Cenotes arqueológicos, parte de nuestro pasado

calavera-cenote.JPGEl cenote ‘Las Calaveras’ podría ser uno de los mayores cementerios sumergidos del mundo maya. ‘Por el planeta’, un proyecto de Noticieros Televisa.

 

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Estamos en Punta Laguna, reserva natural del mono araña y del “saraguato”, cuyo rugido se escucha entre los límites de los estados de Yucatán y Quintana Roo.

Pero lo que buscamos está 27 metros bajo tierra, donde se encuentra el cenote “Las Calaveras”, donde se descubrió el que podría ser uno de los mayores cementerios sumergidos, del mundo antiguo maya.

Comenzamos el descenso al cenote “Las Calaveras”. La caverna tiene unos 30 metros de diámetro, los restos prehispánicos se encuentran a 15 metros de profundidad.

Bajo el agua, observamos el depósito funerario mejor conservado y de mayor concentración. 130 osamentas registradas hasta ahora, que tendrían una antigüedad de más de mil 800 años.

“Todavía caben muchas preguntas: si las razones por las que están ahí esos restos, ¿corresponden a una guerra, a una ceremonia, a un proceso de muchos siglos de estarlo utilizando como un osario?”, se pregunta Adriana Velázquez Morlet, del  Instituto Nacional de Antropología e Historia, INAH.

Tener la posibilidad de observar un contexto arqueológico sumergido es un privilegio. Tan sólo de imaginar que en estas cavernas y cuevas inundadas, los antiguos mayas buscaban la “Suhuy ha” o el espíritu de la vida, el agua primigenia donde hacían los rituales.

“Algunos seguramente los envolvían en alguna manta en algún petate o algún elemento así, quizá también acompañados de algo pesado para que se hundieran y por eso en el caso del cenote ‘Las Calaveras’, como ha visto la arqueóloga Rojas, ha identificado que los restos están en conexión anatómica”, añade Adriana Velázquez Morlet.

El contexto arqueológico ya fue intervenido. Los restos de 22 individuos fueron removidos del sitio para su análisis, algunos cráneos presentan una deformación característica en los antiguos mayas. Observamos piezas de cerámica. Uno de los hallazgos más interesantes fue la presencia de dos cráneos que fueron modificados para convertirlos en objetos rituales, posiblemente como máscaras-cráneo.

Pero los cenotes además de ser una ventana al estudio antropológico de nuestro pasado, son el mayor recurso natural de agua dulce de la Península de Yucatán.

Lo paradójico es que no existe ninguna ley federal que proteja los cenotes y ríos subterráneos y resulta increíble que el gobierno de México no haya promovido una declaratoria de Patrimonio Natural de la humanidad ante la UNESCO.

“Hace nueve años comenzamos pues a dar el grito desesperado para pedir ayuda, para proteger estos lugares y bueno no hemos sido escuchados. La UNESCO no nos escuchó, el gobierno federal en otras administraciones no nos escuchó”, denuncia Luis Leal, instructor de buceo en cuevas.

Por su parte, el director de fotografía submarina Manuel Lazcano dice:

“No existe ningún escenario ni cerca en el mundo, como son los cenotes, definitivamente este es un patrimonio de la humanidad”.

En Yucatán la contaminación de cenotes por desechos agropecuarios es cada vez más persistente. En Quintana Roo, sólo en el corredor Akumal-Tulum, dos de cada 10 cenotes están contaminados por materia fecal humana.

Al respecto, Laura Hernández, del Centro de Investigación Científica de Yucatán, A.C., aclara: “Son coliformes, son bacterias coliformes, son producto básicamente de actividades humanas y animales”.

Aunque existe un estudio técnico-científico para establecer la primera reserva hidrogeológica de Quintana Roo no existe voluntad política para promover el decreto.

“De 2008 a la fecha, añade Laura Hernández, no hemos obtenido el decreto, no ha habido esa sensibilidad por parte del gobierno de proteger esta zona”.

Tarde o temprano la contaminación de cenotes y ríos subterráneos llegará al mar, donde podría impactar el Sistema Arrecifal Mesoamericano.

Estamos en casa cenote, que pertenece al sistema de ríos subterráneos de Sac Aktun, el segundo más grande del mundo. Hacemos una inmersión entre los manglares que rodean este cuerpo de agua, hay que cruzar una cueva inundada para finalmente salir a donde todo comenzó.

Nuestros compañeros Benito Sánchez y Gaspar Rabadan registran este increíble momento. Este buceo inició en un cenote y terminó en el mar porque en la naturaleza todo está conectado.

Tomado de: http://noticieros.televisa.com/mexico/1502/cenotes-arqueologicos-parte-nuestro-pasado/

Chile sanciona a turistas que dañen los parques nacionales

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Proyecto de ley en Chile aumenta las penas para quienes generen incendios en parques nacionales. La iniciativa se presenta cuando en Arauco se registra uno de los incendios forestales de mayor magnitud en lo que va del año.

incendio.JPG El ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo, firmó este martes una circular que establece sanciones a turistas tanto nacionales como extranjeros que realicen actos que afecten o amenacen gravemente el patrimonio.

La autoridad instruyó a los intendentes regionales respecto de un oficio en el que se determina que “en los casos que corresponda,revocar el permiso de turismo del extranjero que haya infringido la normativa de parques nacionales, con riesgo de provocar un incendio o afectar el patrimonio natural o medioambiental”.

Asimismo, señaló que se fijó un plazo para que dicha persona “abandone voluntariamente el país y en caso de no hacerlo en el plazo establecido, proceder a expulsarlo del territorio nacional. Cabe precisar que en caso de que los hechos conocidos den lugar a un procedimiento penal, la revocación quedará suspendida hasta que dicho procedimiento termine o se cumpla la condena respectiva”.

Además adelantó que “enviaremos un proyecto de ley que va a aumentar las penas para las personas que hayan generado incendios en los parques nacionales,pasando de 341 días a tres años, a un mínimo de cinco años y un máximo de diez años de cárcel”.

Esto, a raíz de la gran cantidad de incendios que se registran, los cuales son provocados por la imprudencia de las personas.

Incendio en Aruco

El anuncio se realiza mientras se registra uno de los incendios de mayor magnitud en lo que del año en el sector de María Las Cruces, en el límite de las comunas Arauco y Lota, en la Región del Biobío, el cual ya ha consumido más de 1.600 hectáreas.

El director regional de la Conaf, Jorge Morales, detalló que “nuestro trabajo fue de contención en la zona de interfase entre el poblado y el incendio, y las condiciones se han mantenido bastante calmas. Nosotros ya construimos ocho kilómetros de cortafuego y eso significa que ya pasmos de la cola del incendio hasta la punta del incendio”.

“Hay muy baja probabilidad de que el incendio pueda afectar a sectores con vivienda”, informó la autoridad.

Pro su parte, el intendente subrogante de la Región del Biobío, Enrique Inostroza,explicó que “las medidas que está tomando tanto Conaf, Onemi, con apoyo del Ejército, la empresa Arauco y el municipio de Arauco dan cuenta de una preocupación para efectos de que las consecuencias de este incendio no afecten a sectores habitados. Esa es la principal preocupación”.

“Por esa razón se constituyó un puesto de mando unificado y se han dado las instrucciones para que los recursos disponibles preferentemente estén destinados a evitar de que las consecuencias de este incendio afecten a personas”, agregó.

Tomado de: http://www.cooperativa.cl/noticias/pais/desastres-naturales/incendios-forestales/ministerio-del-interior-firmo-normativa-que-sanciona-a-turistas-que-danen-patrimonio/2015-02-10/211302.html

 

El Pepino es oficialmente patrimonio cultural de La Paz

 

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Por norma municipal, el Pepino, “conquistador irresponsable de mujeres, noble con los niños y amigo de borrachos y desvalidos”, es oficialmente  patrimonio cultural inmaterial de La Paz. 

pepino.JPG El Pepino, “conquistador irresponsable de mujeres, noble con los niños y amigo de borrachos y desvalidos”, es oficialmente  patrimonio cultural inmaterial de La Paz. Ayer, en medio de una fiesta carnavalera, el Concejo Municipal entregó al Ejecutivo la ley edil que reivindica al personaje paceño.

“Gracias a la iniciativa del Concejo Municipal se aprobó la ley municipal que declara a nuestro Pepino como patrimonio cultural inmaterial del municipio paceño. Esto va significar su puesta en valor, su fomento, su apropiación como debe ser por los paceños, además para que ningún país pueda llevarse y apropiarse de nuestros símbolos culturales”, dijo el secretario de Culturas, Javier Escalier , al recibir la ley municipal.

La norma fue aprobada ayer en sesión ordinaria del Concejo paceño. La mayoría de los concejales votó a favor de declarar al personaje tradicional del Carnaval como patrimonio de La Paz.

Y no faltan razones. De acuerdo al informe técnico, la presencia del Pepino en el Carnaval paceño fue registrada ya en las entradas populares de 1908, pero se presume su participación se remonta a muchos años antes.
El Pepino está directamente relacionado con el Pierrot, personaje integrante del arte de la comedia italiana. “Una de las maneras en que la población paceña adoptó el Pierrot europeo fue a través del Pepino, quien fuera registrado por primera vez en el Carnaval de la ciudad de La Paz a inicios del siglo XX, en base a una fotografía de 1908 demostrada en la obra de Beatriz Rossells” señala el informe.

El Pepino tiene ancestros también andinos como el Kusillo, de quien heredó no sólo la máscara sino también el carácter. De ahí, su doble origen: uno europeo a partir del Pierrot y otro andino con el Kusillo. “El Pepino fue una reinvención original, con sello creativo eminentemente paceño”, dice el documento.

La nominación forma parte de la campaña para defender al Pepino de apropiaciones indebidas de otros países.

Tomado de: http://www.paginasiete.bo/sociedad/2015/2/13/pepino-oficialmente-patrimonio-cultural-47203.html

La Garganta del Diablo, joya de las Cataratas del Iguazú, reabierta al público

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La histórica crecida del río Iguazú el pasado junio, la mayor de la que se tiene registro, provocó que el 80 % de las pasarelas desmontables del circuito fuesen arrastradas corriente abajo…

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“Ya entiendo por qué es una de las Maravillas del Mundo”, dice un niño boquiabierto ante la Garganta del Diablo, el principal salto de agua de las Cataratas de Iguazú, tras la reapertura esta semana del circuito que permite asomarse a este espectáculo natural desde el lado argentino.

La histórica crecida del río Iguazú el pasado junio, la mayor de la que se tiene registro, provocó que el 80 % de las pasarelas desmontables del circuito fuesen arrastradas corriente abajo y privó a los visitantes del parque de su mirador más popular durante los seis meses que fueron necesarios para reacondicionar el paseo.

“Estar hoy acá nos lleva a recordar todos los esfuerzos que se realizaron desde Parques Nacionales y desde el sector privado para poder llegar a fin de año con los visitantes de todo el mundo disfrutando de este lugar único”, sostuvo el titular de la Administración de Parques Nacionales de Argentina (APN), Carlos Corvalán, en el acto formal de reapertura, el pasado lunes.

Corvalán destacó el “trabajo de riesgo” realizado por los cerca de 80 profesionales que inspeccionaron los pilones de hormigón que sostienen a las pasarelas, recuperaron los tramos llevados por el agua y volvieron a fijarlos a lo largo de los 1.100 metros de itinerario sobre el río Iguazú que desemboca en la Garganta del Diablo, el mayor de los 275 saltos del parque.

Los vencejos de cascada, las aves más emblemáticas de las más de 400 especies censadas en el parque, sobrevuelan en bandadas las cortinas de agua y anidan en los paredones rocosos detrás de ellas, para proteger a sus huevos y pichones de depredadores.

“Nadie puede defender lo que no conoce”, subrayó Corvalán sobre la importancia de impulsar políticas públicas que atraigan a turistas argentinos hacia los parques nacionales y otras áreas protegidas.

Pese al fuerte aumento del turismo extranjero en Iguazú, que este año roza el 48 %, los argentinos aún son mayoría entre los más de 1,2 millones de visitantes anuales de la joya natural más admirada del país.

“El cierre (de la Garganta del Diablo) no redujo las visitas, pero acortó la estancia promedio”, dijo a los medios el responsable del Parque Nacional Iguazú, Sergio Bikauskas.

El pasado junio, las copiosas lluvias en la cuenca del río Iguazú y la ruptura parcial de una presa en construcción en Brasil elevaron en cuestión de horas el caudal del agua hasta los 46.000 metros cúbicos por segundo (m3/s), cuando habitualmente es de 1.500 m3/s.

Las cataratas forman parte del Parque Nacional Iguazú, un área preservada de 67.720 hectáreas en la provincia noroccidental argentina de Misiones. En 2011 fueron elegidas como una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo.  

Tomado de: http://www.efeverde.com/noticias/garganta-del-diablo-cataratas-iguazu-reabierta-publico/

Huánuco: danza fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación

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Esta danza costumbrista fue transmitida de generación en generación y que es una representación de carácter agrícola en la que un grupo de animales muestra su respeto a figuras como el Sol y el patrón San Juan Bautista.

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El Ministerio de Cultura de Perú, mediante resolución N° 016-2015, reconoció como Patrimonio Cultural de la Nación, la danza costumbrista huanuqueña León Danza.

El documento indica “declarar como Patrimonio Cultura de la Nación a la danza León Danza, del distrito de Jivia, provincia de Lauricocha (región Huánuco), por constituir una expresión cultural que aporta a la construcción de identidad, a la cohesión social de los pobladores de Jivia y representa un singular y valioso testimonio de la tradición oral vinculada al personaje mítico Mama Rayhuana”.

El alcalde de la provincia de Lauricocha, Napoleón Carlos Huamán, así como los pobladores del distrito de Jivia, mostraron su alegría por la obtención del reconocimiento.

Cabe resaltar que durante años esta danza costumbrista fue transmitida de generación en generación y que es una representación de carácter agrícola en la que un grupo de animales muestra su respeto a figuras como el Sol y el patrón San Juan Bautista.

Tomado de: http://www.rpp.com.pe/2015-03-03-huanuco-danza-fue-declarada-patrimonio-cultural-de-la-nacion-noticia_774368.html

El ‘arte’ de robar

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El 9 de abril de 2011, la poeta Águeda Pizarro llegó hasta el apartamento que su esposo, el artista Omar Rayo, fallecido hacía menos de un año; lo que siguió luego de cruzar la puerta se convirtió en una herida que aún no cierra y también en noticia nacional…

 

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Autor: Lucy Lorena Libreros | Gaceta

Lo que siguió luego de cruzar la puerta se convirtió en una herida que aún no cierra y también en noticia nacional: 45 obras de gran formato de la colección privada del maestro de Roldanillo, elaboradas en acrílico sobre tela, entre los años 70 y 90, habían desaparecido.

El robo —cuenta Águeda con resignación— ocurrió entre enero y abril de ese año, pues ella misma a comienzos de 2011, junto a Juan José Madrid, secretario general del Museo Rayo, estuvo en el lugar verificando el estado de las obras para incorporarlas a una exposición retrospectiva. Para ese momento, recuerda la poeta, todo estaba completo y en orden.

Sin embargo, como es usual en estos casos, nadie se percató de algo extraño durante esos meses. Nadie vio nada. Así, 45 piezas de un metro cuadrado de tamaño y hasta enmarcadas, salieron una a una de la casa de su dueño con rumbo desconocido.

La poeta, que denunció el hecho ante la Fiscalía al día siguiente, resume los cuatro años que han pasado desde entonces como una tediosa espera: seis viajes infructuosos a la sede de la Fiscalía en Paloquemao, un cambio de Fiscal, citaciones en las que no se hace presente el único sospechoso del hecho y un caprichoso paro judicial.

¿Qué destino pueden tener las obras de un artista célebre y cotizado como Omar Rayo? ¿Quedan en manos de coleccionistas de Colombia o del extranjero? ¿Cómo funciona acaso el mercado negro de los bienes patrimoniales que se roban en Colombia?

Son las mismas preguntas que llevan haciéndose en el Grupo de Investigación en Delitos contra el Patrimonio Cultural, Gipac, y en el CTI de la Fiscalía, que revelaron en enero pasado que el robo de obras de arte y piezas del patrimonio cultural de Colombia ha ido en aumento.

Solo en 2013 —según Julián Quintana, director del CTI— se recuperaron cuatro mil piezas de este tipo, especialmente obras arqueológicas, y se capturaron a 125 personas que trabajaban para redes dedicadas a estos delitos.

En el caso de obras de arte, el trabajo sucio, según un investigador del Gipac que pidió no revelar su nombre, lo realizan delincuentes comunes, expertos en hurto a bancos y joyerías. Pero no son ellos quienes eligen a las víctimas. Los contratan “tipos cultos, que conocen de arte, del trazo de los artistas y que por ende tienen certeza de cuáles son los que mejor se venden en el mercado negro”.

Las autoridades los conocen como ‘iniciadores’. Gracias a su buena presencia logran acceder a círculos artísticos, crear vínculos y ganarse la confianza de galeristas, coleccionistas y hasta críticos. Se trata, pues, “de verdaderos especialistas en arte que invierten un buen tiempo visitando galerías, colecciones privadas y residencias de los artistas”. Y, más peligroso que eso: asegurándose de “qué obras pueden ser robadas y a quién se las pueden ofrecer”, sostiene el investigador.

A veces, precisa, suelen tratarse de robos por encargo. En esos casos resulta más difícil perseguir el rastro pues las piezas ni siquieran alcanzan a entrar al mercado negro. Ya tienen compradores que esperan “por su mercancía”.

¿Fue eso lo que sucedió con las obras del maestro Rayo, cuyo costo individual puede rondar los $100 millones?

Robos en la impunidad.

Ni el caso de las obras de Rayo robadas ni en otros casos similares las autoridades tienen certezas de la suerte de ese patrimonio. Ni siquiera en casos tan sonados como el robo de 18 piezas de los siglos XVII y XVIII del Museo de Arte Religioso de Santa Fe de Antioquia, ni de los 53 óleos de arte colonial robados en Cali, que datan de los siglos XIII y XVIII, entre ellos dos de Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos, el pintor más importante de la época colonial española en Colombia.

Ambos robos ocurrieron hace más de diez años. Y se denunciaron, claro. Pero aún sus dueños siguen esperando noticias sobre los bienes hurtados que, más allá del valor comercial que los delincuentes puedan endilgarles, representan el patrimonio cultural de la Nación.

No siempre es así. El grabado de Picasso arrebatado al Museo Iberoamericano de Arte Contemporáneo de Popayán en 2011, y que hace parte de la donación hecha por el maestro Édgar Negret a su ciudad natal, fue hallado por el CTI cuando un hombre lo negociaba en un establecimiento comercial. Si bien se trataba de un grabado pequeño y deteriorado, el hecho de que fuera un Picasso elaborado en 1955, en plena madurez del artista español, “lo convertía en una pieza atractiva para cualquier coleccionista. Se estima que podía costar unos $130 millones”, asegura el investigador del Gipac.

Lo sabe el galerista y artista plástico bugueño José Horacio Martínez, quien trae al presente un hecho que vivió hace ocho años con Vintage, galería de la ciudad de Miami que exponía algunos de sus cuadros y obras de otros artistas latinoamericanos.

Un día —recuerda— la galería cerró sus puertas para siempre sin dejar razón de la suerte de las obras que se encontraban en su interior. Varios meses después, Martínez vio cómo sus obras se ofertaban en una galería de París a través de la página www.artprice.com. “Intrigado, escribí preguntando de dónde las habían sacado. En poder de quién estaban. Nadie dio respuesta y los cuadros simplemente fueron retirados de la página”.

En teoría, se supone que la obra de un artista plástico solo puede ser comercializada si cuenta con un certificado de proveniencia, firmado por el propio autor, por los familiares que la tienen en custodia, o por un galerista o experto reconocido. “Pero hasta ese certificado se falsifica, especialmente cuando no se tratan de obras genuinas”, tal como cuenta Camilo Gaviria, quien dirige hoy la galería del Hotel Intercontinental de Cali.

“Lo único que puede salvar a alguien de ser estafado es que un experto se cerciore de que se trata del trazo del artista. Porque el trazo es como su huella digital”, dice Gaviria. “Pero yo mismo he visto en salas de casas muy lujosas cuadros falsificados que sus dueños exhiben orgullosos. Otros, sabiendo que se tratan de obras originales, prefieren en cambio esconderlos. Eso se ha sabido siempre. Por eso es que se hace tan difícil hallar una obra que ha sido robada”.

Gaviria habla enseguida de una verdad que conocen quienes se mueven en el mundo del arte: Fernando Botero, Alejandro Obregón y Enrique Grau son los artistas colombianos más costosos y también los más robados e imitados. Los que más persigue el mercado negro.Actualmente, la Interpol busca 34 mil piezas de arte, de las cuales 182 fueron hurtadas en Colombia.

Los propios artistas se han visto obligados a tomar medidas. Algunos han optado por inventarse ciertas señales individuales —que solo ellos conocen—. Otros solo firman sus obras cuando están camino a la galería y otros más dejan ciertas ‘huellas’ escondidas que ni el mejor imitador podría copiar.

Es que los atracos han implicado, en algunos casos, a los propios artistas. Fue lo que le sucedió a David Manzur, a quien asaltaron en su propio estudio y lo obligaron a firmar unos cuadros aún inacabados. Al pintor caldense solo se le ocurrió hacerlo con carboncillo, consciente de que no es lo usual e incluso marcó uno en la mitad del lienzo con lo que la obra perdía, según él, su valor. “Aunque eso a los ladrones no les importó y se llevaron, felices, su botín”.

Patrimonio saqueado.

Pero las obras de arte no son el único bien patrimonial que se encuentra al acecho de la delincuencia. Que lo diga Antonio Gasca González, habitante del municipio de San Agustín, al sur del Huila, en cercanías al parque arqueológico que lleva el mismo nombre. El más importante del país.

Antonio es profesor de literatura y visitante asiduo del parque, en ocasiones con sus propios estudiantes. Una vez se sale del lugar, es fácil darse cuenta de lo que sucede: “campesinos que están pendientes de los turistas para ofrecerles piezas arqueológicas, algunas originales”.

Por una urna funeraria algunos llegan a pagar hasta $350.000. Por una pieza conocida como calambuco estos campesinos, tal como cuenta Antonio, piden hasta $1.200.000. Y la oferta es amplia pues se exhiben utensilios, ollas y estatuas de piedra en varios tamaños, según lo necesite el comprador.

El asunto tiene alcances mayores, denuncia el docente. “Ya existen excursiones para salir a ‘guaquear’ que las toman especialmente turistas extranjeros”. En este caso, los campesinos aseguran una ruta y elementos para picar la tierra. A veces hasta refrigerio y mantas para el frío porque el ‘guaqueo’ se realiza de noche. Independientemente de que se encuentre algún objeto, el campesino termina hasta con US$70 dólares en los bolsillos.

La Unesco los llama ‘acopiadores’: personas que viven en zonas de riqueza arqueológica, compran a los ‘guaqueros’ y terminan ofreciendo los objetos en tiendas como souvenires. En muchos casos, según Jennifer Olarte, subteniente de la Gipac, no siempre se trata de piezas genuinas. Algunos vendedores fabrican réplicas con una mezcla de arcilla y agua. Las entierran y les dan un toque de envejecido para venderlas finalmente como si fueran precolombinas.

Esa realidad la conoce Eugenia Serpa, coordinadora del Grupo de Bienes Culturales Muebles de la Dirección de Patrimonio del Ministerio de Cultura. Y asegura que desde hace muchos años Colombia ha buscado hacerle frente a esos delitos. El país, por ejemplo, es uno de los que firmó la Convención de la Unesco de 1970 que busca evitar el tráfico ilícito de bienes culturales.

En 2005, además, logró bajo ese mismo propósito la firma de un convenio entre distintos organismos: el Instituto Colombiano de Antropología e Historia, Icanh; el Archivo Nacional, el Ministerio de Relaciones Exteriores, el Ministerio de Cultura, la Fiscalía, la Policía, la Procuraduría, la Aerocivil, la Dian, el Sena —que ofrece cursos virtuales sobre patrimonio— y la Universidad Externado, que brinda asesoría sobre la normatividad relacionada con el tráfico de patrimonio cultural.

“También —agrega Serpa— nos ayuda la Ley General de Cultura, del año 97, que estableció que solo el Icanh, el Archivo General y el propio Ministerio de Cultura son las entidades autorizadas para permitir la salida de bienes patrimoniales del país, cuando se trata por ejemplo de exhibiciones al público o de estudios científicos”.

Son esfuerzos grandes, pero el mercado negro del arte a veces parece más fuerte. “Es que las grandes galerías y casas de subasta reciben piezas artísticas no solo de Colombia, sino de toda Latinoamérica. Y así se hace difícil controlar lo que maneja ese mercado”, sostiene la funcionaria.

Y reconoce que sin duda las piezas arqueológicas son las que despiertan mayor interés de los coleccionistas pues “Colombia está llena de vestigios y piezas antiguas que ni siquiera el propio Estado sabe que existen. Y eso es lo que dificulta el que puedan ser repatriadas luego. No hay manera entonces de demostrar que salieron del país de manera ilícita”.
Pese a esas limitaciones, Colombia ha logrado dar algunos golpes. En los últimos cinco años, el Icanh ha logrado recuperar 2737 piezas, a través de incautaciones y 106 mediante la figura de compra controlada con apoyo de la Policía. Igualmente, ha autorizado la tenencia de otras 115.071 piezas arqueológicas y logrado la repatriación de 990.

Uno de los casos más significativos ocurrió en 2104 cuando se logró traer de vuelta desde España 691 piezas arqueológicas. Habían sido robadas 11 años atrás y decomisadas por las autoridades españolas en el marco de la Operación Florencia.

Tras un largo proceso, en 2011 se notificó a la Fiscalía a través de la Embajada colombiana en España sobre la existencia de este invaluable patrimonio arqueológico, que fue puesto bajo custodia del Museo de América en Madrid, que lo conservó desde su incautación.

Lo que regresó, pues, no fueron simples piezas de museo, sino una parte importante de nuestra huella prehispánica. 691 piezas que, quizás pocos lo saben, más que dinero representan nuestro pasado y también nuestra memoria.

Tomado de: http://www.elpais.com.co/elpais/cultura/noticias/arte-robar

 

La Gestión del Patrimonio

 

 

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En esta Sección, presentamos nuestra propuesta acerca de la Gestíon del Patrimonio, aclarando conceptos y
estableciendo estrategias para su adecuada gestión.
 
 

La Gestión del Patrimonio implica todo lo relacionado con las estrategias que sirvan para poner en valor los bienes patrimoniales -culturales, naturales e intangibles- y que estos vuelvan a tener una función social.

 

En términos generales este es un ‘proceso’ que consiste en las siguientes acciones:

– en la detección de un bien(es) cultural(es)/natural(es) en peligro

– en su registro y documentación

– en su investigación (científica y participativa)

– en su intervención (acciones de conservación o restauración)

– en su difusión y acciones de concientización en la población

– en la puesta en función social de los habitantes (dependiendo del bien de que se trate, esto abre diversas posibilidades)

 

El proceso de poner en valor un bien cultural y principalmente que vuelva a tener una función social, es el modo más efectivo de preservarlo.

 

 

Los bienes patrimoniales, ya sean culturales o naturales, son en sí mismos únicos, frágiles y no renovables.

 

¿Cuales son los Bienes Culturales?

Son los bienes muebles, inmuebles e intangibles que constituyen una base importante de la identidad de las comunidades y que posterior a una responsable y adecuada estrategia para su uso y aprovechamiento se convierten en potenciales fuentes de desarrollo local.

 

¿Cuales son los Bienes Naturales?

Son las fuentes naturales que se encuentran en un territorio determinado que han sido preservadas, y que mediante una responsable y adecuada estrategia para su uso pueden eventualmente constituirse en un apoyo (a veces incluso en la base) del avance y el desarrollo sostenible de las comunidades que allí se encuentran.

 

           

 

 

 ¿A quién pertenece el Patrimonio? 

 

En nuestra definición de Patrimonio, señalamos que éste es generado “localmente”:

El conjunto de bienes culturales y naturales, tangibles e intangibles, generados localmente, y que una generación hereda/transmite a la siguiente con el propósito de preservar, continuar y  acrecentar dicha herencia.” (DeCarli, 2006)

La importancia de considerar este hecho y su implicación en la gestión del mismo, nos lleva a considerarlo como un axioma:

– Todo patrimonio es local

Todo patrimonio se genera localmente y es producido en un espacio y en un tiempo histórico determinado, (incluídos los aportes culturales de los inmigrantes, ya que son parte de este mismo proceso histórico). El paso del tiempo y el consenso social permiten que este patrimonio local pueda llegar a ser asumido como patrimonio regional, nacional o mundial. En este último caso, siendo declarado Patrimonio de la Humanidad. (*) 

 

De este axioma, se derivan una serie de razonamientos y tres proposiciones deducidas de esta premisa:

La comunidad es la responsable de la preservación de su patrimonio

Al ser un fenómeno fundamentalmente local, todo patrimonio (cultural, natural, tangible o intangible) depende para su transmisión y preservación, en primera instancia, de la comunidad en donde tuvo origen o la cual estuvo de alguna manera involucrada en su desarrollo y su protección, para que este haya podido llegar hasta hoy. 

2  El patrimonio como un factor de desarrollo social y humano

La cultura, y su manifestación en bienes patrimoniales, es una parte esencial de la propuesta de desarrollo sostenible, el cual debe

satisfacer los requerimientos actuales de la sociedad, sin comprometer el derecho de las futuras generaciones de satisfacer las suyas(Comisión Mundial Ambiente y Desarrollo, 1987).

Esto significa que la comunidad está en su derecho de hacer uso de los recursos del patrimonio para lograr una mejor calidad de vida y como factor de desarrollo social y humano. Sin embargo, éste no puede basarse en una explotación desmedida de sus recursos (los cuales son frágiles e irremplazables) hasta el punto de agotarlos o destruirlos, porque esta misma base de recursos es el único activo potencial con el que cuentan las futuras generaciones.

3  La preservación del patrimonio como una ‘responsabilidad compartida’

Las comunidades locales, como creadoras y/o herederas de sus bienes culturales y naturales, deben ser aliadas de las instituciones patrimoniales en el desarrollo de los procesos de su puesta en valor. Para ello debe asumirse una ‘responsabilidad compartida’ entre institución y comunidad local, que se entienda y acepte como

un acuerdo entre la institución oficialmente custodia del bien patrimonial y la comunidad -tradicionalmente poseedora del mismo-, de asumir la obligación que les corresponde en la preservación del patrimonio, como resultado de un proceso de concientización y capacitación de la comunidad para su incidencia directa en el manejo y uso de sus recursos patrimoniales”.(DeCarli, 2006) 

Los bienes del patrimonio cultural y/o natural son un “bien común” de uso social.
No tenemos “propiedad” sobre él, pero si tenemos derecho a su uso  y
disfrute, porque éste es de todos. Por lo tanto, estamos obligados
a su preservación y transmisión para las generaciones futuras.

Del Bien Patrimonial al Recurso Cultural

El proceso de poner en valor, implica una transformación que lleva a convertir un bien patrimonial en un recurso patrimonial sobre el cual se puede generar un servicio o producto cultural.

¿Cuál es la diferencia entre un bien patrimonial y un recurso patrimonial?

El concepto de recurso lo entenderemos tal y como una de las acepciones del DRAE: 

Conjunto de elementos disponibles para resolver una necesidad o llevar a cabo una empresa.

Esto quiere decir que el otrora bien patrimonial (carente de una arista económica) al ser convertido en recurso patrimonial adquiere carácter de activo económico.

Para llegar a contar con un recurso patrimonial (natural y/o cultural) tenemos como primer paso, que el bien patrimonial deberá ser objeto de alguna iniciativa de puesta en valor, normalmente a instancia de las instituciones estatales (al ser el Estado el custodio legal de dichos bienes).

Como hemos señalado, este proceso de puesta en valor, comprenderá pasos como la detección, el registro y documentación, la investigación e intervención y la difusión/comunicación del bien patrimonial y puede aplicarse trátese de una catarata de asombrosa caída o de una casa histórica otrora perteneciente a un prócer de la patria.

 

Tengamos en cuenta que en relación con el patrimonio intangible, el Estado no es el custodio de estos bienes, las personas lo son. Si bien el Estado puede realizar propuestas de rescate y puesta en valor de tradiciones, serán las personas que las viven en su cotidianidad las únicas que podrán materializar y responsabilizarse de cualquier iniciativa.

La culminación de este proceso de puesta en valor lleva a tener como resultado que el bien patrimonial en cuestión se transforme en un recurso patrimonial.

 

¿Porqué es peligroso el uso de estos conceptos como “sinónimos”?

Con base en lo anteriormente expuesto y conociendo la situación en que se encuentran los bienes culturales y naturales en los países de América Latina y el Caribe, podemos concluir que la región es sumamente rica en bienes patrimoniales (culturales y naturales en su manifestación tangible o intangible), pero -comparativamente- los recursos patrimoniales de los que se disponen son escasos, lo cual limita seriamente las posibilidades de una oferta cultural.

Las posibilidades de generación de ingresos, creadas a partir de las oportunidades y presiones que abre el turismo cultural y el ecoturismo (y las variantes del turismo alternativo), hace que el proceso de puesta en valor para convertir un bien en un recurso patrimonial sea en muchos casos solo un proceso “de nombre”.

Esto significa, que no se han seguido los pasos adecuados en el proceso de puesta en valor del bien -registro, documentación, la investigación e intervención y la difusión / comunicación-; principalmente la falta de una adecuada investigación o estudios específicos, así como la propuesta de intervención y su ejecución (restauración de un bien cultural o descontaminación de un bien natural), son fundamentales para dar inicio al proceso de sostenibilidad. 

La falta de un adecuado proceso de puesta en valor, lleva a acciones apresuradas de intervención básicas (pero no suficientes) para poder comercializarlo (por ej. arreglar caminos de acceso, construir batería de baños y alguien para el cobro de la entrada), o por el contrario, de acciones de intervención que llegan a modificar/cambiar el bien patrimonial para hacerlo más accesible o confortable al turista (por ej. pistas de aterrizaje en zonas arqueológicas o mega estructuras cubriendo los bienes y modificando su apreciasión visual).

Debemos tener claro, entonces, que es sobre el recurso patrimonial -como resultado de un serio proceso de intervención del bien patrimonial-, que podemos llevar a cabo su gestión, promoción y comercialización, en otras palabras, convertir este recurso en parte de una oferta cultural.


 Del Recurso Patrimonial a la Oferta Cultural
 

Para llegar a contar con un producto cultural o natural, y finalmente posibilitar el consumo cultural, debemos partir de la existencia y disponibilidad de un recurso patrimonial, el cual ya ha adquirido un carácter de activo económico, y una vez como tal, habrá de pasar por un proceso que incluye pasos como la gestión, la promoción y la comercialización, para poder generar a partir de él un producto cultural.

Como explica Jordi Juan-Tresseras (2003)*, el producto cultural es el recurso patrimonial, sobre el que se puede realizar una actividad (visitar, asistir, participar, estudiar, comprar, comer,…) porque está formulada una propuesta de accesibilidad al mismo (cultural, temporal, espacial y económica) para el público.

Del Bien Patrimonial al Consumo Cultural: el proceso en breve (diagrama diseñado por ILAM con base a la información de Juan-Tresseras (2003)

 

 

 

La accesibilidad es clave en la conversión de nuestro recurso patrimonial en un producto cultural, para el caso de nuestra hermosa catarata estaríamos hablando de información para el visitante, un sendero para poder llegar, facilidades, guías, un precio (o no), etc. En cuanto a la casa histórica del prócer de la patria, la habilitación de esta para recibir visitantes, información sobre la historia de la casa y sus habitantes originales, un precio (o no), guías, facilidades, serían parte de la propuesta de accesibilidad.

Siguiendo con dicho autor, cuando el producto cultural se promociona (se hace accesible al público) se convierte en oferta cultural, es decir que se realiza un programa con acciones de comunicación, generales o específicas, dirigidas a un público determinado (publicidad, folletos, libros, webs, catálogos,…).

El público, atraído por el producto cultural promocionado, finalmente efectuará el consumo cultural. Éste es la realización por parte del público de la/s actividad/es propuesta/s en el producto cultural. Los gestores turísticos (vg. agencias, guías locales, organizaciones comunales) parten de la existencia de productos culturales para estructurar la oferta turística cultural a través de las redes de venta y/o de comunicación turística.

 

 ¿Posibilita el Patrimonio local un ‘desarrollo local’? 

El patrimonio, especialmente cuando está asociado a lugares naturales atractivos, es uno de los principales motores del desarrollo turístico, fundamentalmente como forma de difusión y encuentro vivo con los valores culturales.

Este encuentro contribuye al desarrollo social y constituye al mismo tiempo una fuente muy importante de recursos para la realización de proyectos de investigación, estudio, exploración, rescate, preservación y difusión del patrimonio cultural, ya sea el conservado en su lugar de origen o bien el que resguardan los museos.

La vinculación adecuada de estas esferas supone garantizar el respeto, por parte de todos los actores involucrados, tanto del patrimonio como de las comunidades que le son más próximas en lo cultural.

 

En América Latina y el Caribe no se evidencia un turismo cultural de calidad en las comunidades, a pesar del riquísimo acervo y tradiciones que poseen.

 

¿Por qué? Podemos mencionar al menos las siguientes razones:

    • Falta de información sobre los recursos patrimoniales existentes y sus niveles de accesibilidad. Los recursos existentes son muchos pero pocos de ellos cuentan con infraestructura adecuadas para ser visitados y disfrutados.

    • Escasa existencia de servicios y/o productos culturales verdaderamente representativos de la cultura y tradición local; es decir que hayan sido resultado de un proceso de investigación y debidamente contextualizados permitiendo una presentación novedosa y accesible para el turista, pero que responden a la tradición cultural del lugar.

    • Cuando estos servicios y/o productos existen, éstos son escasamente conocidos ya que tienen una deficiente promoción y mercadeo.

 

Al no existir la posibilidad de contar con información elemental sobre los recursos existentes, así como de las posibles ofertas que se generan localmente, los potenciales oferentes de servicios (tour operadores, agencias, etc.) no pueden utilizar estos recursos para integrarlos en una propuesta atractiva para el turista, como podría ser un recorrido cultural de un día, integrando la visita de recursos patrimoniales históricos y naturales, así como el disfrute artístico y gastronómico.
 
Esta realidad tiene como consecuencia directa que los ingresos que pudieran provenir del turismo cultural no tengan incidencia en el desarrollo local.
 

A pesar de que las comunidades son las&nb

Los Diversos Patrimonios

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En esta Sección, presentamos la definición de lo que en  ILAM entendemos por Patrimonio su Clasificación 
en Categorías y Temáticas 
 
 Descargar PDF: Los Diversos Patrimonios  
 

 


Definición de Patrimonio

  

Comenzaremos con nuestra definición de “patrimonio” -concebida como una nueva acepción genérica del término. (Ver definiciones de ‘Patrimonio’ en DRAE).

Esto, con el propósito de crear un concepto integrador de todas sus variantes (cultural, natural, tangible/material, inmaterial / intangible), y a su vez funcional para su aplicación.                   

  

   xx      

    

Así entenderemos por patrimonio:

 

“El conjunto de bienes culturales y naturales, tangibles e intangibles, generados localmente, y que una generación hereda /  transmite a la siguiente con el propósito de preservar, continuar y  acrecentar dicha herencia.” (DeCarli, 2006) (*) 

Nota: no utilizamos la definición de ‘Patrimonio’ propuesta por UNESCO, ya que consideramos que esta es una definición descriptiva y no funcional del concepto.?

  


Clasificación del Patrimonio

 Desde ILAM proponemos la siguiente Clasificación del Patrimonio, la cual explicamos seguidamente:

 
 
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Según la UNESCO, el Patrimonio se sub-clasifica,  en diversos patrimonios con la finalidad de agrupar los distintos tipos de bienes
y facilitar su estudio y tratamiento, como se presenta en el siguiente diagrama: 
 

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Sin embargo -aceptando la anterior clasificación-, para una mayor claridad, funcionalidad en el uso y aplicación de estos ‘patrimonios’, en ILAM proponemos la siguiente clasificación, que consiste principalmente en la división del Patrimonio Cultural en tres patrimonios de igual jerarquía, y se mantienen los otros dos patrimonios – Natural y Cultural-Natural- según fueron establecidos:

– el Patrimonio Cultural (enfocado en las colecciones culturales muebles),

– el Patrimonio Construído (enfocado en los bienes culturales inmuebles)

– el Patrimonio Intangible (enfocado en expresiones culturales intangibles)

– el Patrimonio Cultural-Natural

– el Patrimonio Natural

 

Las Categorías y sus definiciones 

 

Patrimonio Cultural

 

El Patrimonio Cultural es el conjunto de bienes tangibles e intangibles, que constituyen la herencia de un grupo humano, que refuerzan emocionalmente su sentido de comunidad con una identidad propia y que son percibidos por otros como característicos. El Patrimonio Cultural como producto de la creatividad humana, se hereda, se transmite, se modifica y optimiza de individuo a individuo y de generación a generación.

Este Patrimonio se subdivide en: El Patrimonio Tangible -bienes muebles y bienes inmuebles- constituido por objetos que tienen sustancia física y pueden ser conservados y restaurados por algún tipo de intervención; son aquellas manifestaciones sustentadas por elementos materiales productos de las artes, la arquitectura, el urbanismo, la arqueología, la artesanía, entre otros; y el Patrimonio Intangible, el cual presentaremos en una sección aparte.

ILAM propone como parte del Patrimonio Cultural, las COLECCIONES de las instituciones patrimoniales que investigan, preservan y comunican los bienes culturales muebles(*) en el marco de disciplinas específicas o temáticas generales como arte, antropología, historia, ciencia y tecnología, entre otras.

(*) Los “Bienes muebles” son los productos materiales de la cultura, susceptibles de ser trasladados de un lugar a otro. Es decir, todos los bienes materiales móviles que son expresión o testimonio de la creación humana o de la evolución de la naturaleza que tienen un valor arqueológico, histórico, artístico, científico y/o técnico. Ejemplo de ello son: pinturas, esculturas, libros, maquinaria, equipo de laboratorio, objetos domésticos, objetos de trabajo y objetos rituales, entre otros.

 

Patrimonio Natural

 

El Patrimonio Natural es el conjunto de bienes y riquezas naturales, o ambientales, que la sociedad ha heredado de sus antecesores.

Está integrado por:

  • los monumentos naturales constituidos por formaciones físicas y biológicas o por grupos de esas formaciones que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista estético o científico,
  • las formaciones geológicas y fisiográficas y las zonas estrictamente delimitadas que constituyan el hábitat de especies animal y vegetal, amenazadas o en peligro de extinción,
  • formas de expresión (manifestaciones literarias, musicales, plásticas, escénicas, lúdicas, entre otras) y
  • los lugares naturales o las zonas naturales estrictamente delimitadas (como parques nacionales, áreas de conservación, entre otros) que tengan un valor excepcional desde el punto de vista de la ciencia, de la conservación o de la belleza natural.

ILAM propone integrar como parte de este Patrimonio las colecciones y especimenes provenientes del entorno natural que son investigados, preservados y expuestos en las instituciones museológicas.

 

Patrimonio Cultural – Natural

 

El Patrimonio Cultural-Natural parte de una visión donde la aproximación al patrimonio se redimensiona, entendiéndolo como un patrimonio integral que en América Latina es un continuo inseparable, como tal, es expresión de una intensa y permanente relación de los seres humanos y su medio.

El Patrimonio Cultural-Natural está constituido por elementos de la naturaleza, que se mantienen en su contexto original, intervenidos de algún modo por los seres humanos.Ejemplo de ello son:

    • vestigios arqueológicos o históricos en su contexto natural original;
    • vestigios fósiles paleontológicos asociados a actividad humana in situ;
    • vestigios subacuáticos de actividad humana, y
    • el paisaje cultural, producido en un determinado tiempo y espacio, que se ha mantenido inalterable.

ILAM propone como parte de este Patrimonio, las instituciones museológicas que investigan, preservan y principalmente exponen en forma conjunta los bienes culturales y naturales provenientes de un mismo entorno.

 

Patrimonio Construído

 

El Patrimonio Construído, está integrado por el conjunto de los bienes culturales inmuebles (*), que son expresión o testimonio de la creación humana, y se les ha concedido un valor exepcional arquitectónico, histórico, religioso, científico y/o técnico.

(*) Los “Bienes inmuebles” son los productos materiales inamovibles de la cultura, que pueden ser conservados y restaurados por algún tipo de intervención. Ejemplo de ello son: una casa histórica, un acueducto, una catedral, un edificio industrial, un cementerio, un monumento o el centro histórico de una ciudad, entre otros.

ILAM propone como Patrimonio Construido, los siguientes: Casas-Museo, Recintos Religiosos, Centros Históricos y Cementerios patrimoniales y Construcciones Militares y Públicas.

 

Patrimonio Intangible

 

El Patrimonio Cultural Intangible puede ser definido como el conjunto de elementos sin sustancia física, o formas de conducta que procede de una cultura tradicional, popular o indígena; y el cual se transmite oralmente o mediante gestos y se modifica con el transcurso del tiempo a través de un proceso de recreación colectiva. Son las manifestaciones no materiales que emanan de una cultura en forma de:

    • saberes (conocimientos y modos de hacer enraizados en la vida cotidiana de las comunidades),
    • celebraciones (rituales, festividades, y prácticas de la vida social),
    • formas de expresión (manifestaciones literarias, musicales, plásticas, escénicas, lúdicas, entre otras) y
    • lugares (mercados, ferias, santuarios, plazas y demás espacios donde tienen lugar prácticas culturales).

El Patrimonio Natural Intangible

Una nueva conceptualización del Patrimonio Intangible se desarrolla, sobre la dimensión del hacer natural. Se conceptualiza como aquellos elementos “no tocables” del entorno natural que se combinan para crear los objetos naturales.Esta noción nos ayuda a entender y definir, en nuevos términos, nuestra relación con los elementos de lo natural vivo. Este novedoso tema ha despertado creciente interés en los museos que coleccionan, resguardan e interpretan el patrimonio natural, dando creciente atención al medio o entorno en el que éste se desarrolla y manifiesta su physis, esto es, la naturaleza en sus procesos de manifestación y generación.

ILAM propone como parte del Patrimonio Intangible, las “expresiones intangibles”, todas ellas actualmente en práctica, determinadas en un tiempo y un espacio preciso.

 

Las Temáticas patrimoniales

En cada uno de estos cinco Patrimonios, los bienes patrimoniales que los integran, están agrupados por medio de “instituciones patrimoniales”(*) como museos, sitios arqueológicos, parques naturales, entre otros, y por organizaciones de la sociedad civil, los cuales tienen bajo su responsabilidad su gestión, protección y difusión. A estas agrupaciones las denominamos “temáticas”, presentándose las siguientes:

 

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Nuestros tesoros y el fraude del patrimonio cultural

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La gestión y administración del patrimonio cultural panameño parece retroceder en una temporalidad de 100 años

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Por: Orlando Acosta Patiño

La administración del patrimonio cultural de la Nación panameña está normada por la Ley 14 de mayo de 1982. Es clara y establece quién es responsable, además de decir sobre cuál objeto es aplicable. La Ley en su artículo primero establece que: ‘Corresponde al Instituto Nacional de Cultural, INAC, a través de la Dirección Nacional de Patrimonio Histórico, DNPH, el reconocimiento, estudio, custodia, conservación, administración y enriquecimiento del patrimonio histórico de la Nación’.

Hace poco una fundación privada, denominada Fundación El Caño, anunció en medios de prensa sobre una próxima exposición temporal —en 2016— de los tesoros panameños provenientes de excavaciones en El Caño. La misma Fundación divulga en estos días que un Congreso en Chitré, en Cubitá, divulgará los resultados de los hallazgos en El Caño.

Volviendo a la exhibición próxima en los Estados Unidos, los socios de la Fundación —según la representación de ésta— son el Centro Getty de Los Ángeles y el Museo Metropolitano de Nueva York.

Ahora hagamos arqueología administrativa. La acción anunciada pasa por usurpar funciones que descansan en una Institución Gubernamental y que, bajo un velo de opacidad, lleva a construir suspicacias sobre el presente y futuro de los tesoros panameños.

La gestión y administración del patrimonio cultural panameño parece retroceder en una temporalidad de 100 años. Las columnas del Sitio El Caño fueron expoliadas hacia los Estados Unidos en 1926 y se encuentran en alguna bodega en el Museo de Historia Natural, Museo de Brooklyn —ambos en Nueva York— y en el Museo del Indio Americano en Washington. El oro de Sitio Conte se encuentra en el Peabody Museum de la Universidad de Pensilvania.

Todo este acervo panameño se encuentra entre los objetos más hermosos que se puedan ver en las colecciones privadas de museos en los Estados Unidos. Bajo la ausencia de lo institucional, ¿será que a los tesoros de El Caño les deparan el mismo destino?

La revista National Geographic anunció sobre los hallazgos en El Caño, según la publicación, estos se inician en el 2005 con apoyo del Instituto Smithsonian de Investigación Tropical y del INAC. Lo publicado por la revista es lo único publicado sobre el tema. Mientras ha habido silencio por parte del INAC. En este caso no se tratan de demoliciones en Colón.

El Centro Getty y el Metropolitan de Nueva York son instituciones privadas en los Estados Unidos y se les reconoce por conducir una política agresiva para la adquisición de fondos para sus colecciones de arte —de las más grandes del mundo— para sus galerías.

De esta noticia me surgen varias preguntas.

¿Qué fue lo que se encontró en El Caño y cuál es el resultado de las excavaciones sistemáticas?

¿Dónde están el oro y la cerámica del Caño?

¿Quién custodia este material?

¿Qué dice el INAC?

En una sociedad de museos cerrados, pregunto: ¿cuándo los panameños tendremos la oportunidad de conocer el valor universal de la cultura de los antiguos panameños, mediante una exhibición en Panamá?

¿Seguirá el Museo Antropológico Reina Torres de Araúz cerrado para siempre?

¿Tendremos que viajar a Los Ángeles y Nueva York en los Estados Unidos a conocer nuestro acervo ancestral?

Urge revisar —por parte del Gobierno Nacional— la política cultural panameña. Se requiere hacer una radiografía institucional para empoderar al Instituto Nacional de Cultural en la razón de su creación.

El antecedente cultural panameño debe ser divulgado mediante programas públicos, en museos decentes para transformar con educación a los panameños.

Se demanda detonar procesos de educación que trabajen pertenencia, identidad y cultura.

*INGENIERO. HUBERT HUMPHREY FELLOW.

Tomado de: http://laestrella.com.pa/opinion/columnistas/nuestros-tesoros-fraude-patrimonio-cultural/23805475

Tatei Haramara, la tierra sagrada que todos los años dan y quitan a los huicholes

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En los 90, Carlos Salinas entregó 13 hectáreas de la Isla del Rey a los wixárikas. En 2011 la Semarnat se las quitó para concesionarlas a empresas turísticas. En 2012 el gobernador de Nayarit les devolvió 8.2. En 2013 Nuvia Mayorga les otorgó 3.5. Y ahora la Semarnat se las volvió a quitar para concesionárselas a empresas turísticas. Y así.

huichol_playa.jpgPor: Margarita Warnholtz Locht (la tlacuila) 

En estos días me encontré con la noticia de que el titular de Semarnat, Juan José Guerra Abud, decidió entregar a la empresa Desarrollos Turísticos Aramara, S.A. de C.V. la zona sagrada de los huicholes que se encuentra en la Isla del Rey en San Blas, Nayarit (aquí la nota). El hecho no me extrañó mucho, pues es un despojo más, y sé que desde hace mucho tiempo los wixárikas o huicholes están peleando por conservar ese sitio, al que denominan Tatei Haramara (la diosa del mar). Pero sí me indignó más que otros casos, pues me parece que refleja la forma como las autoridades se burlan de los pueblos indígenas.

Parece ser que nadie se acuerda, pero a finales de 1990 o principios de 1991 (no recuerdo la fecha exacta), el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari otorgó a los wixárikas 13 hectáreas de la Isla del Rey. Me consta, pues estuve presente en el acto porque en esa época trabajaba yo en lo que fue el Instituto Nacional Indigenista y nos tocó organizar el numerito. Fue todo un evento, porque no solamente se le iba a dar a los huicholes su sitio sagrado, sino que supuestamente simbolizaba la entrega a todos los pueblos indígenas de México de sus lugares ceremoniales, pues había un gran proyecto que prometía que les serían restituidos. Entonces llevaron hasta allá a indígenas de todo el país en autobuses (sí, desde Yucatán hasta Nayarit), estuvimos como cuatro horas esperando al presidente en la playa a pleno rayo del sol, y a los wixárikas les exigieron que le hicieran una ceremonia especial y le entregaran su bastón de mando, aunque eso significaba para ellos, de alguna manera, profanar su ritual. Con tal de que les dieran su tierra santa, accedieron (por cierto, después de eso renuncié al INI, pues decidí que no iba conmigo eso de andar acarreando gente y organizando shows).

Ya entonces nos parecía que les habían dado solamente un pedacito de lo que les correspondía y que era una lástima que, muy pronto, estarían rodeados de hoteles y similares. Pero bueno, era todo un logro que se les respetara aunque fuera esa parte, que es donde nacen la vida y el agua, es de donde partieron los dioses para llegar a Wirikuta, y continúa siendo sitio de peregrinación. Pero como dije, ya nadie se acuerda de eso, y quién sabe dónde quedó el decreto correspondiente.

A partir de entonces les han dado y quitado Tatei Haramara varias veces. Para no hacer el cuento largo y no irme más atrás, en junio de 2011 la Semarnat concesionó parte de la Isla del Rey (territorio sagrado incluido) a varias empresas turísticas; después en agosto de 2012 (“en el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas”), el gobernador de Nayarit, Roberto Sandoval, le entregó a los huicholes 8.3 hectáreas de la isla. Un año después, Nuvia Mayorga, directora de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, les otorgó (también “en el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas”) ¡3.5 hectáreas! O sea, que no se preocupen por la última decisión de la Semarnat, el próximo Día Internacional de los Pueblos Indígenas a lo mejor el mismísimo presidente les regala una hectárea.

¿Y las 13 hectáreas que les dio Salinas? Eso de que les dio o que les entregaron, de entrada es relativo, pues ha sido suyo desde siempre, pero aun si aceptáramos que “se los entregaron”, como ven cada vez les “entregan” menos. Por eso digo que es una burla. Sobra decir que en ningún momento se les consultó sobre la concesión de su tierra a las empresas de turismo, que nunca se realizó la consulta previa, libre e informada que estipula el artículo segundo constitucional. Por eso digo que es un despojo más, tanto a los huicholes, que no es lo primero que les quitan, como en general a los pueblos indígenas.

La lista es interminable, pero por ahora recuerdo el caso de los guarijíos de Sonora, (del que informamos aquí aquí en su momento) a quienes tampoco se les consultó sobre la construcción de la presa Bicentenario en su territorio, cuya obra continúa a pesar de todas las protestas. Y me vino a la mente ese caso, porque con todos los problemas que han tenido últimamente, los guarijíos están sufriendo por escasez de alimentos, y un grupo de gente solidaria organizó una campaña llamada “que no falten frijoles” para apoyarlos. Aquí está la información por si les interesa colaborar.

Tomado de: http://www.animalpolitico.com/blogueros-codices-geek/2014/08/29/tatei-haramara-la-tierra-sagrada-que-todos-los-anos-quitan-y-devuelven-los-huicholes/

 


 Semarnat entrega lugar sagrado indígena a empresa turística

Luego de un breve litigio de tres meses que entabló el comisariado de Bienes Comunales de la comunidad indígena Nueva Villa de San Blas, en Nayarit, el titular de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) resolvió desincorporar del régimen de dominio público y entregar a una desarrolladora turística 354 mil 364.89 metros cuadrados de terrenos ganados al mar que integraban el patrimonio de esa comunidad indígena.

De este modo, esa amplia superficie de terreno considerado propiedad de la comunidad indígena pasará a formar parte delpatrimonio de la empresa turística Desarrollos Turísticos Aramara, S.A. de C.V. El terreno comunal cedido a las grandes empresas incluye un lugar considerado sagrado para el pueblo Wixárika pues consideran que en la denominada Isla del Rey, que ellos denominan Tatei Haramara es el lugar sagrado donde nace el agua que da vida a su pueblo.

El pueblo Wixárika “no llegamos ayer ni hace 20 años, tenemos aquí toda la vida”, señala Braulio Muñoz, presidente de la Fundación para la Defensa Wixárika de Nayarit. De las 13 hectáreas que los wirrárikas señalan como su lugar sagrado, el gobierno de Roberto Sandoval“vendió 10, aunque dice que ocho son de reserva” a las empresas Desarrollos Turísticos Paraíso del Rey y Desarrollos Turísticos Aramara; los huicholes de Nayarit se enteraron de que se les reservaban solamente tres hectáreas “hasta el 11 de noviembre de 2012”, indica el representante wirrárika.

A los wixaritari de Nayarit les informaron que las tres hectáreas se habían acordado con la Unión Wixárika, pero ellos desconocen cualquier negociación. Reprochan que no se les haya tomado en cuenta y Braulio señala que este gobernador, que arribó al poder estatal en 2011, “nada más llegó y empezó a vender”.

Tomado de: http://www.redpolitica.mx/estados/semarnat-entrega-lugar-sagrado-indigena-empresa-turistica

 

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