La cultura Caral floreció hace unos 5.000 años y fue contemporánea de otras grandes culturas como Mesopotamia, Egipto, China e India.

El Ministerio de Cultura de Perú, a través de la Zona Arqueológica Caral (ZAC), presentó objetos con 3.800 años de antigüedad que han sido hallados en Vichama, ciudad de la tradicional cultura Caral, aportando nuevas evidencias sobre las respuestas de esta milenaria civilización frente al cambio climático.
Tras exponer los objetos, la directora de la ZAC, Ruth Shady, indicó a Xinhua que de esta forma la arqueología peruana recupera la historia para conocer los fenómenos climatológicos que afrontaron los antepasados y evaluar cómo debe prepararse la ciudadanía actual para contrarrestar los efectos ambientales.
“Ellos se han organizado, han tratado de sobrevivir, y por eso es que han dejado estas representaciones, para que la gente no se olvidara y estuviera en la memoria del colectivo social, lo que significó el cambio climático. Eso es lo que nosotros debemos recuperar en el presente y no dejar que se pierda la información”, afirmó la antropóloga y arqueóloga peruana.

Entre los hallazgos destacan diversos objetos elaborados en material óseo y arcilla con representaciones de serpientes, depositadas cuidadosamente como ofrendas durante procesos de renovación arquitectónica en los edificios públicos y residenciales de la ciudad.
Los expertos resaltaron dos esculturas principales, incluyendo una tallada en el asta de un cérvido joven que asocia a un ser antropomorfo con un ser serpentiforme, simbolizando el tránsito hacia un nuevo ciclo de vida frente a la crisis.
La segunda escultura, de arcilla no cocida con pigmentos rojos y negros, y con 6,9 centímetros de longitud, presenta el relieve de una serpiente con cabeza triangular y un personaje con un objeto de posible carácter ritual, vinculadas a concepciones de transformación y continuidad de la vida.
Estas representaciones demuestran que la serpiente no estuvo restringida a la arquitectura monumental, sino que también formó parte de un repertorio simbólico presente en objetos rituales utilizados por los habitantes de Vichama.
“Mural de la Fertilidad”
Shady añadió que es necesario reconocer esta información en todo el país debido a las características de un territorio pluricultural atravesado por la cordillera, enfatizando que hay que prepararse para poder sobrevivir ante los cambios climáticos, tal como hicieron los antepasados.
“Esa información nos parece muy necesaria que también se reconozcan en otras partes del Perú, porque nosotros hemos sido un país pluricultural por las características del territorio, atravesado por la cordillera, con diferentes zonas ecológicas”, acotó la experta.
Estos descubrimientos permiten profundizar en la interpretación del denominado “Mural de la Fertilidad” y se suman a los 34 relieves antropomorfos e ictiomorfos del denominado “Mural de la Danza de la Vida y la Muerte”, documentando una memoria histórica sobre los efectos de las variaciones climáticas en el territorio andino.
Los investigadores han señalado que estas transformaciones ambientales se relacionan con el denominado “Evento 4.2 Ka”, un periodo de crisis ocurrido hace aproximadamente 4.200 años y que afectó a distintas sociedades antiguas en el planeta.

