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El proyecto inició desde el sexenio del exgobernador Fernando Ortega Bernés y aunque en un principio sería literalmente submarino -abarcaría un área de un kilómetro cuadrado y estaría ubicado en el balneario Playa Bonita-, se distorsionó hasta terminar confinado en el interior del Fuerte de San José el Alto, a un costo multiplicado.

 

El recinto es una construcción militar de mil 828.79 metros cuadrados, erigida en el siglo XVIII en la cima del cerro que en otros tiempos se denominó De la Vigía Vieja, y desde donde se domina la bahía.

Originalmente, el cerro se alzaba a la orilla de la playa, pero se ha ido alejando de ésta debido a que durante las últimas cinco décadas a todos los gobernadores les dio por modificar el paisaje rellenando miles de metros cuadrados de mar para ganarle terreno, de modo que el museo “subacuático” no quedó siquiera cerca de algún cuerpo de agua.

El proyecto Museo Subacuático fue lanzado en 2014 por Ortega Bernés, actual embajador de México en Paraguay. La idea fue propuesta por Helena Barba Meinecke, directora de Arqueología Subacuática del INAH. Lo financiaría el gobierno del estado y se desarrollaría en coordinación con la Administración Portuaria Integral de Campeche (Apicam).

En el plan original, el proyecto consistía en sumergir en Playa Bonita réplicas de los restos de antiguos galeones hundidos en la zona y piezas que ahí se encontraron y tendría una inversión inicial de 1.5 millones de pesos.

Sin embargo, quedó inconcluso y los objetos, como anclas y cañones, que se esparcirían en un área de un kilómetro cuadrado en el lecho marino permanecen arrumbados en un rincón del estacionamiento del balneario, ubicado a 15 kilómetros de esta capital asolada hace cuatro siglos por piratas, lo que llevó a la construcción de sus murallas.

En marzo 2016, el actual gobernador, Alejandro Moreno Cárdenas, relanzó el proyecto, con una campaña en medios de circulación nacional que incluyó videos de realidad virtual promoviendo el buceo en el museo subacuático, cuyo costo para entonces ya se había elevado a cuatro millones de pesos.

El museo abarcaría ahora Playa Bonita y el Fuerte de San José el Alto. Y aunque según Lirio Suárez Améndola, que por aquellas fechas era directora del Centro INAH-Campeche, los trabajos llevaban un considerable avance y su inauguración era inminente; en octubre de ese mismo año, Antonio Benavides, quien la relevó en el cargo, canceló el proyecto en la playa por falta de recursos.

En abril de este año el gobernador volvió a anunciar la construcción del museo “subacuático” para incentivar el turismo, pero la inversión había aumentado a 17 millones de pesos.

El Museo

La promoción del Museo Arqueológico Subacuático, el primero en su género en México, ofertaba “una experiencia única en el fondo del mar”, con guías especializados para bucear y esnorquelear en la zona donde se recrearía un naufragio.

El 6 de diciembre, el mandatario y el coordinador nacional de Museos y Exposiciones del INA, José Enrique Ortiz Lanz, campechano por cierto, inauguraron el cuestionado museo, “único en América”, que finalmente quedó restringido al Fuerte de San José el Alto y su costo se multiplicó a 20 millones de pesos: 15 aportados por el gobierno del estado y el resto por el INAH.

El recinto, cuya habilitación tardó cinco meses, consta de seis pequeñas salas de exhibición en las que se exponen 426 piezas, la mayoría de las cuales son réplicas y no sólo de objetos encontrados en el lecho marino, sino también de fósiles prehistóricos, como la cabeza de un mamut.

La inauguración del inacabado recinto, que estaba planeada para finales de diciembre, resultó tan apresurada que algunos de los dispositivos hápticos aún no funcionaban, además de que las letras de los ficheros informativos de la exposición estaban caídas.

La premura obedeció a que por esas fechas Campeche fue sede de un encuentro internacional de arqueología subacuática.

Aunque con el argumento de mantener el nombramiento de Patrimonio Mundial de la Humanidad, el INAH ha sido estricto con los propietarios de las casas coloniales del Centro Histórico y los barrios tradicionales, que deben someterse a ciertos lineamientos para cualquier intervención en techos, paredes y pisos de sus predios, incluso para elegir el color de las fachadas, que en este proyecto pasó por alto sus propios reglamentos.

Modificaciones

El ejemplo más drástico es la segunda sala, donde se exhibe lo relativo al periodo prehistórico, pues fueron modificados radicalmente los techos, las paredes y hasta el piso para recrear el interior de una caverna, de modo que hoy simulan hasta las estalactitas y las pinturas rupestres.

De acuerdo con el propio INAH, el Fuerte de San José el Alto “es una construcción del siglo XVIII, ejemplo de la arquitectura militar desarrollada en América para fortificar las colonias españolas”.

Hasta hace cinco meses albergaba el Museo de Barcos y Armas, que exhibía “una diversidad de piezas relacionadas con el comercio, la milicia y la religión durante el periodo Virreinal en Campeche, así como una colección de barcos utilizados por la Armada de México a mediados del siglo XX”.

También exhibía armas de los siglos XVI al XIX e incluía sables y espadas que pertenecieron a Pedro Baranda y Quijano, Antonio Gaona, Agustín de Iturbide, Manuel Gómez Pedraza y a Mariano Escobedo.

El reducto, según la placa de su fachada, se concluyó el 9 de agosto de 1792. Se construyó a instancias del Teniente del Rey, don José Sabido de Vargas, que ocupó el cargo entre 1784 y 1793. Años después se observa este reducto a través de un plano elaborado en 1799 por Juan José de León, en donde se determina que su superficie es de mil 828.79 metros.

“Esta construcción militar contaba con dos auxiliares menores denominadas Baterías de Costa: San Matías y San Lucas. Ambas cruzaban sus fuegos para defender las costas de barlovento, las de menores posibilidades de desembarco, aunque también sufrió algún ataque pirata”.

En su historia relatada por el INAH, “a fines del siglo XIX, al aproximarse las tropas del ejército centralista enviadas por Antonio López de Santa Anna para sitiar Campeche, durante la separación de Yucatán respecto de México en 1842, se ordenó la demolición parcial de San José el Alto, inutilizándolo junto con la batería de San Matías”.

Fue intervenido en 1971 y en 1988 por el INAH y el gobierno del estado. Antes de ser habilitado como museo, fue utilizado como bodega de material prehispánico y colonial encontrado en la entidad.

Fue hasta febrero de 1995 cuando se abrió al público una de las salas para exponer una maqueta del recinto amurallado de la ciudad de Campeche, así como los retratos de algunos de los piratas que asaltaron la plaza durante el periodo colonial.

El sitio está rodeado por un foso y una crujía de habitaciones en torno a un patio que servían como cuerpo de guardia, alojamientos para la tropa, almacenes de víveres, de pertrechos, de repuestos de pólvora, cocina y capilla.

También un cañón denominado media culebrina, arma cilíndrica de bronce del siglo XVI (1552), el más antiguo de su tipo localizado en el hemisferio occidental, fue encontrado en la Sonda de Campeche; la caña de timón o del “perro galgo”, como se le conoce por tratarse de una talla en madera de ébano con esa figura, fue hallada en el lecho del río Viejo o río Seco, que es afluente del río Palizada, a finales del siglo XIX.

Asimismo, hay reproducciones a escala de barcos como un galeón que mostraba las características de las naves mercantes que sorteaban el trayecto atlántico entre España y América, y la del Golden Haind o Ciervo de Oro, “estructura típica de una nave preparada para la piratería, cuyo capitán fue el corsario inglés Francis Drake que junto a su pariente John Hawkins asediaron el Puerto de San Francisco de Campeche, por el año 1567”.

Transformado ahora en el Museo de Arqueología Subacuático, el sitio, que fue dotado de tecnología y recursos para que letreros en sistema Braille y pantallas con lenguaje de señas para que invidentes y sordos puedan acceder a los contenidos, muestra en sus seis salas vestigios encontrados en el mar, ríos, lagos, lagunas, manantiales, cenotes y cuevas inundadas del país.

En la exhibición figura el esqueleto de Naia, una adolescente, que data de hace aproximadamente 12 mil años, y que es uno de los cuerpos más antiguos encontrados en América.

Además, se exhibe una colección de vasijas mayas procedentes de cenotes, donde fueron depositados como ofrendas por los antiguos pobladores de la península de Yucatán, así como otra de alhajas y mondadientes.

En el evento, Moreno Cárdenas presumió el museo, “único en América” como “un proyecto que nos coloca como pioneros, a la vanguardia y en el centro del panorama nacional y mundial, pero también nos permite dar pasos importantes para consolidarnos no sólo como una entidad de paz, armonía y tranquilidad, sino como una potencia turística de México”.

Y más: Ya encarrerado, anunció la construcción, para el próximo año, de un teleférico de 550 metros lineales que conectará el Fuerte de San José el Alto con el muelle de pescadores ubicado en el malecón de la ciudad.

 

Por: Rosa Santana

Tomado de: https://www.proceso.com.mx/514399/mas-caro-y-en-otro-sitio-el-museo-subacuatico-de-campeche