calendario-solar.pngEl conjunto arqueológico de Monte Alegre, ubicado en el curso bajo del Amazonas, en Brasil, está proporcionando novedosa información acerca de las poco conocidas actividades y simbolismo de las culturas paleoindias sudamericanas a finales de la Edad de Hielo.


Mientras que yacimientos paleoindios como Monte Verde en Chile, o Cueva Guitarrero en Perú, se localizan cerca de la costa del Pacífico, Monte Alegre se sitúa mucho más al interior, 680 kilómetros río arriba desde la desembocadura del Amazonas y la costa atlántica.


La obtención de carbón vegetal en excavaciones arqueológicas ha permitido obtener unas dataciones calibradas de unos 13.200 años de antigüedad. La colina en que se encuentra el conjunto de pinturas constituía una fuente de areniscas y cuarzo, por lo que proporcionaba a estos primeros pobladores las materias primas para obtener herramientas adecuadas para adentrarse en el continente.


Una vez allí, comenzaron a pintar arte rupestre en su entorno, concretamente reflejando el registro de las posiciones del sol sobre el horizonte a lo largo del año. A tan sólo 2º al sur del ecuador, Monte Alegre no experimenta cambios estacionales más allá de las fluctuaciones en la cantidad de lluvia, a diferencia de lugares con latitudes mayores.

Cerca del ecuador, la observación del horizonte solar y estelar es lo que muestra de manera más visible el paso del tiempo y los ciclos de las estaciones. Sin embargo, los horizontes están con frecuencia ocultos debido a la espesura de la vegetación en el caso de la cuenca amazónica. Por eso Monte Alegre en un enclave especial, ya que la colina se eleva sobre el río, permitiendo a los paleoindios elevarse sobre la floresta y observar el horizonte, sincronizando sus actividades de manera más efectiva con los ciclos naturales.

 

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La investigación realizada en Monte Alegre sugiere que los paleoindios delimitaron el rango acimutal del sol en un año solar con pictogramas anotativos alineados con la observación del horizonte en Painel do Pilão, dejando una cuadrícula pintada de marcas de conteo que podría haber funcionado como un calendario rudimentario.
La más profunda implicación para los primeros americanos es que a través de la ubicación estratégica del arte rupestre, estos antiguos artistas obtuvieron registros que permitían de manera predictiva optimizar la obtención de recursos, organizar las actividades ceremoniales y coordinar los encuentros con fines de intercambio social y económico.

 

Tomado de: http://arqueologiaenred.paleorama.es/2017/01/un-calendario-solar-de-mas-de-13000.html#more