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Gracias al trabajo conjunto entre biólogos e indígenas arhuacos, se volvió a documentar la existencia de la deslumbrante rana. Los últimos registros eran de 1994.

La hermosa rana arlequín de la noche estrellada (Atelopus aryescue) ha vuelto a reaparecer para la ciencia. Gracias al trabajo conjunto de la organización Global Wildlife Conservation, la Fundación Atelopus - ONG colombiana - y el pueblo indígena Arhuaco de la comunidad Sogrome en la Sierra Nevada de Santa Marta de Colombia fue posible despúes de 25 años volver a tener noticias de este deslumbrante animal. 

"Si bien las ranas arlequín de alta montaña han declinado en gran medida en las últimas tres décadas como resultado de un hongo patógeno mortal, la rana arlequín de la noche estrellada ha resistido la tendencia", comentó a través de un comunicado Lina Valencia, oficial de conservación de Colombia para Global Wildlife Conservation. “Esta es una historia magnífica y poderosa sobre cómo trabajar con las comunidades indígenas y locales puede ayudarnos no solo a encontrar especies perdidas para la ciencia, sino comprender mejor cómo algunas especies están sobreviviendo y cómo podemos conservar el mundo natural de una manera que conecte el conocimiento espiritual y cultural”.

La rana arlequín de la noche estrellada, o 'gouna' en Arhuaco, está clasificado en Peligro Crítico por la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN. Aunque se había perdido para la ciencia durante casi tres décadas nunca se ha perdido para los miembros de la comunidad Sogrome, quienes siempre han convivido en armonía con esta rana y han compartido su hogar en la Sierra Nevada de Santa Marta, y quienes históricamente han protegido el anfibio, su hábitat y la vida silvestre que vive allí.

"La Sierra Nevada de Santa Marta es un lugar que consideramos sagrado, y las ranas arlequín, son guardianes del agua y símbolos de fertilidad", dijo Kaneymaku Suárez Chaparro, miembro de la comunidad de Sogrome y estudiante de biología de la Universidad del Distrito Francisco José de Caldas. “Administramos nuestros recursos y conservamos nuestro hogar como lo dicta la Ley de Origen, lo que significa que vivimos en equilibrio con la Madre Tierra y toda la vida aquí. Ahora tenemos una gran oportunidad de reunir dos visiones del mundo para la protección y preservación de esta especie de la Sierra: el conocimiento científico occidental y el conocimiento científico, cultural y espiritual indígena".

La rana arlequín de la noche estrellada no se ha documentado científicamente en 25 años, en parte porque los biólogos no han tenido acceso a su hábitat. Sin embargo, para la comunidad de Sogrome y su representante Ruperto Chaparro Villafaña, esta rana es la Autoridad Legítima del mundo natural – un indicador de muchas actividades prácticas como la agricultura o la celebración de actividades ceremoniales, que los ha inspirado por miles de años hasta convertirse en una cultura milenaria.

Antes de emprender la búsqueda conjunta, indígenas y científicos se dieron a la tarea de crear confianza. Después de 4 años de conversaciones y diálogos entre la Fundación Atelopus, Villafaña y los líderes espirituales de la comunidad de Sogrome, el equipo de la Fundación Atelopus obtuvo permiso en abril de este año para ver la rana sin tomar fotos (una prueba que los Arhuacos llamarón "resistir la tentación"). (Imagen: Investigadores de Fundación Atelopus junto a indígenas arhuacos a cargo de la búsqueda de la rana).

"Sin la ayuda de Ruperto, hubiera sido imposible trabajar en esta parte de la Sierra y es un honor aún mayor, y una hermosa oportunidad, para nosotros haber ganado la confianza de la comunidad de Sogrome para que podamos seguir trabajando juntos.”, dijo el vicepresidente y biólogo de la Fundación Atelopus, José Luis Pérez-González. “Nuestras expectativas en esta expedición era encontrar al menos un individuo de rana arlequín y nos llevamos la sorpresa de encontrar una población con más de 34 individuos! Estábamos llenos de alegría y esperanza al tener la oportunidad de observar esta especie de un género para el cual quedan muy pocas.”

Los próximos pasos incluirán reuniones entre la Fundación Atelopus, Suárez Chaparro y Villafañe Chaparro, los mamos y las autoridades de la comunidad para continuar discutiendo el papel de la Sierra y sus anfibios,  establecer un programa de monitoreo para la rana arlequín de la noche estrellada, y reunir las perspectivas científicas y espirituales para continuar protegiendo mejor a los anfibios.

Ochenta de las 96 especies de ranas arlequín conocidas están en Peligro de Extinción, en Peligro Crítico o Extintas en la naturaleza, según la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN, como resultado de enfermedades infecciosas, destrucción y degradación del hábitat, especies invasoras y cambio climático. Para el 2018, 37 especies de ranas arlequín han desaparecido de sus hogares conocidos y no se han visto desde principios de la década del 2000, a pesar de los esfuerzos por encontrarlas. La rana arlequín de la noche estrellada es una de las cuatro ranas arlequín con poblaciones aparentemente estables que viven en elevaciones medias y altas en la Sierra Nevada de Santa Marta, sorprendiendo a los biólogos que asocian estos hábitats de gran elevación con dramáticos declives de anfibios.

"Con los registros de la rana arlequín de la noche estrellada, confirmamos que la Sierra Nevada de Santa Marta es uno de los sitios más importantes para la conservación de las ranas arlequín en América Latina", dijo Luis Alberto Rueda Solano, profesor de la Universidad del Magdalena y cofundador de la Fundación Atelopus. "Y gracias a las comunidades indígenas como Sogrome, este lugar especial sigue siendo un santuario para estos animales especiales".

Tomado de: https://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/perdida-por-30-anos-reaparece-en-la-sierra-nevada-la-hermosa-rana-arlequin-de-la-noche-estrellada-articulo-895403