SOS Patrimonio, un canal de información para ayudar al combate del tráfico ilícito

SOSDesde la Fundación ILAM tenemos el agrado de relanzar nuestro perfil de Twitter @SOSPatrimonio, como un canal de difusión de noticias sobre robos, recuperación y amenazas al patrimonio en todas sus variantes en Latinoamérica.

SOS

 

Por: Gerald Valverde, editor de @SOSPatrimonio. Fundación ILAM

Desde la Fundación ILAM tenemos el agrado de relanzar nuestro perfil de Twitter @SOSPatrimonio, como un canal de difusión de noticias sobre robos, recuperación y amenazas al patrimonio en todas sus variantes en Latinoamérica.

Como fundación regional, vemos con preocupación que mucha de la información surgida dentro de cada país no trasciende las fronteras nacionales, lo cual dificulta el trabajo conjunto de muchas instituciones y organizaciones para proteger y recuperar nuestro patrimonio.

Es por esto, que nos hemos dado a la tarea de crear distintas herramientas que ayuden a la unificación de esfuerzos en toda la región. Desde ILAM hemos creado hace ya varios años el primer directorio en línea de Museos y Parques de toda Latinoamérica, de acceso público y gratuito; y con más de 7.000 registros.

También nos preocupamos por recopilar y poner a disposición las revistas y materiales impresos creados por las instituciones que resguardan el patrimonio. Así surgió el programa ILAM Docs, quien recientemente renovó su sitio web para mejorar la experiencia de los usuarios a la hora de buscar y descargar material de manera gratuita.

También hemos impulsado la capacitación y profesionalización del personal vinculado al manejo y resguardo de bienes patrimoniales, a través de nuestros Talleres Virtuales ILAM y de nuestro Diplomado en Gestión del Patrimonio. Más de 1400 estudiantes de 23 países han sido parte del programa ILAM Capacita.

Y finalmente, el programa más reciente de nuestra fundación es ILAM SOS, del cual nuestra cuenta de twitter es parte. ILAM SOS centra sus esfuerzos en construir herramientas para el combate del tráfico ilícito de bienes patrimoniales.

Hemos creado un sistema de registros y gestión de colecciones, UniqueCollection, que a bajo costo pretende ser una herramienta para proteger el patrimonio en los museos.

Pero además, aspiramos a ser un centro de información para la consulta de bienes extraviados y robados, así como un canal de información eficiente para alertar sobre los incidentes relacionados con el tráfico de bienes.

Por eso deseamos un nuevo perfil a nuestra cuenta de Twitter, como canal de interacción y sitio de intercambio a disposición de las instituciones y organizaciones que requieran apoyo en la difusión de noticias relacionadas a nuestro patrimonio en peligro.

Deseamos recibir informaciones desde las instituciones y personas, noticias y material relevante para toda la comunidad que resguardamos el patrimonio latinoamericano.

¡Estamos al servicio de ustedes para ayudar al combate del tráfico ilícito de bienes!

 

Parque Yasuní: de bosque lluvioso en venta a plan de manejo comunitario

 

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Presentamos dos artículos (del 2013 y 2016) que dan cuenta de las acciones emprendidas en el Parque Nacional Yasuní de Ecuador, que van desde…

 

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Parque Nacional Yasuní: bosque lluvioso en venta

La demanda de petróleo está desangrando uno de los lugares más vírgenes del planeta.

National Geographic / 8 de febrero, 2013

Todavía gotean las hojas después del aguacero nocturno cuando Andrés Link se echa al hombro la mochila y se interna en la fría y húmeda mañana. Acaba de amanecer y el bosque ya es una algarabía de cantos y parloteos: resuena el potente grito de un mono aullador, el tac tac tac de un pájaro carpintero, el chillido de los monos ardilla persiguiéndose de rama en rama. A lo lejos empieza a oírse un sonido extraño y ululante; se desvanece; vuelve a empezar.

«¡Escuche! –dice Link, orientando el oído–. Titíes. ¿Los oye? Son dos, cantando a dúo.»

Esta celebración estridente pone la música de fondo al paseo cotidiano que lleva a Link a su puesto de trabajo a través del que quizá sea el lugar con mayor biodiversidad de la Tierra. Link, primatólogo de la Universidad Peruana Los Andes, está estudiando al mono araña común, y esta mañana se dirige a un lambedero (un depósito natural de sal donde acuden los animales a lamer), situado a media hora a pie, donde se reúne a menudo un grupo de estos monos.

Un hábitat de unos 9.800 kilómetros cuadrados de bosque lluvioso en el este de Ecuador

Ceibas y ficus de inmensas raíces que parecen contrafuertes se alzan cual columnas romanas hacia el dosel del bosque. Las ramas bifurcadas de estos gigantes están cubiertas de orquídeas y bromelias que sustentan comunidades enteras de insectos, anfibios, aves y mamíferos, y los troncos están ceñidos por el abrazo helicoidal de las higueras estranguladoras. Hay tanta vida que hasta en una pequeña charca dejada por la huella de un animal colean diminutos pececillos.

Descendemos por una ladera hasta internarnos en un bosque salpicado de palmas del género Socratea, conocidas como jiras zanconas, cuyas raíces aéreas de un metro de alto les permiten desplazarse ligeramente en busca de luz y nu­­trientes. Es una de las innumerables adaptaciones evolutivas que se despliegan por la Estación de Biodiversidad Tiputini (EBT), unas instalaciones gestionadas por la Universidad San Francisco de Quito que ocupan 650 hectáreas de selva prístina en la periferia del Parque Nacional Yasuní, un hábitat de unos 9.800 kilómetros cuadrados de bosque lluvioso en el este de Ecuador.

«Puedes pasarte aquí la vida entera, y cada día sorprenderte por algo nuevo», dice Link. En el bosque que rodea la EBT hay diez especies de primates y una variedad de aves, murciélagos y ranas que no conoce parangón en prácticamente toda América del Sur. La geografía de Yasuní es el germen de esta riqueza. El parque se ubica en la intersección de los Andes, el ecuador y la Amazonia, un punto en el que convergen riquísimas comunidades de plantas, anfibios, aves y mamífe­ros. Los aguaceros son casi diarios durante todo el año y apenas hay diferencias entre las estaciones. El sol, el calor y la humedad son constantes.

Los intereses económicos han triunfado sobre la conservación

Esta parte de la Amazonia también es hogar de dos pueblos indígenas, los quechuas y los huaorani, asentados en poblaciones a la vera de caminos y ríos. El primer contacto pacífico entre los huaorani y los misioneros protestantes se produjo a finales de la década de 1950. Hoy la mayoría de las comunidades huaorani tienen relación comercial e incluso turística con el mundo exterior, al igual que los que fueran sus enemigos tribales, los quechuas. Pero dos grupos de huaorani han dado la espalda a esos contactos y han preferido buscar su sustento por las altitudes selváticas en la llamada Zona Intangible, estable­cida para protegerlos. Por desgracia, esta zona, que se solapa con el sector sur de Yasuní, no incluye toda su área de distribución tradicional, y los guerreros nómadas han atacado a colonos y madereros tanto dentro como fuera de la zona de protección; el último ataque fue en 2009.

El subsuelo de Yasuní alberga otro tesoro que amenaza el inestimable sistema ecológico de la superficie: cientos de millones de barriles de crudo amazónico sin explotar. Con el paso de los años se han ido otorgando concesiones petroleras en el mismo territorio que ocupa el parque, de modo que los intereses económicos han triunfado sobre la conservación en la lucha por el destino de Yasuní. Al menos cinco concesiones activas se solapan con la sección norte del parque, y para un país pobre como es Ecuador la presión para perforar ha sido casi irresistible. La mitad de lo que ingresa el país por exportaciones ya corresponde al petróleo, casi todo procedente de las provincias amazónicas orientales.

En una propuesta presentada por primera vez en 2007, el presidente Rafael Correa ha ofrecido dejar intactos sine díe los 850 millones de barriles de crudo que se calcula alberga la esquina nororiental de Yasuní en la zona denominada Bloque ITT, en referencia a los tres campos pe­­trolíferos que contiene: Ishpingo, Tambococha y Tiputini. En contrapartida por preservar la fauna y la flora y frustrar la emisión a la atmósfera de unos 410 millones de toneladas de CO2 por la quema de combustibles fósiles, Correa ha pedido al mundo que dé un paso al frente en la lucha contra el calentamiento global. Persigue una compensación de 3.600 millones de dólares, más o menos la mitad de lo que se habría embolsado Ecuador en concepto de explotación de los recursos a precios de 2007. Ese dinero se invertiría, asegura Correa, en energías alternativas y proyectos de desarrollo de las comunidades.

Calificada por sus valedores de hito histórico en el debate sobre el cambio climático, la llamada Iniciativa Yasuní-ITT es muy popular en Ecuador. Las encuestas nacionales revelan siste­máticamente que cada vez es mayor la concepción de Yasuní como un tesoro ecológico que debe ser protegido. Pero la reacción internacional a la propuesta no ha sido muy entusiasta.

A mediados de 2012 solamente se habían garantizado unos 200 millones de dólares. En respuesta Correa ha presentado una serie de coléricos ultimátums, dando pábulo a los detractores de la propuesta para calificarla de chantaje. Con la iniciativa en punto muerto y Correa advirtiendo de que se acaba el tiempo, la actividad petrolera continúa su avance por el este de Ecuador, incluso dentro de los límites de Yasuní. Cada día, otro pedacito de naturaleza sucumbe a los bulldozers.

Tras media hora de caminata desde el laboratorio de la EBT, Andrés Link llega a la entrada de una cueva baja situada al fondo de un abrupto barranco. Es el lamedero de sal que buscaba, pero esta mañana no hay rastro de monos. «Tienen miedo de los depredadores –dice, mirando el cielo a través del dosel del bosque–. Cuando está nublado como hoy, no les gusta bajar.» Los monos pueden recelar de los jaguares o de las águilas harpía, pero Link está pensando en una amenaza más a largo plazo y potencialmente definitiva: el avance de la actividad petrolera.

«Ya ve que hay un gran interés en localizar el crudo –dice–. Si temo es porque se necesita bien poco para que esto se ponga en marcha, y entonces…» Lo deja ahí, como si expresarlo en voz alta resultase demasiado doloroso.

De nuevo en el laboratorio de la EBT esa tarde, charlo con el director y uno de los fundadores de la estación, Kelly Swing, sobre los cambios que él observa a medida que se acerca la actividad petrolera. «Notamos la presión –me dice, perdiendo la mirada en la penumbra que se va adueñando del bosque–. Está tan cerca que empezamos a ponernos nerviosos.»

Las instalaciones de producción más próximas están a solo 13 kilómetros al nordeste, en una concesión operada por la petrolera estatal, Petroamazonas. Los científicos dicen a Swing que a menudo oyen el zumbido de los generadores cuando están en el bosque y que cada vez es más frecuente que los animales que estudian huyan despavoridos por el vuelo bajo de los helicópteros. Seguramente el éxito o el fracaso de la Iniciativa Yasuní-ITT no tenga consecuencias directas sobre esta zona de bosque, dice Swing, pero teme que si el plan se frustra, será un duro golpe para los esfuerzos conservacionistas y el pistoletazo de salida para una marea de explotaciones petroleras que podría inundar la mitad sur de Yasuní, quizás incluso la Zona Intangible.

«Las concesiones petroleras se han convertido en una suerte de pasaderas –dice–. Cada vez que se explota una, empieza a intensificarse la presión para que se desarrollen los bloques restantes situados al este y al sur.»

En los bosques afectados por la explotación petrolera, el 90 % de las especies que viven alrededor de las parcelas perforadas pueden desa­parecer

Las autoridades ecuatorianas insisten en que es posible hacer una extracción de crudo con responsabilidad, incluso en hábitats delicados. Aseguran que las prácticas actuales nada tienen que ver con los métodos altamente contaminantes que predominaban en los años setenta y ochenta, cuando el gigante petrolero estadounidense Texaco presuntamente dejó una serie de zonas contaminadas que han arrastrado a Chevron, la matriz de Texaco, a un pleito multimillonario con las comunidades indígenas. Pero la explotación tiene consecuencias mucho mayores para entornos tan biodiversos como Yasuní, dice Swing, empezando por los incontables millones de insectos, muchos de ellos sin duda desconocidos para la ciencia, que perecen cada noche abrasados por las ondulantes llamaradas de gas.

En los bosques afectados por la explotación petrolera, el 90 % de las especies que viven alrededor de las parcelas perforadas pueden desa­parecer, advierte. «¿Es esto admisible? Y, ¿para quién lo es?»

Días después me embarco bajo la llovizna con un equipo de biólogos de la Wildlife Conservation Society (WCS) para bajar por el río Tiputi­ni, rumbo al este. Las cortezas blanquecinas de los guarumos (del género Cecropia) dibujan los márgenes del serpenteante río, que marca parte del límite septentrional del parque nacional, con forma de C invertida. Sobre nosotros, las altas ramas de las gigantescas ceibas están cuajadas de nidos de oropéndolas.

En el río no hay la menor presencia humana. O eso parece, hasta que al salir de un meandro nos topamos con una barcaza a motor atracada en la orilla. El lugar bulle de obreros con casco y botas de agua, y se ve la tierra roja al descubierto, en carne viva, lacerada por excavadoras y bulldozers. Un tajo similar en la margen opuesta, ancho y de color rojo sangre, crea la impresión de que la carretera ha saltado el río por arte de magia, penetrando de motu proprio en el parque nacional. Elevo la cámara para tomar una imagen, y rápidamente dos soldados me gritan desde la barcaza en un inglés muy rudimentario que está prohibido hacer fotos.

Cuando atravesamos el lodo y abordamos la barcaza, los hombres, vestidos con mono azul de trabajo y casco, nos reciben con un silencio hermético. Pero un hombre alto y corpulento me ofrece una mano fornida y una cálida bienvenida. «Soy uno de los malos», dice en inglés con una carcajada, antes de identificarse por su nombre. Robin Draper, de 56 años, parece tan sorprendido por nuestra repentina entrada en escena como nosotros por toda esta operación. «Llevamos aquí semanas y sois el primer bote que baja por este río», dice.

Draper, oriundo de Sacramento, California, y veterano de los campos petrolíferos de la bahía de Prudhoe, en Alaska, es el dueño y operador de la barcaza, llamada Alicia, cuyos servicios contrata Petroamazonas. A salvo del escrutinio público, salta a la vista que la petrolera estatal está entrando a toda marcha en el Bloque 31. Hace unos años los ecologistas celebraron haber impedido que otra compañía, Petrobras, construyese esa misma carretera, pero en el ínterin la concesión ha revertido a Petroamazonas y ahora los 14,5 kilómetros que conectan el río Napo con el Tiputini son una realidad. Es más, los bulldozers ya han penetrado hasta el corazón de la selva al otro lado del Tiputini.

“La intención es buena, pero en mi opinión ni siquiera deberíamos estar aquí”

Semejante maniobra es sinónimo de polémica, porque representa una nueva intrusión en el parque. Sus detractores también alegan que las reservas del Bloque 31, estimadas en 45 millones de barriles, no son suficientes para justificar una inversión ingente en la concesión. El verdadero objetivo de la entrada en el Bloque 31, afirman, sería construir la infraestructura necesaria para penetrar finalmente en el Bloque ITT colindante, lo cual deja en la cuerda floja tanto la credibi­lidad de la iniciativa como a la fauna, a la flora y a los grupos indígenas aislados que transitan sus bosques de tierras altas. Informes recientes apuntan a la posible presencia en la zona de tales grupos, que el Gobierno está obligado a proteger.

Aunque Draper no tiene opinión al respecto, asegura que la empresa hace todo lo posible por minimizar el impacto en la zona. «No van a construir un puente en el río. Aquí habrá una barcaza permanentemente», nos explica mientras tomamos un café en el puente de la Alicia. Luego describe un «proceso de construcción de carreteras totalmente novedoso» al otro lado del río, donde se está colocando un material sintético que podría enrollarse y retirarse. Pero él no lo ve claro. «La intención es buena, pero en mi opinión ni siquiera deberíamos estar aquí.»

De nuevo en el río, pregunto a Galo Zapata, uno de los biólogos de la WCS que va a bordo, cómo afectará a la selva esta nueva vía. «Estoy seguro de que la empresa hará cuanto esté en su mano para controlar el acceso a la carretera –dice–, pero no van a impedir a los quechuas y a los huaorani que se asienten a lo largo de ella.»

Hay precedentes, explica. Cuando en los años noventa las petroleras construyeron la carretera Maxus (en alusión a Maxus Energy Corporation, una empresa estadounidense de prospección petrolera) en Yasuní, se tomaron medidas para bloquear el acceso desde el exterior, pero los nativos que vivían en el parque trasladaron sus aldeas a las márgenes de la vía y empezaron a cazar para vender las presas en el mercado negro. «Con la cantidad de personas que van a instalarse aquí, habrá una demanda enorme de carne de selva. Será negativo para las aves y animales grandes. Será negativo para las personas. La historia se repetirá.»

Conforme avanzamos río abajo, el paisaje va allanándose hasta convertirse en un vasto pantano jalonado de palmas de asaí. Nuestro GPS indica que hemos entrado en el Bloque ITT, el epicentro de la polémica. Varamos en una ribera baja, donde un cartel pintado a mano identifica la pequeña comunidad quechua de Yana Yaku.

El líder de la comunidad, César Alvarado, sale de su casa de techo de paja y nos habla de cuando en su tierna infancia llegaron las petroleras. Los primeros hombres se presentaron en unos helicópteros que antes de aterrizar sobrevolaron los altos moriches que orlaban la aldea. Luego llegaron barcazas con viviendas prefabricadas para los obreros y tractores que arrasaron el bosque y trasladaron las torres de perforación. «Había una ciudad entera de obreros», recuerda, abarcando con la mano la maraña de vegetación.

Alvarado, que ahora tiene 49 años, nos conduce por un sendero embarrado que deja atrás las bastas cabañas de Yana Yaku. Quiere mostrar­nos lo que vinieron a hacer todos aquellos obreros hace tanto tiempo, y el monumento solitario que dejaron tras de sí. Al entrar en un claro um­­brío nos recibe una estampa asombrosa. Parece una especie de escultura, un crucifijo abstracto montado con tuberías, válvulas y codos. Con unos 4,50 metros de alto, ha perdido el brillo y está cubierto de musgo, como un tesoro arqueológico perdido. Pero no olvidado: es el eje central en torno al que gira toda la cuestión de la Iniciativa Yasuní-ITT, un pozo exploratorio hoy cegado del campo petrolífero de Tiputini.

En este y otros pozos de exploración se basan las autoridades para calcular que el Bloque ITT contiene más del 20?% de las reservas de petróleo de Ecuador, unos 850 millones de barriles. Es difícil imaginar un símbolo más obvio de la potencial riqueza petrolera ecuatoriana.

¿Y si vuelven los obreros?, pregunto. ¿Le parece bien a Alvarado que extraigan el petróleo de debajo de la aldea? «Nosotros queremos sanidad y educación para la comunidad –dice–. Mientras protejan el medio ambiente, los apoyaremos.»

Para la mayoría de los huaorani, en cambio, esa perspectiva no es ni mucho menos tan tentadora. Una mañana nublada y bochornosa me monto en una camioneta en la ciudad de Coca en compañía de guías nativos para dirigirme al sur por la llamada carretera Auca. Construida por Texaco en la década de 1970 para trasladar las torres de perforación a los campos petrolíferos y tender oleoductos desde ellas, la carretera partió en dos el que había sido territorio huaorani. Por si esa injuria fuese poco, la empresa bautizó la vía con el nombre de Auca, con el que se refieren a los huaorani sus enemigos, y que significa «salvaje». Nos dirigimos al puente del río Shiripuno, la puerta de entrada a la Zona Intangible, donde al menos dos grupos huaorani, los taromenane y los tagaeri, viven en un aislamiento voluntario del resto del mundo.

En nuestra rápida carrera por el asfalto atravesamos un paisaje de laderas peladas y ranchos que dan fe de la marea incontrolada de colonos hambrientos de tierra que siguió a la construcción de la carretera hace 40 años. Varias comunidades depauperadas de quechuas y mestizos jalonan los ramales de la Auca.

Al llegar a una curva cerrada a la derecha que sumerge la carretera en un denso follaje, giramos a la izquierda y seguimos unas roderas por una pendiente pronunciada. He oído que recientemente han aparecido grupos indígenas «no contactados» fuera del área de exclusión, en plena zona de explotación petrolera. Pronto estamos recorriendo un laberinto de carreteras secundarias, vías de servicio para la creciente red de pozos de crudo y estaciones de bombeo. Derrapamos al describir una curva muy cerrada y nos topamos de frente con una muralla de jungla, justo donde de pronto se acaba la carretera. Más adelante, a la derecha, descuella tras una alambrada una torre de perforación nueva. El cartel de la cancilla informa de que se trata del pozo petrolífero Nantu E. A la izquierda, a cobijo del bosque, un puñado de cabañas con techumbre de paja, la aldea huaorani de Yawepare.

Nos apeamos de la camioneta entre ladridos de perros. Un hombre musculoso con pantalón corto y camiseta ajustada me interpela: ¿qué me trae por aquí? Tranquilo al saber que no soy de la petrolera, me propone que hablemos en la cabaña comunal, a cielo abierto. Se llama Nenquimo Nihua, dice en español, y es el jefe de la comunidad por un período de dos años.

“No queremos más explotación petrolera. Que no entre un colonizador más. Ni un maderero más.”

«Esta es una zona peligrosa», advierte Nihua. La tensión ha aumentado desde que hace unos meses llegaron obreros para trabajar en el pozo. Los aldeanos temen que la barahúnda de maquinaria y vehículos pesados pueda provocar la reacción violenta de tribus aisladas de la selva circundante, movidas por la sensación de que su territorio se achica. «Los están expulsando del bosque –dice–. No queremos tener problemas con ellos. Queremos que estén tranquilos.»

Nihua me dice en confianza que en realidad algunos miembros de las tribus nómadas son parientes suyos. Es más, hace tres semanas estuvieron en este mismo lugar unos 25 nómadas. Su padre los vio. Alarmado por el ladrido de los perros, se levantó en plena noche para echar un vistazo. Al encender una linterna en la cabaña comunal, se llevó un susto al ver a los guerreros, todos armados con lanzas y cerbatanas. Acababan de entrar en la cabaña y parecía que pretendían pasar allí la noche. Con el corazón acelerado, el padre de Nihua volvió a entrar en casa sin decir palabra. «Venían a descansar», añade. A la mañana siguiente ya no estaban.

Pese a los lazos familiares, muchos de los huaorani que se han asentado temen ser atacados por los taromenane y tagaeri. Sin embargo, los clanes nómadas son al mismo tiempo fuente de orgullo, un símbolo poderoso de resistencia tribal y un recordatorio de sus tradiciones ancestrales. Nihua dice que su familia y él dejan hachas y machetes en la selva para sus parientes. Plantan huertas para alimentarlos y organizan patrullas armadas para protegerlos de los intrusos con malas intenciones. «Esta es nuestra postura –dice Nihua, sacando pecho–. No queremos más explotación petrolera. Que no entre un colonizador más. Ni un maderero más.»

Casi al final de la carretera Auca llegamos a un puente inestable y pasamos los equipos a un esquife para continuar Shiripuno abajo hasta el río Cononaco y la Zona Intangible. Como solo se permite la entrada previa invitación de los huaorani, he acordado hacer esta parte del viaje con Otobo Baihua, un guía huaorani.

Bajo y robusto, de espalda ancha y sonrisa fácil, Otobo, de 36 años, explica que en su día trabajó para las petroleras, pero que lo dejó por una vida más ecológica. «Mucha contaminación –dice en un español no muy fluido–. Vi morir muchos animales. Me ponía enfermo.» Ahora es propietario de un negocio de ecoturismo y lleva a viajeros de aventura a visitar a los suyos en el corazón de la zona de exclusión.

Ante nosotros se despliega un paisaje espectacular de vida salvaje: monos saltando de rama en rama, tucanes gritando en las copas. Un capibara se desliza perezosamente hasta el agua. Otobo se detiene para indicar dónde los guerreros huaorani emboscaban a los trabajadores de las petroleras y dónde, más recientemente, los tagaeri y taromenane han atravesado con sus lanzas a los taladores ilegales antes de volver a perderse en la penumbra de la selva.

Alrededor de las fogatas de los asentamientos ribereños, los huaorani comparten durante las siguientes noches episodios de su turbulenta historia y su pertinaz recelo de las petroleras. Describen el paraíso perdido a manos del negocio del crudo y el paraíso que todavía comparten con sus huraños parientes. Al cabo de dos días alcanzamos nuestro destino, la aldea de Bameno. Edificios de bloques de hormigón y cabañas de madera flanquean una pista de aterrizaje de 560 metros de largo cubierta de hierba. Allí encontramos a Penti Baihua, primo de Otobo y líder de la comunidad, entregado a un acalorado debate con una asamblea de vecinos cerca de la pista. Va descalzo y con el pecho descubierto; tiene el cabello negro y ondulado y una sonrisa cálida. Se separa del grupo para recibirnos.

«El Bloque ITT es solo una pequeña parte de Yasuní», dice cuando le pregunto sobre la iniciativa. Lo que más le preocupa es que los huaorani no tengan derechos de propiedad expresos y reconocidos oficialmente sobre el territorio incluido en la Zona Intangible. «Irán conquistando este espacio, pozo a pozo, si no tenemos ese documento –insiste–. Ignoramos qué planes tiene el Gobierno para nuestro territorio.»

Cruzamos con Penti la pista empapada en dirección a una cabaña comunal en el otro extremo de la aldea. Quiere presentarme a su tío, un hombre de pelo plateado llamado Kemperi. Uno de los últimos chamanes jaguar de los huaorani, Kemperi es reverenciado por su facultad de comunicarse con los espíritus de la selva. Viste bermudas y camiseta azul, y los largos mechones grises de su cabello enmarcan una amplia sonrisa de dentadura blanca y brillante. No sabe su edad, dice, pero ya era adulto cuando se sumó al grupo de guerreros que emboscó y mató a varios empleados de la Shell en la década de 1940.

Doce obreros perdieron la vida a manos de guerreros indígenas. Posteriormente la compañía dejó de operar en el este de Ecuador, y la prospección petrolera no se reinició hasta que los misioneros domeñaron a los «auca».

¿A cuántos hombres mataron Kemperi y sus camaradas ese día? Cuenta con los dedos. Cinco, quizá seis. «Los matamos para que no volviesen nunca más.» A pesar de la violencia que describe, habla con la risa fácil de un veterano de guerra que relata sus batallitas. ¿Qué me dice de hoy? ¿Y si vuelven los hombres de casco y uniforme?

«Si vuelven, los matamos –contesta con total naturalidad–. Aquí hacemos lo que nos enseñaron nuestros padres y nuestros abuelos.»

Tras casi tres semanas recorriendo Yasuní en camioneta, barca y avioneta, me dirijo a la capital, Quito, en las alturas andinas. Me han ofrecido la oportunidad de entrevistarme personalmente con el presidente Correa a propósito de su polémica Iniciativa Yasuní-ITT. Los guardias se ponen firmes cuando paso por la columnata del palacio de Carondelet, de arquitectura colonial, y entro en una fastuosa sala con cortinas de brocado y muebles ornados con pan de oro.

Carismático, elocuente e inteligente, Correa, de 49 años, va al grano. La Iniciativa Yasuní-ITT, dice, todavía está sobre el tapete. «Siempre hemos dicho que si no obtenemos el apoyo que necesita la iniciativa en un plazo razonable, tendríamos que explotar el petróleo, con la máxima responsabilidad medioambiental y social.»

La iniciativa plantea un verdadero dilema, prosigue. «Ecuador es un país pobre. Aún tenemos niños sin escolarizar. Necesitamos sanidad, viviendas dignas. Son muchas las carencias. Lo que más convendría al país sería explotar el re­­curso, pero al mismo tiempo somos conscientes de nuestra responsabilidad en la lucha contra el calentamiento global, cuya causa principal es la quema de combustibles fósiles. He ahí el dilema.»

En la recta final de la entrevista, Correa se expresa como si ya hubiese tomado una decisión. «Insisto en que vamos a explotar nuestros recursos naturales, como hacen todos los países del mundo –afirma–. No podemos mendigar sentados sobre un saco de oro.» No obstante, concluye diciendo que estudiaría la posibilidad de someter a referéndum lo que en Ecuador se conoce como el Plan B: explotar el crudo del ITT.

En la escalinata del palacio presidencial, pienso en la carretera en obras del Bloque 31 y la violación de la naturaleza virgen que representaba. Al margen de la suerte que corra la Iniciativa ITT, áreas importantes de Yasuní seguirán asediadas. «Si la Iniciativa fracasa, discurriremos cómo salvar al menos una parte –me había dicho Kelly Swing en la terraza de la estación de investigación, como si también él lo diese por hecho consumado–. Lo que más me preocupa es que cada vez que cedemos el paso al desarrollo, sustraemos un poco más a la naturaleza. ¿Deberíamos usar nuestra capacidad de dominar la naturaleza para apropiarnos de todos los recursos y llevarla al límite? –preguntó Swing–. ¿Sabremos siquiera dónde está ese límite?»

Tomado de: http://www.nationalgeographic.com.es/naturaleza/grandes-reportajes/bosque-lluvioso-en-venta-2_6844/29

 

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 Dos artículos de noviembre del 2016

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Honduras: Museo de Cabañas en Comayagua un lugar con mucha historia

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comayagua.jpgLas salas cuentan con una importante cantidad de objetos curiosos y mucha información sobre los gobernantes de Honduras.

Comayagua está llena de historia y ahora cuenta con un nuevo museo que se ubica en la que fue la vivienda de José Trinidad Cabañas, prócer de Honduras, un museo con muchas curiosidades y temas por conocer.

EL Museo Cabañas está localizado en la Calle Real de Comayagua al costado Este del Palacio Episcopal, el acceso tiene un precio de 10 Lempiras para niños, 25 para estudiantes, 40 Lempiras para adultos y $5 para extranjeros; cuenta con 3 salas y un video cine cuyo costo es adicional a la entrada.

Las salas cuentan con una importante cantidad de objetos curiosos y mucha información sobre los gobernantes de Honduras.

Existe un espacio donde se ha recreado la forma como pudo lucir la habitación de Cabañas y todos los objetos que ahí se encuentran son originales del tiempo de la independencia.

Dentro de los objetos se encuentra una taza que utilizaba Francisco Morazán la cual tiene una leyenda que nadie imaginaría, “Mamá”, probablemente pudo ser de la madre de nuestro prócer o bien un utensilio que él tuvo como recuerdo de ella.

El depósito donde llegaron los pliegos de la independencia a Comayagua, copias del acta, pistolas, cornetas, vasos, corta papeles, sillas, etc., donde destaca una manta bordada a mano donde el escudo de Honduras es el motivo principal.

 

Tomado de: http://www.radiohrn.hn/l/noticias/museo-de-caba%C3%B1-en-comayagua-un-lugar-con-mucha-historia

Bolivia: descubren un templo y otras estructuras en Tiwanaku por rastreo satelital

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rastreo.jpgUna estructura grande dentro del enmallado del sitio arqueológico de Tiwanaku, posiblemente un nuevo templo, es uno de los descubrimientos detectados a través de un muestreo satelital realizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

 

El hallazgo de este nuevo templo y de otras estructuras arqueológicas en Tiwanaku fue presentado ayer por expertos de la Unesco. Este trabajo fue realizado en el marco de los primeros resultados del proyecto Preservación y Conservación de la Pirámide de Akapana.

Según la Unesco, se detectó que Puma Punku posee dos plataformas más que están enterradas, las cuales rodean todo el templo. Es decir, Puma Punku es más alto de lo que se conoce actualmente y casi duplica su tamaño.

Según los expertos, se detectaron varias estructuras de considerables dimensiones (30 metros) en diversos sectores de Tiwanaku. Además, se hallaron varias fosas, canales y caminos.

El consultor y arqueólogo de la Unesco, José Ignacio Gallegos, quien desarrolló este trabajo en cooperación con la Universidad de Complutense de Madrid, España, mencionó también que se detectaron varias estructuras de considerables dimensiones en diversos sectores de Tiwanaku y más de un centenar de pequeñas estructuras circulares y rectangulares (posiblemente unidades domésticas), varias fosas, canales y caminos.

La Unesco estableció también que se tienen identificadas áreas de excavación para las próximas décadas. “En el estudio topográfico hemos usado un sistema avanzado de teledetección, usando un dron y sistema satelital (es decir multiplicando por tres los niveles de estudio por área de trabajo). Hemos cubierto más de 411 hectáreas, logrando obtener puntos fijos de estudio”, dijo Gallegos.

Alcira Sandoval Ruiz, representante de la Unesco (Quito, Ecuador), dijo que ahora prosigue la transferencia de toda esa información al Ministerio de Culturas y al Centro de Investigaciones Arqueológicas, Antropológicas y Administración de Tiwanaku, a través del Plan de Manejo Integrado del Complejo Arqueológico.

“Gracias a los objetos hallados cambiaremos la concepción de Tiwanaku y nos da una responsabilidad de asumir un trabajo muchísimo más responsable y técnico del sitio. Vamos a necesitar el apoyo de todos para encarar trabajos a futuro”, aseveró.

La ministra de Culturas, Wilma Alanoca, remarcó el apoyo y compromiso de la Unesco para encarar esos trabajos de investigación y conservación de Tiwanaku, y garantizó los recursos económicos para otros estudios y trabajos de excavación.

 

Tomada de: http://www.paginasiete.bo/cultura/2017/5/9/unesco-descubre-templo-otras-estructuras-tiwanaku-137005.html

Paraguay: Gobierno advierte que “búsqueda de tesoros” amenaza el patrimonio

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La “búsqueda de tesoros” de la Guerra contra la Triple Alianza (1864-1870), una actividad que está ganando popularidad en Paraguay, preocupa a las autoridades de la Secretaría Nacional de Cultura, que consideran que las excavaciones arqueológicas irregulares son delitos contra el patrimonio.

Al estilo de Indiana Jones, el personaje cinematográfico que perseguía el arca perdida o el Santo Grial, cientos de “cazatesoros” paraguayos se lanzan a la búsqueda de objetos valiosos que creen que fueron enterrados tras esta contienda, en la que Paraguay se enfrentó a Argentina, Brasil y Uruguay.

Aprovechando este interés, algunas empresas ofrecen, a través de las redes sociales, detectores de metales para rastrear tesoros o servicios de localización de estos objetos “con absoluta reserva y discreción”.

Mientras que otras organizan jornadas de excavación con el reclamo de “aprovechar el fin de semana para hacerse rico”, tal y como escriben en sus anuncios.

“Hemos tenido conocimiento de que una empresa está organizando jornadas de excavación en lugares como el campo de batalla de Avay (unos 30 kilómetros al sureste de Asunción), donde en diciembre de 1868 el ejército paraguayo fue prácticamente exterminado”, declaró a Efe el titular de la Secretaría de Cultura, Fernando Griffith.

Alertó de que estas actividades demuestran una “inconsciencia absoluta de lo que significa el patrimonio”, y transgreden las leyes vigentes en el país, que penan con hasta 10 años de prisión la destrucción o alteración de bienes patrimoniales.

“Es un delito alterar los sitios de batalla. Es como si estamos en la escena del crimen, y dejamos que entre la gente para alterar el lugar (…). Si sacamos las balas, los sables, los huesos, no tendremos forma de determinar cómo ocurrió la batalla, y nunca sabremos la verdad”, expresó Griffith.

También advirtió del riesgo de que estos objetos hallados de manera irregular vayan a parar a colecciones privadas, e incluso salgan del país, y declaró que ya existen bienes patrimoniales paraguayos que forman parte de acervos de museos en el exterior.

El titular de la Secretaría de Cultura dijo que la entidad se plantea presentar un amparo preventivo contra estas excavaciones ilegales en lugares históricos y recordó que las convenciones de la Unesco persiguen el tráfico ilícito de bienes culturales.

La fiebre de la búsqueda de tesoros ocultos bajo la tierra está vinculada a lo que se conoce en Paraguay como el mito de la “plata yvyguy” (“plata bajo tierra”, en guaraní).

Según esta creencia, durante la Guerra de la Triple Alianza las familias paraguayas adineradas enterraron sus joyas cerca de los raíles del ferrocarril, que por entonces cruzaban gran parte del país.

Mitos aparte, Griffith aseguró que solo un 2 % del patrimonio cultural de Paraguay ha sido catalogado, por lo que la entidad que dirige está abocada a la búsqueda, identificación e investigación sobre bienes culturales, que permitan “recuperar la memoria, la identidad y la conciencia” sobre la historia paraguaya.

Admitió que Paraguay ya perdió una parte importante de su patrimonio, sobre todo el de tipo arquitectónico, debido a diferentes derribos de edificios históricos en las décadas de 1940 a 1960, por lo que la Secretaría de Cultura trata ahora de revertir el proceso a través de un inventario de bienes para facilitar su conservación.

Además, Paraguay está solicitando la colaboración de arqueólogos franceses, y también procedentes de los países que participaron en la Guerra contra la Triple Alianza, como Argentina y Uruguay, para contribuir a las excavaciones de lugares históricos de la contienda.

Este año, Paraguay pretende iniciar excavaciones arqueológicas en Acosta Ñu, donde tuvo lugar una de las últimas contiendas de la Guerra de la Triple Alianza, en la que se estima que unos 3.000 niños y adolescentes paraguayos perecieron peleando contra el Ejército de Brasil.

Paraguay había perdido al finalizar esta guerra a cerca de la mitad de la población, quedando una relación de cuatro mujeres por cada hombre, según los cálculos más aceptados por los historiadores.

 

Tomado de: http://www.wradio.com.co/noticias/sociedad/gobierno-paraguayo-advierte-que-quotbusqueda-de-tesorosquot-amenaza-el-patrimonio/20170511/nota/3460517.aspx

Ecuador: Solitario George, el símbolo que no muere en Galápagos

 

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george2.png Refleja altivez y curiosidad en su mirada. Con su cuello y patas estiradas alcanza una altura de 1,30 m. La piel que lo cubre es fina, arrugada y elástica. Tiene un enorme caparazón con forma de montura, pero es única en su especie por los arcos pronunciados que le permite que sus extremidades y cuello salgan de esa cavidad.

Esa es la imagen del Solitario George que perdura en la memoria de quienes lo conocieron y que se mantendrá luego de su embalsamamiento. Esta fue la única tortuga Chelonoidis Abingdonii que habitó por 40 años en el Centro de Crianza y Reproducción en Cautiverio, en la isla Santa Cruz. Su muerte ocurrió el 24 de junio del 2012 y ese día se extinguió su especie.

Fausto Llerena Sánchez, guardaparque de 73 años que cuidó a George, asegura que este se convirtió en el símbolo de Galápagos desde que fue encontrado en la isla Pinta en 1971. “Científicos decían que ya estaba extinta. Y él apareció y logramos rescatarlo. Luego nos percatamos que era el único. Después se hicieron intentos por lograr su reproducción, lo que no fue posible”, manifiesta.

Agrega que por ese motivo su imagen “imponente y a la vez cálida” continuará en Galápagos. “Él nos seguirá enseñando el valor de la vida aunque ya no esté. George jamás morirá. Él va a estar aquí, como antes”, comenta con nostalgia.

La Dirección del Parque Nacional Galápagos (DPNG) recordó que debido a la relevancia científica de George, su cuerpo fue enviado en marzo pasado al Museo Americano de Historia Natural, en Estados Unidos, para embalsamarlo.

Washington Tapia, del área de Investigación de Tortugas de la DPNG, dice que se realizó una muestra fotográfica para el estudio del iris de los quelonios y así poder captar la mirada exacta del Solitario George. “Ellos quieren replicar el color exacto y transmitir esa mirada profunda, y con cierta tristeza natural que proyectan las tortugas. Que se denote que él está vivo”, explica Tapia.

Edwin Naula, de la DPNG, manifiesta que el cuerpo de George permanecerá en un Centro de Interpretación de Tortugas Galápagos y que, además, se realizará una readecuación del Centro de Crianza de Tortugas y un museo sobre el científico inglés Charles Darwin, quien desarrolló la Teoría de la Evolución luego de investigaciones en las islas. La ejecución de estos proyectos se iniciará a finales de este año.

“Esperamos que se tome conciencia del daño que puede causar el ser humano si no cuida las especies”, expresa Naula.

La mirada científica continúa en la especie de George. En el 2008, científicos tomaron muestras de sangre a más de 1.700 individuos en el volcán Wolf, Isabela, y estas fueron analizadas en la Universidad de Yale, en EE.UU. Luego de cuatro años, se comprobó la presencia de altos porcentajes (entre 50 y 80) de genes de la especie Pinta y Floreana (Chelonoidis Nigra). “Se está escogiendo a los individuos con mayor porcentaje de pureza para un plan de recuperación de la especie”, explica Tapia. El proyecto se iniciará en el 2014.

Preservación de especies de tortugas
Reproducción y crianza

El Parque Nacional Galápagos cuenta con tres centros de crianza y reproducción en cautiverio. El centro Fausto Llerena de la isla Santa Cruz fue creado en 1975. El Arnaldo Tupiza fue construido en 1997, en Isabela. Mientras en el 2002 se inauguró el Jacinto Gordillo, en San Cristóbal. Según informes de la Fundación Charles Darwin entre 1970 y el 2008 se repatriaron 4.049 tortugas a sus respectivas islas.

Tomado de: http://www.eluniverso.com/noticias/2013/06/23/nota/1059001/solitario-george-simbolo-que-no-muere-galapagos


 

El Solitario George, exhibido y declarado un Patrimonio Cultural

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La sala Símbolo de Esperanza fue inaugurada ayer en la isla Santa Cruz de Galápagos con el Solitario George como el nuevo huésped de ese espacio.

 

El cuerpo disecado de la emblemática tortuga fue develado ayer tras casi una semana de su arribo desde Nueva York, donde fue embalsamado y estuvo por cerca de cinco años.

Una cámara especial de exhibición alberga a la famosa tortuga para evitar que las condiciones climáticas deterioren el cuerpo, que podrá ser visto por los turistas desde hoy.

Durante la inauguración de ayer, el Ministerio del Ambiente anunció que George fue declarado bien patrimonial del Ecuador. El director del Parque Nacional Galápagos, Walter Bustos, destacó la importancia de la preservación del Solitario George: “Es el mejor aliciente para continuar trabajando, muchas especies nos necesitan”.

La sala en la que reposará el Solitario forma parte del Circuito de la tortuga, que fue construido como parte del recibimiento de George.

La casa acondicionada para George demandó una inversión aproximada de 800 mil dólares. Se trata de una sala con capacidad para 20 personas, de estructura metálica prepintada, con paredes y cubierta metálicos tipo sánduche.

Dentro de la sala, los paneles se recubren de lana de roca, cuya característica principal es conservar niveles adecuados de termoacústica, según las exigencias que precisa la figura.

La estructura de la urna de George es metálica prepintada, y el vidrio fue importado de Estados Unidos. (I)

 

Tomado de: http://www.eluniverso.com/noticias/2017/02/24/nota/6061426/george-exhibido-declarado-ayer-patrimonio-cultural


 

 

 

 

 

México: Declaran ‘Tendidos de cristos’ como patrimonio cultural

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cristo.jpgEntre las dos y las tres de la mañana del sábado se da la última oleada de visitantes al Tendido de Cristos de San Martín de Hidalgo… “ya lo tengo bien medido… no sé por qué algunos cierran más temprano. A veces he querido encargar aquí a alguien para ir a ver otros cristos. Cuando he podido me he dado una vuelta a eso de la medianoche y ya encuentro que varios están cerrados”, dijo Susana Castañeda, quien como propietaria del Cristo Peregrino, en su percepción, este 2017 hubo más visitantes y los recorridos comenzaron desde más temprano. Lo dijo a las 03:00 horas del sábado, en la puerta de su casa, una finca inmersa en la oscuridad de la calle Independencia, la más alejada del centro en donde no falta ni el café ni el agua fresca que ofrecer a los curiosos que deambulan en la búsqueda de cristos tendidos aún a esas horas.

Gerardo Venegas, director de Cultura del Ayuntamiento de San Martín de Hidalgo ratificó que la percepción de Castañeda es acertada, tan sólo en la Casa de la Cultura al cierre de las 02:45 horas del sábado, la lista de asistentes ascendía a 2 mil 500 personas. Según el funcionario el dato exacto lo tendrán tal vez el lunes que terminen el conteo de los siete libros de firmas de registro de visitantes que elaboraron su dependencia en colaboración con la dirección de Turismo. Esperan que por lo menos hayan tenido 15 mil visitantes, una cifra igual a la del año pasado.

Esta tradición que se remonta a principios del siglo XVII fue declarada desde octubre de 2016 Patrimonio Inmaterial del Estado de Jalisco y para celebrarlo el Ayuntamiento develó la tarde del viernes una placa conmemorativa ubicada al este del jardín de la Parroquia de San Martín de Tours sobre la calle Simón Bolívar. 
Durante el acto inaugural estuvieron presentes autoridades municipales y estatales además de representantes de dicha parroquia y promotores de la tradición.

La develación de la placa se dio poco antes de las 20:00 horas de manera previa a la Marcha del Silencio que envolvió a las calles del primer cuadro del centro histórico en el luto característico del Viernes Santo.

En la jornada del viernes estuvieron también María Larios y Álvaro Zárate, profesora del taller de Escultura y coordinador académico, respectivamente, de la Escuela de Conservación y Restauración de Occidente (ECRO), debido a que en el proceso de la declaratoria, profesores y alumnos de dicha institución realizaron un diagnóstico a 17 de las 55 cristos que se tendieron ayer, que son las más antiguos, con el fin de obtener un registro de las imágenes que ya está a disposición de quien lo desee y de capacitar a los dueños de esculturas para que les den el cuidado adecuado. Al respecto Larios, explicó que se aplicaron estudios radiológicos a los cristos para saber cuál ha sido su manufactura, se encontró que todos son de “madera tratada con diversos métodos. En algunos encontramos que los ojos son de vidrio, hay dos que tienen cavidad en el tórax y que poseen un corazón flotante que funciona como péndulo, los hay también cristos con brazos movibles, algunos que tienen pelucas muy antiguas, tienen incrustados huesos y varios tienen al menos 300 años”.

Venegas anunció que el Ayuntamiento ha invertido cerca de 15 mil pesos en la investigación para rastrear el origen de los 17 cristos más antiguos de San Martín de Hidalgo, una encomienda que encabeza el historiador Armando Méndez y con la cual se hará un libro. Por otro lado integrarán la Comisión para la Salvaguardia del Tendido de Cristos como Patrimonio Cultural de Jalisco, dicha comisión incluirá a hoteleros, restauranteros, agencias de viaje, gobierno y académicos para desarrollar proyectos relacionados con esta tradición a lo largo del año. 

Para Alberto Rosas Camacho, alcalde municipal la declaratoria ha implicado un reto para dotar al municipio de una mejor imagen urbana, de ahí que el municipio ha invertido un millón 500 mil pesos, propios y de empresas privadas en la rehabilitación de cinco calles del primer cuadro, con concreto y adoquín, cambio de duela y pintura del kiosco, cambio de las lámparas de la plaza, señalética de calles, reforestación de árboles y plantas de ornato.

Este año, el Ayuntamiento realizó su Tendido de Cristos oficial en la Casa de la Cultura, instaló una exposición de fotografías de los cristos más antiguos, entregó trípticos con información e ubicación de los 55 tendidos y colocó módulos de información con venta de souvenirs y bibliografía relacionada con la celebración, además de concentrar una amplia oferta gastronómica en la plaza principal.

Eran las 03:00 horas del sábado cuando Susana Castañeda, recibió a los últimos visitantes del Cristo Peregrino y les platicaba que “desde el mediodía comenzó a llegar la gente. Algunos venían en camionetas, como de grupos de a diez. Eran tantos que no pude tomarles registro”, mientras les platicaba les pidió que se registraran al igual que todos en una libreta.

Uno de ellos se sorprendió al leer en ella que además de varias ciudades del país, había quienes escribieron que habían venido de Estados Unidos o Guatemala. Al salir los últimos visitantes trasnochados, todos en casa ya se habían ido a dormir, Castañeda cerró su puerta y continuó velando al Cristo Peregrino a puerta cerrada, tal y como dicta la tradición.

Tomado de: http://www.milenio.com/cultura/declaran-tendido-cristos-patrimonio-cultural-placa-tradicion-religion-milenio-noticia_0_939506094.html

Quinta Conferencia Etnicidad, Raza y Pueblos Indígenas – ERIP

Immagine1.jpg4 al 6 de octubre, Morelia, México

 

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La conferencia ERIP 2017 es organizado por ERIP, la sección de LASA sobre Etnicidad, Raza, y Pueblos Indígenas, en colaboración con la revista académica Latin American and Caribbean Ethnic Studies (LACES). La sección ERIP promueve la investigación, enseñanza e intercambio de ideas sobre asuntos relacionados con cualquier aspecto de la etnicidad, las relaciones raciales, los pueblos indígenas, afrodescendientes y otros grupos étnicos o raciales en América Latina y el Caribe. La conferencia ERIP ofrece una oportunidad para que académicos, investigadores, estudiantes de posgrado y activistas en todas las disciplinas relevantes presenten propuestas para paneles, ponencias y posters sobre temas como derechos de los pueblos indígenas y afrodescendientes, territorialidad y autonomía, educación bilingüe e intercultural, salud y medicina tradicional, derecho consuetudinario, política y movimientos sociales, racismo y discriminación, conflictos sobre recursos naturales, literatura, estudios artísticos y culturales, ciudadanía, multiculturalismo e identidades étnicas y nacionales, entre otros temas.

 

 

Más Información: http://www.erip2017.umich.mx/

Dra. Lorena Ojeda, comité organizador UMSNH.

Correo: erip2017umsnh@gmail.com

La identidad del ladrón del Museo Diocesano conmocionó a toda Margarita, Venezuela

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NOTICIA PREVIA: El Cicpc informó la resolución del caso del hurto de la reliquia del Museo Diocesano de la Virgen Del Valle luego que practicaron la detención de cuatro personas incluyendo el custodio de la antiguedad.

El comisario Carlos Sifontes Pino, jefe del Cicpc Porlamar, dijo que los aprehendidos responden a los nombres de Luis Rafael Torcat Espinoza, de 56 años, abogado, trabajador del museo y de la Diócesis de Margarita, Argenis José Natera, de 52 años, y Marieli Carrasquel Rojas, de 32 años, estos últimos encargados de la joyería El Macizo C.A. y la última captura fue realizada este lunes, se trata de Jorge Luis Andrade, quien es dueño de la joyería, quien tenía el resto de la pieza en su residencia.

El modus operandi

El puente de oro, pieza denunciada como perdida, fue sustraida por Torcat y llevada a la referida joyería, ubicada al lado de la iglesia de la Virgen Del Valle, con la intención de ser vendida por piezas.

La pieza fue elaborada en oro macizo de 10 kilates como réplica del puente “María Nieves”sobre el río Apure en la población de San Fernando, y fue donado a la Virgen de Valle por el empresario margariteño Manuel Marcano en el año 1963. Aunque la misma fue sustraída hace unos meses, fue recientemente que se formalizó la denuncia por parte del hijo del empresario.

El funcionario refirió en rueda de prensa que obtuvieron en principio la información de la desaparición de la pieza, el día 9 de enero de este año a través de reportes extraoficiales ofrecidos por devotos en las redes sociales, por tal motivo se designó una comisión del Cicpc para dar inicio a las investigaciones.

La comunidad margariteña esta consternada ya que el implicado es abogado, profesor universitario y gran devoto de la Virgen.


Identidad del ladrón del Museo Diocesano conmocionó a toda Margarita

Un hombre respetado por la sociedad, como lo ha sido su familia desde tiempos remotos, un profesional intachable, un excelente profesor universitario, un hombre piadoso y servicial, un ferviente religioso. Ese es el concepto que hay en La Asunción, estado Nueva Esparta, de Luis Rafael Torcat Espinoza, un abogado de 56 años de edad, señalado de “hurtar un milagro de la Virgen”, una réplica en oro del puente María Nieves sobre el río Apure que engalanaba el centro de la sala del Museo Diocesano de la Virgen del Valle.

No es la descripción de un ladrón común y de ahí la conmoción tanto de la Iglesia como del pueblo de La Asunción.

“Hay sentimientos encontrados; por un lado repudiamos el hurto, porque no se llevó cualquier cosa, sino algo sagrado, robó a la Virgen, el gesto del devoto que pagó una promesa. Pero a su vez la persona que cometió el delito es alguien querido y respetado por todos”, comenta alguien que conoce a Torcat Espinoza desde hace años.

La réplica fue sustraída hace varios meses del Museo Diocesano, pero fue en febrero cuando los familiares de quien la donó en 1963 hicieron público el hecho y lo denunciaron ante la prensa y el Cicpc. Como explicó a medios locales Víctor Pérez, hijo del ingeniero insular Manuel Pérez Marcano, quien construyó el puente, una hermana suya llevó a sus hijas gemelas para que conocieran la ofrenda y fue ahí cuando no la encontraron.

Iniciadas las averiguaciones se supo que el 9 de enero Torcat Espinoza –abogado de la Procuraduría de Nueva Esparta en comisión de servicios en la curia diocesana y custodio del museo– sacó la pieza de 3 kilos de peso en oro y la colocó en el maletero de su vehículo –una camioneta de lujo– con el argumento de que la resguardaría en una bóveda de seguridad. Explicó en los interrogatorios que en el camino hizo unas diligencias en Porlamar y cuando regresó a su vehículo la réplica no estaba.

Como hombre honorable y religioso, el argumento parecía válido, Torcat se creyó libre de sospechas, para lo que se valió de su cercanía y respeto de las autoridades de la Iglesia neoespartana. Pero los investigadores llegaron hasta su casa en La Asunción, donde hallaron una parte de la reliquia: 11 pequeñas piezas con un peso aproximado de 70 gramos de oro, de acuerdo con información del comisario general Carlos Sinfonte, jefe de la Región Estratégica de Investigación Penal Marítima e Insular. Al verse descubierto, el abogado –graduado en la Universidad Santa María– confesó el delito, la desobediencia al séptimo mandamiento, su debilidad ante el pecado de la avaricia. La pieza la vendió por partes a la joyería El Macizo, localizada en Porlamar, propiedad de Jorge Luis Andrade, quien inicialmente huyó del local, pero luego fue capturado y hallada en su casa otra parte de la reliquia.

Devoto del oro. Una persona cercana a las investigaciones comentó que aun cuando el caso se basa en la sustracción de la réplica del puente, el hurto continuado asciende a 18 kilos de oro, según los avalúos. Debido a ese hecho, el obispo ordenó hacer un inventario de todos los bienes del museo, incluidas joyas.

“Hace pocas semanas lo vi en tremenda camioneta y muy bien vestido; él me dijo que estaba llevando un caso con el que le estaba yendo bien, pero me extrañó porque al ser funcionario (de la Procuraduría) él no podía ejercer”, dijo un abogado amigo de Torcat.

“Meses atrás hizo unas compras en una tienda de marca de la isla por 6 millones de bolívares en ropa y accesorios. Es imposible que pudiera darse esos lujos con su sueldo de funcionario, más el de la Universidad de Margarita, donde además de docente, es asistente del Vicerrectorado Académico”, añadió otro colega.

Torcat Espinoza fue detenido e imputado de 6 delitos: peculado doloso, comercio ilícito de recursos, asociación para delinquir, legitimación de capitales, daño de bienes que integran el patrimonio cultural de la República y comercio real del delito. También se ordenó la incautación de su camioneta y la inmovilización de sus cuentas bancarias. Según un allegado al caso, en ellas había 1.200 millones de bolívares.

Por el caso también dictaron privativa de libertad a Jorge Luis Andrade, dueño de la joyería El Macizo, su socio Argenis Natera Bermúdez y la empleada Marieli Carrasquel Rojas. Fueron imputados de tráfico y comercio ilícito de recursos, asociación para delinquir y concurso real de delitos, y se ordenó la clausura del establecimiento comercial.

Universidad incrédula. “La Unimar está conmocionada, pues la mayoría de los alumnos y los colegas lo apoyamos, aunque por supuesto rechazamos el delito, porque ese hombre que robó no es el que conocemos. Luis es tremenda persona, muy buen profesor, servicial y piadoso; cuenta con la confianza y afecto de sus alumnos, por eso el impacto ha sido muy fuerte hasta en los trabajadores. Todos estamos consternados”, indicó un docente compañero de Torcat.

“Es una gran decepción, pero él es mi amigo. Muchos en la Unimar estamos en desacuerdo con que las autoridades hayan enviado al Cicpc al abogado de la universidad para pedirle a Luis la renuncia, es una manera injusta de deslindarse de él, su pasado en la Unimar no se puede borrar. Eso causó molestia en docentes y alumnos”.

El presbítero Diego Rizzo, encargado de la Pastoral de Medios de Comunicación Social de la Diócesis de Margarita, señaló que la Iglesia acompaña al pueblo que se siente mal por ese acontecimiento. “Nos duele además por la forma como ocurrió, esa réplica no es solo parte del patrimonio de la Iglesia, sino del pueblo. La fe queda empañada”. El museo sigue abierto al público.

“Parece que se le metió el diablo”, dijo a la prensa el hijo del hombre que entregó la ofrenda a Vallita cuando le cumplió el milagro de que la democracia le pagara por la obra sobre el río Apure encomendada por Marcos Pérez Jiménez y que terminó de ejecutar poco antes de su derrocamiento.

Luis Torcat Espinoza es soltero, pertenece a una familia connotada de La Asunción, muchos de sus miembros son oficialistas que han ocupado importantes cargos públicos en la región y que influyeron para que el hombre cumpliera detención en su casa mientras avanzaban las investigaciones, pero después de los interrogatorios, cuando quedó en evidencia su implicación, fue enviado a la sede del Cicpc de Porlamar, donde algunos funcionarios que allí laboran fueron sus alumnos.

“Nos duele además por la forma como ocurrió, esa réplica no es solo parte del patrimonio de la Iglesia, sino del pueblo. La fe queda empañada”. El museo sigue abierto al público.

Por: Ingrid Orjuela

Tomado de: 

http://www.el-nacional.com/noticias/sociedad/identidad-del-ladron-del-museo-diocesano-conmociono-toda-margarita_86115

Congreso Internacional: Los Límites del Arte en el Museo

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El Consorcio MUSACCES (UCM-UNED-UAM) invita a participar en el Congreso Internacional «Los límites del arte en el Museo», que tendrá lugar los días 28, 29 y 30 de noviembre en la ciudad de Madrid.

El Congreso tiene como objetivo crear un espacio de intercambio y discusión entre gestores de museos, docentes, investigadores, artistas, estudiantes y profesionales de la cultura acerca de las fronteras o límites en las concepciones del arte, especialmente en su plasmación a la realidad museológica.

La modalidad de participación prevé la contribución abierta a través de la llamada a comunicaciones. Además, el congreso contará con mesas temáticas, seminarios específicos y la intervención de especialistas de renombre internacional.

El Congreso Internacional que se propone aspira a convertirse en un foro de reflexión sobre la problemática conceptual del arte en el museo actual. Esperamos que la permeabilidad de las fronteras intelectuales interdisciplinares (historia del arte, museología, crítica del arte, estética, comunicación, educación, tecnología, conservación y restauración, etc.) nos permitan acariciar y superar los límites del arte.

 

FECHA: 28, 29 y 30 de noviembre de 2017

ORGANIZA: Consorcio MUSACCES (UCM-UNED-UAM), con la contribución de la Comunidad de Madrid y el Fondo Social Europeo

LUGAR: Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid.
C/ Profesor Aranguren, s/n. 28040 – Madrid (España)

Límite de envío de resúmenes: 30 de julio

 

 

CONTACTO:

Correo: limitesdelarte@musacces.es

Web: http://www.musacces.es/limitesdelarte/contacto/