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totoaba.JPGDesde el año 2005 las islas y áreas naturales protegidas del Golfo de California fueron designadas como Patrimonio Mundial, en reconocimiento de la biodiversidad excepcional de la región, abarcando mil 219 hectáreas en 244 islas, islotes y zonas litorales del golfo de California. La misma Convención reconoce a este sitio del noroeste de México como un laboratorio natural para el estudio de la especiación y el conocimiento de los procesos de evolución oceánicos y costeros, ya que casi todos ellos coexisten en la región.

En su momento, la convención encontró diversos criterios que justificaban esta designación: criterio (ix): en el sitio están presentes casi todos los principales procesos oceanográficos que ocurren en los océanos del planeta, resultando en una extraordinaria importancia para el estudio de los procesos marinos y costeros. Estos procesos son de hecho la causa de la alta productividad y la biodiversidad, así como la riqueza marina que caracterizan el Golfo de California; criterio (vii): el sitio es de sorprendente belleza natural y ofrece un entorno espectacular debido a las formas rugosas de las islas, con altos acantilados y playas de arena que contrastan con la brillante reflexión desde el desierto y las aguas turquesas que rodean. La diversidad de formas y colores se complementa con una gran cantidad de aves y de vida marina. La diversidad y abundancia de la vida marina asociada a las formas submarinas espectaculares y alta transparencia del agua hace que del sitio un paraíso del buceo; y criterio (x): La diversidad de la vida terrestre y marina es extraordinaria y constituye una ecorregión única de alta prioridad para la conservación de la biodiversidad. El número de especies de plantas (695) presentes es más alta que la reportada en otros sitios marinos e insulares incluidos en la lista del Patrimonio Mundial. El número de especies de peces (891) es también más alto cuando si se compara con otros sitios marinos e insulares. Además, el endemismo marino es importante, con 90 peces endémicos. La región alberga el 39 por ciento del número total mundial de especies de mamíferos marinos y un tercio del total mundial de especies de cetáceos marinos. Además incluye una buena muestra de los ecosistemas del desierto de Sonora, considerado uno de los desiertos más ricos del mundo desde el punto de vista de la biodiversidad del desierto.

Sin embargo, así como se justifica la designación de los sitios de Patrimonio Mundial, existen también argumentos dentro de la Convención para que un sitio pueda ser catalogado como “en peligro”. Específicamente es el Comité del Patrimonio Mundial que puede enlistar a un sitio como “en peligro” si está “amenazado por peligros graves y precisos”, estas amenazas pueden incluir “un serio declive en la población de una especie en peligro de extinción. . . de Valor Excepcional Universal para los que el sitio fue legalmente establecido para proteger”.

Basado en esto, el Centro para la Diversidad Biológica y el Instituto de Bienestar Animal detallan en su petición ante el Comité (la petición se puede consultar aquí http://goo.gl/JKieAL), que la vaquita marina y la totoaba, las cuales habitan en el área natural protegida Reserva de la Biósfera Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado, y por lo tanto dentro del Patrimonio Mundial, ahora se enfrentan a graves peligros y específicos. Ambas especies están catalogadas como en peligro de extinción, y su amenaza de las redes ilegales continúan. Además, con alrededor de 50 ejemplares de vaquita marina, en comparación con los 200 que había en 2012, es más que obvio que “existe un serio declive en la población de una especie en peligro de extinción. . . de Valor Excepcional Universal [VUE]” por lo que sin duda se justifica la propuesta.

¿Y para qué serviría esta declaratoria más allá de hacer un llamado mundial por la vaquita? El Comité del Patrimonio Mundial tiene la oportunidad de ayudar y analizar las amenazas a las que se enfrentan la vaquita y la totoaba, tanto por la designación de este sitio como ‘en peligro’ como por la posibilidad de que el gobierno mexicano obtenga recursos para así coadyuvar a revertir la disminución de estas especies y la degradación de esta importante Área de Patrimonio Mundial.

Lo anterior cobra mayor relevancia ahora que recién se levantó la veda de camarón, y la vigilancia en el área de refugio de la vaquita marina no ha demostrado ser efectiva. Por ello debe reforzarse por parte de las autoridades. Tan sólo el año pasado, la Secretaría de Marina confiscó 296 artefactos de pesca ilegales en la Reserva de la Biósfera del Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado. Hasta el mes de agosto de este año, 79 artefactos pesqueros han sido confiscados, lo que demuestra la vulnerabilidad de la especie y la necesidad de invertir más recursos. Y por su parte la Comisión Nacional de Pesca y Acuacultura (Conapesca) ha confiscado 106 de enero a agosto de este año. Todo a pesar del decreto de veda para esa zona.

Actualmente, la mayor amenaza para la vaquita y la totoaba son las actividades pesqueras ilegales. La marsopa ha sufrido una disminución dramática y alarmante, y la amenaza de las redes de pesca no ha desaparecido por completo. La totoaba sigue siendo extraída de forma ilegal por su codiciada vejiga nataroria, que puede alcanzar el precio de 14 mil dólares la pieza, para después enviarla a China. A su vez las redes para capturarlas ahogan a las vaquitas, por ello la importancia se designe al las áreas protegidas del Golfo de California como “en peligro” y así el gobierno pueda hacerse de mayores recursos y reforzar la vigilancia, y lograr revertir el tráfico ilegal de totoaba.

M.en C. Alejandro Olivera Bonilla

Tomado de: http://www.bcsnoticias.mx/areas-protegidas-del-golfo-de-california-patrimonio-natural-en-peligro/