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cataratas.jpgHay tránsito intenso en uno de los miradores más concurridos. Todos buscan el mejor lugar para la foto. El salto San Martín nos baña delicadamente. Una fina lluvia, agradable, hasta necesaria contra el calor.

Estoy parada por tercera vez en mi vida frente a ese manto de agua blanca, espumosa, que cae con una energía arrolladora, pero siento como si fuera la primera. Estoy hipnotizada a pesar de los chicos que gritan y los selfie sticks que no se quedan quietos. Imposible dejar de contemplar los saltos, una y mil veces.

El salto San Martín, uno de los más importantes del Parque Nacional Iguazú, la casa de la Cataratas, está igual que hace más de 20 años, cuando lo conocí. Pero el parque nacional, el más visitado del país, definitivamente cambió en los últimos años y también, claro, la experiencia de visita.

En ese entonces todavía no funcionaba el Tren de la Selva, que lleva a los visitantes hasta la estación donde comienzan los senderos Superior e Inferior y hasta el acceso a la Garganta del Diablo. Un tren ecológico, abierto, sin puertas, amigable con el medio ambiente, que utiliza GLP, un combustible no contaminante y que se interna por caminos selváticos. Va despacio (a veces se hace larga la espera en las estaciones), pero el paseo es muy agradable y cómodo.

Tampoco, hace dos décadas, el parque contaba con las pasarelas rebatibles y accesibles, tanto para sillas de ruedas como para cochecitos de bebé. El parque es uno de los mejores ejemplos de accesibilidad del país: el 90 % de los circuitos se puede recorrer sin obstáculos.

También ofrecen sillas de ruedas y carros, como los de golf, para transportar a los visitantes que requieran asistencia. El paseo Inferior, con muchas escaleras queda excluido, aunque se puede llegar hasta los primeros miradores.

 

El nuevo sistema rebatible de pasarelas está preparado para que, ante la crecida del río, las barandas se bajen y permitan que el agua corra sin encontrar resistencia. Si la creciente del río fuera mayor de lo habitual, se desprenden tramos de la pasarela, para que corran río abajo (luego se las rescata) y evitar daños en los pilotes, que son el soporte principal de toda la estructura.

Antes de este sistema, cuando se rompían las pasarelas por la fuerza del agua, se demoraba hasta meses en rehacerlas. Ahora, cuando baja el río y con un par de días, todo vuelve a la normalidad.

La Garganta del Diablo, el salto más espectacular del parque, de 80 metros de altura

La Garganta del Diablo, el salto más espectacular del parque, de 80 metros de altura. Foto: Iguazú Argentina

 

Hace seis años, en mi segunda visita, tampoco estaban las nuevas pasarelas en el paseo Superior, que se inauguraron a fines del año pasado. Son 1100 metros de pasarelas nuevas, que extendieron el circuito Superior a 1750 metros de caminata. La ampliación de este paseo, que antes finalizaba en el salto Mbiguá, se realizó con un brazo metálico que casi se choca con el salto San Martín y da una vista panorámica a la isla del mismo nombre.

También mejoró la circulación de los visitantes: ahora se hace en un mismo sentido, se entra por un sector y se sale por otro, sin chocarse con los que vienen de frente, lo que hace el recorrido mucho más fluido.

Tampoco llegaban al parque más de un millón de visitantes por año. Hace apenas unas semanas recibieron al visitante un millón con bombos y platillos. Hay días incluso que se superan los 10.000 visitantes.

Y en esas visitas anteriores todavía las Cataratas no eran consideradas una de las Siete Maravillas Naturales del Mundo. En 2011 ganó el concurso propuesto por la organización new7wonders que las hizo subir al podio como uno de los siete mejores sitios naturales del mundo.

Aunque, claro, para mí eran una maravilla indiscutida desde la primera visita.

Para chicos exploradores

Sin dudas Iguazú es un destino childfriendly. Desde bebes hasta adolescentes disfrutan del paseo. Y de hecho, incluso en esta época del año, pleno ciclo lectivo, Cataratas está lleno de familias con chicos que se hacen una escapada de pocos días para conocer esta maravilla natural.

Por las pasarelas se puede circular sin problemas con cochecitos y las barandas son lo suficientemente altas y seguras para que los chicos caminen solos y sin riesgos.

Desde arriba o desde abajo, distintas perspectivas, del lado argentino

Desde arriba o desde abajo, distintas perspectivas, del lado argentino. Foto: LA NACION / Andrea Ventura

Además, como el parque se recorre en libertad, sin necesidad de seguir a un guía, cada familia puede manejar los tiempos, descansar cuando quiera y seguir caminando a su ritmo.

En general, lo más recomendable, para las familias es ir dos días al parque, para que los chicos no caminen tanto de un tirón. Un día dedicado a los circuitos Inferior y Superior y otro a la Garganta del Diablo, que exige una caminata de 2200 metros entre ida y vuelta. O cruzar a la isla San Martín, si el nivel del río lo permite y está habilitada la lancha.

Hay buena infraestructura con ofertas gastronómicas en diferentes zonas del gran predio y también sitios con mesas para los que prefieren llevarse la vianda.

Los chicos lo único que no pueden hacer es la Aventura Náutica, la navegación que casi se mete abajo del salto San Martín. Requiere ser mayor de 12 años. Y, además, los menores de 6 años no pagan entrada al parque y tampoco el boleto en el colectivo del centro de Puerto Iguazú a la Cataratas.

 

Los secretos de la selva

Los coatíes son algo así como las mascotas del Parque Nacional Iguazú. Caminan entre los visitantes, les roban la comida y posan para las fotos... pero con esta vida casi doméstica están en peligro. La comida humana les subió el azúcar en sangre, el colesterol y otras enfermedades que su alimentación tradicional no les provocaba. Además, pueden morder y arañar, por lo que no hay que tocarlos ni alimentarlos.

Desde el parque están trabajando en la desdomesticación de estos animales, para que vuelvan a su vida silvestre y dejen la zona turística. La idea es que retomen sus hábitos, como enseñarles a sus crías a buscar comida (roedores) algo que ya no hacen.

Por ahora, desde el parque probaron con reubircarlos, asustarlos con grabaciones de rugidos del yaguareté, con ultrasonido, con ruido de disparos, pero nada funciona. Siguen muy cómodos entre los visitantes.

Estos y otros secretos de la selva cuenta Luis, que guía un safari por un sector del Parque Nacional Iguazú al que no pueden acceder de manera libre los visitantes, sólo en este paseo de 12 kilómetros en camioneta.

Aunque no siempre se ven animales (es cuestión de suerte), resulta una clase magistral de biología, con detalles de la flora y fauna autóctona.

Como que sólo queda un 6% de la selva original, que el actual parque era una propiedad privada dedicada a la explotación forestal, que la selva se está recuperando lentamente de esa antigua tala masiva. También cuenta que hay más de 1000 variedades de mariposas, chiquitas como una cabeza de fósforo, hasta grandes como una mano.

Y que el rey de esta selva misionera es el yaguareté, el más grande de los felinos que la habitan (pesa 100 kilos), que es un gran caminante y que en la zona del parque hay siete ejemplares identificados y algunos otros que nunca se vieron.

 

La vista desde Brasil

Como les gusta decir a los guías locales: "Desde Brasil se ven las Cataratas y desde la Argentina se disfrutan". Pero realmente vale la pena verlas desde enfrente, cruzando la frontera, en una vista panorámica amplia, de conjunto, lejana sí, pero imperdible también. Un buen complemento con el recorrido por el lado argentino. La visita del Parque Nacional do Iguaçu es mucho más corta. Alcanzan un par de horas y apenas se caminan 1200 metros.

La vista desde el lado brasileño

La vista desde el lado brasileño. Foto: LA NACION / Andrea ventura

 

El traslado hacia las pasarelas se hace a toda velocidad en unos micros doble piso. Desde allí, el circuito desciende hasta una vista cercana de la Garganta del Diablo, con muchos miradores a los diferentes saltos, vegetación tupida que da sombra y monitos que trepan los árboles .

De regreso, para subir, un ascensor panorámico se encarga de evitarles la fatiga a los visitantes y dejarlos a pasos de la parada del ómnibus que los deposita nuevamente en el portón de acceso.

Los que quieran pueden realizar otras caminatas por senderos selváticos o hacer el Macuco Safari, la versión brasileña de la Gran Aventura, pero en este caso apta para todo público, sin restricción de edad.

Datos útiles

Cómo llegar. Los taxis del aeropuerto al centro cobran entre 300 y 400 pesos. No hay transporte público desde el aeropuerto.

Traslados. En colectivo. El pasaje al parque cuesta $ 65 pesos. Los colectivos salen del Hito Tres Fronteras, con paradas en el centro, la terminal y final de recorrido justo enfrente del portón de acceso. Menores de 6 años gratis. Servicio cada media hora

El pasaje para ir a las Cataratas del lado brasileño cuesta $ 40. Los colectivos salen de la terminal de Puerto Iguazú y estacionan frente al portón de acceso al parque. La frecuencia es de una hora. El boleto de colectivo urbano por Puerto Iguazú cuesta $ 13. En taxi. El viaje de Puerto Iguazú al parque, de ida y vuelta, es de $ 600. Al parque del lado de Brasil, de ida y vuelta, $ 650, con espera. A Ciudad del Este, con espera para compras, $ 650.

Dónde dormir. Amerian Portal del Iguazú. Es un hotel cinco estrellas frente al Hito Tres Fronteras, (a 10 cuadras del centro) con una vista panorámica de los ríos Iguazú y Paraná, gran pileta externa, pileta climatizada, spa y parque. El restaurante ofrece buenos platos con tarifas similares a los restaurantes de la ciudad. Reservas, 0810 810 2637. Tarifas desde $ 2600 pesos para dos personas por noche con desayuno. www.portaldeliguazu.com

Dónde comer. Boca Mora. Frente al Hito tres Fronteras. Tiene un deck afuera con vista al río. Especialidad en pescados de río. Platos desde $ 200. Il Fratello. En pleno centro (Gustavo Eppens 294). Especialidad en pastas. Platos desde $ 150.

Los parques. Parque Nacional Iguazú (Argentina). Tarifas para residentes argentinos, $ 200. Jubilados, $ 40. Menores de entre 6 y 12 años, $ 50. Menores de 6 años, gratis. Estacionamiento $ 90. Es necesario presentar el documento para acceder a estas tarifas. Sólo se puede pagar con pesos y en efectivo. Abre de 8 a 18. Al segundo día consecutivo de visita se paga la mitad. Hay que revalidar la entrada a la salida del parque. El restaurante, La Selva, cerca del acceso, un tenedor libre con parrilla, $ 200 por persona. Menores, $ 100. www.iguazuargentina.com

Parque Nacional do Iguaçu (Brasil). Tarifas para residentes del Mercosur, $ 220. Menores, de 2 a 11 años, $ 43. Aceptan tarjeta de crédito (no es necesario cambiar reales). Abre de 9 a 17. www.cataratasdoiguacu.com.br

Actividades. Del lado argentino, la Gran Aventura (lancha y paseo en camión por la selva) cuesta $ 800. Aventura náutica, $ 450 (20% de descuento para chicos entre 12 y 16 años). Safari por la selva: $ 550; menores; $ 275. Dura dos horas. Del lado brasileño, Macuco safari, $ 940 por persona.

Recomendaciones. Durante la visita al parque del lado argentino, los celulares toman la señal de Brasil y funcionan con Roaming. Conviene desactivar el plan de datos para evitar sorpresas en la factura. Usar protector solar y repelente de insectos, aunque en el parque prácticamente no se ven mosquitos (hay más en Puerto Iguazú).

Otros paseos sin agua

Además de las Cataratas hay otros paseos para hacer, tanto en Puerto Iguazú como en Brasil, para extender unos días más la visita a la región.

GÜIRA OGA. Es un refugio de animales silvestres. En un recorrido de una hora y media se cuentan las historias de los animales rescatados y que, luego de recuperarse, se liberan a la selva misionera y otros que se quedan a vivir en el refugio porque no pueden ser liberados. Abre de 9 a 18. Tarifa: $ 150. Ruta Nacional 12, km 1637. Está camino a las Cataratas, en Puerto Iguazú. El mismo colectivo que va al parque tiene parada en el acceso ($13). www.guiraoga.com.ar

PARQUE DAS AVES. Está a pasos del parque del lado brasileño y es un buen complemento. Hay más de 1320 aves de la región de 143 especies diferentes en 16 hectáreas selváticas. Entrada $ 170. Menores de 8 años, gratis. Abre de 8.30 a 17. www.parquedasaves.com.br

MUSEU DE CERA DREAMLAND. Está muy cerca de la frontera, en territorio brasileño y es quizás una buena alternativa para un día de lluvia sin pronóstico favorable. Es una propuesta similar a los afamados Madame Tussauds de las principales ciudades del mundo. Entrada, $ 237, menores, la mitad. www.dreamland.com.brß

Bajo la luz de la luna

Cuando el parque se vacía de visitantes, la selva se despierta y la luna ilumina las cataratas como un gran reflector, se organizan salidas nocturnas exclusivamente hasta la Garganta del Diablo, el salto más espectacular del parque.

Las salidas nocturnas sólo se realizan cinco noches en cada mes, cuando hay luna llena y si el cielo está despejado. Una lotería a la que vale la pena apostar.

Tarifa: $ 600. Menores de 6 a 12 años: $ 300; menores de 6 años, sin cargo.

También, antes o después de la visita, se puede cenar en el restaurante La Selva. Las próximas visitas son entre el 11 y el 15 de noviembre y entre el 10 y 14 de diciembre.

Requiere reserva porque es con cupos limitados: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.; 03757 491469.

Por: Andrea Ventura

Tomado de: http://www.lanacion.com.ar/1953171-las-cataratas-de-siempre-un-parque-distinto