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techado.jpgLa actividad del techado de la iglesia, o iglisya qatay, de San Pablo de Incahuasi, ubicado en el distrito de Incahuasi, provincia de Ferreñafe, región Lambayeque, fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación a los Conocimientos, prácticas y rituales.

La resolución que otorga este reconocimiento (Resolución Viceministerial Nº 145-2016-VMPCIC-MC) fue publicada hoy en el boletín de Normas Legales del Diario Oficial El Peruano.

Dicha norma destaca la importancia de esta celebración, ya que reproduce y mantiene un conjunto de conocimientos y de prácticas ritualizadas, así como una noción compleja del espacio y de la armonía social que tienen un singular origen prehispánico y que se combinan con manifestaciones andinas contemporáneas.

La iglesia y las actividades que le dan vida, entre ellas la del techado, continúan siendo un espacio de reactualización de la historia y la identidad de los comuneros de Incahuasi, manteniendo una íntima relación con su territorio a través del culto a los antepasados.

Para realizar la labor de renovación del techo de la iglesia, que implica un proceso de preparación de varios meses, primero se convoca una asamblea comunal en la que se acuerdan las fechas de la faena y se compromete la participación de los faeneros.

La faena suele desarrollarse durante la época seca, entre mayo y octubre, y se realiza cuando se ha deteriorado la estructura del techo y ésta necesita ser reemplazada. Posteriormente, coordinan el acopio de materiales y la distribución de las labores.

Esta actividad muestra el trabajo comunitario y recíproco, también conocido como la minka, pudiendo resumirlo en un principio básico: hoy por ti, mañana por mi.

Para la renovación del techo se utilizan diversos materiales propios de la zona, principalmente paja de uqsha, varas de suru, fibras de llaqa y madera de aliso.

La uqsha, proveniente de las partes más altas o jalca, es el material principal de cobertura, y cada faenero debe aportar una o dos cargas de manojos de paja de uqsha.

El suru es un carrizo muy resistente con el que se realiza el entramado o malla, conocida como chaqlla y que sirve para sostener y asegurar la paja de uqsha.

La llaqa o cabuya, es una fibra con la que se fabrican sogas de gran resistencia que sirven para la confección de la chaqlla, y para la sujeción o tejido de la uqsha. Para fijar la cumbrera y otras vigas del techo tradicionalmente se utilizan sogas de cuero de vaca. Para las caídas se utiliza la penca de la llaqa aunque actualmente se utiliza también eucalipto, mientras que las columnas exteriores son de madera de aliso.

El primer día es dedicado al destechado o remoción de la paja por parte de los hombres, quienes suben al techo y utilizando machetes y palas desprenden los manojos de paja que dejan caer al suelo, mientras que, en el suelo, los niños y las mujeres la reciben seleccionando aquella que puede ser reutilizada. Este primer día de faena culmina con una reunión en la cual se comparten alimentos y bebidas tradicionales.

El segundo día tiene lugar el techado propiamente dicho que comienza cuando los hombres suben al techo y reemplazan, si es necesario, la estructura, colocando los manojos de paja, lanzados desde el suelo por otros faeneros.

Los manojos se amarran alternativamente uno hacía arriba y otro hacia abajo en un procedimiento conocido como icpakuy, que también se replica en las masmas o remates laterales de la estructura y que garantiza la impermeabilidad del techo.

Los manojos de paja son fijados a la chaqlla utilizando sogas de llaqa conocidas como qishqi y cañas de suru, con el que se ‘pisa’ cada fila. Los manojos se fijan con la ayuda de un palo a manera de aguja, llamado toqlo, en el que se enhebra el qishqi y que es manejado por el toqlero, quien desde el interior de la iglesia pasa el toqlo, ‘cosiendo’ los manojos de paja a la chaqlla.

Cuando se llega a la mitad del techo o caypi wacku, es costumbre que los hombres que techan sean agasajados con chicha y tragu o aguardiente de caña.

Cuando se concluye la puesta de la paja de uqsha, los toqleros se encargan de hacer el panco, un remate con barro de la cumbrera y de cada una de las masmas, buscando evitar la filtración del agua y asegurando la paja.

Las masmas son techadas por el masmero y su compañero conocido como madrina, hombres conocedores de la técnica del techado y que cumplen también una importante función ritual.

Al finalizar el panco, los hombres ‘peinan’ la paja golpeándola con una vara para emparejarla y eliminar los sobrantes, diciendo: “ñaqsayllapa, ñaqsayllapa lantanchikita rutunallpapaq!”, lo que significa “peinando, peinando vamos para cortar la landa”. Es decir, se dirigen a realizarle a la iglesia el rito del landa o primer corte de pelo que también se realiza a los infantes.

El landa es un rito de origen prehispánico que se realiza a todos los niños entre 2 y 5 años, lo que marca su ingreso definitivo en la Comunidad. El primer paso del rito es la realización del qasachiy, que consiste en asperjar la chuya, un preparado de agua y harina de maíces ceremoniales, sobre el pelo o paja con la finalidad de calmar las energías liberadas en la transformación que implica este rito de paso que es el corte de pelo.

La renovación del techo de la Iglesia San Pablo de Incahuasi, o Iglisya qatay, es una expresión cultural que implica la participación activa de la comunidad que ha mantenido vigente esta tradición, asociada a su historia e identidad y a su forma específica de entender y relacionarse con el mundo en el que habita.

La comunidad campesina San Pablo, centro del distrito homónimo, se ubica en la cuenca alta el río La Leche, en la micro cuenca del Moyán, en la vertiente del Pacífico de la cordillera occidental de los Andes, en la provincia de Ferreñafe, región Lambayeque. (Andina)

 

 Tomado de: http://peru.com/actualidad/nacionales/techado-templo-san-pablo-incahuasi-patrimonio-cultural-noticia-482488