Guanacastecos precolombinos se adornaban con huesos de sus muertos y cortaban las cabezas de sus enemigos

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Un pequeño valle en Bahía Culebra, en Guanacaste, Costa Rica, fue el hogar para una aldea precolombina muy organizada y productiva…

 

valle_del_jicaro.jpgEn un pequeño valle costero guanacasteco, hace 1.200 años, los muertos eran aún más respetados que los vivos y era usual pasearse por ahí con huesos de sus antepasados como accesorios.

La comunidad precolombina que se desarrolló en el valle de Jícaro, en Bahía Culebra (Península de Papagayo), entre el 800 y el 1.300 después de Cristo, tenía funciones especializadas: podían ser hábiles artesanos de las conchas, las mujeres eran líderes y los guerreros decapitaban a sus enemigos y usaban sus cabezas como trofeo.

¿Quiénes eran estas personas? ¿Cómo vivían? ¿Qué comían? ¿Cómo enterraban a sus muertos?

Estas son algunas de las preguntas a las que responde la exposición Vida y muerte en el valle de Jícaro, que se exhibe en el Museo de Jade, en San José, donde se recrea el sitio arqueológico con esqueletos y objetos hallados en el sitio..

La exposición presenta al público los hallazgos de las excavaciones realizadas entre el 2005 y el 2008 por los arqueólogos Felipe Solís y Anayensy Herrera en la península de Papagayo y financiadas por la empresa Ecodesarrollo Papagayo.

En una extensión de cinco hectáreas, los expertos excavaron 237 enterramientos (fosas funerarias) correspondientes a 442 individuos, pues en algunas de las sepulturas se enterró a más de una persona. Los restos corresponden a hombres, mujeres y niños, incluso algunos de ellos nonatos.

Más allá de la muerte

El grupo desenterrado era de ascendencia mesoamericana, que incluye a culturas como la chorotega, ubicadas desde el sur de México y hasta lo que hoy es Centroamérica.

“Para este período había mucha inestabilidad política por lo que estas personas migraron por ruta marítima hacia lo que hoy es Guanacaste. Era una zona que ya conocían debido al intercambio comercial”, contó Virginia Novoa, arqueóloga del Museo del Jade.

Las fosas eran sencillas concavidades en el suelo y allí se depositaban los cuerpos boca arriba y extendidos, una posición similar a la que utilizamos hoy para enterrar a nuestros muertos.

Para estos pobladores, el culto a los ancestros era muy importante. “Los antepasados tenían un gran significado espiritual, eran símbolo del conocimiento y por eso recordarlos después de la muerte era un práctica común”, dijo Solís, quien labora para el Museo Nacional.

Sin embargo, las formas para rendir tributo a los difuntos pueden parecernos un tanto grotescas: no nos imaginamos andar un brazalete hecho con la mandíbula de la abuela, ¿o sí?

“Esta es la primera vez en Costa Rica que se registran en un sitio arqueológico adornos corporales fabricados a partir de huesos y dientes humanos”, destacó Solís.

El arqueólogo confirmó que luego de los análisis de antropología forense, se determinó que probablemente se utilizaron fémures, tibias y húmeros por ser los huesos más grandes y fuertes del cuerpo humano.

Con los restos óseos finamente trabajados, confeccionaron colgantes, peinetas, pulseras, brazaletes y tobilleras.

“Encontramos mandíbulas a las cuales se les cortó la rama ascendente, es decir, la parte superior que se une con el cráneo, y se les hicieron agujeros para ser utilizados como adornos alrededor de los brazos”, detalló el arqueólogo.

A algunos dientes se les abría un orificio en el centro y se usaban como colgantes o cuentas para collares.

Todos estos accesorios muestran un grado de detalle que refleja el alto grado de especialización de los artesanos del valle de Jícaro.

El precio de la guerra

En el valle del Jícaro se encontró por primera vez evidencia física de las llamadas “cabezas trofeo”, una práctica común dentro del contexto bélico que consistía en decapitar al enemigo y usar su cabeza como símbolo de victoria.

Los arqueólogos conocían de esta práctica a partir de las esculturas en piedra fabricadas principalmente por grupos de la Vertiente Atlántica, en las que claramente se observa a un guerrero sujetando la cabeza en su mano.

Sin embargo, esta es la primera vez que los investigadores se topan con cráneos reales que dan testimonio de esa costumbre.

“Se encontraron cráneos humanos con marcas de descarnamiento. Ese era el proceso mediante el cual se removía el cuero cabelludo, los tejidos y la masa encefálica por medio de instrumentos muy finos y afilados, tipo navajas. Cuando los guerreros morían se colocaban estos cráneos, ya limpios, a modo de ofrenda en su sepultura”, detalló Solís.

Este rito también tenía un significado: “La creencia es que toda la energía vital de la persona que muere está contenida en la cabeza y, al colocarla en la fosa, se traspasa esa energía”, agregó el experto.

En la exposición, además, se muestra una reconstrucción de la fosa de un guerrero.

“Este hombre de unos 25 años fue sepultado con una mandíbula humana a modo de penacho, herramientas usadas como armas (hachas de piedra), objetos de concha, vasijas dientes humanos como pulseras y, a un lado, un cráneo con surcos que indican descarnamiento”, le cuenta la arqueóloga Novoa a La Voz de Guanacaste en un recorrido realizado por la exposición.

Estética precolombina

Si usted es de quienes critican los tatuajes o las cirugías plásticas, tampoco se va a sentir muy orgulloso de sus antepasados. En el Jícaro aparecieron también por primera vez cráneos que dan pistas sobre dos prácticas estéticas comunes en la época: la deformación craneal y la mutilación dental.

“La modificación craneal se le hacía a los bebés desde muy temprana edad. Consistía en colocar tablas en su cráneo para que éste adoptara una forma particular. El objetivo era estético”, explicó Novoa.

Y si hoy nos blanqueamos los dientes hasta encandilar estos ancestros guanacastecos se sometían más bien a la limadura dental.

Una de las fosas que se reconstruye en la exposición corresponde a la de una mujer líder en la comunidad, cuyo cráneo está modificado y sus dientes tienen limadura. “La disposición de los elementos hallados en la fosa nos revela que era una mujer con un alto rango dentro de la comunidad”, contó Novoa.

Irónicamente esa vida tan productiva, rica en costumbres y en ritos duraba, como máximo, 40 años.

Diario vivir

  • Los frutos del mar eran indispensables en su dieta: pianguas, morenas, cambutes, almejas, chuchecas, rayas, tiburones eran parte de la fauna marina con la que convivían.
  • La forma más extendida para preparar alimentos era en grandes hornillas, una especie de cocina de barro en forma de herradura sobre la que se colocaba las vasijas en las cuales se extraían los moluscos mediante la técnica de sancocho y se preparaban caldos de pescado.
  • También tenían pequeñas huertas y se hallaron restos de maíz, frijoles, jocotes, jobos y nances.
  • En un valle de 400 metros de largo y 150 de ancho compartían espacio con chompipes, saínos, venados, monos cariblancos, pavas de monte, tortugas y cangrejos.
  • Entre sus actividades económicas destacaban la producción de sal y teñían textiles con la tinta color púrpura extraída de un caracol llamado múrice.
  • Eran maestros para trabajar las concha. Con ellas fabricaban cuentas, pulseras, tobilleras, pero también objetos de uso cotidiano como cucharas, tapas para vasijas y raspadores para limpiar pieles de animales, punzones, destusadores de elotes y agujas

Por: Andrea Solano Benavides

Tomado de: http://www.vozdeguanacaste.com/es/articulos/2017/06/16/guanacastecos-precolombinos-se-adornaban-con-huesos-de-sus-muertos-y-cortaban

Chuño, el secreto milenario de los Andes para lograr que una papa dure 20 años

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 Hace miles de años que los habitantes de los Andes vienen “domesticando” naturalmente una papa amarga que de otra manera no sería comestible y que se conserva durante décadas.

 

chunio.pngHace miles de años que los habitantes de los Andes vienen “domesticando” naturalmente una papa amarga que de otra manera no sería comestible y que se conserva durante décadas.

“Su origen es remoto, milenario, tan antiguo como el de la propia papa”, dice Alberto Salas, especialista peruano en diversidad genética.

“Hoy se usa en la mañana, a mediodía y en la noche, en diferentes formas de preparación”, explica el ingeniero.

De hecho, por la mañana se consume cocido, “prácticamente para reemplazar al pan”. Y en el almuerzo y la cena se usa en sopas y guisos, acompañada de papa fresca o con trigo, fideos o maíz.

“En los Andes de Perú en la época de noviembre y diciembre no hay ningún alimento fresco”, dice Salas.

Y por eso desde tiempos ancestrales el chuño es una garantía para no pasar hambre a 3.500 metros de altura.

“Como una píldora nutritiva”

“Una papa de 100 gramos va a resultar en un chuño de 20 gramos. Es decir, en el proceso de elaboración se elimina cerca del 80% del agua que contiene”, explica Salas, que es también consultor del Centro Internacional de la Papa de Perú.

“En un chuño de 20 gramos está concentrado todo el valor nutritivo de la papa, como si fuera una píldora”, añade.

Mujer con tunta en las manos en Ilave, Puno, Perú, en 2008Pero además de esta notable ventaja nutritiva, la ligereza de este alimento le dio a las comunidades andinas una poderosa arma comercial.

“En el pasado, como el chuño pesa cinco veces menos que la papa, se transportaba fácilmente en mulas para poder negociar con los centros mineros”.

Además, esta papa deshidratada es, en principio, imperecedera.

Cuenta Salas que durante un viaje en los años 80 por la zona de Puno, en el sureste de Perú, se encontró con una familia que le dijo que habían guardado en una antigua despensa chuños que habían hecho sus abuelos y que creían que tenían 20 años de antigüedad.

Según Salas esta durabilidad tiene una importancia enorme porque “garantiza la seguridad alimentaria de la región”.

Cómo crear una papa “eterna” en 20 días

El chuño se prepara en los meses de junio y julio, en pleno invierno en el hemisferio sur, cuando llega “el friaje” al altiplano de los Andes y las temperaturas empiezan a bajar por las noches hasta los -5 grados.

Eso sucede a partir del 15 de junio aproximadamente y en alturas superiores a los 3.800 metros.

Las comunidades andinas aprovechan entonces el contraste de las temperaturas durante el día y la noche para “momificar” las papas: se congelan por las noches y se deshidratan al sol durante el día a temperaturas que alcanzan los 18 grados, en un proceso de liofilización natural.

Así, una vez cosechadas las papas, normalmente en el mes de mayo, se llevan hasta unas partes planas de la cordillera llamadas chuñochinapampa, que en aimara significa el lugar donde se hace el chuño.

Allí se extienden en el piso en “sectores” adjudicados por familias y durante más de una semana, entre siete y diez días dependiendo de los grados de enfriamiento durante las noches, se exponen a ese proceso natural de congelación y deshidratación.

Completado ese proceso ya está hecho el conocido como chuño negro.

Tunta lavándose en agua en Ilave, Puno, Perú, 2008 

Pero para producir el llamado chuño blanco o tunta, el chuño negro se lava durante otros siete días más en un riachuelo.

Terminado ese proceso, normalmente a finales de julio, el chuño se seca y se guarda en un almacén especial.

Esta elaboración artesanal, de unos 20 días de duración incluyendo el secado, sirve para eliminar todos los alcaloides que tiene la papa y que le dan el sabor amargo original.

Mujeres preparando chuño en Ilave, Puno, Perú, 2008 

La papa dulce resultante empieza a consumirse unos meses después, cuando se acaba la papa fresca.

“El chuño es una reserva”, explica el ingeniero Salas. “Por ejemplo el chuño es resistente al ataque de polillas, que afecta a la papa fresca”.

“Un jolgorio” en el altiplano

Toda la familia participa en el proceso de elaboración del chuño, pero las actividades recaen sobre todo en las mujeres y los niños, según Salas, que participan el fin de semana.

“En el campo donde se hace el chuño hay a lo mejor 50 o 100 familias, dependiendo de la localidad”, explica el ingeniero.

“Eso hace que haya en general unas 300 personas reunidas en una pampa, cada uno con un sector”.

“Y ahí permanecen como guardianes casi las 24 horas, haciendo turnos, porque si no el vecino se lo lleva”, comenta entre risas.

Y en ese contexto tienen lugar distintas festividades. Por ejemplo, “cuando se hace el pisado, un proceso en el que le sacan el agua a la papá pisándola, se canta y se baila”.

“En realidad producir chuño es un jolgorio, es una alegría”, dice, porque “saben que forma parte de su seguridad alimentaria”.

El prejuicio de que es “una cosa de indios”

Según Salas siempre ha habido ese prejuicio de que el chuño “es una cosa de indios”.

“Había prejuicio y continúa habiéndolo”, afirma, sobre todo en las grandes ciudades.

Plato peruano con chuño

Según le dijo a la BBC un proveedor de productos andinos en Reino Unido, tampoco se sirve en los restaurantes peruanos o bolivianos de Londres, aunque sí suelen comprarlo los bolivianos residentes en la capital británica para preparar un plato tradicional de celebración llamado “picante”.

Christian, propietario del restaurante Tierra Perú de Londres, confirma que no lo preparan en su establecimiento, aunque a él le encantaría volver a probarlo después de mucho tiempo porque su abuela lo hacía “riquísimo”, sobre todo en una receta con queso fresco.

“Yo crecí comiendo productos de la sierra”, dijo.

Este peruano, que llegó a Londres con 19 años, reconoce que durante su niñez había muchos prejuicios en Lima asociados al consumo de chuño y no era algo que uno quisiera comentar abiertamente en el colegio, en un ambiente “racista y clasista”.

“Lo autóctono se consideraba algo sucio, bajo, asociado a la gente que no tiene educación”.

“Ahora me da mucha cólera al pensarlo”, dice.

Por fortuna esas actitudes están cambiando.

“Actualmente todavía hay una cierta resistencia a consumir chuño acá en Lima, pero creo que en los últimos cinco años incluso los chefs lo están usando para fusionar los platos que preparan”, dice Salas.

Por: Inma Gil Rosendo

Tomado de: http://www.bbc.com/mundo/noticias-40219883

La histórica casa de María Josefa Ezcurra, la amante secreta de Manuel Belgrano, está en ruinas

casa-amante.pngUna de las casonas más antiguas de Buenos Aires, donde vivió María Josefa Ezcurra, amante secreta de Manuel Belgrano, es víctima de la desidia y el abandono desde hace décadas.

casa-amante.pngUna de las casonas más antiguas de Buenos Aires, donde vivió María Josefa Ezcurra, amante secreta de Manuel Belgrano, es víctima de la desidia y el abandono desde hace décadas. La construcción data de 1830 y está ubicada en el corazón de lo que fue la ciudad colonial. Sus muros fueron testigos privilegiados de tertulias políticas rosistas. Sin embargo, lejos de su antiguo esplendor, la vivienda presenta techos que se inundan cuando llueve y vegetación que crece entre las grietas de las paredes. El interior está descascarado, sucio, oscuro y exhibe el mobiliario original en mal estado, aseguraron los vecinos.

 

La casa de Alsina 453/463, también llamada Los Altos de Ezcurra por ser de dos plantas, forma parte del Casco Histórico, una zona declarada Área de Protección Histórica (APH). En 1971 fue donada a la Municipalidad de Buenos Aires pero, al no realizarse un plan integral de conservación, se fue degradando a través de los años.

La lucha por preservarla comprende a historiadores, escritores, vecinos y a los locales de la cuadra comprendida entre Defensa y Bolívar, quienes elevaron un petitorio para que se retome cuanto antes el abandonado proyecto de restauración de la obra, parte de un complejo de seis construcciones patrimoniales bajo la administración de Museo de la Ciudad, organismo dependiente de la Dirección General de Patrimonio, Museos y Casco Histórico a cargo de Guillermo Alonso.

María Josefa Ezcurra fue hermana de Encarnación Ezcurra, la esposa de Juan Manuel de Rosas, gobernador de Buenos Aires en la primera mitad del siglo XIX. Según crónicas de la época, Josefa, estando casada, habría sido amante de Manuel Belgrano y tenido un hijo con él.

En su casona, antes pintada de rojo, el color federal, se realizaban reuniones retratadas en Amalia, de José Mármol, quien la describe como una mujer insensible, obsecuente y una fervorosa partidaria del régimen rosista. La mujer vivió allí hasta su muerte, en 1856.

LA NACION solicitó permiso para ingresar a la antigua casona, pero Ricardo Pinal, director de Museo de la Ciudad, señaló que era inconveniente, ya el edificio está en obra. “Mienten descaradamente. No están haciendo nada” dijo el historiador Julio Orione, quien habita uno de los edificios de enfrente. “Hace años que no veo obreros en esa casa”, agregó Francisco, el encargado de donde vive Orione.

Si bien los antiguos portones por los que desfilaron importantes personajes de la historia argentina permaneces cerrados, un grupo de feriantes de San Telmo ingresa los domingos para dejar allí sus pertenencias. “Logré entrar con ellos y pude ver in situ el desastroso estado del interior, con derrames de agua desde la terraza, suciedad, falta de electricidad, etc.”, advirtió Orione. Tanto él como el resto de los vecinos consideran inconveniente el ingreso de personas sin custodia. El interior cobijaría un aljibe, piezas de mobiliario colonial, objetos históricos, carpinterías y herrajes originales que dan cuenta de la vida cotidiana de los porteños entre 1830 y 1850.

Miguel Avila, dueño de la mítica librería frente al Colegio Nacional Buenos Aires que lleva su nombre, asegura que “la casa Ezcurra sufre abandono, no hay gente que trabaje, ni que la remodele. Hay símbolos que pertenecieron a nuestra historia que deben ser preservados para las nuevas generaciones”. Por su parte, Antonio Puca, de la farmacia La Estrella, dijo que la construcción muestra “la desidia de un Estado que no se ocupa por preservarla”.

Luca Prodan era vecino

La casona linda con una vivienda tomada al fondo, dos edificios, y otra casa melliza, donde vivió y murió el músico Luca Prodan, hoy convertida en local bailable, Lo de Luca. En ese lugar, también en mal estado, se realizan fiestas cuyas vibraciones de música afectarían los precarios muros de lo de Ezcurra, alertaron los vecinos. Al ser consultado Pinal, dijo que “no hay un boliche. Simplemente los muchachos peregrinan, cada tanto”.

Además, el techo de la casa Ezcurra se inunda cuando llueve y el agua desborda sobre Lo de Luca, otra vivienda declarada “casa de interés cultural” que nunca fue restaurada. “No desborda agua. Simplemente hay un sistema de rejillas de la época del Restaurador, lo que demora la evacuación”, explicó el director de Museo de la Ciudad.

Ante la falta de respuesta, los vecinos solicitaron al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y al Ministerio de Cultura porteño que se retome el Proyecto de Recuperación y Puesta en Valor de la Casa de María Josefa Ezcurra, diseñado por el arquitecto José María Peña en 1999 .

A mediados de 2009 el Gobierno de la Ciudad comenzó los trabajos en Los Altos de Ezcurra. Sin embargo, las obras se frenaron al poco tiempo debido a un conflicto con la constructora. Tan solo se reparó la fachada y se eliminó la vegetación adherida a las paredes. Desde ese entonces, hasta la fecha, nada cambió. Según el Director del Museo de la Ciudad, hasta el año pasado se trabajó en la esquina, Los Altos de Lorriaga.

“Probablemente la Casa Ezcurra entre en obra el año que viene”, dijo, al tiempo que explicó que el gobierno porteño administra once museos. “No se puede hacer todo al mismo tiempo. Estamos trabajando en el Sívori, en el Carlos Gardel y en el Fernández Blanco. Los programas del gobierno llevan su tiempo, y a veces no van a la velocidad que esperamos”, agregó.

La casa de Ezcurra es la segunda más antigua de Buenos Aires, siendo la del Virrey Liniers, actualmente clausurada y en obra, su antecesora. Fue construida por Saturnino Segurola, con influencias del estilo renacentista italiano. La puerta de madera doble hoja fue construida con técnicas típicas de la época colonial. Cuenta con tres patios, un aljibe y una escalera hecha en palma paraguaya. En 1860 la planta baja fue destinada a uso comercial, cuyos interiores realizados a comienzos del siglo XX se conservan en la actualidad. En 1861 la casa se vendió a la familia Hayton quienes instalaron allí la Imprenta San Martín.

Retrato de una Dama

María Josefa Ezcurra, nacida en 1785, hija de Teodora Arguibel y Juan Ignacio Ezcurra, no se comportó de acuerdo a los cánones de su época. De muy joven, estando ya enamorada de Manuel Belgrano, se casó con un primo por arreglo familia. A los 27 años, sin hijos, su círculo ya comentaba que Doña María Josefa era “una casada con la libertad de una viuda”, libertad y arrojo que la llevó a seguir a Belgrano en su campaña al Norte, donde quedó embarazada del general. Al nacer, Pedro Pablo, fue adoptado por Encarnación, su hermana, quien lo crió.

Según Carmen Verlichak, autora del libro María Josefa, El amor prohibido de Belgrano, la mujer era un espíritu sensible y apasionado, una heroína víctima de las convenciones sociales de la época de la colonia.

Para otros, en cambio, era un personaje frío y ambicioso, que abandonó la crianza de su hijo para estar al servicio de los fines políticos de su cuñado, Juan Manuel de Rosas, a quien solía recibir en su casona de la calle Alsina.

Más allá de estos retratos, tal vez disímiles, tal vez complementarios, es imposible negar la importancia de María Josefa en momentos de lucha entre unitarios y federales, lucha descarnada que tuvo a Los Altos de Ezcurra como uno de sus escenarios.

Por: Virginia Mejía

Tomado de: http://www.lanacion.com.ar/2057358-la-historica-casa-de-maria-josefa-ezcurra-la-amante-secreta-de-manuel-belgrano-esta-en-ruinas

“¡Uy, esta vaina quedó mal orientada!”: la extraordinaria historia del observatorio en Bogotá, el más antiguo de América

vaina.jpgEs el más antiguo observatorio en pie de toda América, fue erigido entre 1802-1803 en Bogotá por un cura que realmente sabía hacer iglesias, 

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Es el más antiguo observatorio en pie de toda América, fue erigido entre 1802 y 1803 en Bogotá por un cura que realmente sabía hacer iglesias, cuando Colombia todavía no era Colombia y Bogotá se llamaba Santafé.

Su historia es la de la ciencia de este país, pero también la de sus vaivenes —terremotos, mejor dicho— políticos, la de un tesoro arquitectónico y social que casi no llega en pie a nuestros días.

Además de observatorio astronómico fue estación meteorológica, centro de la hora oficial (hasta la década de 1950), prisión improvisada, aula, estudio artístico, taller de daguerrotipos, local de venta de helados y punto estratégico en conflictos armados.

“Es la dependencia más antigua de la Universidad Nacional”, explica a BBC Mundo Gregorio Portilla, director del Observatorio Astronómico Nacional.

Portilla, en lo que parece una larga tradición del observatorio, no es astrónomo. Es químico, con maestría y doctorado en física. La gran mayoría de sus antecesores fueron ingenieros civiles. Y hay una buena razón para ello, pero la abordaremos más adelante.

El primero, no obstante, era abogado y comerciante de telas y hombre afín a las ciencias, algo propio de los ilustrados de la época colonial.

“No le gustaba tanto la astronomía”

Se llamaba Francisco José de Caldas.

Fue convocado por el naturalista español José Celestino Mutis, quien estaba a cargo de la Expedición Botánica del virreinato de la Nueva Granada (su objetivo era recolectar y clasificar las especies animales y vegetales del territorio), que operaba en una casona en cuyos jardines se levantó el observatorio, en el centro de la ciudad.

“Mutis también tenía título de astrónomo real, pero él no sabía mucho de astronomía”, cuenta Portilla.

Retratos de José Celestino Mutis y Francisco José de Caldas, exhibidos en el Observatorio Nacional.

Así que Mutis nombró a Caldas, quien en ese entonces se encontraba en Quito, por recomendación del polímata berlinés Alexander von Humboldt, quien recorrió América a principios del siglo XIX.

En 1805 Caldas llegó a Santafé a hacerse cargo del observatorio. “Le gustaba la botánica y no le gustaba tanto la astronomía”, dice su director actual, “pero le tocó”.

Sala de la segunda planta.

Los astros se miraban en aquel entonces no tanto como un fin en sí mismo, sino como referencia para elaborar mapas, especialmente requeridos por la Expedición Botánica.

En la terraza del edificio hay una columna de algo más de un metro de alto, y de unos 40 centímetros de lado, que es el origen de todos los mapas de Colombia. Desde ahí, cuenta Portilla, con instrumental astronómico, los ingenieros civiles comenzaron a describir el entorno de los pueblos y desarrollar los mapas del país.

Columna
Placa

Esa es la explicación de que tantos directores del observatorio fueran ingenieros. Como José María González Benito (nombrado en 1827), Julio Garavito (1891) o Jorge Álvarez Lleras (1930).

A González Benito, a diferencia de otros, sí le gustaba la astronomía. Tomó cursos con los astrónomos franceses Urbain Le Verrier y Camille Flammarion (“el Carl Sagan de su época”, lo llama Portilla). González Benito hizo observaciones de cometas, de manchas solares, de estrellas fugaces. Para Portilla, se puede decir que él fue el primer astrónomo moderno colombiano.

Retrato de Julio Garavito, expuesto en el Observatorio Nacional.Garavito es posiblemente el más famoso científico de este país: un cráter de la Luna lleva su nombre, su rostro adorna el billete de 20.000 pesos y su tumba es lugar de peregrinación de quienes creen que trae dinero.

Álvarez Lleras, por su parte, fundó en el observatorio la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, que sesionó durante varios años en ese edificio (el escudo de la Academia es igual al del observatorio).

“¡Esta vaina quedó mal orientada!”

El observatorio no sólo es la dependencia más antigua de la Universidad Nacional, también es la primera edificación específicamente dedicada a la ciencia en lo que hoy es Colombia, le dice a BBC Mundo Mauricio Uribe, director del Instituto de Patrimonio Cultural de Bogotá.

“Desde la arquitectura es una pequeña joya; de pronto tiene problemas de óptica”, explica. Los tiene, porque, como dijimos, Petrés no era experto en el tema.

Fachada del observatorio.El edificio es octogonal, está pintado de blanco, y tiene dos plantas interiores, la terraza y la cúpula, que se incorporó al edificio entre fines de la década de 1860 y comienzos de la siguiente y se subió un poco ya en el siglo XX. “Los grabados muestran que el edificio (original) terminaba en un chapitel”, explica Portilla.

El telescopio herrumbrado y fuera de uso que está dentro de la cúpula es de la década de 1930. En origen, la sala de observación era la de la segunda planta, con sus siete ventanas. Según Portilla, al entrar Caldas allí la primera vez dijo algo así como: “Uy, ¡esta vaina quedó mal orientada!”.

Viejo mapa.

Parece, cuenta, que Petrés se orientó con una brújula, que marca el norte magnético y no el geográfico.

Además, la edificación se pensó a la europea. O sea, que al ir desplazando el instrumental de ventana a ventana se podrían seguir los movimientos de los astros, que estarían no lejos del horizonte. Pero si es así en Europa, en el trópico eso no funciona, porque los astros se mueven en forma perpendicular a la Tierra y no pueden verse desde las ventanas.

Retrato de José María González Benito exhibido en el Observatorio Nacional.

Allí hay varios instrumentos de astronomía y medición, escritorios, retratos de los directores y otras figuras vinculadas con el observatorio, así como el escudo que lo representa, en el que se lee en latín la frase: “Con los pies en la Tierra mirando hacia el cielo”.

En planta inferior se suponía que debía estar el dormitorio del astrónomo, pero Portilla duda que Caldas hubiera dormido allí, o cualquiera de los otros a cargo del observatorio.

Escudo del observatorio

Los “cañones”

Desde fuera pueden verse sus cañones de hierro, que…

“No son cañones”, ríe Portilla.

Son desaguaderos, explica; para que no se inunde la terraza. Y cuenta que la confusión no es nueva: “Todo el mundo cree que son cañones, y pensando que eran cañones en torno a 1862 un general de apellido Canal se levantó en armas y sus hombres tomaron el observatorio”.

En esas épocas de guerras intestinas, desde allí el general Leonardo Canal se enfrentó con las fuerzas de Tomás de Cipriano Mosquera, que estaban a menos de un kilómetro hacia el sur, en lo que era el convento de San Agustín.

Línea meridianaPara hacer balas, los soldados de Canal levantaron una línea meridiana (que marca la dirección norte-sur) que se encontraba en el suelo de la segunda planta del observatorio y estaba hecha de plomo.

Recién en 1866, con Mosquera como presidente, la volvieron a colocar, esta vez en otro metal (no fuera a ser que se repitiera la historia), cuando el observatorio estaba bajo la dirección del ingeniero militar Indalecio Liévano.

Enclave revolucionario

El 20 de julio se celebran en Colombia los hechos de ese día de 1810, llamado “el Grito”, cuando se dio una asonada de los criollos contra el poder real, en lo que marcó un hito en la lucha por la independencia del territorio.

¿Dónde se reunieron para planear el levantamiento? Así es, en el observatorio, porque Caldas era parte de los conspiradores criollos.

Retrato de Jorge Álvarez Lleras, exhibido en el Observatorio Nacional. 

Pero el protagonismo histórico del edificio continuó mucho más allá.

En otro episodio de esos años tumultuosos de la historia colombiana, a fines de 1814 Simón Bolívar logró tomarse Santafé y sus tropas entraron al observatorio, donde dañaron equipos y libros.

Además, tomaron prisionero a Benedicto Domínguez, quien era discípulo de Caldas y estaba a cargo del observatorio.

Luego de esos años, hay una suerte de freno en la actividad del observatorio, explica Portilla: “Llega una época muy complicada, porque el avance en ciencias era muy lento”.

Meteorología y helados

Recién en 1823 volvió a utilizarse por un tiempo, cuando llegó al país la Misión Boussingault, compuesta por científicos extranjeros, entre ellos el químico francés Jean-Baptiste Boussingault, quien realizó observaciones meteorológicas desde el edificio.

En los años siguientes diferentes personalidades estuvieron a cargo del observatorio, dedicadas sobre todo a cuestiones meteorológicas, tal como había hecho Boussingault.

En 1848 pasó a formar parte, como aula, del Colegio Militar, instituido un año antes. Pero en 1854 otra vez quedó abandonado, luego de un golpe militar.

Reloj en el observatorio. 

El edificio fue alquilado como estudio para un artista, fue también taller de daguerrotipos y lugar de venta de helados. “Es un fiel reflejo de cómo las élites consideran a la ciencia aquí”, critica Portilla.

En 1867, el presidente Mosquera es derrocado y el observatorio se convierte en su prisión, en la que pasa varios meses, antes de ser exiliado a Perú.

Buldócer

Es también el mismo año en que el edificio pasa a formar parte de la flamante Universidad Nacional, a la que sigue perteneciendo hoy en día.

A lo largo del siglo XX el observatorio volvió a su rol usual, pero estuvo a punto de perecer después del llamado Bogotazo, un alzamiento que tuvo lugar tras el asesinato del líder del Partido Liberal Jorge Eliécer Gaitán en 1948, quien había lanzado su candidatura presidencial en el Teatro Municipal, que se encontraba justo al lado del edificio científico.

El gobierno del Partido Conservador que se instaló en los años siguiente, dice Portilla, quiso borrar toda huella liberal. El teatro fue una de ellas, pero al parecer también quisieron tirar abajo el observatorio.

Aunque reconoce que la prueba que tiene es anecdótica, esta es la historia que cuenta: en 1951-52 venían unos buldóceres -motoniveladoras- a derrumbar el edificio, pero quien era director en ese entonces, Belisario Ruiz Wilches, logró detenerlos al decirle al oficial a cargo: “No sea imbécil, que si hace eso deja inutilizables todos los mapas de la nación, porque el origen está acá”.

No era estrictamente cierta la consecuencia, pero parece que funcionó la amenaza.

Entre mediados y fines de la década de 1970 se amplía la Casa de Nariño, el palacio presidencial del país, lo que implicó la modificación de varias manzanas alrededor del edificio. El observatorio queda incorporado a los terrenos de la sede del Ejecutivo colombiano, los que hoy hay que atravesar para poder visitarlo.

“Es un pequeño museo en sí mismo”, dice Uribe, director del Instituto de Patrimonio Cultural de Bogotá. El comentario le hace justicia, aunque no es un museo; es un edificio histórico, parte del patrimonio de la ciudad.

Luego de 15 años sin mantenimiento, finalmente el edificio está siendo sometido a una importante restauración y puesta en condiciones.

No fuera a ser que con todo lo que ha sobrevivido, lo terminara acabando la desatención.

Fachada del observatorio.

 

Derechos de autor de las imagenes NATALIO COSOY/ BBC MUNDO 

Por: Natalio Cosoi

Tomado de: http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-40296057

 

Gonzalo Fernández de Oviedo: la tumba desconocida del primer cronista de Indias

tumba-oviedo.jpgEsta crónica comienza como muchas películas y libros de misterio: un grupo de hombres realizan una obra en un edificio religioso con varios siglos de antigüedad y, por casualidad, levantando el subsuelo,…

 tumba-oviedo.jpgEsta crónica comienza como muchas películas y libros de misterio: un grupo de hombres realizan una obra en un edificio religioso con varios siglos de antigüedad y, por casualidad, levantando el subsuelo, se encuentran con una cripta en cuyo centro, cubierta de escombros y abandonada por el tiempo, aparece lo que a todas luces es la tumba de una persona. Con la diferencia de que lo que cuenta esta crónica está ocurriendo en la realidad.

El templo es la catedral de Santo Domingo, en la capital de República Dominicana, y la cripta fue descubierta en 1992, durante las obras para trasladar el panteón donde fue enterrado Cristóbal Colón a un nuevo emplazamiento con motivo de la celebración del V Centenario.

Justo debajo del mausoleo del navegante genovés, en el trascoro de la catedral, a varios metros de profundidad, apareció una cripta con la bóveda de ladrillo destruida, de 8,46 metros de largo por 3,80 de ancho. ¿El misterio? Quién es el personaje, sin lugar a dudas ilustre, que está enterrado en el banco que se encuentra en el centro de esta cripta.

Según Esteban Prieto Vicioso, responsable de conservación de la catedral de Santo Domingo, todo apunta a que los restos que alberga esta tumba son los de Gonzalo Fernández de Oviedo, un nombre tan ignorado por el gran público como imprescindible para conocer la historia de América: nacido en Madrid en 1478 y muerto en Santo Domingo, en 1557, se trata del primer cronista oficial de Indias, nombrado por orden del emperador Carlos V, el primer historiador que de forma sistemática informó y publicó libros no solo sobre los hechos de los españoles en América, desde el primer viaje de Colón en 1492, hasta la sublevación de los Pizarro en Perú, en 1549, sino también el primero que comenzó la descripción física, botánica, zoológica y etnográfica del continente.

oviedo.jpg“Sabemos que hasta mediados del siglo XVI hubo en este sitio un altar dedicado a Santa Lucía, que fue construido por instrucción de Oviedo, y que justo debajo mandó hacer una bóveda donde fue enterrado. Ningún documento acredita que fuese cambiado de lugar por lo que todavía debe estar ahí”, según Prieto Vicioso.

Según todos los indicios, cuando se levante el banco central de la cripta, proyecto para el que se busca financiación, los forenses podrán identificar los restos de un hombre de 80 años, edad a la que murió Oviedo y que pocos alcanzaban a mediados del siglo XVI. También encontrarán, según las crónicas, una llave de hierro, la de la fortaleza de Santo Domingo, con la que fue enterrado por haber sido su alcaide durante los últimos 25 años de su vida. Un último detalle que autentificaría los restos es una lesión en el cráneo que sufrió al ser apuñalado por otro español durante una pelea en el Darién (hoy en Panamá). Oviedo no fue solo testigo sino que también participó de los violentos enfrentamientos que marcaron a la generación de conquistadores de la que formó parte.

La Historia entró como un vendaval en la vida de Gonzalo Fernández de Oviedo cuando apenas contaba 13 años de edad. Entre 1492 y 1522, durante esas tres décadas en las que españoles y portugueses cambian la historia de la humanidad, expandiendo las fronteras del mundo hasta límites hasta entonces desconocidos, Fernández de Oviedo está presente en todos los grandes acontecimientos que marcaron su época, y se relaciona con todos sus grandes protagonistas: acompaña a los Reyes Católicos cuando entran por primera vez en Granada y ocupan el palacio de la Alhambra el 6 de enero de 1492; es testigo en Barcelona del primer encuentro de los reyes con Cristóbal Colón tras regresar de su primer viaje a América en la primavera de 1493. Posteriormente se muda a Italia, donde conoce a Leonardo da Vinci y a los principales miembros de la familia Borgia, como el papa Alejandro VI y su hija Lucrecia, para terminar como secretario de Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran capitán.

En 1514, emprende su primer viaje a América como miembro de la expedición de Pedrarias Dávila y es testigo de sus enfrentamientos con Vasco Núñez de Balboa, el descubridor del Pacífico, al que terminó ajusticiando. De regreso a la Península publica en Toledo, en 1526, Sumario de la natural historia de las Indias, que alcanzó un éxito inmediato, siendo reeditado hasta en 15 ocasiones durante el siglo XVI y traducido al francés, inglés e italiano.

En 1532 recibe, por orden de Carlos V, el cargo de Cronista Oficial de Indias y de Alcaide de la Fortaleza de Santo Domingo. Allí pasa el resto de su vida, en una casita de dos habitaciones repleta de libros y documentos, junto a la orilla del río Ozama, manteniendo correspondencia con gobernadores, veedores y otros funcionarios reales repartidos por todo el continente, y entrevistando a descubridores y conquistadores a su paso por la isla, recopilando información para su gran obra, Historia general y natural de las Indias, cuya primera parte fue publicada en 1535, aunque los dos volúmenes restantes no vieron la luz hasta mediados del siglo XIX. El descubrimiento de su tumba permitirá reivindicar el legado de un nombre imprescindible para la historia del conocimiento de América.

LA PRIMERA CATEDRAL DE AMÉRICA

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En 1504, apenas 12 años después del descubrimiento de América, se inicia el procedimiento que concluirá con la construcción de la primera catedral de América, la Arquidiócesis de Santo Domingo o Basílica de Santa María de la Encarnación (derecha). La decisión la adopta en Roma, a miles de kilómetros de distancia de la isla La Española, el papa Julio II, el mismo que encargó a Miguel Ángel la Capilla Sixtina forzando su vocación inicial de escultor. La construcción comienza pocos años después, en 1514, e intervienen masones, artistas y pedreros que venían de trabajar en las catedrales de Sevilla o Burgos y cuyas firmas, en forma de muescas en la piedra, todavía se pueden descubrir en algunos rincones. “Se trata de un edificio cien por cien español”, reconoce el arquitecto Esteban Prieto Vicioso, responsable de la conservación de esta obra. “Aunque se emplearon indígenas taínos como mano de obra en la construcción, sus conocimientos arquitectónicos eran muy rudimentarios y no pasaban del sencillo bohío de madera de una planta con techo de dos aguas. El referente de esta catedral es el estilo arquitectónico gótico tardío y la decoración plateresca de la Castilla medieval. Solo se introdujeron algunos cambios puntuales, como el recubrimiento del tejado con ladrillos, en vez de tejas, para proteger mejor a la catedral de los terremotos y huracanes que asolan el Caribe pero que eran desconocidos en España”. La construcción concluyó en 1540, siendo consagrada al año siguiente y recibiendo en 1546 el rango de Catedral Metropolitana y Primada de América por parte del papa Paulo III, a petición del emperador Carlos V, en reconocimiento a Santo Domingo por su papel de trampolín en la expansión del catolicismo en América.

 

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Un remate, un jarrón y una trama internacional

jarron.pngUna pieza robada del Museo Taranco hace dos años inició una investigación internacional con ribetes de novela, y resultó en la primera intervención del Comité nacional creado para penalizar específicamente el robo de obras de arte

 jarron.pngFue una tarde de agosto de 2015. Yuber Segade tenía su hora de descanso como portero en un hotel y decidió aprovechar para ir al Museo de Artes Decorativas en el Palacio Taranco. Unos días antes se enteró por la revista Uruguay Natural que había una exposición de arqueología clásica. Pero no se trataba de un simple interés artístico.

Segade entró al Palacio Taranco y fue tanteando las vitrinas hasta que encontró una abierta. De ahí tomó un jarrón de unos 12 cm de altura, lo guardó en uno de sus bolsillos y se fue. Horas más tarde llegó a su casa y le comentó a su pareja lo ocurrido. Ella se molestó. Él guardó el jarrón unos meses y luego lo llevó a Zorrilla Antigüedades, una reconocida casa de remates, donde lo dejó a su nombre para subastar sin base.

No era la primera vez que Segade estaba involucrado en el robo de piezas artísticas. En 2005, por ejemplo, había sido procesado por receptación por el hurto de un cuadro de Juan Manuel Blanes, y en 2012 fue procesado por hurto por robar un sable y un poncho de Juan Antonio Lavalleja de la casona colonial que perteneció al jefe de los 33 Orientales.

Cuando ocurrió el robo en el Taranco se alertó a las autoridades del Ministerio de Educación y Cultura (MEC) y a Interpol. También se notificó del faltante de la pieza a la jueza penal de 16º turno, Julia Staricco. No hubo novedades del asunto hasta que, a mediados de año, el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) tomó conocimiento de un remate de piezas arqueológicas organizado por Zorrilla Antigüedades. “Los lotes —160 en total— que serán subastados dentro de las categorías fenicia-arcaica, fenicio-grecorromano, fenicio egipciante, grecorromano y culturas varias. Dentro de los diferentes estilos se podrán presentar ofertas por piezas de terracota y cerámica que representan diferentes figuras, como por ejemplo vasijas, lámparas, recipientes para esencias y bustos tanto femenino como masculino, entre otras opciones”, consignó en su momento la casa de remates en su página web, acompañado por imágenes de algunas de las piezas.

El MEC suele seguir ese tipo de informaciones vinculadas a remates, porque hay ocasiones en que le interesa ofertar por alguna pieza en particular. Fue entonces que se constató que uno de los objetos a rematar tenía similitudes con el jarrón robado hace dos años en el Taranco. Así notificaron a Interpol y citaron a las autoridades del museo. Después de analizar en detalle la pieza, una de las arqueólogas del MEC comprobó que era la pieza que faltaba. Era “un jarrón antiguo perteneciente a la Colección Andreoni, cuyo nombre es Lécito Egnatio, que data del siglo III AC, de unos 2.300 años de antigüedad”, consignó entonces el Ministerio del Interior en un comunicado titulado Operación: Lekythos.

“Ahí dimos cuenta a la doctora Staricco (que tuvo a su cargo el caso del robo en 2015). Hicimos una reunión de coordinación y llegamos a la conclusión de que debíamos postergar el remate”, dijo a galería Douglas da Silva, oficial principal de Interpol, que tiene a su cargo el Departamento de Delitos Especiales.

Hurtos y más hurtos. El hallazgo de esa pieza robada fue solo el inicio de una historia que tomó ribetes impensados. Cuando la Justicia consultó en la casa de remates sobre cómo había llegado ese objeto hasta el lugar, en Zorrilla dieron el nombre de Segade, de 42 años, que no había ocultado su identidad. Para sorpresa de todos, en ese momento él estaba preso en Colonia por un delito de hurto especialmente agravado. Y no había sido el único; sobre él pesaban al menos otros 14 antecedentes penales. Incluso, antes de llegar a Colonia, había estado preso en Rocha por otro robo.

Al ser conducido desde Colonia hasta la sede judicial montevideana, Segade admitió lo ocurrido en el Taranco. La jueza Staricco lo procesó con prisión por un delito de hurto, pero la pena recién se le aplicará una vez que cumpla con la sanción por el robo que lo llevó a la cárcel en Colonia.

Pero la historia del remate frustrado no termina ahí. Si el único problema hubiera sido el hallazgo de la pieza robada, esa se habría incautado y el resto de la subasta podría haber seguido su curso, explicó Da Silva. Sin embargo, al revisar el catálogo del remate se encontraron objetos arqueológicos de Siria, Líbano, Egipto, y mayas, “prohibidos a la venta”, agregó el oficial.

“Se constataba, por la propia documentación suministrada en el catálogo, su procedencia de zonas en conflicto y de sitios atacados y destruidos en el marco de acciones de guerra (por ej. Palmyra). Algunas de las certificaciones de autenticación de estas piezas estaban fechadas en diciembre de 2013 en la ciudad de Beirut (Líbano). Ante eso, se señaló la existencia de exhortos del gobierno sirio y de la Unesco que solicitan el apoyo a la comunidad internacional, y en especial a los países limítrofes con Siria, para evitar el sistemático expolio de sitios arqueológicos e históricos que asuelan a ese país desde 2011, controlando y evitando la salida de objetos patrimoniales hacia otras regiones del mundo”, consignó en un comunicado el Comité Nacional de Prevención y Lucha contra el Tráfico Ilícito de Bienes Culturales, un organismo compuesto por representantes de distintas dependencias estatales creado este año, que trabaja en coordinación con países de la región (ver abajo).

Da Silva contó que las piezas extranjeras halladas no se pueden vender porque son Patrimonio de la Humanidad. “El Comité de Seguridad de la ONU sacó una resolución de que había que preservar las piezas de Líbano, Siria y todos los países que están bajo amenaza terrorista. Porque una de las formas de financiar (el terrorismo) es esa: hacen que destruyen un templo pero lo que hacen es saquearlo para financiar actividades. Por eso decidimos suspender el remate, para comunicarnos con Interpol y las embajadas”, agregó.

Fue entonces que la Justicia suspendió la subasta, cuyos lotes están ahora a resguardo de Interpol hasta que se expida la magistrada. La jueza Staricco dijo a galería que se trabaja junto a la Dirección Nacional de Aduanas para establecer de qué manera llegaron a Uruguay esos objetos, de dónde proceden, y si en los países de origen hay interesados en la devolución, pues existen normas internacionales que prohíben la comercialización de ese tipo de objetos.

La magistrada indicó que la subasta continúa suspendida hasta que se reciba ese informe de Aduanas y que está previsto citar a los responsables del remate para continuar con las indagatorias del caso. Los materiales incautados están en custodia de Interpol.

MEDIDAS A FUTURO. El episodio vinculado al frustrado remate de la pieza robada en el Taranco determinó que por primera vez actuara de manera institucional el Comité Nacional de Prevención y Lucha contra el Tráfico Ilícito de Bienes Culturales.

Hasta ese momento, cuando llegaba una solicitud del exterior por una posible pieza robada, “se hacía lo que se podía” en Interpol o en Aduanas, que ponían en conocimiento de la situación al Sistema Nacional de Museos para que estuviera “en alerta” de lo ocurrido, contó a galería Nicolás Pons, director de Cooperación Internacional y Proyectos del Ministerio de Educación y Cultura, que desde este año encabeza el nuevo comité.

Desde que funciona este grupo se elaboraron protocolos de cómo actuar ante este tipo de situaciones y se empezaron a coordinar acciones de manera formal con países vecinos. “Uruguay ratificó la Convención de Unesco de Lucha y Prevención contra el Tráfico Ilícito de Bienes Culturales. Por eso está comprometido a trabajar interna e internacionalmente contra este flagelo”, explicó Pons.

La Unesco entiende por “bienes culturales” aquellos bienes o inmuebles de importancia patrimonial para los pueblos. “En esa nómina se incluyen monumentos arquitectónicos, artísticos, históricos, seculares, arqueológicos, manuscritos, todo tipo de patrimonio entendido como bien cultural”, dijo el jerarca. Hasta ahora, Uruguay tiene un inventario de los bienes patrimoniales que forman parte de sus museos, pero el objetivo del comité es, en los próximos meses, elaborar una base de datos nacional, detallando específicamente aquellos que fueron robados. “Si no tenemos esa información, mal podemos proceder a buscar formas de recuperación”, explicó.

Pons agregó que “para adelante”, se debe legislar sobre este tema en particular. Por ejemplo, explicó, las casas de remates deben ser las “principales aliadas” del comité en este asunto. “Es importante que quienes trabajan en el ramo tengan la seguridad de que los bienes que tienen circulan de la manera que tienen que circular, y que las ventas se hagan en condiciones autorizadas”, indicó. Por ejemplo, dijo Pons, es necesario que se exija que las piezas tengan certificados de origen para hacer remates. “Que se pueda demostrar que se adquirió la pieza de manera lícita al momento de venderla”, explicó.

Sobre los cambios en la legislación, Pons mencionó la necesidad de que se cree una figura delictiva relacionada con el robo de bienes culturales. “Hoy la pena por un objeto (bien cultural) robado es igual a la de un hurto. Como si robaran un reloj o un celular. Tenemos que avanzar en la legislación para generar una categoría que nos permita identificar, con algún agravante, el robo de obras de arte”, explicó.

Pons indicó que, si bien este no es el caso, se debe tener en cuenta que en muchas ocasiones el tráfico ilícito de obras de arte, al igual que el de armas y de drogas, se usa a escala mundial para blanquear dinero, por lo que se debe atender con especial cuidado el tema.

UN REMATE SUSPENDIDO

La versión de Zorrilla Antigüedades acerca de cómo se dio la suspensión del remate es diferente a la que dieron a galería las fuentes consultadas a nivel judicial y de los Ministerios de Educación y del Interior. Sebastián Zorrilla, de la casa de remates, dijo que se comunicaron con él desde Interpol para anunciarle que le iban a devolver las piezas incautadas, lo que le permitiría hacer el remate en los próximos días. Esa información no coincide con la que dieron las demás fuentes.

Zorrilla dijo también que la suspensión del remate no tuvo que ver con la pieza robada en el Museo Taranco, sino que se trató de algo “secundario”. “El remate se frena porque era transmitido a nivel internacional por una página, Invaluable, que es una plataforma de remates. El remate empieza a tomar un vuelo importantísimo. Nos llamaban clientes de Estados Unidos, Rusia, Argentina, Brasil. Esa difusión internacional hizo que se enteraran los gobiernos de Rusia, Egipto y España, que hicieron un pedido de información a Interpol”, explicó.

Según Zorrilla, esa solicitud de Interpol internacional a Interpol Uruguay para ver cómo habían llegado esas piezas al país, surgió muy cerca de la fecha prevista para el remate y eso determinó que la jueza, “como medida preventiva”, lo suspendiera. “Ahí surge la piecita esta, que había traído este señor, que la había robado a 20 cuadras de acá. Lo increíble es que la pone a remate público, sin base y a su nombre. Es una cosa insólita”, agregó.

Por otra parte, Zorrilla criticó que las autoridades del Comité Nacional de Prevención y Lucha contra el Tráfico Ilícito de Bienes Culturales no se hayan comunicado con las casas de remates para notificarles de la creación de ese organismo. “Quienes somos los principales protagonistas de esto, las casas que vendemos estas piezas, ni sabíamos que se había formado este comité”, agregó.

Cuando galería le preguntó cómo habían llegado a la casa de remates las piezas que componían ese remate suspendido, respondió: “La mayoría de estas piezas llegaron por distintos diplomáticos. Nosotros teníamos unos siete remitentes, dos eran grupos grandes de diplomáticos, y dos piezas más de un diplomático que estuvo en Europa”.

Zorrilla dijo que se trató fundamentalmente de diplomáticos que compraron esas piezas en las décadas de los 60 y 70, aunque había algunas adquisiciones más recientes. “El 90% de las piezas eran de embajadores” uruguayos en el exterior, agregó.

UN NUEVO COMITÉ

El Comité Nacional de Prevención y Lucha contra el Tráfico Ilícito de Bienes Culturales fue creado por decreto del gobierno el 13 de febrero de 2017. Está integrado por tres representantes del Ministerio de Educación y Cultura (uno de la Dirección de Cooperación Internacional y Proyectos, otro de la Dirección Nacional de Cultura, y un tercero de la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación); uno de la Dirección Nacional de Aduanas; uno del Ministerio del Interior; otro de la Dirección General para Asuntos Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores y uno del Congreso de Intendentes.

De acuerdo con el decreto, el grupo de trabajo tiene como cometido “elaborar estrategias conjuntas para disminuir y combatir el tráfico ilícito de bienes culturales patrimoniales”, “garantizar la protección de los bienes culturales” y promover medidas para cumplir con esos fines.La creación del comité fue resuelta a partir de una reunión del Consejo Sudamericano de Cultura de la Unasur, donde los países del bloque resolvieron unir esfuerzos para combatir el tráfico ilícito de bienes culturales. “Entre las recomendaciones, surgió la necesidad de que todos los países tuvieran una autoridad nacional enfocada en eso”, dijo a galería Nicolás Pons, director de Cooperación Internacional y Proyectos del Ministerio de Educación y Cultura, quien encabeza el nuevo comité.

 

Por: Elena Risso

Tomado de: http://www.busqueda.com.uy/nota/un-remate-un-jarron-y-una-trama-internacional

Seminario Internacional: Patrimonio, economía local y turismo en los centros históricos

red-centros.png18-29 de septiembre, 2017, Ciudad de México, México

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Fecha: September 18-29, 2017

Lugar: Ciudad de Mexico, Mexico

Titulo: Seminario Internacional: Patrimonio, economía local y turismo en los centros históricos

Organiza: Red Tematica Conacyt ‘Centros Históricos de Ciudades Mexicanas’

Mas info: Website

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Entrega pareja canadiense 179 piezas arqueológicas, en Yucatán

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canadiense.jpgUna pareja de canadienses, habitantes de Izamal, Yucatán, entregó 179 piezas arqueológicas que tenían en su dominio a especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

La entrega se dio después de un aviso hecho por José Arturo Chab Cárdenas, jefe del Departamento de Trámites y Servicios Legales del Centro INAH Yucatán, quien les comunicó a los ciudadanos canadienses que poseían bienes pertenecientes a la nación, informó en un comunicado el instituto.

Al devolver voluntariamente las piezas, los arqueólogos Francisco Burgos Villanueva, Sylviane Boucher Lelandais y Yoly Palomo Carrillo resolvieron que el acervo se compone de fragmentos en piedra de elementos decorativos (pilastras, cornisas y molduras), así como de objetos cerámicos de uso cotidiano (cajetes trípodes, vasos y ollas de pequeño formato).

“El análisis arrojó la presencia de dos tipos de cerámica, una de origen maya, fechada entre los periodos Clásico Tardío (600-800 d. C.) y Clásico Terminal (800 – 1000 d. C.), y otra que provendría de Nayarit u otras regiones del Occidente mexicano”, señaló Francisco Burgos.

El arqueólogo agregó que la filiación específica y la cronología se determinarán en exámenes posteriores, además de que los fragmentos de piedra caliza serán preservados en almacenes del INAH en Izamal, mientras que los objetos completos se llevaron a la ceramoteca del Centro INAH, en Mérida.

De igual forma, se trabaja en la realización de un catálogo con información y fotografías de las 179 piezas, y después se procederá a inscribir cada una en el Sistema Único de Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos e Históricos y en los inventarios del INAH.

 

Tomado de: http://www.excelsior.com.mx/expresiones/2017/07/11/1174897

VI Congreso Latinoamericano de Conservación y Restauración de Metal

congreso-metales.png18 al 22 de septiembre, 2017, Ciudad de Panamá, Panamá

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Fecha: September 18-22, 2017

Lugar: Panamá Viejo, Panamá

Titulo: VI Congreso Latinoamericano de Conservación y Restauración de Metal.

Organiza: Grupo Latinoamericano de Restauración de Metales G.L.R.M.


Mas info: 
http://patronatopanamaviejo.org/ppv2014/es/presentacion

El Grupo Latinoamericano de Restauración de Metales G.L.R.M. creado bajo la premisa de formar una agrupación con el más firme propósito de apoyar y difundir nuevos conocimientos, así como también mostrar el trabajo consecuente de todos los Profesional en el área de La Conservación y Restauración del Patrimonio Metálico Latinoamericano, este es un grupo profesional  sin ánimo de lucro.

Estas reuniones  se han celebrado en Santiago de Chile 2003, Rio de Janeiro 2005, México DF 2009, Madrid 2011 y Lima 2014, desde entonces se muestra, que progresivamente el Grupo, viene consolidándose como un referente de la conservación del patrimonio metálico en el área latinoamericana. Actualmente cuanta con representantes de prácticamente todos los países del área  además, algunos especialistas con reconocimiento internacional y procedentes de otros países que trabajan o han trabajado en Latinoamérica,  forman parte del grupo bien como Coordinación Científica, o bien como amigos del grupo (miembros honorarios). Más de  200 personas especialistas en Patrimonio Metálico de 20 países, constituyen este grupo.

Durante el último congreso celebrado en Lima, Panamá fue seleccionado como sede de este evento y el GLRM junto con el Patronato de Panamá Viejo está auspiciando el VI Congreso Latinoamericano de Restauración de Metal.

Objetivos:
Con este VI Congreso Latinoamericano Restauración de Metales tratamos de crear un foro de intercambio con el fin de aportar puntos de vista comunes en la conservación del patrimonio metálico, metodologías de actuación innovadoras, sostenibles y eficaces, cumpliendo de esta manera el objetivo de contribuir al desarrollo de capacidades de individuos, grupos y organizaciones para el incremento de mejora del desempeño de sus funciones.  Según el programa propuesto, se profundizará en la creación de sinergias entre los participantes para el intercambio de experiencias y del conocimiento mutuo de las realidades de la conservación en metal de los países del ámbito iberoamericano.

Gobierno de México restituyó 168 bienes del patrimonio cultural peruano

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La Secretaría de Relaciones Exteriores mexicana informó que el Gobierno de ese país formalizó la restitución de 168 bienes culturales de origen precolombino, procedentes del actual territorio peruano.

A través de un documento, señaló que la subsecretaria de Relaciones Exteriores para América Latina y el Caribe, Socorro Flores, expresó la satisfacción del Gobierno de México por colaborar en la recuperación y la restitución de bienes culturales que forman parte del patrimonio histórico de Perú.

Las 168 piezas recuperadas constituyen el resultado de las acciones de preservación y protección del patrimonio cultural peruano, efectuadas por las autoridades del Gobierno mexicano, y entregadas al Perú en base a los convenios internacionales y bilaterales en la materia.

Los bienes restituidos son muestras representativas de las culturas Chancay, Moche, Nasca, Sicán, Wari y Chimú. El acervo está conformado por cerámica en forma de ídolos o vasijas y costureros que contienen los utensilios de los maestros textileros del antiguo Perú.

Por su parte el embajador de Perú en México, Julio Garro Gálvez, agradeció el compromiso de México para colaborar en la salvaguarda, la protección y la conservación del patrimonio de los pueblos del continente.

Tomado de: http://www.cronicaviva.com.pe/gobierno-de-mexico-restituyo-168-bienes-del-patrimonio-cultural-peruano/