El edificio circular fue construido hace unos 4.000 años en Áspero, el principal puerto de la sociedad Caral

En el norte de la región de Lima (Perú), en pleno valle de Supe, floreció hace unos 5.000 años la cultura más antigua de América. Caral, con sus pirámides monumentales y sus plazas circulares, era la capital de esta sociedad y también una de las ciudades más viejas del mundo.
Cerca de allí, a medio camino entre Caral y el Océano Pacífico, se encuentra Áspero, un importante pueblo pesquero con una extensión de 18,8 hectáreas, rodeado de cerros arenosos, humedales y campos de cultivo cerca de la desembocadura del río Supe y que estuvo activo entre el año 3000 y el 1800 antes de Cristo.
Pesca, marisqueo y trueque
Tras 21 años de excavaciones en el lugar, el yacimiento sigue sorprendiendo a los arqueólogos del equipo dirigido por la doctora Ruth Shady Solís. Trabajos recientes han permitido descubrir una sorprendente y compleja estructura circular utilizada para registrar fenómenos astronómicos y estudiar así su relación con el entorno natural.
El espacio de dos alturas, que también se usaba para la observación del mar, dataría del año 2.000 antes de Cristo. Los conocimientos que aportaba habrían sido fundamentales para tomar decisiones vinculadas a actividades como la pesca, el marisqueo y el intercambio con poblaciones agrícolas del valle de Supe.

Las investigaciones sugieren que los antiguos pobladores de Áspero observaron el Sol, la Luna y las estrellas para anticipar cambios en las mareas, el clima y la disponibilidad de recursos marinos, factores clave para la planificación de sus actividades productivas y el intercambio con poblaciones de la costa, la sierra y la selva.
Durante los trabajos en el Sector J1, los arqueólogos registraron la estructura ubicada estratégicamente, cerca de los principales edificios piramidales del asentamiento. Desde ese lugar se ve tanto el litoral como la sección baja del valle, información que habría favorecido el seguimiento de fenómenos naturales y astronómicos.
Los expertos han determinado cuatro periodos constructivos, evidenciando cambios arquitectónicos y funcionales a lo largo del tiempo. En un primer momento la estructura habría funcionado como un edificio público ceremonial. Luego fue remodelado, incorporando una plataforma ovalada de 3,18 metros de diámetro y 63 centímetros de altura, con una piedra vertical o huanca (elemento ritual andino cuya sombra se usaba para medir el tiempo y tener referencias espaciales) en el centro.
Durante la tercera etapa constructiva se realizó un mayor desarrollo arquitectónico, levantando una doble plataforma escalonada -una inferior de 9,40 metros de diámetro y un metro de altura y otra superior de 4,80 metros de diámetro- con una piedra rectangular puesta en el centro y un recinto asociado a un fogón ceremonial.

Estas características, dicen los investigadores en un comunicado, sugieren una intensificación de las actividades rituales, posiblemente relacionadas con la observación de los astros. Esta configuración arquitectónica pudo servir para registrar ciclos solares y lunares, vinculados con cambios en el clima y la dinámica de los recursos marinos, esenciales para la población pesquera.
En la fase final, el espacio fue cubierto y transformado en áreas residenciales, reflejando cambios sociales y la continua pérdida de las funciones especializadas que hubo dentro del asentamiento. En Áspero se han identificado 25 conjuntos arquitectónicos que reflejan una compleja organización social.

Entre los hallazgos más destacados figuran contextos funerarios de élite como la “Dama de los Cuatro Tupus”, el “Varón de Élite” y, el año pasado, el entierro de una niña de alto estatus social recubierta con un manto hecho con plumas de guacamayos y un pico de tucán con incrustaciones, evidencias de la relevancia política, económica y simbólica del asentamiento.
“La información que se viene recuperando confirma que el sitio no fue solo un centro pesquero, sino también un espacio de generación de conocimiento científico y ritual, donde la observación de los astros le hizo conocer y prever los cambios del ambiente”, dicen los especialistas peruanos.