Expertos del INAH las estudian para que luego sean devueltas a sus comunidades

En el sexenio federal anterior, México logró la repatriación de 14 mil 48 bienes culturales, de los cuales 13 mil 428 eran objetos arqueológicos y 620 de carácter histórico. En tanto que, en el primer año de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, se han recuperado dos mil 266 piezas de gran valor histórico, artístico, cultural y religioso para las poblaciones, mismas que han superado en 250 por ciento a lo contabilizado en el mismo periodo de la anterior administración.
Más que una cifra comparativa, como señaló Roberto de León Huerta, jefe de Oficina del secretario de Relaciones Exteriores de México, el número de bienes recuperados deja ver que lo importante “no es lo numérico, sino el valor del trabajo” que hay detrás de la restitución de las piezas.
De visita en Puebla para participar en el segundo congreso internacional Códices del pasado y el presente: libros pintados y pieles sagradas que se realizó en el Museo Regional de Puebla dijo que dicha labor corresponde a una política de procesos de restitución del patrimonio cultural mexicano localizado en el extranjero que ha salido del país, en muchos casos, de manera ilícita.
Durante una entrevista, confió que más de dos mil piezas de las recuperadas ya se han entregado al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), para que sean sus especialistas los que las estudien e investiguen, y puedan ser así regresadas a sus lugares de origen de donde fueron expoliadas.
Se trata, dijo De León Huerta, de seguir fortaleciendo el patrimonio cultural del país, que en mucho está sustentado en los pueblos indígenas y afromexicanos. “De esta forma se incorpora y se recupera este patrimonio que es fundamental para nosotros, pues está vivo”, consideró.
Al respecto, la directora general de Diplomacia Cultural de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Alejandra Barajas Moreno, señaló que el gobierno de México cuenta con más de 160 representantes en el exterior, distribuidos en embajadas, consulados y misiones, quienes cuentan con capacitación para dar seguimiento a decomisos, anuncios de ventas en casas de subastas y entregas voluntarias por parte de instituciones o particulares.
“Los avances en los últimos seis años, sobre todo, a partir de la campaña ‘Mi patrimonio no se vende’, han sido sustanciales, porque ya nos estamos sentando a conversar sobre este tema”, consideró.
A su vez, el secretario técnico del INAH, José Luis Perea González, consideró que las cifras “dan cuenta del compromiso del Estado mexicano con la defensa de su patrimonio, y evidencian la magnitud del problema y la necesidad de consolidar políticas permanentes y sostenidas”.
Manifestó que, desde su fundación, en 1939, el INAH ha tenido un papel central en la investigación, conservación, protección y difusión del patrimonio cultural mexicano, además de desarrollar una labor constante en educación patrimonial, promoviendo en la sociedad el reconocimiento de este legado como un bien común que debe ser defendido colectivamente.
De igual forma, el oficial nacional de Cultura de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés), Carlos Tejada, expresó que este flagelo, considerado la tercera fuente de financiamiento para el crimen organizado en el mundo, no solo implica la pérdida material de piezas irremplazables, sino también la ruptura del vínculo entre los objetos culturales y sus comunidades de origen.
En ese sentido, resaltó la reactivación, en 2022, después de 40 años, y a solicitud de México, de la Conferencia Mundial sobre Políticas Culturales y Desarrollo Sostenible (Mondiacult), de la cual se desprendió una declaración que considera la lucha contra este tipo de tráfico, dentro del ejercicio de los derechos culturales. Una política que abona a lo contemplado en la Convención de la Unesco de 1970, sobre este ámbito.
“Los principios fundamentales de la Convención es que la importación, exportación y transferencia de propiedad ilícita de bienes culturales es una de las principales causas de empobrecimiento cultural de los países de los que provienen. A su vez, busca generar un marco común, a través de medidas para su prevención, la promoción de su devolución y las referentes a la cooperación”, expuso.
En opinión de la coordinadora nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC) del INAH, Thalía Velasco Castelán, y del subdirector de Registro Público de Monumentos Arqueológicos Muebles, Alejandro Bautista Valdespino, la base para fortalecer el combate a este delito es el conocimiento del universo de nuestro patrimonio cultural, es decir, el avance en los inventarios de bienes arqueológicos e históricos en museos y otro tipo de repositorios, o en recintos religiosos, para lo cual se debe trabajar directamente con las comunidades.
Velasco Castelán hizo hincapié en la campaña de prevención de la CNCPC, “¿Qué perdemos cuando perdemos el patrimonio?”, enfocada en la concienciación sobre el robo y tráfico ilícito de bienes culturales, creando materiales específicos sobre aquellos de carácter paleontológico, arqueológico, histórico, artístico y documental.
Finalmente, Bautista Valdespino mencionó que, desde la década de 1930, el INAH ha logrado el registro de más de 2 millones 200 mil bienes arqueológicos. A lo que se suma la dictaminación que arqueólogos peritos realizan de casos que la Consultoría Jurídica de la SRE turna para determinar la autenticidad de bienes culturales decomisados, puestos en venta o entregados voluntariamente.
Proclamación de Huejotzingo, documento novohispano repatriado por el AGN
Uno de los bienes culturales de Puebla que han sido recuperados es la Proclamación de Huejotzingo, documento del 24 de junio de 1554, el que se da cuenta del cambio de una administración mesoamericana a una novohispana, por medio de la designación de una autoridad local que es el tecuhtli, en este caso Francisco Vázquez.
El manuscrito, que es más bien un pergamino, escrito en náhuatl latinizado de la región, con una letra capitular roja -cuyo origen material todavía se estudia-, fue repatriado de Estados Unidos tras ser retenido en una aduana alertado por el Consulado de México en Nueva York, acción que propició la intervención del Archivo General de la Nación (AGN) para lograr su regreso a México y a Puebla el 21 de mayo de este año.
Los procedimientos de gestión permitieron ubicar a este documento como perteneciente al AGN, quizá desde el siglo XIX; que tiene más de 470 años de antigüedad y que está en buen estado, cuyo soporte es el pergamino, escrito con tintas ferrogálicas y con una tinta roja utilizada para las letras capitulares que está por determinarse su origen; del cual historiadores y paleógrafos del AGN tradujeron el documento escrito en náhuatl que da inicio a la construcción de los conventos de la zona y la nueva instalación del gobierno.
Como parte del dictamen técnico se analizaron rúbricas, sellos, contexto histórico y personajes, que dejan ver “que se trata de un memorial, un documento de carácter público que da conocimiento a las autoridades administrativas, jurídicas y a la población sobre el nombramiento, en este caso Francisco Vázquez”.
Un segundo aspecto son los personajes que lo firman: el propio Francisco Vázquez, quien fue nombrado como administrador local; fray Juan de Alameda, un arquitecto llegado de España con Juan de Zumárraga, que construyo varios conventos de la región incluido el de Huejotzingo; y Luis de Velasco, el virrey de la Nueva España de 1550 a 1564.
Otro elemento son los valores históricos, pues se pueden analizar las negociaciones del paso a una administración mesoamericana a una administración novohispana, por medio de una autoridad local. Otro rasgo más es lo lingüístico pues está escrito en náhuatl con la variante del occidente en especial del estado de Puebla.
Fue el 10 de septiembre, cuando el AGN entregó al municipio de Huejotzingo una copia certificada del documento Nombramiento de tecuhtli (o mayorazgo) de Francisco Vázquez, mejor conocido como Proclamación de Huejotzingo.
