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Las primeras monedas del siglo XVI, conocidas como “Carlos” y “Juana”, las “macuquinas imperiales” (llamadas así porque fueron hechas al aventón), los primeros billetes que mandó imprimir Agustín de Iturbide, las monedas “Sud” de José María Morelos, un “pilón” utilizado en las haciendas del siglo XX y una serie inédita de monedas que nunca circularon, son algunas de las piezas que se exhibirán a partir del 17 de mayo en el nuevo Museo Numismático Nacional.

El recinto ocupa las instalaciones de la Casa de Moneda y será inaugurado en el marco de los 480 años de su fundación, por lo que ahora este edificio del siglo XVII, ubicado en la calle del Apartado 13, exhibirá el acervo más completo de la numismática mexicana y alojará un archivo temático que ya es considerado el más antiguo de América, comenta a Excélsior Ángel Valtierra Matus, director del museo.

Dicho museo cuenta con tres galerías: la Numismática, que exhibe la historia de la moneda en 600 piezas; Banxico, con una colección histórica de 600 billetes mexicanos, y la del Escudo Nacional, que narra su evolución.

También se organizarán visitas guiadas en su Museo-fábrica, que mantiene 150 máquinas originales de los siglos XVIII y XIX, donde los visitantes apreciarán el proceso de acuñación. Y en sus salas de exposiciones temporales esta semana arrancará una muestra con 60 fotografías de los siglos XIX y XX sobre el mundo de la moneda.

Ángel Valtierra Matus comenta que esta es la casa de moneda más antigua de América. Se fundó en 1535 en las Casas viejas de Moctezuma —propiedad de Hernán Cortés—, cuyo predio hoy ocupa el Nacional Monte de Piedad, a un costado de la Catedral Metropolitana.

En 1562 esta casa se mudó al antiguo edificio que hoy pertenece al Gobierno de la Ciudad de México, y siete años después fue llevada a una nueva sede en lo que actualmente es el Museo Nacional de las Culturas.

Ahí se mantuvo 270 años. Pero en 1848 fue trasladada a su actual sede, en la antigua Casa del Apartado (donde se apartaba el oro de la plata mediante procesos químicos). “Así que desde entonces este lugar ya tenía una vocación de fortaleza. ¡Imagínate!, desde entonces se resguardaban grandes cantidades de riqueza”, completa Salvador García Lima, jefe del proyecto “Acervo Numismático” del museo.

Uno de los orgullos de este museo es su Galería Numismática, donde se narran los altibajos en el diseño y la producción de las monedas. “En algunas épocas se alcanzó un gran nivel artístico en sus diseños, aunque durante la guerra de Independencia esto significó un quiebre en la producción y un serio retroceso en la calidad”, añade García Lima.

Aquí también se exponen las monedas columnarias, convencionistas, las últimas del periodo virreinal, las monedas de la guerra, las casas insurgentes, las casas realistas y las correspondientes al siglo XX y XXI.

Otra sala abunda en las monedas que en México fueron hechas para otros países, como una de 500 bolívares venezolanos de 1990, otra de 500 pesos uruguayos de 1952, un yuan-dólar de China de 1949 y una lira siria de 1950, por mencionar algunas.

Pero quizá uno de los mayores atractivos sea la serie de monedas inéditas, diseñadas en 1991, que nunca vieron la luz, pero estaban inspiradas en toponímicos nahuas, explica el jefe del proyecto.

Entre las expuestas aparece un “Atlán” de mil viejos pesos, un peso “Sud” que recuperaba la leyenda usada por Morelos en sus monedas, y una de dos mil viejos pesos con la efigie del Monumento de la Revolución Mexicana. “Al final todo quedó en proyecto y fueron sustituidas por los nuevos pesos, cuyos modelos partieron del diseño radial del Calendario Azteca”, precisa.

Papeles históricos

Por último, el Museo Numismático Nacional resguarda un archivo con documentos históricos. El más antiguo data de 1644 y es un recibo de pago formulado por la Real Caja, por la cantidad de cien pesos oro, pagado por el mercader Pedro Sánchez Lobato por un adeudo que tenía con el rey.

También incluye cerca de 15 mil piezas de material gráfico entre fotografías, planos arquitectónicos e industriales de finales del siglo XIX y hasta la década de los noventa del siglo XX, así como una centena de diseños y bocetos originales de monedas y medallas acuñadas durante el siglo XX.

El archivo consta de cinco mil 130 libros contables que dan cuenta de los materiales ingresados, las operaciones y actividades realizadas, entre fundición, grabado y amonedación, sueldos, contabilidad y barreaje (introducción de las barras de oro y plata) en la Casa de Moneda de México.

Asimismo un gran número de documentos sobre el Real Ensaye, es decir, el personaje que daba las instrucciones al fundidor sobre la mezcla apropiada para los metales y certificaba que las monedas tuvieran la ley requerida.

Y una serie de “documentos misceláneos” con expedientes de la Real Fábrica de Tabacos, lecciones de música, cartas de amor, una imagen de San Juan Nepomuceno, patrón de infantería, marina, protector contra las calumnias y las inundaciones, entre otros.

Por último, contará con una biblioteca de acceso al público, con cerca de mil 250 ejemplares que conforman su fondo reservado con libros sobre numismática, información técnica, legislación, historia, memorias, boletines, diccionarios y enciclopedias.

Tomado de: http://www.excelsior.com.mx/expresiones/2015/05/11/1023482#imagen-1