Serie: Testimonios, experiencias y docencia de los Talleres ILAM

Registro y Catalogación de colecciones. Aplicaciones y usuarios

Por Fernando Almarza Rísquez

En 2007 comencé estos talleres virtuales de registro y catalogación. Desde el primero (van 9 ediciones virtuales y 1 presencial), han atraído significativos números de participantes, y mejor aun ha sido la relación que ha quedado con muchos de ellos. Para entonces recogí y apliqué mi experiencia de 21 años con varios museos de Venezuela, como registrador o asesor para ese ámbito.

Por todos estos años me he mantenido lo más actualizado posible con los desarrollos del registro y catalogación de colecciones, y el contacto escrito y presencial con profesionales y asociaciones de diversos países (América y Europa) ha resultado indispensable y alimentador, y me estimuló a reflexionar mi posición y realidad museística. Esa reflexión, y mucho de aplicación práctica, ensayo, error e intención de servicio tanto interno (museos para los que presté servicio) como externo (quienes se beneficiarían con los registros, fueran curadores, gerentes o estudiantes de diverso nivel), me generó la necesidad de terrenos fértiles y de profesionales con valores éticos de honestidad y superación, llevándome a mirar hacia otras latitudes donde aportar y transmitir útilmente esto. Los Talleres ILAM resultaron su mejor y más efectiva realización.

Recursos como los estudios universitarios en historia de arte, museística y cultura general ampliaron la idea y ejercicio del rol del registrador de colecciones; esto me vislumbró a un registrador que fuera más que un rutinario tenedor de informaciones y documentos en archivos, carpetas y computadoras (aunque todo cargo siempre tiene su necesario lado burocrático). Así, avizoré un registrador de colecciones (cualquiera sea el tipo de colección y museo para el que labore) con visión ampliada y con fuerte voluntad para mantenerse estudiando y reflexionando, y que legítimamente piense sobre esa colección. ¿Pensar sobre su colección?, sí, pues puede asumir que todo objeto –de arte, tecnología, etc.- es un producto cultural, y como tal responde a unas circunstancias sociales, históricas, económicas, y al talento y capacidad de quienes les crearon. Incluso, para el caso de las colecciones de ciencias naturales, el hecho de que el ser humano ha abordado esos especímenes vegetales o animales, estudiándolos y clasificándolos, les confiere una adicional dimensión cultural. ¿Por qué?, pues porque un objeto natural o cultural presenta siempre múltiples dimensiones de sentido, detectables, identificables y organizables; eso exige la ampliación del registro más allá de los necesarios “datos técnicos” limitados a lo material-físico del objeto, pues esas dimensiones también deben registrarse. Mis Talleres de Registro lo incorporan.

Mi ejercicio profesional desde 1986 incorporó y evolucionó los recursos que, desde su primera edición, he agregado a mis Talleres. La peculiaridad de éstos radica en la inédita incorporación de metodologías que, no exentas de teoría y exigencia, potencian las capacidades de análisis del registrador, especialmente de colecciones de artes: una es la del historiador de arte ruso-estadounidense Erwin Panofsky. Estos recursos de análisis pre-iconográfico, iconográfico e iconológico, y la identificación de personajes, objetos y símbolos amplían el registro y catalogación de las colecciones, agregan útiles entradas referenciales y potencian las acciones del registrador. Es apreciable que, a partir de 2008, importantes manuales latinoamericanos de registro de colecciones de arte han incluido estas herramientas panofskyanas como recursos del ejercicio profesional del registrador; profesionales de equipos vinculados con la preparación de esos manuales han honrado como alumnos la impartición de mis Talleres. A esa metodología se suman los recursos y referencias de sitios web indispensables como CHINArtifacts CanadaTesauro de arte & arquitecturaTesauro Regional Patrimonial de ChileICONCLASSLessing Photo Archive, entre otros.

Al registrador con esta ampliada capacidad lo denomino: registrador pre-curador, ampliado y repotenciado. Un registrador reflexivo, capaz de pensar y de actualizarse sobre los objetos que tiene en su colección, la hace “suya” y contribuye a hacerla “de todos” en una bien entendida apropiación de sus sentidos y valores científico-culturales. Para ello, resultan bienvenidos los estudios  y cursos con los que este registrador cuente (sean o no universitarios) más toda actualización en el área museística, sobre todo en el registro. Aunado a ello, la potente comprensión de su rol en el museo le capacita para generar y disponer de registros ampliados, bien referenciados y etiquetados (tagstaxonomíasfolcsonomías), que a su vez se activen en un circuito de realimentación en lo que denomino Cadena interna del museo, aquella conformada por las instancias de dirección-registro-conservación-curaduría-educación-biblioteca, sin que ello implique invasión de espacios, sino la reafirmación re-potenciada del los propios en el museo.

He desarrollado dos ediciones del “Nivel II” de este Taller de Registro, aplicado al arte contemporáneo (vídeoesculturas, instalaciones, etc.). Este arte presenta otros desafíos técnicos y tecnológicos, de conservación y registro, y adicionales dimensiones de sentido, y agrega complejas propuestas estéticas, de comunicación, espacio y participación. El registro de este arte es igualmente complejo, y su registrador debe pensar complejamente. Con orgullo me he nutrido con los adelantos que en este sentido desarrollan asociaciones como Inside installationsINNCAARCSAAM e ICOFOM. Más gente se nutrirá con mis Talleres de este “Nivel II” de registro, si sus contenidos se incorporan también a posteriores ediciones de manuales de registro como los referidos antes.

Las potencias de un registrador así se expresan en un mejor registro y catalogación de los objetos de su colección; está más capacitado para identificar y leer cada objeto que registra. Todo objeto conocido, cultural o natural, tiene su denominación, uso y finalidad, y se debe prescindir de las cómodas categorías del tipo “Varios” u “Objetos”. Este registrador está motivado para investigar, atender detalles y estar informado con el entorno de aparición de cada objeto a registrar, y con el área museológica dentro de la cual opera. Mis Talleres ILAM contribuyen con eso, y son mejorados con los aportes de muchos de sus participantes.