Hace una década pertenecía a la categoría vulnerable de la (UICN) Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Hoy en la de peligro de extinción. El delfín rosado habita principalmente en la cuenca del Amazonas, donde se está utilizando como carnada, un hecho que agrava su delicada situación.
Conocido como boto, bufeo, delfín del Amazonas o tonina, este cetáceo de agua dulce es cazado en Brasil para convertirlo en carnada y así atrapar a un pez gato conocido como piracatinga.
Lo más grave de esta realidad es que el mes pasado finalizó la prohibición de pesca del piracatinga. Esto ha llevado a varios movimientos ecologistas y a investigadores a solicitar la renovación de esta prohibición, pues están conscientes del impacto que tendrá en el delfín rosado.
“Nunca han dejado de sorprenderme. Se trata de animales fascinantes. Nosotros capturamos a una madre delfín y su cría hoy y vimos que se llamaban entre sí. Ellos tienen una relación muy fuerte hasta que la cría se vuelve independiente después de tres años”, dijo la bióloga Vera da Silva, quien desde hace 25 años trabaja con esta especie.
Desde la Reserva de Desarrollo Sostenible Mamirauá, en Brasil, la investigadora explicó que el embarazo de un delfín generalmente dura 13 meses. Luego, durante dos años, alimenta a su cría bajo el agua. Por el largo período de crianza, las hembras solo se reproducen cada tres o cinco años.
?@IUCN
Al igual que en la cuenca del Amazonas, el delfín rosado también habita la cuenca alta del río Madeira en Bolivia y la cuenca del Orinoco. Este mamífero amistoso puede llegar a pesar 185 kilos y medir 2,5 metros. Es el delfín de río más grande que existe.
En las comunidades de Colombia y Brasil, además, es una especie indispensable para la regulación natural. Y es que ayuda a controlar la población de pirañas y otros peces que podrían llegar a ser una amenaza por causa de la sobrepoblación.
“Si los delfines no cumplieran esa función reguladora se registrarían muchos problemas para nuestro ecosistema, por eso son importantes para Colombia, pero sobre todo para nosotros que vivimos en el Amazonas”, comentó Micsin Guerrero, integrante de la Fundación Natütama, situada en el municipio de Puerto Nariño, reseñó www.sostenibilidad.semana.com
?@IUCN
En los últimos años especialistas como Saulo Usma, de WWF-Colombia, han hecho insistente llamados para que todos los gobiernos de la región prioricen dentro de sus agendas la conservación de los delfines de río y “creen mecanismos estratégicos para proteger el patrimonio natural que representan”.
Es una tragedia que se repite: una persona dedicada a preservar el patrimonio natural en el país aparece muerta. Si nadie defiende a los protectores del medioambiente, ¿quién protegerá a la naturaleza?
Homero Gómez González, líder ejidal que en algún momento administró el santuario Sierra del Campanario en la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca —donde está la mayor colonia de esas mariposas que migran a México— desapareció el 13 de enero. Dos semanas después, se encontró su cadáver en una olla de agua para uso agrícola, a unos cien metros del último lugar en el que fue visto, en la fiesta patronal de la comunidad El Soldado Anónimo, en el municipio michoacano de Ocampo.
Es el primer defensor del medioambiente en México que aparece muerto en 2020. Aunque las circunstancias de su muerte no están claras, la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Michoacán considera que se debió a sus esfuerzos en preservar el hábitat de las mariposas monarca. Esta es una noticia triste y dura, pero sobre todo preocupante. Hasta mediados del año pasado, 13 personas murieron por su labor valiente en la protección de la naturaleza y en 2018, según el Centro Mexicano de Derecho Ambiental, 21 personas fueron asesinadas por defender el medioambiente —el 39 por ciento de las agresiones registradas vinieron de autoridades—. Las personas que están en la primera línea de defensa del patrimonio natural mexicano viven bajo constante amenaza.
Es momento de que el gobierno de México se comprometa de manera firme con la protección de los defensores de la Tierra.
El dilema es simple: si en México se continúa asediando, desapareciendo y matando con absoluta impunidad a los activistas, ¿quién protegerá a la naturaleza? No hay otra respuesta que garantizar la libertad de expresión y la seguridad de los ambientalistas y respetar sus acciones, hacer cumplir las leyes y llevar a la justicia a los criminales, aun cuando estos sean parte del gobierno.
Aunque por más de un año no ocupó ningún cargo en el ejido El Rosario, Gómez era un líder apasionado en la defensa de las mariposas monarca y su hábitat en el estado de Michoacán. La tala ilegal, incluida la tala camuflada como “tala de salvamento”, además de la operación de varios cárteles del crimen organizado que hanempezado incursionar en la industria del aguacate —lo que ha llevado a una mayor tala ilegal de bosques para plantar más árboles de aguacate—, han puesto en peligro inminente a la Reserva.
Isidro Baldenegro López en 2005, cuando recibió el premio GoldmanCredit…Environmental Organization Goldman/European Pressphoto Agency
En México se ha asesinado impunemente a muchos ambientalistas que han sido cruciales para cuidar los recursos naturales del país. En 2017, fue baleado en Chihuahua el defensor de los bosques de la Sierra Tarahumara Isidro Baldenegro López. El rarámuri de 51 años había recibido el premio Goldman en 2005 por su oposición a los talamontes y narcotraficantes —a menudo aliados— que están devastando el territorio de los rarámuri. Una figura molesta para autoridades, sectores empresariales y talamontes, Baldenegro fue encarcelado con cargos falsos en 2003. Pero no fue suficiente: después de recibir constantes amenazas, un sicario le dio seis tiros. El asesino material fue condenado, pero no han sido detenidos los autores intelectuales. Van al menos quince defensores ambientales tarahumaras asesinados en los últimos diez años, mientras que el 99 por ciento del bosque original de la Sierra Tarahumara ha sido talado.
El recuento de asesinatos es interminable: el 20 de febrero de 2019 fue muerto a balazos el activista náhuatl Samir Flores Soberanes —opositor del gasoducto en Amilcingo y de la planta termoeléctrica de Huexca— en el estado de Morelos; en Chiapas, al sur de México, el lunes 10 de junio del mismo año asesinaron a tiros al ambientalista José Luis Álvarez Flores, fundador de un refugio para saraguatos negros y garzas tigre, quien había denunciado la extracción ilegal de arena y material pétreo de los márgenes del rio Usumacinta. Ninguno de estos casos ha sido resuelto y sus muertes permanecen impunes.
No lejos de donde fue asesinado Álvarez Flores, en Palenque, está planeada una de las 17 estaciones de tren en los cinco estados del sureste mexicano que cruzará el Tren Maya, uno de los grandes proyectos del presidente Andrés Manuel López Obrador. Según el director del Fondo Nacional de Fomento al Turismo, las estaciones serán polos de desarrollo inmobiliario y económico: el tren no solo servirá para el traslado de turistas y locales, sino también de carga y de combustibles. Ya varias comunidades indígenas han impugnado la que llaman “la simulada y fraudulenta consulta indígena” para aprobar el proyecto. Fue llevada a cabo por el gobierno en diciembre con la participación de solo el 2,86 por ciento del padrón electoral de la población afectada. La ONU rechazó la consulta por no cumplir con los estándares internacionales y la construcción del tren ha sido objetada por organizaciones dedicadas al cuidado medioambiental y por expertos en conservación de la naturaleza.
Aún así, el gobierno no desiste del proyecto, que no solo pone en riesgo la biodiversidad en la región, sino también a los activistas que alzan la voz para impedir su construcción. Temo por los ambientalistas, los defensores del patrimonio arqueológico, los pueblos indígenas y los ciudadanos que se opongan al Tren Maya.
Si se comprueba que Gómez, quien promocionaba uno de los mayores símbolos de preservación natural de México —la Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca— fue asesinado por su labor, ¿qué les espera a otros defensores de la naturaleza en el país?
El gobierno mexicano debe poner un alto y empezar a buscar a los responsables de la muerte de Gómez, de Isidro Baldenegro López, de Samir Flores Soberanes y de las decenas más de quienes han dado su vida por defender el amenazado patrimonio natural de México. Pero también debe frenar sus proyectos con consecuencias ecocidas, como el Tren Maya. Parece una obviedad, pero hay recordarlo: proteger a los protectores medioambientales también pasa por proteger el medioambiente.
Por: Homero Aridjis es escritor, presidente del Grupo de los Cien, una organización ambientalista, presidente emérito de PEN International y exembajador de México ante la UNESCO.
El problema con las falsificaciones de obras modernas: ¿qué sucede en el caso de obras de arte modernas con menos de 25 años de antigüedad? En estos casos la búsqueda de anacronismos se hace más compleja debido a que los materiales son más comunes y pueden estar al alcance de los falsificadores actuales.
En 2015 se estrenaba “Falsos artísticos”, una exposición bastante especial que ha estado de gira por toda España. Las obras expuestas no venían de ningún museo o colección privada, sino de los almacenes de la Brigada de Patrimonio Histórico de la Comisaría General de Policía Judicial, unidad encargada de investigar todas las agresiones contra el patrimonio histórico, artístico y cultural.
Cartel anunciador de la exposición ‘Falsos artísticos’ en Valladold en 2017.
En la visita se podían observar burdas imitaciones de Joan Miró, Juan Barjola, González de la Serna o Manuel Millares, parte de la colección Roca incautada en la “Operación Malaya” contra la corrupción en el Ayuntamiento de Marbella. Pero también se podían admirar falsificaciones contemporáneas de gran altura, de autores como Pinazo, Rusiñol, Cecilio Pía, José Mongrell o Muñoz Degrain.
El trabajo de la brigada de patrimonio histórico no es fácil. Hay varios métodos para aseverar la falsedad de una obra de arte, fundamentalmente análisis químicos ligados a instrumentación científica de alta gama. Muchos de estos métodos se basan en la búsqueda de anacronismos mediante técnicas de análisis como la espectroscopia infrarroja (FTIR) o la espectrometría Raman.
Con estas técnicas se pueden descubrir incongruencias temporales que alertan de que la obra no es auténtica: por ejemplo, lienzos que no se corresponden con la época del autor, retoques posteriores o pinturas con componentes (pigmentos y aglutinantes) actuales.
Estos métodos son muy utilizados para certificar la autenticidad de obras clásicas. Así fue como los responsables del Museu d’Art de Girona descubrieron que tres tablas del retablo de San Juan Bautista compradas en subasta y atribuidas al pintor renacentista Pere Mates (1490-1558) eran falsas. Detectaron en ellas blanco de titanio, usado a partir de 1921.
El problema con las falsificaciones de obras modernas
Pero, ¿qué sucede en el caso de obras de arte modernas con menos de 25 años de antigüedad?
En estos casos la búsqueda de anacronismos se hace más compleja debido a que los materiales son más comunes y pueden estar al alcance de los falsificadores actuales.
Elmyr de Hory.
Elmir de Hory, famoso pintor y falsificador húngaro, desafiaba a mediados del siglo XX a marchantes de arte a diferenciar sus obras de los cuadros de artistas de su tiempo a los que plagiaba como Picasso o Matisse. Este pintor reconoció en el documental realizado por O. Welles F for Fake haber vendido más de 1.000 copias durante su vida.
Entonces, si el autor que plagia la obra es bueno y dispone de los materiales apropiados, ¿no hay forma de detectar su falsificación?
Un time-lapse químico de la pintura
La idea de datación química como posible herramienta para la detección de falsificaciones reside en un concepto sencillo: intentar estimar la fecha de creación de una obra a partir del conocimiento de las pautas de degradación de los componentes que la conforman.
Las falsificaciones son creadas, por fuerza, después de la obra real, y el poder aseverar la edad de la obra cuestionada puede indirectamente detectar si es falsa. Aunque el concepto en sí no es novedoso (existen técnicas de datación química como la datación por radioisótopos), nuestro equipo ha desarrollado en la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) un método singular.
Consiste en construir, a partir de pequeñas probetas de pintura acrílica comercial con “edades diferentes”, es decir, diferentes periodos de envejecimiento, un modelo matemático predictivo que pueda estimar la edad de la obra cuestionada.
Muestras de pigmentos en diferentes estados de envejecimiento.Author provided
Para crear este modelo, se tomaron medidas espectrales FTIR de estas probetas con edades variadas, obteniendo un espectro para cada cada momento de la degradación de la pintura acrílica. Algo parecido a un time lapse pero con fotos químicas. Para ello, las muestras se introdujeron en una cámara de envejecimiento acelerado bajo condiciones controladas de luz, temperatura y humedad, logrando en pocos meses un envejecimiento equiparable a varios años de envejecimiento natural.
Pequeña dignidad, de Luis Candaudap.Author provided
Con toda esta información espectral y mediante el uso de algoritmos matemáticos multivariantes, se obtuvo un modelo de predicción que permitió estimar el tiempo de una obra de arte cuestionada, únicamente tomando el espectro FTIR de una de las pinturas acrílicas que la conforman. La validez y eficiencia de este modelo fue comprobada en obras reales cedidas por autores contemporáneos de renombre como Jesús Mari Lazkano (Vergara, 1960) o Luis Candaudap (Bilbao, 1964) obteniendo estimaciones aceptables para algunas de sus obras de 2, 18, 20 y 22 años de antigüedad.
World crack, obra de Jesús Mari Lazkano utilizada para probar el método.Author provided
Un perfil de envejecimiento de cada componente
Adicionalmente, durante el desarrollo y estudio de este modelo de predicción y de las distintas “fotografías químicas” recogidas, hemos obtenido una información muy valiosa sobre cuales son los compuestos que más influyen en la degradación de las pinturas.
De las tres grandes familias de componentes más habituales (aglutinantes, surfactantes y pigmentos), hemos comprobado como los cambios fisico-químicos de los aglutinantes marcaban ostensiblemente la degradación de la pintura. Además, el estudio de distintas marcas comerciales de pintura acrílica, nos permitió aseverar que estos cambios en los aglutinantes pueden ser distintos dependiendo de la marca comercial, de los surfactantes o pigmentos que les acompañan o del intervalo de tiempo en el que se encuentra la pintura.
Este modelo de datación química, por tanto, no sólo posibilitará la estimación de la edad de una obra de arte moderna, permitiendo detectar si los materiales utilizados coinciden con la época de la obra auténtica, sino que también aportará información de gran utilidad para los profesionales de la conservación y la restauración. Para ellos es vital la información química a la hora de definir estrategias que eviten la degradación o para establecer pautas de restauración en los casos necesarios.
Si todo avanza en la buena dirección, y seguimos en la brecha, puede que “Falsos artísticos” y exposiciones similares tengan fecha de caducidad. O, quién sabe, que acabemos descubriendo que muchas más obras de las que creíamos son falsas y confirmando lo que Elmir de Hory afirmaba.
Dice la máxima de la conservación de la masa de Lavoisier que la materia no se crea ni se destruye, solo se transforma, y al parecer es la idea que quisieron plasmar al renovar el antiguo Centro de Ciencias de Sinaloa y transmutarlo, después de más de 25 años, al nuevo museo que lleva el nombre de Materia.
En un recorrido reciente que el equipo del Centro de Ciencias de Sinaloa (CCS) concedió a EL DEBATE se compartieron las novedades del recién reconstruido museo, que se perfila como uno de los más modernos en México y Latinoamérica.
Apertura a las novedades
La reconstrucción del CCS se inició en febrero del 2018, pero los cambios sustanciales empezaron a notarse a mediados y finales del 2019, con el levantamiento de la estructura que diera lugar al nuevo museo Materia, que próximamente abrirá sus puertas. De acuerdo con el director del CCS, Luis Arturo León, el lugar se ha planeado para ser el más moderno de México y uno de los más innovadores de Latinoamérica.
Su construcción tomó tres etapas: la primera constituyó a la nave que contiene en sí al museo, y que incluye al meteorito de Bacubirito y el espacio para el péndulo de Foucault; la segunda fase del proyecto integrará al planetario y a un auditorio, y, por último, la etapa tres, con el despliegue de las áreas exteriores al museo, desarrollando un jardín evolutivo con más de 300 especies emblemáticas de la región, que será abierto al público permanentemente.
Vista aérea del nuevo museo Materia, en el Centro de Ciencias de Sinaloa. Foto: Arturo Félix / El Debate
Museo inteligente, seguro e incluyente
El recorrido con el personal del museo se inició en donde se ubicara el emblemático restaurante El Meteorito. Luis Arturo León explicó que el proyecto está diseñado para que su cuidado sea fácil, ecológico y económico.
Desde el exterior, el museo puede observarse como una estructura sólida, monocromática y sin texturas, para hacer el menor gasto posible en las futuras remodelaciones; además, cuenta con muchas transparencias que aprovechan al máximo la luz solar.
El director de este nuevo proyecto de difusión de las ciencias para Sinaloa describió que el museo posee sistemas de seguridad contra incendios, entradas y salidas especiales para escolares de acuerdo a los estándares internacionales: «todo lo que no teníamos, ahora se tiene; con un protocolo de responsable de grupo».
Añadió que cuenta con más de 20 salidas de emergencia, alarma contra incendio, detectores de humo, señales con Braille, señales y elevadores para discapacitados, de manera que es un proyecto sumamente incluyente.
A la derecha el artista conceptual Nelo Akamatsu. Foto: Cortesía
Un espacio para los jóvenes
El museo está diseñado para todo el público; sin embargo, el encargado del desarrollo del proyecto ejecutivo curatorial-museográfico del CCS, Ricardo Rubiales, comentó durante el recorrido que se realizó un estudio para determinar las edades del mayor público potencial para este museo, y por ello el enfoque principal estará dirigido a jóvenes cuya edad ronde los 17 años, una población a la que se le ofrece pocos lugares de convivencia diversos, «faltaban espacios públicos incluyentes. El antiguo Centro de Ciencias era tan escolar, que recluía ciertas edades o no las permitía. Aquí puedes venir y pasártelo bien; además de que aprendes, te diviertes», comentó.
Pedagogías contemporáneas
Rubiales también explicó que la propuesta de interacción de las obras expuestas con el público están basadas en un nuevo modelo pedagógico contemporáneo: «la mediación va a romper un poco con la visita tradicional a un museo. Aquí se realizará de forma más interactiva, incitando la curiosidad y la incentiva de los visitantes a partir del goce de las exposiciones, mediante provocaciones al conocimiento», dijo.
De manera que el tema científica se abordará de forma más abierta con el público de todas las edades que visite el nuevo museo Materia, combinando la ciencia y el arte.
Maquinaria de impresión 3D en el Fab Lab. Foto: Cortesía
Infraestructura flexible a la renovación
Tanto León como Rubiales explicaron que la infraestructura del nuevo Centro de Ciencias es abierta y permitirá dinamismo en las exposiciones, de tal forma que podrán renovarse continuamente de cuatro a seis meses.
Las exhibiciones se estarán montando de manera creativa a lo largo del museo y en los espacios denominados igloos y cajas, ambos de color blanco y negro; donde a partir de un concepto, objeto, dinámica o complejo, se incitará a la curiosidad del espectador para acercarle a la ciencia, la tecnología y las humanidades de forma interdisciplinaria.
Tecnologías innovadoras
Caminamos entre algunas de las obras destacadas que lograrán estas provocaciones al conocimiento, por ejemplo, Bajo la luna, del escultor Miquel Navarro, destinado a que niños de 5 a 12 años inventen y reorganicen espacios en una miniciudad, acercándolos al urbanismo, el concepto de desertificación, la interfaz entre el campo y la ciudad, entre otras ideas.
La obra Tierra, realizada con la colaboración de instituciones internacionales como la NASA, es una esfera hecha con pantallas led que proyectará desde fenómenos climáticos, la temperatura o el tránsito aéreo, hasta visualizaciones de datos y temática social.
El simbólico meteorito. Foto: Cortesía
Imprimiendo el futuro es una exposición de más de 350 piezas donadas por el Museo de Londres realizadas a partir de impresoras de objetos en dimensiones (3D) que explora el potencial de las nuevas tecnologías, proponiendo un diálogo entre el participante, ingenieros, diseñadores, artistas, con tintes de ciencias como la economía, la medicina, tecnologías, biomecánica, entre otras, a través del contexto de un Fab Lab (Fabrication Laboratory, o en español, Laboratorio de Fabricación), un espacio donde a partir de maquinas e impresoras 3D, que utilizan materiales diversos para su funcionamiento, se obtienen piezas personalizadas y hasta en escala, con un sinfín de aplicaciones y posibilidades.
David Navarro, diseñador industrial a cargo del Fab Lab, dijo: «se abre como el primer Fab Lab público que tiene como intensión traer la innovación a Sinaloa. Los Fab Lab surgieron con el fin de resolver problemas sociales».
Otra de las exposiciones versátiles y con amplias posibilidades es el Cubo negro, un espacio donde se proyectarán imágenes 3D mediante tecnología 8 K (de resolución de 8000 pixeles), creando espacios inmersivos de contenido diverso: científicos, sociales, artísticos y tecnológicos.
Este espacio es único en el continente y está desarrollado por Ars Electronica, de Linz, Austria. La tecnología de proyección es impresionante, pues permite sumergir al espectador en mundos pasados y presentes, pero también profundos, como el microscópico o el macrocosmos del espacio exterior.
Artistas de renombre internacional
León y Rubiales dijeron que entre los primeros artistas invitados que engalanarán al museo Materia con sus obras al momento de la apertura están: Theo Jansen, Nelo Akamatsu y el mexicano Gilberto Garza. Theo Jansen es un ingeniero y científico de la Universidad Tecnológica de Delft, en los Países Bajos. Sus esculturas fusionan muy bien los conceptos artísticos y de ingeniería, sus creaciones permiten la reflexión de temas como la robótica y la aeronáutica. Theo ha ganado diversos premios internacionales y ha colaborado con la NASA.
Otro artista invitado es el japonés Nelo Akamatsu. Maestro en bellas artes por la Universidad de Música de Tokio, ha obtenido premios como el Taro Okamoto de arte contemporáneo y el Golden Prix de Ars Electronica. Nelo expone en Materia su obra Chijikinkutsu, una exposición sonora en cuya dinámica artística se utilizan fuerzas eléctricas y magnéticas para producir sonidos dulces que incitan a la contemplación.
Por su parte, el artista visual mexicano Gilberto esparza, quien ha expuesto sus obras en todo el mundo e investiga la tecnología como posibilidad para plantear preguntas y soluciones, expone su obra Parasitario, cuyas creaciones se concibieron mezclando el arte, la biología, la ingeniería y la robótica, generando una serie de prototipos de vida artificial que interactúan con el medio ambiente cercano y establecen una relación simbiótica entre el medio urbano y la naturaleza.
Un museo con agenda internacional
Para su director, Luis Arturo León, el museo Materia, con todas sus obras, es una propuesta innovadora que pretende llegar a todos los sinaloenses a través de la Secretaría de Educación Pública, haciendo llegar la invitación de visita a todos los niños de Sinaloa; además, dijo que algunas de las exposiciones pueden moverse a lugares lejanos de Culiacán, por ejemplo, las criaturas dinámicas de Theo Jansen, que recientemente se llevaron a visitar las playas de Mazatlán Sinaloa.
De acuerdo con Luis Arturo León, Materia tiene vinculación internacional, y es el único museo de toda Latinoamérica en el que todos sus contenidos responden a cumplir 17 de los objetivos de desarrollo sostenible de la agenda 2030 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), «el contenido está enfocado a responder muchos de los puntos de desarrollo sostenible. Fue un acuerdo que hicieron todos los museos a nivel internacional», dijo, y con ello prevé éxito en muchos ámbitos, para el nuevo museo.
Alianzas
Se han firmado convenios y alianzas con catorce instituciones internacionales para el intercambio de exhibiciones, programas y contenidos; además, tiene nueve líderes del campo museístico como colaboradores (CCS, 2020).
16 Museos e instituciones mundiales se han sumado a colaborar con el nuevo Centro de Ciencias sinaloense. Se prevé que se sumen más (CCS, 2020).
Cuando los mayas se embarcaban en un proyecto lo hacían de manera monumental. Basta ver sus imponentes pirámides, templos y palacios. ¿Y cómo conectaban las ciudades de su imperio? Con un espectacular sistema de caminos a lo largo de la península de Yucatán, por supuesto.
Cada una de estas vías se conoce como sacbe (camino blanco, en lengua maya) y un reciente estudio revela detalles del más largo de ellos: una carretera de 100 km que los investigadores han llamado “la gran autopista maya”.
Esta obra se considera una maravilla de la ingeniería maya, tanto como las pirámides que erigieron en el sur de México, Guatemala, Belice y Honduras.
¿Cómo eran los sacbes y cuáles son los secretos que esconde la gran autopista blanca?
Derechos de autor de la imagenGETTYLos sacbes comunicaban los principales centros de reunión de los mayas.
Vías multipropósitos
La principal función de los sacbes era conectar los asentamientos del imperio.
Estas vías, sin embargo, también tenían un significado espiritual y mitológico, servían como rutas de peregrinación y como símbolo de poderío político y económico entre las ciudades.
Este sistema de caminos cumplía una función clave en el comercio de bienes entre ciudades remotas.
Los sacbes estaban construidos en piedra, con un núcleo relleno de piedras grandes y grava en la superficie, según explica un artículo de la revista Arqueología Mexicana.
La superficie del camino estaba recubierta con una capa de estuco, lo que equivalía al pavimento que se utiliza en las carreteras modernas.
Derechos de autor de la imagenTRACI ARDREN/UNIVERSIDAD DE MIAMILos investigadores utilizaron tecnología láser para crear imágenes 3D del Sacbe 1.
Tecnología láser
A la largo de la península de Yucatán había muchos sacbes pero el más largo e imponente de ellos era el Sacbe 1, una vía de 100 km de largo construida hace 13 siglos y que conectaba a las ciudades de Yaxuná y Cobá.
Aunque estaba construido sobre terreno ondulado, el Sacbe 1 era plano, gracias a que las irregularidades del terreno se rellenaban con piedra caliza.
La superficie estaba recubierta de yeso blanco blanco brillante, hecho de piedra caliza, cal y agua, la misma fórmula con que los romanos fabricaban concreto en el siglo III a.C.
Gracias a una tecnología láser, un grupo de arqueólogos de la Universidad de Miami ahora pudo conocer mejor cómo era la apariencia y el diseño de este camino que hoy está oculto bajo la densa vegetación.
Lo que hicieron fue disparar pulsos de luz láser desde el aire hacia la superficie y medir el tiempo que tardaba el rayo en rebotar.
Derechos de autor de la imagenGETTYHoy los sacbes están ocultos bajo la vegetación.
Así, a partir las diferencias de tiempo de rebote y las longitudes de onda de la luz, los investigadores crearon mapas digitales en 3D para revelar las construcciones escondidas bajo la vegetación.
Este estudio puso en evidencia más de 8.000 estructuras a lo largo del camino. Además mostró que no es una línea recta, como hasta ahora se creía.
Por el contrario, la carretera serpentea para conectar pueblos y ciudades que ya existían antes de su construcción.
“Este camino no solo conectaba Cobá y Yaxuná, sino miles de personas que vivían en las regiones intermedias”, dijo en un comunicado la antropóloga Traci Ardren, líder de la investigación.
Los secretos del camino
Los arqueólogos no lo tienen del todo claro, pero creen que el Sacbe 1 se construyó alrededor del año 680 a.C, por orden de K’awiil Ajaw, dirigiente de la ciudad de Cobá.
Derechos de autor de la imagenGETTYLos sacbes también servían como rutas de peregrinación.
K’awiil Ajaw fue una de las líderes más poderosas y belicosas de Cobá. Existen monumentos que la muestran parada sobre enemigos capturados.
Su objetivo al construir la vía sería el de que sus tropas pudieran viajar a conquistar la ciudad de Yaxuná y de esa manera ganar dominio en el centro de la península, ante la amenaza de la emergente ciudad de Chichén Itzá.
“Personalmente pienso que el auge de Chichén Itzá y sus aliados motivaron la construcción del camino”, dice Ardren.
“Cobá estaba tratando de mantener su poderío y, ante el crecimiento de Chichén Itzá, necesitaba un enclave fuerte en el centro de la península”.
A esta hipótesis, sin embargo, aún le faltan piezas para ser comprobada. Por eso Ardren y sus colegas ahora adelantan una serie de excavaciones a lo largo del Sacbe 1, que les permitan develar más misterios de esta autopista milenaria.
En el comienzo de la Navidad de 1980, cuatro expertos ladrones se descolgaron desde los techos del museo de Recoleta [Museo Nacional de Arte, Argentina] y fueron en busca de lienzos y objetos de la colección Santamarina; 25 años después, tres de las 16 pinturas robadas fueron ofrecidas a la venta en París y terminaron siendo restituidas a la Argentina.
El 24 de diciembre de 1980, durante la Nochebuena, cuatro delincuentes especializados en robos de arte se preparaban para el golpe más importante de su vida. A la una de la madrugada, en pleno festejo de la Navidad, ingresaron al Museo Nacional de Bellas Artes , en el corazón de Recoleta, y se apropiaron de 16 pinturas impresionistas y siete objetos de porcelana y jade valuados en 20 millones de dólares .
Según confirmarían luego detectives de la Policía Federal, los ladrones ingresaron por los techos valiéndose de una serie de andamios y estructuras metálicas que estaban provisoriamente en el museo porque había obreros que realizaban reformas. Operaron entre la 1 y las 5 de esa Navidad.
Irrumpir no les requirió demasiado trabajo, pues no había alarmas activas y solo dos serenos recorrían las inmediaciones del edificio de la avenida del Libertador. Una vez adentro, el grupo se dividió en dos parejas que encararon, separadas, hacia el primer piso y la planta baja. Buscaban obras específicas que no estaban aseguradas: las de las colecciones de Mercedes y Antonio Santamarina .
El 27 de diciembre se confirmó que las obras robadas eran El abanico , un dibujo a lápiz de Henri Matisse; Retrato de mujer , Gabrielle et Coco y Coco dibujando , de Auguste Renoir; Recodo de un camino y Duraznos sobre un plato , de Paul Cézanne; El llamado , de Paul Gauguin; Ruta por la nieve al puerto de Chateau , de Charles Lebourg; El vendedor de diarios , de Thibion de Libian; Fiebre amarilla , de Juan Blanes; Feydeau y su hijo Jorge , de Honore Daumier; dos dibujos de Edouard Degas; dos desnudos en acuarela de Auguste Rodin, y un óleo de Eugene Boudin.
“Entraron en el edificio por los techos tras aprovechar los andamios de las obras de refacción actualmente en curso para llegar a ese lugar, y se retiraron por el mismo camino. Los delincuentes tenían total conocimiento acerca del valor de las obras expuestas, ya que se apoderaron de las más valiosas”, publicó LA NACION cuando se conocieron los primeros detalles del atraco.
Ninguno de los accesos al museo fue violentado; fuentes del caso indicaron que el grupo de ladrones operaba internacionalmente y que se trataba de “auténticos profesionales en ese tipo de delitos”, que enfrentaron medidas de seguridad “sumamente precarias” dispuestas en torno de las obras. Inicialmente, la causa quedó a cargo de la jueza Laura Damianovich de Cerredo, y la secretaría de Norberto Guanziroli.
Detectives de la comisaría 19» y de Robos y Hurtos de la Federal trabajaron codo a codo con el entonces director del museo, Adolfo Luis Rivera. Incluso, el jefe de la PFA durante el último gobierno de facto, el general Juan Bautista Sasiaiñ, se encargó personalmente del asunto. Pero no lograron identificar a los ladrones. De hecho, las primeras de estas obras robadas en el MNBA fueron encontradas y restituidas 25 años después, cuando la investigación ya estaba radicada en la Justicia Federal.
En 2003, el juez Norberto Oyarbide tomó la causa y convocó a Interpol. Casi dos años después, esos detectives dieron con el director de una agencia británica especializada en rastrear obras de arte. Al menos tres de las obras robadas habían sido ofertadas en una galería de París y estaban en poder de la familia Lung, de Taiwán y con intereses madereros en Surinam: Recodo de un camino, El llamado y Retrato de mujer .
Todo indicaba que el botín había salido del país casi inmediatamente después del hecho. En aquel tiempo, los principales destinos de las obras de arte robadas eran Suiza, Austria, Alemania, Gran Bretaña y Japón. Fue Julian Radcliffe, de la agencia Art Lost Register, quien aportó la información vital para dar con aquellas tres obras: entregó a la Justicia argentina nueve carpetas repletas de datos y fue interrogado durante largas horas.
Luego, en el Palacio de Justicia de París, la decana de los jueces, Fabienne Pous, entregó a Oyarbide las tres pequeñas obras, lienzos de unos 50 por 40 centímetros, todos parte de la colección Santamarina, que había comenzado a ser diezmada al menos seis años antes del robo al Bellas Artes.
Antonio Santamarina fue un dirigente político conservador que terminó volcado por completo al coleccionismo. Poseía obras de Picasso, Van Gogh, Bonnard, Manet, Corot, Millet, Patinit, Zuloaga, Daumier y esculturas de Boucher y Bugatti.
Era una colección sumamente apreciada por sus obras del período impresionista. En 1957, Santamarina -miembro de la Academia Nacional de Bellas Artes- donó 45 cuadros de artistas argentinos al MNBA, pero muchas de ellas fueron desviadas hacia Londres y subastadas por casi cinco millones de dólares, pese a los intentos diplomáticos de frenar la venta en Sotheby’s. Luego, la familia Santamarina donó al MNBA varias decenas de obras valiosísimas, de las cuales al menos 23 fueron robadas la Navidad de 1980.
Tras la restitución de las tres obras, se encargaron los peritajes de rigor a Christie’s. Los especialistas de la casa de subastas evaluaron: “Por suerte, donde sea que hayan estado guardadas, no les dio la luz del sol. Están bien. El Renoir tiene una capa de barniz amarillo que habrá que quitarle, pero que posiblemente estuviera desde antes del robo. También habrá que estirar el lienzo con un marco de madera. El Cézanne y el Gauguin están OK también, a pesar de pequeños problemas de acidez normales en el papel”.
En 2002 -tres años antes de la restitución de las obras, y tal como publicó LA NACION-, el Departamento de Protección del Patrimonio Cultural de Interpol investigaba al menos otros 160 robos de obras de arte en la Argentina. “La mayoría de las víctimas de estos robos de guante blanco son particulares. De hecho, representan casi la mitad de las investigaciones, seguidos muy por debajo por otros afectados, como galerías, anticuarios, museos e iglesias”.
Oscuras conexiones
Cuando, en 2005, llegaron las obras desde Europa, el juez Oyarbide dijo que podría existir una conexión entre el robo y Aníbal Gordon, exmiembro de la sangrienta Triple A y agente de inteligencia estatal y paraestatal que durante y después de la dictadura fue señalado por operar en centros clandestinos, atacar a dirigentes políticos y delinquir bajo diferentes modalidades, como los secuestros extorsivos y el robo de arte.
Gordon fue señalado como uno de los jefes operativos de Automotores Orletti, centro de tortura de los años de plomo ubicado en Floresta. Según información oficial, “se estima que en este lugar, llamado El Jardín por los represores, estuvieron secuestrados alrededor de 300 ciudadanos uruguayos, chilenos, bolivianos, paraguayos, cubanos y argentinos; la mayoría continúan desaparecidos”.
De hecho, a los miembros de la banda de Gordon se los acusó por el atraco de 1983 al Museo de Arte Decorativo Odilio Estévez, de Rosario, de donde se llevaron obras valuadas en unos 12 millones de dólares: Retrato de un joven , de Doménikos Theotokópoulos, El Greco; El profeta Jonás saliendo de la ballena , de José de Ribera; Retrato de Felipe II , atribuido a Alonso Sánchez Coello; Doña María Teresa Ruiz Apodaca de Sesma , de Francisco José de Goya y Lucientes, y Santa Catalina , de Bartolomé Esteban Murillo.
El 31 de octubre de 1995, el chofer de Gordon, Ernesto Lorenzo -alias Mayor Guzmán-, cayó en el barrio de Belgrano con el Goya robado 12 años antes en Rosario. De aquel golpe, finalmente, han sido recuperadas las obras El profeta Jonás saliendo de la ballena, de José de Ribera; Santa Catalina, de Murillo, y Retrato de Felipe II, de Sánchez Coello.
Gordon, líder del grupo y sospechoso del robo al MNBA, murió en 1987. En 2005, varios miembros de su banda fueron condenados. Él, que había ingresado en la ex-SIDE en 1968, siendo ya miembro de la casa de los espías fue acusado de robar un banco y una joyería. Lo condenaron a tres años de cárcel, pero en 1973 obtuvo la libertad y se incorporó a la Triple A.
En el recorrido de una historia sanguinaria que incluyó extorsiones y ataques, Gordon apareció involucrado en el homicidio del abogado de presos políticos Rodolfo Ortega Peña y en el secuestro, en agosto de 1983, del periodista Guillermo Patricio Kelly. Recibió una condena de 16 años de cárcel. “El coronel” murió en prisión el 13 de septiembre de 1987.
En 2005, la Justicia Federal condenó a siete miembros del grupo criminal por hechos cometidos entre 1982 y 1984, bajo las carátulas de secuestro extorsivo y asociación ilícita. El grupo, que se hacía llamar Brigada Panqueque, estaba compuesto por Marcelo Gordon (hijo de Aníbal), Carlos Membrives, Carlos Rizzaro, Jorge Rizzaro, Oscar Herrador, Rubén González Figueredo y Ernesto Lorenzo, que años después volvió a caer, pero por tráfico de cocaína.
Sobre este grupo criminal, el expediente detallaba: “Actuaban entre 10 y 15 personas en, al menos, dos automóviles; desplegaban su accionar ilícito a plena luz del día en lugares céntricos de esta ciudad”. Entre los crímenes probados, por ejemplo, está el secuestro de un contador llamado Ricardo Espósito. Estuvo cautivo entre el 20 y el 21 de diciembre de 1983, hasta que su familia pagó 100.000 dólares de rescate.
Hoy, Interpol sigue la pista de al menos 50.000 objetos y obras de arte robados en todo el mundo. Entre 2002 y 2017, según información pública, recuperaron 12.277 piezas en la Argentina, entre las que había 4344 obras de arte y 4808 objetos arqueológicos.
Santa Catalina: la obra de Murillo, de Rosario a Montevideo
Restitución. El lienzo de Murillo estaba en poder de cinco sujetos que lo llevaban a Punta del Este para venderlo; ya fue entregado al Museo de Arte Decorativo de Rosario, su dueño Fuente: LA NACION
Tres días después de la histórica y arrasadora victoria de Raúl Ricardo Alfonsín en las elecciones presidenciales del 30 de octubre de 1983, que encendía las luces de la democracia tras la larga noche de la última dictadura, un grupo comando paramilitar irrumpió en el Museo de Arte Decorativo de Rosario y sustrajo cinco valiosas obras, tesoros del arte europeo de los siglos XVII y XVIII. El botín, calculado en unos diez millones de dólares de la época, incluía cuadros de Goya, El Greco, Ribera, Sánchez Coello y Murillo.
El miércoles 2 de noviembre de 1983, un puñado de minutos antes de las 8, un empleado del museo Firma y Odilo Estévez baldeaba la vereda cuando tres sujetos de mameluco azul lo sorprendieron; cuando los miró, tres armas lo encañonaron allí, a un par de cuadras del Monumento a la Bandera y de la costanera del Paraná.
Para los expertos ladrones fue un trámite: una vez adentro redujeron a dos mujeres que vivían en la casona con fachada de mármol que aquel gallego que hizo en el país una fortuna como yerbatero compró en 1922, frente a la plaza 25 de Mayo. Las amordazaron y con precisión de especialistas enfilaron hacia las salas Francesa y Española; descolgaron cinco cuadros, separaron las telas de sus bastidores y, sin oposición, salieron por la misma puerta por la que habían irrumpido y escaparon en un auto con un botín valuado en 12 millones de dólares.
El 28 de octubre de 1995, Retrato de doña María Teresa Ruiz de Apodaca y Sesma, de Francisco José de Goya y Lucientes, el mítico pintor y grabador aragonés, apareció en el barrio porteño de Belgrano. Llevaba la tela, oculta en su camioneta, un tal Ernesto Lorenzo, que no era otro que “el mayor Guzmán”, chofer y lugarteniente de Aníbal Gordon, conspicuo integrante de la Triple A, represor en Automotores Orletti, exagente inorgánico de la SIDE durante el gobierno de facto y, antes, durante y después de aquellos años de plomo, líder de una banda paramilitar que financiaba sus actividades -y llenaba sus bolsillos- con secuestros extorsivos y robos “especiales”; de hecho, ya se sospechaba de ellos por el golpe en el Estévez y se les atribuía el que sufrió otro importante museo rosarino, el Juan Castagnino.
Del resto del botín del Estévez nada se supo durante 23 años hasta que, el 31 de octubre de 2018, en un operativo en Canelones, junto a Montevideo, la policía uruguaya detuvo el paso de una camioneta y encontró, dentro, el Santa Catalina de Bartolomé Esteban Murillo arrebatado al Estévez.
La valiosísima pintura del barroco sevillano del siglo XVII apareció al otro lado del Río de la Plata 35 años después. A diferencia de lo que ocurrió en 1995, la recuperación del Santa Catalina no fue fruto del azar: en octubre de 2018 apareció un sujeto que decía tener información de primera mano sobre la localización exacta del Murillo; los datos y las descripciones que aportó eran verosímiles. Incluso dejó sujeto al éxito de la operación el cobro de una recompensa.
Interpol detuvo el paso de la camioneta en la ruta Interbalnearia, sobre el arroyo Pando. Cinco sujetos llevaban la obra a Punta del Este para venderla.
Mediante la Resolución 497/19, la SNC declaró a los conocimientos, técnicas y métodos de elaboración tradicional del encaje ñanduti como Patrimonio Nacional Cultural Inmaterial del Paraguay.
Mediante la Resolución 497/19, la SNC declaró a los conocimientos, técnicas y métodos de elaboración tradicional del encaje ñanduti como Patrimonio Nacional Cultural Inmaterial del Paraguay.
Los conocimientos del encaje del ñanduti son transmitidos de generación en generación y poseen las características necesarias para esta declaración, ya que forma parte de la artesanía simbólica, según la Dirección de Estudios, Antropología, Arqueología y Paleontología de la Secretaría de Cultura.
El principal objetivo de esta declaración es que los portadores de esta significativa tradición nacional la mantengan vigente en el tiempo. Además, la institución estatal trabajará de manera directa con las comunidades portadoras de este conocimiento para su salvaguarda.
El Instituto Paraguayo de Artesanía informó también que desde el próximo 8 de setiembre se dará inicio a cursos de ñanduti, ao poi y encaje ju. Para mayor información, contactar al (021) 526-535. Las inscripciones tienen un valor simbólico mensual de G. 16.500.
El ñanduti es un encaje de agujas que se teje sobre bastidores en círculos radiales, bordando motivos geométricos o zoomorfos, en hilo blanco o en vivos colores.
Una de las versiones sobre su origen menciona que este bordado fue traído al Paraguay por mujeres españolas de Tenerife, hace aproximadamente 300 años.
Ellas instruyeron el bordado a las mujeres indígenas del país, quienes a su vez fueron mejorando la técnica y añadiendo coloridos diseños de componentes naturales como flores, insectos y aves.
Hallazgo de una estructura escalonada en forma de pirámide truncada, construida con adobe y tierra por los hombres de la antigua cultura preinca Sechín, que podría superar los 5 mil años de antigüedad.
El pasado mes de noviembre, la investigadora peruana Mónica Suárez Ubillus, directora del Proyecto Arqueológico Sechín, reveló el hallazgo de una estructura escalonada en forma de pirámide truncada, construida con adobe y tierra por los hombres de la antigua cultura preinca Sechín, que podría superar los 5 mil años de antigüedad.
Una pirámide de 3.20 metros de altura, la osamenta de un individuo desmembrado y dos cráneos que pertenecerían a los habitantes de la cultura preinca Sechín, con más de 4 mil años de antigüedad, fueron descubiertos por los investigadores del Proyecto Arqueológico Sechín de Casma, en la región Áncash.
La investigadora peruana Mónica Suárez Ubillus, directora de este proyecto, ha revelado el hallazgo de una estructura escalonada que exhibe 11 peldaños en forma de pirámide truncada, construida con adobe y tierra por los hombres de Sechín. Esta edificación se encuentra unida a un muro de adobes cónicos que evidencia las huellas de las manos de sus constructores.
Científicos peruanos han encontrado una estructura escalonada que exhibe 11 peldaños en forma de pirámide truncada, construida con adobe y tierra por los antiguos hombres de Sechín. (Difusión Proyecto Arqueológico Sechín )
“Esta extraordinaria construcción se encontró debajo de una capa de relleno de tierra y piedras de más de tres metros de espesor. En la parte superior han quedado las evidencias (huellas y pisadas) de la preparación del barro. Todo esto fue sellado de manera intencional con fines ceremoniales”, comentó Suárez.
Además, el equipo de científicos encontró sobre las graderías la osamenta de un individuo desmembrado y los restos de dos cráneos humanos de un adulto y de un niño. Para hallar la arquitectura, los obreros y arqueólogos tuvieron que excavar seis metros de profundidad en la zona sur centro del edificio principal del templo Sechín.
Suárez Ubillus plantea que el nuevo hallazgo podría superar los 5 mil años de antigüedad, puesto que el edificio principal, donde se efectuó la excavación, fue construido mucho antes que las piedras que exhiben personajes guerreros de la cultura Casma. Sostiene que este descubrimiento obliga a los científicos a replantear ciertas tradiciones arquitectónicas conocidas en el período formativo inicial (3,500 – 1,700 a.C.).
Pirámide de unos 5,000 años de antigüedad fue hallado en sitio arqueológico Sechín, en Casma, Áncash. Foto: Cortesía Proyecto Arqueológico Sechín
“Esto demuestra que los antiguos hombres de Sechín ya estaban diseñando este tipo de arquitectura que tuvo un fin ceremonial porque en el escalonado aparece algunos símbolos que fueron esculpidos en los personajes guerreros. Esta arquitectura no tiene antecedentes para este periodo tan temprano, marca un momento importante para la investigación arqueológica a nivel nacional”, explica Suárez.
Los investigadores han extraído 40 muestras de todo lo encontrado durante tres meses de exploraciones, sin embargo, necesitan recursos económicos para elaborar estudios científicos y pagar los salarios de los seis profesionales y 14 obreros.
Directora del Proyecto Arqueóloga de Sechín, Mónica Suárez Ubillus, encontró sobre las graderías la osamenta de un individuo desmembrado y los restos de dos cráneos humanos de un adulto y de un niño. (Difusión Proyecto Arqueológico Sechín)
No obstante, la Municipalidad Provincial de Casma ha incumplido con invertir un millón de soles en el proyecto arqueológico que prometió hace unos meses. Se esperaba que en la primera temporada del estudio desembolsara más de 472 mil soles, pero no gastado ni el 1 % del presupuesto.
“Hemos tomado muestras de la arquitectura, los restos óseos humanos y de un canino, pero requerimos fondos. Tuvimos el compromiso de la Municipalidad Provincial de Casma de invertir un millón de soles, pero lamentablemente no se ha hecho efectivo la partida inicial de más de 400 mil soles. Hemos sido maltratados y nos han negado el apoyo porque nos opusimos a la compra de vehículos que no requeríamos porque recortaba la mitad del presupuesto. Es indignante y triste para los colegas”, sostuvo.
Pirámide truncada estuvo enterrada a seis metros de profundidad hace más de 4 mil metros de antigüedad en la zona sur central del edificio principal del templo Sechín.(Difusión Proyecto Arqueológico Sechín)
Sin embargo, con los propios recursos económicos de la arqueóloga Suárez Ubillus, quien tuvo que pedir préstamos, y con el apoyo de los pobladores casmeños, limeños, extranjeros, colegas y de la Municipalidad de Buena Vista Alta han permitido concluir la primera temporada de investigación. “La unión de la gente nos ha permitido terminar los trabajos”, expresa la arqueóloga.
La arqueóloga Suárez Ubillus tuvo que pedir préstamos, y el apoyo de los pobladores casmeños, limeños, extranjeros, colegas y de la Municipalidad de Buena Vista Alta.
El Sitio Arqueológico Sechín fue descubierto por Julio César Tello en 1937. Sus edificios de barro y piedra tienen más de 4.000 años de antigüedad hasta nuestros días, y fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación en el 2010.
“Necesitamos darle continuidad a la investigación y seguir develando la arquitectura ya que se conoce solo el 15% del sitio. Este hallazgo es bastante importante, Sechín aún tiene mucho que develar por eso necesitamos el apoyo para continuar. Esto solo es la punta de un iceberg, recién estamos empezando a conocer la arquitectura de Sechín”, afirma Suárez.
El Sitio Arqueológico Sechín fue descubierto por Julio César Tello en 1937.
El dato
El monumento arqueológico se ubica en el norte peruano, en la provincia de Casma, en el kilómetro 1,5 de la carretera penetración Casma-Huaraz. Llegar hasta el sitio puede tomar 15 minutos en un vehículo la Plaza de Armas de la ciudad de Casma.