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Una tradición de los estados de Puebla y Tlaxcala que ha perdurado por cuatro siglos y medio

 

Una de las principales misiones de la ONU es la de preservar las tradiciones ancestrales del mundo, y el arte no es la excepción. Por su riqueza cultural, México es una de las naciones que más presencia tienen en esta lista. Tanto así que recientemente este organismo reconoció el proceso de elaboración de la talavera y desde ahora este material endémico forma parte de los Patrimonios Culturales Inmateriales de la UNESCO.

La decisión la tomó el Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, cuyos 24 miembros se reunieron en Bogotá del 9 al 14 de diciembre. Durante dicha congregación se añadieron 42 prácticas culturales a la lista, entre ellas la confección de sombreros en Kirguistán, las danzas folclóricas del sur de Noruega o las fiestas ortodoxas de Etiopía, por mencionar sólo algunas expresiones alrededor del mundo.

Talavera: algo que comparten México y España

Respecto al nombramiento de la talavera, el título lo comparten México y España, pues ninguna es dueña exclusivamente de ella. De hecho, ni siquiera los países tienen el crédito, sino más bien las regiones en donde se fabrica desde hace siglos. En nuestro país la mención se la llevó San Pablo del Monte, en Tlaxcala; Atlixco, Cholula y Tecali de Herrera en el estado de Puebla. Para España, las localidades galardonadas fueron Talavera de la Reina y El Puente del Arzobispo, ambas en la provincia de Toledo.

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Casa de los Azulejos. Foto: José Manuel Azcona

Esta tipo de cerámica  se originó en Irak alrededor del siglo IX y llegó a la región de Andalucía tiempo después. Más tarde, con la Conquista se trasladó hasta la Nueva España. Lo más sorprendente, y la razón por la que entró en la lista de la UNESCO, es que en muchos talleres aún se elabora con las mismas técnicas ancestrales.

Para hacerla, el barro negro y el barro blanco se humedecen y se pisotean para mezclarlos y eliminar las burbujas. Una vez que se tiene figura modelada, pasa por una primera cocción a mil grados centígrados en un horno. Al sacarla se aplica la pintura, que es otra cualidad especial, ya que únicamente se pueden utilizar tonos en verde, amarillo, anaranjado o rojo, morado claro, negro y, por supuesto, azul en varias tonalidades. Por último, se mete a una segunda cocción que le da su tan característico brillo.

Uno de los ejemplos más claros de la influencia de esta técnica en la estética arquitectónica y de diseño en el Virreinato es la Casa de los Azulejos, ubicada en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Este inmueble de estilo barroco novohispano, que data de la primera mitad del siglo XVIII, fue recubierto por mosaicos bajo las órdenes del conde del Valle de Orizaba.

Otro rincón donde la talavera recubre un gran espacio es el Museo Nacional del Virreinto, en Tepotzotlán, Estado de México. Lo que empezó como una casa sencilla con el tiempo se adornó hasta ser toda una obra de arte de la Colonia. Si uno se encuentra aquí, debe dirigirse al Camarín de la Virgen de Loreto, una habitación cubierta por 3,900 azulejos de talavera mexicana.

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Museo del Virreinato. Foto: INAH

México no es el único sitio donde se puede contemplar el uso de esta cerámica sobre inmuebles. En España, por ejemplo, existen edificios hechos en parte de este material; un ejemplo es la fachada de la Farmacia Juanse, la cual conserva murales de talavera barnizada que se colocaron  durante los años 20.

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Farmacia Juanse en Madrid

Por: Paola Gerez Levy

Tomado de: https://travesiasdigital.com/noticias/talavera-de-puebla-y-tlaxcala-patrimonio-cultural-inmaterial