Ecuador: ¿Cuáles son los criterios que determinan si una vivienda es patrimonio en Guayaquil?

Los barrios patrimoniales de Guayaquil enfrentan desafíos para conservar sus inmuebles históricos y mantener su relevancia.

Los barrios patrimoniales de Guayaquil han quedado, poco a poco, con un menor número de residentes, y los letreros de “se vende” o “se alquila” adornan cada vez más viviendas de estos sectores. No obstante, estos inmuebles históricos, que deberían considerarse bienes patrimoniales según los historiadores, son olvidados por las mismas autoridades y enfrentan el desafío de mantenerse relevantes y útiles en la modernidad.

De acuerdo con las directrices manejadas por la Dirección de Patrimonio y Cultura de Guayaquil, basadas en los reglamentos nacionales, cada edificio es sometido a una valoración en la que se toman en cuenta seis aristasantigüedad, estética formal, tipología funcional, técnica constructiva, entorno urbano-natural e histórico-simbólica.

Estas seis aristas son evaluadas con un máximo de 50 puntos, y la calificación mínima para ser considerado un edificio patrimonial es de 16. Johny Ugalde, de la Jefatura de Gestión de Patrimonio, indica que, entre mayor sea la calificación de un bien, menores serán los cambios que se pueden realizar en él.

Él detalla que, por lo general, todo edificio construido antes de 1940, si reúne todas las condiciones, es considerado patrimonio. Sin embargo, en relación con los barrios históricos de Guayaquil, explica que, para los inmuebles que fueron erigidos después de 1940, no solo deben someterse al análisis de la ficha, sino que también se debe abrir un expediente adicional para realizar más evaluaciones. A consideración de Ugalde, el valor que debe tener una casa para ser catalogada de esta manera no solo debe cumplir con las métricas definidas, sino que también debe ser importante para la ciudadanía, de manera que ellos se puedan identificar con ella.

A pesar de todos estos filtros, el historiador Fernando Mancero considera que no son suficientes las normativas generales que se han aplicado. Una de sus principales críticas es la fuerte limitación para realizar cambios en la estructura. “Con el invierno que se vive en Guayaquil, las casas de madera se van deteriorando poco a poco, por lo que lo que se necesita en este momento es que se pueda realizar una ordenanza que se ajuste a la realidad de la ciudad”, asevera.

Él propone que, dentro de esta legislación, se promueva el cuidado de la fachada, permitiendo que las bases que la sostienen puedan ser reemplazadas, pasando de madera a metal, materiales más resistentes para evitar que la estructura esté en riesgo de colapso.

Para él, el valor de un inmueble patrimonial no reside únicamente en que cumpla con las características de las fichas técnicas utilizadas por el Cabildo, sino en que en él hayan ocurrido sucesos históricos, haya sido vanguardista para su época, o si su estética refleja un estilo de vida de aquel tiempo, como es el caso del barrio Las Peñas.

«Presentan Guía Patrimonial de Isla Teja Antigua para promover el patrimonio cultural y natural de Valdivia»

En un esfuerzo por destacar el valor histórico y cultural de la Isla Teja, un equipo de investigadores ha desarrollado la nueva Guía Patrimonial Barrio Isla Teja Antigua, un material didáctico que busca conectar a la comunidad valdiviana y sus visitantes con uno de los barrios más emblemáticos de la ciudad.

Este material ofrece una visión de la historia, la arquitectura y las tradiciones del sector, presentando 16 hitos de interés patrimonial, identificados por el equipo “Huella – Isla Teja” en una investigación cualitativa-descriptiva desarrollada entre 2020 y 2023 ”.

Isla fluvial histórica
Dirigido por Eduardo Galaz y Cristóbal Mc Intosh, este proyecto surge ante la necesidad de poner en valor el barrio histórico Isla Teja Antigua. Este lugar ha sido invisibilizado como atractivo patrimonial y turístico, y se encuentra en riesgo de desaparecer debido a los procesos de gentrificación y crecimiento urbano que afectan la zona.

Con esta iniciativa se busca preservar la historia del barrio, e invitar a los habitantes de Valdivia y turistas a descubrir, conocer y cuidar este “museo al aire libre” que rememora los orígenes de la ciudad, la influencia de la inmigración alemana, el pasado obrero-industrial y el impacto del terremoto de 1960; todo esto en un entorno de humedales y naturaleza fluvial.

El material ha sido pensado como un recurso didáctico a disposición de instituciones educativas y culturales, y también como una vía para la promoción del turismo cultural, generando conciencia sobre la importancia de proteger los barrios que aún conservan la identidad valdiviana.

“Huella – Isla Teja es una plataforma multidisciplinaria que utiliza la investigación y la creación de narrativas innovadoras —sonoras, gráficas, audiovisuales y performáticas— para sensibilizar a diversas audiencias sobre la importancia del patrimonio valdiviano”, indica Eduardo Galaz.

Actualmente, el equipo Huella- Isla Teja trabaja en las series podcast Memorias Valdivianas y Las Voces del Humedal, que buscan seguir explorando nuevos formatos para acercar a la ciudadanía al patrimonio cultural y natural de Valdivia.

La Guía Patrimonial está enfocada a todo público, desde niños y niñas hasta adultos mayores. En un lenguaje simple y cercano, se invita a conocer la rica historia de la Isla Teja Antigua a través de una narrativa que integra ilustraciones, fotos, textos y enlaces a material audiovisual y sonoro.

“El material tendrá una versión impresa que será distribuída gratuitamente, y otra digital para libre descarga en la web huellaislateja.cl y redes sociales del proyecto señala Cristóbal Mc Intosh.

Guía Patrimonial

El equipo Huella – Isla Teja invita a la comunidad valdiviana y a los visitantes a descubrir este «museo al aire libre», un territorio donde confluyen la historia, la arquitectura, la naturaleza y la vida comunitaria. Confiados en que «nadie ama lo que no conoce y nadie cuida lo que no ama», este proyecto busca generar un impacto positivo en la valorización del patrimonio local y su resguardo para las futuras generaciones.

En México Arqueología, serpientes y plumas vs política, Santa y trineos

En 1930 se intentó hacer que Quetzalcóatl fuera el personaje que trae los juguetes a los niños mexicanos, una estrategia del gobierno para resaltar el nacionalismo que, sin embargo, no ha dado suficiente apoyo a la arqueología.

El 24 de diciembre de 1930 en diversos periódicos, incluido EL INFORMADOR, se leía la noticia sobre una pomposa ceremonia-festival, donde un gentil Quetzalcóatl en su templo repartía juguetes a la infancia mexicana en esa Navidad. La idea fue del presidente en turno, Pascual Ortiz Rubio, la cual creó mucha controversia. Lejos de ellas, este escrito busca mostrar el valor de los estudios arqueológicos, distante de la no siempre acertada utilidad pública que les da la política.

La arqueología en México posee una amplia tradición, para 1930 ya se habían realizado diversas investigaciones, dentro de las cuales sobresalen las de Teotihuacán entre 1918 y 1921. En ese periodo se realizaron los trabajos de exploración y restauración al templo dedicado a Quetzalcóatl, con lo que para la fecha del acontecimiento que estamos refiriendo ya se conocía. De estos estudios es posible se extrajera la idea de la maqueta que se puso, en las fotos que se conocen, donde se puede observar algunos detalles que así lo muestran. Primero, la forma arquitectónica no es igual, pero respeta el aspecto rectangular con talud, no así las escalinatas; sobresale la iconografía de los relieves que simulan serpientes emplumadas, con sus cabezas flanqueando las escaleras, también se observan caracoles y chalchihuites símbolos presentes en el templo original.

La misma imagen muestra un personaje con gran penacho, la representación de la deidad según las narraciones, rodeado por hombres y mujeres vestidos como indígenas; no es posible observar detalles, pero si se distinguen huipiles y tilmas, ropaje representado en las figuras de barro y códices; elementos conocidos y analizados por la arqueología para ese entonces.

La motivación de exaltar a Quetzalcóatl, pudo originarse de los estudios que muestran a este personaje como un hombre-dios. Como humano, Topiltzin Quetzalcoatl, gobernante de la ciudad de Tollan-Tula, consagró su vida a la divinidad, por lo que fue conocido por prohibir el sacrificio humano y por su sabiduría. Mientras que la deidad Quetzalcóatl -Serpiente Emplumada-, es uno de los cuatro dioses creadores del mundo; quien mezcla su sangre con huesos para crear a la humanidad y roba el maíz para alimentarla. 

Así, históricamente esta deidad humanizada o este humano deificado se asocia con la sabiduría, el aprendizaje, la creatividad y la bondad características sin duda mejores que las de Santa Claus, pero no suficientes para cambiar la celebración de una sociedad que no defendió a Santa, sino el significado religioso.

A la fecha los estudios arqueológicos han avanzado enormemente, lo que parece no avanzar es la visión política; ésta ve en las investigaciones un gasto, pero las utilizan para justificar sus administraciones. Constantemente recortan presupuestos y con la misma constancia siguen llamando a defender el patrimonio. Como ejemplo, la gran maqueta del Templo Mayor de Tenochtitlán realizada en el Zócalo de la capital en 2021; la motivación parecería otra, el discurso también, pero ¿no estarían ambas pensadas en un juego político y de espectáculo, más que a un fin educativo? ¿Cuál sería la diferencia entre la maqueta de 1930 y la de 2021? Finalmente, parafraseando a Maquiavelo “¿el fin justifica los medios o los medios desintegran la justificación?”.

Como dato curioso, en 1932 Brasil inició una búsqueda por remplazar a Santa, así surgió Vovô Índio -abuelo indio- personaje de esa nación.

Para saber

Esta entidad está compuesta por aspectos de índole multicultural que durante su proceso evolutivo ha forjado de manera distintiva su identidad. Sus habitantes como parte esencial de sus componentes producen la herencia cultural material e inmaterial, representada por su entorno natural, arquitectura, urbanismo y tradiciones, los cuales, se encuentran sujetos a un proceso constante. 

México: Caserío Histórico de Metepec: Un Patrimonio Arquitectónico en Riesgo de Desaparición

El caserío histórico de Metepec, ubicado a 7.5 kilómetros de la cabecera de Atlixco, Puebla, enfrenta un serio riesgo de desaparición. Este patrimonio arquitectónico del siglo XIX, construido para alojar a obreros de la antigua fábrica textil de 1888, se encuentra en un estado crítico. Según autoridades locales, casi el 50% de las viviendas presentan modificaciones estructurales o están en peligro de colapsar.

Un tesoro de estilo inglés en peligro

El caserío de Metepec es reconocido por su arquitectura de estilo inglés, con casas dúplex diseñadas para los trabajadores de la industria textil, un sector clave en la región durante el siglo XIX. Sin embargo, la falta de mantenimiento, el abandono, los desastres naturales como el sismo del 19 de septiembre de 2017 y la modernización han acelerado su deterioro.

El Museo Fabril de Metepec, auspiciado por la BUAP y ubicado dentro del centro vacacional del IMSS, resalta la importancia histórica de este caserío, describiéndolo como un testimonio único de la vida obrera y sindical de la época.

Urgencia de conservación

Las autoridades auxiliares han señalado la necesidad de intervenciones inmediatas en estas viviendas para prevenir derrumbes y proteger tanto a los transeúntes como a las propiedades vecinas. Han instado a los propietarios a realizar trabajos estructurales para preservar este patrimonio arquitectónico.

Interés por adquirir las propiedades

En redes sociales se ha observado un creciente interés en la compra de estos inmuebles, aunque no queda claro si se trata de lugareños o personas foráneas. Este fenómeno podría ser una oportunidad para la restauración del caserío si se implementan regulaciones que protejan la originalidad de las construcciones.

Actualmente, cerca del 42% de las 385 viviendas, distribuidas en 22 manzanas, han sufrido modificaciones que han comprometido su diseño original. Esto pone en riesgo no solo su valor histórico, sino también su integridad estructural.

Chile avanza en la protección de su patrimonio

Con la protección, la conservación y la puesta en valor de los patrimonios, instalamos en el centro nuestra historia y herencia cultural y potenciamos una democracia cuya riqueza está en el respeto de nuestras diferencias.

Se acabo el 2024 y es importante evaluar los avances desde el sector patrimonial. Lo primero, y más importante, es agradecer la tremenda labor que realizaron durante este año las y los funcionarios de la Subsecretaría del Patrimonio Cultural y del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural. Fue un año tremendamente desafiante, pero cuyos logros proyectan al sector a un futuro auspicioso.

Si durante el 2023 trabajamos en la primera glosa presupuestaria vinculada exclusivamente a la difusión y programación patrimonial, durante el 2024 la ciudadanía pudo disfrutarla. Aumentamos cuantiosamente el presupuesto para actividades tan relevantes como los veinticinco años del Día de los Patrimonios, el Día de los Patrimonios de niñas, niños y adolescentes, Noche de Museos, Museos en Verano y Biblioverano.

¿El resultado? Más de tres millones de personas participaron en todo Chile con actividades que llegaron al 88% de las comunas del país. Pudimos aprender y disfrutar de nuestra propia historia y de la mano con ello fortalecer la protección de los patrimonios.

Un 2024 de hitos históricos para el patrimonio cultural

La educación patrimonial va más allá de la programación, por eso este año se consolida como una política de Estado. La nueva Política de Educación Patrimonial nos permitirá avanzar en un trabajo codo a codo con el Ministerio de Educación en áreas como el currículum, la conformación de una red de educadores patrimoniales y un mayor acceso a salidas pedagógicas que fortalezcan los conocimientos de niñas y niños respecto su territorio y nuestra historia común.

Lanzamos, además, la Estrategia Nacional de Patrimonios Digitales, una herramienta fundamental pionera en Latinoamérica para avanzar en la digitalización del patrimonio análogo, así como de la conservación de aquel patrimonio generado de manera digital. Junto con ello, dimos a conocer Chilepatrimonios, el portal web que concentra la información de los patrimonios de Chile: obras de arte, museos, libros, objetos arqueológicos, patrimonio construido, prácticas patrimoniales y tanto más.

Consolidamos nuestro trabajo intersectorial, con la inclusión de siete nuevas subsecretarías -llegando a veinticinco- al Plan Nacional de Patrimonio Cultural 2021-2026, que refuerza un enfoque multisectorial en la protección y promoción de los patrimonios culturales. En paralelo, trabajamos junto a los gobiernos regionales y estamos orgullosas de poder decir que trece regiones ya son parte del Plan de Infraestructura Patrimonial, para concretar que cada región de Chile cuente con un museo, archivo, biblioteca y depósito, además de poder promover proyectos de recuperación y puesta en valor del patrimonio.

Chile: CMN y CDE suscriben protocolo de colaboración en causas relativas al patrimonio cultural protegido

Mediante este acuerdo, la Secretaría Técnica del Consejo de Monumentos Nacionales podrá acceder al Sistema Integrado de Gestión de Causas, herramienta digital que permitirá hacer seguimiento a las causas del CMN tramitadas por el Consejo de Defensa del Estado.

Con el propósito de sistematizar los procedimientos de trabajo que deben existir entre ambas instituciones, el Consejo de Defensa del Estado (CDE) y la Secretaría Técnica del Consejo de Monumentos Nacionales (ST CMN) suscribieron un protocolo de uso de la aplicación web del CDE, herramienta digital que permite acceder a información en línea relativa a las causas del CMN tramitadas por el CDE. Cabe recordar que el CMN –un organismo técnico del Estado dependiente del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio-, puede solicitar al CDE representación legal en casos de infracciones a la Ley de Monumentos, o daños o apropiación de Monumentos Nacionales.

La ceremonia, que se realizó en la Sala de Consejo del CDE, fue encabezada por el presidente del organismo, Raúl Letelier Wartenberg, y el secretario técnico del CMN, Erwin Brevis Vergara. Ambos valoraron el acceso a esta herramienta, “que permite transparentar en qué estado se encuentran las causas y contribuye a mejorar la coordinación interinstitucional”, como precisó Letelier.

La información a la que se accede a través de la aplicación es la que se contiene en el Sistema Integrado de Gestión de Causas del CDE, y refiere exclusivamente a aquellas en que el Consejo de Monumentos Nacionales está siendo representado por el Consejo de Defensa del Estado. “Acceder a esta información es muy valioso, porque hasta ahora no podíamos hacer seguimiento a las causas que, en nombre del Consejo de Monumentos Nacionales, tramita el CDE. Nuestros profesionales serán capacitados para el uso del aplicativo y con ello avanzar de mejor forma en la protección del patrimonio cultural”, explicó Brevis.

Chile: Arqueología patrimonial: un viaje por “historias que no se pueden observar”

El arqueólogo y miembro fundador de la fundación Raíces Patrimoniales, Ignacio Monroy, explica a Doble Espacio el rol de los arqueólogos en el Chile actual y la importancia de democratizar el conocimiento histórico nacional hacia nuevos públicos y generaciones.

La forma de conocer el pasado de los lugares que habitamos es a través de la investigación como herramienta para contrastar los relatos tradicionales. Los arqueólogos en Chile tienen la tarea de reconocer a través de –objetos, materialidades y espacios– la forma en que se desarrollaban las sociedades en el pasado. Algo así como “reconstruir historias que no se pueden observar”.

Ignacio Monroy, arqueólogo de la Universidad de Chile y miembro fundador de la fundación Raíces Patrimoniales, especializada en la difusión del conocimiento arqueológico nacional, afirma que existe un interés que crece por parte de los chilenos para conocer los descubrimientos realizados en el campo de trabajo.

“Cuando las personas se aproximan y conocen el terreno, además de mirar lo que se está encontrando, cambian un poco la mirada. Conectan con acontecimientos del pasado y se dan cuenta de que antes hubo personas y comunidades, además de formas de vivir distintas. Eso les llama mucho la atención”, explica el arqueólogo.

En la actualidad, la entidad estatal que se encarga de gran parte del trabajo de los arqueólogos en Chile es el Consejo de Monumentos Nacionales (CMN), dependiente del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Según la web del consejo, hasta 2024, existen 73 monumentos arqueológicos declarados por decreto.

Pero más allá del patrimonio, también está la tarea de investigar el impacto ambiental en el ecosistema y la investigación académica. Esto, aunque todas esas dimensiones tienen algo en común: explorar un pasado común con piezas históricas.

Descubrir el pasado

—¿Qué es lo que a día de hoy hace un arqueólogo?

—La mayoría de los arqueólogos se desempeña en el ámbito del impacto ambiental, haciendo estudios de componentes o patrimonio arqueológico, también ligado a consultorías. Otro lado es el tema de la investigación, ligado al concurso de fondos estatales, además de una dimensión administrativa que está relacionada al funcionamiento del Consejo de Monumentos Nacionales (CMN).

—¿Cuál es el propósito de la Fundación Raíces Patrimoniales?

—Nos interesa aproximar todo este conocimiento arqueológico vinculado a la academia e investigación a personas que conviven día a día con ese patrimonio en los alrededores, y que en ocasiones no se percibe. También, está la idea de aproximar ese conocimiento a otras esferas que no tienen que ver necesariamente con la academia, tales como colegios, escuelas, a organizaciones sociales.

—¿Les interesa que personas no familiarizadas aprendan sobre arqueología?

—Sí. Queremos tratar de darle un giro a ese conocimiento, aterrizarlo y lograr que las personas sepan. Porque con eso valorizan nuestra tarea. Este puede ser variado, pero finalmente repercute en que la gente o cuide, se interese y quiera aprender de esa historia con el que convive.

La Fundación, creada también junto a los arqueólogos Álvaro Bravo y Rodrigo Alvarado, funciona como un medio de difusión sobre investigación y conclusiones de trabajos arqueológicos realizados en Chile. Su última publicación está relacionada con el proyecto de una desaladora en la localidad de El Panul (región de Coquimbo). Allí, se explican los hallazgos principales y las operaciones realizadas dentro del territorio.

—Teníamos la idea y habíamos postulado a fondos concursables. No ganamos, pero pensamos que “si esperamos ganarnos un fondo para poder llevar a cabo este tipo de proyectos, vamos a estar todo el rato esperando”. Entonces, decidimos sacarlo adelante, y en base a eso  -dado que para algunos fondos sirve tener la personalidad jurídica-decidimos que en términos de representatividad y presentación era más conveniente tener una organización que nos respaldara.

¿A los chilenos les interesa el trabajo que se hace en patrimonio?

—Por lo general desde la esfera técnica y académica la arqueología se ve muy árida. Pero cuando las personas se aproximan y conocen el terreno, o ven lo que se está́ encontrando, cambia un poco la mirada.

En ese caso, ¿es responsabilidad de los arqueólogos que eso ocurra?

—Claro. Si se trabaja bien y se da la importancia que requiere con otro tipo de proyectos, yo creo que ese interés puede generalizarse en la población, como puede también motivar a proteger, cuidar, informarse, estudiar y conocer.

—¿Podría considerarse que la labor de los arqueólogos es “molesta” para otros rubros?

—A nivel país han salido varias columnas en diarios donde se acusa que existiera algo así como un cartel de arqueología que detiene el progreso del país. Ese tema es molesto para los proyectos de inversión, porque, de alguna manera, van a intervenir o hacer estudios previos en los terrenos. Pero hay un marco legal que exige que ello se cumpla. Y nosotros queremos que sea así. La forma en que se aborda lo podemos discutir, pero tiene una relevancia solo por el hecho de que esas investigaciones sirven para comprender y testificar nuestro pasado.

En miras al futuro

Ante las transformaciones tecnológicas y los cambios en las formas de investigar, además de avances en la utilización de dispositivos como la Inteligencia Artificial (IA), el trabajo de los arqueólogos sufre de transformaciones. En ese terreno, también surgen una serie de desafíos que la disciplina debe de superar para generar investigaciones precisas, como así también mejorar la producción científica relacionada a piezas y materialidades de la antigüedad.

—¿Cómo crees que será el futuro de la arqueología?

Actualmente, por ejemplo, se está usando la Inteligencia Artificial para dejar registro, como también reconstruir piezas que se encuentran. Las tecnologías que ahora se están usando en la arqueología son todavía bastante incipientes, pero han generado buenos productos. Creo que el principal futuro de lo arqueológico dependerá mucho de poder generar un vínculo de aprendizaje con las comunidades, para así socializar ese conocimiento técnico y hacerlo entendible. Como también desde la idea de generar un diálogo.

—¿Qué otros desafíos consideras que son relevantes dentro de esta percepción?

—El cómo se evalúa el medio ambiente, y también la discusión académica que se genera de eso; sin embargo, lo más importante creo que se relaciona con el compartir ese conocimiento generado y generar un vínculo entre las comunidades donde se trabaja estas reconstrucciones del pasado.

Chile: Los líderes jóvenes que trabajan para proteger el patrimonio natural en Magallanes

En la Región de Magallanes, dos de los 100 jóvenes líderes destacados por El Mercurio y la Universidad Adolfo Ibáñez trabajan para proteger el patrimonio natural del extremo sur de Chile. Aurora Fernández, desde la Reserva Natural Pingüino Rey en Tierra del Fuego y Agustín Roselló, en Cerro Guido, Torres del Paine. Dos visiones jóvenes que están transformando la conservación en uno de los territorios más únicos del mundo.

La visión de Agustín Roselló y Cerro Guido para
una coexistencia sostenible en Torres del Paine

A sus 28 años, Agustín Roselló  ha construido una trayectoria en el ámbito de la conservación y la gestión ambiental. Nacido en Santiago y formado como ingeniero forestal en la Universidad Católica, con especialización en conservación y restauración de bosques, Agustín ha liderado iniciativas tanto a nivel local como internacional. Durante su etapa universitaria, fue líder estudiantil y formó parte de la Asociación Internacional de Estudiantes de los Bosques, una ONG con base en Alemania que reúne a más de 12.000 estudiantes de 120 universidades en 60 países.

En 2018, su liderazgo permitió que Chile fuera seleccionado como anfitrión del Congreso Internacional de Estudiantes de los Bosques. Este evento trajo a más de 100 estudiantes de 30 países para recorrer y estudiar los diversos ecosistemas forestales de Chile. Tras el éxito del congreso, Agustín fue elegido presidente mundial de esta asociación, representando a estudiantes ante organismos como la Onu y liderando iniciativas que conectaban a jóvenes con profesionales del ámbito forestal.

Luego de una etapa de viajes y proyectos internacionales, regresó a Chile para unirse a la Fundación Cerro Guido, fundada en 2021 con el objetivo de proteger la estancia del mismo nombre ubicada en Torres del Paine. Actualmente se desempeña como director de proyectos y trabaja principalmente desde Santiago, aunque visita el lugar una vez cada mes o dos meses. 

– ¿Qué hace la fundación?

– “Nuestro trabajo principal está enfocado en un programa de coexistencia entre la ganadería y la vida silvestre (…) Por ejemplo, trabajamos con perros protectores y otras herramientas no letales para reducir los conflictos con el puma (…) El objetivo de Cerro Guido es que la ganadería, el turismo y la conservación convivan de manera sostenible, respetando el ecosistema y las tradiciones locales”.

– ¿Qué proyectos están desarrollando actualmente en la fundación?. 

– “Estamos trabajando en un proyecto de censo de guanacos a nivel comunal en Torres del Paine para entender mejor su población y sus movimientos, ya que compiten con las ovejas por el pasto (…)  Muchas personas creen que hay sobrepoblación de guanacos y piden eliminarlos, pero no sabemos si los guanacos que vemos en Cerro Guido son los mismos que migran por toda la región”.

– Tú, como director de proyectos, buscas financiamiento y te relacionas con autoridades, ¿cómo ha sido esa relación?

– “Hemos tenido buenas relaciones con la alcaldesa de Torres del Paine y el gobernador (…) El trabajo con las autoridades es clave, pero entendemos que en Chile los recursos no sobran y hay otras prioridades antes que la ciencia (…) Aquí necesitamos ser creativos y buscar otras fuentes, como el turismo”.

– ¿Cómo es el modelo de Cerro Guido?

– “El modelo tiene una visión territorial que articula tres áreas principales: la ganadería, el turismo y la conservación. En Cerro Guido buscamos que estas tres áreas se retroalimenten. Por ejemplo, una parte de las ganancias del hotel, entre 25 y 30 dólares por noche, se dona a la fundación para financiar proyectos de conservación y estudios del territorio”.

– ¿Qué objetivos tienen ahora?

– “Uno de nuestros principales objetivos es invitar a estancias vecinas a sumarse a nuestras prácticas y compartir con ellas las técnicas que hemos desarrollado en Cerro Guido para disminuir los ataques del puma a las ovejas (…) El proyecto consiste en asesorar a estas estancias, enseñándoles métodos como los repuntes nocturnos y el uso de perros protectores (…). La idea es que puedan seguir practicando la ganadería, pero adaptándose a los cambios que el territorio exige hoy”

– ¿Cómo evalúas la situación de la conservación en la Región de Magallanes y a nivel país?

– “Creo que la Región de Magallanes está muy avanzada en términos de conservación. Mucho de esto se debe al turismo y al arraigo que la gente tiene con la tierra, ya que históricamente han valorado la naturaleza como parte esencial de su vida. Aunque la ganadería ovina sigue siendo fundamental, también hay un reconocimiento del valor de las praderas y las especies que las componen”.

La apuesta arquitectónica y sostenible de Aurora Fernández para cambiarle la cara al Parque Pingüino Rey

Aurora Fernández, arquitecta de 33 años, es la directora ejecutiva de la Reserva Natural Pingüino Rey en Tierra del Fuego, un proyecto que fue fundado por su madre, Cecilia Durán, el 2011. Nacida en Punta Arenas y criada en Tierra del Fuego, Aurora ha dedicado su vida profesional a su tierra natal, combinando su amor por la arquitectura con su compromiso con la conservación. 

Estudió arquitectura en Valparaíso y, tras seis años fuera de su región, regresó con el objetivo de implementar lo que fue su proyecto de título: una infraestructura turística ideal para la reserva. Este proyecto, que incluía un diagnóstico integral de las actividades turísticas, conservación y arquitectura, tuvo que adaptarse a las limitaciones locales y a las necesidades del entorno. Aurora realizó un máster en planificación de áreas protegidas en España en 2022, experiencia que enriqueció su visión y reforzó su compromiso con un modelo sostenible de turismo. Además, forma parte del directorio de Así Conserva Chile, asociación de iniciativas de conservación privadas.

Lo que comenzó como una idea académica se transformó en ocho años de trabajo en terreno, liderando iniciativas que integran la ciencia, la educación ambiental y el turismo responsable.

– ¿Cuánto pudiste implementar del proyecto que tenías pensado?

– “Todavía sigo implementando el proyecto. En mi tesis diseñé algo mucho más integral, no sólo arquitectónico. Incluía un diagnóstico completo: cómo realizar las actividades turísticas, qué implementar en conservación, y cómo desarrollar la arquitectura. Cambiamos la cara del parque completamente”.

– ¿Qué fue lo primero que se hizo?

– “Lo primero que hice al llegar fue implementar uniformes, porque antes no teníamos, y los visitantes no identificaban al personal. De ahí fui trabajando poco a poco: uniendo los espacios desde lo arquitectónico, como las salas de bienvenida o las áreas de alojamiento, para que todo tuviera un hilo conductor. Este proyecto abarca guardaparques, comunicación, investigación, ecoturismo, infraestructura y vinculación con el medio”.

– ¿En qué etapa van? ¿En qué consiste lo que falta?

– “El proyecto en la reserva incluye tanto la arquitectura como los senderos, y está diseñado considerando el entorno y su dinámica (…) La infraestructura no está cerca de la colonia; está ubicada a 220 metros para evitar interferencias. Sin embargo, si la colonia creciera mucho, todo está diseñado para poder moverse. Son estructuras desmontables y trasladables (…) Ese es el eje central del proyecto arquitectónico: ser flexible y respetuoso con el entorno”.

– En el fondo, la idea es adaptarse a los pingüinos y no que ellos se adapten a la reserva.

– “Totalmente. En la reserva siempre decimos a los visitantes: aquí manda la naturaleza, no nosotros (…) Esta visión se opone a la concepción antropocentrista, donde el humano está por sobre la naturaleza (…) A veces llega gente con la idea de “hago lo que quiero”, y hay que explicarles que esa actitud nos llevó a problemas como océanos llenos de plástico o el cambio climático”.

– ¿Cómo evalúas la situación de la conservación en Chile y, más específicamente, en la Región de Magallanes? ¿Se están haciendo los esfuerzos necesarios o quedan áreas en peligro?

– “Yo creo que hay esfuerzos de conservación, pero el mayor obstáculo no siempre es la falta de recursos económicos, aunque claramente son necesarios (…) El problema muchas veces es la falta de voluntad y la excesiva burocracia. En Chile tenemos muchas leyes, pero los permisos y trámites suelen ser interminables. Por ejemplo, nosotros llevamos 15 años pidiendo los mismos permisos, cumpliendo con todas las normativas e incluso excediendo los estándares exigidos, pero los procesos se demoran igual. Esto es frustrante porque en terreno hay que actuar rápidamente”.

– ¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentan las iniciativas privadas de conservación en Chile?

– “En nuestra asociación, enfrentamos problemas que desmotivan a los actores más pequeños, como el exceso de papeleo y la falta de apoyo técnico o financiero, lo que hace que muchos deserten, aunque protejan ecosistemas maravillosos (…). Trabajamos con el Servicio de Biodiversidad y Areas Protegidas para integrar áreas privadas al marco oficial, pero aún falta un catastro actualizado. Mientras tanto, las comunidades se organizan frente a problemáticas como los megaloteos y parcelaciones, creando sus propias áreas de conservación para proteger el agua y los ecosistemas locales”.

– ¿Tú crees que el magallánico se da cuenta de lo que tiene en su región y lo cuida?

– “Yo creo que sí, especialmente después de la pandemia, que marcó un antes y un después para todos. Sin embargo, creo que nos falta visibilizar más lo que tenemos. Eso también es parte de nuestro trabajo como institución”.

Seminario en la Universidad de Chile: REFLEXIONANDO SOBRE EL PATRIMONIO, MEMORIA Y COMUNIDAD

Un seminario para intercambiar experiencias respecto de la importancia del resguardo, conservación y promoción del patrimonio arquitectónico que está vinculado a los ejercicios de memoria se realizó en el Salón Domeyko de la Casa Central de la Universidad de Chile.

La actividad fue organizada por la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, el Instituto Servicio Médico Dr. Carlos Ybar del Servicio Médico Legal y la Cátedra de Derechos Humanos de la Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones, y a ella estuvo invitada, entre otras entidades, la Corporación Parque por la Paz Villa Grimaldi.

En el pasado mes de septiembre, el Consejo de Monumentos Nacionales (CMN) anunció que se acogía la declaratoria de Monumento Histórico para el edificio de Av. La Paz del Servicio Médico Legal, inaugurado en 1926, lo que para la secretaria ejecutiva del mismo, Francisca Silva Gálvez , “es un hito relevante, ya que en el marco de la protección de los derechos humanos no puede existir un futuro sin reconocer nuestro pasado, factor que consideró el Consejo de Monumentos Nacionales para declarar Monumento Histórico a nuestro edificio, recalcando que “nuestra institución ha tenido un rol importante en el Plan Nacional de Búsqueda, aportando en la identificación de víctimas de la dictadura civil militar en Chile”.

A través de vía telemática se sumó Mayki Gorosito, directora ejecutiva del Museo Sitio de Memoria ESMA en Argentina, declarado Monumento Histórico Nacional y Patrimonio Mundial de la UNESCO. La expositora relató que el proceso para la declaratoria constó de la elaboración multidisciplinaria del expediente de nominación, demostrando la integridad y autenticidad del bien como el valor del consenso social, compartiendo la historia del museo y su muestra permanente, además de su acervo testimonial y el proceso para poder conformarse como espacio museológico y conseguir la declaratoria de UNESCO.

Por su parte, la profesional del Parque por la Paz Antonia Lois, señaló que “el seminario fue una oportunidad para compartir la experiencia de la recuperación del sitio y cómo se colocó en valor lo que significó ser el primer Sitio de Memoria recuperado por la sociedad civil en el Cono Sur”, además de dar cuenta de que este proceso “sirve a otros sitios que se están creando en relación con el valor del patrimonio que sustentan y la relación vinculante con el territorio y con la comunidad en la que están asentado”.

Otro tema interesante que se abordó, agregó Antonia Lois, “tiene que ver con la posmemoria, lo que está sumamente presente en el trabajo que desarrollamos en Villa Grimaldi y se ve, sobre todo, en la pedagogía de memoria que se desarrolla en el sitio, con los recorridos pedagógicos y en querer implementar nuevas soluciones creativas con diversas actividades culturales, de manera de llegar a las nuevas generaciones y hacer este traspaso generacional desde nuestro parque”.
En el panel también estuvieron presentes Karen Cea, representante de la coordinación de la Red Nacional de Sitios de Memoria, y Xaviera Salgado, coordinadora de la Unidad de Memoria y DD.HH. del Consejo de Monumentos Nacionales (CMN), quienes aportaron en la conversación con el trabajo desde la experiencia desarrollada en sus instituciones.

Bolivia, entre los mejores del Programa Memoria del Mundo

El Estado Plurinacional se posiciona entre los tres países con más inscripciones en 2024, consolidando su liderazgo en la preservación del patrimonio documental.

Este año, Bolivia se posicionó entre los países con más postulaciones en el Programa Memoria del Mundo (MoWLAC), que impulsa la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

El país inscribió ocho nuevos documentos en la lista representativa y, con ello, se ubica entre los tres primeros lugares del ránking.

El programa fue creado en 1992 por la Unesco a escala internacional y se extendió a Latinoamérica y el Caribe en 2000. Su objetivo principal es promover la preservación y el acceso al patrimonio documental de la región. Las primeras nominaciones al Registro Regional se aprobaron en 2002. Según la Unesco, “El registro de la Memoria del Mundo para América Latina y el Caribe refleja la historia y la evolución de una región con una rica diversidad documental de valor universal”.

La importancia de este programa es que tiene un alcance holístico, es decir, abarca el patrimonio documental a lo largo de la historia registrada. Es un enorme esfuerzo para preservar los documentos inscritos y mostrar la diversidad y riqueza cultural.

Sobre el programa, el Premio Nobel de la Paz de 1980, Adolfo Pérez Ezquivel, sostiene en el prólogo del libro Patrimonio documental de América Latina y el Caribe. El registro regional del Programa Memoria del Mundo de la Unesco 2000-2018, compilado por Lourdes Blanco: “La Unesco asumió el desafío de registrar los patrimonios documentales de América Latina y el Caribe con el Comité Regional del Programa Memoria del Mundo – MoWLAC, instigando a la preservación de los documentos inscritos y facilitando un mecanismo que haga realidad el acceso”.

Hasta 2015, Bolivia había logrado la nominación de siete documentos. El primer inscrito fue en 2002 como Memoria científica de América Andina: las expediciones e investigaciones científicas en Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú. Siglos XVIII-XIX, con el documento: Catálogo de especies e individuos de los reinos animal, vegetal y mineral de Bolivia (1833), de Alcide Dessalines d’Orbigny.

Nuevos documentos inscritos

Todos los años, la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia (FC-BCB), a través del Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia (ABNB), organiza un taller de socialización para postular documentos históricos al programa MoWLAC. Este año, la actividad se celebró en la ciudad de Sucre y estuvo acompañada de una exposición de los archivos que ya están inscritos en la lista representativa de la Unesco. La actividad estuvo abierta a todo el público y asistieron varias organizaciones como el Archivo Histórico de La Paz (vía zoom), la representante del Centro Bibliográfico Documental Histórico de la Universidad San Francisco Xavier, Zulema Galarza, entre otras instituciones.

El presidente de la FC-BCB, Luis Oporto Ordóñez, es el mayor impulsor de la postulación de documentos históricos al Programa Memoria del Mundo y conocedor del tema. Integra el Consejo Asesor del Congreso de Archivología del Mercosur y fue presidente del Comité Regional de América Latina y el Caribe del Programa Memoria del Mundo de la Unesco.

En 2024, Bolivia rompió récord en el Programa Memoria del Mundo con la inscripción de ocho documentos. Los miembros del Comité Regional analizaron 35 postulaciones elegibles para su evaluación, presentadas por Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Cuba, Jamaica, México, Nicaragua, Paraguay, Perú, Trinidad y Tobago, Uruguay y Venezuela, aprobando un total de 27 nuevas inscripciones.

El ABNB inscribió la colección de Gabriel René Moreno sobre Mojos y Chiquitos (1758-1888). El archivo muestra cómo las zonas de la amazonia boliviana y Chiquitos, en el oriente del país, a finales del siglo XVII hasta 1767, asentaron misiones de la Compañía de Jesús. Estas pertenecían a la provincia paraguaya. Gabriel René Moreno fue un archivista que reunió esta colección que abarca el periodo que va entre la expulsión de los jesuitas y la fundación de la República de Bolivia.

orzado de indios de Puno a la Villa Imperial de Potosí para trabajos en minas e ingenios (1745). El documento, custodiado por la Casa Nacional de Moneda, describe el desplazamiento de 83 personas (mujeres, hombres y niños) de la intendencia de Puno (Perú) a la ciudad de Potosí (Bolivia) para cumplir con la mita minera. El expediente es esencial para comprender la historia económica y la transformación social de los Andes y refleja cómo el envío forzoso de indígenas para el trabajo en las minas afectó significativamente la demografía y la vida social de las comunidades.

El Centro de la Cultura Plurinacional incluyó en la lista el documento Tratado de quinología (1638-1792), una obra fundamental en la botánica y la medicina. Aborda el estudio del árbol de la quina y describe diversas especies de quina descubiertas en el Virreinato del Perú en el siglo XVIII. El libro incluye los métodos de preparación utilizados por los indígenas que habitaban las montañas de los Andes, así como por los jesuitas establecidos en una extensión que comprende desde la ciudad de La Paz, Bolivia, hasta la comunidad de Loja, en Ecuador.

Bolivia también inscribió en el programa el Manifiesto imparcial de la revolución acaecida en la ciudad de Chuquisaca el día jueves 25 de mayo de 1809, postulado por Casa de la Libertad, dispuesto en forma de diario anónimo. El documento fue escrito por un miembro de la élite absolutista al inicio de la Guerra de la Independencia, narra la revolución del 25 de mayo de 1809 en La Plata (hoy Sucre) y menciona lugares ubicados en los actuales territorios de Bolivia, Perú, Ecuador y Argentina.

A esos archivos se incluyen el Diccionario Castellano Moseteno y Moseteno Castellano. Covendo 1874, postulado por el Museo Nacional de Etnografía y Folklore. Sue elaborado para la enseñanza, artes, oficios y evangelización en la lengua indígena mosetén. Mientras que el Museo Nacional de Arte presentó el Archivo Político y Artístico Particular de Miguel Alandia Pantoja (1936-1979, que muestra el compromiso social e ideológico del también llamado ‘Pintor de la Revolución’ durante el siglo XX y que está compuesto por 52 expedientes organizados en correspondencia personal, documentos de identificación personal, discursos, apuntes de estudio, bocetos de dibujos, recortes de periódicos, caricaturas, entre otros.

El Archivo de La Paz inscribió el Censo de Extranjeros (1935-1959), que forma parte del fondo del Ministerio del Interior, Migración y Justicia. Y finalmente, la Universidad Mayor, Real y Pontificia de San Francisco Xavier de Chuquisaca inscribió al archivo de la Academia Carolina (1778-1941), integrado por 541 legajos de manuscritos producidos por esa institución creada en 1776 en La Plata (hoy Sucre), como una respuesta académica de los intelectuales ilustrados de la época para mejorar la práctica jurídica de quienes estudiaron en dicha universidad.

“Estos documentos son originales, únicos en su género. Muestran su historia desde la Colonia hasta el presente, se refleja en el desarrollo de los archivos y las bibliotecas”, sostuvo el presidente de la FC-BCB a los medios de comunicación.

Siguiendo esa línea de trabajo, Oporto aseguró que se seguirá instruyendo a los repositorios nacionales dependientes de la entidad cultural para que garanticen la postulación de nuevos documentos al programa de la Unesco.

Con estas inscripciones, Bolivia es reconocida como custodia de los documentos históricos que forman parte de la Memoria del Mundo y tiene como objetivo visualizar el patrimonio documental mundial.

La Paz/AEP