El tigrillo fue liberado en una reserva natural luego de estar dos años en tratamiento de recuperación. Otro ocelote no tuvo la misma suerte y no podrá regresar a su hogar porque le mutilaron sus colmillos.
Luego de que un tigrillo fuera víctima del tráfico ilegal de fauna silvestre, y estuviera a punto de morir antes de su rescate, fue liberado en la reserva natural Bojonawiubicada en el departamento de Vichada, en un acto que conmueve a toda Colombia.
La Alcaldía de Bogotá informó que el animal fue rescatado hace dos años en una casa del norte de la capital colombiana cuando apenas era un cachorro, y para entonces ya presentaba alto grado de desnutrición.
Además, su especie, el Leopardus pardalis se encuentra en peligro de extinción y su población viene en decrecimiento en los últimos años, según datos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Por eso, permaneció dos años en proceso de recuperación en un centro de fauna silvestre en Bogotá, donde expertos se encargaron de “estimular las condiciones físicas y de comportamiento del animal” en su nuevo entorno.
“Lo recuperamos, lo llevamos a su hábitat, lo enseñamos a cazar y hoy finalmente, después de dos años fuera de su hábitat, lo hemos liberado para que esté en su casa con los demás ocelotes”, indicó a la agencia EFE el secretario de Ambiente, Francisco Cruz.
El felino fue trasladado por vía aérea desde Bogotá hasta Puerto Carreño, capital de Vichada, para ser dejado en la reserva de cerca de 4.680 hectáreas. El tigrillo será supervisado satelitalmente durante un año más, para verificar su completa rehabilitación y adaptación.
El caso conmovió al país por ser un ejemplo de éxito de la recuperación de animales víctimas de tráfico, sobre todo luego de que la semana pasada autoridades de Tolima informaran el hallazgo de otro tigrillo bebé en cautiverio al que le habían mutilado los colmillos para domesticarlo.
El felino sufrió fractura en la raíz de los dos colmillos superiores por la mutilación.
El terrible caso de maltrato animal lo dieron a conocer vecinos del sector donde lo tenían en cautiverio en Ibagué. Al ocelote joven le cortaron los colmillos de su maxilar superior, lo que le ocasionó la fractura de la raíz de los mismos.
“Un ocelote sin sus colmillos difícilmente podrá sobrevivir en su hábitat natural, no podrá cazar de manera efectiva y se le dificultará alimentarse de por vida, debido a que ya ha mudado su dentadura”, explicó al diario El Tiempo Ignacio Bernal, veterinario de Cortolima.
El felino fue sometido a tratos inadecuados para amansarlo como si fuera una mascota doméstica, por lo que su reacción es buscar a los humanos, un comportamiento impropio de su especie. Todo ello hace imposible que pueda ser devuelto a su hábitat y tendrá que vivir toda su vida bajo supervisión de cuidadores expertos.
Del 5 al 9 de noviembre, 2019, Ciudad de México, México
Conference: III Congreso Internacional de Archivos Digitales Forjando el futuro: Inteligencia Artificial y Big data para la preservación digital sonora y audiovisual
5-8 November 2019 | Mexico City, Mexico |
DGAPA UNAM PAPIIT IT 400118 y de la Red Iberoamericana de Preservación Digital de Archivos Sonoros y Audiovisuales (RIPDASA)
Presentación
Desde 2015, el Congreso Internacional de Archivos Digitales se ha erigido como el foro de referencia para el análisis, discusión y presentación de investigaciones, desarrollos tecnológicos y propuestas encaminadas a preservar a largo plazo contenidos sonoros y audiovisuales en archivos digitales. El I Congreso Internacional de Archivos Digitales Sustentables. Conservación y acceso a los sonidos e imágenes del futuro, se ocupó de reflexionar en relación con la preservación digital a largo plazo.
En 2017, el II Congreso tuvo como tema central Conectando los saberes de las Bibliotecas, Archivos, Museos y Galerías (BAMG) para la Preservación Digital a fin de motivar la generación de proyectos y propuestas de colaboración BAMG de preservación digital. En 2019, el tema que se abordará será Forjando el futuro: la inteligencia artificial y el Big data para la preservación digital sonora y audiovisual; con ello, se busca potenciar el uso de estas herramientas tecnológicas en la creación de los archivos digitales en las próximas décadas.
Patrimonio Arqueológico, Nuevas Tecnologías, Turismo, Educación y Rentabilización Social: un Nexo Necesario para la Ciudad Histórica.
Del 19 al 22 de noviembre de 2019.
Córdoba, España
INFORMACION GENERAL
La reciente crisis económica ha constituido una severa amenaza para la protección, conservación y sostenibilidad de nuestro patrimonio arqueológico, pero también en oportunidad (de futuro) para reflexionar sobre los errores cometidos, hacer autocrítica y reinventarnos. Se trata de una problemática extensible a todo el territorio peninsular pero especialmente evidente en la provincia de Córdoba, una de las zonas del territorio español más duramente castigadas por el desempleo, pero donde a la vez el turismo constituye uno de los principales sectores económicos capaz de generar riqueza.
En dicho marco se inserta el proyecto I+D+i PATTERN (P)atrimonio (A)rqueológico, Nuevas (T)ecnologías, (T)urismo, (E)ducación y (R)entabilización Social: un (N)exo Necesario) para la Ciudad Histórica, concedido por la Secretaría de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación orientada a los Retos de la Sociedad, convocatoria 2015, Modalidad 1 (HAR2015-68059-C2-1R), desarrollado entre 2016 y 2019 y que ha contemplado una adecuada rentabilización o explotación sostenible del patrimonio arqueológico en la provincia de Córdoba fundamentada encuatro grandes pilares: una investigación científica seria y de calidad; una amplia proyección en el plano educativo y cultural; la participación activa de la ciudadanía; y el empleo de nuevas tecnologías como nexo entre los distintos agentes implicados.
Este ambicioso proyecto multidisciplinar, resultado de una colaboración conjunta entre la Universidad de Córdoba y otras institucionales nacionales e internacionales, culminará en noviembre de 2019 con la celebración de un Congreso Internacional cuyo objetivo es dar a conocer los principales resultados derivados con la intención de someterlos a juicio por parte de la comunidad científica.
El congreso se estructurará en tres grandes bloques (Arqueología, Didáctica y Turismo) que contarán con la participación de reconocidos ponentes de cada área temática. A su vez cada bloque culminará con una sesión de comunicaciones abierta a todos aquellos especialistas que deseen sumarse a este Congreso Internacional.
El Programa para la prevención del tráfico ilícito de bienes culturales del Ministerio de Cultura de Colombia, realizó el año pasada la nueva campaña nacional para prevenir el tráfico ilícito de bienes culturales actualizada, en colaboración con la Embajada de Estados Unidos en Colombia. Presentamos el material publicitario de la campaña.
El Programa para la prevención del tráfico ilícito de bienes culturales del Ministerio de Cultura de Colombia, realizó el año pasada la nueva campaña nacional para prevenir el tráfico ilícito de bienes culturales actualizada en colaboración con la Embajada de Estados Unidos en Colombia.
Gracias a la cooperación entre Colombia y EE. UU. se han realizado varias acciones encaminadas a la protección del patrimonio cultural. Un ejemplo de este trabajo conjunto fue la exposición ‘Al Rescate’, la cual mostró las diferencias entre un objeto patrimonial, que ha sido valorado y protegido, frente a uno que ha sido traficado de manera ilícita y que ha logrado ser recuperado y retornado.
La exhibición incluyó 13 piezas repatriadas por EE. UU. y concluyó el 18 de noviembre, 2018 en la sala Alterna del Museo Nacional de Colombia.
Recientemente, Estados Unidos recuperó 40 bienes culturales de inmenso valor patrimonial, sacados de manera ilegal de nuestro territorio y que lograron ser repatriados con apoyo del FBI en dos actos protocolarios en Colombia y Washington.
“Cuando el patrimonio se trafica ilícitamente, no sólo se hace con los bienes materiales, sino también con sus valores, sus historias y saberes asociados, menoscaba la posibilidad de construir memoria”, aseguró la ministra de Cultura, Carmen Vásquez, el pasado 10 de octubre durante la entrega oficial de estas piezas.
Luego de la entrega, se realizó el seminario de cooperación binacional “Medidas de Protección del patrimonio cultural”, que reunió especialistas colombianos y estadounidenses con miras a crear conciencia sobre los riesgos que representa el tráfico ilícito de patrimonio.
El Ministerio de Cultura de Colombia ha diseñado una serie de material publicitario para aquellas entidades que deseen divulgar sobre la prevención del tráfico ilícito del patrimonio cultural. Este material puede ser utilizado siempre y cuando se cumplan con la normatividad y Derechos de Autor.
Representantes de 400 pueblos indígenas se reunieron para apoyar el Corredor Triple A, una iniciativa internacional para mantener la conexión natural entre el océano Atlántico, la Amazonía y los Andes.
Las historias de origen de los pueblos indígenas de los nueve países amazónicos muestran que los territorios son seres vivos, organismos completos y complejos, parecidos a un cuerpo humano, en donde las partes funcionan como un todo.
Esta conectividad entre las partes, entre la selva, es lo que llaman “macroterritorio” y es una idea milenaria. Pero durante los últimos 30 años, los gobiernos de los nueves países amazónicos han ido declarando áreas protegidas, resguardos y territorios indígenas hasta llegar a proteger casi el 50% de la cuenca amazónica bajo alguna de estas figuras.
A raíz de esa conexión, que ya existe, desde Colombia nació la iniciativa de crear una especie de corredor que una todas esas áreas para mantener la conectividad entre los Andes, el Atlántico y la Amazonía. Se llama Corredor Triple A (o AAA).
El corredor ya está establecido tanto espiritualmente en la cosmogonía de los pueblos indígenas, como en términos de ares protegidas y resguardos indígenas. Y aunque se han adelantado conversaciones entre gobiernos y ministerios de los nueve países amazónicos, faltaba el aval de los casi 400 pueblos indígenas que viven en la selva amazónica, y que son dueños de prácticamente el 50% de las áreas protegidas de la cuenca.
La semana pasada, los líderes indígenas de las nueve organizaciones que agrupan a estos pueblos anunciaron su apoyo al Corredor Ecológico, que uniría los parques naturales, los territorios indígenas, y los puntos críticos de biodiversidad entre los Andes, el Atlántico y el Amazonas.
“El corredor es un territorio entendido desde lo biológico, lo cultural, lo espiritual-sagrado, donde perviven e interactúan diversas culturas tradicionales y ancestrales, comunidades locales, grupos tribales y otros grupos poblaciones”.
El corredor AAA (Andes, Atlántico, Amazonas) cruzaría ocho países suramericanos e involucraría a 385 comunidades indígenas y 30 millones de personas, y protegería 2.6 millones de kilómetros cuadrados de selva que aún hoy sigue en pie, a pesar de las amenazas.
El agua de casi todo el continente depende de los 200 billones de toneladas que viajan desde el océano Atlántico y son absorbidas por la flora de la Amazonia. 600 millones de crean el vapor que el viento empuja hacia los Andes para que se vuelva agua de nuevo e irrigue la tierra, hasta volver al mar.
Para los indígenas de los 9 países amazónicos, esta conectividad es importante porque “ahí se generan las dinpamicas de curación que empiezan desde la bocana del río Amazonas por donde recorrieron las anacondas ancestrales”, porque “hay que salvar esa forma de vida milenaria pero también una necesidad urgente del planeta, de la sociedad mundial y la científica”, porque “fluye la regulación del ecosistema armonizando la estación del tiempo. Por donde nos guiamos para la siembra o las recolecciones de frutas de la selva”, entre otras.
Según Martín Von Hildebrand, fundador de Fundación Gaia Amazonas, el 50% del hipotético corredor ya está protegido bajo alguna figura.
“Creemos que nuestra presencia es vital para la regulación del clima y más que guardianes, somos responsables de la salud de la cuenca, tanto espiritual como ambiental. Los budas, los krishnas, todos creemos que el ser humano y la naturaleza son solo uno. Los únicos que la han separado son ustedes los blancos”, dijo Harol Rincón Ipuchima, representante de la OPIAC, de Colombia. (Lea también: La última locura para salvar la Amazonía)
Angela Kaxuyaba, indígena de Brasil, dijo que “hay que ser parte de un nuevo diálogo. No solo alianzas entre indígenas, sino con el resto de la sociedad civil. No estamos aislados del mundo, esto es vital para la vida de todos los humanos, no solo la nuestra”.
Aunque se haya empezado a hablar de esto hasta hace poco, el Corredor Triple A es una idea que lleva amasándose por lo menos 30 años y que apenas ahora, después del compromiso de los países latinoamericanos (a excepción de Ecuador y Chile) en la Cumbre de París para reducir la deforestación de la Amazonia a cero, tiene un compromiso político internacional importante. Pero aún hay problemas para consolidar una iniciativa de este tamaño.
Por un lado, la voluntad política ha crecido, pero lentamente durante los últimos 30 años. En 2015, el ex presidente Juan Manuel Santos prometió enviar una carta al presidente de Brasil. Michel Temer, para iniciar conversaciones sobre el asunto. En 2017, repitió la promesa, pero hasta el momento no ha habido ningún pronunciamiento público al respecto. Sin embargo, en octubre del año pasado, ministros de ambiente de cuatro de los nueves países se reunieron en Bogotá para discutir cómo sería la consolidación del corredor.
Como contó El Espectador, en la reunión los representantes de Brasil plantearon la posibilidad de otro corredor al sur del río Amazonas, no priorizando el ciclo del agua y la conectividad Atlántico-Amazonía-Andes (como sí lo hace el Corredor AAA) sino el desplazamiento de los animales que, para sobrevivir al cambio climático, deben migrar adaptarse a nuevas condiciones. Por eso propusieron un corredor ecológico hacia el sur del río Amazonas, pasando por Paraguay, Uruguay y Argentina.
De acuerdo con el diario N+1, la migración inusual causada por el cambio climático fue advertida por un grupo de científicos de la Universidad de Washington en 2016: “En Sudamérica el patrón más llamativo es el desplazamiento de las especies hacia al oeste de la Amazonía”, añadió Joshua Lawler, uno de los investigadores, a N+1. Es decir que el corredor propuesto por Brasil correspondería en parte a ese patrón de migración.
Por otro lado, no todos los países tienen los mismos compromisos internacionales con la Amazonía y los indígenas de la región. Surinam es el único país amazónico que no ha adoptado el Convenio 169, que es el instrumento internacional más importante para los derechos indígenas (y el derecho a mantener su cultura, sus tradicionales, su integridad política, etc).
“Hay empresas transnacionales que no hacen parte de los estados pero que se aprovechan de que los países les abren las puertas al Amazonas. También hay ciudades amazónicas como Puerto Maldonado (Perú) que piensan como ciudades centrales y su expansión es negativa para la selva”, dijo Adolfo Chaves, de Bolivia.
“Hay que involucrar a las ciudades. En Guyana hay una política pública de cambio climático, pero no sabemos si está funcionando aún. Lo que sí sabemos es que hay que reducir la polución porque todo eso va hacia los ríos de los que dependemos”, dijo Michael McGarrell, de Guyana.
La propuesta final se llevará a los gobiernos y a la próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica, de Naciones Unidas, que se llevará a cabo en noviembre, ahora con el aval de los indígenas. Los firmantes son las agrupaciones más grandes de indígenas de la cuenca amazónica, que juntas suman unos 400 grupos indígenas (si se cuenta, someramente, a los que están en aislamiento voluntario)
COICA (Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica)
AIDESEP (Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana-Perú)
APA (Amerindian Peoples Association of Guayana-Guyana)
CIDOB (Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia-Bolivia)
COIAB (Coordenacao das Organizacoes Indígenas de Amazonia Brasileira-Brasil)
CONFENIEA (Confederación de las Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana-Ecuador)
Un sueño. Una obsesión. Un deseo cumplido. Un final incierto.Esta es la historia de un hombre de mar que nació muy lejos del océano y que recorrió el mundo movido por una extraña pasión.
Un sueño. Una obsesión. Un deseo cumplido. Un final incierto. Esta es la historia de un hombre de mar que nació muy lejos del océano y que recorrió el mundo movido por una extraña pasión.
x Crédito: Gentileza Pablo Sisterna
Todo comenzó con un regalo. Un regalo simple, de esos que se hacen sin pensar. De esos que, sin valor material, terminan siendo atesorados como si valieran millones.
Corría 1931. Benjamín Sisterna tenía 17 años y vivía en Santa Fe junto a su madre y a sus dos hermanitas. Su hermano mayor se encontraba en Comodoro Rivadavia, Chubut, haciendo el servicio militar. Desde allí, le envió de regalo un caracol. Un simple caracol, una voluta brasiliana, para más datos que terminó cambiando para siempre la vida de aquel muchacho.
“Mi madre lo puso en una pequeña repisa, era un chiche más para todos, pero a mí me atraía extrañamente. Arrimándolo al oído me parecía escuchar el rumor del oleaje. Fue entonces cuando sentí la inquietud de obtener otros, y cuando al año siguiente viajé a Buenos Aires, en una cajita llevaba siete caracoles distintos”, contaría Benjamín varias décadas después.
Benjamín Sisterna dio la vuelta al mundo varias veces, empujado por su gran pasión Crédito: Gentileza Pablo Sisterna
Y, por si algún desprevenido todavía no estaba al tanto de su gran obsesión, completaba: “Aquel primero que mandó mi hermano, por un inexplicable designio, despertó en mí lo que sería toda una pasión del resto de mi vida: coleccionar caparazones de moluscos de mares, ríos y tierras”.
El dueño del sabor
Pero, como si se tratara de una alegoría de aquellos caparazones, esta historia no es lineal ni simple. Mucho antes de convertirse en el coleccionista de caracoles más importante de América latina, Benjamín forjó su propio destino.
Abandonó su Jobson Vera natal para radicarse en la capital provincial. Allí aprendió el oficio de pastelero y, con su sapiencia a cuestas, se encaminó hacia Buenos Aires. Su primer trabajo allí fue nada menos que en la confitería Los Dos Chinos, una de las más importantes de la época.
La tridacna squamosa era una de las favoritas del coleccionista Crédito: Gentileza Pablo Sisterna
Al tiempo, descubrió que había una delicia a la que los argentinos no podían negarse: los alfajores. Por eso, se asoció con su amigo Luis Sbaraglini y juntos montaron su propia fábrica. Los alfajores llevaban por nombre Santa Mónica y se vendían muy bien en los kioscos de Capital y de Provincia. Así, buscando expandir la distribución de sus productos, Benjamín llegó una mañana de 1940 a Mar del Plata. Allí conoció a Demetrio Elíades, el dueño de la confitería Havanna, situada en la esquiva de Rivadavia y Buenos Aires en aquella ciudad balnearia.
Y así nació un mito: al tiempo, Sisterna y Sbaraglini se asociaron a Elíades para dar inicio a uno de los negocios más conocidos y característicos de Mar del Plata. Sí, la emblemática fábrica de alfajores Havanna.
Hilvanando sueños
Aquel negocio se convirtió, quién no lo sabe, en un éxito. Y fue eso, en gran parte, lo que le permitió a Benjamín perseguir su gran sueño: ir en busca de todos los caracoles que pudiera encontrar en las costas, los mares y los océanos del mundo.
“Mientras me fue posible viajar, recorrí playas argentinas, luego uruguayas y brasileñas, después las de México, Centro y Sudamérica, para realizar en los últimos 40 años, 26 viajes dando la vuelta al mundo”, relató Benjamín en su libro autobiográfico Biografía y pensamientos de un coleccionista.
Biografía y pensamientos de un coleccionista, la biografía de Benjamín Sisterna.
En total, durante sesenta años, visitó más de 300 ciudades costeras y recolectó más de 30 mil caracoles de 3.300 especies. Pero su idea no era solo atesorar sus pequeñas y grandes joyas, sino compartirlas con todo aquel que estuviera ávido de sumergirse como lo hizo él en el misterioso mundo de los caparazones.
Por eso, ya desde los años 60 Sisterna realizó muestras tanto en los localesHavanna de Mar del Plata como en la heladería Máximo de Buenos Aires.
Uno de sus mayores orgullos era poseer las tres Glorias: el legendario cono “Gloria Maris”, el hermoso cono “Gloria de la India”, y el cono “Gloria de Bengala”. A partir de 1983, esas y otras joyas con récords mundiales de tamaño y otras que nunca pudieron ser clasificadas por su rareza, fueron expuestas en la planta alta de un local de la calle San Luis, en Mar del Plata, claro. Los visitantes pudieron visitarla hasta 1998, pero los caracoles encontrarían pronto un lugar a su medida.
Frente del salón Arte y Nácar, calle San Luis 1771 donde se exhibía la colección antes de que surgiera el Museo del Mar. Fuente: Lugares
Uno de las tres tesoros de todo coleccionista: el cono “Gloria Maris” Crédito: Gentileza Pablo Sisterna
El heredero
Durante la década del 90, Benjamín tuvo un ACV y, si bien se recuperó, se vio obligado a dejar la empresa. Pablo, su hijo, fue quien ocupó su lugar. Físico de profesión y músico por afición, Pablo se había mantenido siempre alejado de los negocios familiares. Pero, de todos modos, decidió aceptar el desafío y continuar el legado familiar.
Benjamín falleció en 1995 y la emblemática marca fue vendida, también, durante aquella década. Pablo pudo, entonces, dedicarse de lleno a su profesión, pero una idea no dejaba de aparecérsele: darle un lugar a la majestuosa colección de su padre. Un lugar a su medida al que la gente pudiera acercarse.
“Fue un doble homenaje. A mi padre, que era un loco por los caracoles, o, como decía él, un chiflado. Y también al mar, porque fue lo que lo inspiró a él y también a mí, en mis otras facetas”, contaba el físico hace un tiempo en una entrevista. El sueño fue tomando forma y el 22 de septiembre de 2000 el Museo del Mar abría sus puertas.
Un sueño hecho realidad
La construcción del original y moderno edificio comenzó a en marzo de 1999 en Colón 1114. Allí, no solo se exhibían los 30 mil piezas de la colección, sino que contaba con acuarios de diferentes tamaños, una sala de arte contemporáneo con exposiciones rotativas, una biblioteca, un pequeño mercado de artesanías marinas de todo el mundo y un salón de conferencias.
La “parte vieja” del Museo conservaba la fisonomía de las típicas casas de la ciudad Crédito: Gentileza Pablo Sisterna
La principal meta del Museo del Mar era asombrar a la gente mostrándole cosas que no esperaba ver. Por eso, si bien la idea era acercarle a personas de todas las edades información sobre la vida en los océanos, también ofrecía un sector con juegos interactivos de física y también numerosas obras de arte.
Contaba con tres niveles: Nácar, Rocas y Cielo. En el primero albergaba la mayor parte de la colección de caracoles ordenada en varias vitrinas. Allí, además, se organizaban exposiciones de arte contemporáneo y muestras culturales.
Pablo Sisterna, el hijo de Benjamín y director del Museo, calcula que un millón de personas pasaron por las distintas salas Crédito: Gentileza Pablo Sisterna
El nivel de Rocas era igual de sorprendente: la recreación de una caverna sumergida en el agua con un hábitat de pequeños organismos marinos conectados a los acuarios del primer nivel.
El Cielo, a su vez, funcionaba como un mirador interno desde el que podían contemplarse las demás plantas del establecimiento, transmitiendo así al visitante la voluntad integradora del Museo. En la parte exterior se encontraba la terraza y su “Plaza del Mar”, en la que los chicos podían disfrutar de variados juegos infantiles. Desde allí se podía acceder por escalera a un nivel superior, el Mirador del Faro, que regalaba una vista panorámica de la ciudad y donde funcionaba la estación meteorológica.
El Museo, claro, se convirtió de inmediato en uno de los lugares elegidos por turistas y lugareños. Se calcula que por sus sus salas pasaron un millón de personas, entre ellas, cientos de miles de chicos. Y cuando todo indicaba que se convertiría en otro clásico de la familia Sisterna, luego de 12 años cerró sus puertas.
El fin
Si bien Pablo Sisterna ya venía contándole a los medios lo difícil que resultaba la manutención del Museo, los marplatenses se sorprendieron al encontrar en el diario una solicitada anunciando el cierre. “Lamentamos informarles que el Museo del Mar cerrará sus puertas el día lunes 24 de Septiembre, luego de doce años de ininterrumpido esfuerzo para brindarle a la comunidad un lugar de divulgación de las ciencias del mar y naturales en general, y constante sostén financiero de parte de la familia fundadora del Museo”, comenzaba informando el texto.
“No obstante lo perdido financieramente, nos consideramos mucho más ricos en el sentido al que aludía Sócrates según nos cuenta Platón. Ricos por el millón de personas que disfrutaron ver, en muchos casos por primera vez, peces del mar en donde ellos barrenan olas los veranos, por los cientos de miles de niños que se maravillaron ante miles de caracoles ninguno igual a otro, o jugando con juegos de física para entender el mundo”, continuaba.
Y, además de agradecer a todos aquellos que pasaron por el Museo, Sisterna finalizaba el texto con una autocrítica y la enunciación de un nuevo deseo: “Tal vez al momento de idear este proyecto no previmos que posiblemente requeriría de un apoyo de parte de las autoridades públicas municipales, provinciales y nacionales, y también de parte de la comunidad local y turística, mayor al que éstas podrían otorgarle. (…) Ojalá algún día alguien o algunos ‘locos lindos o sabios provocadores’ tomen la bandera de excelencia y divulgación que intentamos humildemente proponer en estos 12 años”.
Casa, se busca
Pablo Sisterna le contó a LUGARES que “la colección se encuentra bien guardada, con cada caracol envuelto cuidadosamente y rotulado”. Solo una pequeña parte se halla expuesta en las vitrinas perimetrales del inmueble en el que se encontraba el Museo del Mar. Allí, ahora funciona una empresa de informática, y esa pequeña muestra sirve de entorno para las casi 200 personas que trabajan allí. Lamentablemente, no se encuentra abierta al público en general.
Sin embargo, el heredero del señor de los caracoles no pierde las esperanzas de que la gente pueda volver a apreciar el gran tesoro familiar. “Me gustaría que la colección estuviera expuesta nuevamente, aunque por el momento no tengo ganas de encararlo yo mismo. Claro que estoy abierto a escuchar cualquier propuesta de alguna institución pública o privada que desee llevar adelante el proyecto”, explica. Quizá los caracoles, entonces, vuelvan a encontrar un lugar a su medida.
Hoy, las más de 30 mil piezas que forman la colección esperan volver a ser expuestas Crédito: Gentileza Pablo Sisterna
El jade es considerado en la actualidad como una piedra preciosa de gran valor, sin embargo esta tenía un gran significado para los mayas, conócelo.
El color de jade más común y preciado para los mayas era el verde, conocido como jade imperial. De hecho, el interesante material poseía características importantes para la antigua cultura de Mesoamérica. Aquí te contamos un poco acerca del significado del jade para los mayas.
Historia del significado del jade para los mayas
El jade es considerado una piedra preciosa que se forma como resultado de grandes presiones subterráneas y emerge a la superficie con el movimiento de las placas tectónicas. Este tiene variaciones en cuanto a su color y eso se debe a la presencia y cantidad de distintos minerales.
En Guatemala, la mayor concentración de jade se encuentra en la Sierra de las Minas, específicamente en la falla del Motagua de donde se cree, se obtenía y distribuía a las demás culturas mesoamericanas prehispánicas.
Según estudios e investigaciones, el jade era para los mayas más valioso que el oro. Esto se debe a que era evidente que su extrema dureza le permitía perdurar intacto a través del tiempo. Por esta razón, se le asociaba con la eternidad y la inmortalidad.
El jade también era asociado con la vida, la fertilidad y el poder. Por otra parte simbolizaba los recursos más valiosos para la agricultura como el agua y el maíz.
Usos
Aparte de todo el simbolismo que el jade representaba en la civilización maya, también era utilizado para fines terapéuticos al considerarlo capaz de curar cualquier enfermedad.
Derivado de lo anterior, el jade se utilizaba para elaborar utensilios de la vida cotidiana. Como cuchillos, tazones, y ornamentos para funerales y rituales. Cuando los miembros de la realeza eran sepultados se les colocaba brazaletes, collares o máscaras, como una forma de que su jerarquía fuera reconocida aún después de la muerte.
En la actualidad, en Guatemala existen distintos lugares, como los museos por ejemplo, que dan a conocer cómo era la extracción y elaboración de piezas en jade con el propósito de transmitir el conocimiento de que al usar piezas de jade, se es parte de toda una cosmovisión maya.
Datos curiosos
A los mayas, les llevaba años trabajar y tallar el jade, sin embargo lo hacían con gran detalle porque las piezas eran dedicadas a sus dioses.
En la actualidad, el valor del jade es solamente superado por el del diamante, debido a que es considerado como una piedra preciosa extraña y a que solo se encuentra en algunas partes del mundo.
La civilización maya vinculaba el jade directamente con el origen del universo ya que según su mitología, el dios del maíz colocó tres piezas de jade durante la creación del mundo.
Los guerreros mayas que custodiaban lugares sagrados cubrían su pecho con pectorales de jade mientras que un líder podía contar con múltiples piezas de este material como tobilleras, orejeras, collares y brazaletes de jade.
En el municipio de Nebaj, en Quiché, se encontró evidencia de uno de los trabajos más antiguos elaborados en jade, se trata de una placa con dioses mayas del periodo Clásico.
En la profundidad del Hotel Posada de la Misión en Taxco se guarda un tesoro. Sí: una mina con mucho oro, plata y cuarzo y, sobre todo, llena de cultura, de historias, de leyendas y de mitos. Es una mina que los nativos de Taxco, los chontales, explotaron en los años 1400 y que la cerraron para que no la tomaran los españoles.
La mina fue descubierta en 2013, cuando los dueños de un bar que estaba en lobby del hotel lo remodelaban. Era febrero. Los albañiles excavaban para bajar el piso del bar porque los parroquianos se golpeaban la cabeza constantemente con una viga. Ya había provocado muchos accidentes.
Mientras sacaban tierra, se toparon una cavidad, era un pozo que les llevó a una profundidad desconocida.
Los investigadores y geólogos han advertido que esta mina apenas fue explotada por los chontales en 2%
El plan cambió, la remodelación del bar se suspendió y comenzó laexploración de ese pozo. Bajaron y se dieron cuenta que había caminos.Se les vino la hipótesis más obvia: estaban ante una mina. Acertaron. Entonces, llamaron a ingenieros que trabajan para la empresa minera Grupo México y lo confirmaron, pero detectaron varias diferencias: habían trabajos de minería pero muy superficiales, muy rudimentarios, como algo que había pasado hace muchos años.
Posteriormente, dieron aviso al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). A la mina acudieron los antropólogos, primero pensaron que era una mina colonial, pero después confirmaron que se trataba de una mina 100% prehispánica.
El llamado
Alfonso Martín Macotello, hace cinco años era un rescatista de cavernas. Trabaja en Iguala. En abril de 2014 recibió una llamada para ofrecerle trabajo. Tenía que supervisar y apoyar a los 35 trabajadores que hacían excavaciones en la mina recién descubierta. No lo dudó, se trasladó a Taxco y desde entonces no ha vuelto a Iguala.
Ahora, Alfonso Martín es uno de los principales guías y se ha convertido en uno de los estudiosos de la mina prehispánica. Explica que esta mina es la única en su tipo en Guerrero y también la única del país abierta al público.
Actualmente, está resguarda por el Hotel Posada de la Misión, el cual es considerado patrimonio cultural por el INAH.
En los últimos cinco años Alfonso Martín ha subido y bajado cientos, tal vez, miles de veces esta mina. La conoce a la perfección.
Esta mina comenzó a conocerse hace cinco años apenas, hasta antes se pensaba que la más antigua era la de El Socavón del Rey, la primera que fue explotada por los españoles en Taxco.
Ésta no se conocía porque los chontales, cuenta Alfonso Martín, la resguardaron para evitar que los españoles también la explotaran pero, dice, hay indicios de que los antiguos pobladores de Taxco la trabajaron en los años 1400 y en los inicios de 1500.
La acción de los chontales provocó que hoy esta mina prehispánica esté llena de minerales y de historias.
Alfonso Martín cuenta cómo investigadores, antropólogos y geólogos han salido de la mina asombrados por su grandeza. Y eso es cierto: “Esta mina prehispánica es una belleza que transmite tranquilidad, que vibra de otra manera muy distinta a la de la superficie”.
Por ejemplo, recuerda, cuando un profesor de la Escuela de las Ciencias de la Tierra de la Universidad Autónoma de Guerrero (Uagro) decidió hacer pruebas por su cuenta de lo que hay dentro de la mina. El resultado, dice Alfonso, fue sorprendente: la muestra arrojó que por cada tonelada de roca se obtienen tres gramos oro y tres kilos de plata.
Es una maravilla, dice, si se toma en cuenta que para que una mina sea rentable de ser explotada, se debe sacar medio gramo de oro por tonelada.
Otros geólogos, recuerda, también salieron asombrados cuando vieron que en un misma veta había oro y plata juntos, algo muy poco común.
Pero la mina tiene estos minerales: plata, sobre todo, el plomo y el zing; también hay oro, en menor cantidad, y la pirita (el oro falso), hierro y mucho cuarzo. Mientras se baja hasta los 45 metros habilitados, uno puede ver esa pared perfectamente vertical llena de cuarzo rosa que llaman la tabla.
Y lo mejor aun, sigue Alfonso, es que investigadores y geólogos han advertido que esta mina apenas fue explotada por los chontales en un 2%.
Esta mina fue abierta al público en abril de 2015 y hasta ahora se han explotado 180 metros: 45 para el recorrido de las personas y 130 para el rapel.
Esta mina por sí sola está resguarda: encima de ella está el Hotel Posada de la Misión, un edificio considerado patrimonio cultural por el INAH.
La historia
Uno de los valores más importantes de la mina es su historia. En ella están los hallazgos más claros de los nativos que poblaron Taxco, antes de la llegada de los españoles: los chontales.
En la mina han encontrado un telcopete (especie de canasto), que empleaban para sacar cosas a la superficie. Está aplastado y lo han resguardado como uno de los indicios más importantes del paso de los chontales.
Por ahora, los antropólogos investigan un montículo que se piensa que puede ser una tumba de uno de los chontales. Hasta ahora no hay certeza, pero está resguardado.
Alfonso Martín cuenta que también ha encontrado indicios de cómo los chontales trabajaron la mina. Utilizaron herramientas muy rudimentarias, con cuernos de venado amarrados en el extremo de un palo que les servía como pico, piedras como marros y recurrieron a una técnica que se le conoce como torrefacción, la cual consistía en calentar las piedras que no podían sacar a la superficie. La calentaban con carbón y luego le echaban agua fría y ese choque térmico provocaba que se fragmentaran; eso aligeraba la salida de los minerales.
Según las leyendas, las historias orales que ha recuperado Alfonso, los chontales entregaban a las mujeres el material y ellos continuaban el trabajo: molían las piedras hasta convertirlas en polvo, las dejaban reposar hasta que el metal subiera por sí solo. Lo fundía, lo hacían sólidos y después los llevaban a otros pueblos para hacer trueque.
Cambiaban los metales por los insumos, alimentos y animales sobre todo. La minería era para los chontales como ahora para los campesino su siembra, para sobrevivir. Cerraron la mina por la llegada de los españoles.
Según los registros, en el año 1521 llegaron a Taxco el Viejo frailes franciscanos y soldados de Hernán Cortés. En 1524 avanzaron a lo que ahora es Taxco, a donde está el Hotel Posada.
En 1527 los españoles hicieron los primeros trabajos de minería, con la minera El Socavón del Rey. Y con la bonaza de los metales se establecieron ahí, hasta desplazar a los chontales.
El rescate
Miguel Pérez Negrete y Antonio Hermosillo Worley fueron los primeros antropólogos del INAH que entraron a la mina. Era el 19 de mayo de 2014. Al mes siguiente regresaron para hacer un rescate arqueológico. Encontraron estos vestigios: un mecapal incrustado en la roca, un fragmento de madera que pudo ser una de las herramientas de los chontales y tres tiestos.
La mina quedó al resguardo del Hotel Posada de la Misión, pero le hicieron cuatro observaciones centrales: se restringió que se hicieran excavaciones o alteraciones al interior de la misma, que no se retirara material pétreo del lugar, que los restos de cestería hallados e incrustados ya en la matriz —que es imposible remover— no fueran alterados y que el recorrido no incluyera el caminar alrededor de ellos. Además, que cualquier hallazgo lo reportaran.
Al inicio los antropólogos dudaron que se tratara de una mina prehispánica: “La mina es 100% prehispánica. Al principio pensábamos que era colonial, pero al observar las técnicas de extracción visibles se determinó que no poseía técnicas de excavación colonial, era un enorme tajo de extracción de mineral durante la época prehispánica”, comentan.
La otra riqueza
Además de su riqueza natural y cultural, dentro de la mina hay otra riqueza: a 15 metros de profundidad está el banco de semillas Vicente Guerrero. Ahí, la Sociedad Mexicana de la Cuetlaxóchilt (SMC), la Universidad de Chapingo y la Asociación Nacional de Jardinería y Arreglo Floral guardan semillas de la Cuetlaxóchitl (la flor de Noche Buena), y otras flores.
Desde hace años, la SMC ha recolectado semillas de las plantas silvestres más antiguas de la Cuetlaxóchilt que hay en los barrios y colonias de Taxco y sus comunidades. La más primitiva es una de 100 años que está en el hotel Posada de la Misión. De ahí han sacado las “semillas madres” para preservar su pureza y lo silvestre. La Cuetlaxóchilt es otra de las herencias que los chontales dejaron a Taxco.
El responsable del centro, Gustavo Espíndola dijo que cada nacimiento representa un paso gigante en la lucha de la conservación de la especie, de acuerdo al portal de noticias Noticias Ambientales; de hecho, también dijo que el pichón se encuentra en perfecto estado de salud y ya le han comenzado a brotar las primeras plumas azules.
El ave, es reflejo del esfuerzo por el que atraviesan los centros de conservación animal en Sudamérica; Espíndola dijo que continuarán sus esfuerzos para restablecer la población de esta y otras tantas especies de la región que se encuentran en peligro de extinción.
El nacimiento del papagayo azul, también podría significar la última esperanza para salvar a la especie extinta, tal y como sucede con las tortugas de las Islas Galápagos.
El ritual, que se celebra en el marco del Decreto Supremo 173 del 17 de junio de 2009, se realizará este año en 223 sitios ceremoniales distribuidos en los nueve departamentos.
El viernes en la madrugada, millares acudirán a espacios sagrados para recibir al sol en el ritual del Willka Kuti, Lucero del Alba o simplemente Año Nuevo Andino Amazónico. Tanta presión sobre los sitios patrimoniales, las visitas pueden causar daños.
“La presencia de tal cantidad de gente en un evento rebasa la capacidad de carga de los sitios patrimoniales y es incontrolable. Destrozos y daño al patrimonio se dan anualmente en estas fechas a la vista y paciencia de autoridades municipales, el Centro de Investigaciones, Arqueológicas, Antropológicas y Administración de Tiwanaku (CIAAAT), el Ministerio de Culturas, las gobernaciones y demás instituciones con autoridad”, lamentó el presidente de la Sociedad de Arqueología de La Paz, Carlos Lémuz.
El ritual, que se celebra en el marco del Decreto Supremo 173 del 17 de junio de 2009, se realizará este año en 223 sitios ceremoniales distribuidos en los nueve departamentos. El acto, que se denomina Año Nuevo Andino Amazónico y del Chaco, varía de región en región, pero básicamente consiste en recibir los primeros rayos del sol.
Uno de los espacios más importantes elegidos para el ritual son el sitio arqueológico de Tiwanaku, concretamente el templo de Kalasasaya, tanto en la entrada que da al templete semisubterráneo y la Puerta del Sol.
Estas zonas reciben cada 21 de junio alrededor de 8.000 personas. No todas entran a las ruinas, pero las que sí ejercen una considerable presión sobre ellas.
“Tenemos un programa de contingencia específica de protección patrimonial pensado en estas fechas”, aseguró Julio Condori, director del CIAAAT. “Al ser un evento de carácter masivo nos obliga limitar al público visitante y tratamos de evitar que ingresen a las zonas vulnerables como el templete semisubterráneo y si encontramos personas allí, las retiramos”, agregó.
En ese sentido, el Ministerio de Culturas adelantó que durante los rituales de este año, se movilizarán 400 efectivos de seguridad entre militares y policías, en todo el sitio arqueológico paceño, donde estará el presidente Evo Morales.
Esta medida no es suficiente, advierte Lémuz. “Cada que acontece un evento como estos se concentra a los pocos arqueólogos y estudiantes que trabajan con el CIAAAT y se les asigna colaborar con los guardarruinas del sitio. Deben controlar el movimiento de la gente, que suele botar basura, subirse sobre las piezas líticas, hacer sus necesidades en los lugares menos controlados, llevarse artefactos o fragmentos que se hallan en el piso, consumir bebidas alcohólicas… acciones contrarias a la conservación y buen manejo del sitio”.
Esto agrava la presión que sufren ya los restos arqueológicos. En mayo de este año, La Razón constató que las piezas se vieron afectadas por la humedad.
Semanas después, el Ministerio de Culturas y el CIAAAT iniciaron una serie de estudios y talleres para encarar el problema.
Tiwanaku no es el único sitio afectado: apachetas, pukaras, conjuntos funerarios como Khonkho Wankane (Jesús de Machaca), Kulli Kulli (Sica Sica), Inka Rakay (Sipe Sipe), Samaypata, Iskanhuaya (Aukapata), Inkallajta (Pocona), Konchamarka (Yaco), Huarcamarca (Italaque) y el salar de Uyuni están en riesgo.
Parte del problema es que la protección de cada espacio depende del gobierno regional y las fallas en las acciones preventivas puede ser fatal. “Estando 20 o 3.000 personas no tiene mucha diferencia si no existen las medidas de mitigación”, advirtió la conservadora Irene Delaveris.
Andrés Zaratti, secretario de Culturas de la Alcaldía de La Paz, indicó que en la sede de gobierno los sitios rituales se encuentran principalmente en espacios naturales y que las actividades programadas se enfocan en evitar que se dañe el medio ambiente.
Pero, Lémuz cuestionó que “los recursos que se generan por esta actividad son distribuidos de manera discrecional sin que quede nada para el sitio”. (17/06/19)