
El hallazgo de gran parte de material genético de una bacteria patógena ubicada en el diente de un joven momificado que habitó en la región de los Andes, durante la época prehispánica después de Tiwanaku, posibilitará reescribir el pasado de las enfermedades que circulaban en América antes de la llegada de la colonización española.
El bioquímico boliviano, Guido Valverde del proyecto “Momias de Bolivia” dijo: “estamos reescribiendo la historia, estamos en proceso de secuenciar la presencia de otros patógenos que ya estaban en América precolombina, es el esfuerzo que hacemos para entender la parte epidemiológica y las condiciones de salud del pasado”.
Los fragmentos del material genético con los que se secuenció el genoma completo (ADN) corresponden a la bacteria infecciosa Streptococcus pyogenes, que provoca la fiebre escarlata (escarlatina), además de otras afecciones que pueden ser mortales para el ser humano. El descubrimiento científico demuestra que algunas enfermedades ya circulaban en América antes del contacto entre los continentes.
Valverde explicó que la investigación está enmarcada en el proyecto “Momias de Bolivia” en coordinación con el Museo Nacional de Arqueología (MUNARQ) del Ministerio de Culturas y el Instituto de Estudios sobre Momias de Eurac Research, un centro de investigación ubicado en Bolzano, Italia.
“Estuvimos analizando varios restos de la colección del Museo Nacional de Arqueología donde se resguarda casi 60 individuos momificados, una de las colecciones más importantes de restos humanos prehispánicos y que incluye más de 500 cráneos”, agregó.

Explicó que con la ejecución del proyecto se está trabajando en varias líneas de investigación como en antropología biológica, tomografías computarizadas, parte del ADN humano, patógenos prehispánicos o las enfermedades que estaban presentes en la etapa precolombina.
También trabajamos en la digitalización en tercera dimensión (3D) del patrimonio arqueológico, en la reconstrucción facial y en la conservación de las momias a largo plazo para las futuras generaciones de Bolivia, es un “proyecto holístico interdisciplinario”, añadió.
Una dieta con maíz
Los investigadores del proyecto al revisar la datación de los restos momificados, los posicionaron en el periodo Intermedio Tardío, que se ubica después de la desaparición de Tiwanaku y antes de los incas. Entre los resultados científicos se reveló que el joven momificado vivió entre 1283 y 1383, en la región de los Andes de Bolivia, más de un siglo antes del contacto europeo con América.
“Tenía entre 18 a 25 años de edad con una pequeña deformación craneana (una práctica cultural o estética extendida entre los Señoríos Aymaras), el individuo forma parte de la Colección de Momias del Museo Nacional de Arqueología”, detalló el bioquímico.
Respecto de la dieta del joven momificado, Valverde informó que su dieta se basaba en un alto consumo de maíz y pocos tubérculos como papa, también con poco consumo de carne que, principalmente, provenía de los camélidos.
Dijo que datos de los isótopos (análisis científico que permite a los investigadores reconstruir cuándo vivió, de dónde era y qué comía) reflejan carbono e hidrogeno estables, estos estudios nos ayudan a entender un poco más la parte de la dieta de esta persona.
Lo Señoríos Aymaras se desarrollaron después de la desaparición de Tiwanaku, se asentaron principalmente en la cuenca del lago Titicaca y la meseta del Collao, abarcando territorios de lo que hoy es Bolivia, el sur del Perú, el norte de Chile y el noroeste de Argentina.
Enterraban a sus líderes en chullpares (de donde proviene la mayor parte de la Colección de Momias del MUNARQ), que fueron torres funerarias con bases cilíndricas o cuadrangulares y de cinco a ocho metros de altura, estaban edificados, principalmente, con bloques de tierra y paja, además con piedra pulida.