el Hemisferio Norte y en sus aguas habitan 1.400 tipos de plantas y animales, incluidas tortugas marinas, manta rayas, tiburones y delfines, muy sensibles al ruido submarino.

 

Tomado de: http://www.ecoticias.com/eco-america/132637/proteger-biodiversidad-marina-arrecife-Belice

 

Brasil: Un calendario solar de más de 13.000 años en el curso bajo del Amazonas

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calendario-solar.pngEl conjunto arqueológico de Monte Alegre, ubicado en el curso bajo del Amazonas, en Brasil, está proporcionando novedosa información acerca de las poco conocidas actividades y simbolismo de las culturas paleoindias sudamericanas a finales de la Edad de Hielo.


Mientras que yacimientos paleoindios como Monte Verde en Chile, o Cueva Guitarrero en Perú, se localizan cerca de la costa del Pacífico, Monte Alegre se sitúa mucho más al interior, 680 kilómetros río arriba desde la desembocadura del Amazonas y la costa atlántica.

La obtención de carbón vegetal en excavaciones arqueológicas ha permitido obtener unas dataciones calibradas de unos 13.200 años de antigüedad. La colina en que se encuentra el conjunto de pinturas constituía una fuente de areniscas y cuarzo, por lo que proporcionaba a estos primeros pobladores las materias primas para obtener herramientas adecuadas para adentrarse en el continente.

Una vez allí, comenzaron a pintar arte rupestre en su entorno, concretamente reflejando el registro de las posiciones del sol sobre el horizonte a lo largo del año. A tan sólo 2º al sur del ecuador, Monte Alegre no experimenta cambios estacionales más allá de las fluctuaciones en la cantidad de lluvia, a diferencia de lugares con latitudes mayores.

Cerca del ecuador, la observación del horizonte solar y estelar es lo que muestra de manera más visible el paso del tiempo y los ciclos de las estaciones. Sin embargo, los horizontes están con frecuencia ocultos debido a la espesura de la vegetación en el caso de la cuenca amazónica. Por eso Monte Alegre en un enclave especial, ya que la colina se eleva sobre el río, permitiendo a los paleoindios elevarse sobre la floresta y observar el horizonte, sincronizando sus actividades de manera más efectiva con los ciclos naturales.

 

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La investigación realizada en Monte Alegre sugiere que los paleoindios delimitaron el rango acimutal del sol en un año solar con pictogramas anotativos alineados con la observación del horizonte en Painel do Pilão, dejando una cuadrícula pintada de marcas de conteo que podría haber funcionado como un calendario rudimentario.
La más profunda implicación para los primeros americanos es que a través de la ubicación estratégica del arte rupestre, estos antiguos artistas obtuvieron registros que permitían de manera predictiva optimizar la obtención de recursos, organizar las actividades ceremoniales y coordinar los encuentros con fines de intercambio social y económico.

 

Tomado de: http://arqueologiaenred.paleorama.es/2017/01/un-calendario-solar-de-mas-de-13000.html#more

Chile: La nueva vida del Museo de la Educación Gabriela Mistral

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El recinto, que cerró sus puertas en 2016, reabrió sus instalaciones con una muestra dedicada a la educación.

El Museo de la Educación Gabriela Mistral fue inaugurado en septiembre de 1941 por el gobierno de Pedro Aguirre Cerda con el propósito de conservar el patrimonio pedagógico del país.

En 1981, luego ocupar distintos espacios, pasó a instaurarse en la Escuela Normal N° 1 de Niñas de Santiago que por entonces estaba desocupada.

Más tarde, en 1985, producto de los deterioros causados por el terremoto de ese año, el recinto fue clausurado, por lo que el Museo permaneció cerrado durante 21 años hasta que en 2006 volvió a abrir sus puertas.

Sin embargo, este proceso fue nuevamente interrumpido en diciembre de 2015. Esto, ya que la entidad decidió detener sus labores para modificar la propuesta museológica de la institución.

“Teníamos que reformular los contenidos del Museo en función de la reflexión que habíamos compartido con nuestros visitantes. La línea principal de esto tiene que ver con recoger, desde una perspectiva crítica, las experiencias y los relatos de las personas que nos visitaron, pero también la reflexión que nosotros como equipo de trabajo hicimos durante estos últimos diez años”, comentó la directora del espacio, María Isabel Orellana.

“La ‘Revolución Pingüina’ se produjo justo después que el Museo se reabriera y de ahí en adelante se instaló en la opinión pública una urgencia en relación con los temas educativos que parecía no estar presente antes de esa época. Entonces, ahora la calidad de la educación, la gratuidad y una serie de elementos están instalados en las personas que les interesa reflexionar sobre este tema y que les interesa tener información. Eso básicamente fue lo que nos llevó a reformular nuestra propuesta”, añadió.

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En esta nueva etapa el museo, emplazado en el circuito cultural Santiago – Poniente, exhibe una muestra dedicada a la historia de la educación.

En este sentido, María Isabel Orellana señaló: “Este Museo es por un lado la cotidianidad de la escuela, desde mobiliario, material escolar, material de laboratorio, pero también cosas más simbólicas como el castigo, las políticas alimentarias que se generaron desde el Estado para eliminar la desnutrición, la historia de este edificio que es un Monumento Histórico, pero además tenemos toda una línea de trabajo que tiene que ver con el legado de Gabriela Mistral”.

Además, durante el próximo año y bajo la lógica de retomar su contacto con el público, la institución presentará una muestra dedicada a la educación científica de las mujeres.

Frente a ello, María Isabel Orellana comentó que uno de los desafíos del centro cultural es visibilizar la labor de la institución.“Lo que pasa es que en estos tiempos, los museos como todas las organizaciones culturales tienen que interactuar en un espacio donde hay muchos estímulos. Yo no digo competir porque en la cultura no hay competencia, pero básicamente lo complejo es que la gente nos conozca. Entonces, en la medida que nosotros nos visibilizamos, no es difícil posicionarnos”, manifestó.

El Museo de la Educación Gabriela Mistral (Chacabuco 365, Santiago) puede visitarse de lunes a viernes, entre las 10:00 y las 17:00 hrs. y todos los sábados entre las 10:00 y las 15:30 hrs. La entrada es gratuita.

Tomado de: http://radio.uchile.cl/2016/12/16/la-nueva-vida-del-museo-de-la-educacion-gabriela-mistral/

Perú recupera en EE.UU. 404 bienes patrimoniales

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Un importante lote de 404 bienes patrimoniales peruanos fue recuperado en Estados Unidos. Entre ellos destacan el libro El Sol y Año Feliz del Perú San Francisco Solano; cerámicas y textiles de filiaciones culturales como Chancay y Moche.

La entrega lo realizó el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), tras un largo proceso y como resultado del trabajo en conjunto que realizaron los ministerios de Cultura y de Relaciones Exteriores, en enero pasado. 

Valiosos libros

El Ministerio de Cultura, mediante la Dirección General de Defensa del Patrimonio Cultural, calificó de importante la recuperación del libro sobre San Francisco Solano, que iba a ser vendido en la subasta Fine books and manuscripts, organizada por la Casa Skinner Inc. de Estados Unidos, en noviembre de 2014.

El manuscrito, que pertenece a la orden franciscana de los Doce Apóstoles, fue recobrado gracias a la labor de monitoreo de venta de bienes culturales en el exterior, en páginas y portales webs, que realizan especialistas de la Dirección de Recuperaciones del Ministerio de Cultura. 

Para corroborar la información, se solicitó el pronunciamiento de la Biblioteca Nacional del Perú y del Ministro Provincial de la Orden Franciscana, cuyas afirmaciones permitieron detener la venta y gestionar su recuperación.

El libro El Sol y Año Feliz del Perú San Francisco Solano fue impreso en Madrid (España) en 1735 y escrito por el cronista franciscano fray Pedro Rodríguez Guillén. 

La obra estudia y narra los hechos y milagros del sacerdote franciscano que llegaría a ser conocido como el Taumaturgo del Nuevo Mundo. Fue enviado a América en 1589, donde predicó durante 20 años la fe cristiana, evangelizando Perú, Argentina, Paraguay y Uruguay.

Dos lienzos en casa

Hace tres semanas, dos lienzos coloniales pertenecientes a la Arquidiócesis del Cusco, recuperados por el Ministerio de Cultura en Estados Unidos fueron entregados a monseñor Richard Alarcón, Arzobispo del Cusco, luego de un proceso que demoró casi 7 años.

Los óleos, que representan a Santo Tomás de Aquino y a San Antonio Abad, fueron robados del templo Santa María Magdalena de Taray del Cusco en octubre del 2001, durante una festividad local.

Datos

El Ministerio de Cultura, como parte de sus funciones respecto a la defensa del patrimonio cultural, está en constante alerta y realiza coordinaciones para su protección.

Si conoce algún caso de afectación a nuestros bienes culturales, denúncielo mediante el portal www.cultura.gob.pe/es/defensapatrimonio/formulariodenuncia.

También puede llamar al teléfono 321-5560.

 

Tomado de: http://www.elperuano.com.pe/noticia-peru-recupera-ee-uu404-bienes-patrimoniales-51143.aspx

Perú: Este antiguo templo cusqueño fue declarado Patrimonio Cultural

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Pequeña iglesia colonial fue reconocida por el Ministerio de Cultura por antiguedad, arquitectura y las obras de arte que alberga. El antiguo templo colonial de San Sebastián, emplazado en la plaza principal de Llusco, provincia de Chumbivilcas (Cusco), fue reconocido como Patrimonio Cultural de la Nación, en una ceremonia en presencia de autoridades y población del distrito.

La Resolución N° 111-2016 emitida por el viceministerio de Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura destaca que el templo de San Sebastián de Llusco, cuya construcción data de fines del siglo XVII, posee suficientes méritos de antigüedad, arquitectónicos y artísticos para ser declarado Patrimonio Cultural de la Nación.

“Este hermoso templo es una muestra de la arquitectura religiosa andina, que conserva en gran porcentaje sus características originales en cuanto a diseño arquitectónico y uso de materiales. Este templo, además, forma parte de la vida y la historia de los hermanos chumbivilcanos” refirió el Arqto. César Alosilla de la Dirección de Cultura de Cusco.

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La ceremonia protocolar de entrega de resolución formó parte de las celebraciones por la festividad de la Virgen del Rosario, la misma que congregó a miles de pobladores, quienes participaron de las actividades religiosas y se mostraron contentos y orgullosos de que su templo matriz sea declarado Patrimonio Cultural de La Nación

Cabe mencionar que el templo San Sebastián de Llusco se encuentra en estado de deterioro por falta de mantenimiento y por las inclemencias climáticas, presentando problemas en los muros y la cobertura de la nave central.

Es por ello que el alcalde de Chumbivilcas, David Vera, anunció la voluntad del gobierno local provincial para contribuir a la restauración y puesta en valor de este monumento.

 

Tomado de: http://diariocorreo.pe/edicion/cusco/este-antiguo-templo-cusqueno-fue-declarado-patrimonio-cultural-de-la-nacion-703734/2

Henry Morgan: corsario y pirata del Caribe

 

galeon.jpgA partir de su conquista por los ingleses en 1655, Jamaica se convirtió en un nido de corsarios dispuestos a atacar navíos y ciudades españolas. El más célebre de ellos fue el galés Henry Morgan, que saqueó Portobelo, Maracaibo y Panamá.

 

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Captura de un galeón: El óleo de Jean-Antoine Gudin representa el abordaje de un navío español,
frente a la costa de las Bahamas, por una banda de piratas franceses en el siglo XVII.
 
 
 
A partir de su conquista por los ingleses en 1655, Jamaica se convirtió en un nido de corsarios dispuestos a atacar navíos y ciudades españolas. El más célebre de ellos fue el galés Henry Morgan, que saqueó Portobelo, Maracaibo y Panamá.
 

En la primavera de 1655, una armada inglesa atravesó el Atlántico y se adentró en el mar Caribe. Su objetivo era la isla de La Española (actual Santo Domingo), centro neurálgico del imperio americano de la monarquía española, con la que Inglaterra acababa de entrar en guerra. Pero el asalto a La Española fracasó y los ingleses tuvieron que conformarse con capturar una isla seis veces más pequeña, denominada por los nativos Xaymaca, “la tierra de la madera y el agua”. La mitad de los asaltantes ingleses murieron de disentería, pero Jamaica resultó un valioso botín, pues, además de tener madera, agua y enfermedades, se hallaba en el eje de la ruta del tesoro español.

Jamaica, con el enclave de Port Royal al frente, se convertiría en el foco de una hoguera destinada a incendiar las posesiones españolas en América. Y el portador de la antorcha sería un galés llamado Henry Morgan. Nacido en 1635, Morgan procedía de la rama baja de una ilustre familia galesa. En busca de fama, a los 21 años se embarcó en la expedición contra La Española, donde tuvo su bautismo de sangre.

Corsarios, el asalto a los galeones españoles

En los años siguientes participó en varios de los numerosos ataques ingleses contra las fortalezas españolas en el Caribe. Estos ataques estaban dirigidos por corsarios, capitanes de navío que habían obtenido del gobierno inglés una patente de corso que les autorizaba a asaltar y saquear barcos o enclaves hispanos. Naturalmente, para los españoles estos corsarios eran simples piratas, y lo cierto es que sus tripulaciones estaban compuestas por aventureros que tenían mucho de bandidos.

Los bucaneros de la isla Tortuga

En 1667, Morgan se asoció con el célebre corsario holandés Mansvelt. Éste era por entonces el líder de los bucaneros de la isla Tortuga, el famoso grupo de forajidos de todas las nacionalidades que desde este islote, al noroeste de Santo Domingo, se dedicaban a asaltar navíos y ciudades portuarias españolas. Mansvelt murió poco después, quizá ejecutado por los españoles, y Morgan lo sucedió como jefe de los bucaneros y de su Hermandad de la Costa.

Fue así como, desde su base jamaicana de Port Royal, “la ciudad más rica y corrupta del mundo” y última parada de criminales y fugitivos, Morgan puso su mirada en las riquezas de las ciudades que jalonaban las costas del Caribe español.

Corría el año 1668 cuando el galés llevó a cabo la primera de las audaces acciones que conformarían su leyenda. Con la excusa de desbaratar un plan español contra Jamaica, Henry Morgan puso rumbo a la plaza fuerte más poderosa del Imperio hispano, tras La Habana y Cartagena de Indias: Portobelo, el puerto del tesoro. Situado en el actual Panamá, Portobelo estaba protegido por la línea de fuego de tres castillos, con una guarnición escasa pero aguerrida. Los 400 bucaneros de Morgan lanzaron un ataque nocturno por sorpresa, y al alba habían tomado el primero de los fuertes mientras que el segundo estaba a punto de caer en sus manos.

El fallido asedio británico a Cartagena de Indias

Hay que tener en cuenta que los piratas contaban con una mayor capacidad armamentística: sus mosquetes eran más precisos que los arcabuces de las fuerzas españolas, cuyas mejores armas sólo se hacían oír en cielo europeo. Además, los piratas carecían de los escrúpulos de los militares profesionales, como demuestra el hecho de que, en uno de los gestos más controvertidos de su carrera, Morgan emplease mujeres, ancianos, monjas y frailes como escudos humanos para tender las escalas de asalto.

Cuando, de un cañonazo, dos frailes cayeron heridos, no hubo más disparos. Poco después en la torre ondeaba una bandera roja y colgaban los cadáveres de cincuenta soldados españoles ahorcados: señal evidente de que no habría cuartel para los sitiados. En el transcurso de la jornada, el tercer fuerte se acabó rindiendo.

En los días siguientes, Morgan y sus hombres saquearon a conciencia la ciudad. Los habitantes que se resistían a entregar sus riquezas eran torturados despiadadamente. Cuando el gobernador de Panamá se presentó ante Portobelo y amenazó a los piratas con capturarlos y ejecutarlos, Morgan respondió: “Por más que su carta no merezca respuesta, puesto que me tacha de pirata, le escribo estas líneas para rogarle que no tarde en venir. Le aguardamos con sumo placer, y disponemos de pólvora y balas con las que recibirle. Si no viene pronto, nosotros, con el favor de Dios y nuestras armas, iremos a hacerle una visita a Panamá”.

Congregó a 900 hombres y citó a la plana mayor de los bucaneros en su cubierta para tomar Cartagena de Indias

De vuelta a Port Royal, los bucaneros invirtieron las cerca de 250.000 piezas de a ocho (reales de plata españoles) obtenidas del saqueo de Portobelo en Kill Devil, un ron capaz de matar al mismísimo diablo. Pero Morgan no descansó mucho tiempo. Pese a la amenaza de una armada enviada contra él por el gobierno español, el marino galés organizó una nueva expedición. Congregó a 900 hombres y citó a la plana mayor de los bucaneros en su cubierta.

Su intención era tomar Cartagena de Indias, el centro del universo español en América y la ciudad más blindada del orbe. Pero esta vez el diablo se puso de parte de los españoles ya que, durante una noche presidida por el ron, el fuego prendió en la santabárbara de la nave, que saltó por los aires. Morgan sobrevivió, pero no así el plan de tomar Cartagena. En su lugar volvió su mirada a otra presa muy apetecible: Maracaibo, en la actual Venezuela.

 

Batalla naval en Maracaibo

Nadie opuso resistencia cuando la flota corsaria de Morgan penetró en la laguna de Maracaibo. Los piratas saquearon la ciudad, devastada tan sólo dos años antes por el Olonés, el terrible pirata francés. El mismo destino sufrió otra ciudad de la laguna, Gibraltar. Pero mientras los bucaneros se entretenían recogiendo el botín, el almirante de la armada de Barlovento, don Alonso de Campos, ordenó sellar el canal de entrada a la laguna con tres navíos, provistos con un total de 94 cañones. Parecía que los corsarios de Jamaica no tenían escapatoria. Pero Morgan supo mantener la calma y, sobre todo, aguzar el ingenio.

Se le ocurrió, en efecto, convertir un barco mercante en un fingido navío de guerra, simulando cañones por medio de troncos de madera; la embarcación, en realidad, iba cargada de barriles de pólvora. Los bucaneros la condujeron hasta la altura del primer navío español, la engancharon a éste y prendieron las espoletas de la pólvora mientras escapaban en sus botes. El bajel español quedó reducido a cenizas. El segundo navío hispano naufragó al intentar la huida y el tercero fue presa de los piratas.

Las autoridades británicas habían dado instrucciones de evitar las acciones de piratería contra los españoles

Durante los siguientes dos años, Morgan permaneció en Jamaica llevando una vida de caballero latifundista. Las autoridades británicas habían dado instrucciones de evitar las acciones de piratería contra los españoles, y el galés debió suspender su actividad corsaria. Pero a finales de 1670, como represalia a un ataque de un corsario español, Morgan preparó una nueva expedición.

Su objetivo esta vez era Panamá, la “sala de máquinas” del Imperio español. La noticia se difundió por todo el Caribe y cientos de bucaneros acudieron al punto de encuentro que había fijado el corsario galés, en el sur de la isla Tortuga. Allí se congregaron cincuenta naves y 1.500 piratas, además de una hechicera: la armada pirata más colosal de la historia de las Indias Occidentales.

 

Golpe al corazón del imperio

Los navíos de Morgan recalaron en la desembocadura del río Chagres, en el istmo de Panamá, donde conquistaron una fortaleza española. A continuación, los bucaneros debían cruzar a pie el istmo para llegar a la costa del Pacífico, donde estaba Panamá. Durante diez días atravesaron montes, ríos y pantanos, padeciendo hambre, enfermedades, emboscadas… Finalmente se ofreció ante su vista el perfil de la ciudad de Panamá, una de las más ricas y prósperas de la América española. Estaba defendida por 1.200 soldados de infantería y 400 de caballería, bajo el mando de don Juan Pérez de Guzmán.

Morgan entendió que sus hombres, cansados por la travesía, poco podían hacer en un choque frontal y resolvió atacar por el lado menos previsto. Las fuerzas panameñas salieron en su persecución pero sufrieron una devastadora descarga de proyectiles. El plan secreto de los defensores, consistente en lanzar una manada de bueyes en estampida, no hizo sino aumentar el desconcierto.

Corsarios de Argel

Vencida la resistencia extramuros, los bucaneros lograron entrar en la ciudad y tras unas horas de lucha en las calles se hicieron con su control. Pero entretanto se declaró un devastador incendio, no se sabe si por orden de Morgan, por orden del gobernador español o por accidente. El Panamá Viejo ardió hasta sus cimientos; tras la marcha de Morgan la ciudad se debió reconstruir en un nuevo emplazamiento.

El gobernador español había tenido la previsión de cargar todo el oro y la plata en barcos con rumbo a España

Morgan y sus hombres permanecieron tres semanas en Panamá, dedicadas, como de costumbre, a amasar botín. Sin embargo, el gobernador español había tenido la previsión de cargar todo el oro y la plata en barcos con rumbo a España, y aunque el botín no fue pequeño, muchos bucaneros se sintieron estafados en el reparto final y se quejaron de que habían ganado menos que en el ataque contra Portobelo. Además, Morgan partió con algunos fieles, abandonando al resto de piratas en el río Chagres.

Las cosas habían ido demasiado lejos, y quizá lo más beneficioso para Morgan fue que al volver a Jamaica fuera arrestado y enviado a Inglaterra para ser juzgado como pirata. Nada tenía que temer. Allí fue recibido como un héroe popular, y, una vez absuelto de los cargos, Carlos II lo nombró sir y lo envió de vuelta a Jamaica como gobernador de la isla. Renegando de su antigua condición, empleó el resto de su vida en luchar sin cuartel contra la piratería.

Con la dispersión de los aventureros de Jamaica y de Tortuga se ponía fin a un modo excesivo de entender la vida. Morgan, que había pasado la suya buscando la muerte entre el sonido de los cañones y el chocar del acero, la encontró en la serenidad de su hogar. Rara muerte para quien es considerado el mayor de los bucaneros.

 

Por: HERVÉ LEWANDOWSKI / RMN

Tomado de: http://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/henry-morgan-corsario-y-pirata-del-caribe_6314

 

Para saber más

La vida de los piratas. Stuart Robertson (ed.). Crítica, Barcelona, 2010.

Historia de la piratería. Philip Gosse. Renacimiento, Sevilla, 2008.

Bucaneros de América. Alexander Exquemelin. Valdemar, Madrid, 1999.

La taza de oro. John Steinbeck. Edhasa, Barcelona, 2006 (novela sobre Henry Morgan).

 
 

Naipes indígenas: las cartas de los aonikenk

naipes.pngFrancisco Garrido, Curador del Área de Antropología del Museo de Historia Natural de Chile nos aporta una nota muy aclaratoria sobre los naipes aonikenk, muy equivocadamente llamados «tarot mapuche».

 

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La conquista española en América no sólo derivó en la imposición sociopolítica, sino que también algunos grupos indígenas que se mantuvieron independientes adoptaron ciertos elementos culturales europeos a su propia manera.

Uno de los casos más conocidos es la adopción del caballo entre los mapuches y los indígenas de la Patagonia, pero también hay otros elementos como la baraja o el naipe español, que fue localmente re-interpretado en las tierras del sur. Quizá por intercambio con los barcos que recalaban en las costas australes o por medio del contacto directo con los españoles y otros indígenas, los Aonikenk o Tehuelches conocieron de los juegos de cartas y los adoptaron en su cultura.

Diversos viajeros describen la gran afición por el juego de naipes entre ellos, en donde sentados frente a un fogón de noche podían entretenerse por horas y apostar muchos caballos y animales.

El juego de naipes fue denominado “berrica” entre los Aonikenk, nombre quizá derivado de la palabra brisca que describe uno de los juegos más populares del naipe español.

Dada la escasez de barajas europeas en su territorio y también como una forma de expresar su identidad cultural,los Aonikenk fabricaron sus propios naipes con los materiales que tenían accesibles.

En vez de papel o cartulina, ellos utilizaroncuero de animalcurtido y cortado de forma rectangular para formar las cartas del mazo y sobre ellas pintarían en rojo y negro los diversos motivos del naipe.

Sin embargo, lo más interesante son las figuras que utilizaron para expresar las “pintas” de la baraja.

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En vez de la figura de reyes y caballeros europeos medievales que aún vemos en la decoración del naipe español, los Aonikenk cambiaron dicha lógica y plasmaron en sus cartas elementos de su propia cosmovisión. Así, el “rey” (jerarquía inexistente en su sociedad) paso a ser representado por un personaje antropomorfo frontal con el cuerpo decorado con líneas paralelas, mientras que la “sota” y el “caballo” tuvieron una representación esquemática y muy estilizada, con diversas combinaciones de colores para representar las pintas de la baraja. Las cartas con números serían representadas con figuras geométricas diversas en la cantidad específica requerida. Dichas figuras resemblan también la iconografía del arte rupestre de Patagonia, dando cuenta de cómo fueron capaces de transformar los íconos europeos a su propia tradición artística ancestral.

Nuestro museo posee un mazo de 38 cartas Aonikenk, el cual fue donando en el siglo XIX por Jorge Cristian Schythe, gobernador de la colonia chilena en Punta Arenas entre 1853 a 1858. Está en perfecta condición y es una pieza patrimonial invaluable. Hoy en día sólo existe otro par de naipes tehuelches en la Patagonia Argentina y tres más en Europa (Oxford, Berlín y Madrid), siendo los últimos testigos de este híbrido patrimonio indígena resignificado por los pueblos indígenas del sur.

Referencias

  • Fernández, Jorge 1997 El arte ornamental en la Patagonia. Butlleti de la reial academia catalana de belles arts de Sant Jordi XI:211-268.
  • Martinic, Mateo.
  • 1987 El juego de naipes entre los Aónikenk. Anales del Instituto de la Patagonia 17:24-30.
  • 1990 Nuevos antecedentes sobre naipes Patagones. Anales del Instituto de la Patagonia 19:43-45.
  • 1994 Un nuevo conjunto de naipes Aónikenk. Anales del Instituto de la Patagonia 22:73-75.
  • Paunero, Rafael 2016 Primeros pobladores de Patagonia Argentina, arte rupestre y colonización. Museo 28:15-24.

 

Tomado de: http://www.mnhn.cl/613/w3-article-75396.html

 

 

 

 

Un monstruo de agua repoblará los canales de Xochimilco

ajolote.pngEl proyecto formado por un grupo de campesinos chinamperos de Xochimilco, México tiene como uno de sus objetivos principales la recuperación del hábitat natural del ajolote..

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El proyecto Umbral Axochiatl formado por un grupo de campesinos chinamperos de Xochimilco, México tiene como uno de sus objetivos principales la recuperación del hábitat natural del ajolote (Ambystoma mexicanum).

La palabra ajolote viene del náhualt axolotl, que se forma de xólotl que es monstruo y atl que es agua.

El proyecto cuenta además con el apoyo de un grupo de investigadores que de manera voluntaria está llevando a cabo investigaciones que permitan la repoblación de ajolotes en los canales de Xochimilco.

El Mundo conversó con la bióloga encargada del proyecto Marlen Montes Ruiz, que señaló que “esta labor de conservación que hacemos en este proyecto es como buscamos la manera más integral de conservar a una especie, lamentablemente en el caso de las especies de ajolotes de Xochimilco se ha conservado de manera muy cuadrada, se limita solo a reproducirlos en cautiverio y a tener miles en peceras”.

Sin embargo para Montes el problema no es si se están o no reproduciendo en ajolotes en cautiverio “el problema es cómo tratar de manera integral la conservación de una especie, tienes que incluir a todos los factores que afectaron a la población de la especie, no es tenerlos a todos en una pecera, si no hacer algo por su hábitat”.

Ante esta realidad es que Umbral Axochiatl inicia un proceso integral para la recuperación del hábitat de los ajolotes mediante proyectos de turismo ecológico, grupos de voluntarios, jóvenes muralistas y la recuperación de la técnica agrícola de la chinampería.

 

Según indicó Montes “nosotros estamos tomando al ajolote como una especie paraguas, en biología de la conservación una especie paraguas es aquella que conservándola conservas más especies y conservas un ecosistema”.

Como parte del proyecto se ha buscado concientizar a la población de la importancia del ajolote como especie emblema para México, de esta manera comenta la bióloga “entonces ya la gente dice, entonces sí, la especie es bien importante, hay que conservarla y entonces ya empezamos a crear esas sensibilidades de decir al conservar el ajolote se van a conservar otras especies, se va a conservar el ecosistema”.

Sin embargo comenta Montes “los ojos se han vuelto a lo que el ajolote puede dar al mundo científico, que es su poder de regenerar cualquier parte de su cuerpo, pero eso también le cierra mucho su camino, porque lo van a tener en laboratorios para estarlo estudiando, pero va a llegar el momento que aunque tengas 50 mil artículos de cómo es que regenera una pata, si lo estás cerrando a su genética de cautiverio va a llegar el momento en que no va a haber ajolotes y de nada te va a servir tener todos esos artículos y toda esa información”.

En el equipo de voluntarios del proyecto también trabaja Gerardo Hernández, biólogo con una maestría en Ciencias del mar y limología que está a cargo de una investigación que busca lograr la limpieza del agua de Xochimilco mediante la utilización de materiales económicos o reutilizados.

Hernández detalló que “la primera etapa fue hacer un proceso donde sacábamos agua de los canales y la limpiabamos sin generar desperdicios, ahora con las plantas de tratamientos generas lodos, utilizas aluminio y algunos elementos que se van al agua, o conviertes el nitrógeno en óxido nítrico y eso se convierte en gases de efecto invernadero”.

 

“Lo que nosotros queremos es crear un proceso que fuera amigable con el medio ambiente, que fuera económico y fácil de utilizar y ya eso paso el año pasado, el año pasado lo desarrollamos. Estas peceras llevan un año sin hacerles cambios, solo reponerles lo que se evapora y es pura agua del canal con lo que estamos trabajando, ahí hay una de las especies que hay en los canales que es el acocil que es un camarón pequeñito”, añadió.

Hernández explicó que “aquí estamos empezando a criar alimento para el ajolote, tenemos pulga, y charela un tipo de crustáceo, hay que hacer toda la cadena trófica, hay que producir la microalga y dársela al zooplacton, y eso es un alimento para los charales y para los ajolotes en etapas pequeñas”.

“La ventaja de esto es que tenemos alimento que no tiene enfermedades, le damos una dieta más variada y eso asegura que tenga la alimentación que tendría allá afuera, él evolucionó su dieta y su estómago para comer lo que se encontrara, la idea es que si se van a liberar no les podemos dar cosas que no encuentren allá afuera ya hay que irlos aclimatando a que ellos cacen su propio alimento”, finalizó Hernández.

Las especies endémicas tanto el ajolote (Ambystoma mexicanum), como la rana moctezuma (Lithobates montezumae), han sido clasificadas como en peligro de extinción y bajo protección especial por parte de las autoridades mexicanas, esto a raíz del desequilibrio ambiental  que se ha producido en la zona lacustre de Xochimilco.

 

Por: Yamileth Angulo

Tomado de: http://www.elmundo.cr/umbral-axochiatl-monstruo-agua-repoblara-los-canales-xochimilco/